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Full text of "Montevideo: Apuntes históricos de la defensa de la República"

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PROFESSORSHIP OF 

LATIN-AMERICAN HISTORY AND 

KCONOMICS 



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DE LA DEPENSA 



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I»A RSPUBI»ICil. 



COLECCION DE NOTICIAS . DE HECHOS AUTENTICOB . Y DE DOCDAIENTOS 
DE UN CARACTEROFICIAL. PUBUCADOB UN08 , INED1T08 OTEOS ; CON 
LAS ESPLICACIONES INDISPENSABLES PARA LA MEJOR INTELIGENCIA. 




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Apr. 5. 1015 
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NOTA.— £/ ttuior se réserva la propiedadde esta ohra, 
yperseguirâ, por los medios de la Ley, à todo el que la reim- 
prima, sea intégra, 6 con alteraciones. Para evitar todafal- 
sificacian, los ejemplares de la présente edicùm llevarân un 
sello en la carâtula, y la rûbrica del autor al fin de esta pre- 
vencion. 




SE VENDE : 

En Montevideo, en la Librerîa de /. Hernandex. 
Yalfaraiso, en la de Hemandez é Isac. 



MM -in iqifi 



Ab &»«*•». 



'^myp hemos pretendido escribir ni memorias, ni 
JM una historia. Son solo apuntas para esta, que 
dirran de espHcacion k la colecci.on de hechos au^ 
ténticos, y de documentos de un carâcter oficial, 
que nos propusîmos reunir. Estos documentos se 
refîeren à una época, en que unos mismos tôpicos 
se presentan con repeticion : hemos debido, pues, 
incurrir à menudo en repeticiones, à pesar de que 
hemos procurado evitarlas. Para caer en menor nu- 
méro, habria sido preciso escribir una obra nueva : 
escribir la historia. Nos habriamos desviado de 
nuestro proposito, que era solo ofrecer apuntes y 
materiales, al que emprendiéra su trabajo a mas 
distancia de la época. 

Formado el plan de la obra, cuando creiamos 
que esta no pasase de un centenar de paginas, ni 
abra2ase mas que un période de unos cuantos me« 
ses ; le dimos una forma y ôrden, que nos ha coû- 
duddo despues à una estension que no habiamos 
calculado, y que la harâ pesada al lector. 

Escrita en gran parte A la par de los su- 
cesos, hemos presentado , respecte de los actores 
principales, las opiniones que se tenian en el mo- 



u 



mento de que se tratâra ; y cualquiera que haya 
sido el cambio en los juicios que puedahaber sobre- 
yenido despues, no nos ha parecido juste hacer al: 
teraciones. £1 tiempo traerà el ejercicio de la ra- 
zon fria, y â ella sera dado dejar sobre los hombres 
los juicios duraderos, No nos hemos vinculado à 
nadie : hemos seguido la marcha pùblica, que los 
documentes, y los acontecimientos, han dado â ca- 
da uno. 

Una obra de hechos auténticos y de documen- 
tes, no necesita ser sustentada por nombre de autor. 
Hemos escrito, y estâmes, delante de los actores ; 
pero no salimos â mendigar agradecimientos. — No 
hemos hecho mas que ser sincères y veridicos ; y 
los hombres que escriben con alta conciencia, dea- 
denan el vituperio. 



Nota. — Aceptaremos toda critica, toda rcctificacion, 
y las publicaremos al principio del segundo tomo, exijiéndo 
solamente, que la crîtica, 6 la enmienda, vengan firmadias 
por el autor, para asi darlas à luz garantidas. Recomenda- 
raos que se cifian à los hechos, y que sean lo mas précises 
que sea posible, para evitar los grandes gastos de la im- 
presiotu 



€APIlriTE.O !• 

( BlCIEMBRE — 1642. ) 



Derrota del Arroyo Grande. — EfecLos de eïla para Orïbe* 

— Opinion sobre la resistencia de Montevideo. ^-Ôpera- 
dones del General Rivera» — Empieza à reunir fuerzas, 

— Su hâbil retirada sobre la Capital. — Concurrencia 
de diversos Géfes. — Emigracion defamilias. — Consu 
deraciones sobre esta medida salvadora, — Fué acogida 
por elpais, — Actilud de Rivera. — Detencion de Oribe, 

— Estrades del Nadonal. — Orden del Géfe del JÙepar- 
lamento de Mercedes. — Oribe no encuentra simpatias en 
la masa de lapoblacion. 



El 6 de Dicietnbrô àà 184i2 fué batîdb el ejércitode la 
Repàblica en Entrc-Rios, en los cfttnpos del Arroyo Grati* 
de. Pudo decirse de esta bataila lo que Francisco P di- 
jo de su derrota : " todo se ha perdido menos el honor. '* 

Efcctîvamente la reputacion de bravura del General 
Rivera quedé sin mancha, pero nuestra artilleria, bagages 
todo el material del ejército, y la mayor parte de nuestra 
infantcria, cayeron en poder del enemigo. Lo muy pb6o 
que se salvo de esta arma, fné en dispersion, como nuestra 
caballeria. 

Por esta Victoria el General Oribe aumehto el Perso- 
nal de su ejército, con todos los prisioneros de la clasè de 
tropa ; habiendo dcgollado bàrbaramente todos los Gefes 
y oficiales hasta sargento, que habian caido en su po- 
der. {a) 



£*î^^il^ I 'îiSSi'^ i**?\**SiC*r*^ '"'*'* ** exagwftfla probablemento con «1 o^eto 
TOMO I. 1 






2 MONTEVIDEO. 

Aumentô el material del mismo, con todo el que habia 
tomado : 

Rompio la liga Argcntina Oriental : 

Quedo dueno de todo el Entre-Riosi y de invadir à 
Corrientes 6 al Estado Oriental â su placer. 

El prestigio de la Victoria , el numéro dé su ejército, 
que efectivamente poderoso comparativamente àestos pai- 
ses, se multiplicaba en boca del espanto ; el miedo de las 
crueldades que cometîa, todo concurria â abrirle fâcil ca- 
uiino â cualquiera de las dos cbnquistas, 6 â ambas simulta- 
neamente, pues las dos podia intentar à un tiempo mismo. 

Corrientes nada ténia, sino soldados derrotados, sin un 
gefe que pudiera reunirlos y disputar quizâ,.sus pantanos 
y desiiladeros, entreteniendo siquiera la guerra. 

El General Rivera paso ei mismo dia de la derrota el 
Uruguay con 40 ô 60 hombres, que en los dias siguientes 
se eievaron â cosa de 600 ; mientras que los coroneles Lu- 
na, Baez, Blanco y otros géfes reunian en los mismos dias 
un totat que no alcanzaria a 2000 hombres. Estas mismas 
fuerzas se redujeron despues, ya porque muchos se iban, 
ya porque el gênerai hallô por conveniente y con razon dar 
jnuchas licencias temporales, ya en fin porque fué preciso 
diseminar partidas por la campaî^a para hacer i^eutiiones 

auedando con todo esto muy reducida una fuerza de caba- 
eria de observacion que fué lo ûnico que quedo sobre el 
Uruguay. 

Este rio pues, que es la barrera natural de este Esta- 
do», y que como todo rio considérable,, es por este solo he- 
cho una situacion ventajosisîma para la defensa ; quedô 
abandonado casi, y Oribe pudo intentar y realizar su paso 
desde el dia siguiente de su Victoria. Si lo hubiese verifi- 
cado ; si hubiese desprendido una columna de 2000 hom* 
bres de caballeria, con 600 infantes montados ; hay una 
opinion muy gênerai que crée, que precedido por mas fan- 
tasmas que soldados ti*aia, hubiese creado el terror, y 
aumentado el astuto y crédulo espiritu de partido ; con 
csla doble fuerza, reaf y de ilusion, hubiera podido llegar 
hasta la capital, tomarla y decidir la guerra. 

Sea de esta opinion lo que fuese, lo que no tiene duda 
es que si una fuerza tal« hubiera pasacTo el Uruguay desde 
luego ; habria impedido las reuniones de todos los departa- 
mentos, y apoderàdose de los medios de movilidad, tan pri- 
mordiales en laff dilatadas distancias y en la naturaleza de 
nuestras guerras. La parte pesada de su ejército, que lo 
hubiera podido seguir despues, habria marchado mejor 
provista, y llcgado mas pronto, sobre la capital. Toda la 



APUNTE8 HISTORICOS. 3 

împortancia que habrîa tenido esto para éi, se ira vicndo 
en los detalles aue siguen. 

El General Rivera, que si suele dormirse cuando la 
fortuna le prodiga sus caricias, se muestra sereno, despeja- 
do V alerta, cuando réprime su confianza con rcveses : pa- 
recié haber comprendido su situacion. No se empefié en 
disputar con alçunos tiradores de caballeria, que era lo 
ûnico de que podia disponer, ni los pasos del Uruguay ni 
los del Negro ni los del Yi. Al coronel Luna aue se ha 
desempeftado bràvamente, le fué solo encomendado cntre- 
tener al enemigo : observarlo, hostilizarlo, venir delante 
de él, y con su bizarra columna asi le ha traido hasta in- 
corporarse a nuestro ejército cerca de la capital.— No, 
cuaiquiera operacion puramente de armas, hubiera hecbo 
perder el tiempo ; hubiera producido lances parciales, que 
no podian menos de ser ventajosos al enemigo fîsica y mo- 
ràlmente, cuando nucstros soldados debian ester todavta 
desmoralizados por el contraste* El tiempo y la falta de 
capacidad de su enemigo, eran las que podian salvar el 
pais: el- tiempo era necesario para ponerlo en armas, pa- 
ra llamar su patriotisme, para que acudiese à su defensa : 
el pais ha respondido a este Uamamiento, y el tiempo mis- 
mo quêtante le ha servido, ha justificado tambien.la con- 
fianza que se deposité en la conciencia, el valor y la inteli- 
gencia pùblica. 

Las fuerzas, pues, de que podia disponer el General Ri- 
vera fueron destinadas à hacer reuniones en los departa- 
mentos, à sacar de todas partes las cabaliadas, y los mcdios 
de movilidad, y à hacer retirar las familias. Sus ordenes 
fueron dadas à este efecto à todos los gefes departamenta- 
les, y la autoridad cncontrô en elles una obediencia uni- 
forme, y una respuesta unisona, en la gran masa de la po- 
blacion. El coronel Pacheco y Obes (à quien se le ve- 
rà despues figurar en otra escena) comandante del depar- 
tamento de Soriano : el coronel Êstivao del de la Colonia, 
el coromel Silva del de Maldonado, el gênerai Médina del 
de la Capital y otros, levantaron en alto su voz y su lanza : 
la primera para llamar con un grito entusiasta à las ; Ar- 
mas ! : la segunda para mostrar denodados que no era temi- 
doel vencedor, y que una Victoria lavaria un rêvés. Al 
ejemplo animoso, aftadieron el sereno calcule justiciero, y 
mientras la ensefia roja que ajitaban, era la seftal de reu- 
nion, la justicia hacia sentir sus efectos à los cobardes y à 
los traidores. Censurados entonces por la flogedad apo- 
cada, hoy que se ha salvado el pais mcrecen un homenage 
de honor. 



4 MoimvnYEo. 

Esta claae de aeciones, tienen un precio que à menudo 
se pierde y débilita despues, en los esfnerzos que se yan 
por todss partes viendo. y que van insensiblemente rele- 
^odo al olTido los primeros actos de patriotisme à que, 
sin embargo, debieron su orîgen. El interés îndividual 
tambien, à cuya costa se toman stempre las medidas salva- 
dorasytiene un ^rito lento pero permanente, que no refiere 
jamés el bien, sino que aviva el colorido del mal inmediato 
que sufriô^ y lo va presentando como una Uaga pûblîea, 
eon que exîta la animosîdad y el encono, contra el varon 
fuerte, que enel momento de la crisis, puso su porvenir en 
la baianza del destîno, decretando éi mismo para su cabe- 
za un cadaiso, si era vencido. Pero el juicio equitativo y 
severo de la razon imparcta), dira con el acento de la 
verdad, que eso8 esfuerzos subsiguientes, paeden sin duda 
ser de tal naturaicza, que lleguen à rivalizarcon los prime- 
ros ; pero queestos tendrân siemprc la especialidad de ha* 
ber sido un llamamiento vigoroso, que si no encontraba 
éeos, era la muerte del que lo dio. Y que el interés indi- 
vidual ingrate, ni ol vida, ni calcula entre lo que pierde 6 
sufre, 6 lo que salva y defiende con ese Bufrimiento, con 
eso quebranto — entre la eraigracion, ô ser degollado y ul- 
trajado por las bordas bàrbaras que iban â pisar el lugar 

Îae dcjaba — entre el servicio personal por defender la 
•atria y laLibertad, ô el mismo servicio porentronÎMr la 
degradacion y el despotismo — entre dejar de pronto los 
bienes que iban â ser perdidos. por gozar despues les que 
pudieran salvarse, y gozarlos con la tranquilidad de amos. 
El General Rivera, bien persuadido de que era impos- 
sible detener al enemigo hasta la capital, adoptô, entre las 
demâs, la medida de hacer emigrar hacia ella las familias 
de todas partes ; mientras los hombres espaces de llevar 
armas engrosaban el ejército que formaba. Esta resolu- 
cion, que ha motivadu graves censuras, nos ha sugerido al- 
gunas de las reflezirncs que preceden, y nos darâ materia 
à otras antes de seguir adelante. Es de aquellos sucesos 
sobre que quedarâ en pi6 la censura que acusa, si del acto 
mismo yde los resultados que ha producido, no déjà con- 
BÎgnada una observacion prolija, los fundamentos de la de- 
fensa. 

No son rares los ejemplos de esta especie, que présen- 
ta la bistoria, corroborando el axiôma bien comun, de que 
^ en la guerra es précise hacer marchar al enemigo por un 
*' desierto " ; y es de nuestros dias, el ejemplo del incen- 
dio de Mescow. Es muy cierto que , cuando se habla de 
este suceso, algunos censuran é los ejércitos Rusos de ha- 



APUNTBS «STC^KICOS. 5 

ber quemado su inniensa ciudiid, cttando era mas noble on- 
contrar cuerpo.à ctierpo al enemigo ; y para nuestro caso 
se diria, que sin les hielos de Rtisia y con on ciima benig-^ 
no, se destruia sin objeto. Pero nô : ni nosotros teniamos 
ejércUos que oponer por entànces,- ni las islas Jénicas | la 
Grecia ! cuyos valientes hijos han incendiado mas que los 
Turcos, tiene un clima de hielos. Ëra ei eqpiritu de liber- 
lad, de Independencia, qae los guiaba, oontra los bàrbaros 
degolladores que losquerian esctaros. La defensa efa to- 
mwla de ia naturaleza del combate — y trionfaron ! 

Enel Ëfitado Oriental, podia envol ver un pensamiento 
profundo de polit ica : era euando menos una question dé- 
cisif a puesta al pais» Siel Gobiernoera obedeeido, esta- 
ba salvado. Estabà salvado por el efecto de la medida, y 
roas que todo, porque la obediencia suponia, décision à 
sostener la autoridad existente y, lo que es lo mismo, ôdio 
al vencedor. 

Puéril es quererse hacer ilusion con la idea de que so« 
lo la fuerza pûblica pudo hacer efectiva ia medida. Los 
pocos hombres que relativamente le quedaban al General 
Rivera, desmoralizados por una derrota no eran suficîentes 
parahacer emigrar una poblacion dtseminada en un pais 
estendido y al que le sobran bosques : .esos mismos solda- 
dos lo hubieran abandonado. si hubiesen hallado resisten- 
cia en los habitantes, y antes que hubiese Ilegado al Uru-< 
guay, el lento vencedordei Arroyo Grande, hubiera habi- 
do a su favor un ejercito, disperso en grupos 6 mantoneras, 
como el que este mismo pais ha mostrado en otros tiempos, 
euando el caudillo que lo alzaba, ni era un gênerai que ve- 
nia contando la série de sus victorias ; ni daba à cada uno 
de sus gefes pot ua paladin, que habia corrido lejanas tier- 
ras dejando escritas con sangro las crueldades de su lanza ; 
ni tenia numerosos canonei, ni inillares de soldados, ni de- 
pendia de un gobierno estrano que lo sostenia con todo su 
poder. — La emigracion ordenada por ol General Rivera 
ballô pues acojida, y acojida compléta : las quejas eran so- 
lo el gemido natural, de aquel à quien se hace una amputa- 
cion, aue por la confianza y el deseo de salvar, no déjà de 
sentir los doloros de In separacion del miembro que pier- 
de.-*Solo el espiritu de partido ha podido no comprendor 
esta, y querrà desfiguraHo despues, esplicando como el 
efecto de la violeineMi y el rigor, el acto magnànimo pt>r el 
oual la masa de una poblacion, sino espontaneamente, yo- 
luotariamente abandonaba el pais que debia ocQpar el in* 
vaaor ^ Y .esiLo héf sido «ain efeetivo, que \m que veréadera^ 
mente han querido seguir â Oribe, o se han queâado en sus 



O MOIITBVIDBO. 

casas burlando 6 eltidîendo las resoluciones de la aatori* 
dad ; 6 lo que es mas, han corrido à encontrarlo. Un I«e- 
sris, UD Pins han salido desde muy cerca de la capital, ô de 
la capital misma ; criizando el primero todo cl Éstado, no 
solo y profago, sino acompanado por 30 6 40 esclavos sayos 
6 agregados, con una carrela de municiones, y con la len* 
tittid consiçuiente à este aparato, y se ha reunido à aquel. 
En MercemSy apesar de la eneijia entusiasmadora del C€i- 
ronel Pacheco cuantos no se han quedado ? No ha sacedî* 
do lo mismo en Paisandù apesar del eiemplo que dio el co* 
ronel Luna de quemar su casa ? En la Colonia, varios han 
quedado para ser despues ios agentes encamizados de Ori- 
be. Lo mismo ha sucedido en Ios otros Pueblos. —Los 
nombres que citamos son relativamcnte notabilidades, y 
por lo mismo era mucho mas facii quedarse à aquellos se- 
res que pasan inapercibidos en las poblaciones. La pobla- 
cion pues lo repetimos, se prestaba à la emigracion» la ha- 
cia, la cumplia, sin violencia, y volviendo la espalda à Ori- 
be, le daba en cara con la espresion del gran principio de 
Ios gobiernos Republicanos — la opinion pûblica — la volun- 
tad de las mayorias. Mas adelante se ira viendo como lo 
ha contrastado este mism? anatema esterminador de su 
poder. 

Al feliz pensamîento de pedir à la poblacion por de- 
cirlo asi un voto de confianLa^ que debia esplicar el estado 
moral de la opinion ; que debia decir, si el gobierno podia 
contar con elia ; pues desde que lo segundase, quedaba di- 
cho que detestaba la invasion : que prefcria seguir al go- 
bierno de su patria derrotado, que à su vencedor podero- 
so : que el pueblo Oriental estaba resuelto à todo sacrificio 
antes que recibir humilde la oadena que aprisionaba su li- 
bertad y su independencia ; — à este pensaroiento solo po- 
dria objetàrsele el arrojo de la solicitud, la audacia varonil 
delaexijencia; cuando se pedia el sacrificio de la fot*tuna,de 
Ios goces domésticos, y lo que es mas, el compromiso hasta 
de la vida, porque el que una vez siguiere el eStandarte de. 
la defensa, ya por esto se inhibia toda capitulacion, toda 
acojida del sanguinario conquistador que venia ejercitando 
y proclamando ^ mucrte al enemigo vencido. ^ Pero, este 
arrojo es por lo mismo que tiene de aventurado, de aque- 
llos actos à Ios que una vez que salen bien, es preciso tri- 
butarles un homenage el mas absoluto, como que el resulta- 
do muestra sea un pensamiento, sea un instinto, mas pro- 
fundo que el comun, pero en que siempre se manifiestauna 
aima vigorosa para bacer el sacrificio, noblemente confia- 
do, en que el grito delà patria no sera desoido. 



APUNTÉS HISYORICOS. 7 

En ei caso présente, esc grito esa exijencia era un ac- 
te necesario indispensable. No teniamos eiército : eran' 
milicias eran ciudadanos armados, los que deirian elevarse 
à soldados, para iuchar con los que venian adiestrados con 
la diciplina de cinco aftos, engreidos con las victt^ias. Era 
precisopor nuestra parte hacer un armamento en masa, y 
si nuestros reclutas aejaban iras si sus familias, espuestas 
por un lado â la biutalidad ferez, y por otroé la seduccion 
activa, de les enemtgos ; bien pronto esos dolores y esos 
atractivos de! aima, vendrian â aumentar las penas y los 
sufrimientos inhérentes â una de las inclementes y désola- 
das campanas que se hacen en esta parte de America ; y 
nuestros vecinos habrian dejado insensible y gradualmente 
las filas, arrastrada la razon y e) patriotismo, por el senti- 
miento hâcia objetos queridos que ya no veian, al pal*ecer 
no defendian, y dejaban abandonados. 

Aquî, y en la présente guerra, no es como en Europa 
en que la profesion de soldado es una vida. En que se 
forman hâbitos correspondientes â ella. En que el solda- 
do no es casado 6 lo es raras veces. En que no es propie- 
tario, ô que si lo es, no trabaja el mismo con sus manos su 
heredad; 6 apacenta y cuida sus ganados. En que de una 
ciudad, de un pueblo en otro marcha, halla sus cuarteles pa- 
ra pernoctar, ô los goces de una civilizacion adelantada pa* 
ra hacer mas cômodo el vivac, donde descanza la jomada^ 
En que es vestido y calzado, y si hace la guerra en su 
pais, y el eneraigo ocupa el hogar â que debe su abrigo su 
/àmilîa ; estos objetos queridos, no son conculcados gene- 
ralmente : el horior la decencia y la civilizacion los pro- 
tejen. 

Aqui ser soldado es una ocupacion momentanea en 
que se cambia el arado ô los intrumentos industriales, por 
el fusil : el lazo por la tercerola y el sable. En que se 
abahdona la propiedad al Ilamamiento^ las armas. En 
que se duerme bajo el techo del cielo, y da la lumbre el 
bosque, la bebida el arroyo junto a los que se pudo cam- 

Ear, y proporcionan el alimento mal preparado los anima- 
is que corren por los campos. El vestido es èscaso 6 po- 
bre, el calzado ninguno. La paga cuando mas arreglada à 
medias'y despues de la Victoria, no se busca otro premio — 
que dejar las armas — recojer lo que quedô— volver â lo 
que se hizo, 

Estas diferencias producen necesariamente hâbitos y 
costumbres distintas : dejan mas intactas las afecciones 
del aima, j por lo mismo al hombre menos independiente 
de la sociedad : es nias vecino. menos soldado— es mas 




auk înitiaBble eiL ei ahs dura < 

. DO !Mhi(Bie idiTgf»irt 1& nedida de la 

pashnlmeaiE diaminuyenda». j en lanûaBapripocciamâia 
sutûesKa anmpntaiin las âiezzas tici <BwiBÎficiu. £dXs hnlrirf- 
ca âirzuio % iocarporanem a todu ei qp» hirfiifig ûia bus- 
caiido aoio La i^Bniia y ei 'aogBr qneiifio l y de pea» «a pa> 
an ae tiabiia. arnatradi» iiy pcqnta a mmhïitir iàe verasi. la 
1*1111 w de SEL inriinacirmi 

EoB fiiilÎTg ahanifnnarfaHi. ae oabriaa pnsaia por ne- 
ceâdad b^Q ia uoica proiecciDa <|iie les giied-aha . a dei 
tfum l'iii» l^ en sa '*^""*. <*i^«fgy»rt maa sndîcadaft ^■" ■"" 
de cma mcimacioa ofieeata» mas ae habriaa enaerado a& 
'fgy mneatms de devocîoiu ^ par eilas», nahria '■g<**K* Oribe 
ei eapionaje. ctmaegiiida ias oodcias j recihidû ai àa toe 
-cr^iinas Uidnsqne presta jl pootaAiiuo,. cuanda pur ima u 
otra «lirdukîtaiicia ârve ai «pie obedeee. Era pues preciaQ 
nftntraiiznr tuàa ema : no dejaria aiceder i coevenirto a 
91 âiFor : oacer otiies j proTetiiiasas los mifamw acciden;- 
tes penoans de nuestra giierra^ j ia emisracioa pedida co- 
oio io. pranaiiciainiezLto pubiîca»ezasxiiida taaibiân.GfUDu 
iina môiida nec^aerxa de deiensi. 

SiUisâo tu Gent:raî R.-'era aohre uno u otro puniu de 
.a coâta iei Urruniay eu sus campaioeiitos dei Queguay y 
dei DaTniaa. lebil por sus nienaa» era poderoeo por jaas- 
péciu, 7 con ôî eontenia a âu. enemiffl i cpie na Qsaha pa- 
ier ei Rio. âexnfire oeupada ea aiimencar los medîos» de 
preâemarse ous omnipotence» al que coa ei^Q mustraba 
i|ue o reniia ann vencid0. SI.en£ras tanto. por todas par- 
tes [a exnigracion x •imnpiia, y ae haetaa remtiooes de 
hombreâ que eran !as doi» grandes medidas dei momeiUQ. 
Lascomoeie? Lima, Batr% BlancQ y ocros g?s3^ eiecat;;fe> 
baa estas dispoâciones ^or iiea parte, entretanto que el 

fnerai Kedina en sl depanamento» y 1(ts cQDJoeles Siivo» 
îttvao Y Pacht^a par uuro. en lus âuyos de Mamunado» 
Ci»!ooia 7 Mercedes^ concurriaa aiitivamente ai miaaa 
abjeto. 

EâCTibiendu a presencia de Io& âucesos y de lus mauh^ 
res» aoâ lemos prno<2«'^t.M. qo decir aada que no cunata» ea 
datna j documen. ^ pubiicos ii eanuestr*i bQaque]u» alann 
mento no se muestra en todo el espiendor. coa que bnllù la 
faitana lerade nuestra mcilnacioo» anode que ea:Ri ûeia- 
po paâo emdoacado. en ei ffiila^e de tantos heciio^ difitinnû. 
dos. «^oe açomeranduae aienas de moatraiiaa â la inuàuiar 
noru qne oo pectia detenerse a conaderarios paca HP iaior- 



APUNT9B HI8TORICOS. 9 

ruiDpir el peii««iniento en la rapidéz con que seguia ei todo» 
buscando la prontilud como el primer elemento de defen- 
sa. Una vez pues deciinoa por todas, que nuestro propô- 
cito es dejar en gênerai» aue los documentes hablen por loa 
hombrcs: previniendo solamente i nueatroa lectores, que 
el espiritu ha sido en todos uno mismo, y que las diferea- 
cias son bijas solo de accidentes* 

Con gusto espooial dariamos un detalle de las acoio- 
oes de cada uno de los cîudadanos que ban mereeido bien 
de la Patria ; pero hablando de los trabajos de la defensa 
emprendidos fuera de la capital» el periôdico '* Nacional» " 
que à su vez es digno de tanto elogio, por su enérgico tesén 
en inflamar los ànimos, por su fé en la causa» en que iamàs 
desmayô ni en los momentos de mayor conflioto ; por la elo* 
cuencia de sus discursos : cl " Nacional/' deciraos» no 
nos présenta otros medios dedarunaidea de ese espiri* 
tu gênerai» que los estractos que seguir&n de sus columnas. 

Nacional numéro 1202 — Diciembre 15 de 1842. 

^ En el Uepartamento de Mercedes» su digno Coman- 
dante General» Coronel 1). Melcbor Pacheco y Obes» a la 
noticia dcl desastre del 6» espidio el siguiente edicto» tan 
rieo de energia y patriotismo. 

** £1 Coronel y Comandante General del Departamento. 

'' Mercedes, Diciembre 10 de 1842. 

*' En uso de las facultades que le ban sido conferidas 
por la saperioridad, ordena : -^ 

** Art 1. ^ El Departamento esté en jlsamblea deade 
esta feclia : todos sus habitantes de 14 à 60 aâos de edad» 
son llainados à las armas» con la sola escepcion de los es- 
trangeros que tengan carta de nacionalidad dada por el 
Consul respective^ 

** 2. En su consecuenoia» io<9 que hasta abora habian 
sido esceptuados del servicio de Guardia Nacional» se en- 
rolarin en ella» verific&ndoto en la campaâa» segun lo dis- 
pondra la Comandancia, en este pueblo en la mayoria de 
la Guardia Nacional 

"3. JLas Guardias Nacionales de caballeria» se rau- 
niràn todasen un campo de instruccion que seilalarà la 
Comandancia» y las de los pueblos tendran sus asambleas 
diarias desde las cinco à las siete de la mafiana, durmiendo 
siempre acuartelados una compailia en el de Mercedes. 



10 »O J IT K f H>BO , 

** 4. En este tiempo perraaneoeran cerrados en los 
poeblot todos los taileres y casas de negocîo, debiendo ser 
arrojados inmediatamente del Departamento los extrange- 
ros que à esto contniTinierBn, qnedando los nacionales so- 
jetos à las penas discrecionales que segon el caso se les 
inponga. 

** 5. A nadie, qoe no sea estrangero con carta de na- 
ckmalidad û hombre inâtil para las armas, se coBcedera pa- 
saporte, y el qoe sea tomado qneriendo evadir esta disjio- 
sicion, sera eonducido al campo de la caballeria para que 
haga la campailaen las filas de ella. 

** 6' Para evitar todo motîvo de dnda sobre el arU- 
colo primero, se preTÎene que deben ocorrir à enrolarse, 
los militares que estén de baja, coalquiera qoe sea sa clase; 
los empleados civiles, caalquiera qoe sea su eategoria ; los 
abogados, médîcos, boticarios, y en fin, con la sola escep- 
cion de los Sàcerdotes, todo bombre que tenga la edad es- 
presadaen dicbo articolo,y no sea estrangero con la cali- 
dad qœ él sefiala. 

^ 7. Los qoe dentro dei tercero dia no se hayan en- 
rolado en este pueblo, serân remitidos al campamento de 
la caballeria para ser eonducido al ejército en primera 
oportonidad. 

** 8. Los que p^r tener mas de 50 anos no se enro- 
len en la Goardia Nacional activa, lo haràn en la pasiva, 
tambien dentro del tercero dia, presentândose al efecto al 
8r. Joez de Paz, qoe formarâ la lista y les darâ la papeleta 
correspondiente. 

** 9. Los individoos a que se refiere el articulo ante- 
rier, eoncorriran el Martes prteimo à las cinco de la ma- 
fiana, à casa del Sr Joez de Paz para qoe los conduzca à 
la Comandancia donde se separaràn los qoe por su edad y 
achaques sean inutiles, y los demas serân organizados co- 
mo corresponde, qoedando sojetos los qoe no compliesen 
con lo dispœsto en este y el artieolo anterior, à la pena 
discrecional qoe se les imponga. 

^ 10. I^a salod de la Patria exije el mas exacto cum- 
plimiento de esta disposicion, y espéra confiadamente la 
Coinandancia de las virtodes civicas ooe adoman à los 
habitantes dei Departamento : si por oesgracia hay en él 
qoien no las tenga, tambied sera condocido à la senda del 
honor y de la conveniencia publica ; pero lo sera con la 
manode hierro que la autoridad esta resuelta à hacer pe- 
sar sobre los inalos ciudadanos. — Melchor Pàcheco v 
Ohe». " 



APUNTBS HISTORICOS. 11 

£1 misroo Coronel nos «scribe ccm fecha 11'. — 
** Aqui ejecùto lo que creo que debe hacerse. A mas de 
eso hago recoger los negros del Departamento y les doy 
kl iibertad ; y pasado que sea el tiempo para las reunio- 
aes, haré sentir el rigor de la ordenanza à los que, pudien* 
do cargar las armas, hayan desoido el llamamiento de la 
autoridad, y no hayan concurrido à él. No he de rétro- 
eeder delante de ninguna niedida por terrible que sea. 

" 1^ independencia de la Patria esta de por medio : 
esto para mi lo dice todo. " 

Mercedes^ Soiiano y Colonia, 

El " Nacional " del 27 de Diciembre contiene la si- 
guiente carta del Coronel Pachecoy Obes de fecha 21 : 

" Dejariadcser justo si nodijese a V. que los habi- 
tâmes de este Departamento son dignos de todo elogio, 
que me han prestado toda la cooperacion que podia espe* 
rarry que he encontrado en elles todo género de virtudes 
civicas : si las apariencias no me engaflan, los desconten- 
tos no son muchos. Disa Y. algo sobre esto, en vez de 
eiogiarmc â mi, elôgie al Departamento. 

** Le adjunto una nota de los seftores Carriles, a que 

Suiero que se dé publicidad. £1 benemérito patriota D, 
uan Antonio Escribano, en medio de mis apures, sin na- 
die pedirselo, me remitio, como donativo, una pieza de ba- 
yeta de pellon, otra de bayeta carmin, una porcion de 
monturas, y no recuerdo que otras cosàs. Para avalorar 
cuanto habré apreciado esto, es précise i*ecordar que aqui 
he vcnido sin un medio, sin un soldado, sin una arma, y 
que cuando estaba recien llegado vino à aturdirnos el es- 
copetazo del 6. Escribano es capitan de la primera com- 
pafiia de Guardias Nacionales de infantpria, y su influen- 
cia y su décision me han ayudado muchisimo. 

** Apenas tuve la noticia del desastre escribi al coronel 
Olavarria, ofreciéndole parte en nuestros peligros ; y él, 
dejando su familia tiradaen una estancia, vinoTuego à po- 
nerse à mi lado, dispuesto a servir en cualesquiera cosa 
que se le ocupase. Este paso vale, mi amigo. 

** Estivao en la Colonia hace prodigios. Todos con- 
vienen que ha de reonir de 700 à 1,000 hombres, y estes 
valdràn menés por su numéro que por la instruccion que 
lie varan al campo de batalla. Tambien mi reunion ha de 
valer en este sentido : el tentente coronel Reyna trabaja 
como un descamisado en la cabaileria : el de igual claso 
Médina hace lo que puede en la infanteria, y yo astoy de- 



12 MONTEVIDEO. 

seando coDcluir mis arreglos. para olvidarme de coman- 
dancias y pensar solo en soldados. Calculo que la fuerza 
de este Ûepartamento llégarâ é mil y cien hombres. 

'%\ coronel Garibaldi esta aqui con 1 50 valientes : se* 
guirà muy pronto para su destino, que es ei campo asigna- 
do para reorganizar nuestras fuerzas. '* 

Del ^ Naciotial ** del 31 : — '' Sabemos que ofendemo« 
la inodestia del valiente Géfe que esta encargado del De- 
partaraento de Mercedes, pero i como perroanecer ailen* 
ciososj cuando cada correo nos conduce nuevas pruebas de 
su incansable acti¥idad,de su noble fii*meza y de su alta 
inteligencia ? El coronel Pacheco y Obes, esta probando 
que tenemos hombres de resolucion» de accion, de adminis- 
tracion, capaces de salvar la Patria, segundando las medt- 
das acertadas del Sr. Présidente de la Repûblica. No hay 
sino buscarlos .... Nuestra correspondencia de Mercedes 
nos dice con fecha 27 : 

*^ En el Departamento à nadie queda un negro :- se 
recoge à todo esclavo de diez anos para arriba» sin mas 
clasificacion que la que hace el coronel Comandante del 
Departamento, quien solo esceptiia à los que materialaden- 
te no pueden caminar : los muchachos son destinados à sir- 
vientes del hospital y comisaria, 6 bien de asistentes y ca- 
ballerizos ; hasta los viejos é inutiles tienen su destino. En 
una palabra, amigo, aqui nadie se atreve a desobedecer 
la autoridad. El Departamento tonia pocos escUvos : 
100 caminaron hace dias, uniformados y con alguna ins- 
truccion, y otros tantos irân tambien con el batallon de 
la Guardîa Nacional, que ha de marchar à esa con el senor 
coronel Comandante al ponerse en campaîia* En fin, aqui 
nadie, absolutamente nadie, que pueda tirar un tiro ha de 
quedar en su casa. 

'' El 24 se pasô revista à las fuerzas del Departamento 
sobre las cuchillas de este pueblo : formaron 863 horabres, 
faltando 116 en comision, los empleados de las caballadas, 
algunos enfermos y con licencia ; no se tiene, pues, la me- 
nor duda, que cuando el senor coronel Comandante del 
Departamento saïga à campana, sera con la fuerza do 1200 
hombres do excelente espiritu. En este dia se ha entu- 
siasmado la Guardia Nacional confiàndosele la Bandera de 
la Libertad,en cuyo acto el senor coronel Comandante la 
arengb en estes términos : 

'* Patriotas ! Cuando esta bandera floia en los aires, 
'" dice al mundo que el Pueblo Oriental es'^Iiidependieii- 
" te : si en vuesUras filas llega à flaipear cm medio del cbnt- 



APUN^BS HISTOKICOS. 13 

^ bâte» que lus fogonazosderuestros fiisiies digan al mim- 
•• do, que el Pueblo Oriental es — Victorioso. " 

** Nada sabemos de los enetnigos. El Sr. Présidente 
esta en el Rio Negro, paso de Quinteros, con parte de su 
fuersa, y las reuniones siguen en todas partes con teson, y 
tenemos fundadas esperanzas de tener un numeroso y de- 
cidîde ejército. " 

Estas esperanzas, que eranlasde todos los que tenian 
ie en el sentiiniento pûblico, se cumplieron*absolutamente. 
El Geûeral Rivera» en una retirada muy Icnta, venia de to- 
das partes recibîendo refuerzos de hombres, y acogiendo, 
protegiendo y auxiliando las familias que lo seguian. Con 
todo esto, los moviroientOB de este ejército, 6 mas bien de 
esta poblacion en marcha, debian hacerse muy lentos, y 
exigir repetides deseansos : mientras que ponîan à prueba 
la contraccion, la activtdad, y la prévision, de) que con un 
enemigo vencedor à su retaguardia, estaba precisado à 
observar sus movimientos, à hacer soldados de reclutas, à 
moralizar los que lo fueron, pero que habian perdido su 
moral por ei contraste, y à cuidar en fin de tantas familias. 
El General Rivera se mostrô suficiente a todo : de! Rio 
Negro paso sa campo ai Dm-azno» y al fin lo situé en Santa 
Lucn. 

Quiza en cada uno de estes altos que hacta el ejérci- 
to, creia el enemigo ver el principio de utia resistencia 
armada, tal vez una batalla, y esto lo contenia esperando 
aglomerar sus fuerzas para combatir: mientras elles no 
eran stno una maniobra, hija tan de la necestdad como de 
la astucia^ que aun mismo tiempo venîan sirviendo para 
ganar el tiempo^ que era ei primer elemento de salvacion. 

Desde el campo de Santa Lucia empezô el ejército â 
alijerarse fueron destribuyéndose las familias en diverses 
pfuntos : una gran parte de ellas se asilô â la capital. Esta 
operacion se adelantô mas, aproximàndose nuestras fuer- 
zas al Pastoreo de* Pereyra en los t!iltimo8 dias de Enero. 
Alli el Présidente invité â sus amigos, y à los que gusta- 
aen ir à que le hiciesen una visita, y desplegé delante de 
elles nnacohimna de 4500 hombres de caballeria. 

Con este espectàculo, ei desaliento de los timides se 
animé : se bizo firme la confianza de los que la tenian en el 
patriotismo del pais, y vinieron por tierra las imposturas 

Sue circulaban los enemigos intemqs de que ei General 
livera no ténia fuerzas. 

Aqui oerraremos este capitule, iiabkindo antes de 
dos sucesos aunque pequefîoa cspresivos de la opinion pu- 



14 MONTEVIDEO. 

blica, para observar lo que durante el periodo que acaba- 
mos de describir pasaba en la Capital ; adonde llego S. E. 
el Présidente el 2 de Febrero con una escolta. Kl lento 
Oribe que no llego delante de ella, hastaei 16 de Febrero, 
nos dà lugar para instruir à nuestros lectores, antes que el 
estrépito de las armas, venga à distraerlos con la esperan- 
za, de hallar al menos un brioso esfuerzo, en los que anun- 
ciaban desde el campo del Arroyo Grande, concluida la 
guerra y la conquista. 

Oribe que por todas partes buscaba a su favor un 
pronuDciamiento del pais nue no encontraba, ni con la ilu- 
sion de la Victoria ni por el miedo de sus crueldades ; hi- 
zo descmbarcar à mediados de Enero una partida fuerte â 
las ordenes de un caudillo Serrano, en el departamento de 
la Colonia. Este, vago algunos dias, tento, busco hasta que 
descubierto por las partidas de las fuérzas del mando del 
coronel Estivao fué batido desecho y obligado â reembar- 
carse con los pocos que le habian quedado. 

No fué mas feliz un Carlos Lopez bandido famoso 
del departamento de San José. Antiguo aliado de Oribe 
à quien habia seguido de inmediato mucho tiempo, habia 
sido embiado por él desde que se aproximo al raranà, se 
crée primero con la intencion de asesinar al gênerai Paz en 
cuyo campo estubo y de donde desapareciô luego que fué 
descubierto ; y en seguida con la de ser en ese departa- 
mento un caudillo de montonera. Haciendo el partida- 
rio, y el bandido à un tiempo mismo, burlo p3r muchos 
meses la vijilancia de las autoridades locales, no hallando 
quizâ en el vecindario mucha animosidad à un hombre que 
por entonces era mas bien mirado como un perseguido. 
Pero cambiaron los sucesos, y el bandido que como tal, no 
hallaba ofensa, la encontre cuando como partidario quiso 
alzar la cabeza — El coronel Flores lo persiguio con teson 
y una partida suya lo descubrioy mato, con varies de sus 
companeros ; como para dejar la leccion de que el pais to< 
leraba mejor al bandido que al Oribistâ. 

Fuera de estes paises !a insignificancia de estos he- 
chos harâ estraâar, como en un escrito donde ciertamente 
no obtendràn tan menudos detalles, sucesos de armas re- 
gulares mas importantes, se fija la atencion en elles. Pero 
en las guerras populares, sobre todo de esta parte de Ame- 
rica, ellos tienen una espi'esion propia caracteristica, que 
comprenderàn bien, los. que recuerden, como un ArMito^ 
pudo ser un caudillo en Buenos Ayres y un ELncamacion 
y un Blacito, reunieron centenares de proséKtos, ouando 
la masadel paisanaje estabapor la causa qpie servîan. 



CAPlTVIiO II. 

(DiClEMBRB — 1842.) 



Impresien que produjo en la Capital la rwticia de la derrota 
del 6. — Los jMtriotas se aproximan al Chbiemo. — Poli^ 
tica del Minisierio Vidal. — Errores de ella. — Intere- 
santé documento ined^to. — Dafioso irMujo y efecto de ha- 
berse abandoîtado â las esperanzas de la mediacîon é in- 
tervencion Inglesa. — Flajas medidas de guerra. — Resu- 
men de la sttuacion militar de la Repûblica y de la Ca- 
pital. 



La noticia de la derrota del 6 llego â la Capital ol 1 1 
y si es cierto que produjo una sensacion profunda, no lo en 
menos que no se noto ningun sintôma de desaliento ni de 
desesperacion. Gada hombre parecia ese dia concentrado 
en si mismo, no como el timido que se desahoga en inuti- 
les quejas, 6 busca los medios de huir y salvarse solo, por 
que atônito y espantado no ve sino el peligro que le par^ 
ee que lo alcanza ; sino como el buen ciudadano, el fuerte 
el patriota, que menos piensa en si mismo, que en el infor- 
tunio de su !ratria ; que menos se cuida de los caros obje- 
tos que lo rodean, que de acudir â aquella» que U pide un 
esfuerzo, su libertad, su auxilio — Era como el bravo» que 
caido en tierra, por el golpe de una lanza, no^ pide la 
vida à su adversario feliz, no le ruega, sino que espia el mo- 
mento que todavia se detiene en herirle, para levantarse 
rapide, y disputarle la Victoria euerpo à cuerpo y con su 
espada. 

Efectivamente, los hombres de oorazon, que estaban 
separados de la administracion, se le aproximaron desde 
luego â moBtrarle su resolucion, su concurrencia. El pri- 



16 MONTEVIDEO. 

mer pensamiento fué ver lo que habia quedado dei ejércî^ 
to, Y las cartas del General Kivera entonces Présidente 
vinieron bien pronto a decirlo. Era bien poco sin duda 
para lo que haJiitqw^ haeer, psra lo qm hibia que teifaer, 
pero tal cual era ahl estaba, y era el primer elemento de 
resistencia. S. E se manifestaba dispuesto à permanecer 
à la cabeza de esos restos, à admentarlos, a engrosarlos» à 
ocupar al enemigo, y dificultar su aproximacion à la Capi- 
tal» y encomendaba al gobiemo de ella, à sus amigos, a sus 
ciudadanos, que aprovechasen los momentos para ponerla 
en defensa. Nada desalentado, se le veia ya como otras 
veces desplegar ese génio, esa actividad, ese valor moral, 
que parece que se despierta en el infortunio ; y la espe- 
ranza que daba todo esto, venia a reanimar el patriotismo 
que buscaba ansioso los medios de salvar el pais aun escon- 
diéndose, ocultàndose, la desnudez de los elementos mas 
comunes en que se le habia dejado, por la mas funesta im- 
prevision. 

Penosa es la tarea del que escribe hechos historicos, y 
mas todavia si es uûa série de glorias y de virtudes civicas, 
las que tiene que ir contando; cuando se ve forzado à des- 
viarse del aplauso de hechos gloriosos, para bosquejar 
précédentes que por lo mismo que les faltan esos colores 
luminosos, serhace mas necesario trazar, para que el brillo 
de aquellos salte mas esplendente por et contraste con la 
defîciencia de colorido de estos. — Pero en esta situacion, 
la rijidéz de la rerdad histérica manda hacer cailar toda 
otra consideracion, y solo bay derecho para exijir del que 
escribe la mas perfecta imparcialidad. Resueltos à guar- 
darla en cuanto sea cunciliable con la imperfeccion huma- 
na, nos quedarà la satisfaccion de que no nos conducen 
motivos mezquinos, y la mas grande todavia« de que desti- 
nado este trabajo à la prensa, por ella podran ser rectîfi- 
cados los involuntarios erroresen que caigâmos, y feiicea 
nos diremos si resalta-^ue para nadie haya reproche ! 

A qui, para Tolver à tomar el hiio de los hechos y que 
todo sea bien comprendido, es necesario tocar la adminis* 
tracion hasta el 6 de Diciembre, que llamarémos la admi- 
nistracion Vidal, no precisamente por que las faltas que 
pudieran atribuirsele quisiéramos decir que fuesen de este 
ciudadano, sino porque su Carâcter de Mitristro General 
en les ùltimos tiempos, y el de Ministro de Grobierno y 
Relaciones Exteriores por algunos anos, dan naturalihente 
su nombre é esta época administràtîva. 

No somosnosotrôs los que hablarémos Itte pHmeros 
sûbre esta poHtica ; sera de (Jhile, donde se han publicadô 



ÀPU1VTS8 mSTÔRICOS. 17 

ciesdc el 2 de Diciembre de 1842, de doDde tomaremos Jm 
primeras ideas que ofrescamos a nuestros lectores.sio que 
por esto DOS declaremoB los abogados de ellas. Hablar6o 
por si y à ellas les sera debida la convîtcion aue prodqt- 
can. Llegadoeste impreso à esta capital muy luego de su 
publicacion, aqui ha circuiado en manps de todos, y no ha 
sido coDtradicho, ni por el mismo Sr. Vidal que preaenl^ 
estaba. — 



Articulo -^MofiTRwiDEO '^del periodico el ** Progn^w. 



Los redactores de este, en un articulo muy interesant^ 
pero que hace demasiado poco en sus otras partes al objeto 
de nuestro escrito , despues de hablar de los divers» par- 
tidos politicosde Montevideo, concluyen sus oboervaciones 
asi : 

'*' Pero sobre todos cstos Qjos partidos) campea otro 
partido nacido en el mismo de Rivera, y que por estar mas 
encapotado, no ejerce una influencia menos funesta en la 
marcha de los acontecimientos. Componese esta fracci<Na, 
de verdaderos patriotas, de hombres influy entes, que 4e- 
seosos de asegurar a su pais las ventajas de un gobierno 
ordenado y constitucioual, temen a Rivera y dese&ran 
verle colocado por las cîj'cunstancias fuera de la influencia 
polltica. De aqui nace la necesidad de aiejar la guerra, 
porque la guerra y las victorias darian à aquel nuevo pres- 
tigio y robustecerian su poder. Amenasaido Montevideo 
por Rosas, créen que el medio de désarmai* su encono sé- 
ria hacer & un lado & Rivera, persuadidos que quitando el 
pretesto del ôdiocesarian susefectos, à maneradel tratadio 
de los Lobos con los Corderos, que pedian a estos que en- 
tregasen los perros que loi defendiao para quitar todo nio* 
tivo de querella. 

'* Este partido esta encabeeado por cl Sr. Vidal, pri^ 
mer ministre de gobierno (y lueço ministro unico) y por 
la posicion que ocupa el gefe, facil es inferir la influencîf^ 
que ejerce en los acontecimientos. Asi se han visto todas 
las medidas de guerra adoptadas neutralizarse compléta- 
mente por la lima sorda de esta politica doble que antes de 
arrojar el dardo , lo embota para que no biera ; porque es- 
tos hombres de bueoa fé, pero culpablemente inexperios 
han llegado à persoadirse que obtendran la pa2 desarmàn- 
dose para la guerra ; y sobre todo proclamando akaaneiii- 

Tome I. 2 



18 MOlfTEVIDEO. 

te qoe quieren la paz. For motivos de este género han 
sido siempre abatîdaB en el rio sus escuadriilas porque ni 
ha habido energia para hacerias obrar, ni han estado en 
proporcion ni de las fuerzas enemigas, ni de los inmensos 
recursos de que podian echar mano para equiparlas. 

** Este pobre partido con las mejores intenciones va à 
ana pérdida inévitable, y el amor mismo de la libertad le 
amarra las manos, y le entrcga à un satélite de Rosas, que 
ha comprado a fuerza de horrores ioauditos la proteccion 
de los ejércitos del Dictador, à un verdugo que ha apren- 
dido en la Repûblica Argentina,â violarlo todo, a sorae- 
terlo todo. 

** Mientras que la politica del Ministerio de Montevi- 
deo permanece en la inaccion esperando su saivacion en 
la intervencion de la Inglaterra, y en la separacion de Ri- 
vera del gobiemo en las proximas elecciones, Rosas pasa 
su ejército a Entre-Rios y se prépara a abrir una campa- 
fia, cuyo buen resultado no le parece dificil, desde que va 
à luchar con un gobiemo obcecado que lejos de tomar una 
defensiva enérgica, y vigorosa se arrastra à pedir la paz, 
y rompe y vota la espada para mejor conseguirla. Pero 
tal es la contumacia de las opiniones individuales, sobre 
todo cuando à ellas se mezcian miras de ambicion perso- 
nal, que el peligro cerca en sus redes cada vez mas, sin 
que este mismo aprieto ilumine sobre lo desacertado de los 
medios que se tocan para evitarlo. 

^ En los ûltimos diarios de Montevideo hemos visto 
un empeno nominal de todos los oficiales del ejército de 
Rivera que protestan bajo juramento, no dejar las armas 
de las manos, hasta que no hayan echado por tierra al ti- 
rano de Buenos Âyres ; y créemos que este tardio paso 
sea dado para contrarestar y aun burlar las medidas disol- 
ventes del Ministerio de Montevideo. 

** Esperamos que los proximos sucesos vengan à revc- 
lamos el sistema de conducta que ha prevalecido, pues que 
ni la proteccion Inglesa ni la paz, eran hasta fines de 8e- 
tiembre hechos positivos, marchande por el contrario to- 
das las cosas à buscar un dcsenlace por la guerra en una 
gran batalla. " 



Tan atras como por Octubre ô Noviembre de 1841, 
el gobiemo promovio en esta ciudad una reunion de va- 
ries individuos notables del pais cuya opinion quiso oir so- 
bre Ins medidas que debian adoptarse para continuar y 
concluir la guerra, salvando esta Repûblica de otra inva- 



APUMTBS HISTÔBICOS. 19 

ti€o, que debia eer la fteoesariaxotislscuencia de iaaivicIO»- 
riai obtenidas por Roeas. sobrç el Uaoïado.^jércîto :Libe]v 
tador, 6 mas bien dei completo> aniquilamiento de este, y 
la absoiota surainon de las Pi^viiMâas Argentinan. 

Era palpable casi, que Rosas con un ejército victorio- 
so y fuerte, y acaudillado por el hombre que,, dlcién* 
dose Présidente légal de esta Repùblica, se babia arrastra- 
do à ser el aventurero, asalariado y el verdugo de aquel, 
por conquistar de su gralitud el derecho, de que lo prefirie- 
se encomendàndole la conquista de su Patria, à la sombra 
hipÔGritadesus aoifiados titulosal mando, parasaciarelsenti- 
miento innoble de vengarsuspropios agravios;^ra/Mz2pa6i«, 
deciamo6,que Rosas volveria contra este pais sus fuerzas, 
cuando ni podia olvidar los àoxiiios que diô à la Francia,- 
y por los que esta potencia ùnicamente pudo triunfar 
en su querella; ni quitarse de la vista tarapoco, que 
el enér» gîco pronunciamiento de D. Juan Pablo Lopez, 
gobernador de Santa-Fé, y la magnanimidad con que se 
sostenia Corrientes, dejaban à merced de ellas el Entrer 
Rios, y con la incorporacion.de esta Provincia à las dos 
que todavia sostenian su independencia f^ederal y su liber- 
tad Kepublicana ; quedaba el gobierno de Buenos Aires 
siempre con el enemigo à sus puertas, con su seguridad en 
peligro« 

EnpalpaMe todavia, que Santà-Fé y Gorrientes era» 
por si mismas demasiado débiles para contener el poder 
que se desploniaria sobre ellas, con la vuelta del ejjército 
que traia Oribe,y.con los nuevos auziiios que fàcilmen- 
te recibiria de la proximidad de Buenos Aires ;. y que solo 
alguno de aquellos accidentes, sobre que nunca debe con* 
fiarse la politioa, cuando tiene medios positives de asegu 
rar el éxito ; era lo que podia, como por la Victoria de 
Caa-guazû, equilibrar momentàneamente las probabilida- 
des, y porel rctai:do de Oribe, poner a Rosas à mereed de 
los vencedores de Echague. 

Y se veia, con no menos claridad, que esasPi*ovincias 
Arffentinas eranelunico diqiie que contenia el torrente 
de Ta ambicion del géfe, de la ambicion del caudillo, de la 
ambieion de los satélitcs^y que si el Estado Oriental no 
concurria con todo su poder à reforzarlo por cualquiera 
causa que fuesc, era précise al menos prepararse en el in- 
terior para la defensa, como que roto, la lucha séria solos 
y brazo â brazo, con el gigante que habia creadp la flfnpre- 
vision de tantos. 

A estes motivos, que para ser comprendidos no nece- 
sitaban ni investigacion, ni calcule, ni juicio, y para que 



90 MOKTSVIINBD. 

bastaba tener sefntidov materiales ; sin diida le anadiao 
o^cto de inn» inteligentie especie, <i«ie ios présenta à la 
meîite ilustrada ol juscto comparativo, de ms Provineîa» 
Argentiiiâs y de este Estado : de ]ob dos sistemas, el ab- 
soraCo y el comtitocîonal : de un poder que retrogi-ada à 
la barbarie, y bitôca en sus ^eniplos crueles los medîos de 
ccmsolidarse, de otro que encaentra en las ft^rnas ddoes 
de la civilizacion les medios de sa mejora : dei que Ueva à 
su f^atf ia a las Pampas, del que abre sus brazos à la £nro- 
f^leu*— No : entre estos dos i %iinenes no puede haber paz : 
no la babrà : es preciso que el une 6 el otro desaparezca, y 
ftûisas lolia entendido bien : es preciso haeel'te juatîcia^ ha 
fttdo consecuentc. Y si en 1889 y en 843 no ha cumplido 
sus ob]etos> esa energia desptegada por este pais, sea ol 
grito acusador, de los que no sopieron poneria en aoeioB, 
para que no se aizase contra eilos el cargo eterno, dd atra- 
so y la ruina, que las dos invastoœa han producido en la 
'Repûblica ! 

£n efi^ réunion, se acordo fbrmardesde luego un ejér- 
cjto de réserva, que à la vez pudiese acudir à los llamados 
qve estgiese el de operaciones, componîéndolo de 4,(MK) 
infantes y 1,000 cabailos, con su correspondiente parque 
y ihaterial. Para esto, debîa publicarq^ desde luego la li- 
bertad de los esclavos : la misma que veremos en adelante 
iigurar como una medida fotvadora, y que adoptada en- 
tdnoes, hubiese producido un resultado numéricamente do- 
ble, por k> menos. La resolucion de una autorîdad que 
niandaba el pais sin competencîa, habria sido raejor obe- 
decida, y no se habrian visto partidas de 80 y mas horabres 
de col<yr, subitraidas a las barbas mismas de los hombres 
que babiaik dado ta saneion, ayudadas y protejidas en su 
évasion por los que estaban en servioio, ô llevavan sobre 
n el distintivo de la causa del Gobierno. 

En esa reunion se acordaron otras medidas: se re- 
solviô hacer, por fin, la cuerra para la défense, declarando 
el pronunoiamiento de ut Republica, en un enérgtco y elo- 
cuente manifiesto que se verà en segiiida. Bajo de estos 
antécédentes pai^tiô el Présidente Rivera para la campaâa. 
Guandosevea ludesnudezmilitar, en que se encontre el 
•pais despues de la derrota del 6, se verâ que nada substan- 
cialse llev4ià efecto, y ni aunse pubiico elManifiesto. 

Mabifiestoredactado por D. Santiago Vazquez y que 

fue acordado : — 



APUNTBft HISTOEICOS. 31 

-* EL GOBIERNO DE LA RBPUBLICA; 

*' A SUS HABITANTBS. 

'' La R'^publiea Oriental del Uruguay, hija 4^ la Vic- 
toria, fuerle en gu reducida esfera, fecunda en e( gérmen 
de la riqueza, debia esperarlo todo de la paz, sin temec ni 
pensar en la infanda suerra.-^Larga y r&pida Ijiut^o de ser 
su carrera en la «enaa do la pro9poridad, y de la oivi)ûi^'» 
eion : aua primeros jmaon aaunciaron ya a las fiOf$iedi|4^ 
Europeas cuanto debian prometerae les hombres de t|ra- 
bajoideesia tierra de bendicion y de sus hijoaaltan4ept,e 
sociales. --Verdad es que alguoaa alteraciooes înt^stiiw 
amagaroA por desgracia, una interrupcion del graA pro* 
grès» : mas el tiempo inmediato del Poder N.acional, cyn- 
vîrtiô en sombras fugaces aquellos sacudimientos transito- 
rios ; luciapor enmedio de elles el resplandor de la pros- 
peridad. 

** Empero la Repùblica Argentina, esa Repûblica ou* 
na de la emancipacion de este continente, atormentada 
por la diseordia abrigé en su seno un monstruo que a la 
sombra de las pasiones rencorosas, y coq su appyo, Ijiabia 
de adqoirir un poder obsoluto, mal calculado siempr^y 
siempre ominoso : los hijos de la Itbertad ansiososde <}uie* 
tttd y garanlias, fascinados, todo lo remitieron al arUt|*io 
de ese monstruo, que no dà otro descanso que el dp\ se* 
pulero, y que se déclara muy kiego en lucha abiexta pop la. 
civilixacion, 

** Ti*es a&os bô, oue el tirano Argentiao obligo 4 la 
Repûblica, à aceptar h guerra que él la hacia de antami- 
no ; y très tambien que el gobierno ha buscado y aprpya* 
cbado toda ocasion de pvoyocar la pas- Vano fuô siem- 
pre este empeâo, y vana9 tambien porentonces, las e^M^ 
ranzas de que nuestro pronuncMmiento produjese ^n^iiKa- 
neo el de todos los Pueblos Argentines que alzado^wi- 
quilarian de un soplo la brutal dominacion : el hoinbre que. 
la ejercitaba a?exado 4 las arterias de la astuda embu^* 
ra, no era bastante conocido, y aun reserviib^ mucho^ 
pliegues de su fcmentido corazon, aun debia subir mttctip3^ 
grades en la eacaladel crimen y la barbarie. 

^'I^ueslro territorio fuô invadido, nue^t|*a paqipaSa 
ipapcbada por las plantas misevablesd^ sois mil de sus es- 
clanfos : bondes sur ces de desplacion mi^carop su oariT^npi 
hsista los campos de Gagancha : bondos .iiqrços d^te^griC y 
vei^enza dejaron ea esos oampos y en pos de si> ci^pdo 



29 

hoyeroD despn^^Midos de los bravos Orientales qat el in- 
mortal Krren caodiqo à ia ▼ictoria. — ^Tras eae eacannien- 
topahMtaotefenacîeroaUsetperaDzaa delà paz, yalpaso 
qoe el proDoncsaiiiieBCode la mayor parte de les Pneblos 
Argentmof prometia sa prooU liberud, cfecia la confian- 
xa de la eesacr^ynde la goerra, caando para obten^fau vie- 
tomtoft, noetlras soKcitades le redocian ai reapeto reci- 
proeo. 

** Durante este dilatado periodo el Gobîemo de la 
RepébKeaae ha empeoado en coociiiar en lo interior del 
terrfCorio la mgmridaâ^ y la eonfiansa, eon la stavidad de 
la admmîftracKm : la aecion ejecntiva, h policial, han ndo 
caai ratentibiea ; la tolerancia ha tenido ona latitad tan ex- 
tenta, eomo deaconocida en las épaeas de goerra : libres 
ISiliraiente de las aeechamasde eNa en el territorio, el co- 
mercio, la indostria, la pastoria y iabranza han tenîdo cré- 
ées romensas, asî que im progresos de todo género que se 
miran y se tocan por todas partes son testimonios ineqoi- 
▼ocosdel poder que tendra la libertad si sabcmos conser- 
Taria. 

** If os estaba empero reserrada una naeva era, los lan- 
ces de la gnerra han renido à fa^orecer «imnltaneamente v 
de un modo inesperado las armas del tirano en los extre- 
mos de la Repéblica Argentîiui : dos ejércîtos de la liber- 
tad ban rido arrollados y envueltos por ellas, }' si bien la 
locha de los pneblos solo terminarà con su trinnfo, pero 
sin doda esos pueblos ^mirân por abora bajo el fêrreo vu- 
Ç> éque los ha sometido sudestino ; dejando expedito al 
tirano para convertir su poder contra nosotros, que ya es- 
perimentamoslaguerraen laProvincia de Corrientes in- 
▼adida por sus eaudillos : nuestra situacion pues ha sufri- 
do un cambio de mâcha entidad. 

^ El tenitorio de la Repnblica esta amagado de una 
grande invasion : en momentos tan solemnes el gobîemo 
se desdeftaria de hacer uso de reticencias, ni de artificios : 
la austera verdad y la mas abierta y leal franqueza serân 
la normade su lenguage cuando se dirije à la nacion, cu« 
yos esftiersos le toca presidir ; y — esfuensos son estes que 
asegorarén la victoria si se hacen en tiempo, y se dirijen 
e«m acierto. 

** No era dado al gobierno alimentar dudaalguna del 
voto de los Orientales por la resistencia à la invasion ; 
pero debia antes de todo dirijirse h la augusta Asamblea 
NacionsI, nara robustecer su accion y recibir los medios 
de darla toao el impaiso que la causa sagrada exije : todo 
)e ha hecho pues asî, y ha encontrado en los dignes Repre- 



APVNT£8 H1&T0KIC08. 28 

sentantes del Pueblo Oriental toda la consonancia, todo el 
apoyo, toda la resolucion que necesitaba : laa Honorables 
Càmaras identifican sus sentimientos, con los que el Eje- 
cutivo ha manifestado ; se prometen de él una accion fuer- 
te, firme y continua, y le ofrecen su cooperacion sin limi- 
tes, pues no los tiene ante la Constitucion, ni an te los* 
hombres la defensa natural de la vida y cuanto ella en^ 
cierra de goces sociales y humanos : el gobierno pues no 
defraudarà los votos de la Nacion, y proclama à la faz de 
la Uepublica que su accion sera proporcionada à los gran- 
des interesçs que se defienden ; que nada omitirà* nada 
ahorrarà para vencer en la présente lucha de vida, ô muer- 
te, y que su impulso incesante no pararà hasta la Vic- 
toria. 

'' Mas para arribar à la posicion que nos toca, prepa- 
ràndonos à la defénsa, son necesarios grandes sacrificios, 
necesarias grandes medidas ; y para hacer aquellos con 
resignacion, y adoptar estas con oportunidad, conviene 
hacer saber à todos el orden del dia, dar el alerta al pa- 
triotisme, y recordar à los habitantes del Estado cual es la 
lucha que nos amenaza, cuales los medios y bases de la de- 
fensa, cuales en bosquejo los resultados de la desgracia 6 
de la Victoria. 

" /// Orientales !!! — ^Queréis saber cual es la lucha à 
que os vais à preparar ?— recibid una mue»tra de ella en la 
anterior invasion, aunque pasagera y diminuta, relativa- 
mente à la que amaga ; dirijid la vista à Corrientes. en Pa.- 
go-Largo ; dirijidia a las Provincias Argentinas, à Buenos 
Aires y su campana ; dirijidia, en fin, à Tucuman, y a 
cualquiera puntodonde alcance el dominio del monstruo : 
— l que veis ? — Sangre, desolacion, escombros por tociw 
partes. No busquéis ejemplos en la historia ni en las guer- 
ras de las Naciones civilizadas : las especialidades de las 
correrias del tirano y sus satélites, del uso que hacen de la 
fuerza bruta, no tienen semejantes ; forman época de bor- 
ror, de tormento, de martirio para la humanidad, para la 
naturaleza : sangre y muerte pide à sus tenientes ; sangre 
y muerte vomitan por donde tocan : pide bienes, despojoi, 
violencias y saqueos ; y violencia y despojos prodigan sus 
verdugos : pide, en fin, cabezas y miembros humanos ; y 
miembros y cabezas le remiten sus caribes ! ! ! Y para cél- 
mo de desverguenza, es el primero de ellos un Oriental, a 
quien Uaman Présidente : él busca con ànsia, hace perse- 
guir con grande empeno, no un hombre, sjno un cadaver, 
y escribe bajo su firraa que le busca para cortarle la^ eabe- 
la, y enviarla à 9u feroz amo ! ! ! -^ I^ contecuencia'de 



24 MOIITBVIDBO. 

«8te cuadro, es el lerror^el horrido terror qoe pesa por do 
qaiera à doade aloiunza el influjo del bârbaro Tirano. 

^ /// Habitantes del Estado f!f — ^Queréi» eompren- 
der toda la estension de los maies que traeria à esta lierra 
afoilanada el doroînio de semejante hombre ? — volved la 
vista hacia él ; mirad h ta fiera en el antro en que fragua 
y décréta sus proscrîpciones ; vedle cercado de cabezas 
humanas, de miembros palpitantes, de cràoeos disecados, 
eon el puâal del asesino en una mano, con los vencnos del 
grande malvado à la vista, decretando indistintamenle 
RMitilaciones, tcrrmentos, prostitucion j muertc, sin perdes 
nar ni 'a los que titula sus amigos, m à sas instrumentos 
înmediatos : alll el Sacerdote sagrado, el magisCrado be- 
nerable ; alli la casta esposa, la jôven vîrgen, el huérfano 
desvalido ; alli los ménages, las preséas, las riquezas, todo 
se amontona, se revoelve en sangre, y sangriento se entre* 
ga al arbitrio de los vampiros é quienes llaman mas-»liorca!!! 
ue nada sirve la distancia : desde ese retire misterioso se 
fulminan rayes, que van à herir en los estremos remotos 
a donde alcanza su dominacion, y aun fuera de ella. — 
j c|uiéne8 son los esoeptuados de sus tremendas proscrip- 
Giones ! | Es dado acaso preguntarie, eomo à Syta, cuén- 
do acaba el exterminio, y quién se esceptûa de él ! — No, 
por cierto : ni aun déjà la eleccion entre ser verdugo ô 
viGtima, sin que précéda su décrète. 

" He aqui ; Orientales todos ! la guerra que nos ama- 

esi puede llamarse guerra la que se hace de tal modo ; 
aqui la defensa que vamos à emprender, de nuestrae 
vidas, familias, haciendas y goces : mas, afortunadamente. 
a\ apai*tar la vista de aquel cnadro de horror, se os ofroce 
moy acceqoible el de la Victoria» La Republioa tiene ele- 
mentes inmensos con que resistir la invasion, y el Gobier- 
no prepararà on brève los que ba<;tan à conseguirlo en la 
capital y departamentos inmediatos, dejando los demes al 
cuidado del digne Présidente y Greneral en Géfe del ejér- 
cito ei^ caropalïa. 

** Para lograr tan sagrado objeto, es necesario que los 
pudienfes concurran con una pequefta parte y sin dismi^ 
iittcion de sus fortunas, para los gastos que demanda la or- 

Sanizacion de iViei^zas de linea, que unidas à los cuerpos 
é milicias y urbanos, sobrarân para resistir cuantos es- 
fuerzos pueda intentar nnestro enemigo. 

" /// Orientales ///— Sonô la hora de la guerra^] â las 
armas ! bijos de la Patria, \ à las armas ! — Todos soîhkms 
Hameulos, todos somos interesados en este deber : el Go^ 
biaino considéra boy identificados â cuantOs Hevan esie 



APumnw HiBTomicos. 25 

nombre de téftta gloria, para ta defensa coman é itidividual; 
no quiere créer 411e haya ano iob que pretenda ésceptuar* 
sa de esta liga santa ; maa ii peur detgraciâ qnedaie toda» 
^fa aigtto. Oriental desnatoraliaado, que simpatiaase con la 
inTaAion, que moatrase pertenecer al bande del tirano, el 
Gobierno le proboca à que se retire en tiempo de esta tier<- 
ra ^oe maneha, y no espère ta apiicacion de la lev, que se* 
râ inexorable en êu easo. De hoy en mas la Adminlâftra'^ 
ckm sera mrtiy rHida en el cumplimiefito de los deberes que 
le impose la darensa comun : ona policia severa Tijilarà 
abbre el ôrden j^Kco, y | des^raciado del que mostrase 
perturbarle I Ei tratdor dejarii de existir, el revoltoso S8« 
râ reprimido ; el sospechoso prevenido ; las reuniones 
olandestinas obserradas : todos aqoellos uue no son escep- 
tuados por la ley» lomaràn las armas, en la elase y fortnft 
qtte corresponda ( y mientras no se acerqu^ el peligro, se 
coneiliara en lo posible el servicio militar, eon las tareas 
M ciudadano : el Grobiemo espéra que cada uno llen'tfrft 
m deber, y en esa confianza la tiene de la Victoria. 
♦* Montevideo, Noviembre de 1842. " 



Es verdad, que desde principîos de 1841 mante- 
nia el Gobierno de la Repâblica negociacionescon el de 
8. M* la Reina de la Gran Bretafia, para urta mediaeioû 
entre este Estado^ y el mandado por Rosas, sostenidaspor 
el Ministro Britânîco en Buenos Aires, el 8efior D. J. H. 
Mfindeviile^ la que Rosas deaecho en mediados de Julio dél 
miamoallo. Y no le es mené* que este Miniatro aostenfa 
las îlosiones del Sr, Vidal, que lefa sus palabras con el len- 
te magnîfitador de su deseo do no hacer la guerra, como 
tttio y otro se ver mas adelatfte^en ondocumento ofieial 
que se eficontrarà efi el lugar correspondiente al mas de 
Marzo en que fué redactado. Pero por grande que fuèse 
la tonfianxa que se dièse à eatas palabras $ los acuerdos de 
que bemos habtado, suponian oue se eomprendia bien que 
«Oanegoeiaoion qaehabla temdo por primer resultado una 
negativa» aanqoe desMes podiese elevarse hasta una rnter- 
ténciott armada, efialqiiter& que fbeseel poder de lapotencia 
interventora^ niientras no estuviesen delante de los ojos 
las fuerzas con que debia obrar; por ardiente que fuese su 
deeision $ podria ballar en los obstAculos de la naturaleza, 
en 9,000 légua» de diatMcià^embaraaos que baataban poi* 
rf sblos para bacerla incmnpetent^, eomo base indestruc- 
tible, à ta que se eonliaba escfasirameiite la soerte del lift- 
ladé. 



26 MONTKViPlEa f 

Jura visible, por otra partç, que aun asî, el Estado 
Oriental tendria que repreaentar ua papel guerrero, y que 
ni en su honor ni en bub interese» sociales estaba presen- 
tarse postrado de rodillas, pronto à recibir la cuchilla, co- 
nio el hijo de Abraham, si la mano del ângel no venia â 
detenerla. 

Ademés,8i bien pudo laconfianza conservarse, euan- 
do en fines de 1841 vino la Victoria de Caa*guazû,à sosie- 
ner este sistema espectante, con la idea de que las armas 
Argentinas serian de nuevo el murode la Bepûblica y la 
salvaria segunda vez ; desde las ocurrencias de la Bajada, 
del mes de Marzo de 1842,debiô conocerse que del coloso 
levantado por aquella jornada gloriosa, va no quedaban sino 
miembroB dispersos, que abuHaban todavia por sus formas 
y numéro, pero que no tenian unidad ni vida. 

Ni siempre fueron del extrangero ilusiones engaâosaa. 
En un documento que hemos visto, mientras podemoa por 
otro lado responder de la autenticidad del hecho que re- 
fiere, el estimable Senor Dale^ Consul General interino 
de S. M. B. en esta Repûblica, se espresa asî : — *' En el 
" mes de Abril de 1842, en una conferencia que tuve con 
" el Sr. Vidal, me pregunto cuâl era mi opinion respecto à 
** la posibilidâd de que el gobierno Britânico interviniese, 
" para poner un término à la guerra con Buenos Aires.— 
" Mi respuesta fué ; que mi opinion cra, y lo habia siclo 
•* muy de antemano que el gobierno Britânico i%itr\itnària% 
" al mismo tiempo uijî al Ministre para quehiciese uso de 
" todos Jos medios y de toda la enerjîa que estuviese à su 
" alcance, para salvar al pais por sub j^ropios esfuerzos ; 
" que no se limitaseà depender del auxilio de lalnglater- 
" ra ; porque obrando asi, podia reposar con mas segurî- 
" dad, en que la simpatia y el auxilio de la Gran Bretafta 
** se atendiesen con mas probabilidad â la Repûblica del 
" Uruguay. 

" Nunca perdi ocasion alguna de hacer cuanto me era 
" posible para exitar la enerjîa del Sr. Vidal, urffiéndolo à 
" que DBSCANSASE soiiO sobre el poder propio del pais, co- 
" mo el mejor medio de obtener proteccion y auxilio de la 
" Gran Bretafta, y alguna vex me contesté con.mucho vi- 
" gor— iVb nos ha de degoUar Rasas, senor ConsuL /" 

Por. este mismo tiempo en lugar de, la emancipacion 
total de los esclavos, se acondé, la meiM]uiiia medida de alar- 
ma y aviso para lo$ que se decîan sus duenos, de sottear 
300 |>ara formar la base de un batallon de Infanteria. 
Desde entonces empezaron â ser transportados fuera d^l 



A^IJNTBS HS&TORICOS. 27 

paia y .o^s pirecc que ni est», numéro reducido se çom- 
pietô. 

Se organizaron algunos cuerpos de miiicias en la ca- 
pital, que si la ponian a cubierto de un golpe de mano de 
algunos lOOOhombres que pudieran desembarcarse, eran 
insignificantes para resistir un ataque mas.vigoi'Oso ; y en 
lugar de hacer soldados se hicieron miiicianos : apesar del 
grito uniforme y enérjico que pedia la defensa, para lo que 
se centralizô el poder con la creacion de un solo nùnistro. 

Por esta concentracion ministerial, al Ministro Gène- ' 
rai le quedé libre no solo la direccion de los negocios, sino 
dai* los informes sobre que debia conducirse el Présidente 
de la Repûblica en campana, para avalorar los recursos de 
ella, y la confianza que debia depositarse en la negocia- 
ciondepaz, y en la intervencion estranjera. Quizà con 
una fé menos absoluta à este respecto, no hubieran tenido 
el exito que tubieron las conferencias de San Francisco. 
Hubiera subsistido la cordialidad con que empezaron : se 
habria alimentado en la necesidad reciproca — Un Prési- 
dente dirijiendo la guerra habria puesto en accion los re- 
cursos poderosos de la Repûblica : habria realizado el pro- 
gramade 1841 : mientras un gênerai al frente del ejército, 
ndiaba por él, y yencedor 6 vencido — si lo primero habia 
gloria para todos^-si lo segundo, una heroica defensa pre* 
parada hâbilmente, à todos, les habria dado ocasion de 
buscar prontamente la Victoria. — El Uruguay habria sido 
la barrera y Rosas y Oribe no habrian triunfado en la de- 
sunion. 

Para completar esta ràpida revista esencial à la inte- 
ligencjia de lo que formarà la verdadera materia de nues- 
tra ocupacion caeremos à las rentaa pùblicas. Elias por 
un sistema que no podemos dejar de llamar poco meditado 
cuando menos, para que no se créa que podemos sancio* 
narlo con el silencio de nuestra opinion humilde ; estaban 
muy de antemano empenadas en varios de sus ramos, y 
era muy reducida la parte que entraba en mctàlico en las 
arcas del Estado. Tan ciega era la fé que se habia pues- 
to en la negociacion, en la intervencion, en la Paz ; que se 
empefiô el resto por un empréstito de 700 mil pesos one- 
roso en su negociacion, y en que para colmo de desventu- 
ra, no babiôndose hallado suficiente esa sum'a para lo que 
se habia calculado, se estendio â 200 mil pesos mas, apro- 
ximadamente, faltando asi à la fée implicita cuando menos, 
que habian puesto los comerciantes estranjeros y naciona- 
les, que habian hecho la neeociacion, y basado sus calcu- 
les sobre que no pasaria de m primera cifra. 



28 SfONTBVIDSO. 

Con todo lo espuesrto, t\ Sol del 6 de Diciembre ai 
caer cod sus luces al occidente nos dejc 



Batidotf en el exterior. 

Sin ejército, sin soldados tiqaiera en el înterior. 

Sin material de goerra. 

Sin dinero. 

Sin r^ntas. 

Sin crédite. 




'm-^^'m' 



cAPimiiO III. 

(DiciEMBRB 1842 Y Enbro 1843.) 



Canfeeueneia9 de la aprweimacian de hs patrietot ml G^ 
biemo. — Acuerdos para mna defensa vigarota. — iKnfi- 
brtmitnêo del General Pm, — Prodamas :, IbnnamieÊÊto 
al Pais. — RemHucwne» de la AsambUa OemeraL — 
Emancipacicn de les Eadavos. — Fhrmaeion de un Ejér- 
cito de Réserva. — Flsjedad de la Admmistracim Vidal. 

— 'Consecuencias. — Espftnia la poblacion é un sacudi' 
mietito. — Blancos y Cohradoi. — Doemnenies. — ^ Clé/o- 
hre nota del Ministre Britâmce de M de DideoérSy pre^ 
iÂniendo el eése de las kostilidades. — Aigvmos oemide- 
7*aciones sobre este decumente. — Organixacion que el Ch- 
neral Paz daha al ejército. — Oèfès de hs euerpos. -*- 
Coroneles Correa y ChenauL -^ De los canones que sir» 
ven de postes se forma parque. — Recien el 9 de Entre se 
empiezan las Lineas de Fortijicacion. — El newiftra- 
miento del Gkneral Iriarte neekra los trabajos. -^Con- 
clusion del Ministerio Général y nambramiento del Ge- 
Itérai Aguiar y del Seêer Mufiet para les Mmisterios de 
^Cherra y Hacienda. — El enemige kapasadoel G&'tfgw^, 

— Enérgica respuesta de las Cùnmrêùs al Efecuiive. •»- 
Crueldades de Orihe s dedaraden del porêugués D, 
LuisJeeé Gonzalez. 



VoitWAmw a toniar :€l hiio de ips acootêpimientos. 
Osetro'i seis cailones.de irea volaata , algunas piezas àe 
artilieria, resultado del desaroiamani^a que se batua hecbp 
-^iloaibiiques delà ^cMdo^k mstjor ipiurte cajrmpadas y 
xnQiiladaiW<ouvenaaide»«r; eran elipai^tie y .roateiifil 
que nos sife/^Aeim- bos reatosque habia «alvado ol Crenieral 



30 MONTEVIDEO. 

Rivera, très ô cuatrocientos roilicianos que ténia el Ge- 
neral M cdina en el departamento de la Capital, y puede 
ser otros tantos en los piquetés que habia en los demas de- 
partamento^: 300 soldados de lÂea, y tai v^ 1,500 mili- 
cianos en Montevideo ; era lo que quedabà para resistir al 
vencedor, que con un parque abundante, con todos los re- 
cursos y auxilios necesarios, y con 9,000 soldados aguer- 
ridos, nos preguntàbamos todos los dias por que no pisa ya 
el territorio de la Repûblica. 

El 11 mismo de Diciembre, como hemos dicho, se 
aproximaron ya los hombres de corazon al Grobierno, y 
echaron la vista en torno de si para la defensa de la capital, 
que quedaba encomendada a su propio esfuerzo. La pri- 
mera exigencia era nombrar un géfe que organizase las 
ftierzas de ella y preparase é hiciese su defensa, y los ojos 
se fijaron unanimes en el General 0. José Maria Paz, que 
agitado por el mismo movimiônto patriôtico que co^mo- 
via à todos, al ausmo tiempo se supo que estaba dispuesto 
à ofrecer sus servicios en esta coyuntura de gloria y de pe- 
ligros. Todo debrn ser instantàneo. £1 Gobierno circulé 
una proclama. — Paso una comunicacion à la Âsamblea. — 
Se décrété la organizacion de un ejército en la capital. — 
Se déclaré el pais en Âsamblea,— âe promulgé la libertad 
de losesclavos. 

Proclama del Gobierno. 

^ Montevideo, Diciembre 12 de 1842. 

'* Ciudadanos : £1 ejército aliado' de operacioneg en 
Entre-Bios, al mando inmediato de S. £. el Sr. Présidente 
de la Repûblica, ha sufrido ua contraste el 6 del cprriente 
en las puntas del Ârroyo Grande. 

" £sta desgracia ponc à prueba la décision y el pa- 
triotismo de los Orientales : el Gobierno esta resuelto à una 
defensa enérgica del territorio de la Repûblica : tiene en 
su apoyo el voto y la cooperacion de vuestros Représen- 
tantes : grandes sacrificios tiene que hacer el pais ; pero 
todos seràn pequenos si à su costa salvamos la libertad, in- 
dependencia y sosiego de la Repûblica. 

" Hay grandes medios de defensa, y una fuerza consi- 
dérable reunida ya à las ordenes de S. Ë. el Sr. Presideri- 
te, que se muestra superior à la desgracia. 

" Ciudadanos : Ha llegado el momento de suspender 
las ocupaciones pacificas, y de contraernos à las armas : •^ 
A eUéis, Ciudadanos : vuestra décision y uln poco de cons» 



APVNTES HI8T6rICOS. 31 

tancia, salvarân la Repùblica. — Joaquin Suarez. — Fran- 
cisco Antonino Vidal. " 



Coniimicacion â la Asamblea. 
' " Montevideo^ Diciembre 12 de 1848. 

'' £1 Poder Ejecutivo de la Repùblica tiene el honor 
de poner en conocimiento de la Honorable Asamblea Ge- 
neral, que el ejército aliado de operaciones en el Entre- 
Rios, al mando inmediato de S. E. el Présidente de la Re- 
pùblica, ha safrido un contraste, en una batalla que tuvo 
lugar el 6 del corriente en las puntas del Arroyo Grande. 

** Este sueeso desgraciado hace que el Gobiemo se vea 
en la necesidad de poner en accion lodos los elementos y 
medios de resistencia que ofrece el pais, y que hasta ahora 
habia economizado por no agravar los maies de la guerra. 
En el présente estado de cosas, ningun sacrificio escusarâ 
el Gobiemo â cambio de saUar la independencia y el ho- 
nor de la Repùblica. I<a primera y mas urgente medida 
que ha considerado deber tomar, la encontrarà la Asam« 
blea General en el decreto que, en copia legalizada, tiene 
el honor el Poder Ejecutivo de ofrecer al juicio y resolucion 
de la Honorable Asamblea. 

'' El patriotismo y décision que ha mostrado la Hono* 
rable Asamblea General, hace créer al Gobierno que su 
cooperacion en los présentes momentos sera pronta y 
eficaz. 

" El Poder Ejecutivo tiene el honor de ofrecer, &c. 
&c. &c.— Joaquin Suarez.— Francisco Antonino Vidal. " 



Dietâmen de la Camision de la A. General. 

( Que fué admitido, y aprobados los proyectos por 
unanime aciamacion, en medio de los fervientes aplausos 
del numeroso pùblico que llenaba la casa* Pero que fueron 
votadosy admîtidos tambien por una votacion unanime 
que se repitio conforme al reglamento. ) 

'* Honorable Asamblea General : 

^ El contraste que ha suft-ido nuestro ejército en los 
campos de Ehtre-Rios, y de que informa à Vuestra Hono- 
rabilidad el Poder Ejecutivo en su mensage de hoy, es uno 



$i 3if<»ffTEVUM£0. 

de aquellos siicesQs may comiineaçn la guérira» y que sd^o 
importai! porque ellos sirven para pon^r à prueba ^1 
temple de los pueblod,que tienen la conciencia de su poder, 
y la firme voIuDtad de ponerlo en ejercicio para defender 
sus libertades y su iDdependeoçia. La Asamblea G^neral^ 
pues, no corresponderia à su elevada mision, ni à la con- 
fianza que en ella ha deposiAado el Pqçblo Oriental, si en 
mémentos taies no tomase una posicion inequivoca, de- 
mo«tnindo précticamente que sabe avalorar toda la esten- 
sioD de sus îfeberes. 

^'Ëldeçfeto.que viene adjunto al laenaa^, importa 
esenciafmente a la defen$a de la Repôblîoa» p^ro h Comi* 
sion noittbrada ha oreîdo que él debia' abrazar mas, y es 
con este objeto que soroete à la cQOsideraoion de V. Ho- 
norabilidad el proyecto de ley quç acompana, sin perjuicio 
de las demas medida» que oportuoamente se créas necesa* 
rias. £1 importa un acto de rigorosa jufllicia, reclomado 

g^r la ei vilizacion y la humamcted, à la vez que facilita al 
oder Ejecutivo n>ediosde poner en aooîon fuersas respe- 
tables, que sirvan de verdadera garantia a los intereses que 
hoy se defienden.. I^a Comision, pues, aconseja à la Hono- 
2*able Asamblea (Seneral su adopcioo en la forma en que va 
concebido. 

" En cuanto al nombramiento del Sn Cieneral Argen- 
tino D. José Maria Paz, para orgacûzar y mandai* estts foer- 
zas que van à crearse, y de que tambien instruye à V. H. 
el citado mensage, la Comision crée que la H. Asamblea 
General debe no solo aprobarla, aino felicitaràe de ell<i>, 
porque el Sr. General Paz ha dado mas de una prueba d^ 
nabilidad y adhésion à la causa que hoy defieade ta Repù- 
blica. La Comision, pues« asi lo aconseja taoïbien a la H* 
Asamblea General, rogândole quiera admitir la oferta que 
le hace de sus rcspetos.— Montevideo, Diciembre 12 de 
1842. — Santiago Vazquez. - Jqliao Al varejs. — Salvador 
Tort. — Joaquin ^agra y Périz. — Roman Certes. " 

Lejf à que se refiere el Qnterior dit^men. 

^ El Sonado y Càmara de Représentantes, &^« &c. 

*' Considerando : 

'' Que desde el anode 1814 no han debido conside- 
rarse eaclavos los paçîdosen el territorio4ala Btepôblica— 

"* Que de^de Julio d^ 1890 tampoco ban dcMo intro- 
dacirse esdavos en ella — 



APUNTE8 HISTÔRICOS. 33 

^ Que entre los que existen por consiguiente con esta 
denominacion, son muy pocos los de uno y otro séxo que 
deban considerarse taies, y tienen ya coropensado en parte 
su valor con los servicîos que han prestado— 

^ Que en ningun caso es mas urgente el reconocimien^ 
to de los derechos que estos individuos tienen, de la natu- 
raleza, la eonstitucion y la opinion ilustrada de nuestro si- 
gk), que en las actuales circunstancias, en que la Repûblica 
necesita de hombres libres que defiendan las libertadea é in^ 
dependencia de la Nacion — 

•* Decretan : * 

" Art. 1. ^ Desde la promulgacion de la présente re- 
solucion, ivo hay ta esclatos en todo el terbitorio di; 

LA RSPUBLICA. 

^ 2. El Gobierno destinarâ los varones utiles que 
han sido esclavos, colonos 6 pupilos, cualquiera que sea 
su deliomi nacion» al servicio de tas armas por et tiempo 
que créa necesario. 

" 3. Los que no sean utiles para el servicio militar y 
las mugeres, se conservaràn en clase de pupilos al serricia 
de sus amos, con sujecion por ahora â la Ley Pàtria sobre 
pupilos 6 colonos africanos. 

** 4. Los derechos que se consideren perjudicados 
por la présente resolucion, serân indemnizados por leyes 
posteriores. 

" 6. Comonîquese al Poder Ejecutivo para su cum- 
pKmiento. 

" Sala de Sesiones, Montevideo Diciembre 12 de 1842^ 
— Manuel B. Bustamante, 2. ^ Vice-Presidente, — Juan A* 
Lavandera, Secretario, ** 



Decreto del Oobiemo, lîamando à las armas. 

"Montevideo, Diciembre II de 1842. 

'' Desde que la Repûblica se halla aoragadà por uù 
ejército que nada respeta, y que es précise manifestar que 
la existencia de la Patria se halla en inminç nte peligro ; et 
Gobierno siente la necesidad de hacer efectivas las dispo- 
siciones dîctadasen 14de Mayo prôximo pasado, decla- 
rando en su fuerza y vîgor lo dispuesto en los decretos de 
14 y demas que à este respecte se han publicado, y con es^ 
ta fecha acuerda y décréta : 

TOMO I. 9 



34 MONTEVIDEO. 

^' Art. 1. ^ Declarado el pais en Asamblea, cesan to- 
dos los trabajos pùblicos^ y son Ilamados al cumplimiento 
de su dcber en defensa del Estado, todos los ciudadanos 
que residan en él, à escepcion de los carretilleros y kneho- 
neros, ocupados en la carga y descarga de los buques, y los 
esceptuados en los articulos de los decretos arriba indica- 
dos. 

" 2. Por la Comandancia General se librarân las 6r- 
denes mas positivas al cumplimiento de los decretos ci- 
tados. 

*' 3. Todos losgéfes y oficiales, ya sean de linea 6 de 
guardia nacional, que hayan obtenido despacho del Go- 
bierno de la Kepûblica, y se encuentren hcenciados, re- 
formadosy retirados ô en el cuerpo de invàlidos, son Ilama- 
dos al servicio. 

'' 4. Los géfes y oficiales de que habla el articulo an- 
terior, existentes en el Departamento de la capital, en el 
termine de 48 horas se presentaran â la Comandancia Ge- 
neral de Armas à recibir las ôrdenes que se les coniuni- 
quen. 

" 5. ^ Todos los individuos sin escepcion de ckses 
que faltasen al cumplimiento de los anteiiores y del pré- 
sente decreto, serân penados con todo el rigor que dem an- 
dan las présentes circunstancias, encargàndose como se 
hace à la Comandancia General cumpla estrictamente con 
las instrucciones que à este respecto recibira del Ministe- 
rio General. 

" 6. ® Comunîquese, publiquese y dése al Registre 
Nacional.— Suarez.— Francisco A. Vida!* " 



Forniacio7i de un Ejércifo de 'Réserva, — 'No7nbramiento del 
General Paz. 

" Montevideo, Diciembre 12 de 1843. 

" Exijiendo la defensa de la Repûblica la formacion 
y organizacion de un ejército de réserva, el Gobierno ha 
àcordado y décréta. 

** Art. 1. ® Se formarâ y organizarâ en el departa- 
mento de la Capital un ejército que se denominarâ JS;ér- 
çito de Réserva* 

" 2. ® Qucda nombrado General en Gefe del Ejér- 
cito de Réserva el Brigadier General de la Repûblica Ar- 
gentina D. José M. Paz. 

•* 3. ^ Formarân el ejército de réserva los cuerpos 



APUNTE9 HISTÔRIC08. 35 

de la guarnicion de la capital y los que nuevamente se for^ 
men. 

^ 4. ^ Se destinan a los cuerpos de linea todos los 
emancipados en virtud de la Ley de la H. A. G. de esta ffe- 
cha y que sean utiles para el servicio. 

•* 5. ° Comuniquese à quienes corresponda, publi- 
quese y circùlese.--^Suarez.— ^Francisco A, Vidal. ^ 



Comunieacion al General Paz. 
" Montevideo, Diciembre 12 de 1842. 

" Considerando el Gobierno urjente y convenicnte k 
la defensa de esta Repûblica format y organizar un ejér* 
cito de réserva en la capital y teniendo présentes los bue- 
nos é importantes servicios que el Sr. General de la Repû- 
blica Argcntina D. José M. Paz ha prestado en todas épo« 
cas à la Banda Oriental ; ha resuelto nombrarlo durante 
las présentes circunstancias, gênerai gefe del expresado 
ejército de réserva y ha ordenado al infrascripto M inistro 
General de la Repûblica, comunicar al Sr. General Paz â 
quien tiene el honor de dirijirse, esta resolucion, y saber 
de y. S. si esta dispuesto â aceptar este nombramiento* 

" Al resolverse el gobierno à encomendar âl Sr, Ge- 
neral Paz, la organizacion y mando de un ejército de ré- 
serva, esta determinado â poner en sus manos y â su di»- 
posicion todos los medios y elementos de que pueda dispo- 
ner, é invcstîrlo de toda la facultad que sea necesaria pa- 
ra lograr el objeto que se propone. 

" Espcra pues el infrascripto Ministro General que 
el Sr. General Argentino D. José M. Paz, no negarâ u la 
Repûblica Oriental, un servicio que esta sabra apreciar^ 
y que se servira contestarle â la mayor brevedad para es- 
pedir en su caso el correspondiente nombramiento y ha- 
cerlo conocer en la guarnicion. — Dios guardeâ V, S. niu- 
chos anos — Francisco A. Vidal — Sr. Brigadier General de 
la Repûblica Argentini^ D. José M. Paz. " 



Aceptacion del General Paz, 

** Montevideo, Diciembre 12 de 1842. 

" Sefior Ministro — Ile recibido la respetable nota de 
V. Ei fecha de hoy en qno nianifcstando la uijència de fdr- 



M MOXTKVnNK». 

Diar UD ejércko de réserva, me invita a aceptar el loando 
en gefe cie él, en cuyo caso pondra en mis manos todos lo^ 
medios y elementos de que pueda disponer el gobiemo y 
me investira de toda la facultad que sea necesaria para el 
logro del objeto que se propone en esta medida. 

"* No se ha eng^nado el ffobiemo al consideranne dis- 
puesto à defeoder la libertad de esta Bepublica por cuya 
independencia tuve la gloria de combatir, que es hoy el 
asilo de mis compatriotas perseguidos de muerte por el 
barbare tirano de mi patria» y à la que deseo manifestar 
mis simpatias. Puede V. E. contar con mi mas compléta 
deferencia y con que seré infatigable para corresponder a 
la confianza con que se ha dignado honrarme el gobiemo 
de la Repâblica — ^Dios guarde al Sr. Ministre muchos aitos. 
—José M. Paz.-- Al Sr. Ministre &a. " 



Con la bayoneta al pecho, al fin se empezaba à reali- 
zar el programa, que llevado aefecto en su tiempo, habria' 
libradode mvasion la Repûblica, sino es que hubiese alcan- 
zado la gloria de plantar el estandarte de la libertad en el 
suelo en que habia nacido y de donde la habîa recibido dos 
veces ! — £1 eiército de réserva estaba decretado — la liber- 
tad de les esclavos sancionada. 

El ** Nacionaly" periodico que con tanto vigor, con 
tanto cumule de convencimientos, con un afan tan ardien- 
te como béllamente espresado, habia abogado tanto por la 
ûltima en su tiempo, comenta y aplaude todas las medidas 
précédentes en un articule del 13 en que su redactor el 
Sr. Rivera Indarte, al paso que se pronuncia con el zeio 
infatigable con que rauestra en sus actos, todos dedi- 
cados à la causa que sostiene ; alienta los ânimos, inspira 
confianza hâcia el Sr. General Rivera y se espresa en estes 
brèves termines que por su précision nos es dado insertar 
respecte del General Paz — " Entretanto (dice) el vence- 
dor de San Roque, Oncativo, La-Tablada, y Caa-guazUt 
formarà lejiones, que llenas de confianza sigan denodadas 
las huellas del ejército de Operaciones, y salven de iodo 
amago la capital. " 

Las resoluciones salvadoras estaban tomadas, pero las 
riendas parecian flotar inciertas, escaparse â cada instan- 
te, de las manos que era necesario fuesen firmes y vigo- 
rosas para que se loffrase en toda su plenitud el objeto de 
aquelfas. El Poder JBjecutivo si se reanimaba por instan- 
tei^ caia despues como cansado de su esfuerzo, en una lan- 
^idéz inconsi9tente« cuando k la rapidéz en las reso^cio- 



Apuifr»8 HiSTômcos. 37 

nés, érz necesario aiiadîr el teson constante y )& rijilancia 
activa ; porqae el peligro dëbîa acrecer por instantes por 
la aproximacion del invasor, por la accion de sus parciale^ 
interîores, que orgullosos con sus triunfoff, eran alenta- 
dos por una autoridad que al considerarlos anunciaba te- 
merlos : que parccia mas dispuesta â capitular que à ven- 
cer. Los sobiemos débiles son funestes en los mooientoaf 
de crisîs â los amigos y à los enemigos. A jitan y conmue- 
ren âlos primeros, que en las ilùsiones de su peligto, de- 
«ean, quieren, y son capaces de arrastrarse à atenlados* 
contra los otros, en que ni pensarian si la enerfja de la au- 
toridad les dièse la conciencia de su poder. Mîentras que 
los segundos, formàndose â la vez, en esa debilidad misma 
îlusiones de triunfo, arrostran con desden el poder que lotf 
corteja, desafian y provocan â sus adversarios, que aun do- 
minan, y embriagados» no se ponen à cubierto, como lo 
harian, si al lado de los encantos de la esperanza, el juicio 
se despertase por lo que tienen que temer antes que ella 
llegue â cumplirse. Âqui, de esa falta de ncrvio, de esa 
flojedad, lo que se llama el partido BlancOf empezô â créer 
la seguridad, la proximidad del triunfo ; y entretanto que 
muchos se alentaban à ser cooperadores actives, â circu- 
lar especies que inspiraban dcsaliento ; otros que hubieran 
sido ciudadanosindiferentesô pacificos, se hicieron tam- 
bien actores del drama, 6 formando proyectos de emi- 
Mracion, 6 realizôndola por volver con el carro de triun- 
fo, ô creândose tcmores que acababan tal vez por créer, 
cuando en realidad no habîa motivo para que los tuvicsen. 
Mientras que los Colorados, con nias razon sin duda, vaci- 
laban inciertos en sus ideas ; empezaban k desconfiar de 
su fuerza, querian tal vez los actos' desesperados que los 
hubiesen dafiado sembrando el desorden, y se preparaban, 
sobre todo, à abandonar el pais. Empezaba & dejarse ver 
en ellosla debilidad que no habia producido la noticia del 
contraste del 6, la que apoderada ya del ânimo y con los 
preparativos hechos, Uevô à muchos â que realizasen el 

Eensamiento apocado mas tarde, aun cuando hubiesen so- 
revenîdo càmbios en los administr adores, que no lo hu- 
biesen deiado nacer. 

El "Nacionar del 19yadenunciacon alto patriotisme la 
flojedad del Gobierno en su articule — Fraudes; y a le pide me- 
diaas,y le indica tan simples,que debieron ocurrir al menos vi- 
gilante, al menos avisado, al que tomase menos interés en 
à triunfo. El 20 le reclama directamente la ocultacion 
d& ]ts esclavos : la lentitud con que se Ilevaba a efecto ol 
cumplimiento de una medida que pudiera y debjera ester 



38 WOfSTKTnUBCm 

m 

ejeeiiUida a las 48 bons. El 26 todariababia materia pa- 
ra recoQveiicioiies : y habian pasado calorce dias de la ky, 
y el eaemigo ténia tiempo para moslrar sus lamas y bayo- 
netas à las poertas de la casi indefensa y abierta capital 1 

£1 Gobîemo mîsaio se manifiesta ^lercîbido de que 
SIS resohicîones no eraii cmnplidas» y en iugar de destituir 
y castigar al Géfe Potitico, à qoien estaba encomendada 
sa ejecucion ; en bgar de dar an saladable ejemplo de vi- 
gor,se eontenta con la reconvencion qoe se vera en segai- 
da. Mas adelante se Terà à este minno Géfe Polîtieo 
goardar la condocta mas eqoivoca caando mcnos, faasta 
qoe, prûfogo, abandona sus soldados, hoyé del pais, y me- 
rece dei Gobièmo lascalificaciones del de<:reto qoe se ve- 
rà en au tiempo. -* Estos eran les hombres que debian 
sakar h Patria ! 



Comunicacion *M CrcbiemtK 

•* AI Géfe Pohtico y de Policia. 

" Montevideo, Dicicmbre 24 de 1842. 

"^ El Gobîemo ha sido înformado por la Comandancia 
Ckneral de Armas, de que raientras los cîndadanos que se 
hallan en servicio activo asisten con teson y astduidad a 
los ejercicios doctrinales, otros conservan sus talleres 
abiertos, y se ejercitan en los trabajos que estàn numdados 
sospender en las horas de Asamblea, contraTiniendo asi à 
lo ordenado por la aatoridad. En esta virtud, ei Gobîemo 
dispone que^desde manana en adelante, la Policia baga ob- 
servar estrictamente lo que se ba prevenido à este respec- 
to, distriboyendo patmllas de é pié por la ciudad, y de à 
cabaRo en eiUramuros, para que hagan cerrar las puertas 
de todas las casas de trato, sin escepcion, que se encuen- 
trcn abiertas, y sospender todos los trabajos hasta que se 
dé la senal designada para la suspension de los ejercicios : 
y para que ningun iiûiividuo alegue ignorancia de esta 
disposicion, el Sr. Géfe Politico la mandarà publicar por 
seis dias consecotiTos. — Dios suarde, &c. — Juan Andres 
Geny. " 

El •* Nacional " del 26 nos dice : — *• La gran resolu- 
cion de la Asambiea Nacional que dice : no hay esclaves en 
el terrilorio de la RepMicay no es aun por desgracia una 
Tcrdad en el Departamento de Montevideo- Los hay en 



APITTNES HISTORICOS. 39 ' 

él, y los hay a centenares. Mîentras todos los otros Depar- 
tamentos han dado todos sus siervos, el de Montevideo ha 
entregado apenas un 30 por ciento de su poblacion de 
color. Cada casa, con pocas escepciones, tiene ô un es- 
clave, 6 un colono, 6 un liberté ; en cada calle se encuen- 
tran colonos, esclaves, libertés, que no estân alistados, y no 
hay donde dirijir la vista que no se tropieze con un fraude 
escandaloso. Los maies de este estado de cosas son incal- 

- culables j terribles !" *• A nadie culpamos indivi- 

dualmente de esta déplorable violacion de la ley, aunque 
oimos muchas anécdotas dcmasiado escandalosas. " 

Todo este sucedia, à pesar de que el Gobierno, desde 
el 18, parecia ir comprendiendo mejor su situacion ; y por 
uno de aquello! arranques à que 1o empujaba vivamente 
]o premioso de las circunstancias, habia pasado à la Asam- 
blea General la comunicacion que se verà en seguida ; y 
este cuerpo délibérante no solo le habia concedido el 
pedido, sino que le habîa manifestado, por el infoime de 
su Comision especial, la exijencia suprema de vna accion 
fuerte^ vigorosa, sostenida en todos los resortes de la adminis- 
trtzcion, agregândole con un honesto pretesto una comision 
de su seno que le dièse esa accion extraordinaria, y hacién- 
dole observar que " la accion de la alta Policîa, siempre 
ominosa cuando sobrepasa la necesidad, era hoy salvado- 
ra y dificil. " 

El Poder Ejecutivo pareciù no comprender la impor- 
tancia de este dbcumento, firmado por los Senores D. Ma- 
nuel B. Bustamante, D. Julian Alvarez, D. Alejandro Chu- 
carro, D. Roque Graceras y D. Joaquin Sagra y Périz, 
ni el espiritu de las resoluciones de la Câmara. Y las cosas 
continuaron mas 6 menos lo mismo, despues delacreacion 
de la Comision. 



Comunicacion del Poder Ejecutivo. 

" Montevideo, Diciembre 18 de 1842. 

" Honorable Asamblea General : 

" El Poder Ejecutivo tiene el profundo pesar de po- 
ner en conocimiento de la Asamblea General, que para 
atendcr à la salvacion de la Repûblica con todo el celo 
que demandan las actuales circunstancias, necesita poner 
en ejercicio la facultad que le confiere el articulo 143 de 
la Constitucion, para suspender la seguridad individual. 



40 MONTEVIDEO. 

Una medida tan grave y penosa, que el Gobierno la ha 
desecliado Biempre, auu en circunstaDcias criticas para la 
salvacion de la Kepûblica, hoy le es impuesta vigorosa- 
mente por los inminentes peligros que la amenazan. 

" Sobre sus f ronteras se encuentra acarapado un ejér- 
clto extrangero, que engreido por una Victoria, la amaga 
con una invasion asoladora y criminal ; por desgracia, y 
para verguenza de la Patria, en ese ejército se encu^ntran 
algunos hombres, que habiendo nacido en ella, no se ru- 
borizan de Hamarse Orientales; y por mas desgracia y 
para mçyor verguenza, esos hombres tienen vinculos de 
amistaâ é intereses politicos, con otros que existen en la 
Republica, y que es imposible no calificar de peligrosos. 
£1 P. E. pues, no puede estar tranquilo : su atencion que 
solo debe fijarse en los medios de defender la Republica se 
balla dividida : una traba semejante puede ser ^unesta en 
estes mémentos : y para desligarsede ella es que tomaaque- 
lia medida y viene à pedir la anuencia de la U. A. G. 

*^ Al P. E. no se le oculta que habrâ algunas victimas 
inocentes pero este mal es necesario é inhérente à medi- 
das de tal naturaleza. Sin embargo, el P. E. crée, que en 
las circunstancias actuales esa medida es ventaiosa aun pa- 
ra los mismos desgraciados que sean victimas de sus rela- 
ciones. En el compromise aue se encuentra boy la Re- 
publica, tal vez el P. £. no se limitarà à esta sola medida : 
desgraciadamente otras mas rigorosas podràn tener lugar ; 
y entonces habrâ ganado el que solo ha sufrido una espa- 
triacion temporal que es el objeto que hoy se propone el 
Poder Ejecutivo. 

'' De todos modes, à su juicio, la medida es absoluta- 
mente indispensable, y es con este car^cter que la reco- 
mienda à la Honorable Asamblea General pidiéndole se 
sirva espedirse a la brevedad posible. — Dios guarde &a, 
Joaquin Suarez — Francisco A. Vidal. 



Besolucion. 



'* El Senado y Càmara de Représentantes &a. &a. 

" Art. 1. ® Se déclara la Patria en pelicro. 

" 2. Se suspende la seguridad individual. 

" 3. Se nombra una comision compuesta de un Sena- 
nador y dos Représentantes con las facultades bastantes 
para llenar las funciones siguientes — 

" 1. ** Adoptar y hacer ejecutar en las formas mas 



APUNTES HlfiTOBICOS. 41 

canvenientds las medidas que considère eficaces para lie- 
▼ar a efecto el cumplimiento de las leyes de 26 de No- 
viembre proximo pasado sobre patentes, y la del emprés- 
tito forzoso, con las modificaciones que juz^uen oportunas* 
poniéndose de acuerdo con el Poder Ejecutivo. 2, ^ To- 
œar conocimiento y acordar con el P. £. las inedidas de 
alta policia que reclamen las circunstancias. 3. ^ Dar 
cuenta a la Asamblea General cuando lo juzgue conveiiien- 
te sobre el estado de los neffocios que se le cometen. 4. ^ 
Yijilar y reclaœar el cuinpTimiento de todas las leyes y 
disposiciones que se dicten en las présentes circunstancias 
castigando a los infractores con las penas que merezcan. 

^ 4. Comuniquese, &g. 

'' Sala de Sesionesen Montevideo, é 20 de Diciembre 
de 1842. — ^Lorenzo J. Perez, Vice-Presidente. — Juan A. 
Lavandera, ^Secretario. " 

Fueron nombrados por mayoi*ia de votos para inte- 
grar la Comision de Salud Pùblica, el Sr. Senador D. Ma- 
nuel B. Bustamante, y los Senores Diputados D. Daniel 
Vidal y el Dr. D. Estanislao Vega. 

Quizà concurria grandemente, à la casi inaccion que 
trataron de enmendar las anteriores disposiciones, el que 
en 16 de Diciembre los Ministros Mandeville y De-Lurde 

Easaronal gobiemode Rosas, una nota en que le anuncia'' 
an que sus respectives Soberanos querian el cése de la 
Sierra, la que fué comunicada à este Gobierno al instante, 
uizà el Sr. Vidal vio aqui renacer la esperanza que le da* 
ba el fdolo de la negociacion, â que habia abandonado su 
existencia adroinistràtiva y la de la independencia y liber- 
tad de la Patria ; y aunque el mismo Mr. Mandeville le di- 
ce en su carta de 23 del mismo mes, que se prépare à la de- 
fensaj su ilusion enganadora lo sedujo todavia haciéndole 
conservar hasta Febrero là cartera de Ministro. La ex- 
periencia ha consignado ya en axiôma del gobierno repré- 
sentative, la teoria, de que el Ministerio que no es bastante 
idôneo, o afortunado, para realizar su proffràma adminis* 
traiivo, ô aquel pensamiento que forma la base de su poli* 
tica, déjà descle luego el puesto ; y esto debiô hacer la ad- 
ministraoion de la paz, desde que pasando el enemigo el 
Uruguay, era visto que era neeesaria la guerra. Solo es 
dado ^ génios muy elevados, y que son rares en la especie 
humana, acudir a todas las situaciones 



44 MOim^iDBo. 



tadas por él desde iuego, y los lectores que mediten el con- 
tenido de la comunicacion, quedarén bien Borprendidoc 



se consignada por escrito, hoy de este modo reprodasco 
)o que entoiices, le espresé Terbalmente é igualmeote las 
obsenraciones de Y. E. à ello; — Manifesté à Y. E. que stn 
duda tenta conocimiento del obîeto de nuestra visita, à lo 
qae Y. E. asintio, que de ello nakia sido informadot por 
oonversaciones anteriores que habian tenido lugar entre 
Y. E. y yo, y que ya no podia ser por mas tiempo un se- 
creto, pues que el habia orijinado articules en los diariog 
do Montevideo, y fué por semanas el tôpico de eonversa^ 
cîones en las calles de aquella ciudad. — Pero que pùblico o 
privado el objeto es el mismo, uno de la roayor împortan- 
cia para este pais, y de séria consideracion para fa Gran 
Bretaâa y la Francia, siendo el de exitar al General Rosaa 
âaceptar la mediacion, de la Francia v la Gran Bretaiia, 
decuya mcdiacion, tanto el Conde Ûe-Lurde como yo 
cntonces hicimos formai oferta al gobiemo de Buenos Ai- 
res, à fin de termînar la lucha déplorable en que haa estado 
empeftados ha tan largo tiempo Buenos Aires y Montevi- 
deo ; que Montevideo segun datos que ténia, esta anaioso 
y deseoso, de hacer la paz con Buenos Aires sobre térmi- ' 
nos justes y rasonables ; y que podria producir si fuese ne- 
eesario, pruebas de lo que aducîa : que la proposicion que 
el General Rosas anterioitnente hiaso, de aceptar la medta- 
cion de la Gran Bretaâa bajo la condicion, de que el (Sè- 
merai Oribe séria restabiecido al poder, era inadmisible, y 
que era evidéntemente imposible que el gobiemo Britànt* 
GO, 6 el Francés, sancionasen por su mediacion el deseo del 
General Rosas de constituir en la presideneia de Montevi- 
deo à un individuo particular, que, por digno que fuese en 
otros respectes, no fuese aceptable à la mayoria de los ha- 
bitantes del Estado Oriental ; y que los rêferidos gobier- 
nos solo pueden convenir en ofrecer à cualquiera de laa 
partes belijerantes aquellas condiciones, que un estado in- 
dependiente, puede en consonancia con su honor aceptar 
de otro. — ^Informé luego à Y. E. que el gobiemo de S. M* 
Bt esperaba confiàdamente quo el Argentine, aceptaria la 
oferta de la Gran Bretaôa y de la Francia de omliar en- 
tre Buenos Aires y Montevideo bajo condiciones justas y 
riusonables, y que nos autorizaria ai Conde De'Lurde y w 
mu para propoiier bases moderadas: y honrosas de pas al 
gobiemo de la Repûblicâ del Uruguay.--^Mianifesté i Y. 



APUNT9» HI8TQKIC0S. 45 

Guando vay^n viendo, no solo la inacoion del MÎDÎstro ^ eu- 
yo gobierno ténia la întencicD de adoptar las medidas que 
consideraae neceMirio^ para impedir que continuaaen las 
hostilidades, " siuo lo que es mas, â este mistno Ministro, 
a titulo de que fuese permitida la entrada al puerto de 



£. que esta oferta es dtctada por sentimientos de humaDÎ- 
dad, y de ardîeute interés en la prosperidad de las dos Ra- 
publicas vecinas, y el gobierno de 8. M. ansiosamentc e»- 
pera, lo mismo que el de Francia segun lo declarô el Con« 
de De-Lorde, que el de Buenos Aires reflexianara madû^ 
ramente^ antes de repulsar, la amistosa intervencion que 
boy se le ofrece por dos potencias tan poderosas. — Y con- 
clui exortando à V. E. â poner en ejercicio toda su influen- 
cia con el General Rosas como su amigo y consejero, pam 
que acepte la oferta de mediacion en la forma que se le 
acaba Je proponer, — V. £. contesté que desde luego no 
podiamos esperar de V. £. otra re^uesta» sino de oue se 
apresurarîa à poncr en conocimiento del General Kosas 
el objeto de la comunicacion que acababamos de hacer à 
y. E. lo que verificaria esa misma tarde ; y dirijiéodose 
al Sr. Conde De-Lurde, espreso V. E. : S. £. tendra co- 
nocimiento de la contestacion que fué dirijida el ano pasa- 
do al Sr. Ministro Britânico, habiéndosc embiado copia 
de ella al Sr. Lefebre de Becourt. Ni el Ministro Fran- 
ces, ni yo estuvimos dispuestos d recurrir â aquella contes- 
tacion, ni à discutirla ; pero este se reuniô conmigo para 
implorar los buenos oficios de Y. E. à fin de obtener un 
exito feliz de nuestra reciproca oferta. — Y. E. repuso in- 
mediàtamente que daria cuenta al Sr. Gobernador del en- 
carecido deseo de los Ministres, con todo el mterés que 
reelamaun asunto tan delicado como importante* — Con 
esta ùltima observacion Y. E. concluyô la conferencia y 
nos despedimos U^ios de esperanza, de que el General Ro* 
sas con la rectitud de su espiritu y generosidad de su ca- 
racter, auxiliados por la iniluencia y buenos eiicios de Y. 
£. no vacilaria en aceptar la oferta de la Gran Bretada 3r 
de la Francia, para terminar una suerra que por bien (te 
la humanidad, y de la prosperidad de ambas Repûblicas, 
tan ardiéntemente se desea por la Europa entera, como 
por los habitantes y gobierno do Montevideo, que solo ni- 
den la paz y lanias lejitima facultad del mundo, la dede- 
terminar eflos misnios sus gobernantes, y su forma de gor- 
bieruo.-^Tei^o9l honor dni^-p-J. H. Manodeville. " 



46 MONTBVroEO. 

Montevideo de los buqnes que venian de alta-mar, convenir 
no solo en reconocer el bloquée que le puso en Abril la 
cscuadra de Rosas, sino exijir que las fuerzas navales bri- 
tânicas ayudasen à los mismos bloqueadores, reprimiendo 
el comerciocostanero de sus nacionales, — olvidàndose ab- 
solutamente *' del interés de la humanidad, del de los sùb- 
ditos6ri^<întco5,france8esy otros extrangeros résidentes, 
no ya tanto en el pais que era el teatro de la guerra, " sino 
aglomerados, apiflados en la capital, que se habia hecho el 
asilo gênerai, y donde debian perecer de hambre ; conten- 
tàndose con responder al Consul Inglés en Montevideo que 
le hizo présente el anuncio del Gobierno de esta Republi- 
ca, de que se veria foi*zado a expeler de la plaza las bocas 
inutiles à la defensa, ^ que creia que el Gobierno Oriental 
no séria tan cruel que lie vase a efecto la medida. " — Es 
decir: mientras a Rosas, ostentandose fuerte y atre- 
vido desdenaba una intimacion, se doblaba la cabeza ; â la 
piedad del Gobierno débil, para no caer en la tacha de 
cruel, se le encomendaban los intereses de la humanidad, 
los de los sûbditos britânico^y los de los demas que habia 
tenido présentes el gobierno de la Reina ; y se le exijîa 
que los acudiese â costa de su exisiencia propia,— Pero no 
adelantémos los sucesos : ellos hablaran à su tiempo. 

Mientras tanto, el General Paz se dedicaba à la or^- 
nizacion del ejército. A medida que se iban reuniendo los 
libertés, se completaba el tercer Batallon al mando de su 
géfe cl tenicnte coronel Organ ; se formaba el cuarto â las 
de el de igual clase D. César Diaz, y se confiaba la ins- 
tiniccion del quinto al sargento mayor D. Mariano S. Echa- 
nagusia ; el coronel D. Faustino Vdazco instruia la caba- 
Ilerîa ; el teniente coronel D. Carlos Paz hacia artilleros. 
Todo cra preciso hacerlo, buscarlo : oficiales subalternos, 
cabos, sargentos, para la instruccion, y los reclutas apenas 
habian salido algunos, é iban reuniéndose los otros al cam- 
po de instruccion, que se elijiô en el Saladero de Beltran, 
cuando el enemigo estaba pasando cl Uruguay el 27. I^a 
eleccion de estos géfes, ya fué una muestra del juicio del 
que la habia dirijido : conocidamcnte bravos para el dia 
del Gombate, eran organizadores, conocîan su profcsion. 
Ellos se dedicaron con el celo que inspira el amor de la 
Patria y el honor, y sus reclutas hacian progresos, que de 
ningun modo pueden avalorarse mejor que viendo â esos 
soldados de 46 dias, contener poi* todas partes â los vete- 
ranos de Oribe. Ocupan sus puestos el 14 de Febrero, y 
no dan ni una sola muestra de desaliento jamàs : j hombres 
bien dignos de la libertad, mostrabais con vuestro etnpefiô 



APVUTKS HI8TÔRIC0S. 47 

en aprender que sablais apreciarla, como habeis mostrado 
con vuestro entusiasmo y coraje en defenderla, cuanio la 
mereceis ! 

Los cuerpos de milicias participaban de este impulso. 
El Batallon Union, à las ôrdenes del coronel D. Joaquin 
Sagra y Périz ; las Chiardias Nacionales, a las del coronel 
D. Gabriel Velazco, hasta la modificacion que hizo en ellas 
el decreto de 4 de Febrero ; la Légion Argentina, à las 
del coronel D.José Maria Albarinos; la Matrièula, à las 
del coronel D. Luis Larrobla ; la Légion de Policia, fuer- 
fe de mas de 600 bombres, la mandaba el Géfe de este 
Departamento coronel D. José Antuna ; el batallon de 
Extramuros lo mandaba el coronel Quinteros : todos estos 
cuerpos se ejercitaban con teson, todos hacian progresos. 
Estos géfes fueron auxiliados por oficiales inteligentes y 
patriotas, de los que sentimos no poder dar una relacion 
nominal, pero cuyos bechos iràn diciendo los bole- 
tines. 

£1 Generaî Paz, infatigable se espedia en su oficina, 
corria al campo de instruccion afuera, visitaba el que ser- 
via a cada uno de los cuerpos de milicias, los cuarteles, los 
puestos, el armamento, los preparativos de parque, de 
fortificacion, de détail : todo lo atendia, todo lo miraba, 
todo lo creaba, marchaba à un tiempo mismo. 

Llamando à su lado al coronel D. Indalecio Chenaut 
y al coronel D. Manuel Correa, cada uno recibiô un en- 
çargo especial, que fué desempenado de modo que uno y 
otro podrân servir despues de modelo. Chenaut, veterano 
de la Independencia Argentina, habia sido el Géfe de £s- 
tado Mayor del ejército de Caa-guazû : él fué destinado à 
serlo en el campo de instruccion : 61 lo ha sido en las lineas 
de defensa : él no ba desmentido la confianza que fué bien 
depositada en sus complétas aptitudes, 

Correa, veterano tambien de la misma guerra, hacia 
una docena de anos que habia deiado el servicio, y dedica- 
do à unaprofesion industrial, habia acumuiado una fortu- 
na que gozaba y aumentaba en un descanso cômodo, si a 
mezclarse mucho en asuntos politicos. Lo llamo la Patria 
en su dia de peligro, y lo hallo en pié ! Y poniendo en la 
batanza con sus servicios, su quictud y lo que habia reuni- 
do con su trabajo, se hizo cargo de la Inspeccion General 
para que fué nombrada La artilleria se bizo su mas es- 
pecial conato. Se comprendia bien que los cafiones serian 
nuestra arma mas necesaria, y no habia de ella sino lo que 
hemos dicho al empezar este capitulo. Se contrato la fun- 
dtcion de sei^ piezas de tren volante, de las que no se hi^ 



48 HMYflVIDSO. 

cieron mas que dos. Eran caiiones <k bateria dé gmeso 
calibre lo que mas iirgta, de i dônde sacarlos T — De las 
postes de las calles !. . . .Se repitio la operacion qiie ya se 
babia ensayado con suceso à la f^maeion de la Èseuadra 
dos aâos antes. 

Montevideo, forttleza de los Espanoles y Brasiteros, 
eontenia, sirviendode postes à sus calles, muchas piezas de 
fierro, que habian sido declaradas inutiles por los dos con- 
quistadores, al sostituirlas las de bronce, à que, en nuestro» 
dias, se dà la preferencia. Correa examiné con escrupulo-^ 
sidad estos canones uno à uno, y llevando a la realidad e) 
anuncio de removerlo todo, para una defensa gloriosa, saco 
de debajo de los escombros estos monumentos de otras fa- 
mas, como si evocase el patriotismo de los conquistadores, 
en auxilio y testîmonio del patriotismo y es^rzo de este 
puebio ; y mas de cien caAones, que yacian reeuerdo casi 
olvidado del vencimiento de dos tronos, vinieron à ser un 
monumento vivo que quedaria para solemnizar la Victoria, 
contra un despotismo mas ferez y ominoso que el de 
aquellos. 

Aun faltaba que montarlos y, volvemos & repetirlo, 
nada haj)ia. Fué, pues, précise establecer un Parque, una 
Maestranza, asi para esto como para lo demas del material 
de unejércHo. Era necesario haber visto, como lo viôel 
que escribe en los primeros dias ô à mediados de Enero, la 
casa que lleva el nombre de Parque, para sentir el efecto 
del contraste cuando volviô à ver el mismo establecimiento 
dos meses despues. Très malas fraguas, y como unos doce 
operarios, era lo que trabajaba en un lugar que hacia mas 
negro el desaliento que inspiraba su pobreza, que el humo 
que despedian aquellas. En fines de Marzo no asi : la ale- 
gria afanada de mas de cien operarios, daba à todo on 
movimiento animador : fraguas en ejercicio ; ruedas, ca- 
rénas bêchas ô a medio hacer ; lanzas en constniecion ; 
fusiles recomponiéndose ; correages, tiros, cartuchos, ba- 
las : todo, en iin^ se fabricabà. Manos diestras, manos ha- 
biles, se habian buscado y hallado pai*a todo, y Correa era 
el primer agente, el mas celoso cooperador. La fortifica- 
cion del Cerro fué una de sus mas empeiladas atenciones, 
desde que entro en el plan de defensa del Géfe principal la 
conservacion de este punto dominante, y el Cerro se cion- 
virtiô en un castillo, cuya fuerza y cuyo precio puede gra- 
duarse por el empefioque se veràmas tarde, hizo el ene- 
migo por apoderarse de él. 

Uesde que se supo la derrota del 6, se hfibia sentado 
cotno una base indispensable para la defensa v ^ fbitiikar 



AFVNTB9 niSTéltlCOS. 49 

la Capital. — Se babia hablado aiempre de este ^lié habiati 
hecho reconocimientos por el General en Géfe y por fa^ 
cultativos, mas los dias pasaban, y esta obra vital no em^* 
pezaba jamàe. i Que la detenia ? No nos toca ni nos im-? 
porta esplicarlo : solo observaremos dos hechos que no 
pueden ser contradichos. Eru el uno, que habia un grito 
universaique pedfalaobra; y elolfë; q^e efsfa dilacion. 
mortal arrebataba atorigos â la buena causa» llevando' â hi 
emigracton dei pais a las tendencias mas apocadas ô pre« 
cabidas. 

Al fin, apenas el 9 de Enero ( ; cas! un mes perdido f ) 
unos pocos trabaj adores cmpezaban en la tarde de ese dia 
â trazar por cerca del Cexnenter'io las. zanjas, como se de- 
cîa, que han sîdo des])ues la barrera del enemîgo. Y toda- 
via la obra marchaba bien lenlamente. A los gritos del pû- 
blico, se aumentaban los trabajadores. — " Hoy trabajah 
500 hombres, mafiana trabâjarân mil, " efa la respuesta 
gênerai, y sin embargo, los que tan celosog como intercsa- 
dos visitaban diariamente los trabajos, no veîan un progre- 
so corrcspondicnte. Despues do dos 6 très dias de un es- 
fucrzo especial, habîa ménos operarios, algo paralizaba 
csas manos mismas. j Serîa siempve que la idea de una fuer- 
za estrangcra que debia llegar por instantes, idea de que es- 
taba plagado ef Ministerio, estcndiese 4 todo aqucllo, para 
cuanto era ncccsario dcpcnder diariamente de 61, ese sopor 
funesto con que suelc dorroirse al lado de la fôsa abierta f 
Los emplcados en dirîjîr y vijilar estas construcciones, to- 
dos se mostraban celosos'f pero cîerto es, que cl enemigo 
cstaba â muy poca distancia de la capital, y las fortifica* 
ciones cran del todo incompétentes para dctencrlo. No es- 
taban complctados los fosos : no estaban concluidos los pa- 
rapetos : no estaban hcchas las esplanadas : no estaban em- 
pezadas las banquetas, y por consecuencia faitaba una 
porcion de otros accesorios. 

Al fin, el 29 de enero fué encomeodada la dxreccion 
de esta ob»*a à la eficacia y conocimientos .de) General 
Iriarte» y desde luegose vio, con bs dias, q) mas rapÀdt 
progreso* Luchando siempi^e con la fblta de ooiicurrencia 
que era tan necesaria, se dedico à acabajr algo ; à que la 
ciudad estoviera de algun modo en cstado de d^fensa s lo& 
parapetos capaces de protejcr à nqestros reolu^s, y las 
baterîas susceptibles de que jugasen algunas piexas ; de^ 
jando para'tei*i|iiaiBiral frente del enemîgo,. puesto q^e yà no 
.p6dia ser de otro nuxlo, todos los demas complemeatos de 
ta objra, con q^e ^feetivaincnto se fué;bLj|cîendD' c^^a dja 

TOMO I. 4 



50 XONTBVIDBO. 

mas inexpugnable para un ejérciio como el que Oribe 
traia. 



El deseo de no interrumpir à cada paao las ideas de] 
lector, llevàndolo con rapidez de unas àotras, por guardar 
un ôrdencronologico demasiado cstricto, nos ha hecho an* 
ticipar las cosas, y debemos volver al 4 de Enero para ha- 
cer mencion de una modificacion que sufriô la admînis- 
tracion. 

£1 Sr. General D. Félix E. Aguiar, vino de la campa- 
iia del lada de S. E. el Sr. Présidente, y fué nombrado 
Ministro de la Guerra ; al mismo tiempo que fuc nombra* 
do Ministro de Hacienda el Sr. Colector D. Francisco J. 
Muôoz : quedô, pues, el Gobierno constituido del mismo 
modo que lo estaba antes del 14 de Mayo del ano anterior» 
que habia sido creado el M inisterio gênerai del Sr, Vidal, 

Sue por la nueva distribucion quedo reducido à la cartera 
el Departamento de Gobierno y Relaciones Exterio- 
res. 

Estaocurrencia y la delà invasionde ]aRepùblica,fueron 
anunciadas por et Ëjecutivo à las Câmaras en un Mensage 
del 5 que elfas contestaron el 7. £fecti%'amente el 27 de Ui- 
ciembre habia empezado à pasar el Uruguay el ejército de 
Rosas à las ôrdenes de Oribe. Las ilusiones de los efec« 
tos de la intimacion del Ministro Britânico de 16 queda- 
ban desvanecidas : era visto que la libertad y la sa^vacion 
estaban en el combate, en la Victoria. La Âsamblea Ge- 
nenil acaba su respuesta a la comunicacion del gobierno 
del modo siguiente : 



" El Pueblo Oriental no ha dejenerado : por sus- venas 
corre ûnicamente ann la sangre con que ha cimentado su 
libertad y su independencia: aun no se han enmoheci- 
do las cadenas que destrozo en mas de un combate g)o- 
rioBo: y séria mengua, verguenza, injusticia atrôz que 
jamàs toleraràn sus Repi^sentantes poner en duda su ar- 
dor V enerjla, para defenderse del bàrbaro enemigo que 
ho; la acecha. ^ 

" Poseida de estossentimientos la Asamblea General 
on el carâcter que inviste, y contestando â la nota de V. 
£. hà creido de su deber manifestarle de un modo pûblico 



APUNTRS HISTOltICOS. 61 

y solèmnc la firme y dccidida rcsolucîoti en que esta d« 
sostenor y defender â todo trance los dcrechosi é înmatii** 
dades de la Nacion Orientai : que para consegah'Io, ellâ 
esta resueha â todo : y que cuenta con que V. E. revistién- 
dose de toda la enerjîa y patriotisme que exijen los mo-* 
mentos solemnes en que se encuentra la Repiîblica, tomara 
la honrosa posicion que le corresponde, dictando las me- 
didas que juzgue mas acertadas, y que esta Asamblea le 
ofrece robustecer con todo el influjo de su podcr. Enero i 
de 1843. — Lorenzo J. Pcrez, Vice-Presidente. — J. A. La-* 
vandera, Secrctario. " 



El lenguaje vigoroso, de que usa este documente ; el 
espiritu esforzado y patriôtico, de que muestra animados â 
los dos cuerpos délibérantes del Estado reunidos en ona 
Asamblea, no necesi ta comentarse, ni necesitan elojiolos 
cindadanos que asi se pronunciaban, cuando ya el todo del 
peligro se tocaba y el riesgo acrecia por instante$i. Pero h 
tas leccioncs que debe dejar la historîa importa llamar la 
atencion sobre estes hechos, para combatir con ellos, la 
opinion tan generalmente recibida en agraTÎo de los^o- 
biernos Republicanos, de que en los mémentos de crisis 
los cuerpos délibérantes embarazan la accion del poder pu- 
blico» el desarrollo de su fuerza y vigof. 

Muy poco se habrà fijado, el que leyendo las précd- 
dentes pàjinas no haya visto, que miéntras un Podèr Eie- 
cutivo incompétente para las circunsfancias dejaba perder 
el pais por su inaccion ; las Càmaras ,toda vez que les to- 
caba pronunciarse, lo hacian llenas de una enérjica fir- 
meza que era la esperanza de la Repûblica. Y para glo- 
ria del Pueblo Oriental, y para ejemplo de los Estadc^ 
Americanos que se gobieman como él, y que por desgra- 
cia se han mostrado en sus crisris, tan faciles para entregar- 
se â un caudillo, el Estado del Uruguay, en la mas urgente 
que ha podido correr una Nacion, se hà salvado por el au- 
xilio de sus fcuerpos délibérantes — consei-vando su 6rden 
ConKîtucional— y llonando como se le verâ en 1. ® de 
Marzo, una de las mas augustas cômo de las mas aventura- 
daà disposiciones, que contions 1a (^arta del Estado, aun 
con el enemîgo à las puertas de la capital. 

Bien conocemos las hipotesis que ptfede levantar la 
imajinacion 6 el esplritu de partido, contra estas observa- 
eionès ; pero les aueflos de la fantasi», 6 los racioclnior 
parciales del despecho, se quedan ctfando mas en la esfiira 
dû'posibilidades, miéntras que loque es — lo que sucedié$ » 



6St IfONTEVirao. 

ftlza como un monumcDto vivo, que hablando con el len- 
guaje décisive de on hecho consumado, arrasira tras de fti 
todas la^ convicciones împarciaies y gtmroBWÊ. 

Cuando las Càmaras daban estas enérjicus adinonieio* 
nés al Ejecutivo, lo hcmos dicho antes, aun no se empeza- 
banlas fortificaciones de la capital. £1 Minisiro que ha- 
bia sido el aima de la adnainistracion» empezaba a tnodift- 
car su pompôso titulo, a quejarso de enfermedades, y muy 
hiego se dijo en el pûbiico que se disponia à hacer un vieje.» 
Esta idea desconsoladora, qi^e mostraba la f)oca con- 
fianza que ese Ministro mismo tcnia en lo que se hacia por 
la defensa, fué un fatal contagio, que estimulo à muchos à 
la emigracion, que alentô à los enemigos, y llevô à la otra 
orilladel Plata la ilusion de una conquista, cuya noticia se 
esperaba llegase todos los dias, desdc que se decia — hasta 
los mieiobros del Gobierno se preparan à abandonar el 
pais. 

Si todo esto hace tanto mas magnanimo el pronuacia* 
miento de los Représentantes, si hizo mas hom*osa la con** 
ducta de los que no abandonaron el pais, hace mas discul* 
pable la de aquellos que, no yéndose à Rosas, dejaban una 
tierra, de la que veian prepararse para salir a un Ministro, 
de la que lo vieron huir cfectivamente à la aproxiinacion 
del enemigo. 

La administracioB nuevamente orgai>izada, decreto 
laformacion de dos Batallones de Infanterie. £1 uno con 
el numéro 1. ^ à las ordenesdel coronel D. Santiago La- 
vandera: el otro con el numéro 6 à las del de igual clasc 
D. Carlos San Vicente. I^s servicios que mas adelante 
se verâ prestar à estos cuerpos, muestran la accrtada elec- 
cionde sus gcfes : estos se esmeraron, se empeôaron, y 
sus soldadçs adquirieron el mismo estado de moral y disci- 
plina, que el gênerai del ejército de la capital exijia, de los 
reclutas con que iba â contener à los veteranos eae« 
migos. 

Con los auxilios que la eleccion del Sr. Munoz y del 
General Aguiar podian dar ai Ejecutivo, aun se sentia que 
la administracion no se elevaba â la altura de la crisis, no 
la abrazaba en todas sus relacîones. Su3 medidas parecian 
mas bien actoa aislados, que la accion compacta, enérgica 
y firme de un Gobierno, que esta resuelto à hacerse respe- 
tar de sus enemigos y obedecer de sus amigo9-*que tenien- 
do siempre à la vista el peligro de la Patria y su mision 
^sai varia, recorre con la imetgioacion infatigable, todos 
jaqiiellos pensami^ntoc^ t^aa aquellas coocepciones» que 
Suçden ser^irle â su propôaito, que en sits.desvelos y hasta 



AFVNTB8 mSTOBICOS. 68 

en sus sueâos una idea fija lo domina, y contraido à elk, 
todo.ionioeve ; y al mismo tiempoque en elevadas con- 
cepciones, se encuentra auxilios, deiciende hasta los mas 
menudos rescrtes del orden administrativo, los registra, los 
escudrina, los calcula para el servicio que han de exijirles 
las circunstanciasy y sm pararse en miramientos puériles, 
va colocando la lealtad, fa décision probada^ donde antes 
estaba la flojedàd 6 la perfidia.-*-^ue en todo piensa, que 
en todo médita, que à todo esta resuelta : y lo dicen y le 
ven*^que aai reune en torno suyo los hombres de. corazon 
esforzado, que comprenden, que todo es para la Patria, y 
que el Gobiemo à que se ligan se hundira con ella y con 
elles — y que superior à todo miedo, à todo cansancio, a 
todo calcule puramente individuaJ, si es ad versa lafortu^ 
na, una aerà la sùerte, y una sera la fosa para los que man* 
dan y para sus ami^os. 

No habiamos iTegado à obtener todavia esta adminL»> 
tracion ; y si el cnemigo en su marcha pesada daba y dio 
tieropo para que se formase^eran mas de los mediados dé 
Enero y aun clamaba la prensa, siquiera por el compléta 
de los mas urgentes medios de cubrir la capital, --«Ese ene< 
migo por todas partes sembraba la desolacion y cometia 
ias mas inauditas crueldades : las degollaeiones ejercitadas 
en las Provincias Argentinas, y en la capital de Buenos Ai- 
res y rep^idas en los prisioneros del Arroyo Grande, se re- 
producian de este lado del Uinguay, en ciudadanos iode- 
fensds, por el ejército que se decîa hbertador, y que acau- 
dillaba D. Manuel Oribe, que se deda tambien el Prési- 
dente ie^l de esta Repûblica. 

Multiplicados testimonios podriamos recoger de esas 
atrocidades, que agregar desde ahora â los que se iran 
viendo en este relato ; pero resueltos â usar lo menos posi<^ 
ble el testimonio de los del pais, que en la facilidad con 
que todo se niega, pudieraimpàvidamente tacharsc, con- 
cluiremos este capitule con la declaracion de Luis Gon- 
zalez, portugués de origen, sobre el que no podia ejerciiar- 
se coaccion en esta capital, à pi-esencia del Représentante 
de su gobiemo, y que Ja presto del modo mas solemne. — 



Declaracion. 



^ En el dia 23 de Ëncro de 1843 se présenté en el 
Estado Mayor General el individuo Luis José Gonzalez, 
natural de Portugal, dando parte que en el dia 1& del cor- 



54 MOHTXVIDBO. 

liente, hallàndose trabajando en la casa del vecino del Ar- 
royo del Sarandi D. Josié Sccundino Rodrigues, habia sido 
tomado con un negro de dicha casa por una partida del ca*> 
becilla Marcos Neira, gefe de les ejército do Oribe» y con- 
ducido à BU presencia de donde habia podido escaparse à 
loa cuatro diaSySalvando milagrosamentcsu vida, y habien- 
do presenciado el deguello de varias personas. Y en con- 
secuencia de este parte dispuso el gefe del Détail gênerai 
se le interrogase sobre los bechos que espone. 

** Preguntado : Que fué lo que sucedio en el tierapo 
que cstuvo preso por el citado Neira, que personas vio de- 
goUar y que otros hechos presencio. 

*' Kesponde : Que luego que fué conducido à presen- 
cia de Neira, fué destinado de soldado para asistente de un 
individuo llamado Juan Siiverio Tarragona que le titula- 
bap capitan y él le encargo que se recibiese de sus muebles 
de cainpafîa, que cra la caldera, mate y una tienda de cam- 
pana, y despues si^iieron su marcha para la estancia del fi- 
nadoOrtiz. Y habiéndose aparecido al frentcde elles el ca- 
pitan D. Angel IJaez, con una partida, trataron de marchar 
inmediatamente y entonces el esprosado Tarragona le 
mandé le llevase un caballo de tiro, y no pudiendo hacerlw 
le hizo présente, que no podia llevar tantas cosas» y fué en- 
tonces acometido por él, tiràndole una cuchillada en la 
cabeza y un puntazo-de lo que resulto lasberidas que manu 
fiôsta mandândolo marchar incorporado al resto de la tro- 

G a en una caballada que llevaba, amenazàndolo de deffo* 
arlo sino cumplia sus mandates. £n oste estado marcno, 
hasta que habiendo conseguido quedarse un poco atras de 
)a caballada por 8er en una marcha precipitada« se apeô de 
su caballo y le desensiilo, ensiliando el de Tarragona que 
llevaba de tiro, y se resolvio a escaparse, como efectiva- 
mente lo consiguio ; pero advîrtiendo los enemigos su fu- 
ga, lo mandaron correr por très individuos, que lo persi- 
guieron como dos léguas, habiéndose salvado por la bon- 
dad del caballo y la baquîa que tiene de estos lugares. 
Que las personas que vio degoUar fueron ocho hombres, 
vecinos todos, domiciiiados en el arroyo denominado de 
los Perros, upos y otros de aqueltas inmediaciones, que solo 
conocia personalmente al que habia sido alferez de los cot 
lorados, llamado D. N. Maiaquias. Que tambien en la ca-> 
sa del vecino, situado en el arroyo Cuadra, D. Juan Galli- 
nares, degollaron â dos mugcres, habiendo escapade à pié 
en el monte cl marido de una de ellas ; que ignora sus 
nombres : que en la fuerza del espresado Neira oyo dar 
la ordcn que Oribe mandaba que todos los que fuesen in- 



▲FU1IT8S RI8TÔ&XCOS, 56 

dioB se degollasen. Que es cuanto lieue que declarar en 
fé de su juramento, y lo que sabe sobre los puntos que se le 
interrogaron ; y habiéndosele leido esta aeclaracion, dijo 
que era la misma que habia dado» en A que se afirma- 
ba y ratificaba, espresando ser de edad de cincuenta 
anos, y lo firmô por antc mi el Géjfo del Détail General 
de que certifico. — Luis José Gonzatei. — José Antonio 
Costa. " 




CAPITIJXiO IT. 

(Febkebo— 1843.) 



Se caracteriza la defensa. — El enemigo posa él Rio de 
Santa Lucia. — Aproximacion del Présidente^ Cteneral 
Rivera à la capital. — Viene à ella. — Organiza un nue' 
vo Ministerio, — Otras modificcunones. — Noticia de las 
nuevos administradores, — Sus antécédentes, — El Senor 
Vnzquez. — El Coronel Pacheco. — El Senor Lamas. — 
Proclama del General Rivera. — Se despide de la capi- 
tal. — Habiles maniobras con que*burla à Oribe, y se co- 
loca con sus fuerzas à su retaguardia. — Defeccion del 
Qoronel D. José Antuma, — Comunicaciones tomadas à 
Oribe. •— Seconceniran las fuerzas de la capital â ella : 
entusiasmo en qtieistân. . 



Va à empezar ]o mas intercsante de esta lectura. Van â 
reunirseloselementos disperses de defensa» que habîan haci- 
nado la necesidad, el clamor pùblico, la urgencia de las 
circunstancias, mas que el génio administrativo. La resis- 
tencia va à dejar de ser pasiva, va à caracterizarse, à ha- 
cerse eiicaz, firme y vigorosa. Va â ser cuerpo â cuerpo el 
conflicto. El enemigo toca el término de su ambicion, de 
su conquista. Ya pasa el Santa Lucia : puede estàr en dos 
marchas sobre la capital. Las fuerzas de la Repûblica es- 
tan concentradas sobre ella : su defensa es la sâdvacion de 
la Patria : détendra al enemigo, lo harà consumirse, lo ha- 
râ perderse en inutiles ensayos : sus soldados se desmora- 
lizarân delante de su heroismo : formarâ un ejército dentro 
de sus trincheras : con la resistencia efcctiva ganarà el 
tiempo ahora que dio hasta aquî la resistencia negativa, y 
ella sera el origen de la Victoria. — Todavîa el paîs no tiene 



APVIITBS KUTÔRIOOS. 57 

gobierno, pero va à tenerlo, oorrespondienle k la crins, â 
Ja altora de sus peiigrcw, suficiente 4 las a&ooialias y cora* 

Eltcaciones que ira desenVolviendo. Paciente para sufrir 
ks necesidades de un tesoroexaustOifecundo para acudir â 
eilas, no sin gravàmenes porque es solo dado a Dios y sus 
aanU» haœr milagros, pero causando los menores posibles. 
Sirvmidose unas veoes dersacrifioio (si se quiere Uamarle 
am) de propiedades pùblîcas, cuando otros pueblos, en ca« 
aoe parecidos» no han respetado ni los vasos sagrados : en 
<»trasy poniendo en contribucion el entusiasmo patriotico 
en donativos ; pidiendo empréstitos hasta à manera -de 
mendigos ; cargando con coniribuciones de guerra à los 
que lenian ariiculos indispensables para la defsnsa, y es- 
pecialœente & los que pertenecian à un partido, que hailaba 
justo y santo todo esto en los conquistadores, y abogaba 
ademas los cadalsos y deguellos, que se levantaban y ejer- 
citaban por sus oaudillos. A este partkto era menester 
despertarlo, si no por la razon, por el sentimiento ; era 
preciso que tocase los efectos de su sistema ; ponerlo en la 
necesidad de que fuese logico, aplaudiendo lo que sufria, 
como que era una débit muestra del sistema que queria 
traer ai pais, 6 que fuese patriota aprendiendo con una 
leccion ddorosa en cabeza propia, el porvenir que él mis* 
mo buscaba à su Patria.-— Va, en fin, à verse un Gobiemo 
conpaeto en el principio de salvar el pais. En que cada 
imo de sus miembros trabaja con igual ahinco, en llenar su 
departamento admînistrativo. £n que todos concurren en 
el coBsejo con el caudal de su inteiigencia, y con el tribo- 
to de.ki mas compléta buena fé alemitir susjuicios, sin in- 
trigas» sîn rencâllas, sin pequeneces para conseguir el 
triunfo de su opinion individual. Grobierno que réunira la 

Erudencia à la energia, la circunspeccion à la franqueza, 
L vjgihncia à la carencia del énimo asustadizo ; que no se 
asnstaré de sombras, pero se precavera de realidades ; à 
quien no le faltar& en ninsun momento el corage para no 
desalentarse, laactÎTidad para ocurrir prontamente a la 
ineidencia nueva «{ne complica la situacîon ; ni la inteli- 
gencîa fecunda para salir de ella 6 convertirla en provecho 
de la causa pro{.*lB. 

Este juicio, que hallarà correcto el lector imparcial, 
sera todavia mejor apreciado de exacto, por el que, con el 
mismoilote, baya sido testigo de los acontecimientos en 
que se funda. Ni nuestra narracion sera tan prolija que 
pueda desarrollarlos en todos los minuciosos detaiies, que 
séria preeîso para Uerar à lo lejos las pequeneces que hme- 
oudo son las que realzan y caracterizan las situaciones ; ni 



t 



42 MONTEVIDEO. 

Notadel Mînislro Britânicoal Gobkrnode Buenos Aires. 
'* Buenos Aires, Diciembre 16 de 1842, 

" Siendo la intencion de los gobiernos de la Gran Bre- 
tana y de la Francia, adopter las medidas que consideren 
necesarias, para ifnpedir que continûen las hostilidades en- 
tre lasRepûblicas de Buenos Aires y Montevideo, el aba- 
o firmado Ministro Plenipotenciario de S. M. B. cerca de 
a Confederacîon Argentina, tiene el honor, en conforma 
dad con las instrucciones de su gobiemo, de hacer présente 
à S. E. el Sr. Arana, Ministro de Relaciones Exteriores 
del Gobierno de Buenos Aires : " que la guerra sangrien- 
ta que actualmente existe entre el Gobiemo de Buenos Ai- 
res y el de Montevideo debe césar, por interés de la hu- 
manidad y de los sùbditos britânicos, franceses y otros ex- 
trangeros résidentes hoy en el pais que es actualmente tea- 
tro de la guerra, " y para esto réclama del Gobierno de 
Buenos Aires : 

" 1. ® La cesacîon inmedîata de las hostilidades entre 
las fuerzas Argentinas y las de la Repûblica del Uru- 
guay. 

** 2. ^ Que las tropas de la Repûblica Argentina, 
(bien entendido que las de la Repûblica del Uruguay 
adoptaran la misma conducta) volverân a entrar en su 
territorio en el caso de habcr pasado la frontera. 

'^ El abajo firmado pide a 8. £. una respuesta la mas 
pronta posible, para saber si es la intencion del Gobierno 
de Buenos Aires accéder a esta reclaraacion. — Tiene el 
honor, &c. — J. H. Mande ville. — A S. E. el Sr, D. Felipe 
Arana," (a) 



(a) La nota anterior tan terminante en sus concep- 
tos, habia sido precedida en sus respectivas fechas, por las 
dos que seguirân. Mas suave la primera que la segunda, 
decisiva la de 16 de Diciembre, esta secuela parecia que 
roostraba que se habia venido à dictar el lenguaje de la 
ûltima despues de un maduro câlculo de la ineficacia de 
las anteriores, con una resolucion firme de que no quedase 
burlada la intimacion. Como estos très documentos for- 
man un todo, henios creido que tenian àqui lugar,aunque 
de fecha anterior, a la de donde empieza esta coleccion. — 
" Buenos Aires Julio 28 de 1841.— A S. E. D. Felipe Ara- 
na &a. — Senor — La grave indisposicion que mé ha com- 



APUNTsa maroRicos. 43 



Las proposiciones de esta comunicacion, de que se 
pasô la correspondiente à este Gobierno, fueron acep- 



pelido à mantenerme en cama los ûltimos dias, y que me 
na incapacitado de atender à mis asuntos, me ha impedido 
hasta hoy tener el honor de dirijir à Y. E, de parte de) go- 
biemo de S. M. la siguiente communicacion. — El gobier- 
no de S. M. animado siempre de un amor sincero por la 
Paz, y ansioso no solo de preservar à la Gran Bretaâa de 
las calamidades de la guerra, sino lambien de eraplear en 
todas ocacionesy y en todas partes del mundo, cualesquiera 
medios de inâuencia y de persuacion que posea, con el ob- 
jeto de reconciliar diferencias, que sehayan suscitado entre 
otros Estadosy con los que mantiene relaciones amistosas, 
esta estrémamentc deseoso de que se terminen las que des- 
graciadamente hoy existen entre los gobicrnos de Buenos 
Aires y Montevideo ; y he recibido instrucciones de Lord 
Palmerston para ofrecer la mcdiacion amistosa dcl gobier- 
no de S. M. que desde luego tengo el honor de proponer à 
V. E,, como un medio de restablecer si fuere posible, entre 
Buenos Aires y Montevideo las amigables i-elaciones que 
debensubsistir entre estados quesehallan situados à tan cer- 
cana vecindad el uno del otro, y cuyos ciudadanos estàn 
tan intimamente ligados entre si por lenguaje y orijen. — Al 
dirijir la referida comunicacion â Y. E. por parte del go- 
biemo de S. M., cuya importancia en lo que respecta à los 
intereses de la Conferacion Argentina, à los de la Banda 
Oriental, y à los del comercio del Rio de la Plata, con el 
mundoen gênerai, ningun comentario requière por mi 
parte, es innecesario, estoy bien satisfecho, hacer observa* 
cion alguna, sobre los motivos que en esta ocasion han in- 
ducido al gobiemo de S. M. â ofrecer sus buenos oficios ; 
aquellos son los mismos que siempre le han impelido en 
sus transacciones con los Estados Sud-Americanos, y este 
reciente paso es una nue va prueba de sus benévolos sen- 
timientos hacia ellos, y del intercs que jamâs ha cesado do 
tomaren su prosperidad. — Tengo el honor de ser&a.— 
J. IL Mandeville. " 

« Buenos Aires Agosto 30 1842.— A S. E. D. FeKpe 
Arana &a. — Senor— A consecuencia dcl deseo que Y. E. 
espreso ayer al Gonde De-Lurde y â mi de que la cornu* 
nicacion que tuvimos el honor de hacer présente à Y. E. 
en la conferencia que tuvimos el honor de tener con Y^ Ë. 
el 24 del corriente sobre el particiilar de la mediacion, fue*. 



W MOXTEVIDXÔ. 

de las filas delejércho para mandarelDepartaniâiito de Sa* 
riano, aun no habia Ue^ado d él cuando sono el tremendo 
contraste del 6. La crisis desenvolvio esta enerjia» esta in» 
telijencia. Fadieco misoio quizà no se conocia cuando no 
era conocido de los demas. Un solo suceso dio al ono idea 
de si mismo, hizo à los demas que la comprendiesen. En el 
capitulo primerohemos dado unbosqoejodesns actos ailirel 
qne baya leido con meditacion ya habrà mafcado el indi« 
vfduoy é ira viendo que no se engaAô oon el Mimstro. £le« 
vado à este puesto aito de improviso, Paobeco se haDô mi^ 
ficienteà él : reaniô el caudal de su educacion cuUay de 
su aficion à 1^ letras que cultivaba, para traerlo en pro* 
vecho del juicio, y se mostrô hombre de gabinete y admU 
nistrador à un tiempo mismo. Incansable se le yera en el 
despacbo, en la Linea de Fortificacion, en el detalle maa 
menudo de su Departamento, sîenpre vijiiante y aclÎTO : 
reconocer loe viveres, interrenir en sus compras, en el ves- 
tuario ; en promoTer subscripciones patriotîcas, en hacer 
Uevar à efecto medîdas que debian servir de ingreso à la 
Hacienda: administrar esta por un corto ttenipo coa 
aplauso* Inexorable aunque no inclemente« en hacer cum- 
pUr las resoluciones dictadas para la defensa : imparcialt 
no pararse en condiciones — otras Teces, soldado, oonourrir 
a funciones de gnerra, y disponer en persona un socesa 
brillante de armas en el Cerro. Quieran los dasttnos del 
Pueblo Orienta], que los méritos, que el porvenir del coro* 
nel Pacheco no se pierdan, que él mismo no b^ extravie en 
ptises donde todo es tan poco sùlido, que \û casualidad y 
la fortuna entran por mas que el jutcio, la rasoci y la virtud 
en el ser de los hombres publiées 1 

Compuesto asi el Ministerio era esencial un hombre 
mas de su altura. Una rueda habia en la mdquina del Es- 
tado indispensable para la ejecucion de las medidas del 
gobiemo, cuya accion estaba enmohecida, cuando su mo- 
rimiento rapide y desenvuelto, debiera ser mas espedito» 
para no frustrar los designios de aqi^tel, y llevar la.accion 
del poder pùblico hasta donde exijian las circunstancias de 
peligro. Mas tarde se viô que la traicion quûiâ, habia esta- 
do ocupando el puesto donde se requeria la raas^ devota 
lealtad, y todo debia resentirse en esta raéquina, de funes- 
tes antécédentes, aun cuando el colo individual de âlgu- 
nos empleados se hallase dispuesto con. décision y honor al 
eumplimiento de su deber. £sta rueUa, esta màquina ad- 
ministj'ativa era la policia, y al jôven D. Andréa JUamas» le, 
fué encomendada à un mismo tiempo la dobie misîon de 
segùudar la accion del gobierno, y de hacer solide el ci- 



APVNTBS mSTÔ&ICOS. 01 

miento movedizo sobi-e que se le colocaba el asiento — y 
todo esto obrando & la par de los instantes, aventuràndose 
à todos los riesgos de tan complicadd situacion. 

Lamas, como Pacfaeco, es otra produccion fresca de 
la crisis, que la necesitaba quizà para desplegar el vigor de 
una aima que sin ella lo habria dejado por muchos anos tal 
vez, solo conk>s caractères nobles sin doda de experte ofi- 
cinbtii, literato afiinoso y rocto y laborioso Juez del Cri-r 
men. Antécédentes bien bellos sinduda pero que se pier* 
den en el cûaiulo de tanlos que pueden aspirar 6 merecer 
k» mrsmos titulos ! Otra era su situaeion : la crisis ha ve- 
nido à mostraiio de un solo golpe, à mostrar que era una 
realidad, lo que tambien habia sido una esperanza. Va à 
verse apeaas à les 26 ailos, dssarrollar una maduréz cum- 
fdtda que pare<» >el fntto de la eaperiencia ; y usar su ju- 
irentud soiov pam dar actvvidad à sus actos, y cargar de 
perrijilios y de una vida fai mas laboriosa, a un fisico débil 
pero cuyoB resortes eran suceptibles del sufrimiento que 
les imponia, la enerjia del pensamiento, de la fé con que 
ee bnzaba su dueno acumplir con su niision* — Conmoveri 
la pofalacion toda no por las violencias, sino por las medi* 
das de vijilancia que adopte : se pondra al cabo de todo 
descubrirlo, por rnedidas precaucionales y un desTelo ince- 
santé. Ayudâra al Gobierno, no solo con las funciones en* 
trictas de su ininîsterio> sino que ampliéndolas las lleréra 
ai servicio de la defensa nûlitar. Maderas, viveres, car- 
retiilas, besttas de siiki y de tîro, colectas de armas y inu«- 
iiictooes, adrainistracion de bienes de los prôftigos, subs- 
cripeiones patriolicas, oomisiones diversas y de rentas ; 
en todo esiâra Lamas» en todo mostràra su buen juioio : 
y mientras moraliza su departamento, reprimiendo severos 
abusos, todavia hallàra tiempo para hacer creaciones, hi- 
jas de un estado de paz, y solemnizar con insHtituciones 
cientificas el gran aniversario de Mayo. 

Complementada, con esta adqatsicion, la parte orgâni- 
ca del repartimiento de Gobierno, el de la Guerra lo esta- 
ba desde que ténia un Ministre capaz, pues como se ha di- 
cho,ya«e.baUaba al frente del ejércîto de la capital el 
ihistre Paz, que todo lo habîa organizado. y prqfiarado. 
Y estaban en aocion el coronei Correa infittigable, ba gé<> 
les de los euerpos, y los générales Iriarte y Bauzà : 
iodo estada.biea por este lado ; y era una fortuna, pues 
dentro de muy pocos dias defaian medirse lasarmas. 

Reorganizadaasilaadministracion, S.'£. el 8r. Pre'^ 
sidente, Ckineral Rivera, volyiô âpenerse al frente dkl ejér- 
eito en eampaAai publicando antes la prodama siguiente : 



62 MONTBTIDBO. 

EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA, &c. 

A LOS HABITANTBS DB LA CAPITAL Y SVS DBPARTAMBHTOS. 



^ Compatriotas : — Mis deberes niîiitares y los altos 
intcreses de la Patria, me llaman nuevamente fâera de la 
capital ; llcvo conmîgo la satisfaccion y la confianza de 
dejar entregada su defensa à un GrobierDO organizado^ fir* 
me, lleno de luccs y patriotismo, y a un géfe militar euya 
pericia, valor, y décision por esta noble causa que sosteoe* 
mos, os son bien notorios. 

'^ Os dejo aqui esâs garantias de seguridad y de triun- 
fo, y marcho ya a ponerme en la campana al frente de ese 
ejércîto Nacional, modelo de virtud y de constancta, y 
que la Providencia destina à exterminar un enemigo tan 
débit como confiado. Espcro de vosotros todos, coopéra- 
cion activa y patriotica à vuestro Gobierno, al Géfe de las 
fuei*za8 de la plaza, à mi y â mis valientes ; vosotros ten- 
dreis de mi toda aquella de que mis esfuerzos y el palriotîs- 
mo de mi ejército son capaces, 

'' Habitantes todos de la Capital : — reposad tranquilos 
en vuestra propia fuerza, en la direccion que os dojo, y en 
el valor de los soldados que mando. Si .la presuncion del 
rebelde, trae cadenas y banderas extrangeras al suelo de la 
Patria, si se atreviese à accrcarse â vuestro recinto, en él, 
yo os lo aseguro, encontrarà su exterminio y el sepulcro 
del poder antisocial y tiranico â quien sirve con desnonor. 
—Montevideo, Febrero 3 de 1843. — Fructuoso Rivera. " 



EL GOBIERNO DE LA REPUBLICA, 

A StrS DBFBNSOBBS. 

*\ Soldados : — Pronto van à llegar momo(htosgi*aves 
y décisives : no pasarân muchos dias sin que tengais el 
placer de ver aparecer à vuestro frente las bordas à que 
el tirano de Buenos Aires confia el cncai^o de escltviza- 
ros a su capricho. No esperan elias encontrar vuestro 
continente marcial .' no aaben que vienen à estrellarse en 
vuestras bayonetas. 

"El Gobierno anhela por el instante de la pnieba,por 
que conoce vuestro valor, vuestra décision, vuestro patrie* 



APUNTBS HISTORICOS. 63 

ti«mp, y os hablaru ohora {>ara apoyar vucHtra fé y la con- 
fianzaen vuestro poder. 

^ Compatriotas I El Grobierno ha pesado tranquila- 
mente sus medios, moditado bien sus resoluciones, y salva- 
ra la independencia y la glorîa de su Patria, : au accion 
para la defensa de objetos tan sagrados no reconoce limi- 
tes ni barrera : todo hara, lo considerarà licite para al- 
canzar ^ese fin, y os jura que lo alcanzarâ. 

^ Solo un imposible reconoce el Gobierno» el de tran" 
sijir con las bordas de un rebelde, que trae à la patria el 
exterminio, por encargo del estranjero^ El digno Présiden- 
te del Estado, e) Gobierno en quien delegô sus funciones» 
el General de las Armas de la wapital, se ligartmpor pac* 
t09 de honor en este punto suprême : perecer todos en sus 
puestos 6 exterminar al insolente agi*esor : vosotros os aso- 
ciareis sindudaà tan santo compromiso : con elle cuenta 
el gpbiemo. 

*' Ningun hombre à quien su nacionalidad 6 la impo- 
tencia fisica» no inhabiliten para cmpunar las armas, pue- 
de escusarse à eoncurrir â la defensa de la patria, del ho- 
gar, del asilo de sus familiàs : â nadie esceptua la autori- 
dad. 

^ Firme en la justicia de su causa, fuerte en la con- 
ciencia de su poder, ningun recelé puede detenerla : ni 
l que temeria ? i Traidores ? Los patriotas, les hombres 
de honor» jamas lo son ; y si hay entre los defensores de la 
capital Oriental, hombre alguno sin honor, ese amarà bas- 
tante su vida para no pensar en ser traidor. 

*' Orientales ! Defensores todos de la Capital y su Depar- 
tamento I ConfiadenelGobierno,confiadenel valory laperi- 
cia del gefe distinguido que os manda, y os llevarà à fàcil y 
bien segura Victoria ; confiad en la hàbil y vigorosa coo- 
peracion del Présidente del Estado, que opéra sobre los in- 
vasores ; el triunfo sera de todos : de todos la gloria, y la 
patria afianzarà para siempre, en un dia su independencia 
y quietud — Joaquin Suarez, Vice-Presidente. — Santiago 
Vazquez. — Melchor Pachcco y Obes.— Francisco Joaquin 
Muôoz. " 



Estes documentes notables eran el programa del Po- 
der Publiée, de la administracion de los nombres â quien 
estaba encomendado ; como por un golpe eléctrico todo 
partieipo de su accion, fué adquiriendo su movimionto, su 
energia. Los que poV un momento habian creido ver en 
la llegada del Présidente, càmbios y trâstornos funestes à 



64 MaiTÎBYIDEO. 

la causa pûblica, los ([ue se habian complacîdo en inciden-» 
cias abultadas por el rumor, vieron salir maa esplendettte y 
firme el patriotisme, vigorizado por un sentimiento de 
union, que de un golpe les quitaba toda e^ransa. En el 
Présidente, en el General Pas, en el Gobierno mismo, vie* 
ron que iba à entrar a lalid, la prudenciade Fabio unida 
al valor de Marcelo, que aquella nada aventuraria, pulsa- 
ria la fortuna hasta que fuese tiempo que el ùltimo dièse 
los golpes de muerte, y temblaron. 

Aun no los abandono su profunda confianza y espéra* 
ron que el Greneral Rivera, arrinconado con sus fœnsas 
sobre la Capital, embarazado en sus moTimientos oon laa 
famiiias que protejîa, séria presa de las numérisas fuerzas 
de Oribe, sin que el entusiasmo de nuestros reclutas, fuesé 
suficiente à contrastar la pericia de veteranos queenzalsa- 
ban hasta cielo. Pero el Greneral Rivera los d^6 acercar* 
se tranquilo. Empezô sus maniobras sobre el enemigo el 
9y el 10, y por roovimientos h&biles borlô los suyos, em- 
patîô las esperanzas de esos ilusos, y realizô al fin su gran 
maniobra de colocarse à retaguardia del enenrigo que era 
el plan acordado con el gobierno de la capital, y ei secreto, 
cl nudo de la campana y la Victoria. 

Veàtnos como se espresa él mismo en su comunica- 
cion del 12 de Febrero — ^ Ya habia puesto (dice) con fe« 
cha 9 en conocimiento del Sr, Ministre de la Guerra para 
el del Gobierno, que el gênerai Oribe con su ejército ha- 
bia campado en las puntas de Canelon Chico, y heoho 
avanzar su vanguardia sobre la nuestra hasta las alturas 
de Toledo. El 10 la desplegô y al amanecer del dia de ayer 
dejé sus bagajes y acelerando su marcha tomo las alturas 
de las puntas del Sauce, y se diiijio sobre^et punto que ocu- 

fmba el ejército à mis ordenes, buscando siû duda que yo 
e ofreciese una batalla, que reusé por un movimtento de 
flanco, dejando solamente à su frente nuestra vanguardia 
ftieifte de 1600 hombres, y colocando en su retaguardia Io« 
tiraidores de la division del coronel Luna ; mientras yo, 
conelejorcito que marchaba en très f\iertes cduihnas pa- 
ralelas, tome muy luego las alturas de las cabeceras del 
Arroyo Pantanoso, trayendo en cl fianco derecho por la 
mârjcn izquierda de Pando todo el bagaje y material del 
ejército, 

*' Ayer, Exmo. Sr., pudonuestro ejército haber pro- 
bado al del enemigo, esperândolo en las alturas indicadas, 
pero no estando conforme con mi plan de ese dia, lo reusé^ 
bien à pesar mio y del ejército que llèno de ardor y entu* 
siasmo, dèsea ofrecer al enemigo un campo de batalla. 



APUNTBS HlSTOIttCOS. 65 

*• Aycr, Sr. Ministre, fomiaba naestro ejército T,4'î'6 
itombres de caballeria* perfectamente bien monUidos j kt^ 
madofi, y nù ob^tante de ser alguna de esta fiierta vlëcHfiy 
tieae gétos y oficialés capaces de eonducirta i la viotoria« 
A pe^ar de hallarse el ejército embaj*a2ado por las hoidô'* 
resas fkmtUas y caballadas, teniendo que protejer a las prU 
nieras de las féroces atrocidades del enemigo, tuve que cu« 
brirel ftente del gênerai Oribe. 

** No scrîa juste, Ëxitio. Sr., si no patentizase al CJo- 
biefno y à la Repûbiica, la exoelente comportaclon en es-* 
tas operaciones de los seilores géfes, oficiales y tropa de 
este ejército, que hasta ahora ha obrado eofi eonducta inta*^ 
chable, pues no ha habido el mener motivo de queja. 

** Ay^r, una partida de la diyision del Sr. coronel 
Olavarria persiguiô otra enemiga ; matô, bien cerca del 
campe enemigo, un soldado, y otros peraeguidos dejarôn 
caer un paftuelo y con él la correspondencia, que original 
remito à V. E. para que haga el Gobierno el use conve- 
niènte. 

" Son ya las ocho de la maôana y no tengo parte de 
nuestra vanguardia : las aVahzadas del coronel Luna die- 
ron parte hoy h las seis, que se veian sobre las puntas del 
Cahelon Chic<5 dos celumnas enemigas, marchande en di- 
reccion & las puntas del Canelon Grande, y que sabfan de 
eterte que las carretas de tréfago del ejército enemigo re- 
gresaban con direccion â las puntas del Sauce.— Dios 
goarde, &c. — Pructuoso Rivera. " 



Dejémos ahora por algun tiempo al General Rivera, 
que vàâllenar por su parte la mision tanprincipaloue se ha 
adjudicado en la empresa de libertar el Estado. El burlo 
ya al enemigo, esta â su retaguardia : este no osarâ des- 
prender su caballerîa numerosa para perseguirlo. Aquoî 
se ira desembarazândo de las familias que ha protejido, 
volverân gradualraente â sus casas, y el ejército estarâ mas 
desembarazado y quedarà mas movibic. Distribuirâ las nn- 
merosas caballadas que ha reunido desde su movimientd 
del Uruguay, y que ha venido custodiando, de modo que 
se conserven seguras y en estado de hacerle servicio, dân- 
dole siempre una decidida superioridad sobre el enemigo, 
que sera un elemento primoroial de la Victoria. Pranquea- 
r& el ptmblo y campafia de Matdonado, para que su puert« 

TOMO I. 5 



66 MONTEVIDEO. 

pueda proveer de carne freaca y de vivercs à la capital 
asediada, y «ea un medio de comunicacion del Gobierno 
con el General en Géfe. Ira limpiando la campaAa de laa 
partidas de faciiierosos asesinos que ha dejado Oribe à su 
retaguardia para asegurar su dominio con el deguello : 
acabarà por sujetarla toda, dejando à los enemîgos reduci- 
dos À la Celonia, y algunos puntos del litoral, de donde ob- 
scrvadbs no podràn alejarse. Concurrira al nuevo sacu- 
dimiento de la provincia valerosa de Corrientes, que der- 
rpcarâ otra vez al caudillo de Rosas, y desafiâra de nuevo 
su poder, L^a division del coronel 1>. Bernardino Baez, 
desprendida & retaguardia desde el Uruguay, prestando 
siempre servicios, y corriendo di versas fortunas, segun era 
mayor 6 inenor el numéro de los enemigos que la contras- 
taban ; serâreforzada, y llcvarà la mision que cumplirft, 
de derrotar al caudillo Urquiza, que ocupaba sua fuerzasen 
robarganados ypasarlos al Ëntre-Rios, limpiando el litoral 
de aquel rio. En esto se habràn pasado très meses : lo e»- 
perâbamos antes; pero Rivera vendra d su vez, â pasar de 
noevo el Santa Lucîa^ à esti*echar y hostilizar alenemigo, a 
acolerar,àconcurrir y contribuir à vencerlo, Traerà abora 
soldados, que habrà hecho de sus reclutas en estas fatigas : 
durante ellas habrà estado la columna de sus inmediatas 
érdenes, reducida muchasveces àmenos de 2,000 hombres, 
8În que la caballeriaenemigahaya osado atacarle,à pesar de 
esUr à dos jornadas ; porque sabia que los cuerpos depeiv 
dientes de aquel, estaban de tal modo colocados, que el (Mè- 
nerai Rivera con su movilidad,.replegândose, 6 llaraando 
algunas divisiones, serîa reforzado, lo tendvia â raya, 6 re- 
petiria el movimiento desde el Yi del afio 37, que otra vez 
decidiria la campafla en una maniobra cstratégica. (a) 



(a) Esta operacion militar del General Rivera, es tan 
bclla, V tiene tanta analogia con los sucesos que se han vis- 
to en la présente guerra, que aunquc perieneciente à otra 
época,no podemos resistirnos al deseo de dar aqui una 
idea de ella. — El General Rivera fué batido en el Y î el 21 
de Noviembre. Se replego con 600 â 800 hombres dentro 
de su ejéreito à la màrgen derecha del Rio Negro, Paso de 
Quinteros. El 23, Oribe con 1,200 pasô cl mencionado rio 
en el paso de Bustillos. El 24 se hallaba Oribe en los Très 
Arboles, el General Rivera en Rolon. Nunez, entônces 
comandante y sirviendo con Rivera, bloqueaba à Paysandû 
que estaba por Oribe, con 300 6 400 hombres. Los de- 



APUNTB8 niSTORICOS. 67 

Mientras esto sucede, volvâmos a la capital, donde 
van â ser animadas las escenas ; sobroeuya defensa eataba 
tranquilo ei General Rivera ; sobre caya conquîsta ponia 



pôsitos de caballadas de! ejército ConstUucional eataban 
acbre el Quegoay y Ârapey. Por el contraste del 21, A 
teatro de la guerra dcbia ser en el Departamento de Sandù« 
Base de operaciones del ejército en esa lucha, eiu neoeaario 
salvarlo de los peligro» que lo amenazaban. Para conse* 
guirlo, el General Rivera tomô la iniciativa en las opéra** 
ciones^marchando sobre la capital, y amenazando la base 
del ejército de Oribe, para disti'aerlo de atacar lasuya. AI 
efecto, pas6 el 25 el Rio Negro en el Paso de Navarro : di- 
vidié su fuerza en très ciierpos. El priinero, a las ordenea 
del coronel Garcia, marché al Durazno à sorprender â La** 
torre. £1 segundo, à las del Gefe de Estado Mayor, debia 
subir Arroyo Grande arriba hasta San José, punto de réu- 
nion. El tercero, à las inmediatas del Greneral Rivera, se 
dirijié para la costa del Uruguay, recorriondo los pueblo» 
para proporcionarse armamento, municiones, vestuarios^ 
écc. A Nunez se le ordenô, que si era atacado se reple-t 
gase al N. del Queguay, a cubrir los depositos de caballa-^ 
das y reunir los disperses. Con elmismo objeto se despa-* 
ch6 sobre Tacuarembo k tresôcuatro géfes,inclusoel cow 
ronel Santander. Quedaron en observacion del cnemigo 
varias partidaspcrfectamentémontadas,al cargo deoficia- 
les inteligentes, para que cada dia diesen cuenta de sus mo-' 
vimientos. A los sicte dias se hallaban todas las fuerzas 
reunidas en 8an José : bien provistas, con abundantes ca- 
balladas, y prontas à marehar sobre la capital, cuando se 
supo que Oribe el 29, que recien habiacomprendido todos 
estes niovimientos, se dirijia tambien sobre ella à marcUaa 
forzddas. 

El ejército Constitucional, que habia eonseffuido su 
objeto, contramarcho entonces tranquilamente al Durazno, 
y, por resultado, antes de un mes contaba con 2,000 hom-* 
bres bien montados ; la moral restablecida ; ol Departa* 
raento de Sandû libre de enemigos ; Oribe con sus caba- 
lladas aniquiladas en la precipitacion de sus marchas : con 
muchos de sus soldados rcsagados unes y fatigadoa otros ; 
cos^la moral de su ejército debilitada, en la iptsma razon 
que. se habia restablecido la del General Rivera ; y por 
ftiip como se vio mas adclante, con la cuestioa gasàâda 
por este. 



68 MOKTBVIDfia. 

con ràzoQ Ortbc, y su aoio Rosas, toda su ambicion, eomo 
el compieaiento de* su triunfo, despues del oual miraban ei 
aaiquilainîenito del ejército en caoïpafia, eomo ona oonse- 
cuencia^que pudiera ser mas o menos dilatada, pero que 
çra forzosa y necesaria. Oribe cuenta tomarla par la per- 
fidia, la fuerza 6 el carisancio : su .confianza es compléta, 
ei la de un nécio^ à ella se abandona, se reduce â ose piin^ 
to solo; ensaya lias très medios, se débilita y aniquila* 
raieatras espéra delante de este Paladium de la libertad de 
la Repàblioa ; y mientras tanto, en ella se ensaya el caiii-> 
biar la accion, el psaar en union con los de la campafia, de 
ima paciente defesuiva^àanaofensiva amenazadora. Va- 
moi siguiendo los hechos. 

Apenas sentado en su asiento el nuevo gobienu>, el 
6, ocurrid un incidente tan singular eomo fecundo en con« 
jeturas, que mas bien se ha querido dejar â escondidas bajo 
el Telo del raisterio que descorrerlo con mente ansiosa de 
descobrir la verdad. El hecho es, que el coronel D. Jώ 
Antufia, fugo de la ciudad y tomo asilo en la obscuridad de 
ht noche, abordo de un buque Sardo. Este oficial habia sido 
sacado por los amigos de Rirera en 1830 de los calabozos 
de Rosas, para donde habia ido tomado en la campafia con* 
(ra Côrdova en el eiército del General Paz de quien habià 
sido un panejirista, nasta un corto tieropo antes de la épcao^ 
en que hablamos. En 1832 laadministracion del mismo Gre- 
neral Rivera lo reconocio eomo Mayor, y este reconoci- 
miento fué uno de los grandes cargos que se elevaron con- 
tra esa administracion. Mas adelante, la misma adminis- 
traoion lo hizo Tentente Coronel y lo favoreciô con comt- 
siones honorifiGas* En 1840 le diô la ayudantia del Puerto, 
en 1641 lo nombre Gefe de Policia^ en 1842 lo hizo Coro- 
nel. Lo nombro gefe de una légion numerosa y le page cor- 
riéntemente sus saetdos, mientras no se pacaba ninguna de 
las listas. Al separarlo del destinode Gefe Polîtico le confié 
por fin una division del ejército en campaiia. — Este hom- 
bre pues debia suponerse todo de la administracion. 

Pero si se observa su conducta ambigua desde al^un 
tiempo ; sus relaciones con el partido enemigo del gobier- 
no 6 de Oribe ; el embarazo que pone à todos los prepa- 
rativos de def^nsa que pasan por su mano ; el empeflo con 
que aumenta por todos medios esa Légion que manda y 
que cadadiase hace mas numeroâa, conservândola lo ma» 
ftidependiente posible, cuando todas las fuerzas se subér-- 
dintiti à la mt» inmediata accion del gênerai encargado de 
la déftiiisà ; si se enlaza esto con la desercioti posterior qoé 
mas tarde hace casi en su totalidad un batallon de Vazâos' 



APUNTBS U»t61IIC08. 6Ô 

con el que ténia coBtaeto y se pasa a) enemî^o ; ii M atien- 
4e al rumor pùbKco que de todas partes soraàmente anan- 
ciaba, esos diaa, la exiatenc^a >de una revôlucîon dirijkta 
por un gefe de importancia, y sestenida por jFbeniaa que 
ae duBorraban estas mismas, va )a desercion de D. Jo- 
sé Antufia no parece un hecbo aislado Mrto de la cobardia 
de un bombre que antes no habia merecido esta tacha. 

Sea de todo esto io qM fbere, hemos citado estai 
incideneins para observar la condueta del sobierno. ^rth 
dente y comprendiendo su posicîon, cenr6 îos oîos h Io que 
pudiera haber enel fonde de esta fuga, persuaaido de qu^ 
ai oûultaba una conspiracion, ella quedaba desbaratada por 
ta auseneia dei principal actor ; y huyendo verse foread<^ 
é tomar él earactdr de perségaidor, se contenté esforrado 
y generoso, con no ver sino la soperflcie, y califlcar el ac- 
to de D. José Antufia con la vigorosa rcprobacion que me- 
recia l^la simple desercion. Eviio asi verse desde sus pri- 
meros pasos convertido en sangriento justiciero; el que sus 
enemigos se atentasen y titubeasen les débiles al mlrarlô 
viviendo vacilante entre conspiraciones y sangre, y apro- 
vechô la cirounstancia para dar por la infamia que ifnpri- 
miô sobre el hecho, una leccion de moral & loa que quisie- 
sen desertar. 

Se habia visto en la comunicacion que hemos copîadô 
del Creneral Rivera que remite " unas comunicacion^^ ori- 
jinales " toraadas al enemigo, y es preciso volver d ellas. 
Se encontraba una carta del puno de D. Manuel Oribe 
por la que se vé que este hasta el 9 no habia comprendido 
las operaciones do aquel, y que cuando Kivera solo hacia 
una maniobra, el creia siemprc ver la idca de una batalla 
con que habia venido engafîado desde el Uruguay, rétar- 
dando asi sus marchas porque venia marchande en masa 
y con sus fuerzas concentradas para la soflada accion. 
*' El infâme mulato incendiario Rivera (le dice al eaudillo 
Melgar que se harà célèbre por su ferocidad) saidrà tal 
vez por ese lado ya que segun hasta hoy parece (todavia 
duda y no ha comprendido) no trata de presentarel fren- 
te. " Asi se descargaba en estupidos y calumniosos ultra- 
jes, indiçno lenguaje de un hombre décente, enti*etantd que 
no veiaTo que habria entendidola reflexion del mas vuigar 
juicio, que desde que Rivera no llevaba consigo ni un ca^ 
fion ni un infante, su i^nimo no podia ser ir à estrellarse con 
su caballeria, contra un ejército mas numeroso que el su- 
yo fuerte en las ti^s armas. 

Estas cartas mcrccen observarse mucho poVque confir- 
man por la confesion del mismo Oribe, su concurrencia en 



7t) MONTBVlDfiO* 

los deguellos y aotos de ferocidad, cod que bemos anuncia- 
do que venia haciendo la guerra» los que confirma asi oo^ 
mo su secretario Villadeiooros y su escribiente predilecto 
Iturriaga. — Este D. Manuel Melgar ténia el titulo de co* 
mandante gênerai del Departamento de Maldonado, don* 
de cometia todo gcnero de atentados, y Oribe le dice : 
^* muy lleno de satisfaccion estoy con las apreciadas de V, 
de 6 y 7 del corriente " y en otra parte *' estoy confor- 
me. " — Estas palabras, y la confianza de estar pronto en 
Montevideo, como que el motivo de las quejas de Oribe 
con iMeigar, eran celos del titulado Présidente de que no 
era bastante acauda y preferida su autoridad en las co- 
municaciones ; lo esplican càndidamente, las cartas de los 
confidentes Villademoros é Iturriaga que escriben sin cau- 
telarse de que el enemigo podia tomar sus comunicacio- 
nes. Las copiaremos intégras. 

*' Senor comandante gênerai D. Manuel Melgar. — 
Cuartel General en Canelon Chico Febrero 9de 1843. — Mi 
querido amigo acaban de llegar sus chasques y ya salen 
de vuelta, asi es que apenas tengo tiempo para manifestar- 
le con cuanto gusto, hc leido su muy apreciable de 7 del 
corriente, que tambien mostré al Sr. Présidente y esta sa- 
tisfecho, 

** Âmigo querido : habrà V. tenido un ratito de râbia, 
pero como ha de ser ! ya esta todo arreglado y confor- 
me S. E. 

" Yo por mi parte sabîa que V, se habia de desempe- 
ftar, y estoy muy conforme con su marcha. 

" A Dios, mi querido : le doy mil gracias por sus li- 
sonjeras noticias pero "le advertiré" que sicmpre le dé al 
Sr. Présidente, con "preferencia," y a él le remita docu- 
mentes y todo, sin por eso dejar de escribirme a mî y nqti- 
ciarme algo tambien.->Sin otro objeto &c.— Carlos G. Vi- 
llademoros. " 

Iturriaga, que es mas claro, despues de hablar del 
gravisimo asunto (en estacorte andante) de los celos, dice 
el 9 : — •* Por ahora continuâmes huscqndo al salvaje Rive- 
ra para adentro : yo no sô donde diablôs quiere parar este 
picaro para que le rompanios el aima. 

" Bien, querido, cuchillo à los salvajes. y nos tendras 
contentes. " — ^Y en una posdata se despidc : " en Montc- 
tevideo te daré un abrazo. — José Agustm Iturriaga. " 



AFUNTV8 HISTOKÏCOB. 71 

Mtentras Oribe bu9caban\ GenoralUtvera eld, clOei 
neral Paz concentraba lentameote à la capital tas: tfopâM 

3ue habia estado educando en el camrpamento dei-Saladaro 
e Beltran, donde las dejamoa : hada con presteza prosQ' 
guir y adelantar los trabajos de la fortificacion, y ttannaba 
con ios cuerpos, que habia traido dei campameâto, los 
de aniilicias que^ se babian adiestrado en la ciadad, para 
irlos acostumbrando al servicio y vigilancia de las Jineas, 
en que todos iban à distinguirse tanto. £1 9 fué el gran 
dia del pronunciamîento de Montevideo, como lo habia si- 
do la obediencia à la érden de emigracion, la incorpora- 
cion al General Rivera, el pronunciamiento de los vecinos 
de la campaâa. — Ese dia, dijeron tambien à su vez los ha- 
bitantes de la capital, poniéndose en pié al llamado mar- 
cial, que podian ser vencidos, pero que detestaban à Oribe 
y la invasion. 

Era el dia de tempestad y de llubia incesante, cuando 
los tambores de los diversos batallones, hicieron sonar la 
ilamada respectiva de los individuos de cada uno. A este 
toque, nadie quedô impasible, nadie en su casa : los robus- 
tes trabajadores, como los jôvenes delicados, arreglaron sus 
vestidos que iban â ser empapados antes de llegar al cuar- 
tel, y tomaron sus armas que era su unicocuidado cubrir, 
El entusiasmo era gênerai, el arrebato completo : no se 
hacian ilusion, oomprendian el peligro, pero era mas enér- 
jico el pensamiento de cuantas cosas caras iban ô salvarse 
arrostrandolo. £1 que escribe estas lincas pasô en estos 
momentos por una casa de comercio, seis jôvenes y houi- 
bres delicados se ocupabanen el escritorio, no respiraban 
sino el afàn de arreglar su quehacer del momento, para to- 
mar las armas como lo hicieron desde luego, saliendo entre 
lodo y agua â ocupar su puesto. Très de elles eran de la 
Union y tre^ de la Légion Ârgentina : era el mismo espi- 
ritu, el mismo ôrden por todas partes. 

Al Batallon Union le cupo ser el primero que marcha- 
se a tomar posicion en la linea. Los demas cuerpos de mi- 
licia permanecieron esa noche sobre las armas, en sus 
cuarteles, y fueron saliendo sucesivamentc segun las érde- 
nes del gênerai de Armas, que todo lo iba distribuyendo à 
proposito. 

El observador que ese dia y los siguientes hubiesc 
examinado el cuadro de esta capital ^y de sus fuerzas, hu- 
biese podido augurar desde luego los resultados, y con el 
aima conmovida habria podido decir i estas gentes van â 
ser libres y lo mcreccn ! Estaban cubiertas nuestras lineas 
por mas de 4000 hombrcs : no eran soldados pero eran 



73 MQKTmyvm»* 

bien in^truid^v y ardororai reçluUs» cpn buono* géfes : si 
un UQ at«qu9 braBQD y repei^tioo d^l enemigo, ih> ge apo* 
d^raba do allps, aw t^rrôr pinieo que es de teinerse,en el 
que va à oir los primeros fuegos ; si se les daba tieoipQ 
para aeostumbrarse a la novedad de la eseena, del esiruen- 
do, iban à sei invencibles, y ei enemigo habia pcrdido su 
campana, sus laur^les y su empresa. — j La Repùblica era 
libre ! ! I 



CJLPITVJLO V. 

(Fjbbbkro — 1843.) 



Decretos, — Ados del nueve Gohiemo. — No se pierde un ins- 
tante. — JSf 16 (ic Febrero se présenta Oribe delante de la 
plaxa. — Décréta enérgtco con este motivo, — Otros de- 
rretos, — Observaciones sobre el de 12 de Febrero. — En- 
trega de banderas à los cuerpos, — Noticia de esta fnn- 
cion destinada â excitar el entusiasmo, — Proclama del 
General Paz. 



Dejbmos que este brillo del entasiasmo, que c»t a et pe« 
ranza se consoUde: que mientras Oribe pierde los dias bus^ 
cando a su enemigo, Paz los aproTeche : no pior4â un ins* 
tante, todo b mue va, v obrando en la moral del reeluta» 
por la costumbre, por la regularidad del seryicio, este for* 
me conciencia de so se^uridad por la confianza que adquie* 
re en su fuerza, â medida que vaya desenvolviendo, y juz« 
gando los medioadefensivos que lo protejen: dejemosque et 
gênerai infatigable y yijilante, acelere, apresure las mejo- 
ras materiales de la fortsficacion, y haga concurrir los co- 
nocimientofl y los medios del ai*te, à protejer el Vator y el 
patriotismo que la prudencia aconseja no aventurar toda- 
via, para que pueda mas adelante ostentarse cuerpo d cuer<* 
po, y m\ mas defensa que su esfuerzo, imponer al adversa- 
rio. Volvamos al gabinete, à la.parte administrativa; vea- 
nios como se desempeftan sus primeros funcionarios , las 
medidas que adopta, su ejccucion.*-Sigamos rapidamente 
estos dias pi-eciosos y fecundos, en que las resoluciones del 
gobierno caracterizadas por el juicio y la enerjia, eran 
éjccutadas por la actividad sin confusion, y obedecidas gc- 
neralmcnte con la cordialidad en unos y la sumision en 



14 MONTEVIDEO. 

otros, que habia sabido inspirar esta adtninistracion de 
pocos dias, sin mas que caracterizarse desde el de su na- 
ciiniento. 

, El Minîsterio de la Guerra y el de 6obiernodebian ser 
los dos activos agcntes del movitnicnto que Uevaba la ma- 
quina social. £1 primero,el 4 modificalaGuardia Nacional 
nombrando para mandarla provisoriamente al Comandante 
D Lorenzo Batle. El 6 cierra el Puerto para lacomunica- 
cion con los puntos ocupados por el enemigo. Por otro 
decreto se llama à todos los géfes y oficiales previniendo 
se presenten al géfe del Détail. El 7 se dispone se agreguc 
elBatallon de Guardia Nacional venido de Mercedes, al 
mismo cuerpo de la capital. Se hace de Ja Guardia Na- 
cional una légion compuesta de très Batailones, y se dà el 
mando de ella al General D. Rufino Bauzi.T-ËI mismo dia 
se previene que todos los canones y balas existentes en la 
capital y buques nacionales se presenten al Est ado May or, 
y se adoptan otras disposiciones econùmicas. £1 8 es 11a- 
mado a prestar otro servicio el Coronel Quintcros, es 
nombrado para mandar el Batallon de Extramuros el Co- 
ronel D- José Guerra, y se nombra para mandar el 6. ® 
al Coronel D. Felipe Lopez. — El mismo dia se establece 
un cuerpo de Sanidad y un Hospital Militar bajo la di- 
reccion del cirujano Mayor que se créa y esD. Juan Gual- 
bertoTigrimbu.-El 9 se dà un decreto entusiasta senalando 
banderas à los cuerpos de la capital. £1 1 1 se nombra una 
Comision Militar. El 12 se ordeDa,comoBe vei*a,quesean 
ftisiiados por la espalda los traidores que se tomen con las 
armafi en la mano. £1 13 se nombra al Coronel D. Santia- 
go Soriano para mandar el Batallon Matricula. El mismo 
dà^ se déclara en otro decreto : 1. ^ que los oficiales y sol« 
dadôs Argentinos que abandonen las filas del ejército in* 
vasor para reunirse â las filas de los Orientales que defien- 
den la independencia de su pais y la libertad do los pueblos 
del Rio de la Plata , son buenos aroigos del Pueblo Orien* 
tal. — 2. ^ Que los individuos de la clase de tropa que se 
presenten à alguna autoridad tendràn una papeleia do es- 
cepcion de servicio, y si traen armas y caballos recibiran el 
doble de su valor. 3. ^ Que los oficiales y géfes seràn ad- 
mitidos en sus grados, y si prefiriesen dejar el servicio 6 
salir del pais recibiran doe meses de sueldo.~Que de los 
enemigos los que se presenten con armas y caballos, reci- 
biran ademas un prémio extraordinario. — El mismo dia 
18, cinco individuos que no habian cumplidocon los dccro- 
los de cnrolamiento son destinados â los cuerpos de linea ; 
y jic dix a:i)i una Icccion sevora que réprime la inobedioncia, 



APUMTB6 HISTOftICOS. 75 

y hace rcspctar la autoridad de las resoluciones. £1 l4 se 
forman las tropas en gran parada, y se hace la distribucîon 
de banderas de que daremos un estracto mas adelante. El 
16 se créa un Rejimiento de caballeria con el nùm. 4 y se 
nombra al Coronel D. Manuel Freire para.mandarlo. 

Este mismo dia 16 de Febrero se presentan las fuer- 
zas de Oribe delantc de la plaza, enarbolan el pabellon 
Ârgentino,que robado à la libertad, y à la independencia 
que ha llevado à cinco Repùblicas, hoy es el emblema de 
la opresion y la conquista de una de las à que dio ser. Es 
colocado con el Oriental en cl Cerrito y saludado con 2 1 
caâonazos por el invasor. • • • Âl fin ha Uegado delante do 
la plaza, ha ostentado y saludado estandartcs cargiidos de 
gloriosos recuerdos, pero estes recuerdos son mas podero- 
SOS para los que estân dentro que para les que estàn à fue- 
ra— ^stos venla insîgnia personal deKosas,de Oribe; pien- 
san saciarse en sangre en despojo.... ven aquellosi las 

f^loriasde Mayo ; las de Ituzaingô, el Sai^andi^M^siones : 
a paz de 28 de Agosto de 1828 que consigna la indepen- 
dencia Uruguaya ; y cuanto hay de noble en el aima se 
subleva para castigar, pai'a vencer ; y el aparato ostentoso 
lejos de intimidar inflama.^El Ministerio de la Guerra 
expide el décrète siguiente. 



'' Montevideo, Fcbrcro 10 de 1813. 

'^ El ejército de Rosas esta delante de esta capital. 
El gobierno cuenta con el patriotisme de sus habitantes : 
reposa en él y espéra en la Victoria ; pero esta resuelto à 
hacer sentir el rigor de la ley à los cobardes que perma- 
nezcan sordos à sus deberes y a los peligros de la Patria. 

'' En su consecuencia acuerda y décréta : 

^ Art. 1. ? Desdc este momento todos los ciudadanos 
y habitantes llamados al servicio militar deben estar en 
sus puestos, y su puesto es el lugar donde esté situado el 
cuerpo à que pertenecen. 

- *' 2. Para no cumplir con este debcr servira solo de 
escepcion notoria y acrcditada imposibilidad fisica, y los 
esceptuados cstaràn provistos de una papeicta del géfc del 
cuerpo a que pcrtcnezcan que csprese los motivos de la vi- 
jente escepcion. 

V 3« LfOS que se encuentren sin la papeleta de que 
babia cl articule antcrior, seràn conducidos antc crna co- 



76 MONTEVIDEO. ' 

niision militar, que les aplicarà Ins penas que cstablece la 
Ordenanza, dentro del perentorio iémiino de las 24 horas 
despoes de su aprension. 

** 4. Partidas de caballerîa, dependientes del Mtnis- 
terio de la Guerra, recorrerân las ca Iles de esta ciudad y 
haràn cumplir este decreto. 

*\ 5. Las Guardtas Nacionales y Milicias de esta ca- 
pital^ quedan sujetas à la Ordenanza militar, y e) Sr, Qéfb 
de las armas del Departamento autorizado para eastigar 
sin apelaciontodas las faltas que se cometan en ei servicio. 

** 6. Comuniquese, publiquese por bando, y en los 
diarios, insertândose en la orden gênerai por ocbo dias con* 
secutivos.— Suarez. — Btelchor Pacheco y Obes." 



Despues de este vigoroso decreto, ei Ministro de la 
Guorranodictarâ masresoluciones en Febrert),8erâ accion, 
sera vigilancia en hacer cumplir las que ha dado ; y mien- 
tras tanto, sacaremos de esas disposicionos que hemos re- 
cordado, como en un indice, alminas que merecen una con- 
^idcracion especial. Sea la primera ta siguiente : 



" Montevideo, Febrero 10 de 1843. 

** Considerando el Gobierno quo la posicion del ene- 
migo le dà facilidades para comunicarse con aquellos que, 
enel triunfo d«) extrangero, fundan sus esperanzas, y en la 
ignominia de la Patria ven un motivo de placer : Que à la 
Kberalidad de prîncipios que norma la marcha de la auto* 
rklad, debe unirse la prâctica de la justicia, hoy mas que 
nunca reclamada por la opinion pûbltca, â quien irrita la 
osadia de los conspiradores y la impunidad con que hasta 
ahora han hostilizado la causa nacional^ y convencido por 
lo mismo de la necesidad de adoptar medidas fuertes, que 
reduzcan al enemigo a esperarlo todo del poder de sus ar- 
mas, y nada de las maniobras de la traicion ; ha acordado 
y décréta : 

" Art. 1. ® Todo el que tuvicre relaciones de cual- 
quiera claseconelejércitode Rosas, 6 con los traidorcs. 
que, en su nombre, han akado el estandarte de la rebelion, 
sera ontregado â una comision militar para que lo juzgue^ 
aplicandole la pena que las ordenanzas senalan al delito de 
infidencia. 

*' 2. Los que auxiiicn al enemigo, remitiéndole 6 con- 
duciémlolc cualquicra artîculo de gucrra, 6 cosa que pueda 



APUNTBft HISTOmCOS. 77 

série de utilidad^ seran pasados por las armas, sin mas juicio 
que la simple comprobacîon del hecbo. 

** 3« Los que inciten à la desercion o la favorexcan de 
cualquier modo ; los que esparzan especies que tiendan a 
desatentar à los defensores de la Pati'ia, dando noticias fa- 
vorables & sus enemigos, calumniando à la autoridadr 6 
probocando é desobedecerla ; serin entregados à una co* 
mision militar, para que los juzgue con todo el rigor de la 
ordenanta. 

'* 4. Los que tuvieren noticia de cualquier manio- 
bra que favorezca al enemigo y no diesen parte, soràn 
tambienjuzgados militarmente, y penadosconel rigor que 
demande la erayedad del caso. 

^ 5. £1 Ministre de la Guerra queda encargado es* 
pecialmentc de la ejccucion de este decreto, que se publi- 
carÀ por bando, se fijarà en todos los cuarteles de la guar- 
nicion y demas iugares pùblicoiSy insertandose en los diarios 
y en el Registro Nacional. — Suarez. — Melchor Pacheco 
vObcs," 



La Comision Militar de que habla este decrcto, fué 
establecida , géfes de respetabilidad fueron nombrados pa* 
ra integrària, y dos abogadoa de crédito senalado para 
defensores. £1 Gobterno Orientai no era un gobierno 
perseçuidor ; y si te veia precisado à ser fuerte» queria 
conciTiar al menos que a los reos no les faltasen los prime- 
ros elementos del jutcio, la audiencia y la défense.— No era 
alevooo ; y cuando estaba con el enemigo à las puertas de 
su capital, y debia suponer traidores, todavia no mandaba 
degoflar indeterminadamente, comettendo el poder de ha^» 
cerio é cualquier misérable verdugoque era juezyejecutor 
a un tiempo mîsmo; sino que di vidia los actes, y encomenda- 
ba à hombres de honor el noblo oficio de juzgai*. Publicando 
la disposicion que soJialaba los actes que prohibia y las pe* 
nas de elloa, haciaque el que'contraYiniese supiese de an- 
teraano élo que se esponia. No le importaba ô este Gobter- 
no que esos actes mismos estuviesen consîgnados de ante- 
mano como délites, en las ordenanzas,^n los côdigds; que- 
ria que fuesen sabidosdenaevo, como una guarda que deta- 
▼iese al que le viniera la intencion del crimen ; poraué hu- 
mano y noble, no queria haliar criminales, invocanao una 
disposicion olvidada, caida en dèsuso, 6 que, mera medida 
de circunstancias, acababa con ellas, si un génio vengalivo 
no iba à sacarla del polvo del olvido paracubrir hipôcrita- 
mente actes de impia sevicia.-^£l Gobierno Oriental, 



79 MONTEVIDEO. 

que, se veia precisado â ser rigoroso, no queria, tn suma, 
encontrar delincuentes. 

Dictaba su resolucion sobre un pueblo, que por una 
necesidad visible, estaba constituido en la situacion de un 
castillo, de un puesto militar : en que por otras disposicio- 
nes sus habitantes eran soldados, y estaba en régla cuando 
à esos soldados los sujetaba à la ordenanza y 6 un consejo 
de guerra, pues la comision de que se habla en el decreto, 
no es sino un consejo de guerra permanente. Si alguno ho 
se encontraba en este caso, séria un caso de escepcion, y 
estos casos no pueden ser obstàculo à las medidas généra- 
les, y el Gobierno estaba présente para proveer à este ca- 
so especial, y el liberalismo de sus actos y su humanidad, 
dicen que no se empenaria en dar ensanche à medidas es- 
repcionales que adoptaba â su pesar. 



•* Montevideo Febrero 12 de 1843. 

'* Amenazada la Repùblica por un ejcrcito extranje- 
ro, que esta encargado de destruir su independencia y li- 
bertades, considéra el Grobierno que si es odiosool crimen 
de los orientales que en los conflictos de la Repùblica per- 
manecen neutrales, es horrendoel de los que toman las 
armas para guiar a los tiranosextranjeros al corazon de la 
Patria, infiriendo â esta maies sin cuento, y cubriendo de 
nibor à la gran raayoria nacional, que acorre h la voz de su 
autoridad para defender en el campo del honor los bienes 
ma« caros del hombre : — la libertad y la familia ; y to- 
niendo en consideracion que no es humano confusdir est 
tos traidores, con los desgraciados nacidos en otro pais 
menoB libre que el Oriental, à quienes arrastra â la pelea 
cl barbare terror, y à los cuales por lo tanto es equitativo 
tratar segun los derechos de la guerra, mientras que por 
crimenes voluntarios y especiales no se hagan indignes de 
la proteccion que él concède à los prisioneros ; el Gobierno 
acuerda y décréta : 

"Art. 1.® To^o individuo perteneciente al ejércîto 
invasor, no nacido ni avecindado en este pais, que sea to* 
mado prisionero, sera tratado con las consideraciones de 
humanidad, que prescribe el derecho de la guerra, siempre 
que por crimenes especiales y notorios no se haga indigne 
de elias. 

** 2. Todo orientai, 6 vecino de esta Repùblica^ que 
«ea tomado con las armas en la mano, ô la divisa del ejérci- 



APUNTES niSTOBICOS. 7» 

to invasor extra njero, aéra fusiiado en el acto par la es* 
palda. 

" S. Lo6 nombres de los traidores de que hablael ar- 
ticul I anterior, que sufran la deshonrosa pena que él es- 
tablece, serin publicados por ocho dias consecutivos en la 
orden gênerai y en los diarios de la Repûblica, para esear- 
niiento y eterna ignoroinia. 

" 4. Dése à la orden gênerai del ejército, publiquese 
é insértese en el Registro Nacional. — Suarez. — Melchor 
Pacheco y Obes. 



Partidarios de la régla, de que en guerra civil, desde 
que ha tomado por el numéro de los individuos de cada 
bando ta! caréeter qjue merezca este nombre, ya no hay 
delincuentes politicos, sino vencedores y vencidos ; no po- 
démos dofender este decreto de un modo absoluto. Pero 
como no es nuestra opinion, ni la de los que la sostienen, 
todavia un dogma que consignan las leyes de las naciones, 
es preciso confesar que cl Gobierno Oriental, al dictar su 
resolucion, obraba no solo en conformiclad con la legisla- 
cion vigente de la Repùblica, sino con la gênerai, que por 
todas partes anatematiza y condena, sin entrar en distin- 
cioneSyà la pena de muerte, à los traidores que se reunen 
y sirven al invasor extranjero. 

Por otra parte, la.situacion del Gobierno de la Repù- 
blica era singularisima. El no ténia que recordar los de- 
guellos, las atrocidades inauditas, que las tropas de Rosas 
que venian, con los mismos géfes, nabian cometido en los 
pueblos de la Repùblica Argentina, paradeducir justamen- 
te que igual séria su conducta en la Oriental ; sino que 
frescos estaban todavia los cadàveres de los prisioneros del 
Arroyo Grande, bàrbaramente degollados, y dia à dia le 
llegaban las noticias de semejantes atrocidades cx>metidas 
despues del paso del Uruguay. £1 roismo Oribc, en una . 
proclama que hizo circular desde el 16 de Diciembre, bajo 
el vélo de una pretendida y ridicula amnistia, que ni él en^ 
peraba que fuese» ni podia ser admitida, anunciaba ya que 
la sanffre y el terror marcarian sus pasos ; contando con 
este eiemento, como primordial, para sus designios: — y el 
traidor, que venia en brazos del extranjero, se ostentaba cl 
seftor que perdonaba â sus sùbditos, solo para castigarlun, 
como doblemente refractarios ! 

Era, pues, indispensable repeler la accion del terror 
por el mismo medio, y en tal sentido el Gobierno Orien- 
tal fué humano, cuando en lugar de estableccr reprosâlias, 



80 XONTEVIDCO. 

redujo 6u decreto à los menos posibleen la penosa situacion 
en que lo ponia su adversario. Mas adelante se ira vien- 
do, que inientras Oribe présenta é la espectacion de este 
mismo pueblo, no solo los cadàveres, divididas las cabecas 
de tus troncos, v colocados unas y otros, en on ^rden siméM 
trico con calcuiada y fria ferocidad ; que otros son mutî- 
lados vivos, de partes que el pudor de la historia no permis 
te nombrar, y queniados despues ; el Gobierno de la Repû- 
bKca suaviza en la ejecucion cuanto es posible su décréta, 
6 perdonando generoso, à la mas ligera interposîcion res- 
petable, 6 àdmitiendo las escusas mas débiles, à fin de ha- 
llar menos delincuentes ; y (jue al fin el numéro de los pe- 
nados se reducc en la prâctica, casi en su totalidad, à indi- 
viduos que hubieran merecido igual suerte por sus crime- 
nés, en el ôrden coraun de las leyes. 

Si por las précédentes resolucioncs el Gobierno tra« 
taba de prévenir delitos, 6 de i*epeler agresiones ; no eran 
estos los medios de su naturaleza, ni al terror ai que enco- 
mendaba su Victoria. Movia el espiritu pùblico, el entu- 
siasmo, no ofreciendo saqueos, sinoexcitandoel honor mar- 
cial, e Ipatriotismo, con funciones militares que anunciaban 
cl premio do gloria y de honor que recibiria la virtud ven- 
cedora, y mientras se dirijia à la razon por todas las con- 
vicciones, que le era tan fâcil producir, en obsequio de una 
causa tan fecunda en medios de atraer el entendimiento, 
Oïcitaba podcrosamente la fantasia y el aima. 

Desde el 9 se habia espedido por el Ministerio de la 
Guerra un decreto, dando banderas n los cuerpos, que en 
su parte dispositiva decîa : — " Art. l. ® El Ministre de la 
Guerra, acompaôado de las autoridades civiles y militares, 
•de los ciudadanos notables de este pais, invitados alefecto, 
cntregarâ pûblicamente y en presencia del Sr. General 
de las Armas, una bandera Nacional a cada cuerpo de In- 
fanteria y Artilleria, y un estandarte â cada escuadron dte 
Caballeria, advirtiendoles en nombre de la Kepûblica, que 
esta les confia sus colores para que los hagan triunfar de 
los enemigos de su independencia y libertad, para que le- 
vantandolos con brazos vigorosos, humillen bajo de ellos a 
los vândalos que han jurado el saqueo de esta ciudad, su 
esclayitud, la muerte de sus mejorcs ciudadanos, y el vîli- 
pendio de sus mugeres y sus hijas. 

** 2. Las banderas y estandattes de que habla el arti- 
cule anterior, llevaràn una corbata roja sin inscripcion al- 
guna, y despues de la Victoria se înscrîbîrâ en elh, en le- 
tras de oro, el nombre del cuerpo â que pertenezcati, , sus 
harafias en la defensa de la capital, y los nombres de loi* 



APU]|9BS HISTÔRICOS. 81 

que hubiesen vcncido ô muerto con particular distincion, 
peleando con los esclavos de Rosas. 

" 3. Purgado el suelo de la Patria de sus invasores, 
cl Présidente de la Repûblica entregarâ con solemnidad 
nacional Us banderas y estandartes en proptedad à los 
cuerpos à quienes ahora se les entrega, para que las ganen 
con heroico valor, y luego se depositaràn en las bobedas 
de la Iglesia Matriz, dominando à los pendones que fuesen 
tomados, y en los dias clasicos de la Repûblica se desple- 
garân en el templo, despues que una comision de Invâlidos, 
6 a falta de estos, sus hijos ô préximos descondientes las 
paseen triunfalmente por delante de las filas de la guarni- 
cion, formada de gran parada, en medio de mûsicas milita- 
Fcs y salvas de cafion. 

" 4. £1 cuerpo que pierda la bandera sera disuelto. 

" 5. Publiquese y dése en la ôrden del dia. — Suarez. 
— Melchor Pacheco y Obes. " 



El 14 tuvo lugar la cntrega de' banderas de que 
habla el articulo 1. ^ del decreto précédente, y cl periôdi- 
co el " Nacional " ha consignado en las columnas de su 
numéro del 16 esta funcionen los termines sîguientes: 



^ £1 Martes a las ô de la tarde se formaron en linea 
de batalla, en la calle central de la nueva ciudad (hoy lla- 
mada del 18 de Julio), los cuerpos que guarnecen el Depar- 
tamento de la capital, esceptuando los que no pudieron con-' 
currir por estâr de servicio ; a saber : los escuadrones de 
Caballeria, el cuerpo de Artilleria, y el de Infanteria de 
Extramuros. 

' La linea- estaba mandada por el Sr. General de Ar- 
mas del Departamento, Brigadier General D. José Maria 
Paz, acompanado del Géfe de la Légion de Guardias Na- 
cionales, General D. Rufino Bauzâ, del director de los tra- 
bajos de la Linea de Fortificacion, General D. Tomas 
Iriarte, y del Sr. Géfe de Estado Mayor, Coronel D. Ma- 
nuel Correa. 

^* El siguiente era el ôrden que guardaban los batallo- 
nés, y en el mismo que se hizo la distribucion de bande- 
ras : — - 

1. ^ , 2. ® y 3. ^ Batallon de Guardias Nacionales. 
0. ^ de Linea. 1 Légion Argentîna. 

Matricula | 1.^ de Linea. 

TOMO I. G 



B2 MONTBVIDXa. 



Union 

3. ^ de Linea 

Batallon Liberlad. 



4. ^ de Linetr. 

5. ^ de Linea. 



" A las cinco y média de la tarde el Sr. Ministro de la 
<îuerra, Coronel D. Melchor Pacheco y Obes, de gran uni- 
forme, acompafiado de lo8 miembros de la Administracion 
de Justicîa, del Sr. Géfe Folitico, de varias otras auiorida- 
des civiles y mi li tares de la capital, y de un numeroso con- 
curso de pueblo, se dirijio por frente de la linea hasta una 
plazoleta, cuadra y média antea de la barraca de Estevez, 
y entre mûsicas mtlitares, dio principio à la entrega de 
banderas por el Batallon I.^ de Guardias Nacionales, à 
cuyo comandante, D. Lorenzo Batlle, dijo la siguiente alo- 
cucion ; laque, como las otras que pronunciô con elocuen- 
cta de soldado, damos en estracto por no haberlas podido 
retener como se diieron, trasiadando aqui mas el espiritu 
de ellas que sus palabras : — ■ 

*' El depôsito de los colores de la Nacion hecho al 
primer Batallon de GuJirdias Nacionales, le impone el de- 
ber de alzarlos victoriosos el dia de la pelea. Hanempa- 
fkado su lustre reveses, pero casi siempre han flotado sobre 
los pabellones enemigos: que cl Batallon 1. ^ de Guardias 
Nacionales corresponda à las esperanzas de la Repûblica. 
8r. comandante I en nombre del Gobiemo de la Repûbli- 
ca os entregp esta bandera* " 

Se présenté el segundo Batallon de Gnardias Nacio- 
nales, y à su commandante, D. José Solsona, dijo el Seftor 
Ministro : — ** He aqui la bandera de la Repûblica con que 
debeis marchar contra esahorda de degolladores, que quie- 
ren arrebatar a vuestra Patria su independencia y sus mas 
caros derechos : que en vuestras manos este pabellon tan 
ric9 de gloria, flamee puro y vencedor. . Sr. comandante 1 
en nombre del Gobierno de la Repûblica os entrego esta 
bandera. " 

Se présenté el tercer Batallon de Guardias Nacionales, 
y â su comandante, D. Francisco Munoz, dijo el Sr. Minis- 
tro : — " La Patria os dâ su ensefia que la ha mostrado en 
el Mundo vencedora de los enemigos de su independencia; 
este don sagrado os impone una grande obiigacion : la de 
vencer à los degolladores que, con planta osada, pisan ei 
suelo de la Repûblica. Cubiertos con sus colores en- 
çamipaos al honor y â la Victoria. Sr. comandante ! en 
nombre del Gobierno os entrego esta bandera. " 

El Sr. Munoz contesté : — " El comandante, oficiales é 



APUNTES HIftTORICOfl. 83 

individuos que componen e] tercer batallon de Guardias 
Nacionales, cumplirân con su deber. ; Viva la Indepen- 
dencia Nacional ! " (a) 

"Se presento el 6 de lînea, y a su coronel, D. Carlo» 
San Vicente, dijo el Sr. Ministro : — " Grande deber im- 

f)one al 6 de linea la posesion de esta bandera. Conservar- 
a sin mancha y hacexse digno, por hechos gloriosos, de 
pertenecer al ejército de la Repûblica, Sr. coronel ! en 
nombre del Gobierno os entrego esta bandera. ** 

"El Sr. coronel San Vicente contesté :— "En mi nomp- 
bre, en el de los oficiales y soldados del 6 de linea, prometa 
que sabremoB cumplir los deberes que nos impone el de- 
posltode la bandera Nacional. " 

"Se presento el Batallon de Matrîcula, y a su coftian- 
dante, D. Ciriaco Diaz-Vclez, dijo el Sr. Ministro ; — " Si 
la horda de bàrbarosdegolladores, enemigos de la prospc- 
ridad, de la industria y de los bienes mas caros del hom- 
bre, se avanzase à querer robar su independencia â este 
pueblo ilustre,este pabellon, en los brazos robustos del Ba- 
tallon M atricula, sera, no lodudo, la senal de su derrota y 
escarmiento. Sr. comandante ! en nombre del Gobierno 
de la Repùblica os entrego esta bandera. " 

"El Sr. comandante del cuerpo de Matricula contestô: 
" En nombredel batallon de Matrîcula prometo que en el 
dia de pnieba sabremos cumplir con nuestras obligaciones, 
y hacer que esta bandera se aize con gloria sobre las falan* 
ges enemigas. " 

"Se présenta la LegiooArgentina, y el Sr, Ministro di- 
jo â su comandante, D. José Maria Albarinos : — " Forcion 
escogida del puebio Argentino ! He aqui el pabellon hijo 
de aquel vuestro, con que juntos marchamos de victoria en 
Victoria, hasta la cûspide de la inmortalidad, El opresor 



(rt) Este joven, hijo del Sr. Ministro de Hacienda, po- 
seia una gran energîa ; y si no debio su muerte, que ocur- 
riù algunos meses despues, al plomo ô al acero cnemigo, 
se distinguiô en todos los encuentros en que cupo à su ba- 
tallon tomar parte en las funciones de guerra casi diarias 
del servicio de la linea ; y su contraccion le produjo una 
enfermedady que si hubiera sido fàcil de curarae, si desde 
luego bubiese buscado los socorro&de su familia que se lo 
rogaba, se hizo tenaz en' fueri&a de su empeilo de peimane- 
c^r dando ejemplo, y lo arrebato a su Patria, à sus padrasy 
y à su esposa é hijos, à lo3 2S- afios de edad> 



84 MeNTEVlDCO. 

de vuestra Patria, viene a pedinios cuenta del asîlo que on 
hemos dado : a vosotros, las cabezas que no habeis querido 
inclinar bajo su yugo. Tomad la bandera Oriental y mos- 
trad al mundo que sois dlgnos de ese asilo y de nuestra 
amistad, y que el Pueblo Oriental no pelea contra la li- 
bertad argentina, cuvos colores estàn estampados tambien 
en la nuestra. Un dia nos precedîsteis en el camino de la 
independencia y de la gloria, y boy os convidamos â res- 
catar, bajo la sombra de nuestro pabellon, tanto como o» 
ia robado el tirano que tiene la tierra Argentina en escla- 
-vitud de sangre. Con esta bandera, Argentinos, conquis- 
taremos una Victoria que salve nuestra independencia : 
vosotros una Victoria que os rcstituya â la Patria, y la Pa- 
tria â la libertad. Sr. comandante ! en nombre del Go- 
bierno de la Repûblica os entrego esta bandera. ** 

"El comandante de la Légion contesté : — " Doce afios 
de asilo nos imponen sagradas obligaciones para con nues- 
tros hermanos los Orientales : combatîremos con su ban- 
dera contra el opresor que nos amaga, y si esta decretado 
que 61 la arrastre en el fango, ese fango sera formado con 
la sangre que derramen los Argentinos defendiéndola. " 

"Se présenté el primero de Lînea, y â su coronel, I). 
Santiago LavanHera, dijo el Sr, Ministro : — "Estos colo- 
•res, seflor coronel, que la Patria entregahoy al l. ® de Lî- 
nea, le imponen deberes muy especiales, porque él lleva el 
mismo nombre de aquel 1. ^ de Linea, que peleô con tan- 
ta gloria en el infaustocampo del Arroyo Grande, y que 
fué alli infamemente degollado por los mismos brazos que 
hoy nos amenazan : vengar ese valiente 1. ® de Lînea, ex- 
piar con sangre de sus asesinos su grande infortunio, y ha- 
cerse digno de llevar su tiiulo debe ser el voto del 1. ® de 
Lînea, que va â ser depositario de esta bandera. '* 

"El coronel Lavandera contesté: — Si, Exmo. Senor, 
el L ^ de Linea que tengo el honor de mandar, no queda- 
râ satisfecho hasta no haber vengado â los valientes del 
L® de Lînea asesinados en el Arroyo Grande. Permîta- 
me V. 6. victorear â la Repûblica, â su Présidente, â su 
Gobîerno. ** 

"Se présenté al Bataïïon de la Union y â su coronel 
Sagra dijo el Sr. Ministro : — "El cuerpo de la Union es- 
ta compuesto en no pequefia parte de hombres que no han 
nacrdo en el suelo Orjerital, pero due lo aman como â su 
misma patria : de hômbres que alicntan eâpiritu de liber- 
tad y* que en todas partes le rinden culto ; si llega el mo- 
mentn en que sea necesario cruzar ïas bayonetas contra 
los vândalos que amenazan la civilizacion de este pais, el 



APUNTES UXSTORICOS. S5 

cuerpo de la Union, coronarà la bandera nacional que la 
Repùblica le confia con timbres gloriosos y su fàma U'as- 
pasando los mares, harà decir con orguilo à sus compatrio- 
tasde Europa, esos valientes son nuestros paisanos. — >r. 
coronel \ I En nombre delgobierno de la Repùblica os en- 
trego csa bandera. '^ 

"El Sr, coronel Sagra contesto : — Al recibirme de es- 
te don precioBO, de esta bandera que lleva los colores glo- 
riosos de la Repùblica Oriental, yo y mis companeros ha- 
cemoa el juramento de conservarla hasta nuçstro ùltimo 
aliento libre de toda mancha, gloriosa como en sus mas be- 
llosdias: yjuramosdefender a su sombra la Independen- 
cia y la Constitucion de la Repùblica. — Yiva la Indepen- 
dencia Nacional ! viva su Constitucion ! viva su ^obierno !" 

"Se présenté el 3. ® de Linea y el Sr. Mlnistro dijo a 
su comandante D. Juan Oi^an : — " Esta bandera esta 
destinada al Batallon tercero de Linca compuésto en su 
mayor parte de hombrcs de castas, arrancados à la barba- 
ra esclavitud por una Ley de la Repùblica, que la primera^ 
ha declarado que nadie puedc ser esclave en ella. Que los 
que lo componen deâendan con valor de hombres libres, 
bajo de esta bandera que ampararà su libertad, la indepen- 
dencia de la Repùblica que la ha proclamado.— Sr. Coman- 
dante / £o nombre del Gobierno de la Repùblica os en- 
trego esta bandera. '^ 

"£I comandante del 3, ^ de Linea contesto :--" Exmo. 
8r. yo, los oficiales y soldados del Batallon 3. ^ de Linea 
caeremos unos despues de otros antes que esta bandera 
pase d poder del enemigo. " 

"Se présenté el Batallon Libertad y à su comandantç 
D. Manuel Martinez dijo el Sr. Ministre : — " Esta es la 
bandera que la Repùblica destina al Batallon Libertad, bar 
jo de sus colores no se abrigaB traidores, y por eso los que 
existian en el Batallon Libertad huyeron cuando ellos se 
aproximaron (a) no duda el Gobierno de la Repùblica que 
las bayonetas del Batallon Libertad seràn de las primeras 
en tenirse en la sangre de los degolladores. — Sr. coman- 
dante ! os entrego esta bandera en nombre del Gobierno 
de la Repùblica. " 

"El Sr. comandante del Batallon lâbertad, prometio 
en nombre suyo y del cuerpo que manda corresponder dig- 
namente à la confianza del gobierno. 



(a) Este batallon era la parte principal de la Légion de 
Policiaque mandaba D. José Antuna. 



86 MONTEVIDEO. 

Se présenté el 4. ® de Lînea y el Sr. Ministre diio a 
«u comandante D. César Diaz : — " He aquî la bandera 
que la Repùblica confia al 4. ® de Linea. No dudo que él 
naciéndola ilotar vencedor& cscribirâ con sus bayonetas 
algunas Kneas en el gran libro de la gloria del Pueblo 
Oriental, y que al concluir esta guerra los bravos que se 
cifian de laureles en ella exclamarân, j el 4. ^ de Linea era 
un valiente Batallon ! — ** Sr. comandante ! En nombre 
del Gobierno os entrego esta bandera. " 

El Sr. comandante dcl 4. ^ de Lînea contestô con pa- 
labras de patriotisme y abnegacion â las que le habia di- 
rijido el Sr. Ministre de la Guerra. 

Todos los cuerpos victorearon à la independencia de 
la Repùblica, à su Gobierno y la libertad. 

Ya muy avanzada la noche se suspendiô la entrega 
de las banderas à los otros cuerpos à que aun no habia al- 
canzado cl tiempo para cntregârselas, y el Sr. Ministre de 
la Guerra diô al Sr. General Paz en nombre del Gobierno 
expresivas gracias por la asiduidad é inteligencia con que 
habia organizado las fuerzas que guarnecen el Departa- 
fnento de Montevideo. 

El Sr. General Paz contestô a este juste homenaje con 
modestia y dignidad, y repitlô su promcsa de consagrar sus 
esfuerzos â la Repûblica en su defensa contra el enemigo 
<jue amenazaba su independencia. 

]E1 acto de la distribucion de las banderas, fué magni- 
fico é imponente. El cielo toldado de nubes y ajitado por 
ia tormenta, escondîa la luz del Sol, y a la de los relâmpa- 
gos reflejaban sus cojores las banderas nacionalcs, y brilla- 
ban los fusiles de los batallones. El trucno llenaba los in- 
térvalos que dejaban palabras elocuentes del Ministro de 
la Guerra y los aplausos de los soldados y del pueblo. En 
ciertas alocuciones se cubrîeron de lûgrimas los ojos del 
Ministro de la Guerra : y la tempestad que avanzaba era 
como imàjen de nuestra situacion actual que, como ella, 
es precursora de hermosos dias de calma y ventura. " 



Con esta ocasion el Sr. General de Armas dirijiô la 
siguieijte : — 

PROCLAMA. 

" Companeros ! Las banderas gue os h^ entregado cl 
Gobierno de la Repûblica son un présente valioso para cl 
guerrero : al haccrlo os habia en nombre de la hunianidad 



APUNTE8 HIST0RIC08. 87 

y la civiiizacion, y no trepido en asegurarle en el vuestrp 
que respondereis con la victoria. 

*' Soldados : en cuatro campos de batalla he combati- 
do contra esa misma tirania que os ainenaza ; contra esas 
misinas bandas de asesinos que invaden vuestro suelo : en 
todos ellos vi triunfante el pabellon de los libres, el mismo 
que acaba de ser confiado â vuestro valor y flamearà en 
vuestras manos con igual esplendor el dia que lo desple- 
guemcs delante de las bordas con que quiere conquistaros 
el traidor y obscuro teniente de Rosas, porque el poder de 
los hombres de libertad y civiiizacion, es superior al de los 
esclaves de un tirano, siempre que el desorden no destruye 
las ventaias del valor y el entusiasmo. 

" Soldados ! Orden, constancia y subordinacion, es lo 
que necesitamos para vencer : orden, constancia y subor- 
dinacion es todo lo que exijede vosotros vuestro gênerai y 
amigo.— José Maria Paz. " 



CAPITUliO VI. 

( Febrebo — 1843. ) 



Departamento de Crobierno. — PoUtica de la Administracion 
en el interior. — Décrétas y edictos del Crèfe Polttico, — 
Décréta de emharga de las hienes y renias de las indivi- 
duas de la Repûblica que estân al servicia del eneniiga. — 
Cansideraciones sabre la medida. — Comparacian can el 
décréta de Rasas. — Edictas de ejecucion de aquel décré- 
ta. — Décréta de 27 de Febrera prahibienda la vuelta al 
pais de las que la han abandanada â la aproximacian del 
enemiga^ — Declaraciones que muestran las crueldades 
de Oribe. — Otras pruebas. — Embarazos que apanen â 
las medidas de la administracion algunos Cônsules. — 
El Consul de Francia, — Cansideraciones sobre este pun- 
to. — Actas del Consul Pichon. — El Consul Sarda. — 
El Consul de Portujs^al. — Elgabinete del Brasil. — Su 
palitica. — El Sr, Régis, encargado de négocias de esc 
^abierna. — Las oficiales de la escuadra brasilera, — 
Desembarco de fuerzas inglesas yfrancesas. 



MiETiTRAs asiobraba el Departamento de la Guerra, 
no estaba ocioso el Ministrode Gobierno. Sus dos Depar- 
tamentos, el del Interior y el de Relaciones Exteriores, se 
movian con infatigable accion ; con el puiso que requerîa 
una situacion harto dificil. Ei a preciso no aumentar las 
dificultades internas, haciéndoso enemigos de los que po- 
dia hacerse amigos y conservar los que lo eran. Era pre- 
ciso temporizar con las exigencias de estos, algunas veccs 
cxageradas por un temor consiguiente â la urgencia, sin 
desecharlas absolutamente. Era preciso una vigilancia su- 
ma con los conspiradores interiorcs, y con los que, sin lie- 



APUNTE8 HI9t6rICOS. 69 

gar à merecer ese caràcter, podian prestai- sus conatos, 
auziliar al enemigo indirectamente, y pervertir la opinion, 
debilitândolacon elrelatodehechos ciertos tal vcz, que 
descubrian las ininensas diiicultades que habia que vencer» 
las COQ que habia que luchar, para hacer efectiva y llegar 
à esperar que fuese victoriosalaresistencia ; y esta tarea 
se complicaba.porque &Ias veces se encontraban en el 
mismo camino los enemigos, los inciertos, y hasta los ami- 
gos que candorosaroente concurrian asi al mismo resulta- 
do ; y el Gobierno queria hallar, despues de todo, los me- 
nos delincuentes que castigar, los menos hombres que in- 
comodar que fuese posible, Queria ser constitucional has- 
ta donde lo permitiese su primer debar de salvar el pais, 
sirviéndose, mas bien como de niedida moral y de precau- 
cion de las ampliaciones que à ese orden comun le habian 
dado las Cffmaras. 

Si no hubieson sido tan véhémentes, tan positivas, de 
tocarse casi, las esperanzas de los enemigos de la admi- 
nistracion, si ellos no hubiesen avivado las ilusiones de su 
triunfo, es probable que muy pocos hubiesen sido los que 
habrian tenido que alejarse del pais, momentàneamente, 

f>or el mandato de la autoridad, y nadie por su propio pe. 
igro. £s muy notable que ninguno haya sido individual- 
mente atropellado ni insultado, y que apenas lleguen à muy 
corto numéro de ciudadanos los que el Gobierno haya es- 
pulsado : entretanto que, no es que se faayan ido todos los 
que pudieran encontrarse en peor caso que los que han fu- 
gado, sino que un numéro mayor y mas respetable, aun- 
que mas circunspecto, y mejor calculador, ha vivido paci- 
ficamente entre nosotros, y no obligàndose con humillan- 
tes sumisiones, que hubiese odiado la autoridad ; sino, sin 
dejar siquiera de hacernos la guerra hasta el ùltimo, con 
pasquines alarmantes, y otros medios, que el Gobierno era 
demasiado elerado para no dcsdenar, miràndolos como 
desahogos de uûa impotencia cruelmente burlada por el 
suceso. Los que se han ido, como los que han estado aqui, 
eaos hombres todos, no hubieran padocido mas inconve- 
niente real, que sufrir en mas 6 menos proporcion las ero- 
gaciones extraordinarias de la guefra, à que han concurri- 
do copioeamente hasta los mismos amigos del actual régi- 
men, y que, para ellos, no eran sino laconsecuencia de una 
situacion que siempre debian suponer prévia a la que bus- 
caban con tanta ansia ; consecuencia para la que debian 
estàr moralmente preparados. 

Asi al Departamcnto de Gobierno, mientras por un la- 
do le estaba encomendada esa vijilancia tan penosa por las 



90 MONTKVIDEO. 

condiciones morales en que se encontraba nucstra socie- 
dad, por otro le era preciso concurrir preferentemente con 
los auxilios materiales que, dentro de nus medios de accion, 
podian servir à la dcfensa militar y à la fortificacion, que 
eran el objeto primero y mas del momento. Va â verse 
que à todo se encontre suficiente, sin embargo de la agita- 
cion perpétua que echaba sobre el gabinete, à inciden- 
cias de las circunstancias, 6 lo que pareœrà mas raro, una 
cspecie de confabulacion pràctica de todos los agentes ex- 
tranjeros, escepto el de Inglaterra, para complicar, confun- 
dir, distraer y agravar los embarazos de este Grobierno, al 
que parece querian echârsele encima de los hombros los 
trabajos del semi-dios de la fabula, como se verà empezan- 
do à tratar esta parte en el capituio proximo. 

La acertada eleccion del Géfe de Policia, de que he- 
mos hablado, fué la palanca de mas poder qu^ hallô para 
desenvolver su accion el Ministro. La Policia era su es- 
presion, y las aptitudes intelectuales de su géfe auxiliaban 
à la elevada capacidad del Ministro, que podia contar con 
estâr bien servido. Por este gran resorte, muy pronto se 
dieron una porcion de medidas economicas, que cada una 
sistemaba un servicio que debîa servir à la defensa, 6 era 
un mandato que debia facilitar la vijilancia, 6 simplificar y 
ay udar la accion de la Policia. 

El 4 se ordené por ella en este ùltimo sentido : que 
todo individuo se presentase al departamento gênerai den- 
tro de 4 horas despues de su arribo a la capital : que los 
Jue reciban hucspedes les exijan la papeleta de la Policia 
e haberse presentado ; que ninguno cruze à caballo, à 
mas de una légua de la ciudad, sin licencia de ella por es- 
crito. £1 5, que dentro de 48 horas los tenientcs alcaldes 
exijan à los propietarios de las casas, una relacion nominal 
de los individuos que viven bajo su techo, con espresion de 
nacionalidad, séxo, edad y ejercicio. El mismo dia, se pro- 
nuncian cspontàneamente los empleados del mismo depar- 
tamento, de un modo patriotico y entusiasta, que respon- 
dia de su celo, y de que no estaban manchados con las 
sospechas que recaian sobre el que antes los habia presi- 
dido. El 6, se ordena qlie dentro de tercero dia usen de sus 

Îmsaportes los que los tengan expedidos : era que algunos 
os habian sacado para eludir el servicio, y con ellos en el 
bolsillo paseaban las calles, y se dejaban estàr a ver el as- 
pecto de los sucesos, mientras los mas patriotas les busca- 
ban un desenlacc feliz concurriendo al servicio y à la de- 
fensa. 

Las carrctillas, las bestias de su uso, debian ser muy 



APUNTB8 HISTÔRICOS. 91 

luego llamadas à prestar servicios importantes, en )a con- 
clucion de las fortificaciones : en la conducion de materia- 
les, en la de la artilleria, y en la de todo cuanto es necesa- 
rio al transporte de lo que necesita un ejército. Apenas 
habia en la Poiicia mas conocimiento sobre esto que et 
que podia servir para una lijera contribucion que pagaban 
împerfectamente porque era eludida de muchas maneras. 
Lamas con acuerdo dcl Ministerio previno el 6 que todas 
las carretillas y carretas, se presentasen a! Departamento, 
y empezo a establecer y regularizar, el servicio importante, 
que es fâcil comprender eran llamadas à prestar. — Por otra 
resolucion del mismo dia, pidiô las pipas vaciasque hubie- 
se, y que debian servir à algunas conslrucciones que entra- 
ban en el plan de dcfensa. 

El 9 se dispuso que todas- las carnes saladas y madc- 
ras que habia fuerade la ciudad se introdujesen à ella, y se 
proveyô à los propietarios de carretillas, para conducirlas. 
Las primeras debian ser en caso necesario para alimento 
de la poblacion : las segundas era preciso no dejarlas fue- 
rapara que utilizase de ellas el invasor. — El 12 se régla- 
mentô la resolucion del 6 y el servicio de las carretillas se 
metodîzô de modo que pudiesen concurrir al servicio pU- 
blico, conciliando el del comercio y el de los propietarios, 
à todo se atendia al mismo tiempo : nada absorvîa comple- 
tamcnte los cuidados de la autoridad. 

El 13 expide un decreto el gobierno poniendo en ad- 
ministracion los bienes de los prôfugos. £1 mismo dia el 
Géfo Polîtico pide que sean despedidos y lo son, dos em- 
pleados de su Departamento, en castigo de haber cometi- 
do abuses en sus funciones que aunquc no graves, estaba 
rcsuelta la autoridad à no tolerar los mas pequcnos. Era 
una leccion de firmeza destinada â ser un correctivo que 
pusiese â cada uno en la senda de su deber desde que veian 
que elpoder pùblico, ni en mérito de las c'rcunstancias en 
que se encontraban los empleados, capitulaba con las fat- 
tas. — Ese mismo dia como una consecuencia de la dispo- 
sicion que hemos indicado el 6 se dispuso quodasen en sus- 
pense los pasaportes de que no se hubiese usado : la auto- 
ridad siempro suave en las medidas restrictivas, se ve que 
habia en la prâctica duplicado el numéro de diasque sef^a- 
16 al uso de los pasaportes en su primera resolucion. 

En las de este dia merecc una atcncion cspucial la 
primera ; dice — 



92 MONTEVIDEO. 

•* Montevideo Febrero 13 de 1843, 

'* Resuelto el gobierno à no consentir que los dere- 
chos garantidos por las leyes de la Kepùbiica, se convier- 
tan en armas contra su independencia y prosperidad, y 
que à su sombra los partidarios de) tirano de Buenos Ai- 
res, saquen del dominio nacional, medios de guerra y de 
corrupcion que sirvan a la conquista y al crimen: anhelan- 
do igualmente poner frono saludable à los incautos, que 
introducidos en la scnda de la rebelion, aun tienen lieoipo 
de volver sobre si advirtiendo el precipicio à que cstàn 
cercanos, y à que los arrastran sus malas pasiones ; de- 
seoso en fin, de que las medidas de seguridad pùblica, à 
que provocan los profugos y traidores, pesen lo menos po- 
sible sobre las familias que entra en sus principios conci- 
derar siempre inocentes en loserrores y delitos de susdeu- 
dos, ha acordado y décréta ; — 

'* Art. 1. ^ Desde esta fecha quedan bajo la adininis- 
tracion del Estado, todas las rentas, alquileres de lincts y 
bienes raices pertenecientes â los ciudadanos de la Repu- 
blica : 

" 1. ^ Que se hallen al servicio del tirano de Bue- 
nos Aires con las armas en la mano. 

" 2. Que hayan salido sin pasaporte del territorio 
de la Kepùblica. 

" 3. Que tengan fuéra del pais una conducta hostil, 
probada 6 notoria contra la causa pûblica. 

*' Art. 2. Se encarga al departamento de Policia la 
recaudacion y contabilidad de las rentas à que se reiicre el 
articulo anterior. 

'' Art. 3. El producto de estas reutas se vertirà en la 
caja de la Colucturia gênerai, segun las anteriores disposi- 
ciones del Gobierno, y entrarà en clase de depôsito, coa 
designacion de los propietarios à quienes, segun su con- 
ducta, 6 â sus herederos, seràn devueltas luego de termina- 
da la présente guerra. 

*' Art. 4. £1 departamento de Policia no reconocera 
contrato alguno, de anticipacion de alquileres, que no sea 
pasado ante escribano, 6 ante testigos conocidamente adic- 
tos à la causa nacional, que se ratifiquen bajo juramento, 
estando â sus résultas. 

" Art. 5. Se esceptûadel articulo 1.® las casas que 
estàn ocupadas por la familia del propietario, y se autori- 
za al Géfe Politico para que, en los casos especiales, en 
que la humanidad lo reclame estrictamentc, proponga al 
Cjobierno las consideraciones que juzguc propias. 



APUNTBS HISTÔRICOS. 93 

"Art. (5. Comuniqnese a quienes corrosponda y pu- 
bliquese. — Suarez,— .Santiago Va/.quez. " 



Esta medida, como todas las csccpcionales, no sonja- 
màs bien juzgadas, si al formar el juicio sobre ellas, en 
cuaiquier tieropo que se haga, se segregan 6 no se tienen 
présentes las circunstancias especiales en que fion dadas y 
a que son debidas. Y para no fastidiar aqui al lector con 
las en que se encontraba la Rcpûblica en 13 de Febrero, 
que habrà visto en el curso de esta obra é ira viendo en lo 
que le sigue ; ni con una pesada agiomeracion de razones, 
que suavicen lo que alguna Tez se llamarà fuerte en esta 
resolucion, presentaremos en cotejo de ella muy especîal- 
mente una del mismo Rosas, texte cuya autoridad sera ir- 
récusable, para los que en las lanzas que traia Oribe,llama- 
ban su sisteraa para la Patria. Este modo de juzgar por 
comparacion, nos parece preferible, en todos aquellos ca- 
sos en que el pré y el contra de una cuestion presentan al 
entenliimiento ancho C/ampo para que divague, ostentando 
la exageracion de la fantasia y del sentimiento à que na- 
turalmente se prestan las medidas de escepcion, desde que 
saliendo del érden coinun, gravan à los que, sin contar la 
falta, apuran los gritos contra el rigor de la penitencia. Y 
por otra parte, en politica como en la vida individual del 
nombre, rara vez se présenta ningun bien que absoluta- 
mente lo sea : el estadista como el individuo, no pueden 
hacer en gênerai sino escogitar entre malcs el mener. Y 
el Gobierno de Montevideo sera précise que sea reconoci- 
do como suave, generoso y humanot si precisado à adoptar 
una medida de escepcion, la adopte menos penosa y mas 
conciliadora, respecte de los que la habian buscado, y se 
habianhecho voluntariamente merecedores de ella. 

El 8r. Thicrs nos ha dicho en su acreditada historia 
de la revolucion de Francia, y es bien conforme a la ra« 
zon : " que cierto es, que la libertad del hombre no per- 
mite que se le encadene ai suelo ; pero que cuando se ha 
adquirido la certeza, por una reunion de circunstancias, 
que los ciudadanos que abandonan su patria, van à rcunir- 
se fuera para declararle ta guerra, es permitido tomar pre- 
caucionea contra proyectos tan peligrosos. " Y la Asam- 
blea lejislativa, en un décrète gênerai contra los emigrados, 
déclara : ^ que los franceses reunidos fuera de las fronte- 
ras del reino, eran sospcchosos de conjuracion contra la 
Francia; que si para el 1.® de Enero préximo estaban 
todavia reunidos, scnan cUclarados culpables de conspira- 



94 MONTEVIDEO. 

cion, pcrseguidos como taies, y castigados con la pcna de 
muerte ; y que las rentas de los contumaces serian, duran^ 
te su vida, recaudadasen provecho de la nacion, sin perjui- 
cio de las raugeres, hijos y herederos lejîtimos." Y afia- 
de el autor citado : " El hecbo de emigrar, no siendo re- 
prensible en si mismo, es diiicil caracterizar el caso en que 
vieneâserlo. Loquepodiahacer la ley, era advertir de 
antemano que ese hecho iba à hacerse culpable, y los que 
no querian serlo, no tenian mas que obedecer. Los que ad'- 
vertidos del termine, fuera del cual la ausencia del reino 
era un crimen, no volvian à él, consentian por esto raismo 
en pasar por criminales. Los que sin motivos de guerra ô 
de politicaestaban fuera del reino, debian apresurarse a 
volvcr ; es en efecto un sacrificio bastantc ligero, por la ae- 
guridad de un Estado, abreviar un viaje de placer 6 de in- 
terés " 

Ahora bien, el Gobierno Oriental no confunde y lia- 
ma à todos los que estàn fuera del pais. Reduce los que 
pena à très categorias ; y aunque pudiera à los de la pri- 
mera llamarlos traidores, y à los de la tercera reos de cons- 
piracion, no los califica asi de antemano ; no conmina con- 
tra ellos la pena de muerte ; pide todavia que la conducta 
de los de la ûltima sea probada 6 iiotoina ; y acaba, en fin, 
en todos los caso s, por reducir la pena à una simple sus- 
pension del pcrcibo de sus rentas. 

Veâmos ahora el decreto de Rosas de 16 de Septiem- 
brc de 1840 : que à los très afios todavia esta en vigor {a) y 
reduce à la orfandad, à mendigar, à una porcion de fami- 
lias, mientras que scca y anonada las fuentes de prosperi- 
dad pûblica y comercial de su patria. ■— 



'* Art. ï. Se declaran especialmente responsables los 
bienes muebles é inmuebles, derechos y acciones, de cua- 
ksquiera clase que sean, en la ciudad y campana, pcrtene- 
cientes à los ti'aidores salvages unitarios, à la reparacioo 
de los quebrantos causados en las fortunas de los iicles fé- 
dérales, por las bordas del desnaturalizado traidor Juan 
Lavalle ; à las erogaciones extraordinarias à que^ se ha 



{a) Continua en vigor aun en los momcntos en que se 
imprime esta obra, ano de 1845. 



APUNTES HISTORICOS. 95 

visto obligado el lesoro pûblico, para hacer frente à la 
bârbara invasion de esta excecrable asesino, y à los prer 
mios que el gobierno ha acordado en favor del ejcrcito de 
linea y milicias y demas valientes defensoresde la libertad 
y dignidad de nuestra confederacion y de la America. 

" 2. El que dispusiese del todo ô parte do sus bienes 
6 bien hipotecândolos, traspasàndolos, cambiândolos, semi- 
dàndolos, ocultândolos, ù obligàndolos de cualquier mane- 
ra que tienda a enagenarlos, con perjuicio de la responsa- 
bilidad à que son afectos por el articulo antcrior, sera ^as- 
tigado con la pena discrecional que juzgue el gobierno, y 
al individuo que resultase complice 6 se prestase à alguna 
simulacion de ocultacion del todo ô parte de los bienes de 
algun salvage unitario, despues de incurrir en la pena de 
igual cantidad à la que fuese matcria del contrato, incurri- 
ra en las discrecionales que el gobierno considère deber 
imponérsele segun el caso« 

" 3. Ningun escribano podrà otorgar escritura algu- 
na de venta, hipoteca, traspaso, cambio, ni obligacion algu- 
na de cualquier especie, tendente a «nagenar, simular, 
ocultar, ô frustrar, directa 6 indireclamente los efectos del 
articulo 1 . ® El que lo hiciese, despues de sufrir para siem- 
prc la pérdida de su oiicio, y de otro tanto u que ascienda 
la cantidad del fraude en que se le aprendiere, sera casti- 
gado con otras penas arbitrarias, segun las circunstancîas 
del caso ; y la escritura sera absolutamcnte nula y de nin- 
gun valor, ya sea por venta, hipoieca, traspaso, convenio, 
ù obligacion alguna, sea de la clase que fuese. 

*' 4. Lo ordenado en cl articulo anterior a los escri- 
banos pûblicos, debe cntcnderse igualmcnte rcspccto à los 
corredores. 

" 5. Los tribunales de justicia y jueces de paz de la 
ciudad y campaî^a, son inmediatamente responsables de 
cualquiera contravencion que autorizen en la administra- 
cionde justicia, en oposicion à lo prcvenido en el articulo 
L ^ 6 de que no den cuenta à la autoridad. 

'' 6. Comuniquese â quienes corresponda, publiquese 
é insértese en el Registro Oficial.— Rosas. — Agustin Gar- 
rig6s, " 



No somos Ilamados à hablar de los acontecimientos 
de la Repûblica Argentina, y el decreto pi'ccedente no en- 
tra en nucstro dominio sino en cuanto dice relacion con 
los de esta. El decreto de Rosas, no es una medida tem- 
poral de circunstancias, que pasa con ellas, y cuyos efec- 



96 MONTEVIDEO. 

tos puedan cnmcudarsc 6 repararse despucs, si asi se crée 
conveniente, 6 hubo falta en la aplicacion. Es una medida 
absoluta, duradera : que arrebata la propiedad de manos de 
sus duenos y ya la destina à objetos de donde no puede 
volver à ellas. — No détermina personas, ni establece cate- 
gorias : es genérico — â los salvages unitarios — es decir, à 
todos los que e] gobierno quiere clasificar asi — â todos los 
hombrcs ricos y acomodados, si bien le conviene : es una 
confiscacion gênerai, que no requière delito espreso sino 
simplemente voluntad de aplicarla. — Es en fin, un sistema 
de politica, un plan de administracion, que présenta como 
cebo à sus parciales para atraerlos y conservarlos la espo- 
liacion, la apropiacion de los bienes de los otroe : que 
no cuenta con la conviccion de su causa, con el patriotis- 
mo, con el entusiasmo, con la virtud ; sino que tacitamente 
la confiesa desnuda de estes nobles atributos ; oponiendo 
las tentaciones de la codicia, del lucro, las que mueven à 
los ladrones de caminos, para suplir esas deficiencias, para 
acallar los gritos de la conciencia que pudieran levantar* 
se contra aquella. 

El Gobierno Oriental ténia esta resolucion delante de 
los ojos : comprendia bien que el anatema iba à caer sobre 
su patria : que el sistema espoliador venia sobre ella ; que 
todos los hombres que no se reuniesen al invasor serian 
abandonados al dcspojo de sus bienes, y sus familias â la 
miseria y la orfandad : que eilos mismos los gobemantes, 
sus amigos mas espcciales, sus deudos mas queridos, serian 
por estes hcchos las primeras victimas ; y sin embargo , 
ni la scnsibilidad anexa à la humanidad, ni el deseo de 
salvar lo que cra suyo, ni el temor de la indijencia y la 
mcndicidad, en paises estrafios, para si y sus amigos ;^m 
aienos cstimulos que le instaban fundados en el mal cxem» 
plo ; ni este mismo ; pudieron hacerlo variar, vacilar si- 
quiera en su juicio, y adoptar como medida de defensa, de 
represalia, laque cra exercitada, trasplantada ya â los pri* 
meros pasos de la conquista y séria ampliada y completa- 
da como fruto de la Victoria. — Se redujo magnanime al 
décrète de 13 de Febrero : no quiso poner en accion la 
corrupcion : desdenolosmedios infâmes : confié en losefec- 
tos del patriotisme, del entusiasmo que inspira una buena 
causa : en los esfuerzosde la virtud ; y ha legado, una lec- 
cion de moral, y de sana politica, que hecha por tierra la 
omnipotencia que queria darse à los medios corrompidos 
de que se ha servido su enemigo. —A diferencia de Rosas, 
dioel décrète de 13 do Febrero cuando estaba con un 
ejército vcncedor y poderoso â sus puertas ; mientras que 



APUNTBS HISTÔRICOS. 97 

aquel solo oso dar el suyo cuando la retirada de Lavalle 
de la Provincia de Buenos Ayres, ya decia su derrota, y 
él mismo contaba con ella como lo dice en sus Gacetas de 
Septiembre. 

Mas adelante veremos por los dociimeiitos, como 
Oribe seguia aqui este plan espoliador, y lo veremos en 
I. ^ de Abril, cuando ya tambîen crée que su triunfo va à 
ser seguro por los efectns combinados del sitio y del blo- 
quée, como estîende y ensancha el caropo sobre que debe 
obrar ese sistema de premios : para él no le bastan los bie- 
nés de los del pais, sino que por su fiimosa circûlar^ corn- 
prende los de los extrangeros. Por ahorà sigàmos la mar- 
cha del departamento de Gobierno en Febrero. 

En consecuencia del decreto del 18, el 15 dâ el Géfe 
Politico un edicto,cuyo articule 1.^ serefiere à 22 indi- 
viduos cuyos bienes se declaran bajo la administracion de 
la Policia, y cuyos nombres daremos por esta sola vez, par 
ra que se vea la especie de individuos sobre que se hacia 
pesar la disposicion del Grobierno. La mayor parte de 
elles por anos enteros habian llevado las armas en la mano 
contra la Repûblîca, ô sidole abiertamente hostiles.- : —4- 
** Ârticulo 1. ^ En las .24 horas siguientes à la publicacioB 
de este edicto, se presentaràn en la oficina de Policia, todos 
los arrendatarios, ocupantes, poseedores & administrado- 
res, por cualquiertituloque sea, sin escepcion alguna, de 
los bicnos y rentas de Manuel Oribe, Ignacio Oribe, Carlo9 
Anaya, Pedro Lenguas, Manuel Sona, Antonio Dia:^, Ig« 
nacio Soria, José Brito del Pino, José Antonio Anavitar- 
te, Francisco Lasala, Francisco Oribe, Eugenio Garzon, 
Juan José Ruiz, Félix Garzon, Basilto Pinilla, Tomas Fer- 
handez, Francisco Rivarola, José Maria Reyes, Carfo» 
Salvanack, Gregorio Daiioveitia, Tomas Viana, José MfiCr- 
tos. '' (a) £1 ârticulo 2 se refiere â la pena en que incurren 
los arrendatarios, 4*c. que no se presenten ; y el &cita para 
el siguientc dia à que se presenten en la easa de Policia 
hasta las 6 de la tarde à 22 individuos que nombraj De 
estos se presentaron muehos, y se retiraron tranquilos à 
sus casasi sin que se alterase en nada el dominio que ejer- 
cian sobre sus bienes, ni sus personas fiiesen despuea mo- 
lestadas. De las familias de los que se declararoft prôfu- 
gos por no haberse presentado, ninguna fué molestada y 



(a) Todosr estos son emigrados, y en g^ier ra abierta 
desde el aâo de 1837. 

TOMO I. 7 



M MONTCVIDBÛ. 

todas quedaron en las casas que ocupaban. Asi en la prâo 
tîca, y pràctica que faô hasta la conclusion uniforme, tem* 
plaba la autoridad su resolucion, 

Y esto es de tal manera exacto que en el edicto del 
SI del mismo Febrero» de 17 individuos cuyos bienes se 
ponen en administracion, 9 solos bay de los Uamados el 15, 
porque los otros trece se habian presentado^ y todas perso- 
nas notables. Âdemas de los précédentes, se citan por el 
mismo edicto del 21 1 10 individuos que se suponen en el 
caso de la resolucion del 13 para'presentarse à la Policia 
hasta las 6 de la tardé del 22. — Que se nos perdone esta 
minuciosidad, ella servira para que al fin se vea el numéro 
de individuos sobre que efectivamente pesô.el décrète del 
18, y pueda compararse con el de los millares de Argenti- 
nes emigrados y despojadoa* Siempre baremos que hablen, 
cuantomasse pueda, los.hechos, para que todos puedan 
por si mismos juzgar à este Gobiemo. 

Se habia obsei-vado que varias veces, durante la no- 
ehe, se elevaban cohetes y otros fuegos, que ai bien pu- 
dieran ser un desahogo de alegria, era mas facil que en esos 
momentos fiiesen ô pudiesen convertirse en madios de in- 
telicencia daiîosa à la causa pûblica. La Policia, siempre 
vijilante, por un edicto del 17 prohibiô los cohetes, luces 
y todo )>royectil incendiario ; y por otro del mismo dia» 
las rauniones en las calles y plazas. Todo era atendido. 

El 27 expidiô el Gobiemo el décrète siguiente, so- 
brado elocuente por si mismo : 



" Montevideo, Febrero 27 de 1843. 



" Abandonar el pais porque le amenaza el peligro, es 
un acte verçonzoso en los résidentes ; reprobado, punible, 
infâme, en los que tienen el deber de defenderlo : muchoa 
•on los que conducidos por lo gênerai, ya por indigna co- 
bardia, ya por flojedad para las fatigas del servicio de laa 
armas, y a por fin por el criminal y traidor deseo de congra- 
ciarse con los féroces invasores, han desaparecido de esta 
capital dirijiéndose à varies puntos ô permaneciendo à 
bonde de los buques neutrales ; pocos lo han hecho obser- 
vando laa formas establecidas, muchos se han ausentado 
sin pasaporte, y alggnos han obtenido la inmerecida gra- 
cia de que no se publicase su peticion, para substraerse 
al juste nd>or deunaaccion anti-patriôtica y cobarde, que 
contrasta solemnemente con la conducta de esa inmensa 



APUNTB8 HlSTémcOS. 09 

mayoria de valientes y beneméritos que han obedecida 
con denuedo é la voz 4e la Patria y del )u>nar« 

'' Desorden semejante es tanto mas pernidoso y des^' 
moralizador cuanCo que al fecundo poder del ejemplo se 
anadeentonces,el delas criminales sujestiones de los co^ 
bardes fugitives para disculparse persuadiendo su imita- 
cion por medio de falsas noticias y pinturas exageradaa 
con que cohonestar su iivfamia. 

'' Si no ha sido dado â la auftoridad cortafr de raiz el 
mal, juste es que al menos manifieste su reprobacion,:mar- 
cando à los perpetradores» y castigàndolos en ctranto alcan-i 
ce la esfera de su accion ; asi como lo es, que sin perjuidio 
de los decretos que les comprendan, todios esos hombres 
viles 6 débiles, no puedan volver à su arbitrio à los gtxces 
y tranquilidad que habr&n eonquistado los virtuosos es- 
fuerzos de sus compatriotas. 

** Por esta y otras consideracione?, el GobienK^ ha 
acordado y décréta : 

" Art. 1. ® Todo individuo sea de la clase y profesioD 
que fuese de aquellos à quienes las disposiciones de la ma- 
teria imponian el deber de tomar las armas, y que hubie- 
se salido del pais sin pasaporte despues del 12 de Diciem- 
bre de 1842, no podrâ jamàs regresar à él* 

*' 2. Todos los que en el ci^so del articule anterîor 
hubiesen salido con pasaporte, pero caya peticion no se 
haya registrado en el departfimento de ]?Qlicia, .ni publî- 
cado por la prensa, tampoco podràn regresar al pai», sin 
que préviarnente ha^an obtenido al efecto permise cscrita 
del Gobierno, el cual lo otorgarà 6 no, segun los funda- 
inentos alegados y circunstancias del caso y persona. 

** 9. La infraccion del artjculo apterior, se castigar&. 
con destine a los cuerpos de linea, ô con multa, ô oon pri« 
sion, 6 de(>ortacion â juicio dçl Gobierno, segun las cir^. 
çunstancias del oaso y persona. 

" 4» La Capitania del Puerto y el Depairt^^meçto ie 
Policia vijilarân el cumplimiento de este ^^cretoi con:9f 
pecial responsabilidady transmitiéndose mutuammte io9' 
copocimientos y constai^cias qiye posean . y obtengati ^o 
adelante rel^tivamente â los comprendidos en él. 

*' 5. La Capitania del Puerto détendra â bordo à t(v 
do el que Uegoe contra lo dispuesto en el artiouio 1.^, 
dando euenta inmediatamente idGobiemo, y el Depiafta'* 
mento de PolicSa procedei-é â su captura, ai por eualquier 
motivo hubiese desembarcado ya de buques venidos de 
afuf'ra, 6 ya de los neqtrales de guerra, -dando etonli. 



100 MONTEVIDEO. 



" e. Comuniquese, f»ttbUquese, y dése al Registro 
Nacional.— Suarex.-- Santiago Vazquez. " 



En cl capitule précédente se habf à visto el decreto del 
12, espedidoporeldepartamento de la Guerra, y en este, 
otras resoluciones del Gobierno de un carâcter vigoroso. 
Lo subtancid de dos declaraciones tomadasâ dos de los va- 
ries individuos de los que se pasabaudel enemigo,continua- 
ran dando una idea del carâcter de la guerra ^ue proboca- 
ban aquellas. Por ellas se vendra mas y mas en co- 
nocimiento de losactos de él, y podrân ponerse en cotejo 
con las consecuencias de las resoluciones iodicadas, y su 
comparativa moderacion y humanidad no podrân ser con- 
tradichas. 



Declaracion de Doha Clara Arriola. 



** A consecuencia de orden verbal del Sr. Géfe Politi- 
co y de Policia, el infrascripto comisario de ôrdenes tomo 
declaracion â Da. Clara Arriola, natural de Corrientes, y 
que se ha presentado escapada del enemigo y dijo : — Que 
cayô prisîonera el 6 de Diciembre en la batalla del Arroyo 
Grande donde se hallô con su marido, de las tropas cor- 
rentinas, y que viô que todos los prisîoneros de la clase de 
oficial, los desnudai-on, amarraron y degollaron.— Dijo : 
Que recuerda entre losasi asesinados, los nombres del ma- 
yor de Corrientes D. Santiago Zarza, el capitan D. Julian 
Simchez, y que ha oido decir que al teniente coronel He- 
nestrosa lo despedazaron vivo cortândole las manos. — Di- 
jo : Que â los que no mataren de la clase de tropa, los re- 
partieron entre los batallones de los enemigos. 

** Preguntada : donde se hallô durante la marcha del 
ejército enemigo, y si viô algwnas muertes en el transite — 
Dijo : Que vino en el cuartel gênerai ; que no siendo det 
pais no puede acordarse de nombres,, y que solo> tiene pré- 
sente al capitan D. Feliciano Canaveris, que iba en viage 
pai*a Tac|ia,rembô y fué tomado por. Oribe y mandado de- 
gollar.: que en gênerai deguellan â todo el que cae pri- 
sionero. . 

«< Despnesdejesponder â otras preguntas que no iie- 



APUNTB8 mSTOSflCOS. 101 

nen interés fuera del momento.^-dijo : Que crée que el 
enemigo tiene inteligencia con esta |Maza, y que ha visto eh 
conversacioB con sus géfes muchos hombres que iban de 
eUa, pero principalmente mugeres : Que dicen los géfes 
Argentines que si esta plaza cae en su poder, degoliaràn à 
todo Oriental y Argentino que baya estado con Rivera : 
Que se habia venido porque à cada paso la amenazabaB 
con que la degollarian^pues à los salvajes no les hace falta 
pescuezo.-^Signiemdo esta declaracion à 25 de Febrero 
de 1843. -^ Mendez. " 



Declaracion del teniente del numéro l.^ de Linea 
D. Pedro Totes. 



" A consecuencia de ôrden verbal del Sr. Géfe Poltti- 
co y de Poiicia,yôel comisariode ôrdenesque firnia,tonié 
declaracion al capitan del nûm. 1.^ de Linea D. Pedro 
Toses quefué toniado prisioneroen Entre-Rios el 6 de Di- 
ciembre à consecuencia de la derrota del Arroyo Grande y 
dijo : — Que no recuerda el numéro de prisioneros que ca- 
yeronen poder del enemigo, pero que le consta por ha- 
berlo visto que fueron degollados à sangre fria 556 ; su- 
friendo esta suerte todos los prisioneros de la clase de ca- 
bo para arriba, que divididos en bandas de à veinto mar- 
chaban las victimas desnudas y amarradas seguidas de un 
verdu|;o : que al llecar â una ladera donde se ejecutaba el 
suplicio, los empuiaban hasta hacerlos caer de bruces» y los 
degollaban dejando insepultos los cadaveres. — Dijo : que 
recuerdo que Aieron asesinados asi 6 con mas ô menos tor- 
mento, el coronel Henestrosa â quien despues de desnu- 
dario lo castraron vivo, le cortaron las orejas, le rebana- 
ron las carnes del cuerpo, y fué muerto despues à bayone- 
tazos por el Batallon que manda Rincon, y por ôrden de 
este sacaron de la piel de su cadaver una lonjaô faja: del 
teniente coronel D. Léon Berruti : de los géfes de IO0 
cuerpos Correntinos que fueron degollados y de sus cada- 
veres se sacé lonjas : del coronel Mendoza que fué dego- 
llado : de los del Batallon nûm. 1. ^ à que pertenece el et- 
ponente: el mayor D. Estanislado Alonso fué muerto à 
palos ; el mayor D. Jacinto Castillo à hachazos : el capi^ 
tan Martinez lo mîsmo ; asi como el Alferes D. Luis La- 
vagna : el teniente Arismendi, castrado y despues dego- 
llado : el teniente Acosta â quien desollaroh vivo y muriô 
gritando j viva la libertad / el teniente Gomez degoUado, 



102 BIOMTWIDSO. 

k> mlsmoQue iôn alferez Cabrera y CarrHlo: los targenios 
todos del batalloB niimero 1. ^ murieron gritando muera 
JloMê, viva el Présidente Bitera ! — Dijo : que à los sol- 
dados rasos los destribuyeron entre loseuerposde infanfte- 
ria enemîga. 

^* Pregantado : Que siguiô despues de eiita espantosa 
matanasa hasta su évasion y como se verificô esta ? Dijo : 
que lo que pasô el enemigo à este lado del Uruguay, dego- 
Uaron en la plaza del Sako é un[estranjero Uamado Ferrer, 
casado de pocos dias, cuya familia que estaba â média coa- 
dra de la ejecusion lloraba à gritos : despues degollaron 
dos oficiales de caballeria que tomaron del ejército del Sr. 
Présidente Rivera, saquearon las casas de estos y violaron 
sus familias. Que el ejército siguiô su marcha hasta el Âr- 
royo Grande (lugardistinto delde Entre*Riosy quellevael 
mismo nombre en la Banda Oriental) estancias del Prési- 
dente Rivera : que allt ordenô Oribe que se incéndiasen 
las casas y oaroease (matase el ganado) a discrecion : que 
en las Avarias, degoHaron siete chinas pristoneras toma- 
das alK |)ertenecientes al ratsmo ejército del General Ri- 
vera : en el Rio Negro, fuéron degoUados dos correntinos 
de doce que estaban prisioneros y desertaron : que en el 
Yi» empezô â piear la desercion en el Bataibn Rincon com- 
puesto en su mayor parte de correntinos, y en venganza 
los del Batallon Masa degollaron à los correntinos que 
traian : en el paso de Villas Boas en el mismo Yi, trajeron 
un jôven que dijeren ser mayor del ejército Nacîonal, y lo 
degollaron : en Caneton Grande en una fuerte guerrilla 
côtt la fuerza del Creneral Médina cayeron seis soldados 
prisioneros y fueron degoilados, y lo fué tambien un veei- 
no de aquellos parajes, Francés de nacion, en cuya casa 
parô el General Médina, al que matô el mismo Oribe de 
dos punaladas por no haber avisado el huesped que habia 
tenido : que llegado el ejército enemiso â Marona, se pre-- 
sentô un canario quejandose de que soldados de la infante- 
ria le habian destruido una siembra de sandias, y porque 
agregô que las tropas de la plaza no hacian tanto daho, 
Oribe se irrité y lo matô con su mano. — Dijo : que ei dé- 
clarante en el contraste del Arroyo Grande se finjié Ctari- 
netey perteneciente a la mûsica del Batallonnûra. 1.^, 
que sabia tocar ese instrumente y puesto a la prueba toc6 
una pieza, y este lo salvô de ser degollado y fué incorpo- 
rado a la mûsica del BataHon Independencia que manda 
Costa : que llegado à inmediacioncs de esta ciudad, fué co- 
nocido por algunos vecinos y empezô â susurrarse que el 
esponente era oficial, por loque se lanzô à todos los poli- 



AP UNTflS HIBTÔRICOg, 1 03 

gros de una fuga à esta plaza» la que verificô con feli-> 
cidad. 

" Despues de responder à algunas cuestiones sobre la 
fuerza enemiga y sin interés ulterior histérico, dijo ; que 
aqui delante de la plaza se deguella como sierapre por los 
mas levés motivos, y que los cadéveres los arrojan à una 
danja del Molino de Marojia. — Y despues de respûnder à 
otras cuestiones como las précédentes se ratificô en su de- 
claracion que le fué leida y firmô à 25 de Febrero de 1843. 
-^ Pedro Toses. — Santiago Mendez. " 



Las atrocidades que se refieren en las précédentes de- 
claraciones, y especiaimente en la ûltima, pareceràn una 
exajeracion la mas compléta, à los lectoies estranjeros y à 
àqueitos eâcepticos que, no ballaràn suficiente la imparcia- 
Kdad del testimonio dado, para arrastrar su credulidadi 
alarmada por el desenfreno con que el espiritu de partido, 
levanta la toz de la calumnia para imputar nn pudor los 
actes mas falsos, los de que él mismo es reo à su adversa- 
rio ; pero que unes y otros suspehdan su décision : estas 
mismas atrocidades, van à verlas reproducidas y atestigua- 
das por testimontos irréprochables. Mas adelante podrâ dar 
testimonio toda la poblacion de esta capital, nacional y 
estranjera. Los ultimes veràn traer los troncos y las cabe- 
zas divididas de 7 fVanceses caidos prisioneros en una 
^errilla : el représente de la Francia, el Almirante Mas« 
sieu de Clerval, los oficiales de sus buaues de guerra esta- 
ran para no poder negarlo. El Comoctoro Purvis recono- 
cerâ en persona con algunos de sus oficiales y otros ingle- 
ses el cadâver de un sûbdito Sardo castrado, mutilado y 
quemado, y el juicio del cirujano inglés que lo acompafto 
en este reconocimiento sera : *' que estas atrocidades to- 
das fucron cometidas estando el hombre vivo, que iklleciô 
por efecto de la mas lenta y atormentadora concurrencia 
de ellas. *'— Entonces la declaracion de Toses, no parecerâ 
una exajeracion, sino que llamarâ crédito â la totalidad de 
su relato. ¥^entoncesnosotro8 mismos pediremos que si la 
prensa de Itosas pncde presentar una evidencià semejante 
y tan caracterizada à sus imputaciones calumniosas, ella 
tambien sca creida.^Pero no podrâ bacerlo jamâs ! 



104 MOirreviDBo. 

Departamento de Relaciones Exteeiores. 

El Departamento de Relaciones Exteriores no estuvo 
ocioso : su tarea no fué la mas brillante sin ciuda,pero era 
la mas fatigosa por la misma insignificancia casi de losob- 
jetos à que se contraia ; por esa repeticion con que peque- 
neces relativas venian àdistraer la atencion del Ministro 
que lo desempenaba, de mas elevadas atenciones, que im- 
portaban naaa menos que la salvacion de la Repùblica. 
£ra un torroento coptinuo la urgencia de la reclamacion 
de la carreta, del buey, de los animales, de la casa que era 
absolutamente necesario ocupar para la defensa, de la car- 
reta de pasto, del pasto mismo, de la pipa vacia, y de cien 
Qtras menudencias de esta especie. Ya se pedia y se con- 
cedia escolta para que fueso un francés a traer unos bue- 
yesà Pando,yasereclamaba de actos de un général en 
ocupar ô usar.una casa en campana situada sobre el mismo 
terreno en que maniobraban los beligerantes. Todo venia 
al Ministro con una Qota urgente aue era preciso contes- 
tar : nada era para despues» y piuchas veces de résultas de 
estas recIamaciones,era preciso pasàr dos 6 très notas à los 
otros departamentos de la administracion para informes» 
Q â oficipas subalternas. 

Lapoblp^cion estranjera vivia completamente mezclada 
çon la del pais : ejercia todas las profesiones n^ercantiles, 
se ejercitaba en tpdos lostallercs: ténia fincas y bienes 
raices lo mismo que los nacionales ; estaba en todas las 
industriasy era imposible dar ninguna resolueion en que 
no vini^se a tropezarse con ella. Algo mas, los prôfugos, 
los que habian proyectado serloôquerianponer àacubierto 
sus propiedades, les habian dado nombres estranjeros por 
simulaciones, y el gobierpo debia ser cauto para no dejarse 
burlar, y sus funcionàrios que debian ser vij liantes para 
no sereijuguete de estas ficciones, à cadapaso se encon- 
traban coi) un estraiyero donde creian un nacional, y el 
gobierno con una reclaipacion. La Policia era la que mas 
de inmediato tocaba este cmbarazo : se tratô, por ejem- 
plo de sacar algunas maderas del corralon de un rico 
Oriental : luego salio à oponerse como dueno de ellas un 
francés, y si el Géfe PoIitico,jio tiene la firmeza de to- 
marlas pagândolas con una orden contra ese rico Oriental, 
à quien en realidad pertenecian, cl queda burlado y se ca- 
rcce de este necesario objeto para la defensa. La orden no 
se aceptô, y se acabô la ficcion despues de este negocio, 
no haciendo oposicion mas à ulteriores pedidos. 



APUNTSS HISTUBICOS. lOÔ 

Y e«to sucedia cuaodo ya el enemigo estaba sobre la 
capital ô la sitiaba^ y cuando todos los elementos que se 
reunian, todas las personas con que se tocaba eran por con- 
seeuencia aecesaristo a su defensa ; cuando esta ciudad de 
hecho y virtu&Imente babia dejado de ser una plaza de co- 
meroio, y se habia convertido en una fortaleza,en un pun^ 
to railitar ; cuando el Gobierno de la Republica habia 
anunciado à los agentes estranjeros desde hacia dos aiios 
]o qae ni era necesario que dijese pues es un derecho que 
esta en la naturaleza» que todo lo pondria en accion y na- 
da respetaria para la seguridad y defensa de ella ; cuando 
era bien entendido que los reclamos jutificados, serian al 
fin pagados, y cuando los estranjeros comprendian bien 
la benevolencia, la amistad con que los miraba el Grobier- 
no.— Si, ellos lo comprendian : han mostrado bien que lo 
entendian y se han aliado à noâotros, y defendido con no- 
sotros una causa comun. 

En lugar de suavizar las primeras impresiones con que 
venian los quejosos, con la abundante materia que daban 
las visibles circunstancias de la capital, el consul de Fran- . 
cia solo la hallô para hacer mas de 20 reclamos de la es-' 
pecie que hemos dicho ; todos los que fueron satisfechos. 
Al fin el 25 encontre el miamo Consul materia para un re- 
clamo mas importante, y fué el que habiéndosc puesto una 
bandera de engancho para un Batallon de Linea à virtud 
de una propuesta hecha al Gobierno por dos Franceses pa* 
ra formarlo, estes habian puesto el pabellon Francés en la 
mismacasa. £1 consul veiaen esto un asunto^at^eydig- 
no de la séria atencion del Gobierno. Pero este, que por 
su propia resolucion habia hecho bajar la bandera luego 
que supo la circunstancia de haberse enarbolado, baciendo 
aostitmr la nacional, como que era un cuerpo de la Repu« 
blica el que se reclutaba, lo oontesto asi el consul ; desa- 
tendiendo el exôtico pedido que tambien hacia, de que el 
gobierno hidese disolver la réunion que suponia de France- 
ses. De manera que nuestra fuerza pùblica, queria el con- 
sul constituirla en policia de su sei*vicio, y esto para ejer- 
citarla contra Franceses, que no ofendian las leyes del pais, 
al que querian prestar sus servicios ejercitando su liber- 
tad natural, y al lado de un gobieruo con el que en comun 
habia hecho la Francia la guerra hasta Octubre de 1840 ; 
y por un pais, cuya independencia habia consignado en uno 
de los articules de su tratado, y para el cual tan reciénte- 
mente como en 16 de Diciembre ùltimo habia exijido el 
Ministre Francés en Buenos Ayres que — cesase la guerra. 

Fasamos como entre espinas por todos los anteceden* 



106 MONTEVIDEO. 

tes que han deiado los sucesos del afio 88 a 40 entre los 
gobiernos de Francia y de la Repûblica, porque tememos 
distraernos y caer en una di^resion que forniaria un toIu- 
men, pero nos sera permitido obser^ar que nadapare- 
cera tan sorprendente en la relacion histérica de los 
acoQteoimîentos de que es materia este trabajo, como la 
conducta impasibie, poco amistosa y à la vez héstil del 
agente de Francia y del géfe de sus fuerzas navales. 
Creyeron el triunfo de Oribe absolutamente infalible, y 
afectando una neutralidad que no ejercitaban sino ëmba- 
razando à las autoridades del pais, quisieron cortejar la 
buena voluntad del que creian iba à vencer, mientras que 
porolro lado-se con^aciaban con él tambien, sirviendo 
à pretesto de humanidad à sus parciales, à quienes nadie 
perseguia. Sus enlaces, sus relaciones, todas erantomadas 
en el partido enemigo del Gobierno : las noticiasque eilos 
les daban eran las acreditadas,y de la tnisma ignorancia en 
que con este se encontraban del verdadero estado del pais, 
resultaba que echaba raices la errénea polkica que ha- 
bian adoptado, y de que insensiblemente se ponian en el 
caso de no poder retrogradar. No bastaba por ejemplo que 
el Consul de Francia protejiese el embarco clandestino de 
la esposa del gênerai Oribe, à quien le hubiera sido mas 
noble y mas fàcil obtenerle un pasaporte del Gk^biemo, que 
no se lo hubiera reusado, en ningun caso y ménos à la sôli- 
citud del 8r. Pichon ; era précise que este sin exijir si- 
quiera que se ensayase ese medio de nodejar burlada la au- 
toridad del pais, llevase la galanteria, hasta llevarla él mis- 
mo abordo, hasta haceiise el guardian en el transite de la 
esposa é hijos del gênerai enemigo, — Algo mas, el 8r. Pi- 
chon era un admirador del Sr. Vasquez, nadie aplaudia 
mas sus talentos que él y naturalmente era apreciado per 
este, y vivian en una frecuéncia de actes de cortesia y de 
aprecio que manifestaban una rectproca estimacion. Su 
situacion respecte del Ministre de Relaeiones Ëxteriores, 
era la mejor que podia desear un Agente estranjëro, pero 
el Sr. Vazquez aceptô esa situacion cuando Oribe estaba 
sobre la plaza, y ya el consul de Francia creyo que node- 
bian quedar entre los dos sino las relaeiones de oficio. 

A esta politica de debilidad, de cautela, de cortejo 
anticipado al que iba â lo que se creia â voncer, se con- 
fiaba la suerte y el porvenir de millares de franceses que 
Vivian en la Repûblica, y el Sr. Pichon contaba, tal vez, con 
que las afecciones que neoociaba para su persona, foesen 
un escudo que los defdndiesc mejor que el poder de la 
Francia. Pero no lo cntendieron del misiho modo los 



AruNTSB msTomcos. lOT 

fruiceses readentes en Montevideo ; y por esta irez, conio 
en muchas otras, el simple buen sentido fué mejor po- 
litico. 

EIlos comprendian, que por muy feliz que fuese sa 
consul, ganaria cuando mas para si atenoiones, pero que 
por erande que fuese el agradecimienlo de Oribe, él no 
podria olvidar las verdaderas quejas que ténia contra ki 

f)oblacion francesa. Ella era la que se habia asociado à 
as foerzas del rey, en ISâP, para que las fuerzas naciona" 
les, desembarazadas del cuidadô de la capital, pudiesen 
mejor contraerse à balir à Echague. Ella era la que habia 
protestado contra el tratado Mackau ; y a la Francia, al 
gobierno del rey, al que culpaba Oribe en sa manifiesto de 
ser el esdusivoorigen de su caida de esa Presidencia, qoe 
ahora venia buscando, y que le costabe tantos afiuies. .Estos 
eran agravios, eran heridas que no podian curar las cor* 
tesias de un Consul ; y el mas sencillo artesano froncés 
sentia que estaba aliado à la causa del Pueblo Oriental, que 
era suya, que debia defenderla. 

Conocia que iba à sufrir vejaciones» insultes, trabas 
en su industria, y que la verdadera proteocion contra es- 
tas agresiones estaba à très mil legaas ; que séria necesa- 
rio, para hacerla efectiva, gastos inmensos, y dificaltades 
infinitas, que harianque se pasase mucho tiempo antës que 
se adoptase la resolucion, y mucho mas antesque seejecu- 
tase, con éxito dudoso siempre ; y concluian muy ratona- 
blemente, que era lo mejor contar con la proteccion que 
les daban sus propios brazos, poniéndolos en armas ; que 
no con esos lejanos y tardios auxilios, siempre continjen- 
tes4 ni coa los respetos que pudiera negociarae un CJdnsul 
que podla ser cambiado. 

A estos raciocinios tan faciles como concluycntes, 
que podia hacer el hombre maa vulgar, los de mas eieva- 
cion anadian otros de un carécter mas profundo. Oribo 
era el représentante de un sistema: — del sistema de Roaas. 
Ténia sus guejas, ténia las de este ; y este acusa tambien 
à la Francia, y & su bloquée de 1838, de las vicisitudes que 
ha tenido su gobierno, y de la prozimidad de su caida en 
que ha estado varias veCes. Acusa hasta hoy à este pais, 
à la administracion del gênerai Rivera, de traidores à lo 
que él llama ^Sistema Americano," y ese sistema, esa frase 
no quiere decir mas, que — repuisa al extranjero en cl ex- 
terior, restricdon à su industria en el interior* — Rosas lo 
comprende bien, para su poder absoluto, porque de todos 
tiempos el ccxnercîo ha sido una fuentc de civilizacion y 
]ibertad.--£ra, pues, un sueno, una abcrracion mental, la 



lOS MONnVIlIBO. 

suposicion de que Oribe, por consideracion alguna, habia 
de venir à echar por tierra ei sistema de su amo, que à los 
dos lésera de reciproco sostén ; à olvidar los agravios, las 
venganzas de los dos. 

Esta oposicioQ de opiniones, produjo consiguiente- 
nente una escision entre el consul y la gran mayoria de 
la poblacion francesa, que estallo mas tarde. Lios indivi* 
duos de esta, sin embargo, dejaron correr tranqnilamente 
los sucesos, reduciéndose à la simple censura à que est&n 
sugetas las opiniones y los actes |>ublicos de todos los 
hombres, hasta que vino la famosa circular que se vera en 
Abril, a justificar la exactitud con que habian previsto. 
Entretanto que el consul trabajaba, desde Febrero, en 
agrandar el circule de determinadoa franceses, conocidos 
de antemano por sus inclinaciones al partidode Oribe,con 
la concurrencta de todos los trabajadores que podia reu- 
nir, à Costa de darles a cada une una asignacion diaria, que 
era proximamente 40 francos mensuales, con el pretesto 
de socorro en el tiempo que estaban parades los traba jos. 

Los servicios, de que hemos hablado, à la familia de 
Oribe y sus parciales ; 

La preferente estrechez con estes y con los franceses 
que eran conocidos por de ese numéro ; 

La hostilidad del desden à los franceses que eran in- 
dinados à la causa del gobierno ; 

£1 empeno en desviar à la parte trabajadora de elles, 
de inclinarse y asociarse à la causa del pais, aun con el sa- 
crificio del dinero ; 

La agitacion continua en fatigar à la autoridad con 
réclames, sin ninguna especie de consideracion à las cir- 
cunstancias, y à que en todo tiempo serian atendidos : 

Todos estes eran actes à los que, como à todos los de 
los hombres, se les podia dar una esplicacion menés mala 
6 muy sencilla ; pero cuyo efecto era desmoralizar al go- 
bierno en mémentos muy criticos ; alentar al partido ene- 
migo à que creyese que habia mala voluntad, cuando no se 
queriaejercitar sine celo por los intereses à le que se creia 
de sus nacionales ; estimularlos asî à una resistencia tenaz ; 
y demrtoar, con los amigos del ffobierno y con sus enemi- 
gos, los efectos de la interposicion de la Francia en las 
cuestiones del Plata» y las gestiones que à este respecte 
hacia el Ministre de ella en Buenos Aires. 

Mas adelante veremoscomo continua el seâor Consul 
su marcha : como viene Oribe mismo à descorrer el vélo 
de sus ilusiones ; y como obra la gran mayoria, 6 la es- 
presion de la poblacion francesa ; ya satisfecha, a no 



APUNTE9 HISTORICOS. 109 

poder dudarlo, de la ventaja de su politica r ya urgida a 
tomar las armas y confiar en si misma para su defensa.*-* 
Recorrâmos ahora los actes de los otros agentes, para dar 
idea de los trabajos del departamento que nos ocupa. 

El vice-consul de S. M. elReydeCerdeiia notuvoporque 
reclamardeultrajés hechoaà sus nacionales,âpesardeestàr 
tan mezclados en nuestra poblacion. Mas feliz que el agen» 
te de Francia, 6 ellos no fueron molestados, 6 el Sr. Gra- 
▼aszo tnvo la acertada circunspeccion de obtemperarse à 
las circunstaoctas extraordinarias del pais, y emplear en 
los respectivos casos, medîos mas conciliatorios y eiicaces 
para conseguir su objeto ; ayudando con sus buenos ofi- 
ci 08, oon su interposicion personal, a los que sok> sufrian 
inooroodidades que se les daban involuntariamente, que 
era solo del momento, sin gravamen notable y sin dano uU 
terior. Fué satisfecho desde luego en una sola reclamacion 
que entablô sobre unos marineros sardos, tomados por 
equivocacion como pertenecientes à la matricula : los que 
le fueron devueltos. 

Veto en oambio, los dos buques de guerra sardos an- 
clados en el puerto, se hicieron la posada de todos los ene- 
raiffos del çobiemo que querian fugar. No era que los 
asiîasen mientras hallaban buque en que alejarse : era que 
alli Vivian y conservaban sus comunicaciones con la tier- 
ra, y de ciertocon masfacilidad que de ella podian tenerla 
con el caropo enemigo, à donde muy à menudo iban^ los * 
oficiales sardos, Los que conozcan las revoluciones po- 
drânjuzgar cuanto hapodido haber de inocente en este, 
cuanto de daâoso al çobiemo del pais. 

8i el Sr. consul de Poitugal, fuera de continuadas ini>' 
portunidades verbales por motivos roenores, sola una oca- 
sion tubo de reclamar por escrito pov la detencion de dos 
carretas, y la soltura de très 6 cuatro sûbditos portuffue- 
ses en que fué satisfecho desde luego ; les t>ficiales & la 
marinades. M.F. no fueron menos obsequiosos que los de S. 
M.el Rey de Cerdeâa, conlosquefugabandeesta: eranlos 
mismos actes, que arrojaban las mismas ideas y las mismas 
consecuencias. El Sr. Leite especialmente obsequioso, 
ténia notoriamente asilados en su casa, hombres enemigot 
del Gobierno que llevô su libéralisme hasta no hacerle m 
un réclame. De ella salieron algunes, d presentarse i la 
Policia, que eataban en la mente de fugar cuando el décrè- 
te del 18, y los édictés de aquella vinieron à detenerles ; y 
la maledicencia vulgar anade, que mas de una vez â la som- 
bra del pabellon de la Fidelidad^ hicieron festejes por so- 
llados trittofos 6 ilusorias esperanza» de la vîctona del ene- 



1 10 MONTfiTIDEO. 

migo ; lo que hubieran servido de blason despueg. El Go^ 
bierno lo sabia todo, pero lo desdenaba. 

Por una de aqueltas anomalias, que se yen en los go« 
biernos de los paises nuevos, donde la politica no es un 
sistema, que tiene principios fijos que hacen, que baya 
ciertas cuestiones que son ô se considérai vitalesy para la 
conservacion del Estado, para el equilibrio, para losintere- 
ses d^l coaiercio,para ladenfensa mas ventajosa del territo^ 
rio, ô para Gualquiera otro punto fundamental : oaesttonea 
que hacen acallartodas las subalternas incideacias que pue- 
dan haber ocurrido para agriar las buenas relaciones» en 
que estos pueblos estàn llamados à vivir por intereses ma- 
yores, y que producen a menudo por ellos una alianza vi- 
gorosa y repentina, en el momento mismo en que por er- 
ror, mala inteligen^ia 6 capricho, parecia que iba & sus* 
citarse unaguerraen obsequio à esas cuestiones inferiores. 
Por una de esas anomalias» deciamos, el gabînete del Bra- 
sil verà con complacencia» venirse por tierra el edificio 
que era el fruto de los ensayos de Don Juan VI en 1812, 
para el que habia empleado, aventurado y costeado 11,000 
hombres en 1617, sosteniendo à fiierza de ingentes sumaa 
la conquista ; y por el que, por fin, Don Pedro P habta sosn 
tenido una guerra de très aîios : comprometido la existea- 
cia del Imperio : embarazado su sistema de hacienda y su 
medio circulante hasta un punto del que no ha coavaiecido; 
para no concéder, despues de vencido su eiército, sino la 
mitad de la disputa — '* la independencia ds la Provincia 
Oriental, constituida en Repùblica. " 

Sin ir ahora à desenterrar los archivos historicos que 
muestran lo antiguo de las pretensiones de Portugal sobre 
este pais, coetàneas con los primeros pasos de los dos po^^ 
deres europeos que se dividieron estas rjgiones, las que han 
durado hasta lafecha que las hemos traido ; la histma con- 
temporânea que hemos recordado, nos dé 30 aik)s. de una 
politica para el Brasil, que su gabînete venia â ecfaar pon 
tierra por sonados o verdaderos agravios de auxilioà près* 
tados à los Uio-Grandeses. Y hallaba por remedio para 
eate mal, agrandar el poder deunvecino poderosopara po>* 
«lérsele al lado, y â quien si le venia la tentadon podia au^ 
xiliar à esos roismos, con medios mas reaies que quie» 
nada positivo habia podido darles; 

£1 Sr. Regi^, Encargado de Negocios del Brasii, eva 
la persona mas aproposito para mantener â su Gobiernoea 
ese error. Era incapas . de hacerle la refleccion muy sim<- 
ple de que, la Repùblica Oriental que habia tenido vanoa 
peiiodos de guerra civil hasta el ano 88, y que despuea 



APUNTS8 HlftTORIC OS. 111 

bi^bia eatado constantemeute con las armas en lamano pa- 
ri^ defendereo de la conquista, eataba en incapacidad de 
auiiliar t los Rio-Grandases con medios nacionales, y que 
desde< que no fuese con estos, el auxilio que pudieran darle 
los particularea, tal vez en ai'mas 6 càballos, era muy efi* 
mero, y de tal naturaleza que los Rio-6randesQs siempre 
podrian oonseguiHo, mientras tuviesen con que pagarlo al 
eomercioy en Mpa frontera abierta« fUese cual fuese el que 
Bfiandase este pai4su — ^El Sr. Régis era el mas â propositp 
paramantener à su Gobierno en el error : él acogia toda 
noticia vulgar que conçûmes^ â so8tenerlo5 y cuando 
creiaque iba àdesaparecer la administracion, se gozaba 
en ostentar un. orgullOf que pasaba à hacerse insultante 
agraviot cqando por todos lados repetia amenazaa con las 
fuerzas del Imperio, y roarcando sus actes con el desden 
coBsiguiente À estas ideas, se esforzaba en concurrir al 
progreso del enemigo, consecuente con una politica que no 
sabia ilustrar. 

Los oficiales de la escuadra Brasilera han sido denun- 
ciados por los diarios» como los agentes, como los correos 
del enemigo : le prestaban toda clase de servicios : mas 
adulante, se les verà figurar en este sentido en varias cir- 
ciButancias^yeJlossison caballerosnoneearàn una verdad 
de que es testigosuconciencia.Asi,pues,Tas fuerzas navales 
estranjeras todas^ escepto las inglesas, nos eran enemigas : 
nos banian ui^a hostilidadpasiva, y esa benevolencia, esc 
sQcorro al enemigo» la hacian activa para desmoralizar 
nueatra causa. Estaban à nuestro lado : nos veian, nos 
observaban : no podiamos contar con ellos. V no tenia- 
Hios enemigos solo en tierra : teniamos la escuadra de Ro- 
saa en la boca del puerto, y con ella su contacto era inme- 
diato. 

Sin embargo de todo, el Encargado de Négocies del 
Brasil no tuvo en Febrero materia mas que para dos re- 
clamafîiones ; referente la una a dos negros que, introdu- 
cidoB cqmo esclaves en buque brasilero, se acogierot^ i la 
ley del pais, y sobre cuya discusio.n, para obviar contesta^ 
cionçs, propuBO el Gobierno el arbitramiento y décision de 
los cônsules de Francia é Inglaterra : y la otra« à unos 
bipaaileros detenidosi que fueron puestos en libertad. 

Lesdeinas Sres. Agentes.extrangeros nada tuvi^ron 
por q^e reclamar : las varias notas que se pasaron con 
ellos, fueron testimonios de amistad con que el Gobierno 
les manifestaba el interés oue tomaba, el vivo deseo qup 
ténia, de que no fuesen molestados ni equivocados sus na- 
cionates en la agitacion que producia la urgencia dé las 



1 12 MONTEVIDEO. 

circunstancias. En este sentido acordo el Gobierno que 
todo extranjero usase la cucarda de la nacion à que perte- 
necia ; y nada muestra mas el esmero, no solo de la auto- 
ridad, sino de los mismos agentes subalternos, que las re- 
clamaciones de que hemos hecho mencion. Con estudîo 
nos hemos detenido minuciosamente à recordarlas, porque 
si su importancia puedc ser exajerada cuando se pondère 
con palabras générales abultadas, elia vendra por tierra 
cuando el juicio sosegado venga a sorprenderse, con moti 
▼o mas efectivo, à la vista de un pueblo en que todo se 
mueve para la defensa ; en que la mitad de la poblacîoA 
por lo menos, es extranjera, y en que sin embargo no re- 
sultan mas motivos de queja, ni aun â los mas celosos, que 
los que hemos recordado ; y estes mismos motivos no tie- 
nen otra importancia que la que se ha visto. 

Sin perder de vista el Gk)biemo esa idea de protec- 
cion, al que de lejânos paises habia traido su pcrsona, su 
familia, su industria, su capital, â fecundizar esta tierra ; 
sin dejarse sobrecoger ni atolondrar por los pelighM del 
momento : con una politica mas elevada y superior â elles, 
no perdia de vista los intereses duradcros de estos paises. 
£1 comprendia, que la base de su fuerza, de su riqueza, de 
su ser, de su porvenîr, era la înmigracion de poblacion 
extranjera ; y queria que los conflictos de las guerras in- 
testinas, â que por desgracia se han demostrado tan sus- 
ceptibles los nuevos Estados, les fuesen lo menos sensibles; 
para que ni se ahuyentase la poblacion que estaba, ni 
temiese la que se hubiese propuesto venir â vivir con no- 
sotros. 

Con estos principios calculaba sus medidas : satisfa- 
cia con empeno, y llevaba por si mismo la solicitud por 
todos lados. Desde el 9 pidiô â los Consules de Inglaterra 
y Francia que desembarcasen fuerzas para protejer las 
propiedades de sus respectives nacionales, desde que las 
de la Repûblica iban à ser destinadas preferentemente à 
cubrirlas linetisde defensa. Ambos Consules se prestaron 
â esta solicitud, que les era del toda favorable, y las tro- 
pas,como en numéro de 300 hombreii, desembarcaron mu- 
chosdias despues ; pero el de Francia no perdiô esta oca- 
sion para marcar bien, que el desembarco de los marines 
franceses no ténia lugar con ningun designio de int^rven- 
cion en la lucha en que se encontraba comprometido el 
pais, sino solamente con el de protejer las propiedades fran- 
cesas ; permitiendose, sin duda para que fuese mejor sen- 
tida la intencion, aconsejar ai Gobierno que no reduiese su 
solicitud â las dos naciones dichas, sino que la ampliase â 
todas las que tenian fuerzas disponibles en el Puerto, 



APUNTES HISTORICOS. 113 

No crecmos que el Sr. Pichon tuviese en esto ningu- 
na segunda idea ; pero si el Gobierno hubiese adoptado su 
conscjo, bien pronto, de cosa à casa, entre el partido que 
le era enemigo se hàbrian visto los mismos buenos oficios, 
que se han prestado à los que de la ciudad se comunica- 
ban con los sitiadores ; y la autoridad à quien concurrîa â 
desmorarizar una declaracion que se habia puesto en cir- 
culacion de boca en boca, hubiera quedado la ûnica impo< 
tente y perdida en el seno de su capital. 

Dejemos ya estas peqneneces, que no dieron sino fati- 
ga, sin mas consecuencia que la de atender â ellas. Prepa- 
réroonos à verlas repetidas, pero tambien â que por esta 
lado Hamen la atencion del loctor documentos y materia 
mas importantes ; y volvâmos à la defénsa militar que se 
esta haciendo, mientras sonando el caflon en nuestros oi- 
dos, asi corria en el Departamento de Reiaciones Elte- 
riores el mes de Febrero. 




ÏOMO I, 



CAPIOroiiO TU. 

(Febrero — 1843.) 



El 16dc Febrero. — Situacion de ese dia y de esa nocke : 
egpectativas. — Estado de las Fortificadones. — Prime- 
ras operaciones de armas sobre la capital. — Otras inci- 
denctas. — Operaciones hasia fin de Febrero. . 



Al fin el 16 de Febrero se présenté Oribe sobre la 
plaza. Tomô posicion en cl Cerrîto, como a légua y cûar- 
to de ella, y anunciô â sus parciales su Dogada con una 
salva y una bandera. \ Momento de gran asitacion, de in- 
quiétudes, de esperanzas ! — Los amigos deî învasor ya lo 
Teian entrar triunfante, se daban entre si los parabienes. — 
Maâana....c8e manana era paraellos un manantial de espe- 
ranzas— Terni an las ansiedades del combate, los conflictos 
de la nochc, que muchos pasaron en vela para mejor oir 
el caiion de la alborada ; pero no dudaban de la Victoria. 

Para el Gobiemo, para sus amigos, habia llegado el 
momento de prueba— el de jugar la vida, el porvenir de la 
Patria, y hasta el honor individual. — Maiiiana tambien, 
qui£â,a9esinados,prôfuços, proscriptos, el manto de la noche 
vendra é cubrir las làgrimas, que cayendo sota à gota, reve- 
len à un mismo tiempo,el sentimiento del patriota, la pe- 
na del hombre. Mas infelices, que aquellos que en ese ma- 
nana ibanà ver el primer dia de sus desengaûos, en la lu- 
cha désignai de los bârbaros que todo lo invaden, con los 
hombrcs civilizados que todo lo respetan ; ese dia pasa- 
ria para ellos, como todos los demàs, si se frustraban sus 
esperanzas, mientras que si se lograban era de horror para 
nosotros. — Estas idcasr, que cada uno ampliaba mas ô me- 
nos, segun su temple y su imaginacion, eran motivo de in- 



APUNTES HISTÔBTCOS. 115 

quietud para todos ; pero todos, at menos los ^pte hatnan de 
hacer, estaban firmes* Los hombresdel gabincte» losfun- 
cionarios de accion, el General de las fuerzas de la capital, 
en quicn se confiaba con abnegacion, sus géfes, sas oficia- 
les, — todos estaban decididos ; entre tanto que para los re- 
clutas de linea, para los de milicia, era un entuaiasmo^ un 
arrebato de patriotismo y honor, el deseo de est/kr en su 
puesto, y que viniese el enemigo. 

Perdido tanto tîempo en empezar la fortificacion^ 
conducida esta obra con tanta flojedad hasta Febrero, el 
16 apenas habia 27 piezas de artilleria, la mayor parte de 
inenor calibre en bateria, muchas de ellaa en curenas de 
ntar, y otras en lo que llaraan potros. En los dos estremos 
estaban poco mas que senalados los fosos, y faltaban por 
todas partes todos aquellos complementos sin los que es 
fàcil un brusco y vigoroso ataque. 

La moral de nuestros reclutas apenas estaba formada 
en el cuartél, y por muy lejos que la hubiese llevado el es- 
ipero escrupuloso de la ensenanza, faltaba ver si al sonido 
de las balas, al estruendo del caf^on, à los quejidos de los 
moribundos, al aspecto de un enemigo audaz, se raostraban 
frescas las lecciones, arraigadas en la inteligencia, fuerte y 
firme el corazon. 

Como desde el 13 habia quedado Oribe desembaraza- 
zado del General Rivera, que habia realizado su movi- 
miento, y que el enemigo habia estado todos esos dias ma« 
niobrando à seis ô siete léguas de la -capital, y el 15 habia 
esparcido à nuestra vista sus fuerzas, se creia que todo 
vendria preparado para iniciar desde luego operaciones 
vigorosas* Se habia anunciado de antemano la seftal do 
alarma : estaban establecidos telégrafos, para la inteligen- 
cia de sus movimientos; y estaba preparado todo aqucllo de 
que podiamos disponer para recibir su inmediato ataque. 

£1 mismo 15 se di6 la primera alarma, y fué lisonjero 
observar que los que en ese moroento no'estaban en las lî-. 
neas, corrieron desde luego â ellas. Algo mas : no iban 
solo los hombres que alli tenian puesto senalado, acudian 
otros, que por varias circunstancias podian dispensarse, y 
nuestra fuorza nunca era mayor que cuando se anunciaba 
el peligro : nadie se ocultaba, nadie huia el combate ; y cl 
que en el momento de sonar la bulliciosa campana que lo 
anunciaba, se hallaba en ocupaciones privadas, en el seno 
de la familia, 6 dando à sus fuerzas el reposo de la pasada 
vigilia ; abandonaba los intereses, se hacia sordo â las là« 
grimas de la madré 6 de los hijos, 6 se ponia en pié y cam- 
biaba presto el desalifio deisueâo por losatavios delsold**^ 



116 MeifT^VIBBO. 

do: ias calks estaban llenas de gente que corria — que 
eorria â pelear. 

A l^ seâal de alarma de este dia se présenté esponta- 
Reamente en la Linea el gênerai D. Juan Pabio Lopez, go- 
bernador de Santa-Fé, que se hallaba en esta ciudad res" 
tableciéndose de sus doienclas, acompanado de sus dos 
ayudantes. El gênerai se présenté desnudo de las armas 
é insignias de su clase : armado sencillamente de una ter- 
cei'ola y un sable, pidiô al General en géfe lugar entre los 
defensores de la capital. 

En el mismo momento, el coronel D. Isidore Suarez» 
el euerrero distinguido de Junin que hace muchos aôos 
dejôla carrera, se présenté al Ministerio de laGuerra para 
que se le destinase, à pesar del mal estado de su salud. — 
Este era elespiritu de la capital, y en los batallones de la 
guarnicion habiahombies queiamàs habian pensado co- 
locar en sus manos las armas : literatos, profesores de cien- 
eias, todo estuba alli ; y era la voluntad por que muchos 
habian podido alejarse : sea una muestra D. Càndido Jua- 
nîcé, que estuvo sirviendo de soldado hasta que flié llama- 
do â ser Juez de l/instanciaen lo criminal. 

La noohe del 16 pasésin novcdad : era interesante en eso 
momento ver nuestra linea. Unsilencioprofundoreinaba en 
ella, que no era interrumpido sino por los ordenados ; aler- 
tas ! de los centinelas. IjOS soldados dormian é reposaban 
pcgados almuro, al pie de sus armas. En las baterias, es- 
taban encendidas las mechas. Los géfes, los oiiciales todo 
estaba en su puesto. Fuera de algunas réservas parciales , 
dos é très batallones estaban colocados, tambien en un 
ffran cuerpo de réserva sobre el gran camino del centre : 
joa soldados estaban sentados al lado de sus armas sin per- 
der su formacion. Iiacaballeria coiocada del mismo modo 
â retaguardia, hubiera servido para caer sobre el cnemigo 
en el caso de ser repelido, y para contener à los timidos que 
buhiesen vuelto la e8{)alda atolondrados por el primer em- 
pujedel ataque. — Al gênerai en géfe se le veiacomouna 
sombra misteriosa pasar silencioso recorriendo, inspeccio- 
nando, satisfaciéndose por si mismo, de que todo estaba 
ejecutado conforme à sus érdenes. La misma vijilancia 
Qjercitaban en sus funciones respectivas los demas géfes» 

El dia amanecio, y solo faite el enemigo. Segun f\ié la 
aurora estendtendo su claridad, anunciaron losvijiasque 
no se le veia. Ya el Sol ihmiinaba por todas partes la na- 
turaleaa, y se mandé ir â descubrirlo. Entonces era inte- 
reaante observar al Greneral, cuâl en sus disposiciones con» 
Bideraba la naturalaza de sus soldados. Se traslucia en ellas 



APUNTW HISTÔBIC08. HT 

que queria que se acostumbrasen a ver cara à cara al ene- 
migo, sin dcjar que su entusiasmo se laruase sobre él» p^ra 
que un contraste casual no vinieso à producir un mal efec" 
to en la moral que se trataba de formarles. Al despues co- 
ronel D. Marcelino Sosa, que ha prestado servicios tan 
recomendables, le fué encomendado ese dia ir mas lejos 
que todos : su conocimiento prékctico del terreno lleno de 
quintasyde bosques y de calles cortadas » de portillos» de 
sanjoneg y de caminos escondidos, lo hacian et mas apro- 
posito^y su conocido valor anunciabaque sabria desem- 
pcôarse.-^-Âun en este momento>nos parece oir al General 
en géfe, que minuciosaraente le hacia sus osplicaciones é 
inculcaba sobre las ideas mas importantes: ^' descûbralos 
y. bien Soea : no comprometa nada : haga Y. corner los 
cabaiJos " : y asi con otras indicaciones en un lenguaje me* 
nos perceptible. Despues de esto y de la» ôrdenes al coro« 
nel Velazco (D. Faustino) y à ios demasgéfes, se puso en 
marcha la columna que debia hacer la descubierta en laa 
diversas direcciones sobre que podia haberse movido ei 
enemigo. 

Los diversos cuerpos volvieron à su tiempo» y el que 
mandaba el coronel Velazco que llevaba à sus ôrdenes a 
Sosa, avanzândose hasta lo de Casavaile posicion que ocu- 
paba el enemigo, empeno con las fuerzas que este desprên- 
diô, un choque que nos fué por todos lados ventajoso y nos 
produjo dos prisioneros que hizo el ûltimo. Las acertadaa 
disposiciones del géfe coronel Velasco le merecieron elo- 
jio, é bicieron que fuese contenido siempre cl enemigo ape- 
sar de su superioridad numérica ; mientras el comandante 
Sosa con solo 80 hombres se porto bizarramente tirotean* 
dolos con audacia, £1 mismo, recomendo la bravura del 
teniente D, Tiburcio Carro ayudante del Ministro de la 
Guerra. Asi estes soldados de poco mas de 40 dias, desde 
el primero en que tuvieron la ocasion, empezaron à ven- 
cer 1 — Y con la acertada circunspeccion de las disposicio- 
nes del General, à formarse tambien desde él, la moral 
gucrieradel ejército. 

La mision del General Paz, no era solo formar Aolda- 
doB, conducirlos al combate o adiestrarlos à laresistencia, 
defendiendo las lineas de defen^a : no estaba solo en ejer- 
citar en estas operaciones, Ios princtpios del arte, en traer 
a la aplicacion pràctica, las reglas y consejos de la cien- 
eja ; reuniendo al valor mas csforzado, la serenidad y. el 
dominio de si mismo mas completo, aun en medio del mas 
vivo fuego del combate. Paz en todos sus hecbos de armas 
anterioresycomo en Ios de la présente campana, se ha dis* 



118 montbVidbo. 

tinguîdo por un imperturbable câlculo militar, que lo ha 
faecho estar tan pronto para sacar sus fuerzas sin compro- 
niiso, con una hàbil retirada, desde que veia que bus es- 
fuerzos no eran provechosos en el punto que que acome- 
tia ; como para empujarlas con vigor cuando cra necesa- 
rio: asîen la Tablada, en Oncativo, en Caa-guazû, jamâs 
estuvo dudosa su Victoria, ni su ejército de tal modo com- 
prometido que un mal suceso hubiese podido producir una 
derrota. Su mision aqui labacîa especialmente delicada, 
la naturaleza de las tropas de que estaba compuesto su 
ejército : los apurosdel erario que debîa dejarlas împagas 
necesartamente. Esta ûltima circunstancia disminuia mu- 
cho su efecto por el entusiasmo que reinaba, y Paz y sus 
exelentes géfes se dedicartm à cultivarlo y exitarlo viva- 
mente. Se disminuia tambien porque, muchos de esos sol- 
dados, los que llevaban el nombre de milicias, no contaban 
en mucho con el sueido, y motivos niuy superiores a esa 
mesquindad, eran los agentes de su esfuei-zo. Pero para 
comprender bien las diftcultades de la primera es preciso 
hacer un lijero analisis de ia coniposicion de ese ejército. 

Todos eran reclutas : los cuerpos que llevaban el 
nombre de tropa de lînea, eran compuestos especialmen- 
te ^de los hombres de color llamados al servicio, y en un 
numéro mucho mas reducido, de hombres de menos valer 
social que habia destinados à éK Los otros cuerpos eran 
las Guardias Nacionales: vecinos, artesanos, hijos ô deudos 
de las familiasque habitaban el pais : muchos de ellos es- 
paHoIes que nobiemente part ian las fatigas con nosotros. — 
La Union, batallon al que se le verâ distinguirse, en que se 
habian alistado una porcion escojida de vecinos y muchos 
espanoies tambien ; que segregàndose voluntariamente ha- 
bian formadô un batallon de preferencia, que acreditô que 
la merecia. — l.a Légion Argentina, compuesta de losemi- 
grados de aquella Repûblica, que manifestaron haber com- 
prendido su posicion y llenaron su deber. Del Batallon 
Matricula, formado de hombres de jnar, empleados en el 
Puerto y ribera, al que se le verâ disminuirse y estinguirse 
casi menos por falta de décision, ni del corage que hubie- 
sen probado si el enemigo nos hubiese dado un pronto 
asalto, que por la duracion del sitio y la interrupcion de 
sus trabajos. Del batallon de Extramuros, que aunque 
disminuido por la defeccion de los Vascos, sostuvo bien la 
campafîa. Luego del de Desmontados, que en Junio en 
varias divîsiones fué remitido al General Rivera hasta for- 
mar estas el numéro de 913 homdres. 

Entre estos cuerpos no entro la division, ni los celos 



i 



APUNTES HISTOBICOS. 119 

que pudieran hacer asomar sus dîversos caractères de tro- 
pa de linea y tropa de tnilicia ; pero ya colocadas las fuer- 
zas en las fortificaciones, ya en el momento do los conflic- 
tos militares, el partido enemigo del Gk>bierno trato de 
avivar y bacer clamoroso y de piedad, el grito sordo que, 
desde e( alistamiento de los hombresde color, habia empe- 
zikdo â hacer susurrar entre ellos, de que ei*an destinados 
al sacrificio, à ser las victimas inmoladas â la salvacion, à 
la comodidad de los blancos. Los que ians^aban estes acen- 
tos traidores, comprendîan bien que la necesarîa conse- 
cuencia de la organisacion de las fuerzas debia venir â 
servirles en cualquier estremo. Si el General empefiaba, 
en cualquier empresa riesgosa, las tropas de linea por su 
disciplina ; su artero anuncio adquiria por conipi*obacion, 
los piuertos, los heridos que producen las funciones de 
guen^a. Si por evitar este reproche aleyoso, lanzaba al 
peligro las milicias, enténces el acento sinceramente dolo- 
roso de las madrés y de las esposas aflijidas, hubiera podi- 
do ahogar los mas entusiastas vîctores del triunfo, y cual- 
quiera de las parciales victorias que dà la guerra, habria 
parecido demasiado caramente comprada, porque no se 
veia desde luego el resultado prôximo de terminarla. Y 
esos encuentros parciales, diariosi eran necesarios para 
hacer soldados. 

Paz, sin abandonar nunca este càlculo de su sitaacion 
para obtemperar sus disposiciones. se coloco firmemente 
en medio, y desde los primeros dias, desde los primeros 
encuentros, cl servicio se hizo promiscuamente por todos 
los çuerpos, no atendiendo â mas en la distribucion, que el 
mejor logro de la empresa, y muy pocos dias despues ya 
era impotente el clamor pérfido, y la moral era uniforme ; 
todos eran soldados, y la rivalidad era en quién se mostra- 
ba mas dîgno de este nombre. 

£1 18 salio una parte de nuestra caballeria y 40 gra- 
nadcros de la Légion Argentina, â buscar forrage fuera 
de las lîneas, y lienaron completamente sus objetos. 

El 19 el General de Armas en persona, salid con très 
bataliones y una fuerza de caballeria, y practicô un mo- 
vimiento hasta las Très Cruces (como casi una légua de 
las lincas), sin encontrar enemigos. Estes esperaron â 
que se retirase nuestra columna para avanzar â las Tretf 
Cruces solamente dos de las suyas — Orîbe que dejaba asi 
dar â nuestros soldados estes paseos militares, en que se 
formaban,ocupabalo8 suyos endegollar vecinos indefen- 
SOS, dejandasuscadàveres insopultos* El coronel Saave- 
vedra nizo sepultar à dos iofclices que habia hecho asesi* 



120 lIOlKTSVIDfiO. 

nar en el Cordon (pueblecijto dcl arrabal de la capital) 
el mismo sobrino de aquel, Francisco I^isala, segun se dijo 
por les vecinos. El uno de ellos, subdito sardo, sellamaba 
Francisco Franchelli. 

De esta clase de atrocidades continuaban cometiendo 
los enemigos por todas lados. Segun una relacion remitida 
oficialmente por el Sr. Présidente de la Repûblica, y que 
ha sido confirmada por el tiempo, habian sido degollados : 
D. Antonio Pcrnas, vccino de Cochenga : D. Juan Sosa, 
vecino de Minag y herœano del coronel de este nombre : 
dos hijos de D. Gervacio Munoz, orientales, degollado el 
uno en el campo de Oribe, el otro à inmediaciones del Ca- 
nelon Grande : otros très hiios del mismo Muûoz escapa- 
ron de ser degollados por la vigilancîa y cuidado del mis- 
n^o Sr. Présidente : D* Pedro Pato, ancidno decrépito^ 
orîenla). A este lo sacaron do la cama dopde estaba en- 
fermo, para degollarlo por orden esjpresa de D. Manuel 
Oribe. Sobre este asesinato hemos visto una carta origi- 
nal de puuo y letra de Oribe, tomada u Melgar, à quien 
era dirijida, en que lo reconviene por su tardanza en sa- 
crificar a este podre anciano, con otras escit^ciones del 
mismo género jEeroz. Este documento, incontestable» prue- 
ba de la ferocidad de ese caudiilo, y fué remitido al Minis* 
terio Inglés, donde existirà siempre como incontestable 
testimonio hisiorico de los atcntados cometidos por Oribe 
en esta guerra salvaje, 

El 20, como el 21 y 22, nuestras dcscubicrtas bacian 
su servicio, y los cuerpos empcnàban sus tiroteos y funcio- 
nes de guerra", tan bien concertadas, que en todas sacabao 
ventajas sobre el enemigo y lo rechazaban : adquiriendo 
asi a un mismo tiempo, la idea de su fuerza y de su aupe- 
rioridad. El General Paz, que se esmeraba en esto, como 
que era vital, excitaba por otro lado su cntusjasmo, con- 
fundiendose con sus soldados, para darles provecbosos 
ejemplos en obsequio de la Patria. 

Como continuaban los trabajos el 21, despnes de ha- 
ber reuoido a su airededor varios géfes y oAciales, mientras 
andaba en persona inspeccionando los de la fortificacioa» 
tes dijo : — " No he nacido Oriental, pero estoy consagrâdo 
a la causa de los Orientales, y como tàl no habrà nada à 
que no me preste : imîtenme, pues, los buenos Orientales,'* 
— y Qcho fil hombro una pila de ladrillos. Fué seguido por 
todos los oficiale^ y tropa, y en un cuarto de hora, quedô 
allanada una gran e^tensipn de terreno que con jornaleroa 
habria exijido dos dias. 

Asi Paz, entnetanto que para Oribe eran perdidos los 



APUNTES IIISTORICOS. 121 

dias que pasaban, y fuDestas las escaramuzas que einpren- 
dia, 9aeaba ventajas do estas» y aprovechaba aquellos en 
coinpletar lajs fortiiicaciones ; y cada momento se hacia 
iui6Btra defensa» nuestra situacion, mas fuerte. 

En la nochc del 22 abortaron los planes de la primera 
conspiracion y seduccion de Oribe y sus complices. — 
" Hacia dias ( nos dice el ^^Nacional" ) que malvados de 
esta capital anudaban les bilos de una compiracion rota, y 
Irabajaban en seducir individuos del batallon de Extramu- 
ro8. " — Efectivamente, desde la conjuracion de que fué in- 
dicado de tramai* D. José Antuûa, habian recaido las mas 
faertes sospechas sobre la parte de Yascos espaâoies que 
formaban en este batallon. Envano se les cambio el géfe 
y se las diô al coronel D. José de Guerre, que aunque 
oriental, por haber servido muchos anos y hasta reciente- 
mente en la peninsula, debia captar la buena voluntad de 
estos hombres, que muchos habian servido en ella : en vano 
las calidades miiitares de este géfé, que lo han hccho rc- 
comendable asi al General como al reste del cuerpo que 
continué mandando, se contraia à prestarles todo esmero 
y regularizarlos. Estos Yascos se mostraban sicmpre in- 
docikis é insubordinados, y dieron en muy pocos dias mas 
de un motivo de digusto à su géfe y al del ejército ; de tal 
manera que parecia que eran conducidos por algun moti- 
vo oculto. 

Quîzà desesperanzados de contiuuar mas tiempo en- 
cubriéndose, 6 convencidos de que no hallarian simpatias 
para llevar à cabo un plan mas estenso, en la noche del 22 
se pasaron al enemigo la mayor parte de elles, que estaban 
de servicio con algunos oficiales fuera de las linea& Y para 
consignar su traicion, empeûaron un tiroteo sostenido so« 
bre estas. • 

Este incidente, cuya causa no fué conocida hasta el 
dia siguiente, diô ya ocasion para conocer como se iba 
consoTidando la moral y la disciplina de nuestros cuerpos. 
£1 General en gefe, que desde los primer os tiros calculé 
que esto no podiaserde consecuencia,dié instantàneamente 
érdenes para que nadie contestase estos fuegos, y réitéré 
la de que no se disparase un fusil sin su érden, conservun- 
dose todos en su puesto. Los traidores alentados asi, se 
aproximaron caulos euanto creyeron prudente en hiedio 
de la Qscuridad, y las balas silvaban incesantemente sobre 
las cabezas de nuestros soldados, sin que ninguno ntostrase 
flojedad en esta espectacion pasiva, ni se aturdiisse liasta 
quebrantar el mandato, contestando. Despues de casi una 
hora de sostoner su fuego, especialmente sobre cl centre, 



122 MONTEVIDEO. 

«e retiraron, y paso la nochc en el niismo silencio. Muy 
pocas noches antes, en una alarma falsa 6 verdadera que 
se estendiô en la linea, se vio é»ta coronada de fuegos, sin 
que pudiese decirse quién habiadado la ôrden para dispa- 
rai'los. Las agrias reconvenciones del General en géfe, ya 
se vio en la noche del 22 côtno habian producido su efecto 
saludable. 

En la mafiana del 23, el 3» ® , 4. ^ y 5. ® de linea, sa- 
lieron âun rcconocimiento, y ya hîcieron expiar con la 
sangre de algunos de estos traidores, su defeccion. El ene- 
migo, que se habia avanzado con toda su infanteria, rétro* 
cedio a la vista de nuestra descubierta, y parapetândose de 
ediiicios, dispararon seis canonazos con una pieza de à 12. 
Era ya una de las originalidades del gênerai de Roms, que 
empleasc sus canones para contener à nuestros recUitas, 
que marchaban à pecho descubierto, cuando era tan facil 
ver que éstos comprenderian, que si los soldadoa eneniigos 
no osaban atacarlos con unas buenas cargas en campo 
abierto, menos se atreverian â acometerlos cuando estuvie- 
sen parapetados por nuestras iinas y protejidos por sus ba- 
terias. El resultado era, que de cada uno de estos ensayos 
volvian nuestras tropas orgullosas y envanecîdas ; y obte- 
niendo de sus géfes satîsfechos, merecidos aplausos. 

Volviendo à estos Vascos, ellos han llevado, en su ma- 
yor parte, sucesivamente el castigo de su perfidia. Oribc 
los ha emplcado siempre en el &ervicio mas arriesgado y 
penoso de las descubiertas y guardias avanzadas : confiaba 
en que no volverîan à pasarse â nosotros, conio muy pron- 
to empezaron a hacerlo sus soldados, desengaAados de la 
esperanza de la conquista y saqueo de una rica cludad ; y 
nuestros soldados los han ido diezmando en casi todos los 
encuentros. • 

El 24, el 25, el 26 y el 27, se repitieron mas ô menos 
las mîsmas escenas que los dias anteriores. Nuestros cuer- 
pos salian alternativamente todos los dias, segun las bien 
calculadas disposiciones del General en géfe, que cuidabâ 
en ellas de aleccionarlosà todos,de proporcionarlos à la em- 
presa, y de hacer que, menos por el numéro que desplega- 
ba en las operaciones que por el tino de estas, al paso que 
se encontrasen empenados de modo que su valor y disci- 
plina fuesen afirmàndosc en la frecuencia del peligro, vol- 
viesen de él siempre victoriosos y ufanos. Caian alganos 
muertos, nos costaban algunos heridos ; los pagaba caros 
el enemigo, y sobre esos cadàveres, y con cse riego de 
sangre, se echaba en la fantasia de nuestros soldados las 
bascî* fundamentales en que reposa esa pirâmide de ilusion 



APUNTE8 HISTÔRICOS. 123 

que se forma el guerrero, y que vé irse elevandocondes- 
pojos huraanos, para ilevar su nombre à la inmortali- 
dad, sin cuidarse en su entusiasmo de patriotismo y 
de gloria, si mas 6 menos tarde io consigna con I09 
suyos propios, en homenage à una causa noble, que se en- 
vanece de defender. 

Mientras Oribe en estos dias nada inlentaba de sério 
ni aun hacia un renocimiento vigoroso sobre nuestras for- . 
tificaciones, estas se hacîan cada dia mas teraibles para sus 
soldados. Se acababan de montar nuevas piezas de artille- 
ria de grueso calibre que venian à cambiar las de mener 
que estaban en las baterias, 6 à cubrir los puntos hasta en- 
tonces desnudos de ellas. En fin para no caer en repeticio- 
nés ; entre nosotros, todo trabajaba, todo se movia al gran- 
de objeto de la defensa. £1 (Seneral en géfe que miraba, 
que velaba todo, se hacia el idolo de sus soldados que no 
tardaron en darle el sobrenombre confidencial y esprecivo 
de! sargento prirnero. 

La moral dé la poblacion se mejoraba, y apoyaba asi 
las medidas del gobicrno. £1 enemigo era mcnos temido, 
todos empezaban à descansar, à tener confianza en las for- 
tîiicaciones, en la eficacia de la resistencia y esto daba 
aliento para que los timidos dejascn de serlo, y fuesc cada 
uno volviendo la vista en derredor de si para hallar espe- 
ranzas consoladoras. Las madrés, las familias, veian volver 
à sus hijos polvorosos, ennegrecidos muchas veces, pero 
sanos y salvos ; y se entusiasmaban con el rclato de los su- 
cesos de la manana que les hacian, y ellos se enardecian 
con los multîplicados elojios y caricias, y olvidaban las fa- 
tigas de la Tijilia, y los peligros del choque. Succesiva y 
graduÀlmente empezaron à césar las emigracîones, y ya 
solo las realizaron los aue ô de tal modo tenian preparados 
sus viajes que no podian rctrogradar sin perjuicio, 6 los 
que egoistas mientras dejaban aquî fatigas gloriosas sola- 
mente querian en otra parte hacer ganancias contrayendo 
su trabajo à provechos pecuniarios, 

Rosas por la primera vez tuvo la astucia de cortejar 
espontaneamente la vuelta de sus enemigos ; tal era el pre- 
cio c}ue ponia a la conquista de Montevideo que des- 
cendiô de esa politica inflexible con que ha persegui- 
do hasta el esterminio. No dio una amnistia : este me- 
dio deja civilizacion, no tiene entrada en su gabine- 
te ; y aunque, por mas que la bubiese publicado esta espe- 
cie de compromise con él emîgrado, no tendria garantia 
desde que en sa gobierno absoluto é nada puede darla, sin 
embargo, prcvino por una orden a la capitania del Puerto 



124 MONTEVIDEO. 

de Buenos Ayrcs, que ningun individuo que ilegase fuese 
molestado por sus opiniones politicas ; y esta resolucion 
fué circulada en Buenos Airc3 para que fuese comuntcada 
por todo ei que quisiese, y generalizada aqui por sus ajen- 
tes, raanteniendoesprésamente en la escuadra de Brown al 
trente del puertoâdos hermanos Oyueias, para quetenta- 
sen coH la clèmencia del Restaurador, à los emigrados Ar- 
gent! nos. 

Se ha decantado mucho en los impresosde Rosas el 
numéro de los que se acojieronàella, pero si sepublicasen los 
nombres se hallaria, que no habian llcgado à un centenar 
estes profugos, de los muchos miles de Argentinos que va* 
ganespatriados ; felices aun en las miserias que muchos 
sufrcn porque pueden alzar su frente erguida y libre. La 
légion que formaban los que habia en la capital tuvo sus 
bajas, pero en realidad fueron mas en las listas del cuerpo, 
que por abandono del pais ni del servicio de su defenaa. 
A la creacion 6 roorganizacion de ella en Mayo de 1841 
se alistaron indistintamente todos en ese batallon y su to- 
tal llegô à cosa de 700 hombres. Algunos de cstos por va* 
rias causas habian saiido del Estado antes de Diciembre 
de 1642 y otros cuando la defensa vino à ser tan fatigoaa 
como urgente, se pasaron â la Milicia Pisiva à dondie la 
ley los destinaba })or su edad ô achaques ; de manera que 
la Légion Argentina llevo â la Linea de fortificaciones al^ 
go mas de 400 hombres : de estes segun una relacion au- 
téntica que hemos visto en fines de Junio habia prestando 
su servicio en las fortificaciones 160: enfermes acciden-* 
talmente 80 :. salidos del cuerpo para otros servicios des- 
pues de mediados de Febrero 90 hombres, \o que da un 
total de 330. — Un solo Leseonario se paso al enemigo al 
frente de los muros, y de los que faltan para iguaiar esta 
cuenta, y de los que habia desminuido el cuerpo antes de 
Febrero, hay que rebajar muchos que salieron para forraar 
oficiales subalternes, cabos y sarjentos, de los cuerpos de 
hneu organizados en principios de este ano. Que pocos 
fueron pues, los que doblaron la rodilla â Rosas ! Que po- 
cos, los que emigraron en el momento del peligro, para 
otras pai'tes ! 

La Union, batallon que se asemeja â la I^egion por tan- 
tes titulos de gloria, tambien sufriô notable disminucion, y 
no era para irse à Rosas. Apenas 5 6 6 se pasaron al ene* 
migo ; influycron en ella las mismas causas hasia un cier- 
to punto, que en los Areentinos : pero uno y otro cuerpo 
aunque disminuido sostubo constante y firme los trabajos 
y los pcltgros. 



APUNTK8 HISTORICOS. 125 

Todo pues se entonaba bajo los fuegos del cafion ene- 
ini'go, que servia mas bien para conaolidar y dar vigor que 
para intiinidar al patriotismo. Nuestros soldados que se 
ibao acostumbrando à su sonido, continuaron sus salidas. 
Hasta los accidentes de una guerra que iba tomando un 
caracter crônico se fuercm regularizando, y el gobierno 
acorda la )»ubIicacion de un Boletin de las operaciones dei 
ejércâto de la capital. De él nos serviremos en adelante in- 
sertàndolo intégro ô en estracto segun el interés ulterior 
que nos parezca pucda merecer el contenido. 



" Boletin del Ejército nûm, 1 . ® 



'* La necesidad de que cl ejército e«té al corriente de 
las noticias y sucesos mas importantes de la guerra que 
dignamente sostiene, nos ha decidido âredactar un Bole- 
tin consagrado especiàlmente a estos obietos y tomado 
siempre de fuentes ofîciales 6 fidedignas. Ll ejército halla- 
rà enél la verdad espresadaen un lenguaje sencillo y milî- 
tar. No se le ocultaràn los reveses, y todagloria por pequc- 
na que sea tendra lugar en la publicacion que se consagra 
al ejército, cuyo lema invariable es, la independencia del 
Pais de todo poder estranjero : que es la palabra de orden 
del ejército y el articulo mas hcrmoso de nucstra Consti- 
tucion. 

" La noche del 27 del corriente paso sin novedad, 
nuestra caballeria emprendiosumovimientodedcscubicrta 
del frente à las 6 de la nmnana del 28. Estaba a la vista 
una partida enemisa à inmediaciones del Cristo ; una de 
nuestras guerrillas la tiroteé y se retiré haciendo poca re- 
sistencia. La caballeria continué su movimiento apoyada 
por una compaûia de infanteria hasta seis cuadras al Este 
del Cristo tcniendo completamente desplegados los flancos. 
A las 10 de la manana el géfe de ella dio parte de hallarse 
en las Tres-Cruces una fuerza de caballeria eneraiga à las 
ôrdenes del ex-general Nunez, cuyo numéro no habia po- 
dido descubrir ignorando si se hallaba o no protejida por 
infanteria. Poco despues avanzo la vanguardia hasta llegar 
à las Tres-Cruces, donde hubo una fuerte guerrilla. Prote- 
jia la del enemîgo un piqueté de infanteria cmboscado: 
sin embargo cedio el campo retirândose Nunez â lo de Pi- 
juan. En la segunda guerrilla tuvimos un herido y un sol- 
dado muerto. Los enemigos castraron el cadaver de este 
bravo que fué traido u la linca, — Asi manchan sus manos 



i 






126 



MONTEYIDBO. 



1'^ 



i 



lo8 verdugos de Rosas y se ensanancon los soldados de la M- 
bertad aun mas alla de la vida ! 

'* El valiente que se vuelve traidor se desarma de io 
que constituia su fuerza, el honor. — Nunez al atacar esta 
ciudad que Io asilo proscripto, y lo coimo de honores, al 
dirijir su lanza contra los Ar^entinos sus hermanos, de los 
que tantes han mucrto a su lado, no es el mismo Nunez que 
conocimos y la memoria de Rana se ofrece al momento 
como recuerdo de espiacion. " 



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t.. , 



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n-i. .lit 



Asî termino Febrero para el ejército de la capital. 
Marzo fecundo en acontecimientos, de.interes trascendente 
no sera estéril para la gloria de aquel. Se ira viendo ya el 
fruto de una administracion capaz : las pruebas à que sera 

[mesta^enél y en el proximo mes serviran para hacerla 
ucir mas esplendente, y al acabar Abril podrà ya anun- 
ciar no el entusiasmo sino el juîcio frio del calcule que 
la Repûblica no sera Tencida. 



(. ii 

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... I 



CAPITUXiO VIII. 

( Marzo — 1843. ) 



Cesa en et mando el General Rivera. — Observaciones, — 
Mensage del Poder Ejecutivo à la Asamblea General, — 
Resolùciones de ella. — Noticia de! Senor D, Joaquin 
Suarez, / 



El 1. ^ de Marzo de 1843, sera un dia monumental 
en la historia constituciona), de las Naciones que deben su 
origen a la caida del dominio espanol en America, y de 
etemo honor para la Repûblica Oriental. £1 cuadro de 
esta era ci de un Estado dominado por todas partes por el 
ejército poderoso de un conquistador, que solo era resistir 
do vigorosamente en la capital. Ese ejército no era fuerte 
solo por su numéro, porque dominaba por todos lados la 
resistencia que empezaba à alzarse y regularizarse, sino 
que lo hacia mas temible, en guerras de opinion, el que 
era acaudillado por un hijo traidor de esta tierra, que in- 
vocando una legalidad quimérica, dividia con ella la opi- 
nion, arrastraba a que fiiesen traidores à ilusos, tal vcz 
sinceros, y dividia y desvirtuaba asi la resistencia nacio- 
nalé — Cesaba de mandar, por el magisterio de la Ley fun- 
damental, el ûnico Oriental que, por altos hechos de armas 
y por una tradicion de ââos, sostenia una reputacion de 
guerrero^ que nadie osabarivalizar entre sus conciudada? 
nos ; y dejaba la Pre&idencia, cuando à un tiempo la guer- 
ra exterior y la anarquia, parecian decir con voz unîsona, 
que era un soldado quien salvaria la tierra. 

Ni los Représentantes de la Nacion, ni el General 
ilustre, se dejaron arrebatar, se dejaron dominar por las 
circunstancias. EIlos, sostuvieron el ténor espreso de la 



128 MONTEVIDEO. 

Carta Constitucional. El, gustoso bajé â ser el primer sol- 
dado de la Patria. 

£1 espîritu de partido podrà alzar su voz cuanto quie- 
ra, sea en el alto grito de la dcsesperacion, sea en el sordo 
susurro de la raaledicencia : — ahî esta el hecho. Y noso- 
tros invocamos el testitnonio de la historia uniforme de 
los nue vos Estados, i cuàl, en circunstancias iguales, se- 
mejantes solamente, arrebatô la espada terrible del brazo 
fuerte, y obcdeciô a la ley severa, pero vuclta débil por las 
agonîas de la Patria ? — En loa conflictos de los pueblos es 
donde se han alzado por todas partes los caudillos : la 
gueri-a, la anarquia, han sido el pretestc para hacer pa- 
réntesis al ôrden constitucional : no han calculado sus fuer- 
zas para regularizar sus pretensiones, y à roenudo los que 
menos medios han tenido, y por eso han temido mas, han 
sido los mas audaces. Ni el General Rivera estaba deati- 
tuido de podcr, ni aqui los hombres son menos susceptibles 
que en otras partes a los medios corruptores, ni les hubie- 
ran faltado a los Représentantes pretestos plausibles, cuan- 
do por desgracia nadie tendrîa que ir muy lejos para apren- 
der las viciosas lecciones, y cuando por una desgracia ma- 
yor, cl ejemplo estûpido dâ prestigio al absurdo de que no 
hay fuerzct eii las Constitiiciones. — Y si no hay aqoî esos 
. Représentantes, esos hombres susceptibles de oorrupcion, 
mas gloria, mas honor para esta tierra ! 

La verdàd es, que ni el General Rivera, ni los Repré- 
sentantes, vacilaron un momento en cumplîr con la Coiis- 
titucion. A obedecer, dijo el uno : — à cumplir con la 
€arta, à calcular en la eleccion las convenienciaspùblica», 
dijeron los otros. No fueron à buscarlas en el espediente 
cobarde de los términos medios, que hubiera desqutcîado 
toda resistencia : no aprovecharon la coyuatura acciden- 
tai para abrir negociaciones conel traidor, ni captarse su 
benevolencia, amalgamando susparcîales para qne el pais 
lô fuese entregado por escalones en provecho quiza de los 
negociadores. No : hicierôn su eleccion, libre, desembara- 
anou de idensegoistas, y la colocaron donde mas segurida- 
des dttba de consolidar la defensa. - Acudieron con valen- 
tia al momento, y con juicio maduro, dejaronpara la paz 
de la Repôblica, la consumacion del acto solemnc. 

Desde el 24 de Febreix> habia pasûdo el Ejecotivo k 
la« Camaras cl siguientc : — 



API7NTJ?0 ndSTÔRtCOS. 189 



MENSAGE 



Del Podbr Ejbcutivo a i^a Hoivouable AsamBlba 6b- 

NERAL EN SU 6' LbOULATVRA BN 1648. 



" Senores Représentantes : 

"* AuguBta es y mas solemne que minea voestra reu- 
nion constitucional en los momentos actuales. Ocupado el 
suelo de la Patria por un onemigo fbros, que amenaca su 
independencia, que dévasta sas eampos, y proclama, èomo 
ànico derecho de guerra, la asolacion y el exterminio ( 
convertida la capital de la Repùblica en un vaste camp<» 
inilitar, y contraidos los brazos y la intcligencîa de todos â 
defender las libertadesnacionalesjaavidasy el honor de 
las familias, parece que en nada fuera permitido pensar 
sino en medidas de guerra y de defensa. 

*' Y sin embargo, vosotros elegidos de la Nacioi\ ha- 
ceis un paréntesis k ocupacion tan santa, y roba ei EJecu- 
tivo roomentos brèves â sus premiosas atencîones de guer- 
ra, para pagar un alto tributo de i*espeto al precepto cons« 
titucional que manda rcunirnos anualmente en este recin- 
to. i Que prueba, Seftorcs, mas luciente de nuestro acata- 
miento à la Constitucion de) Estado ; de que ese Codigo, 
que nos honra y nos proteje, no es en la Patria Oriental un 
embuste con que se parapete la tirania, letras sin vida y 
sin efectos, sino un dogma que asegura las libertades na- 
cionales, una realidad que pone limites al poder, aun en 
medio del estruendo de las armas y de circunstancias es- 
trémas ? 

*' EsperemoSf Sefiores, que el ejemplo que damos ins- 
talando en estes mémentos las Càmaras Legislativas, dara 
fortaleza y consuelo à los orientales que aman el lustre de 
su Patria, sera debidamente apreciado por los estrafîos 
que nos obseitan, como un elocuente contraste con la des- 
bocada tirania del enemigo que ataca la Repùblica, y ro- 
bustecerâ las simpatias de los que desean nuestra prospe- 
ridad, y la apoyan con su influencia y i^ poder, 

*« No neccsita decir el Ejecutivo, porque de tiotorie- 
dad se adviorte, que ni el tiompo que cuenta la administra- 
cionactual, ni las circcinstancias en que fué organizada, ni 
e) objeto casi esclustvo coti que tomô la direccion de los 
negocios, la han permitido contraerse al examen dfetenido 
y prolijo, que habria sîdo necesario para daros cuenta de 

TOMO I. 9 



130 MONTEVIDEO. 

lo ocurrido desde otro receso, y del actual estado de todoi 
los ramos de la administracion. No podeis esperar sino 
un rapidisimo bosquejo, en lugar de un cuadro perfecto, y 
si resaltan an él algunos rasgos mas acabados, solo seràn 
para trazar mejor el objetoque domina todo. 



ReLACIOKES EXTBBIORES. 

'* Conserva la Repùblica sus relaciones de. amistad 
con los Estados del nuevo y antiguo continente, y con la 
sola escepcion que os es notoria. 

" Nuesti*o Ministro en Londres habia concluido en 
aquella capital un tratado de amistad, comercio y navega- 
cion con S. M. la Reina de la Gran Bretana, fil mismo 
tiempo que el Ministro inglés en esta habia celebrado el 
que se os comunicô en nuestra anterior reunion. Fué este 
Tatificado aqui, y se encomendo el cange de las ratificacio- 
nés en Londres à nuestro Ministro. Pero el Gobierno aca- 
ba de recibir comunicaciones del Plenipotenciario de S. 
M. Bi en Buenos Aires, anunciàndole que S. M. prefiere' 
el celebrado en Londres, como mas conforme à los ûltima- 
mente concluidos con otros Estados. £1 Gobierno se ha 
prestado à los deseos manifestados por el Plenipotenciario 
Britànico, con tanto mas placer cuanto que las pequenas 
diferencias que hay entre el tratado de Londres y el de 
Montevideo, son todas en favor de la Repùblica, como os 
la manifestarâ la simple lectura de ambos documentes. £1 
Gobierno, pues, o$ recomienda, Senores, que os ocupeissin 
dilacion alguna en autorizar al Ejecutivo para ratificar eae 
tratado, lo que no puede ofrecer dilficultad, desde que au- 
torizâsteis la ratificacion del anterior, 

" Fué tambien ratificado por el Sr. Présidente de la 
Repùblica el tratado con S. M. la Reina de Espafta, que 
se os comunicô en la anterior reunion, y se encomendo el 
cange de las ratificaciones à nuestro Ministro en Londres, 
para lo que deberia dirijirse a Madrid. Aun no ticne el 
Gobierno noticia de la conclusion de ese négocie, 

'* Las enormidades del tirano de Buenos Aires, su nin- 
gun respeto a lo que se acata, aun en pueblos no civilixa- 
dos, llamaron sériamente la atencion de las dos Potencias 
Europeas de primer orden, cuyos numerosos sùbditos, y 
vasto comercio enel Rio de la Plata, se miran, como todo, 
comprometidos bajo aquel régîmen irresponsable y antiso- 
cial La Inglalerra y la Francia ofrecieron su mediacion 
para terminar la lucha entre la Repùblica y el tirano de 



APUNTE9 niSTÔRICOS, 131 

Buenos Aires. Admitidla el Gobîerno déférente à los de- 
secs de Potencias cuya atnistad estima, pero aqael la re- 
chazô con altanerîa y desden. Los Ministres de ambas 
Potencias en Buenos Aires denunciaron entonces perento- 
riamente à aquel tirano en el mes de Diciembre ûltimo, la 
resolucionen que sus Gobietnos estân de poner térraino à 
esta lucha, y le exijieron su cesacion inmediata, La cor- 
respondencia que el Ejecutivo pondra en vuestras manos, 
os instruira de los pormenores todos de este negocio im- 
portante, sobre cuyo progreso y desarroHo nada puede 
aun anticiparos, si no es la confianza que reposa en la leal- 
tad y en los hechos de aquellos Gobiernos. El de ta Re- 
pûbîica ha manifestado su reconocimiento por estas de- 
mostraciones de simpatîa y de interés, y no perderà oca-* 
sion de estrechar los vincuios que ligan la Repùbliea à esas 
Nacioncs amigas de nucstra naciente prosperidad. 

** El Imperio del Brasil, por cuya integridad y pacifi- 
cacion compléta hace el Gobienio sincerisimos votos, como 
que mira enellos unaprenda de propia seguridad, conser* 
va todavia la posicion de espectador indiferente de la lu- 
cha en que nos hallamos ; posicion de que debe esperarse 
que le saquen los principios de civilizacion y d^ orden de 
su Gobiçrno, tan opuesto al del enemigo que nos combate, 
el interés que en nuestra pacificacion é independencia debe 
tener, como la tenemos en las del Imperio ; y sobre todo, 
sus compromises solemnes aun en vigor. Espéra el Go* 
biernoese rcsultado ; y nuestro Ministre en el Janeiro cul- 
tiva entre tante con estrechez y décore las relaciones de 
ambos paises. 

GOBIERNO. 

" Ningun pormenor puede comunicaros cl Ejecutivo 
acerca de les rames cenfiados al Departamenta de Go- 
bierno : pero ha de anunciaros que aun en medio de las 
circunstancias en que se hall6 la Repùbliea durante vues- 
tro receso, ningun menoscabo sufriô la educacion cientîfi- 
ca, moral y religiosa, mientras la prosperidad y la riqueza 
nacional marcharon en envidiable progreso. Se multipli- 
caron al infinité los edificios y empresas particulares. Se 
trazé y pusoen planta por una de ellas una nueva ciudad 
con el nombre de Victoria, en la mârgen del Pantanose, y 
celebrô el Gobierne contratas ventajosas para la construc- 
cien de algunas ebras de inmensa utilidad pùblica. Oper* 
tunamente se es comunicarà tode le relative h esos nego^ 
cios. 



IS2 MONTEVIDEO. 

" Triste es, entre tante, anunciaroa que el curso de esa 
prodigiosa prosperidad, con que nuestra Patria atraia las 
lairadas del Mundo civilizado, ha sido subitainente deteni- 
do, sucediendo el recèle a la confianzat y à la actividad la 
inaccioq, de&de que el ejército devastador del tiraao de 
Buenos Aires ocupo el territorio del Ëstado. El anatema 
dp la Patria y de las Naciones todas interesadas en k>s 
progresos de la civilizacion, caerà sobre el barbare causa- 
dor de calamidad tan lastimosa cemo inùtil. 

'* Aferece especial mencien el Departamento de Poli- 
cia. 'Recibio un cambio en le personal ; y rebusteciende 
su accion en proporcion à la gravedad de les mémentos, 
desempenahoy servicios de la mas alta importancia, près- ' 
ta la mas eficaz ceoperacien à la defensa de la plaza, y 
es une de les mas firmes apoyes de la Âutoridad Na- 
cienal. 

Hacienda. 

** Al hablar de la hacienda pûblica ne puede el Ejecu- 
tiveespresares etra cesa que necesidades. Vesetros pal- 
pai9) Seûeresi les hoches que nos cercan : vois la crisis in- 
dustrial y mcrcantil que ha Iraido à su Patria ose lebelde, 
que intrQduce à su sene las hordas del extranjere :' su pre- 
sencia sela detuve de un golpe el movimiente del co- 
mercio : les capitales m^etàlicos desaparecieren de la circu- 
lacien, y la penuria que cxperimentan aun los negocis^utes 
mas acaudalades» es naturalmente cemun al tesore delà 
Nacion. Ni hay perque disimular esta situacion noteria. 
£1 Ejecutivo os la présenta cen franca verdad para que las 
Honorables Càmaras midan per ella les embarazps que 
cercan al Gobierne, y lanecesidad de remevcrles â toda 
cesta, per cualesquiera medios, sin consideracien â etra ce- 
sa que à la suprema de las nec^îsidades — la de salvar la 
cxislencia de la Patria. 

'' Muchas, y todas preferentes, han side las urgencias 
pecuniarias ; muches per censiguiente los compromisos 
que el Gebierne ha contraide, con cspeciahdad para la 
compra de materiales destinados â cempletar las fortifica- 
çîoncp ; de armamento, articules de équipe y manutencion 
del ejército. Altos eloffios merece, y reconocimiento de 
la Patria, la espontaneidad y franqueza con que les tene- 
4pres de eses articules les han facilitade al Gebierne ; y 
si akuna oscepcien ha presentado rfificultades, la accion 
del Gqbilerae las ha vencide, encontrande les artîculo» ne- 
césarios donde se reusaban. 



APUNTB0 Httl^RICOS. 19S 

^ El Ejecutivoy Selk>res Senadores y Représentantes, 
os recomienda muy especialmente toda medida relativa 
é recursos pecuniarios ; pero os anuncia tambien que co- 
locado en la inapeable necesldad de defbnder la Indepen- 
(tencîa Nacional, y de exterminar al enemigo que ocupa el 
sueio de la Patria, no reconocerâ obstàculo alguno para ba« 
cerse de los medios de llenar tan sagrados fines, dentro de 
la esfera d^ su podei, y de la autorizacioh que recibiô de la 
Honorable Asamblea. Cuando baya salTado la Naeion^ 
cuando las huestes del extranjero de'rroladas atestiguen los 
esfuerzos de la Autoridad, entonces, Honorable Asamblea, 
▼endré el Ejecutivo â daros debida y prolija euenta de los 
recursos que se procuré, de los medios por que pudo alcan* 
zarlos, y del empieo que les di6, y os pedii*à que atendaisÉ 
cubrir los compromisos que haya contraido. 



GtJBRRA* 



^ La guerra, Seilores, todo lo relative àlaguerra, es 
lo que ahora acupa por entero la atencion del Ejecutivo, 
io que debo ocupar casi esclusivamente la vuestra ; y solo 
por debido homenajo à las formas constitucionales hemoe 
podido demorarnos nosotros y el Ejecutivo en négocies 
distintos de la guerra. 

** Aquî, 8eîk>res, os trazara el Oobierno un cuadro fiel 
de la situacion de la Repàblica ; la franqueta y la verdad 
dirigen sus palabras, 

** Menos felîz que cuando asistio â vuestra anterior 
reunion, no puede anunciaros como entonces una victoria 
espléndida ; tiene por el contrario que recordaros un de- 
sastre que todos conoceis ; desastre de inmensa gravedad, 
que puso momentanée conflicto la independencia Nacio- 
nal, pero en el cual no perecié el honor de los Colores 
Orientales. 

** Confiado el enemigo en su triunfo, creyendo anî- 
quilados los elcmentos de resistencia, y postrado el alto 
espiritu Nacional ; y dando fé â los apasionadbs informes 
de unes pocos traidores, invadio luego el territorio del Es- 
tado, y avanzô sin hallar obstàculo à su ftente, hasta pocas 
jernadas de la Capital, marchande siemjH'e por un desier- 
to, en que no encontre ni habitantes, ni caballos, ni re- 
curso alguno ; habian huido despavoridas las poblaciones 
à la presencia de soldados que son verdugos, y se hallaban 
retirados todos los elemcntos de guerra por la habilidad é 



134 IID3fTBTIDBO. 

inflMDCÎm del bombre à quien tanUs veces debio U Repu- 
Uîca sa salvacioD. 

** Ese bombre extraordinario, ese varon fueite. cuyo 
génio 96 éleva con nuevo i^igor en medio de ios reveaes, 
el digno PieÂdente del Estado habia reunido con indeci- 
ble aotividad y tîno à les bravos Orientales fieies al jara- 
mento que bicieron à su Pàtrià ; y el enemigo qae marcba- 
ba engreido» se hallo de pronto en frente de un ejército 
que DO esperaba encontrar, y que detuvo su marcha jac- 
tanciosa el liempo necesario para que se preparase la ca- 
pital à una defensa eficaz. 

-* Asegurada en efecto, contra un ataque del enemigo, 
se emprendio la fortificacion de la capital, se improvisé un 
ejército compuesto de cuerpos urbanos, y de batallones de 
linea, formados de Ios esclavos que émancipé una digna y 
elevada resotucion de la Honorable Asamblea General. 

** Este Ejcrcito, Senores,. cuenta boy mas de seis mil 
combatientes, que en Ios momentos mismos en que el Eje- 
cutivo os babla, cubren con ardiente entusiasmo las lineas 
de nuestra defensa, y ticnen enfrenado y à raya el fantàs- 
tico poder del invasor. 

** Confié su mando el Gefe del Estado â un Miiitar en 
quein la pericia rivalîza con el valor y la constancia, y que 
consagrado de corazon y con fé a la defensa de esta Pâ- 
tria, ha hecho esfuerzos que honran su génio, y le granjean 
la estimacion y la confianza de todos. 

''No tîene el Gobiemo como elojîar debidamente la 
organizacion y disciplina que ban alcanzado Ios batallones 
de lînea en tan brève tiempo ; pero sobre todo la décision, 
la constancia y el brio de Ios «uerpos urbanos que com- 
pletan nuestra guamicion. En ellos encontrareis. Ho- 
norables Seôores, capital istas y propietarios, négo- 
ciantes acaudalados, hombres de letras y de ciencia, 
artesanos y jornaleros, animados todos de un mismo espi- 
rîtu de abnegacion, de perseverancia y de patriotismo que 
ningunas palabras pueden pintar : alli Ios vcis, abandona- 
das sas ocupaciones y comodidades, sufrir con visible se- 
renidad las fatigas y privaciones del servicio, y rivalizar 
en disciplina y en arrojo con sus cainaradas veteranos — 
Reposad, Seiiores, reposad tranquiIos~el Ejecutivo os lo 
dice — en que con soldados como Ios que guarnecen la ca- 
pital, no sera vuestro recinto auguste profanado por la 
planta del ferez extranjero, ni mancillado con la sangre de 
indefensos, ûnica que Ios verdugos saben derramar. 

" Si de la Capital volveis Ios ojos a la campana, la ha- 
llareis, SeAores, coinpietamenté asegurada por ese mismo 



APUNTB8 RISTOBfCOS. 185 

cainpeon que coopéré à que organlisasemos la defensa de 
la pkma, por el digno Présidente Rivera. Despues de traer 
con destreza al invasor hasta este mismo Departamento, y 
cuando el iluso buscaba aniquilarlo en muy desigual bata- 
lla, le burlé compietamente con habiles maniobras, ponién- 
dose à su espalda, colocandolo asi entre sas fuerzas y las 
de là plaza y dominando por entero todo el pais, à térmi- 
nos que ese invasor que juzgô no hallar obstàculo alguno 
se encuentra hoy sin mas territorio à su devocion que e\ 
que sus columnas ocupan. 

" Esa diestra operacion ha puesto tambien en seguri^ 
dad las numerosas familias que se han abrigado del ejérct- 
to de la Repùblica, huyendo de la ferocidad de los invaso- 
res. y las inmensas cantidades de caballos con que el ejér- 
cito cuenta, elemento primero de la clase de guerra que ha 
de hacer. 

** Con satisfaccion y confianza os anuncîa el Ejecuti- 
vo que à las érdenes inmediatas de S. E< el Sr. Presiden-» 
te General en Grefe del Ejército Nacîonal, obran hoy seis 
mil soldados de caballeria compietamente organizados y 
disponibles, sin incluir en su numéro las divisiones que 
atienden al cuidado de familias y caballadas ; ni las fuerzas 
considérables que con distintos objetos existen en o4roH 
puntos del territorio, y que llegado el caso en que S. Ë; 
|uzgue oportuno rounirlas, presentara un personal de ocho 
mil ginetes mas que suficiente para asegurar el triunfo, si 
la mano de la Providencia no quebranta las diostras do 
nuestros valientes. 

^ Taies son. Honorable Asamblea, los elementos que 
la Repùblica encierrà para aniquilar ese poder efimero, 
que asusta porque no se le mide de cerca : elles inspiran 
por si solos confianza plena en la Victoria ; pero mucho 
mas desde que los vemos dirijidos por el guerrero afortu- 
nado, à quien hoy como en otras veces ha confiado la pa- 
tria su salud. Ese guerrero senores que despues de haber 
rejido con firmeza, con rectitud y con decoro el Gobierno 
de la Repùblica, descenderà en cuatro dias de su elevado 
puesto, porque asi se lo manda la Constitucion, de quien 
es él primer dcfensor ; ese guerrero que darâ por segunda 
vez un ejemplo de moderacion y de respeto à las leyes, 
que sus enemigos no imitan, porque solo aspiran à conser* 
var un poder usurpado ; el General Rivera, Si*es, al dejar 
de ser Présidente del Estado, conservarà el grade de Ge- 
neral en Gefe del Ejército Nacionai, porque lo desempe- 
âarâ bien, porque ninguno posée como él la confianza del 
soldado, la esp eranza del cnidadano, porque ninguno nos 
ofrecc mas segura garantia de la Victoria. 



19& MONTBVIDBO. 

'' Su cooperacioQt sus serviciosi los del gefe de las 
fuerssas de la capital» y los elementos de defensa que el 
EjecutÎTo acaba de manifestaros, le dan, Se£k>re8, comple* 
ta seguf idad del trîuDfo : esta fé que no apareola, aino que 
profesa en el coraaon, se robustece tambien por la con- 
ciencia del que mira oomo primero de sua deberes, el de 
lidiar hasta vencer, porque no puede admitir la posibiltdad 
aiquiera de transiiir 6 ajuatar una paz, mientras el enemigo 
Ocùpe una scia pulgada del territorio Nacional : no. Hono- 
rable Asamblea ; palabras de avenimiento y de paz no 
1>ueden conibinajrse con la profanacion del territorio, con 
a presencia del extranjero armado en el suelo donde no 
debe imperar mas vokntad que la nacional. Tat es el sen- 
timiento, tal la resolucion irrevocable«iente adoptada por 
el Gobiemo, y no duda hallar los mismoa Totos en el seno 
de la Representacîon Nacional. 

^ Ha cumpUdo el Ëjecutivo, del modo c|uo las circuns- 
4ancias le permîten, sus deberea constitucionales en este 
acto solemne : de vosotros espéra, Senores, toda clase de 
consejo, de cooperacion, de ayuda : la carga es inmensa ; 
él promcte no cansaree de llerarla mientras haya que lu- 
char ; pero necesita tcner espeditos sus brazos, su pensa- 
mtento, su accion ; necesita de que la unidad, de que nace 
hoy su fuerza, no se débilite ; que se haga, si posible es, 
mas compacta ; que se évite, como pemiciosa, como fuen- 
te de desunion y sintoroa fatal, toda innovacion en el esta- 
do y mardia de las cosas. £1 camino en que estamos, Se* 
nores, nos conducirà a total y segura Victoria ; procuré- 
mos no desviarnoB de él, y no tardarà el dia en que el Ëje- 
cutivo venga, entre vivas'y estrépito.de alegria, â anucia* 
ros la salvacion de la Patria, el triunfo auguste de su Inde- 
pendencia. — Montevideo, Febrcro 24 de 1843. — Joaquin 
Suarez-— Santiago Vazquez. — Melchor Pacheco y Obes. 
— Francisco J. Munoz." 



El précédente Mensageobtuvode la Asamblea Crene- 
rai la acogida que justamente merecîa. En ambas Càœa- 
rasseaizôun sent imiento uniforme para responder al Ëje- 
cutivo. La de Représentantes y la de Sepadores, despues 
de haber sancionado la Ley siguiente, acordaron las conra- 
nicaeioncs respectivas que la acompanan^ y que res- 
piran ei roismo patriotisme, la misma cordura y la misma 
ener^ que sefialan la mayor p^rte de los documentos cla- 
sicos de la época. — 



APUNTES mSTORICOS. 137 



LEY. 



** La Cimararde Senadores y Diputados, de la RepùbliGa 
Oriental âel Uruguay, rcytiîdos en Asamblea General, 
bah sanctonado lo siguiente :^ 

^ Considerando que las actuales circunstancias de 
guerra, inpiden que la voluntad Nacional se manifieste 
COQ libertad sobre ei candidate que ha de ocupar la presi- 
dencia de la Repûblica vacante desde el dia primero del 
entrante Marzo : que casi todos los ciudadanos, cuya opi- 
nion séria josto é importante escuchar se hatlan en armas 
distantes del centre lejîslativo électoral, y que dos depar- 
tamentos principales de la Repûblica no han podido con- 
ramar su eleccion de Représentantes para la actual Câma- 
ra de Diputados, acuerda. 

^ Art. 1.^ Se suspende la eleccion de Présidente 
de la RepâUicB, en reemplazo del Sr. Brigadier General 
D. FrucUMMo Rivera que cesa ei 1. ^ del entrante Marzo, 
hasta que el territorio de ella, esté libre en su totalidad 6 
casi totalidad de los enemisos que hoy lo ocupan. 

*^ % Mientras se verifica la nueva eleccion de Prési- 
dente, el del Senado, Vice-Presidente de la Repûblica, 
ejercGi^ las ftincionesdel Podcr Ëjecutivo, como lo dispo- 
ne ei articule 77 de la Constitucion. 

'* 3. Comuniquese, dc;c. 

^ Lo que naso al conocimiento del Sr. Vicc-Fresiden- 
te de la Repàblica, en conformidad a lo que dispone k 
Constitucion. — Dios gaarde & Y. E. muchos afios. — Julian 
Alvarez, Présidente. — Juan M. la Sota, Secretario. " 



Respuesta de la Câmara de Senadorcs al Mensage, 



" Montevideo, Febrero28 de 1843. 

•* La Canvara de Senadores ha leido con emocion el 
coadro que del estado de la Repûblica ha presentado el 
Poder Ejecutivo en su Mensage de 24 del corriente. Com- 
prende que el pais se halla en dias de sacriiicios indispen- 
sables para salvarse de la dominacion bârbara del opresor 
de Buenos Aires ; y la Câmara de Senadores confia en el 
tino y fifrmeza del roder Ejecutivo que ninguno ahorrarâ, 
por grande que sea, como tenga por resultado directe la 



ISS MONTEVIDEO. 

conscrvacion de la Independencia Nacîonal, el decoro y 
libertades de esta Patria tan esforzada, y la pronta vuelta 
à su estado normal dcl orden de las circunstancias cornu- 
nés. Satisfecha la Camara de Senadores de la constancia 
y valor heroico del ejército de linea y de milicias, de loa 
dignos séfes que lo raandan, y del comportamiento leal y 
asiduo de los ciudadanos que cstân al frente de los depar- 
tamentos administrativos ; concîbe las mas lisonjeras es^ 
peranzas de una pronta y compléta Victoria, que la permita 
ocuparse de las récompensas y premtos de honor, debidos 
à tan heroica conducta. 

** La paz es un bien santo, que la Camara de Senado- 
res quisiera ya dar à la Repûblica, tan trabajada por uaa 
guerra interior y exterior de rauchosanos; pero la men- 
gua del honor Nacional es calamidad mas terrible que la 
miseria, que la proscripcion, que la misma muerte, y crée 
que mientras exista en nuestro territorio una sola bayoncta 
extranjera levantada en el aire, hablar de paz séria v'ili- 
pendiar el honor de nuestra Nacion, acostumbrada à hacer 
reconocer su derecbo de poderes fuertes, organizados ; y 
conti*a los cuales, atendidos sus grandes medios, parecia 
locura luchar. 

** Entre las muchas calamidades con que la Providen- 
cia^rueba nuestra fortaleza, enumera el Senado la cesa- 
cion constitucional en la Presidencia de la Kepùbiica del 
ilustrc Brigadier General D, Fructuoso Rivera ; pero la 
Constitucion, que es el librosagralo de nuestras libertades» 
as! lo previene, y es necesario someterse a tan dura pérdi- 
da, que sera reparada en algo por la presencia del mismo 
Sr. Brigadier General D. Fructuoso Rivera, como General 
en Géfe de los Ejércitos de la Nacion. 

" Cesa puesel 1,® del entrante mes el actual Prési- 
dente de la Repûblica en sus funciones por el ténor espre- 
so del articulo 73 de la Constitucion ; pero el Senado créé 
que no podria consultarse bien la voluntad nacional cuan- 
do el estranjero ocupa gran parte del territorio de la Re- 
pûblica ; y ciudadanos cuyas luces serîan de grande utili- 
dad para ilustrar a la representacion nacional en la elec- 
cion, del ciudadanoqueaebereemplazaral Présidente que 
concluye sus funciones, se hallan ocupados en la defensa 
del pais. For esto la Camara de Senadores ha saneionado 
un proyecto de decreto que pasô à la de Représentantes. 

" renetrada esta Camara de la utilidad que resultarà 
al pais, de la ratificacion del nuevo tratado celebrado en 
Inglaterra entre nuestro Ministre Prenipotenciario y el 
gobierno de S. M. B., y que es urjente no demorar su rati- 



AFUNTES HISTURICOS. 139 

ficacion» ha sanciooado tambien otro proyecto de decreto 
que igualmente paso à la Câmara de Diputados. 

** I^ Câmara de Senadores cierra hoy esta comunica* 
oion satisfecha del celo del Poder Ëjecutivo en la convo- 
cacion de los cuerpos colejisladores, que mientras duren 
las actuales premîosas circunstancias, à juicio del Senado 
solo deberân reunirse para los cases que el Ejecutivo ne 
cesite de su apoyo, 6 para escuchar que los etiemigos de 
la Repùblica estàn vencidos y humiilados, 6 han desapa- 
recido del pais. 

'* La Câmara del Senado aprovecha esta ocasion pa- 
ra reitorar al Poder Ejecutivo los sentimientos de su alta 
consideracion. — Lorenzo J. Perez» présidente. — Juan A. 
Lavandera, sccretario. " 



Respuesla de la Câmara de los Représentantes al Mensage. 



"Montevideo, Febrcro 28 de 1843. 

'* La Câmara de RR. esta altâmente poseida de los 
grandes é imprescindibles deberes que le imponc la salva- 
cion de la Repùblica en los critîcos y dificiles mémentos 
en que se encuentra, y todo lo arrostrarâ para llenarlos. 
Representando a un pueblo cuya existencia aunque infan- 
tile reposa ya en gigantescos e indestructibles trofeos de 
glocia» arrancados â la tirania â fuerza de valer y constan- 
cia ; la Câmara de Représentantes sera fiel inteprcte de 
su voluntad, y con sus pases roarcarâ la huella profunda 
que ha de sepultar â les enemiços de la libertad é inde- 
pendencia de la patria. El Poder Ejecutivo pues, debe 
contar con su enenia y decidida cooperacion : por cuya 
razon solo se considerarâ reunida durante las présentes 
circunstancias, para los objetos que ol Poder Ejecutivo 
tenga â bien someter â su sancion. 

*' La Câmara de Représentantes no ha podido oir sin 
emocion el proximo descenso del ilustre y boneniérito Bri- 

Êadier General D. Fructuoso Rivera de la Presidencia de 
i Repùblica. Los relevantes y envidiables servicios que 
ha prestado â su patria, en treinta aiîos de fatigosa é ince- 
sante lucha, y las distinguîdas cualidades personales que le 
caracterizan ; y que en el curso de 12 aâos, lo han ele va- 
do por dos veces à la primera magistratura, harian que la 
Câmara de Diputados mirase aauel acontecimiento como 
una calamidad pûblica^ si â la cabeza de cse valientc y vir- 



140 MOMTBTIDIBO. 

luoso ejército, que con tanta bîzarria mantiend incolume 
los derechos y prerrogativasdelaNacion^el General Rivera 
no fuese siempre cl hombre de sus esperanaas. [ Qaiera el 
cielo darle tanta gloria y tanta dicha como gratittid le de- 
be la Patria ! 

*' La Câmara de Représentantes teniendo présente las 
circunstancias actuales de la Repùblica, diAere la eleccion 
del nuevo Présidente que por et artîculo 73 de la Consti- 
tucion debia tener lugar el 1. ^ de Marzo proximo, para 
cuando el todo 6 la mayor parte de la Repùblica, se balle 
libre del dército estranjero que la ha invadido, y en este 
concepto ha pasado el decreto qoe le ha pasado la Càmara 
de Senadorcs. 

" Iguàlmentc conforme la Câmara de Représentantes 
con el otro decreto qiie la de Senadores ha sancionado au- 
torizando al Poder Ejecutivo para la ratificacion del tra- 
tado de amistad y comercio celebrado en L6ndres por el 
Ministro de la Repùblica y el de S. M. B., lo ha adoptado 
en toda sus partes, quedando asi satisfechos de sus deseos 
y los manifestados por el Poder Ejecutivo. 

'' Es para la Câmara de Représentantes de un gran 
placer la conservacion de las buenas relaciones que man- 
tiene la Repùblica con todas las Naeiones del antiguo v 
nuevo mundo ; y lo es igualmente saber cl interés que al- 
gunas de ellas toman por su felicidad, La paz es la prime- 
ra necesidad de los pueblos, cuando pueden gozar de ella 
sin mengua del decoro y la disnidad Nacional.-*-Dio8 

fuarde a V. E. muchos afios, — JuTian Alvarez, Présidente, 
uan M. de la Sota, Secretarîo. " 



Por las précédentes rcsoluciones, la defensa, la salva* 
cion de la Patria^ quedaba tan gamntida como lo habia 
estado desdeel 3 de Febrero,yel6rden constkucionat reci- 
bia un homenage espléndido/ Ningun hombi^ nuevo en- 
traba é la direccion de los négocies, cuya fé, energia 6 
capacidad, pudiese ser dudosa ; y el General Rivera no era 
Présidente. El simple ejerciciode la Constitucion habia 
venido à quitar el obstâculo con que Rosas habia preten- 
dido disculpar su guerra— la presidencia de Rivera. -, Infe- 
lices pueblos del Plata, ya no es dado echar en rostro à los 
del yiejo mundo, que la enemistad de sus géfesllena de san- 
grc las Naeiones ; entre vosotros se alza un caudillo, que 



APUNTsa HiaroRicos. 141 

proclama sin pudor esta -régla de sua actes» y hace gémir 
su Patria para que le dé recuraos eon que desolar un pue- 
blo, por un borobre ! » • • . 

Fué solo el cumplimiento de la Caria; nadie penso 
ni calculo, que el cambio pudiera tencr efocto alguno pai'a 
producir la paz ; pero esto era el momento en que los ne- 
gociadores, Mandêviile y De-Liurde, debîeran haberse de 
luievo èsforzado en baeoracntir & Rosas las voloalades de 
ans Soberanos. Nada hicîeron ; y en el progreso del mes 
se iràn viendo las contestaciones del primero, que esluvo 
en esta capital, y fué exijido por el Ministre de lielaciones 
Exteriores à que dièse cumplimiento à sus promesas tan- 
tas veces repetidas. (a) 

El Senor D. Joaquin Suarez, llamado à dirijir la Rc- 
pûblica por la resolucion del 28, no hacîa mas que conser* 
var el asiento, que ocupaba ahora con mas independencia 
Era el Géfe Suprême : no reconocia mas superior que la 
Ley. Ciudadano modeste, y sin aspiraciones ; anciano 
opulente, bien pudiera, en la ùltima década de la vida, de- 
dicarse sin mensua à eozar su riqueza, descansande en los 
respetos que le dabanles altos puestos que habia ocupade 
y los servicies que habîn rendide à su Patria, Diputado 
en 1825, fué une de los que sancionaron, bajo les colores 
Argentines, la Independencia del Estado, anulando las fin- 

f^idas espresiones de la voluntad publics, arrancadas por 
as armas del Brasil, y mcrecio en seguida ser cl primer 
Géfe Patriota que tuve la Repûblica bajo su réjimen inde- 
pcndiente. Sestituide por el primer Présidente Constitu- 
cional, despues ha desempenado alternativamente los car- 
gos de Représentante en alguna de las dos Ciimaras, y va- 
rias veces el de Vice-Presidente delà Repûblica, en que 
le encontre la fatal jornada del 6 de Diciembre. En este 
momento crîtice, Suarez ne se arredré : comprendiô bien 
la guerra de que se trataba, y que se hacia à la Patria : 
que era lanzar su ancianidad â la proscripcion 6 la muerte ; 
perdersu fertuna, sacrificar sufamilia y sus hijos- Nada 
importa : vaya tedo en la suerte de la Patria, se diie para 
si ; y ni abandenô el puesto con pretestes, ni le desdeAo 
cuando— en le mas urgente de la crisis, amagande el ene- 



(a) En el curso de esta obra se verà la cenducta incicr- 
ta de losffabinetesde Londres y de Paris, que probable- 
mente influyo en la cenducta de estes agentes. 



142 MONTEVIDEO. 

migo dia u dia, momento à momento, cl asilo de ia libertad 
é independcncia Oriental — bien habria podîdo bajar al pa- 
tibulo, al instante siguiente dcl en que era llamado â ocu- 
par la Presidencîa por una sancion dada bajo et estruen- 
do del fuâil y del cation. 

Asi quedô la administracion conservada, y despues 
del paréntesis que nos ha prccisado â hacer este su- 
ceso, espléndido entre los de la época, vamos 6 seguîr 
RU marcha. 



CAPITIIJLO TSi. 

(Marzo — 1813.) 



Ot'ibe y ^us parciales comprometen à sus esposas yfamïlias 
hacténdolas conspir adoras. — Edicto con este motivo, — 
Modo de su ejecucion, — Otras resoluciones, — Se resta- 
bleçe el ejercicio de los Tribunales, — Decreto del gabier- 
no contra el papel moneda de Buenos Aires» — Otro con- 
tra la confiscacion y venta de bienes de los patriotas. — 
Carta dirijida â Oribe por uno de sus comisionados. — 
Las rentas de prôfugos se destinan para dar habitacion 
y mantener las famuias refujiadas. — Se déclara libre la 
venta de came. — Creacion de un Hospital costeado y 
atendido por las senoras, — Documentos con este motivo 

— Contestaciôn con algunos agentes sobre las patentes 
semanales, — Documentos, — Arrivo del Ministro Man- 
deville. — Nota que lé dirije el gobierno, — Resumen de 
suspromesas, r— îtepresentacion del Comercio Britànico. 

— Conspiradon llamada " Alderete. ** — Jenerosidad del 
Gobierno, — Conducta del Encargado de Negocios del 
Brasil. — Intimacion de Blogueo de este puerto por Rosas. 

— Torpeza de esta resolucion. — Primera consecuencia: 
circular del Gobierno. — Segunda. — Efectos de la inti- 
macion de Bloqueo sobre los estranjeros. — Respuesta de 
varies agentes à la nota del Gobierno, — Obsertaciones. 



CoMo la Administracion, en mediode que era enér- 
gica y activa, no era perseguidora ni vengativa, por lo 
tnismo que era inteligente ; los parciales del enemigo 
no cesaban de dar' molestia y materia de represion, 
que en el sistema que querian traer à la Patria, hu- 
biera sido motivo suficiente para muy sérias violencias. 



144 MONTEVIDEO. 

No eran tan nécios que abusasen de esta blandura hasta 
provocaràlaautoridadabiertamente; perolamisma cautela 
con que se oscondian bajo de losplieeues del ropage del séxo 
mas débil, los haQia indiscrètes paarea y etposos, malos 
caballeros: ^ponian a laparcion mas beifa de la socîedad 
à funestas consecuencias, cuando con Oribe venîan los mis- 
mos hombres que no hacîa mucho habian dado ejemplos en 
Buenos Aires, que pudieran provocar imitadores. Aqui, 
sin embargo, no se violentaron las casas en pesquisas de 
esta 6 la otra gala ô util de servicio, que llevase tal 6 cual 
color inocente,6 acogido tal vez cuando se comprô. No 
se pusieron las manos impuras sobre el pecho ni los miem- 
bros de la càndida virgen, de la casta esposa, ni se ultrajo 
siquicra à la mas vulgar muger. No se les rompieron los 
muebles de sus casas, ni se les destrozaron los adornos ; 
ni se les paso el cucuillo por la garganta, haciéndoles su- 
frir las agonias del tcrror de la muerte, dejândotes la^ vida 
para que vîeran por despojos, en manos inmundas, los her- 
mosos cabellos que acababan de cortarles, los que contes- 
taban à las suplicas y â los gemidos de los allegados y de 
las hijas de la vîctima, con los alaridos de una brutal y 
descompuesta algazai'a. — Y alli no habia enemigos al 
frentc. 

La Policîa, que se apercibiô muy lueço de los manejos 
de algunas mugeres y senoras con los traidores* se conten- 
to al principio con seguirlos, tolerdndolos ; mas conocio 
muy luego que era nccesario atajarlos, y consultando al 
Gobîorno,produjo la siguiente resolucion : — 



" El Géfe PoUtico y de Policia del Depariamento. 

*'La autoridad espcraba que disposiciones pénales xla- 
ras y terminantes, vijilancia continua, firmeza de voluntad 
para castigar â los traidores, bastarian para salyar la Re- 
pùblica ; pero no hablaria con su conciencia si no confe- 
sase que algo se habia escapade à su prévision, que no ha- 
bia calculado bien toda la inmoralidad del rebclde que 
acaudilla las hordas de Rosas. 

" El Gobierno tiene hoy delante de si culpableô que 
^rtÂn libres, porque el brazo de la justîcia Nacional ëe de- 
tietiç ante la deblKdad del séxo. El Gobierno, que )o tari 
todo por la salud dé ht Fatria, verdadero représentante de 
la socicdad que préside, de esU sociedad de coBtumbres 
suaves, en que todos los sentimientos dulcea y getteroaoa 
tienei^podcr irrésistible, se ho encontrado en una situa- 



APUNTES mSTORICOS. 146 

cion pcnosa, cuando ha TÎsto qae el gérfc de los traidores 
yendidos ai estranjero ha prodtitiiido en su servicio ios 
vinculos mas solidos de la felicidad doméstica ; ha arroja- 
do pensamientos do crimen y conatos desangre en el seno 
de las familias, y co!;i una impiedad, de que él solo es ca- 
paz, ha comprometidoycnlocado bajo ia cuchiila de la ley, 
las cabezas de madrés é hijas'de sus mismos bomplices.^— 
Ese rebelde que convierte en ruinas su propio pais en pro- 
vecho del extranjero, hace bastardear las costumbres na- 
cionales que colocan à la muger en una altura â que pare- 
cia quenopodia Ilegar el alicnto envenenado de las pasio- 
nesrevolucionarias, la hace descender hastà el polvo que 
ellas levantan y las arroja entre ios combtientes. 

" Hace dias que el enemigo mantiene calpables inteli- 
jencias con individuos de esta plaza, por medio de las fami- 
lias de Ios traidores Orientales que tiene à su sueldo. Elias 
no han dejado de ser agentes de ôonspiracion desde que 
el enemigo aparecio deiante de esta ciudad. Las escena's 
que han consternado h esta poblacion, las tramas inferna-" 
les calculadas para entregarnos al acero y al plomo de trai- 
dores, asesinos han tenido por principales colaboradores à 
mugcres • . • • â senoras. El Gobicmo que reposa tranqui- 
lamente en su fuerza, la autoridad depositaria de la suerte 
de la Nacion, aunque sorprendida por la cruel y vîllana. 
inmoralidad de su enemigo, no empanarà su gloria ocu- 
pando sus càrccics, sus jucces y sus cadalsos con mugeres. 
El dccoro del séxo débil sera respetado, aun en circuns- 
tancias en que las socicdades mas cultas lo tratan con igual 
rigor que al hombrc. Quiere persuadirse que las mugeres 
que han intervenidocn tas intrigas de sangre, cuya historia 
conoce à fondo ia autoridad, han sido victimas inocentes 
de la perversidad de esos sotdados de Rosas, que nada roa« 
potan sobre la tierra. 

" Y por cllo, para librar â las incautas do cacr en 
horribles precîpîcios, evitar precauciones humiliantes, y la 
necesidad de castigosejcmplares, ha resuelto el Gobierno 
y en su nombre el Géfe Polîtico, ordena : 

•* Art. 1. ^ En las 24 horas perentorias,6en cl término 
de trcs dias en Ios casos que la Policia acucrde, despues de 
publicada esta resolucion, saidrén à dos léguas fuera de la 
fortificacion — 

'M.^ Lasfamilias que residen en Montevideo de 
Ios individuos que hacen parte del ejército 
invasor. 
*'2. ^ Las familins de Ios dcclarado» profugosy 
traidores por Ios edictos de Policia. 

TOMO I. 10 



146 MONTBYIDXO. 

" Art. 3. Lai familias à quiencf comprende la reso- 
lucion del articulo anterior, que no quieran salir fuera de 
las fortificaciones, quedan en libertad de embarcarse para 
fuera del pais, al punto que elijan, dentro del término se- 
âalado, y en este caso se les estenderà el correspondiente 
pasaporte en el momento que lo soliciten. 

" Art. 3. Las familias que deben salir de las foriifica- 
clones, seràntratadas en su transi to con toda consideracion, 
iccibirân auzilios para su transporte, y podrân llevar con- 
sigo los muebles y objetos que crean utiles para su uso» 

** Art. 4. Esta separacion sera tan momentânea co- 
nio la presencia del ejército invasor que amenaza y asedia 
esta capital : destruido que sea, ô si se aleja, podrÀn voI« 
ver sin obstàculo de ningun género. 

^ Art. 5. Las familias que no cumplan con lo resuel- 
to por los articules L ^ y 2. ^ , quedan sujetas à las medi - 
das que se consideren mas efioaces para asegurnr el cum- 
plimicnto de estas disposiciones y el orden pûblico. 

** Art. 6. La Policia, prévio acuerdo de la Superiori- 
dad, resolverà sobre las dudas que ofrezca la ejecucion de 
esta medida, y acordarà lascscepciones que sea necesario 
hacer en favor de las familias que considère inofen- 
sivas. 

•' Art. 7. Publiquese por !os diarios, fijese por edic- 
tos, y hàgase saber por los tenientes alcaides, — Montevi- 
deo, Maizo 1. ^ de 1843.— Andres Lamas. *" 



En la ejecucion de esta medida se fué^raciable has- 
ta el mayor estremo posible. Muchas familias que habrian 
debido snlir por elIaquedaron,sin que por estaconsideracion 
se corrijiesen del todo. Mas tarde se las viô à algunasde ellas, 
reusarse, con palabras de menosprecio à la autoridad, à 
la peticion gênerai que hizo esta, en sus apuros pecunia- 
rios,deaue se cosiese gratis un vestuario parael ejército. 
Al fin solo 32 personas salîeron de la capital por efecto de 
este edicto ; y el 3, que se cumplia el término seûalado, 
vino todavia el enemigo en las tinieblas de la noche, à ha- 
cernosla hostilidad inconducente a laguerra, de tirar al- 
gunos CDnonazos.y cobetes incendiarios sobre la pobla- 
cion I 

El (réfe Politico, siempre activo, continué en todo 
Marzo haciendo andar la màquina que habia montado, de 
modo que prestase todos aquellos servicios que exijia una 
situacion como la de la Repûblica. No bastaba dar las dis- 
posiciones ; esta obra de la inteligencia, una vez acabada, 



apuaNTES histôricos. 147 

requeria una vijilancia continua de ejecucion, una con- 
traccion infatigable, que no lucia ni se ostentaba en log 
archîvos de la prensa publica, pero que es tan fàcil com- 
prender, por et que abraze todos los accidentes de la 
situacion que hcmos ido describicndo, y que producirian 
fastidiosas repeticiones, si no los dejàscmos mas bien al 
juicio del lector. 

Un edicto del 2 déclaré 9 prôfbsos y llamô 6 indivi- 
duos à presentarse. Otro del 17 déclaré 6 préfugos, puso 
sus rentas en administracion, como en todos los casos, y 
llamé 11 individuos â presentarse. El 20 se declararon 
8 préfugos de los 1 1 llàmados, y se llamaron 7 nuevos. 

El 8 un edicto dié ejecucion â un decreto del 4 del 
Ministerio de H&cienda para que pudiesen los neutrales 
tener abiertas sus tiendas, como se verà en su lugar. Otro 
edicto llamô el mismo dia, â recibir los correspondientes 
documentes, para su pago oportunamente, é los propieta- 
rios de los articules que en los momentos de urgencia para 
adelantar las fortificaciones, habian entregado diverses 
por érdenes de la Policia. 

En los momentos en que todo el mundo acudia é se 
ocupaba de la defensa nadie pensaba en pleitos ni contes- 
taciones judiciales. La fuerza de las cosas habîa interrum- 
pido el ejercicio de los tribunalcs. Mas cuando ya la de- 
fensa estaba concertada y que la guerra tomaba un carâc- 
ter cronico, la sociedad naturalmente iba entrando en un 
érden comun, en que aqueUa llamaba la atencion preferen- 
te sin duda, pero ni absorvia ya todas las ideas, ni debia 
embarazar los demas resortes de la vida social. Lamas 
dcsde el 23 propuso el restablecimiento del ejercicio de los 
tribunales judiciales, y el Gobiemo aprobé desde luego 
esta solicitud. 

En tanto que por el Departamcnto de Gobiemo se 

Sroveia asi â regularizar lo que descomponia la invasion^ 
Amaron su atencion dos de los mayores inconvenientes 
que ellaintroducia en el pais, y que dejarian aun despucs 
que fuese repelida, motivo de sérias contestaciones judi- 
ciales, cncônos domésticos, y sacrificio de fortunes particu- 
lares ; que aunque fuesen en la mayor parte de los adictoa 
â Oribe porque solo ellos serian compradorcs, destruirian 
ca].itales de individuos de la Rcpûblica. 

Oribe desde sus primeros pasos babia introducido el 
sistema de confiscacion, y hacia vender las propiedades de 
sus enemigos. Se habia introducido tambicn el papel mo- 
neda de Buenos Aires. El Gobicrno pues expidié dos dé- 
crètes el 2 de Marzo, cuya introduccion aunque bclla y 



148 ifONTEVIDEO. 

Ilena de las mas justificativas razones, no inscrtamos, por 
no auroentar, fuera de nuestro plan, el material de este 
libro ; cuando por olra parte son tan obvios los principios 
en que se apoya esta resolucion. — Dice la parte dispo- 
sitiva del l.'^' 



"Art 1.^ Se déclara acto de traîcion à la causa 
Nacional, toda compra hecha à los invasores de bienes 
confiscados por estos. 

" 2. Siendo niilas por las leyes las donaciones y ven- 
tes de cualesquiera bienes de los confiscados por los inva- 
soresy se dcclaran espeditas las acciones de sus dueilos, pa- 
ra reclamarlos de todo detentador, cuando las circunstan- 
cias lo perinitan, sin mas tràmite que una informacion su- 
maria producida antc la respectiva autoridad local, relati- 
vamente à la pertenencia» confiscacion y venta 6 donacion 
de cllos ; dada la cual se les reintegrarà en ellos i n média- 
tamente reservândose para otro juicio de lato conocimien- 
to, el examen de cualesquier derecho que sus comprado- 
res 6 tenedores puedan alegar. 

" 3, En casos de que por cualquier motive, los di- 
chos bienes, hayan sido en todo 6 parte ya extraidos del de- 
partamento en que se vendieron, y a consumidos, 6 ya pcr- 
didos, el comprador ô donatario, sera responsable con to- 
dos los suyos al pago de cllos, y a en especies, 6 y a en dine- 
ro, H elcccion del ducno : procediéndose del mismo modo 
sumario. 

*' 4. Si el comprador ô donatario careciese de bienes 
para realizar dicho pago, tendra accion cl dueôo para cxi- 
jirlo de cualquiera de los partidarios reconocidos de la in- 
vasion, que pertenezcan al departamento en que se halla- 
ban antes sus bienes confiscados : à cuyo efecto se déclara 
que todos los bienes y acciones de toda clase que existan 
en cada departamento, y que pertenezcan â partidarios é 
coadyuvadores reconocidos de la invasion, quedan espe- 
cialmente hjpotecados in solidum^ al reintegro total de 
aquellos, que en el mismo departamento hayan sido vendi- 
dos 6 donados por los invasores. 

•* 5. Comunîque &c, — Suarez» — Santiago Vazque? " 



Prohibiendo el Pnpel Moneda, 

. ** Art. 1 . ® Todos los pagos de deudas de cualquier 
clase y cuantia que estas sean, que se hayan hccho u que 



APVNTfiS msT^iticos. 149 

en adelante se hicieren en la campaiis con papel moneda 
de Buenos Aires, se declaran nulas é irritas; subsistentes 
en todo su vigor las obligaciones de losdeudores, y espe- 
ditas las acciones de ios acredores» quienes podràn en caso 
necesario hacerlas valer en su totaiidad ante Ios tnbuna» 
les, stn que taies pagos sirrande escepcion, ni aun coma à 
cuenta, y sea cual fuese el valor que en papel hubieaen en* 
tregado Ios deudores. 

"Art. 2. Comuniquese &c. — Suarez. •— Santiago 
Vazquez. " 



En una de las corrcspondoncias tomadas al enemigo, 
se encuentrael siguiente documente, qQe publicamos inte- 
gro, por su conexion con lu primera de las précédentes re- 
soluciones, por las esperanzas, espiritu é inclinacioncs que 
anuncia, y por la originalidad de su redaccion. — 



Carta à Ortbe. 



" Le^es, Oribe ômuerte.— Exmo. Sr. Présidente do ■ 
la Repôblica, gênerai en géfe del ejército untdo de van- 
guardia de la Confederacion Argentina, brigadier gênerai - 
D. Manuel Oribe, &c, &c.^£xmû. Seôor : creo estai^eis 
en la capital de la Repùblica, y cual Camilo escai'mentan- 
do â Ios salvajes con la espada de la justicia. 

" Habeis sobrepujado al cékbre Annibal ; pôrque 
vuestras victorias no las debeis à la estratagema y al ardid. ' 
Sois un hombre del mokle de Plutarco, y segun la espreston 
del Génesis : " Dios créé à Oribe y descansô. " 

" En menos de dos meses, la tierra que os viô nacer 
os pagô et tributo del triunfo, y sus moradores el de amor 
y lealtad. 

" La America del Sud os debe su pacificacion, y la 
Patria su existencia. Habeis llenado cual Solon, Ternis- 
tocles y Ari&tides todos Ios destinos, y vuestros enemigos, 
en medio de sus perversidades, os respetan y admiran : en 
fin, basta vuestro nombre à vuestro elogio. 

" Con sumo placer he sabido que el Sr. gobernador 
de Entre^Rios pasa â esta Repùblica con toda 6 parte de su 
division, y por una nota que tengo del senor comandantc 



150 MOUTBTIDBO. 

gênerai deeitos departamentotf le he frati^aeado todo« lo» 
i^curaos. 

^ Los disponibles son quince mil pesos plat a /^roceien^ 
tes de las ventas (hasta ahora) de los géneros y artefactos 
que fueron de los salvajes é incendiarios, sin contar con 
loB qae quedan para vender : advirtiendo à V. E. que no 
he vendido todavia campas^ gancuios, casas ni muehleSf que 
son los articulos de mas cuantia. 

^* He sabido que los 400 Entrerianos infantes que de- 
ben guarnecer esta plaza, estân escasisimos de muoicioDes, 
por lo que séria bueno que Y. E. las mandase ; ,que por io 
que atane à vestuarios y demas socorros» estoy bien pro- 
visto. 

" Dios guarde 4 V. E. muchos anos. — Paysandû, Fe- 
brero 25 de 1843.— B. L. M. de V. E.— Felipe Argentô. ** 



Por otro decreto][de1 7 se dispuso que las rentas de los 
profugos, que se recaudasen, se pasasen à la Comision 
nombrada paradar habitacion à las familias refugiadas de 
la campana. 

Por una especie de contagio muy comun, cuando se 
trata de aplicar las reglas de la economia politica a los ar- 
ticulos de consumo gênerai, especialmente la carne y el 
pan, en esta ciudad tambien se leshabia sugetado por an< 
teriores adminlstraciones à la tasa de precio y peso. La 
escasez que emperaba à sentirse de la primera, produjo su 
efecto ; y por un decreto que le quito esas trabas, se bus- 
c6 en la libertad la abundancia y la baratura. 

Mientras todo era àtendido asi en la parte gubematt- 
va, el patriotismo no estaba ocioso en concurrir, por ac- 
tos espontâneos y bumanitsu'ios, al alivio de una porcion 
benemérita de individuos, cuyos miembros que habrian si- 
do destinados al fomento de la industria, dulce y benéfica 
en sus creaciones. eran arrancados y despedazados por el 
piomoyelhierro quealzaba contra la Patria un traidor, 
derramando estéril la sangre que, contenida en las venas, 
habria dado fuerza y vida para hacerla florecer. 

El Ejecutivo habia establecido un hospital para curar 
los heridos y asistir los enfermos del Ejército, mas se vi6 
muy loego que este establecimiento séria insuiiciente. El 
Creneral Paz tuvo el feliz pensamiento de la creacion de 
otro establecimiento que concurriese con aquel, encomen- 
dado al cuidado y sosten de las senoras. Por una corta lle- 
na de los sentimientos anâlogos propuso este pensamiento 
para que lo reaiîzasc à la Sra. esposa del General Rivera, 



AFUMTBS HIftTOBICOS. 151 

^ coDtando (como decia en aqaella) con la nobleza de len- 
timientos, celo é intelijencia tan i*econocida que poseia esta 
lefiora. " Y efectivamente la Sra. Da. Bernardina de Ri- 
vera, se mostré la misma en esta ocacion : acojid la idea : 
la hizo 8uya, invité à las aeftoras y muy pronto, conté con 
îos recursos y la cooperacion de estas, para pedir la con- 
currencia del Gobierno con el local que por estos momen- 
tos se haliaba mas anàloffo. — Eran las habitaciones y ofici- 
na del despacho del Sr. Présidente, y alguna de las del Mi- 
nisterio de Gobierno. Desde luego S. £. las dejé espedi- 
tas: se halle feliz en concurrir asi al desarrollo depatrio- 
tismo y-humanidad de las damas; y al Ministroque partici- 
paba de Ios mismos sentimientos, le fué encomendado sig« 
nificar à estas patriotas ei reconocîmiento del Gobierno 
precidiendoel acto de inauguracion de la Sociedad Filantro- 
pica de Seftoras Orientales, titulo que tomaron. — Véase 
su acta que es un monumento de honor para esta tierra. 



-* ACTA. 



'* En esta ciudad de Montevideo a 23 de Marzo de 
1843, hallândose reunidas en la Sala de la Sra. Da. Ber- 
nardina Fragoso de Rivera, y por invitacion espresa de es-* 
ta misma seâora, las Sras. Da. Maria Josefa Suarez, Da. 
Josefa Lamas de Vazquez, Da. Cipriana Herrera de Mu- 
âoz, Da. Matilde Duran, Da. Dolores Pereira, Da. Teresa 
Condede Perez, Da. Maria A. Agell de Hocquard, Da. Isa- 
bel Navia de Rucker, Da. Maria Quevedo de Lafone, Da. 
Josefa A. de Cavaillon, Da. Ramona L. de Correa, Da. 
Belen de Estevez, Da. Manuela Belaustegui de Bustaman- 
te, Da. Petrona R. de Bujareo y Da. Joaquina N. de Ton- 
quinson : la âra. Da. Bernardina de Rivera, les hizo pré- 
sente una carta del Sr. General de las Armas de esta capi- 
tal, en que manifestando el vivo interés que le inspiraban 
BUS compafteros de armas heridos en defensa de la Patria, 
le rogaba excitase el celo de las damas orientales, à fin de 
proporcionar à aquellos, todos Ios auxilios a que Ios hacian 
acreedores su patriotismo y su valor. AAadio la Sra. Da. 
Bernardina de Rivera, que considerando esta invitacion 
eminentemente patriética, no habia trepidado un momento 
en ofrecer al Sr. General su mas decidida cooperacion, y 
las de las SeAoras Orientales, sus dignas compatriotas, pa- 
ra un objeto tan noble. Que su pensamiento era, que se 
erigiese una Sociedad do Damas Orientales, cuyo objeto 



159 MONTSVIDBO- 

fuese por ahora, y sin çerjuieîade loaqne en adelaate pue- 
da abrazar, el establecimieatô de un hospital, costeado à 
BUS propias espensas, y con los recursoa que la sociedad 
pueda proporcionarse, en que se asistan y curea los indi- 
viduos del eiércîto que fuesen heridos 6 se enfermasen de 
cualquiera dolencia, raientras se hailan eu servicio« Las 
Setioras todas aceptaroD con entusiasmo el pensamiento, 
y prometieron su mas decidida cooperacion. Acordaron 
que quedase desde el roomento instalada la Sociedad bajo 
la denominacion de — Sociedad FilarUropica de Damas 
OrierUales — y que para dar principio al plan que se pro- 
ponian, cada una de las que estaban présentes, se suscribia 
por ahora con lacantidad de cien patacones. Nombraron 
para Presidenta de là Sociedad à la Sra. Da« Bernardina 
de Rivera» para Tesorera à la Sra. Da. Maria Antonia de 
Hocquard, y para Secretaria à la Sra. Da. Josefa La- 
mas de Vazquez, encargando à estas mismas Senoras la 
redaccion del proyecto de rcgiamento para la Sociedad. 
y que la présente Acta se eleve al conocimiento del Su- 
perior Gobierno, pidiendo se digne aprobar el estableci- 
miento de la espresada Sociedad. " 



Las Senoras firmaron esta Acta, y se dedicaron con 
todo cl ardor del caràcter del séxo, cuando la humanidad 
y el entusiaismo ponen en accioix los delicados pero enérgî* 
cos resortes del corazon generoso, apasionado y magnani- 
de la muger. En pocos dias, la Sociedad estuvo no sola- 
mente reglacnentada, sino quehabiaya creado un bospi- 
tal complète con mas de 60camas fijas que fueron llenando 
nuestros heridos. La guerra se fué prolongando, y el es- 
mero y constancia de las Senoras no desmayo, y la forma- 
cion de la Sopiedad, sea que esta despues de finalizada la 
lid tenga aplicacion à otros objetos, 6 que cese con clla, se- 
ra para siempre uno de los mas gloriosos recuerdos si fina- 
lisa, uno de los monumentos de origen mas belle si conti- 
nua, que ha producido la época présente. 



Dbpartakento db Relaciomes Exteriobbs. 

Como ya estaba regularizada la defensa, iban cesau- 
do los motivos de reclamaciones, que habian parecido bus- 
carse conavidez en el mes anterior ; y en este, muy raras 
fueron las ocasiones en que hubo como intentar aquellas. 






APUNTB8 HISTOBICOS. 153 

En lo8 muy pocos casos que se trato de acciones perse na- 
les, fué para que geueralinente hallasen losagentes estran- 
jeros muestrasL de la benevolencia del Gobierno, en la fa- 
eilidad Con que accedia, luego que se interponian, a hàcer 
gracia, à los que habtan infrinjido las leyes ô las disposi- 
cion^ economicas que se habian dado en la capital. 

Pero no por esto se hallo el Gobierno dcsembarazado 
de la contraccion que se le habia impuesto hasta aquî. Fuc- 
ron 9olicitudes de otro carâcter: se pretendiô que rcvocase 
medidas, y sobrevino la doble tarea de darias y defen- 
dcrlas. 

Un décrète del 4 puso en movîmiento a los Agentes 
del Brasil, de Portugal, de Francia y de Cerdena. Largas 
notas fueron elevadas al Ministerio. 

Era el caso, que toda la poblacion nacional estaba en 
armas, y que como una consecuencia, los tallcres. las tien' 
das, los almacenes, &c., todo estaba cerrado a la concur- 
rencia pûblica. Los extranjeros que no servîan tenî m los 
mismos establecimientos suyos abiertos, y el efecto era; 
que hacian no solo sus ganancias comuncs, sino que se ab- 
sorvian Us de todos. Era consiguientc que los del pais 
murmurascn, y sus razoncs comunes, se robustecian hasta 
el infinité, desde que^or la naturaleza de la guejTaj elles 
no solo defendian fo que les pertenecia, sino la propiedad 
de los mismos extranjeros, aumentada con las ganancias 
de que ellos se veian pri vados por defenderla. El Gobierno 
se viô en la disyuntiva, ô de poner la ciudad en una estric- 
ta asamblea y oerrar todos los talleres y casas de negocio, 
ô de inventar algo que aparentemente al menos cquilibra- 
se, y dejando espedito el que pudîese ser provista là pobla- 
cion, se acallasen las quejas. Adoptô, pues, el 4 la résolu- 
cion de imponer una patente scmanal à los talleres, tiendas 
Ac, de los extranjeros que estuviesen abiertas y en ejer- 
cicio, mientras no lo tenîan las de los del pais. 

Por otro articule de la misma disposicion se mandé 
que el producto de estas licencias, fuese preferentemente 
empleado en socorrer à los individuos que pertenecian à 
la guardia Nacional y demas cuerpos urbanos que ha* 
cian el servicio de las trincheras, de la clase de ai-tesanos y 
jornaleros. 

De todos modes, el resultado de este décrète era be- 
néiico a los extranjeros, pondue elloa quedaban en la liber- 
tad Q de cerrar sus establecimientos, que era hasta donde 
el Gobierno ténia derecho de mandar. ô de tcnerlos abier- 
tas, calculando si el aumenio de ganancia, 6 la que hacian, 



1 54 MONTEVIDEO. 

era suficientc para soportar la erogacion. AI fin, esta co- 
mo todas, no era sino contribucion ai consume dei pais. 

Sin embargo, tuvicron lugar las reclamaciones que 
hemos indicado, y lo que era muy sencillo, en si mismo 
dio lugar al Consul de Francia hasta para que dudase de la 
competencia constitucional del Gobiemo para dictar la re- 
solucion, y al Encargado de Négocies del Brasil para que 
protestase contra ella. Copiaremos en seguida la centes- 
tacion del Ministerio, dada al primero, que abraza les prin- 
cipios con que fueron contestados todos, y que acordo el 
Gobierno por punto gênerai. — 



" Montevideo, Marzo 27 de 1848. 

" El infrascripto Ministre Secretario de Estado en el 
Departamento de Relaciones Exteriores, recibio en opor- 
tunidad la nota que el Sr. Consul de Francia le hizo el ho- 
nor de dirijirle en 7 del corriente, reclamando contra las 
disposiciônes del décrète de 4 del mismo, y à la que urgen- 
tes y muy graves atencienes del Gobierno no le permitie- 
ron antes contestar. 

** Ahora que el infrascripto recibe orden de hacerlo, 
empezarâ por manifestar al Sr. Consul la estraiieza que 
causa al Gobierno ver en la nota de su Sefîoria, la insinua-, 
cien de que el impuesto reclamado se establecio por un 
simple decreto ministerial, hecha con el fin de poner en du- 
da su legalidad. El Gobierno crée que en les mismos dia- 
rios, donde el Sr. Consul leyô el decreto, ha podido tam' 
bien leor las espresas y latas autorizaciones que el Ejecuti- 
vo recibio de la Asamblea General para obrar corne ha 
obrado ; y que ellas debieron mostrarle que no es un sim- 
ple decreto ministerial, sino una resolucion autorizada por 
el Cuerpe Législative de la Repûblica, la que. sancionô ese 
impuesto. 

" Para reclamar contra 61, el Sr. Consul le clasifica de 
impuesto de ^uerra, sin duda por la aplicacion que cl arti- 
cule 2. <^ del décrète hace de les fondes que él produzca : 
père el infrascripto tiene ordenes de rechazar semejante 
clasificacion, como injusta y erronea, y de manifestar al 
Sr. Consul, que les principios en que el decreto se funda 
muy Jejos de contrariar les que siempre ostentéel Gobier- 
no, estàn en perfecta consonancia con elles, perque son 
pnncipies de equidad y de justicia para con les extran- 
gcros. 

" Lo que caracteriza una contribucion forzada de 



APUNTE8 HISTÔRICOS. 155 

guerra, es )a causa que motiva suestablecimiento y perccp- 
cion, y no el objeto a que se destinai) los fondes ya recau- 
dados, procedentes de esa contribucion. En la reclama- 
cion del Sr. Consul se dcsconoce el justisimo fundamento 
del impuesto, por fijarle ûnicaraente en el destino de los 
fondos que produzca, y aun en esto ùltimo se padece tam- 
bien equivocacion. 

" £1 impuesto» no se funda, directa ni indircctamcnte, 
en roedida ni necesidad alguna de guerra. Se funda solo 
en la justicia de que la estagnacion del comercio que ha 
traido à la capital la invasion del enemiço» no pesé sola- 
mente sobre los ciudadanos, convirtiéndose en esclusivo 
provecho de los neutrales. Asi lo espresa claramente el 
decreto mismo, y el infrascripto se lisonjea que asi lo re- 
conocerà tambien el Sr. Consul, medltanao de nuevo sobre 
el asuDto. , 

'' Las tiendas, almacenes y establecimientos to4ps do 
los ciudadanos, estàn cerrados desde que el enemigo se 
acerco a la plaza, perque sus duenos estàn sirviendo con 
las armas en la mano en los cuerpos urbanos, al pasb que 
iguales establecimientos, pertenecientes à extranjeros, 
continûan abicrtos y vendiendo. Estos, pues, lucran, no 
solamente lo que antes lucraban, sino tambien el considé- 
rable auménto de sus ventas, por la falta de todos los con- 
currentes nacionales ; mientras que Jos ciudadanos estàn 
sufriendo fatigas, privaciones y riesgos, para defender las 
propiedades y asegurar el tranquilo tràfico de csos mismos 
neutrales. 

'' La injusticia de semejante diferencia es patente é 
insostenible. — ^£1 Gobierno pudo remedfarla mandando 
que mientras las tiendas y demas establecimientos de los 
ciudadanos permaneciesen cerrados, lo estuviesen tambien 
todos los otros ; y entonces habria pesado por igual sobre 
nacionales y extranjcros esas calamidades de la guerra, que 
no es el Gk>bierno quien las ha traido. -t-Pero él quiso reme- 
diar la injusticia de aquella diferencia, sin causar tanto per- 
juicio à los extranjeros, y establecio el impuesto que moti- 
va la reclamacion, sobre el permiso de tener abiertas y 
vendiendo, tiendas que debian cstar cerradas mientras lo 
estaban las de los ciudadanos. 

*' A poco que sobre esto médite el Sr. Consul, se con- 
vencerà de que no solo es inaplicable à ese impuesto la 
clasificacion de contribucion forzada de guerra, sino tam- 
bien que es una compensacion ligera de un permiso muy 
valioso. No puode dudarse de que 5, 6 ù S pesos por se- 
mana, son una parte intima de la ganancia que reportan las 



156 MONTETIDEO. 

extranjeros, de vender elloa solos, sin tener concurrentes 
nacionales ; son una levisima compensacion del permiso 
que la autoridad les concède, pudiendo negarlo, de tener 
abiertas sus tiendas, cuando las de los ciudadanos estân 
cerradas, y tanto es asi, que puede asegurarse que no las 
cerraràn voluntariamente a pesar del impuesto. 

'^ Por lo que hace al destîno de los fondos que el im* 
puesto produzca, el Sr. Consul convendra fàcilinente en 
dos puntos : h®, que no pude deoirse contribucîon de 
guerra à aquella que se eniplea en socorrer à unos cuantos 
ciudadanos jornaleros, 6 que no pueden ocuparse en sa^ 
trabajosdiarios, cuando los neutrales se ocupan en esos 
mismos trabajos, con la gran ventaja de falta de concur- 
rencia de nacionales — 2. ^ , que en ningun caso el destine 
del producto de un impuesto, puedc constituir su caràcter 
de contribucion de guerra. Ese destine es una medida 
puraïQente economica, administrativa, independiente del 
origen y caràcter de la contribucion. Los fondos que es- 
ta produce, entran, como todos, a la caja Nacional,.y des* 
pues de estâr en elia,el Gobiemo los destina a lo que bien 
le parece. El décrète pudo haberse espedido sin et arti- 
cule 4, que détermina çl preferente destine del producto, 
y en ese case ne habria pretesto para clasificar el impuesto 
de contribucion de guerra, pues que nadie tendria derecho 
para forzar al Gobiemo à declarar que destine pensaba dar 
â los productos. El Sr. Consul convendra en que una de- 
claracion que esta à voluntad del Gobiemo hacer 6 calkir, 
no puede ser la que caracterize un impuesto, sino los mo- 
tives en que su creacion se funda. 

'* Por ultime el infrascripto tîene tambien orden para 
deciraISr. consul, que ne puede cemprender ni eiplicarse 
de mode favorable à su senoria el ultime pàrrafo de la no- 
ta, en que réclama centra la frase del préambule del De- 
ci-eto, que dice los que se llaman neutrales^ suponiendo muy 
avanzadamente y con positivo ultraje del Gobierno del 
pais, que ella tiene por objete, hacer odiosos à los estran* 
jeros en gênerai. El infrascripto no entrara à esplicar te 
que aquella frase significa porque esta esplicada en si mis- 
ma con ta) claridad, que de les diverses agcntes que han 
representade contra cl Décrète en cuestien solo al Sr. 
consul de Francia, ha ocurrido una iQteiijencia tan inf un- 
dada corne injuriosa de una frase tan evidentemente sen- 
cilla ; y porque les principios y la conducta del Gobierno 
Oriental respecte de los estranjeros en gênerai aun en mo- 
mentes de crisis estremas, son tan conocidamentc bénévo- 
les y libérales que no pueden ponerse en dud^ por la inte- 



APUNTES mSTOItlCOS. 157 

lijencia privada que el Sr. consul ha qucrido dar à la frase 
de que réclama. 

** Siente el Gobierno que cxijencias como esa le mùes- 
tren en el Sr. Consul, disposiciones niuy contrarias à las 
que tieoe derecho à esperar de parte de los agentes de S. 
M. el Rey de los Franceses, à quien tanta consideracion y 
amistad tributa, y à cuyos stjbditos ha dispcnsado siempre 
tan decidida proteccion ; y a no conocer el carâcter per- 
sonal del Sr. Consul, podria créer qtie se buscan estudiosa- 
mente pretostos para aumentar las dificultades y embara^ 
zos que trae para el Gobierno la situacion actual de los 
negocios. 

" El infrascripto espéra que despues de las esplicacio- 
nés que esta nota contiene, el Sr. Consul quedara pénétra- 
do de que el Gobierno al espedir su décrète de 4 de Marzo 
esta muy lejos de haber salido de su derecho : que por cl 
contrario ha favorecido evidéntemente à los estranjeros, 
no sujetàndolos como pudo à tener cerrados sus almacenes 
y demas establecimientos, cuando los tienen cerrados los 
ciudadanos ; y que por consiguiente no puede revocar una 
resolucion fundada en évidentes principios de equidad y 
de justicia. — El infrascripto tienc el honor &c. — San- 
tiago Vazquez. " 



El Gobierno habia sido autorizado para ratificar cl 
articule 2. ^ adicional del tratado celebrado con S. M. la 
Reyna de Inglaterra,y con este motivo vino à esta capital 
el Sr. Mandeville Ministre Plenîpotencîario de la misma 
Boberana, por los primeros diasde Marzo. 

Era el mismo ministre que por dos anos habia alenta- 
do al Gobierno de la Rcpùblica con alagùenas ideas : que 
las habia comunicado à los sùbditos Britanicos résidentes 
en la misma : que por fin habia guiado y conducido la po- 
lîtica de la administracion Vidal, que seducida por aque- 
llas, habia obrado del modo que hemos escrito ya ; y la 
presencia del Ministro Britànico se hacia una coinciden- 
cia importante. 

£1 Gobierno no la dejô pasar. El Ministro de Rela- 
ciones Esteriorcs tuvo con aquel dos ô très confcrencias, 
en que el Sr. Vazquez desplego su elocuencia y su lôjica, 
Por desgracia el Ministro Britànico no pudo contestar si- 
no con buenos deseos hâcia la Repùblica, y otras generali* 



I5d M Oa T B%ll> BO. 

dades que ananciarâ mejor la nota que se werk en scgnida. 
Ella contîene an resumen preciso de la coirespondencia 
con ei 8r. Sfandeville, j es por mochos bdoa on docnmen- 
to polUico é historico importante. — Veàse. 

** ^onterideo, Marzo 10 de 1843. 

« Sefk>r. — En el mes de Jalio de 1841 ofrecio V. E. 
al (Sobiemo de Bœnos Aires la mediacion del Gobiemo de 
8. M. B. para termioar la gnerra que injastaroente hacia a 
la Republica Oriental del Uruguay. Admitiôla gustoso es- 
te Gobiemo al paso que D. Juan Manuel Rosas la recfaa- 
zô en términos nada comedidos y por motÎTos poramente 
penonales. 

** Instruido cl gab'tnete de S. M. B. de ese resaltado, di- 
rijio Lord Aberdcen à este Mînisterio de Relaciooes Es- 
teriores una comunicacion fecha 29 de Diciembre de aquel 
aftoenlaqae lameotando la obstinacion del Cïobemador 
Rosas ofrece emplear los buenos oficios del Gobiemo de 
8. Ji. para restablecer la paz cuando quicra qoe se presen- 
taae una oportunidad favorable. 

•* Contiene aquella nota de Lord Aberdeen ana clari- 
ficacion tan précisa como exacta de los motÎTOs porqoe 
obro el Gobiemo de Rosaai ** El (robiemo de S. M., dice, 
** lamenta la manifestacion de hostilidad y rencor personal 
** que dictaron aquella résolue ion, y que si se toléra puede 
** alejar mucho la conclusion de la Paz. " 

'^ Este notable periodo de la nota de Lord Aberdeen 
dejaba ya conocer las intenciones del Ck>biemo Britànico, 
respecto de una lucha sostenida por Rosas sin objeto algo- 
no politico. 

" Poco despues manifesté V. E. al Gobiemo de la 
Republica en nota de 8 de Junio de 18 12, ballarse autori- 
zado ** para asegurar que el Gobiemo de S. M. no era in- 
** diferente al bien estar y prosperidad de ta Republica del 
^ Uruguay, como lo probarian dentro de poco las medidas 
^ que se tomarian para conserrarla. ... y V. E. pedia al 
*' Gobiemo que se persuadiese à que nada robustecerîa 
*' aquellas buenas intenciones, de parte del Gobiemo de S. 
*' M. como la franca y cordial accptacion de los términos 
** del tratado de amistad, coraercio y naTegacion, que cl 
^ 2Sr. Hamilton habia propuesto en 183â. " 

** Dando el Gobiemo à las palabras de V. E. el cré- 
dito que siempre le merecieron, no vacilô el anterior Mi- 
nistre de Relaciones Exteriore«, en contestar confidencial- 



▲PUNTSft HISTOKICO.^. 159 

mente àV. E., confecha 18 de Juoio, que su intencionhabia 
sido no accéder al tratado del Sr. Hamilton, sino ^' cuando 
^ el Gobierno de S. M. prometiese à la Repûblica del 
** Uruguay la proteccion que este Gobierno le pedia . . • • 
'^ pero pues que Y. E. aseguraba no ser eso necesario pa- 
'* ra que S. M. se interesarâ en el bicnestar y prosperidad 
'' de la Repûblica, y que sin ese motivo estaba resueita à 
'* tomar medidas prontas para preservarla. . ..ningunaob- 
''jecion ténia que hacer al tratado... .y libraba el bie- 
*' nestar y prosperidad' de la Repûblica à la benevolencia y 
•« lealtad de la Gran Bretaûa. " 

*' Esa correspondencia muestra claramente que la 
causa ûnica que indujo al Gobierno de la Repûblica à acep- 
tar las bases del tratado propuesto por el Sr. Hamilton, 
fué la seguridad dada oficial y privadamente por V. E, de 
que el gabinete de la Reinaampararîa à la Repûblica con- 
tra losataques del gênerai Rosas. 

*' Hecno el tratado, la Repûblica habia adquirido el 
derecho de exijir el cumplimiento de la condicion con que 
lo otorgo. 

'* Habia V. E. comunicado al Ministre Vidal, en 18 de 
Junio^que las medidas prontas à que V. E, habia aludido 
en su nota del 10, era " la mediacion unida de la Ingla- 
'' terra y la Francia, que V. £. debia ofrecer fornialmente 
** al gobierno de Buenos Aires, luego que Uegasc el Minis- 
'* tro francés, para ajustar las diferencias entre Montevi- 
" deo y Buenos Aires. *' 

" En 2 de Septiembre tuvo V. E. la atencion de co- 
municar que habia hecho aquella formai oferta, en union 
con el Conde De-Lurde, y refirio todo lo que habia espre- 
sado al Ministro Arana, verbalraente y por escrito. Ya 
entonces dijo Y. E. que *' debia esperar instrucciones de su 
" gobierno, /in^e^ de informar al de Buenos Aires, de lo que 
" se resolveria a hacer, porque no tocaba a Y. £. decir de 
** que modo se pandria termine à la guerra. " 

*< Pero despues de 15 de Septiembre dijo Y. E. al 
Gobierno, que " por lo que el Conde De-Lurde habia di- 
'* cho, la mediacion no set^a recbazada " ; pero el 20 de Oc- 
tubre anuncio Y. E. coniidencialmente la repuisa de Ro- 
sas, manifestando su pesar por no haberle podido ]*educir 
à escuchar los dictados de la " sana politica y de la huma* 
^ nidad en aceptar la mediacion. ** 

'* A pesar de eso, parece que la confiansa de Y. E. no 
éstaba perdida, pues en 26 de Octubre todavia anunciaba 
la que teniaenque /ai7i6(;?tac2cm no séria ilusoria^ y afir- 
maba que los sentimientos del Gobierno Britànico, respec- 



160 MONTEVIDEO. 

ta de la Repûblica, serian mas favorables con rootivo del 
tratado ya concluido. 

'* Aunque la nota del Lord Aberdeen, mencionada al 
principio de esta, ninguna duda pudo dejar acerca del mo- 
do con que el gobierno de la Reina miraba la guerra que 
Rosas sostenia, el de la Rcpûblica viocon placer que V. E. 
mismo, al anunciar oficialmente la repuisa del Dictador de 
28 de Novienibre, dijo que él '^persistia todavia en una 
** guerra que ningun objeto nacional justificaba. " 

*^ Esta clasificacion, hecha por un funcionario que ha- 
bia residido tantos anoscerca del gobierno de Buenos Ai* 
res, manteniendo con él tan francas y estrechas relaciones, 
debio scr para nosotros una segurîdad importante, de que 
V.E. ni BU Gobierno se equivocaban yarespecto de la ter- 
quedad, del interés personal, de la injosticia con que Rosas 
sostenia esta lucha, en dano del pais, de los extranjeros, de 
la humanidad. En consecuancia, debio naturalmente an* 
mentar la confianza del Gobierno en los esfuerzos de V. E., 
y en los empeftos personales con que Uenaria las iostruc- 
ciones del gobierno de la Reina. 

^ En dla se coniirmo cuando Y. E., en consecuencia 
de la repuisa de Rosas, déclaré à este que ** una justa con- 
'^ sideracion â los intereses comerciales de los sûbditos de 
'^ S. M. en el Rio de la Plata, podrian imponer al gobierno 
" de S. M. el deber de recurrir a otras medidas con el fin 
" de rcmovcr los obstàculos que al présente pueden inter- 
** rumpir la pacifica navegacion de aquellas aguas. " 

** Por la misma época ^e recibio una nota de V. E., 
sin fecha, en la que, recordando haber dicho al Sr. Vi* 
dal *' que la confianza que ponia en los mediadores no era 
** ni vana ni mal fundada," le anadia *^ ahora puodo decir 
" a V. en la mas estricta confianza, que puede F. fiarse de 
" la mediacion " ; y continuaba V. E. refiriendo la buena 
disposicion con que el Sr. Guizot habia recibido las pro- 
posiciones del Conde Aberdeen, para concertar medidaâ 
que pusieran términb à esta guerra. 

" Tantasy tan positivas seguridades no podian menos 
de crear en el ânimo del Gobierno Oriental una convic- 
cton arraigada, de que cualquiera que fuesc el curso que 
tomasen las operaciones militares, las manos de la Inglater- 
ra y de la Francia, alejarîan combinadas los estragos de la 
guerra del suelo de la Repùblica, y que su quietud y «û 
prosperidad, tan importantes para el comercîo de aquellas 
Naciones, no se verian espuestas â desaparecer en la con- 
fllagracion de las armas. 

" Debe decirse, porque asî es la verdad, — que cl Sr. 



APUNTV8 mSTÔRICOS. 161 

Ministro Vidal, que dirijta solo los negocios del Estado, y 
que habîa estrecnado sus personales relaciônes con Y. £., 
confiô à tal punto en todas aqueilas promesas, que ^ se 
abandonô enteramente ^ segun la frase de la carta misma 
de 18 de Junio, ^ à las seguridades que F. E. le daba à ese 
respecta. " No préparé, por eso, elementos de ref istencia 
ni de deftensa, dentro del Estado, para el caso de un 
revéfi. 

'* Y en esa situacion desprevenida, ocurrioel contras- 
te de 6 de Dicîembre, que abrio al enemigo vencedor el 
territoho de la Repûblica. Inmediatamente ocurri6 h V. 
£• el Sr. Ministro Vidal, comunicàndole aquel suceso» 
anunciàndole sus naturales consecuencias, y preguntàndo- 
le que era lo que V. £. y el Cunde De-Lurde podîan ha- 
cer para evitar que esta plazacaycse en manos de los ene- 
migos. 

" La conducta de V. E., al recîbir esa carta y las res- 
puestas oficial y confidencial que â ella dio, constituyen el 
punto mas grave de este sério neeocio. — Inmediatamente 
dirijiô V. E., por si y â nombre cîol Conde De-Lurde, al 
Gobe rnador de Buenos Aires la nota de 16 de Dicîembre, en 
que invocando espresamentc sus instrucciones, déclara 

aue los Grobiernos de Inglatcrra v Francia han détermina- 
o hacer césar la guerra entre Ëuenos Aires y Montevi- 
deo, y en consecuencia '' exije la inmediata cesacion de 
^' las hostilidades, y que las tropas de la Confederacion Ar- 
" gentîna permanezcan dentro de su territorio, 6 se retiren 
" à él, si ya hubiesen pasado sus fronteras, bien entendido 
'* que lo mismo harîan las de la Repûblica del Uruguay. " 

^ Copia de tss, decisiva intimacion fué enviada oncial- 
mente por V, E. et este Gobierno, al mismo tiempo que 
en carta confidencial decia V. E. al Sr. Vidal, que ** ténia 
" razon de créer que una gran fuerza naval francesa esta- 
" ria pronto en el Rio de la Plata, para forzar à que cesâ- 
'' ran las hostilidades, en caso de que no fuesen atendidas 
" las exîgencias de V. E. y del Ministre Francés, manifes- 
** tadas ese dia al Gobierno de Buenos Aires. " 

" Esas comunicaciones, Sr. Ministre, formaron un 
nuevo é importantisimo punto de partida. El Gobierno 
de la Repûblica tomô — porque debia rigorosamente to- 
mar^ — como base de sus operaciones, como elemento de 
sus planes de defensa, la intcrvencion armada de ta Ingla- 
terra y de la Francia en la lucha existente. Para llenar 
plenamente sus deberes, y ponerse à cubîerto de todo car- 
go de imprevision 6 descuido, piiso en accion todos los 
elementos de que pudo disponer para orgaoizar la defen- 

TOXO I. 11 



I6fi MONTBVIDSO. 

sa de la tierrâ y escarmentar al invasor : loa hechos, ei ac- 
tual estado de defensa, y el aspecto que la guerra presen* 
ta, muestran bien cuanto se ha hecho en etalinea. 

" Pero entre tanto— ^doloroso es dectrlo — el ûnico cle- 
mento que ba faltado, es precieamente el que debié prime- 
ro conourrir para evitar todos los maies y ruinas que ha su* 
frido el pais, por la necesidad de defenderse ; es la inter- 
vencion armada de la Inglaterra y de la Francia, 

** Estafalta de inmensas y funestisimas consecuehciaa* 
es laïque puso al Gobierno de la Repûblica en la necesidad 
impresciodible de autorizar al înfrascripto Ministre Secre- 
tario de Estado en el Departamento de Relaciones Eite- 
rtores (jara dirijir â V. E. esta comunîcacîon. 

** El Gobierno, que se habia prestado â la mediacion 
ofrecida por V. E. y el Condc De-Lurde en cl mes de Ju- 
lio, adhiriô tambien â la intervencion denunciada por la no- 
ta de 16 de Dicîerabre. Pero el Dictador de Buenos Ai- 
res, que rcchazô la primera, revistiendo su repuisa de tér- 
minos indecorosos é insolites, y acompanàndola de la pu- 
blicacion oficial de los discursos de los supuestos Représen- 
tantes, en que abiertamentc proclaman el principio que 
llaman americano— de 6dio y persecucion al extranjero, 
solo por ser extranjero ; el Dictador de Buenos Aires, sin 
contestar siquiera a la intimacion de 16 de Diciembre, 
continué las hostilidades que se le cxijia hiciese césar, en- 
viô sus tropas ô estamàrgen del Uruguay, à pesar de que 
se le dijo que nô pasascn su frontera, y atravesô su ejérci- 
to todo el pais hasta las puertas de la capital, causando to- 
dos los estragos y ruina que la Inglaterra y la Francia que- 
rîan evîtar con su intervencion. 

" A pesar del ultraje que esa conducta envuelve, nin- 
guna medida aparece adoptada por V. E, para hacer efec- 
tiva la intimacion de IG de Diciembrc, y cuando alguna 
iblicitô el Gobierno, en proteccion de sus derechos, y en 
cumplimîento de las seguridades que se ledieron; V. E. ha 
escusado su conducta con la falta de instrucciones para 
emplear la fuerza, y de fuerza aun cuando tuviese instruc- 
ciones. Tal es, entre otras, el ténor de li^ nota de V. E. 
del 6 de Enero ûltimo. 

" Los deberes del Gobierno, y la alta responsabiiidad 
que le imponen en négocies de tan gn^ve naturalesa, no le 
permiten admitir aquellas esplicaciones, como capacea de 
eacusar la inejecucion de ^as seguridades dadas por V. E. 
y de la intimacion de 16 de Diciembre. 

. "t Por loque toca a falta de instniccioMs, el infras- 



APUNTSft HxsTomcos. 163 

cripto pide à Y. £. que le pennita cîtar «Igunas frases de 
V. E. mismo. 

'<£nnota de ledeÂgosto ùltimo, hahia V. R esta- 
blecîdo iiteralmente el ])rincipio de que«r^'' Los Ministroa 
*' en el exterior deben siempre obrai' por bus instrucciones 
" y nada mas que por sus instrueciones " : principio que 
nadie puede desconocer y al que V. E. mismo parecio 
siempre cenirsc. 

** En efectOy en la nota ya citada de .2 de Septiembre 
dijo V. E. que debia esperar instrttccvmes antes de hacer a 
Rosas la intitnacion de que ella trata, de modo que cuando 
posteriormente la hizo Y. E. es sin duda ninguna, porque 
recibio las instrueciones que esperaba. 

' " Mastodavia, el 14 de Diciembre, dos diafl antes de 
la fecha de la intimacion^escribio Y, E. al Sr. Yidal que 
*' no podia anticiparse à sus instrueciones, y que hasta 
/ que las recibiese no ténia facultad de obrar. '' 

" Es, pues, évidente que cuando dos dias despues— «l 
16 de Diciembre — ^hizo Y. E. al Gobernador Rosas la in- 
timacion de que cesase inmediatamente las hostilidades, y 
de quemantuvicsesustropas dentro de los limites de su 
territoria, fué porque habia Y. E. recibido las instruecio- 
nes, que no ténia el 14. Enefecto, en la confidencial del 
16 Y. £. dice Iiteralmente que *' la llegada del Paquete lo 
'' habilita para dar una respuesta satisfactoria " ; ylainti- 
macion misma empieza non las palabras -— " en eonformi* 
'* dad à las instrueciones de mi Gobierno. ** 

" Tampoco podria el infrascripto admitir la esplica- 
cion de que las instrueciones de Y. E. bastaban para hacer 
la intimacion, pero no para llevarla à efecto, ni para repri- 
mir al que la burlase. Eso importaria querer el fin sin 

3uerer los medios ; y el infrascripto tiene idea maseleva» 
a de la circunspeccion del Gobierno de la Reyna, para 
fluponerque embiaseà sus Ministres en el Exterior ôr- 
dcnps para hacer bravatas, vacias de todo efecto digno 
y serlo. 

** Y. E. mismo lo dijo con mucha verdad, cuando en 
16de Agosto, tratando precisamente la materia de hacer 
à Rosas una perentoria intimacion, escribia Y. Ë. estas 
jineas *' hacer al General Rosas una declaracion é ese efec^ 
•* to sin tener los medios de llevarla a ejecucton^ séria ûni- 
'' camente esponerse al ridicule, y hacer indignas de crédi- 
*' to mis comunicaciones ulteriorcs à este Gobierno» " 

'* Es, por lo tanto évidente, que cuando Y, E. hizo la 
intimacion de ]6de Diciembre, no quizo esponerse al ri- 
dicule, no quiso desnudar a sus palabras de la té que mer^- 



164 VOlTTBirmSO. 

cen, y par consiguiente que debia V. E. contar can ïos me- 
dios de llevarla à ejecucion. 

** El otro motivo alegado en la nota de V. E. del 6 de 
Enoro era la falta de fuerzas, aun cuando V. E. taviese 
instrucciones para emplearias. El infrascripto puede sin 
▼iolencia concebir que las seguridades que tan repetidas 
▼eces diô Y. E. de que esperaba de Europa fuerza conci- 
derable, le indujera â Y. E. hacer la intimacion del JL6 
confiado en que el arribo de la fuerza, seguiria inmediata- 
mente â aquella declaracion ; y comprende tambien, que 
la falta de esa fuerza atase despues las manos de Y. E. 

^ Pero ese caso desaparecio enteramente desde que, el 
dia de hoy, existen en el Rio de la Plata fuerzas navales 
de S. M. Bm que en concepto del ^éfe superior que las 
roanda^-ûnico compétente — son suficientes para hacer res- 
petar las exigencias del Gobierno de la Reinn, y para ile- 
var â efecto, puro y completo, la intimacion de* 16 de Di- 
ciembre. 

** Desde que existe esa fuerza, el Gobierno Orientai no 
puede comprender que Y. E. carezca de ôrdenes é instruc- 
ciones para aplicarla, en el sentido en que Y. E. mismo 
dijo que la apficaria si la tuviése, para no quedar en ridicu' 
lo; en el sentido que la intimacion de 16 de Diciembre 
requière implicitamente. 

"* La existencia de aquella intimacion, la de la otra que 
consecuente à ella, hizo ei Sr. Comodoro Purvis al gênerai 
Brown en 7 de Febrero, la presencia de fuerzas inglesas 

Sue su géfe déclara suficientes, y la inejecucion de aque-^ 
as intimaciones ; son hechos que el Gobierno no puede 
combinar ni sabe esplicarse, mucho menos cuando yé en 
la poblacion nacionai yextranjeia el mismo sentimiento 
de asombro, y en los ciudadanos Britanicos el de la confu- 
sion mezclada al asombro mismo. 

*^ En virtud, pues, de todos los antécédentes aqui re* 
cordados, el infrascripto ha recibide ôrdenes para decir à 
V. E. que los elementos y medios de defensa que el Go- 
bierno ha organizado, y que estàn hoy à vista de todos, le 
dan aquellas seguridades de triunfo, que la mas cauta pru- 
dencia puede calcular ; que ha descubierto y descubrirâ 
las bajas maquinaciones que emplea el enemigo, para re- 
emplazar, por la seduccion la fuerza que ne tiene ; pero 
que sin embargo la naturaleza de esos elementps improvi- 
sados en presencia del enemigo, y que por eso mismo ca- 
recen de la consistencia que tendrîan si hubiesen sido pre- 
parados de antemano, los espone â diversas contingencias 
que es del deber del Gobierno evitar : que del éxitodela 



APUN.TS8 msT^aoos. 165 

lucha baios los muros de Montevideo dépende la salvacien 
ô la pérdida total del ûnico asilo, que conserva aun en la 
reiion del Rio de la Plata, la industria, el comercio, la mo- 
ral y la civilizacion : que en presencîa de intereses tan 
graves, el Gobierno k quien estân confiados, no puede re- 
nunciar al empleo de ninguno de los medios honrosos y jus- 
tos, para hacerlos trinnfai* : que uno de los mas poderosos 
es la intervencion armada, solemnemente prometida por 
V« E. admîtida por el Gobierno y para cuya ejecucion tie- 
ne y. £« los medios necesarios. 

*' El Gobierno solicita la concurrencia de ese medio, 
con tanta mas confianza, cuanto que el Gobierno de S. M. 
B. y V. £. mismo clasificaron la guerra que hace cl Go- 
bierno de Rosas como desnudo de todo interés nacional 6 
politico que la justifique y sostenida solo por motivos de 
j*encor personal. El objeto de ese rencor personal del Die- 
tador de Buenos Aires es el General Rivera y el primero 
y mas repetido pretesto cpn que aquel sostiene la guerra, es 
la permanencia de su rival en el Gobierno del Estado. — Éso 
pretesto acaba de desaparecer con el ejemplo dado por el 
digno Présidente de descender de su puesto elevado el dia 
mismo en que concluyo su tiempo con arregio à la Consti* 
tucion. 

*' Ya no tiene pues el General Rosas, ni siquiera pre- 
testo para su conducta obstinada ; y por lo tanto el inrras- 
cripto concluye pidiendo à V. B. que de acuerdo con él 
Comodoro Purvis, adopte aquellas medidas que haçan 
«fectiva la intervencion denunciada el 16 de Diciambre 
bien sea abriendo i>uevas proposiciones fundadas en el he* 
cho de haber constitucionalmente cesado en el mando el 
8r. General Rivera, y que den por resultado un armisticio 
inmediato, y la pronta retirada de las tropas enemigas à 
distancia de esta plaza, ô bien, si el Gobernador Rosas y s« 
teniente Oribe se obstinan, como el infrascripto lo crée« 
apoyando Y. E. y el Sr. Comodoro por todos sus medios, 
las fuerzas y recursos de que el Gobierno puede disponer 
para terminar la lucha lo mas brève posible., — En ello se 
interesan la civilizacion, la humanidad y el honorde lana«* 
/cion que Y. £. représenta. 

" £1 infrascripto tiene el honor j&c— Santiago Yae- 
quez. " 



166 MONTS VIDBO. 

Representacion del Comercio Ingles. 



El comercio Ingles de esta plaza, no desperdicio tam- 
poco la preaencia del Ministro de su çobierno para diri- 
jirse àéi. Ocho tneses antes, en su ûltima visita lo habia 
festejado con un sumptuoso banqueté y un costoso baile : 
di versos comerciantes se habîan acercado à él, y sobre las 
espcranzas que les habia dado en las consecuencias del 
tratado habîan aventurado cuantîosas especulaciones, y 
abierto largos y valiosos créditos, que iban a producirles 
ruina por la invasion, y mas todavia si Rosas conquistaba 
el pais. 

La solicitud del comercio Éritânico, ha obtenido el 
reproche de que compix>metia â los Ingleses establocidos 
en Buenos Ayres ; pero a la verdad, este reproche, que es 
un insulto al poder de la Gran Bretaiia, es una acusacion 
la mas punzante de la administracion del Dictador de 
Buenos Aires, y es el mejor justificativo de los temores del 
comercio Ingles de esta plaza. — El no queria caer bajo la 
vara de hierro de un hombre, tan sin ninguna régla de jus- 
ticia, que hiciese pesar su arbitrariedad sobre un inocente, 
solo porque lo ligaban vinculos de nacionalidad con otro 
que queria defenderse de caer bajo la misma opresion. — 
El absurdo de respetar â Rosas, porque es ciego en sus 
venganzas, es una maxima inmoral, que harà la verguenza 
de los que la han invocado, y de losgobiernos que la admi- 
«tan como justificativo. Pobre en politica, répudia la vir- 
tud, y sosteniendo al crimen fo alionta. 

** RbprbsentaCion elevada por los sûbdilos Ingleses rési- 
dentes en Montevideo, â S. E. Juan Henrique MandewUe. 
Enaiado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario 
de S. M. A 



** Los que subscriben sùbditos Britanicos résidentes en 
la capital del Estado Oriental del Urug^iay se presentan a 
V. E, y con el mayoc respeto le representan : 

I* 1. ® Que V. E. visité esta cmdad en el mes de Julio 
proximo pasado, y que conduido el tratado de amistad, 
comercio y navegacion entre S. M. B. y esta Repûblica, 
se creyôen el pûblico que el Gobîerno de S. M. adopta- 
rîa prontas medidas para ponç r término à la desastrosà y 



APCKTBS HISTOKICOS. 16t 

saiiffrienta guerra, que hace Buenos Aires contra esta Re« 
pûbiica. Creeneia que naoié en parte del ajuste de este 
tratado, y especialniénte de las seguridades dadas por V. 
E. À varîos de ios comerciantes ingleses aqui résidentes, 
de que no tendria lugar una invasion de este pais por Ios 
ejércitos de Buenos Aires. 

**2«^ Que, despues, otros comerciantes ingleses, 
grandemente interesados por su comercio en la prosperi- 
dad de este pais y en la consecucion de la paz, que tan ar* 
dientemente ha deseado este Gobierno, consiguieron que 
se les permitiese recorrer la correspondencia oficial que 
medio con V. E., y rejposaron su confianza en las fuertes 
fleffuridade9 que en ella se dâ por Y.E. de que la mediacion 
del gobierno de S. M. alcanzaria hasta préserver la invio- 
lâbilrdad de esta Repûblica. 

** 3. ^ Que la publicacion en la gaceta oficial de Bue- 
nos Aires de la correspondencia que tu vo lugar entre V. B. 
y aquel gobierno, relativamente à la mediacion, nos ins- 
troye de la manera insultante con que Ios esfuerzos lauda- 
bles del Grobierno de S. M. han sido rechazado, y tambien 
de que Y. E. intimé al Gobierno do Buenos Aires que 
otras medidas se tomarîan por el de B. M. para procurai 
la navegacion pacifica de las aguas del Rio de la Plata, y 
que por lo tanto nuestra confianza se robusteciô en la se* 
guridad en que estaba este pais respecte de las hostiIi.da^ 
des que lo amenazaban. 

"4. ® Que se nos hizo saber ademas que V. E. ins- 
truido oficialmente de la resolucion del Gobierno de S. M. 
de poner termine â la guerra, y que Y. E. ténia podcres 
para pedir la cesaciôn de hostilidadcs entre la Repûblica 
Argentina y la del Uruguay, y tambien la rctirada de las 
tropas argentinas â su territorio, en el caso que hubiesen 
traspasado sus fronteras, en lainteligencia que el Gobier- 
no de la Repûblica del Uruguay adheria â la misma linea 
de conducta, en iguales circunstancias ; y habieodo en 
consecuencia Y. B. dirijido una nota al Gobierno de Bue- 
nos Aires, datada en 10 de Diciembrc,pidiendo unarniis- 
ticio y la retirada de las tropas argentinas à su territorio, 
la confianza que antes se ténia se convirtio en certidumbre 
sobre que habia llegado la época en que se pondrian inme- 
diatamenteen accion medidas efectivas para hacer ejècu- 
tar aquellas espresas ôrdenes del Gobierno de S. M. 

'* 5. ^ Que àpesar de todas estas esperanzas que se 
han suscitado de tiempo en tiempo, como gueda espuesto, 
tcnemos & la vista la sensible y dolorosa evidencia, de que 
la intervencion y demanda positiva del Gobierno de S. M, 



168 MONTEVIDEO. 

para que çesasen las hostili^iides, ha sido compleUmenie 
desairada por el gênerai Rosas* y que subsiguientemente 
ha sido este Estado invadido por sus armas, que en au 
marcha por este territorio han cometido las mas bàrbaras 
atrocidades, y que ahora asediau esta capital. 

" 6. ^ Que esta invasion ha causado ya destruccion 
de inmensa propiedad Britànicat pérdidas que respecte de 
sûbditos Britanicos han acrecido mucho en su monto* à 
causa de la dependencia natural é implicita que se depoai- 
tô en las varias seguridades dadas por V, E.» y <}u^ 1& <^on- 
tinuacion del actual estado de cosas esta produciendo dia- 
riamente los efectos mas ruinosos, y traerà menoscabos y 
penurias de consideracion à nuestros compatriotas y à 
otros. 

" 7, ^ Que sobre todas las consideraciones de perjui- 
cios é intereses en peligro, se éleva el sentimiento profundo 
de verguenza y pesar, con que contemplâmes el vituperio 
que pesa sobre nuestro honor nacional, en circunstancias 
corne las actuales, despucs de una declaracion corne la que 
y. E. hizo y queda referida, cuando esta présente suficien- 
te fuerza naval Britànica, mientras que los actes del go- 
bierno de Buenos A ires son un flagrante insulte lanzado à 
la Nacion Britànica. 

*' Por le tante, nosotros solicitanios respetuosa y muy 
encarecidamente que V. E. inmediatamente concierte me- 
didas con el Comandante en géfe de las fuerzas navales 
de S. M. que hoy se halla en este puerto, para hacer efec- 
tivasentoda su estensîon, las intenciones benévelas que 
ha manifestado el Gebierno de S. M. en todo el curse de 
las negociaciones que estàn pendîentes, proporcienândose 
asi la satisfaccion de cumplir el primero y mas alto dober 
de un Ministre Britànice ; que es, sostener la buena fé 
del Gebierno de S. M. y el honor de nuestra patria. '— 
Montevideo, Marze 9 de 1843. *' 

Esta solieitud, suscripta por el Sr. O'Neal à quien se 
habia dade por Présidente la reunion en que fué adepta- 
da, se firme muy luege por todo le que habia de mas nota- 
ble entre los ingleses, con la sola escepcion de cuatro ô 
seis personas, y fuc presentada al Ministre Britànice. 



Conspiracion " Aider etc, " 



La comunicacien à Mr. Mandeville de que se re 
pîa al gobîerno de la Reyna, no neccsita ningun ce 



remitio 
copia al gobierno de la Reyna, no neccsita nîngun comen- 



APUNT£8 HI8TÔRIC0S. 169 

tario, pero Uamainos la atencion del lector por ahora à que 
el Grobierno dîce en ella ** que ha descubierto y descubri- 
rh las bajas maquinaciones que empiea el enemigo para 
reempiazar por la seduccion la fuerza que no tiene. " Efec- 
tivamente, ruera de las que se han indicado ya, en esoa 
mismoa momenioa ténia el Gobierno en sus manos el teji- 
do de unanueva trama promoTÎda por Oribe» para seducir 
uno de niiestros géfes^ y conseguir por la traicion y la per- 
âdia lo que no osaba intentar esponiendo el pecho à las 
balas. 

£1 profugo y traidor ex-general D. Ângel Nunez fué 
empleado por él, para abrir comunicaciones en esta plaza* 
y hallô por colaboradores aqui, solamente â un comerctan- 
te brasilero y à un dependiente suyo : à un D. Pedro Pa- 
blo Olave, oriental» que se hallaba profugo hacia dias y 
asilado en un buque neutral, y à dos mugeres ô seiioras, 
roadre y hermana de la esposa de Nunez. 

Para desempeiiar su comision empezô este por dirijir- 
se al teniente coronel Susviela, no solo con el ânimo de 
atraerlo à su proyecto, sino con el de empleario en que 
sedujese al distinguido teniente coronel D. César Diaz, que 
mandaba y ha continuado mandando siempre uno de los 
mas brillantes batallones de nuestra guarnicion. 

Susviela, emigrado Argentine, se indigné de la inju- 
ria que se le hacia proponiéndole que comprase con una 
traicion el perdon de Kosas : prefirio à los lucrosos galar- 
dones que se le ofrecian, mantenerse unido â sus compa- 
fteros de infortunio. y ser fiel al pui&blo que se habian dado 
por patria. Sin ofender siquiera la nobleza de Diaz, con 
confianzasy que aun bajo este caréx^ter habrian herido la 
delicadezade un hombre que en la primayera de la vida» se 
muestra con las mas bellas disposiciones para ser un exe- 
lente militar y un ciudadano estimable — Susviela dio 
cuenta de lo que se le proponia al Gobierno desde el pri- 
mer momento. £1 pudo hâcerlo con tanta mas tranquilidad, 
cuanto que dirijiéndose â una autoridad que no era perse- 

Suidora, sabia de antemano que sacaria del aviso el parti- 
o provechoso à la gloria y salvacion del pais ; v alzaria 
la mano clémente sobre los que se hubiesen hecho mère» 
cedores de la pena que todas las lejislaciones fulminan con- 
tra los conspiradores. 

Ni pensé de otro modo este Gobierno generoso ; y 
luego q^ne fué inatruido de la propuesta de Nunez, ordené 
a Susviela que pareciese aceptarla, y fué senalàndole loa 
pasos con que debîa continuar para provocar 6 Oribe â 
que atacase la plaza. En la correspondencia, se hizo en- 
tender al sitiador que el teniente coronel Diaz con su ba- 



170 MONTEVIDSO. 

talion, entraban en la traicion : que le abriria la puertt 
que guardaba, inutilizaria las baterias que la defenoian y 
Bofocaria la resistencia de los batallones inmediatos : que 
Diaz iniciaria el movimiento atacandolos, y que 4 las se- 
iiales que se pactaron y à los fuegos que debia producir 
este ataque, Oribe concurrirîa con sus fuoraas, io sosten- 
dria, lo protegeria, lo haria vencedor, y se apoderana de 
la plaza, fijandose la noche del 11 para su ejecucion. 

Todo se présenté como se havia pactado. Se sostubo 
un vigoroso tiroteo, se bicieron las senales, se dieron los 
sritos de Victoria para Oribe. Este, Ucgo con sus bata- 
llones hasta el pueblecito del Cordon, a muy pocas cua- 
dras de las trincheras; pero alli hizo alto: no osé aproxî- 
marse mas, y si hubiera sîdo efeetiva la patrafîa habria 
dejado ahorcar a sus complices que lo habian creido. 

£sa faha de fé, esa cobardia, lo salvd sin embargo e«a 
noche, £1 Gobierno, que lo habia hecho provocâr à qœ 
se aproximase habia dado las ordenes y aviso cor- 
respondrente al General en G efe. Este lo habia dispuosto 
todo, para repeler el ataque, y para lanzarse en seguida 
sobre el enemîgo y hacerto pedazos. 

Nadie en el dia, ni aun de las peraonas aproximadas 
al Gobierno habia trasiucido io que pasaba, se habian 
dado diversas ordenes pero nada estraordinario à un es- 
tado de guerra que anunciase un objeto especiaK A las 
10 de la noche empezô apenas un movimiento mas activo: 
las ordenes en la ciudad circularon con rapidez, y la Po- 
licia empezô â dar a los recursos de su departamento la 
acciou activa que distingue à su (îefe ; pero hasta la 
mafiana^ siguiente no fué conocida al pueblo la verdadera 
causa. Y no obstante todo estuvo como se habia détermina- 
do. En el momento en que debia ser el ataque, el General 
en Gefe estabaâ caballo sobre la puerta que debia ser aco- 
metida, rodeado de sus ayudantes ; el mismo Ministro de 
Guerra en la linea, cambiado mas bien en guerrcro ; las 
escalas prontas pura que la tropa pudiese lanzarse de la 
Irinchera al campo, sin detenerse por el rodeo y estrechéz 
de las puertas ; la artilleria de las baterias ; la que debia 
s^uir; todo el material pronto, y los gefes, los soMados, 
llenos del mayor entusiasmo por una batalla que veian îba 
â tener lugar aunque no supiesen los antécédentes sobre 
que estribaba— Trabajo costô al Teniente Coronel Diaz y 
â sus oficiales, hacer gritar â sus soWados — i Viva Oribe ! 
como sefial -, Los leales del 4 ? repetian y se gritô con 
teson!— Era lanoche de tempestad, y la obscuridad del 
cîclo que habria servido grandement© al intento del inva- 



APUNTS8 HISTUmCOS, 171 

8or, yenin à dar su oolorîdo sombrio, y à hacer mas im' 
poMttte el silencioBO orden con que era aparejada una 
aangrienta escena de muerte. 

Éala conspiracion como era consiguienie diô lugar a un 
proce80. En lamisma noche foeronarrestadas variasperso- 
Da8,yfuébuscadoOiaveyreoprincipal,q'nosehabiaati*eyido 
àpisarlatierra. El GobiernOyinenosinteresadoenensangren* 
tarse, lo estaba^ivamente en conocer la estension de los 
céfmplices y del plan, para precaverse, y desde que las in- 
dagaciones mostraron que estaba aislado â las pocas é în« 
significantes personas que hemos indicado, puso a un lado 
el rigor de las leyes, para dejar ver una generosa clemen- 
cia« Ni quiso gravar la suerte de los acusados, dejando 
que la circunspecta lentitud de los trâmites prolongase ' su 
detencion, mientras oîan su «entcncia en (os tribunales, 

Sara despues de ella ejercitar su privilégie de gracin» 
[6, le basto que fuese solo bien esclarecido el hecho, y 
ejercitando sus facuhades, llamé la causa à si, y empezo à 
mostrar su piedad. 

Para esta noble atribucion se encontre con el obsta- 
culo mas inespérado. El Encargado de Négocies del Bra- 
sil, en la maâana mismadel 12, ya paso una impertinente 
nota al Gobiemo, y cuatro hasta el 18, relativas al sûbdito 
brasileroque se hallaba complicado como unodu los acu- 
sados principales en este negocio. Le era, pues, preciso 
•1 Gobiemo, mostrar al Encai^ado de Négocies y al Go- 
biemo del Brasil, que la prision de aquel no liabia sido vio- 
lenta, como la habia clasincado su agente, y que la autori- 
dad del pais habia guardado, desde el principio del proce- 
80, las formas que son la garantîa de la buena administra- 
oion de justieia, que inlempestivamante le habia recorda- 
do ese agente. Pero el acusado — que continuaba preso, 
que entendia mejor gue su indiscrète protector la indole 
magnànîma del Gobiemo— se dirijio a él, y confesando in- 
directamente su faltd, imploré su gracia. El Gobiemo le 
eoncedié la libertad, dàndole un termine para salir del 
pais : este termine se prorroffo, y al fin le ftié concedido 
permanecer en él, cuidando de sus négocies comerciales. — 
El proceso se publiée. 

Asi terminé la célèbre conspiracion, dicha por anto< 
nomÀsia '^Alderete,^ nombre que Oribe habia tornade 
para su correspondencia, y que segun algunos, erael ver- 
' dadero de una de las victimas que ha sacrificado. Ella dié 
por resultado, que sus proyectos no bAbiàn podido encon- 
trar acogida, sino enti'e gentes (^ue mas bien hubieran ' pa- 
recido los caractères de un sainete, en que hubieran que.- 



172 »>1«TSTI0SO. 

rido poner en ridîcalo una conspiraeion, que los i^Dtes 
del que, cou el pompoflo litalo de Présidente, se jactabade 

Îoe coanto habia de distînguido en la capital le pertenecta. 
\l Gobiemo tavo una ocasion mas de conocer so foeiza, 
y la confianza que podia poner en sus defensores ; y por 
ultimo, haU6 la oportunidad de mostrarse à la altora de la 
civilizacion del siçlo, limpio de sangre por delitos politicos; 
para haoer mas vivo su contraste con el bârbaro, qne ca- 
bierto con las inmundas roanchas de sus crimenes, vîeneà 
esta tierra dando el espectàculo de cabezas que» divîdidas 
de sus troncos por la mas ligera sospecba, sirven de escar- 
nîo y jucgo a sus féroces satélites. 



IfUimacion de Bloqueo. 



Abortado el proyecto de conspîracion, impotente pa- 
ra atacar la capital, le era preciso à Oribe ocurrir à algu- 
na otra cosa, para que mientras su presencia delante de la 
capital cra nula para tomarla, no completase el General 
Rivera sus operaciones y viniese à estrecharlo. Ocurrid^ 
pues, al torpe medio de intentar con las fueraas navales 
de Rosas un bloqueo por mar, y confié en que el hambre 
debilitaria los cuerpos que arrostraban serenos sus balas, 
y à que no osaba acometer. 

£n esta intencion, dirijio à los agentes extranjeros una 
intimacion de bloqueo de esta plaza, que Rosas para ca- 
racterîzarla algo mejor que por los titulos sofiados de Pré- 
sidente que se daba Oribe, la comunicô por su Ministrode 
Relaciones Exteriores à los Ministros Mandeville y De- 
Lurde, y a los demas agentes résidentes en Buenos Aires, 
incluyendoles copia de la orden comuniçada al Almirante 
Brown, que dice : 

"Buenos Aires, Marzo 15 de 1643.-^Ano 34 de la li- 
bertad, 2fi de la independencia y 14 de la Confederaciop 
Argentina,— Al Comandante General en gefe de la escuar 
arçntma, Brigadier gênerai D. Guillermo Brown. 

" El infrascripto ha recibido orden del Exmo. Senor 
i>obcrnador y capitan gênerai de la Provincia, Brigadier 
gênerai D. Juan Manuel de Rosas, para decir kV.S. que 



APUNTB8 HUTOSÎCOS. 173 

el Gobîemo tiene noiicias que con motivo del sitio csta- 
blecidû sobre Montevideo, algunos buques extranjeros, asi 
mayorcfl como menores, han empezado à ocuparse del trà* 
fico de carne fresca' que introducen à la ciudad, bajo el 
pretesto de no estàr bloqueado el puerto de Montevideo 
por la escuadra argentina. Por consideraciones de bene- 
volencia hécia las naciones amigas de que es animado.este 
Gobiemo, y evitar los perjuicios que podria experiinentar 
el coinercio extranjero, no ha declarado en rigoroso blo- 
queo aquel puerto, sin embargo de que tiens ftterza naval 
suficiente para baeerlo efectivo ; pero no puede ni debe lie* 
var aquella hasta el estremo de ser impasible à un perni- 
cioso abuso, que bajo cualquier aspecto que se considère, 
es una positiva hostilidad que prolonga la ^erra, ni auto- 
risar un tràfico que en iguales circunstancias no lo toléra* ' 
ria alguna otra nacion, porque es bien sahido que es resis- 
tido por el derecho de gentes, cualquiera que sea aquel, 
sobre articulos de contrabando de guerra, como lo son en 
una plaza sitiada, muy principalmente las cames fresca y 
salada, ganados enpié y aves de toda especie.— S. E. por 
tanto, ordena à V. ». que desde el 1^ del prôximo mes de 
Abril, no permita la entrada en el puerto de Montevideo 
de buques en que se conduzcan articulos de guerra, carnes 
fresca 6 salada, ^anado en pié y aves de toda especie para 
el consumo de dicha ciudad, dejando en todo lo demas al 
comercio y buques extranjeros en la libertad que han go- 
zado hasta aqui.—Diosguarde, &c.-*Felipe Arana. '- 



Esta resolucion del gabinete de Rosas ha sido una de 
sus mas estupidas concep«idnes. Unida con otra que tubo 
lugar en los primeros dias de Abril, las dos vinieron à 
reunir el poderoso elemento de la resistencia estrangera à 
la resistencia nacional. Debieran haber comprendido los 
consejeros del dictador, que la régla defuerza naval mfici- 
ente^ es de aquellas que si la conservan todavia entre las 
de derecho de gentes, los tratadistas de derecho natural, 
va diariamente perdiendo terreno ante las consecuencias 
del principio de la ccnveniencia^ y ante los dogmas de la 
economia politica. Este ciencia ha levantado à su vez el 

Erincipio del comercio; la civilizacion y la humanidad lo 
an acogido, y la politica ha venido por todas partes a ha- 
cerlo el objeto de sus combinaciones para que libre y des- 
embarazado sea patrimonio uni versai. Por consecuencia, 
los bloquées, y mas especialmente en America, algo mas 
ir&n necesitando en adelante que la simple/tierta naval su- 



174 IfONTSVIDBO. 

ficiente. En In facilidad ton que se bace la guerra en ios 
Muevos Ëstados de este continente, el comercio extranje- ' 
ro estaria perdido, si viniese corriendo siempre ei riesg^ 
de haber navegado très mil léguas, para haliar bloqueado 
el niercado para que habia preparado las manufacturas de 
su especulacion. Las conTicciones, pues, eslan contra 
la aplicacion de esa régla : en el Perù se ha visto 4>1 cjem- 
plo ya de que ha sido desconocida, y donde no haya toda- 
via el atrevimiento suficiente para sacudirla^ como el des- 
pojode otro tiempo, ha de ser eludida;*— porque los blo-» 
queos parciales como el de la circular, cnvuelven el dere- 
cho de visita — que es el de vejticion. 

El Gobierno Oriental dejo estos puntos à la conside** 
racion de aquelios à quienes mas tocaba, como protectores 
del comercio extranjero. Viô con sentimiento que el 8r. 
Mandeville y el Conde De-Lurde, contentândose con acu- 
sar recibo à la nota de Rosas, habian dado un consentimien* 
to tàcito, y tomô su posicion con arregio à la nueva hoatî- 
Hdad. — Ëjercitô su derccho. 

Paso à los agentes estranjeros cerca del Gobierno de 
la Repûblica la circular siguicntc — 



'' McVntevideo, Marzo 30 de 1843. 

** El infrascripto Ministro Secretario de Estado en el 
Departamento de Relaciones Exteriores ha recibido ôrden 
para dirijirse al 8r. Consul de S. M. para comunicarle que 
la resolucion del Gobierno de Buenos Aires de 20 del cor- 
riente que prohibe introduçir en esta capital, en buques 
neutrales, carnes fresca y salada, ganodos en pie y aves de 
todas especies ; amenaza traer â Ta capital de cuya defen- 
sa se halla el Gobierno encargado, escasez de los vivcres 
que absolutamente necesita para sostener la guerra, y las 
pcrsonas ocupadas en servicio pûblico. 

** Ei derecho de la guerra, reconocido por todas las 
naciones civilizadas^ da â los gobiernos 6 géfes de las pla« 
zas sitiadas en easos semejantes, la facultad de remediar 
aquel inconveniente disminuyendo el numéro de consumi^ 
dores inùtilcB à la dcfensa ; haciéndolos salir de la Plaza. 

^ El ejercicio de este derecho que ninguna restriccîon 
reconoce y que la pr&ctica ha consagrado con harta rcpe* 
ticion, es doblemente necesario y jusiificado, cnando los 
defensores de la plaza tienen fundadas esporanzas de ha*' 
ccr levnntar cl sitio prolongando la resistencia. En cl ca- 
so présente, esa eRperanza es algo mas que fandada : pue- 



▲FVNTBft HISTORICOS. 176 

de llamarse inflilibie, no solo porque la guarnîcion de la 
plaza es superlor en numéro à la fuerza que la asedia, sino 

E>rque el Ejército Nacional, à las érdenes del Sr. General 
ivera, opéra à espaldas del enemigo, teniendo estrechado 
à este entre sus columnas y la capital. — Es por eso, évi- 
dente para e) Gobierno como lo es para todos los que mi 
rensin pasion la situacion actual, que su triunfo dépende 
de la resistencia, y que prolongada esta, habrâ salvado la 
capital y forzadoal enemîgo & una desastrosa retirada. 

^ La adopcion en este caso de la medida indicada de 
disminuir los consumidores inutiles, viene â scr no solo jus- 
ta sino de todo punto indispensable, desde que empiece à 
tcnerefectolaprohibiciondelGobernador de Buenos Aires 
de 20 del corriente y el Gobierno ha creido conveniente 
prevenirlo con anticipacion al Sr. Consul de...., para 
que si el caso llegase no tome desprevenidos & sus nacio- 
nales. 

" Conoco el Gobierno y lamenta, cuanto tiene de du- 
ra y ruinosa esta medida en una capital, que cuenta ocho 
veces mas estranjeros que nacionalcs : pero cso mismo la 
hace mas necesaria, porque es inménsamente mayor el 
numéro de consumidores inutiles, que el de los defensores 
de la plaza, Por otra parte el Gobcrnador de Buenos Ai- 
res al pretender reducirla por hambix^, bien sabia que la 
hostilidadsedirijia principalmente contra esa grande ma- 
yoria de poblacion cstranjera, y si esa consideracion no le 
detuvo para adoptarla, tampoco puedc la misma detenev 
al Gobierno para adoptar el remedio, que ha de neutralizar 
losefectos, é inutilizar la accion de aquellahostilidad. 

"El infrascripto esta bien penetrado de que la prohi- 
biciop decretada, por el Gobernador de Buenos Aires es 
contrai*ia à las dispc#icionet del derecho de gentos ; à lo 
que açonseja la especial situacion politica mercantil y so- 
cial de estes paises y à los intei^ses bien entendidos de 
tpdos los neutrales y crée que estos podrian con razon y 
justicia,oponei0e à la ejecuçion de medida tan abusiva, y 
tap contraria â los fines con que el derecho autorisa el uso 
de semejante probibicion^ 

No toca at infrascripto indicar al seAor . . • .de S. M. 
loi fbndamentos légales en que se apoyaria la resistencia â 
la probibicion: su Seftorta debe conocerlos bien — lo unioo 

r\ le toca declarar es que, tolerada la medida por parte 
los affentes encarçadod de protéger â sus Nacionales, es 
para el Gobierno évidente, que los sugetan por el hecho, â 
todas las naturales consecuencias de aquel acte; y que 



176 BieNTSYIDflO. 

queda completamente espedita la accioti del Grobierno para 
obrar conforme à loque el derecho preflcribe. 

El infrascripto al cumplir la orden de su Grobierno 
para hacer al Sr. Consul de* «esta comunicacion, espéra 
que se sirva comunicar su contenido al Gefe de las tuer- 
zas Navales de su Gobiemo no solo para que se tengan 
présentes las naturales consecuencias del negocio al resol- 
ver sobre la prohibicion del Gobernador de Buenos Aires 
sino tambien por la parte que los buques de su mando ten* 
dran que entrar en ta egecucion de la medîda à que se 
quiere forzar al Gobierno. 

" El infrascripto tiene el honor &a. Santiago Vaz- 
quez" 



La intimacion de quitar los viveres por agua, produjo 

un profundo sentimiento de indignacion en la gran mayo- 

ria de la poblacion extranjera de Montevideo. Como 

sucede siempre que quiere desfîgurarse con la sofisteria 

de las palabras la rcalidnd de los hechos, y aplicarles asi, 

doctrinas 6 reglas de otras situaciones, su buen sentido se 

alzô para desenvolver la supercheria, y reducir la cuestion 

à sus termines simples. Vieron que 300 ô 400 extrangeros 

asalariados por Rosas era lo que componia esafuerza sufi- 

dente 'para hacer efectiva la prohibicion, y que estos mer- 

cenarios eran, los que venian â hostilizar à una porcion de 

millares de estrangeros tambien; pero laboriosos, trabaja- 

dores, padres de familia, capitalistas, artcsanos, hombres 

utiles â la sociedad : que era una hostilidad en suma 

de estrangeros contra estrangeros. — Comprendieron que 

la resolucion del Gobierno era un cfecto de la necesidad, 

y reconocteron su justicia ; y desde que no hallaron pro- 

teccion, desde que la agresion de los extranjeros de Rosas 

no era repelida por las fuerzas navales que tenian aqui la 

mayor parte de los soberanos de quienes era sûbdito el ma- 

yor numéro: ese sentimiento de justicia tomô su vuelo 

generoso, y estrechados entre ser colaboradores indirectos 

de Rosas que los invadia, consumiendo las provisîoQes que 

iban à escasear en la plaza, salir de ella, 6 tomar laa armas; 

no doblaron humildes el cuello ante la agresion, no se inti- 

midaron ante la amenaza» y puesto que les era preciso ser 

actores en la escena, no quisieron serlo para el agresor sino 

que noblementc se asociaron à la justicia que reconocian--^ 

a la causa del Gobierno, 



APUNTX8 mSTOXICOS. 177 

Lob detallcs de esta ocorrencia ae varan mas adelan- 
te ; por ahora, antes de pasar à las escenas de la guerra ett 
este mes, Tolvamos à las respuestas de ios Consoles à la ci r» 
cular. El de loglaterra lamentô el que podiese haber 
ocurrido nna circunstancia que siquiera hiciese pensar al 
Gobierno en la medida contenida en ella. (a) 

£1 de Francia dîjo modestamente que le era imposi- 
ble entrar en discusion sobre el objeto ; pero se asustô 
tanto por el contenido del penûltimo pârrafo de la nota del 
Gobierno, que no pudo menos que espresar ^ que esto no 
podia interpretarlo sino como un consejo para hacerio sa* 
Kr de la neutralidad que prescribe su gobierno, y el cual 
no poede aceptar." 

El Encargado de Négocies del Brasil fué mas esplicî^ 
to. Declaro que no podia conformarse con la resolucion 
del Gobierno : clasincô esa resolucion de injuwia y vJoIsfi- 
ta : y el comedimiento y la cordura solo le ocurrieron 
enando se tratô de Rosas, para decir que no podia negarse 



(a) " Consulado General Britanico— -Montevideo Abrii 
3 de 1843. 

'* El abajo firmado, Pro-C6nsul ^noral de S. M. B«» 
ha tenido el nonor de recibir la nota cîrcular que S. £. el 
Ministrode Gobierno y Relaciones Exteriores de la Re- 
pûblica Oriental del Uruguay le ba dirijtdo en dû del ûhir 
mo, comunicàndole la necesidad probable en que se halla- 
rà el Gobierno de Montevideo de reducir la poblacion de 
estaciudad, separando todas las personas que sean inûtilea 
â la defensa de esta plaza, reconocido que sea el bloqneo 
de Buenos Aires sobre el puerto de Montevideo. 

** El infrascripto debe espresar su cran pesar porque 
alguna circustancia pueda haber ocurriao para hacer ne- 
cesario al Gobierno de Montevideo aun el fijarse en una 
medida que acumula tantos padecimientos y iktîgas do 
personas inocentes ; y no puede menos de eaperar que loa 
prtncipios de justicia y horaanidad que caracterizan al Go- 
bierno de Montevideo, le haràn buscar algunos medioe de 
prcpia conservacion stn sacrificar â Ios neutralos, que vo- 
luntariamente han ooloeado ellos mismoa sus familias y sua 
propiedadea bajo sa proteccion, y en akgim modo bajo su 
podcr. 

^* El abajo firmado tîene el honor de sakidsr â &L E. 
&c.— Juan Pownall Daie. ** 

TOMO I. 12 



178 MOlfTBTIDBO. 

âsa intimacion,porqiie séria salir de las reglas de neutra- 
Itdad qae le marcaban sus instrucciones. 

£1 Cônsal de Estados Unidos contesté modestamente 
que referia su contestacion à la que le dièse el Comodoro 
de su Nacion, al ancla frente del puerto, y que la comuni- 
caria al Gobierno. Oportunaoïente la transmitîé. — El Co- 
modoro dccia : que el Gobierno debîa conocer mejor que 
él, la dlstancia que podia haber entre la medida que se 
proponia adoptar, y los principios de la bien conocida hu- 
manidad de esta Repûblica, y las solemnes seguridades 
ofreeidas de proteccion a los extranjeros que pudiesen eS" 
tablecerse en el pais : — Que disputar al Gobierno el dere- 
cho de adoptarla, estaba lejos de sus intenciones :--Que co- 
mo su deber era protejerel comerciode sus nacionales y 
guardar neutralidad ; protestaba solemnemente contra la 
espulsîon de los ciudadanos de los Estados Unidos del 
pais. 

El Consul de Cerdeiia y el de Portugal, en dos notas 
que parecian vaciadasen un molde, escusàndose de entrar 
en discusion por entocces, se negaron à reconocer los 
principios en que se fundaba la resolucion del Gobierno : 
repitiendo la decantada neutralidad del Consul de Francia 
y del Agente del Brasil. 

Estas gentes, eran neutrales cuando se trataba de Ro- 
uà que era vencedor, y â quien lo creian fuerte ; pero ja- 
mas se acordabân de esà neutralidad cuando se trataba de 
embarazar al Gobierno de la Repûblica : para aquel» eran 
los conatos, los servicios que bemos indicado en otra par- 
te, y que se iràn viendo en el curso de esta historia. A él, 
se le respetaba un bloquée absurde , inepto en cuanto era 
parcial ; que envoWia el ejorcicio vejatorio y humiliante 
de visita ; que era puesto, en fin, por extranjeros contra 
cxtranjeros. Era guardar neutralidad respetar ese blo- 
qoeo,~-y no era quebrantar la neutralidad, disputar, negar 
al Gobierno un derecho reœnaddo à un simple comandan- 
tc de una plaza sitiada. i Que hizo el gênerai Massena en 
Génovaî'M.Hasta arranco los viveres que habian guardado 
las familias, para darlos â sus soldados. i Que hizo Da- 
voust en Hamburgo ? — ^Sac6 los caudales del deposito sa- 
grado del banco, i Que hizo la guarnicion de Danzik ? — 
Se proveyé â si misma. Que 1. . era guardar neutralidad» 
precisar al Gobierno à que mantuviese en la plaza las bo- 
cfts inutiles, para que no pudiese resistir al hambre, ôae 
viese forzado â enviar a nuestros soldados â pecho descu- 
bierto â que fuesen à buscar al enémigo en sus fortifi- 
caciones ; para dar â Oribe, por'uno û otro modo, una vea- 



le 
di 
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la- 

II 

eft 

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•^ 



APUNTE8 HISTORICOS. 179 

taja considérable. Era neutralidad ! — No : mil veces no : 
era cmebrantar la neutralidad , era servir â Rosas. 

Dejemos por ahora pendiente el resultado que tuvo la 
intiroacion de Bloquée» y vamos â la guerra en este mes» 

f>ara volver bien pronto â considerar aquclla ; â examinar 
os efectoa de la nota del 30 ; las consecuencias de otra in- 
timacion de Oribe» y varias incidencias que han tenido Iu« 

t^ar, y se recapitularan para dar una noticia complet de 
os acontecimientos. 




■i^f^^'^^'^m 






!M 



il 



CAPITCIiO m. 

( Mabzo — 1843. ) 



Comunicacion al Cfeneral Rivera nombràndolo Oeneral en 
Oéfe de Içs Ejércitos de la Repûblica. — Conteslacion del 
Genei^al Rivera. '• — Proclama del mismo. — Diversas dis- 
posiciones dadas par el Ministerio de la Guerra. — Ac- 
don hixarra del capitan D. Felipe Luna. — Carta y ob^ 
sequio con este motivo del Ministre de la Guerrcu — Su 
astduidad en acudir à los huérfanos y viudas de los inva- 
lidas 6 muertos en la lucha, — Iwtpecciona los cuerpos pa- 
sivos y remite de ellos los individuos aptos à los actives. — 
Otras muestras de su celo. — Es à la vez soldado. — Ope- 
racion en el Cerro b^o su inmediaio manda. — Operacio- 
nés y sucesos de la iMea en, Mario. 



El General Rivera, como se ha visto, ceso en el 
mando ; pero ni su pericia, ni su popularidad, ni su valor 
dejaron de ser utiles, necesarias, à su patria. Ei nue- 
vo Gobierno lo calculô bien » y desde luego lo nombre Gt" 
neral en Géfe de! Ejército por el siguiente honroso de- 
crcto — 



•; :u^ 



" Ministerio de Guerra y Marina. 

" Montevideo, Marzo 1. ® de 1843. 

" La Reptiblica cuenta en su ejército géfes dé valor, 
de pericia y de antécédentes gloriosos : pcro entre todos 
ellos hay uno à quien la patrîa, ha saludado como su Sal- 
vador en casi todos los dias clàsicos de sus guerras de li- 



bLiJL.i4^Jl: 



APVNTM mmft6mÊco9. 181 

bertad é indepeDdeiieia : eaudillo ImI, coaatoiite» iiitrépi« 
do, bàbii de las armas nacionalta, las ha iluttrado ^n di- 
pléndidaa victoriai, y nuneu G^uno efiaamatiohaflotado 
tan magestunso el pabellon Orientai : iiiaservicios oomo 
Preaidente de la Repâblica, no son menoe {n^eckros, y sii 
nombre esta al pie de las leyes y deeretos qae mas fkma y 
bénéficies han aado al pais : la eduoecion, la tndastria, el 
eomercio, la poblacion protejtdas por sas dos administra- 
ciones^ han oaminado en pros^reso rapide , ascendenle, 
mientras que en derredor de la RepâUica« presentaba lodo 
la imagen del despotismo» del retroceso y de la miseria : 
â él en fin debe hoy la Nacion, el imperio positive de su 
Cddigo Constitucional, del que 61 ha sido y es, firmisimo 
apoyo. D. Fructnoso Rivera, este ciudadano,e8te seneral, 
respetadopor sus mismos enemigos, amado de la Nacion, 
venerado por cuantos digoamente visten cl uniforme 
Oriental; desde que ha descendido constitucionalmente de 
la primera majistratura, esta llamado por la unanime opi- 
nion de los buenos ciudadanos de la Repûblica â mander 
sus ejiircitos ; para dirijir y vijilar todas las operaoiones 
de la guerre que tan valiéntemente elle sostiene contra la 
conquista estranjera : y el Crobiemo obcdeciendo à su pro- 
piaconcieneia, y honrandose en cumplir con voto tan uni- 
versai, tan solémnemente manifeatado, ha acordado y dé- 
créta : 

** Art 1. ^ El Brigadier D. Fructooso Rivera, queda 
nombrado General en Géfe de los Ejércitos de la Kep6- 
blica. 

^ 2. Todas las operacbnes de la guerre actuel se en- 
comiendan à. su direecion. 

** 8. Comuniquese, publiquese por ocho dias eonse- 
cutivos y déso ai Registre NacionaL^Suares.— ^Melchor 
Pachecho y Obes. " 



£1 Sr. General Rivera contesté oportunamente asi* 



«< Cuartel General en la Barra del Tala, Marzo 9 de 1848. 

^ Al acnsar recibo de la nota de Y . E. de fecha 8 del 
présente, en que me comunica lo resuelio por la superiori- 
dad en el décrète del dta anterior nombrandome uenoral 
en Gefe de los Ejércitos de la Repûblica, y encargandome 
de la direecion de la guerre contra el GcA^ernador de Bue- 
nos Aires ; me es altamente satisfactorio aceptar el eleva« 



do. y hQnroso defUno que lu superloridad baquerido cota 
iiar h mt Umitada <^acidad. Dîchoao yo, si correspon" 
diradoà la coQfianxiKle] fiobierno y del pueblo Oriental* 
puedo eu brève praseaUrles la oliva de la pai con el ester- 
nÛDÎo loial del ejército invasor que quiere privar a la Re- 
publica de sus ioalienables dereohoa, y arrebatarie la paz 
que no hamucho tiempo diafrutaba, bajo las garantiai que 
le ofrecen nuestraa leyeii, que ef infraacripto y los ejércitos 
à sus ordenes sostendran oon «u espada y su misma exis- 
tencta, para conser varias ileaas ante el puebb Oriental y 
el fliundo entero que nos observa ! 

'' QuieraelSr. Ministro. de la Guerra, elevario ai co- 
noQÎiniento del Gobiemo y del publico, aceptando la alta 
distincion con que ticne el honor de saludarlo^-Fructuoso 
Rivera. " 



PROCLAMA. 

"" El Ex'PrendenU dé la Repvblica al Pueblo Oriental 

'' Compatriotas : las leyes que dictaron vuestros dig- 
nes Représentantes me bonraron con la tercera presiden- 
cia de la Republica que acepté gustoso» por que animado 
de nobles deseos porel bien de todos, no reparé que el era 
muy superior à mis escasas luces y a las circunstancias 
azarosas en que la Republica se encontraba en 1889. Des- 
de aquella epoca fatal un gobiemo estrangero, desposeido 
de todo derecho y razon, ha desafiado y sostenido una 
guerra brutal, contra los mas caros intereses.de la Repu- 
blica, queriendola privar de sus derechos, y borrarla de 
catalogo de las naciones en que tan dignamente figura para 
constituirla en un misérable departamento de lo que é/Z/a- 
ma Confederacion Argentina. 

** Compatriotas todos de la Republica : LIeno de la mas 
alla satisfaocion he descendido de la Presidencia de la Re- 
publica, obedeciendo à lo que sabiamente ha dispuesto nu- 
estra constitucion. 

*' Las Honorables Camaras a virtud de tes circunstan* 
cias marciales en que se halla el pais, han resuelto unani- 
memeate suspender la eleccion del ciudadano que debe 
sitoeederme. ] Permita el cielo que aquel en quien recai* 
gaèl FOlo de nuestros dignos Représentantes sea mas dî- 
choso que yo : que os présente la oliva de la paz, y os ase* 
gure los principios de libertad y civilizacion que tan dlg- 
namentesés tiene el pueblo Oriental ! 



APUNTB8 nUTÔRICOS. 183 

'* El Exmo. Gobîemo, compatriotas, me ha confiada 
el niando de los ejercitos y la direccion de la guerra ne- 
tuai. En aquel eleyado y honroso destine llenaré mi de« 
ber como soldado : y ya que no he tenido la dicha como 
Gefe del Ëstado de aseguraros la paz, segun fueron'mis 
positives deseos, como soldado nadadejarc por hacer, para 
el esterminio de los injustes enemigos; que han osado in- 
itadîr la integridad de la Repùblica talando, y airopellando 
todo lo que tiene de mas caro la sociedad. 

** Ahora solo me resta, compatriotas, aseguraros que si 
en el période en que he tenido la honra de diriffir vuestros 
destines, no he podido hacer vuestra dicha, no ha sido obra 
de mis deseos, habra sido tal vez poi* algun error de que 
todos los hombres son susceptibles. En h> demas no ten- 
dre como pagaros la confiansa coo que me habeis dtstin- 
guido siemprc sino con roi gratitud eterna, y ofreciendoos 
mi propia existencta en todo cuanto pueda contribuir à 
vnostra dicha y fclicidad futura. — ^Fnictuosa Rirera. " 



Despues de haber consignado esta despedîda, prodoo» 
cion del General Rivera, tan llena de sentiaiiento, y en 
que reclama indulgencia con un candor y- sancillea que io 
honran, volveremos à dejarlo, hasta que recapitulemos mai 
adeiante, su campajka desde mediados de Febrero. - 

£1 Ministre de la Guerra por una comunicaeion en 
comienda al General Paz el nombranîento de la comiaion 
creada por el decreto de 10 do Febrero: lo que se verifica; 
Por otra le previene que cuando se le.ontregue algun arti? 
culo malo para la tropa lo devuetva, y se haga cl cargo 
correspondiente al proveedor de el. Réorganisa y compléta 
el regimiento de caballeria numéro 4. RemUe al Cerro 9 iit^ 
dividuos que no estaban alistados en ningun cuerpo« El 4 
réorganisa por un decreto el Batallon de Matricula; por otro 
le da una nueva base, y por otro del 5 ase^ra k los indivi- 
duos del mismo las prerrogativas y franquicias que les dan 
los de su institucion. El mismo dia 4 nombra un inspecter 
adHunto à la comisaria para la inspeccion de todos los arti- 
calos que se introduzcan en alla y viveres de la |[uarnicion; 
y con patriotico celo hace recaer esta comtsion importante 
en el bonrado y respetable D. Juan de Bemabé'y Madero. 

La vigilancia del Ministro comprendio muy bien que 
si el Muelle, embarcadère generaK presentaba por lo mia« 
mo obstaculos k que por el pudieran haoer su évasion loa 
que se iban sin pasaporte, y lo que era peor, los que tenîan 
inteligencias clandestinas; no sucedia lo mismo con el- 



184 M0NTBTID80. 

embârcadero escusado llamado Baî&o de los Padres. Efec- 
tivamentc mas de una inteligencia crimina), se vio despues 
que se habia sostenido por aili. El Ministro para cortar 
este canal prohibio que nadie pudiera embarcarse ni de- 
sembarcarse por alli desde el 7 ordenando su cumpUmienlo 
al Caoîtan del Puerto. 

£1 8 el Capitan D. Felipe Luna, hizo una accion bizar- 
ra : el ministro de la guerra, no perdio la ocasion de esci- 
tar el entusiasmo y mostrar su dispostcion à premiar el mé- 
rito. Le dirigio la siguîenle carta, el mismo dia. 



^ 6r. D. Felipe Luna — Y., roi apreciado capitan, ha 
peleado hoy como un valiente, se ha mostrado digno de 
pertenecer al ejército Nacional,y ha enseftado à los esclayos 
ciel infhme tirano que nos combate que todas las Tentajai 
dei numéro son nada, cuando se les opone el brio del cora- 
zon que eitiste siempre en los soldados de la libertad. — ^Re- 
ciba V. pues mis smceros parabienes: la gloria de que se 
ha cubiertOy no es una cosa estraordinaria, para uno de los 
soidados de aquel escuadron 13 que en los csmpos dd Pal- 
mar, por cinco veces lanceo por la espalda à los mejores y 
mas numerosos escuadrones, que sostenian al vil traidor, 
hoy caodillo de Rosas. 

** Como se que quebrô la espada al descargarla sobre 
un roein, le mando la mia, y le mando tambien un herraje 
de plata, para que lo use en mi nombre, porque debe ir 
brillante de galas, el caballo del que no pregunta cuaotos 
«on loB enemigos para hacerles regar con sangre, el suelo 
de kpatria que han profanado. 

*' Salade por mi â los soldados que estaban à sus in- 
mediatas ôrdenes : digales que tengo un gran placer en 
llaraaries valientes, y paseme de elles una relacion para 
gratifièarlos. 

" Entre tanto no olvide V. àquien de verases su ami- 
go«-Meldior Pacbeco y Obes. " 

El Ministre a( mismo tiempo no olvidaba, las viudas, 
los fauérfanos, de los bravos soldados que iban cayendo, en 
lo« meuentros diarios de nuestras descubiertas* f ^a penu- 
ria de recursosdel tesorono permitia atenderlas con toda 
*a geaeresîdad que merecian ; pero el patriotisme auplia 
MieMdo. Eran racionadas diariaaaewte, y àmediadosdet 
»e«f se les dîstrib«y6 por el Ministro, el socorro de 20 
pesos âcada una, de varias familiaô de soldados muertos, 
qae mas )o aecesitaban. 



APUNTIES HISTORICOS. 185 

Mucbo0 individuos de 14 anos à 50, con cscepciones 
frivolas ae habiaa alistado en la Milicia Pasiva para librar- 
se de )o8 mas penosos servicios que deserapenaba la activa. 
£1 Mînistro de la Guerra los convoco por un decreto; bizo 
por si mismo hi inspeccion de los individuos: peso las^cau- 
sales, y el resultado de la investigacion produjo que 186 
î^dÎTiduos fuesen à engroHir las lineas como soldados ac- 
tivos. 

Entre tanto que el abuso se remediaba aai, se casti- 
gaba la infraccîoo abierta à las disposiciones de la autori- 
dad con rigor mas severo. Dos individuos se hallaron 
oeuitos abordo de un buque: eran nacionales y fueron des- 
tinados al servicio de los cuerpostie iinea. 

Este MinistrOf era à la vez soldado, y tomaba a sa 
cargo operaeiones de guerra» que ejecutaba como simple 
gefe. Ko se acomodaba con su juventud y su caracter, 
encerrarseal abrigo de su Ministerio caando las balas so* 
naban.en derredor de las cabezas de los guerreros, y fuera ' 
de que casi siempre acompanaba al General en Gefe de 
las Armas en las operaeiones générales, amenudo iba por 
si mUsDEK) à ejecutar algunas aisladas — Vease el siguiente 
parte: 



** ExmOé 8r. Mînistro de Gobiemo y Relaciones £s- 
teriores.— Campo en el Cerro Marzo 1 1 de 1843 — Pongb 
en conocimiento de Y. £• que en esta raadrugada ha sido 
completamente batida la fuerza enemiga que observaba 
esta fortaleza; dejando 15 muertos en el campo, mtiehos 
lanzas y algunos caballos ensillados. Tambien cayo un 
prisioQero que siendo Oriental sera pasado por las armas 
en este momento. 

^ A las 3 de la maftana dispose que el capitan Sema 
con una pequeAa partida, se dirijiese sobre la casa de Pel»' 

fay l^provocar al enemigo, que en efecto, con 350 bom< 
res le siguio con teson hatfta enfrentar la casa de la Pol- 
Tora. Entre tanto el 6r. coronel Freire, con una compa^ 
&im de su rejimienio, y el escuadron Guias de Soriano» es- 
taba Golocado en el saladero de Doiael, y se ianzé an 
oportunidad ftobre la espaldadel enemigo que al soloama- 
go se desbando y nofué miteramenle concluido por el mal 
estado de nuestros cabatios. Este géfe, loe oficiales y tropa 
que lo han acompafiado se han conducido bien. 

** Adjunto a V. £. las comunicaciones del ^eral en 
géfe que cne faan Itegado. felicitandole por el brillante es- 
tado en que se encuentra el ejérdto en oampana. 



) 



t86 MONTEVIDEO. 

*' Luego que termine ios dcinas objetos que me han 
iraidot regresaré à la capital y daré cuenta de todo à V. 
Ë. — A quien guarde Dios muchos afios. — Melchor Pache- 
co y Obes. " 



''£n la Linea de Fortificaciones, no hubo novedad en la 
noche del 27. 

'' En la maâana del 28 una columna de 500 infantes su- 
biû por la falda del Cerro. Aparecio una partida nuestra 
y lo» enemigos se retiraron. 

" A las 5 y média de la mitma, en el frente, très bâta- 
llones nuestros se movieron en proieccion de una columna 
de caballeria para la descubierta. Sostuvieron algunas 
guen illas en que perdié terreno el enemigo, y avanzaron 
hasta las Très Cruces. 

'* A las 12 una columna de caballeria enemiga bajo el 
' Cerrito se aproximo à las Très Cruces y situô puestos avan- 
zados paralelos à Ios nuestros. 

'' A las 6 de la maftana del 1 . ® de Marzo nuestra caba- 
lleria protejida por dos batallones hizo la descubierta de 
nuestro frente. A las once se trabaron fuertes guerrillas 
con lus partidas enemigas que avanzaron hasta el Cristo, 
y fucron arroUadas hasta las Très Cruces. El enemigo fué 
desalojado de sus puestos avanzados dejando dos muertos. 
No se dira que nuestros soldados se muestran crueles con 
Ios cadâveres de Ios que caen bajo sus armas y que à imi- 
tacioQ de ios verdugos de Rosas, mutilan barbares el tron- 
co inerte que no puede ofenderlos ni con una mirada. Tu- 
¥jmo3 en este lance un soldado levemente herido. 

" En todo el dia las guerrillas nos fueron favorables : 
nuestros valientes no lograron una sola vez disparar sus 
armas en el pecho à Ios soldados del tirano, porque siem- 
pre dieron cobârdemente las espaldas. Los escuadrones 
Sosa y Tajes se han conducido bien. Sus bizarres géfes 
Qomo siempre han merecido el renombre de valientes. Es- 
tos escuadrones, fueron protejidos en sus operaciones, por 
les batallones Union y 4. ^ de Linea, que se mostraban 
marchando serenos con ardiente deseo de combatir â Ios 
degolladorcs, 

** En la noche algunas partidas enemigas que pretendie- 
ron aproximarse à la lînea fueron rechazadas por nuestras 
avanzadas. 

'' Estes tiroteos nocturnes en Ios primeros dias produ- 
cian consternacion y ansiedad en las familias, temorosas 
de un ataque décisive. Mas udelante, may luego, ya no ae 



APUNTES RI9TÔIUCOS. 187 

les dio importancia ; y basta las mas nerviosas seilorîUs, 
continuaban en su labor, su recreo, 6 su sueâo, sin altéra r* 
sOt oonfiadas en que al dia siguiente se sabria que no habia 
sido nada. 

'* A ki8 5 y média de la mafiana del 2 fué aclarado el 
frente, por los batallones 5. ^ de Linea y 3. ^ de la lé- 
gion de Guardias Nacionales. Nuestra eaballeria los se- 
guia y Iuego.aTanz6 hasta las Très Cruces, dondeel ene- 
migo ténia 30 hombres de la misma arma, y un piqueto de 
înfanteria que se retiraron à la vislade nuestnos tiradores* 
A las lOregresaron los batallones^ quedando la eaballeria 
sobre las Très Cnices, prot^ida por dos compaftias del 3 
de Linea que marcharon al efecto. 

^' En la nocbe del 2 no ocurrio novedad en la linea. 
Tampot^ las descubiertas en la manana del S la tuvieron. 
Nuestra eaballeria forragcotranqui lamente, con harto pe- 
sar de nuestros tiradores que tienen â solaz cambiar sus 
balas con las de los enemigos. La salida de descubierta, 
la egecutaron los Batallones 1 p de Linea y Légion Ar« 

Sentina, con los escuadrones prestando el servicio propio 
e su arma. 
*' A las ôde la tarde se descubriouna fucrtecolumna cne- 
miga compuesta de las très armas, la que desccndiô rapida- 
mente por el camino de la Figurita hasta la Aguada. Nu- 
estros puestos avanzadosse replegaron oportunamente, 
sostenicndo con sus fuegos la retirada. Un solo cafionazo 
disparado de la bateria Cagancha basto para despejar la 
calle de la Aguada en que se presentaba la' mayor fuerza 
cnemi^. 

*' £ra indudable que el enemigo haria algo para inco- 
modamos; pero nunca se supuso que hiciese tan poco para 
llenar su objeto. Ëfectivamente à las 8 de la noche rom- 
pi6 el fuego, sobre el centro de la izquierda de nuestra li- 
nea, una bateria colocada en las inmediaciones de la Ca- 
pilla de la Aguada; el cual fue de corta duracion sin em- 
bargo qoe no fué eontestado por las nuestras; n virtud de 
ordea eq>resa que tenian sus gefes de no hacerlo sino cuan- 
do el enemigo se hallase proximo. Este disparô tambien 
algunos cohetes incendiarios, pero con tan poco efecto co- 
ma el de su artilleria, que no causé el menor dai!io. 

** Al mismo tiempo se avanzo otra columna enemiga 
por la calle principal, cuya guerrilla rompié el fuego do 
fïisileria sobre nuestro frente, el cual fue muy luego apaga* 
do por el que le hizo un puesto avanzado, colocado convo* 
nicntemente fpera de nuestra linea. 

*' A esto se redujo todo el gran aparato con que el ene- 



T 



te» 



MONTEVIDEO. 



I ^i^ 



I 



migo se preâento par in tarde y con que ama^aba por la 
noche. Despues de lo que ae ha indicado remo unpro- 
fuDdo sileticio hasta la inanana, enque solo ae veian peque- 
lias part idas de cabalteria que vagaban à alguna diatancia 
las que se retiraron rapidameate â la prcsencia de iluestros 
soldadofl. 

'* A las 5 y média de lamanana dcl 8iguiente4 los ba- 
tallones 4 ? y ? por el centro y el batallon Libertad por 
la izquierdaf con una parti da de caballeria» salieron en am- 
bas dire ce io ne s y empenaron euerrillas con laa guardias 
de înfatitenaenemiga que habiansido colocadaa a menos 
distancia que el dia antei, Estaa fueron deaalojadasy 
obligadas à tomar sus atiteriores posiciones. Enunpe- 
quefio encuentro con la partîda de caballeria de que se ha 
hecho mencion, un oficia) enemigosolo pudo salvar como 
por mjl&gro; perdio su caballo y la divisa. 

*' Se ha dicho gênera Imente que el ridicule ataque do 
la noche dcl 3, fye un homenage de D. Manuel Oribe à las 
familiai que ese dia fueron espulsadasde la ciudad como 
se habrà visto, un arrebato décoléra que queri a vengarse 
haciendo algunai victimas inutiles. Si tal fue el objeto 
no logro su deseo, y como operacion militar fue una de las 
muehas necedades que ha cometido delante de esta piasa. 
Entretanto que por eïla sus soldados tenian que retirarse 6 
que huir, los de la plasca se cngreian conlaapariencia de un 
triunfo, se acostumbraban a oir serenos el fuego y ad- 
quirian aquella reflexivatranquilidad enel peligro que et 
la parte mas dîficil del ohcio de soldado. 

** No hubo no^edad en la noche del 4 y el 5 a las 6 de 
la maîîana hicieron la déscubîerta por el centro los bâta- 
lloties 3 ? y 5 ? de linea. El de Kxtramuros por la iz- 
quierda y medîo batallon de 6uai*dias Nacionales por la 
derecha, acompanados por una partîda de nuestra caballe- 
ria. Media hora despues salieron los escuadrones de ca- 
balleria que hacen diariamente este servicio. 

" En la tarde, la compama de Aguerridos, empend en 
la Figunla una fuertc guernlla,en que el enemigo perdio 
dos hotnbr€s, Enlanoche no ocurriô novedad. 

'* Âl amanecer del G nuestra descubierta se encontro 
muy luego con ias guerrillas del enemigo, las que contra 
su costumbre présent and ose a tan cor ta distancia y d.e d\a, 
indicaban que una oculta emboscada tenian preparoda 
pararechazar las tropas que hiciesen la salida diaxla. por 
el centro de nuestra linea, 

*' iSin embargo, nuestras guerrillas, cmplearon un fuegc 
bien sostenidu que duro hasta las 8, con conocida desven 



APUNTB8 msTonicos. 189 

laja del enemiffo, cuya perdida se calcula de veinte a rein- 
te y cinco hornbrea ftiera de combate, inclusos dos que se 
ereen oficiales. Por la nuestra hemos tenido dos muertos 
y on herido. 

^ Et movimîento del enemigo fue gênerai despues, y 
concurrieron à el fuerzas de las très armas. Su artillerie 
hizo algunos tiros, pero cubriendose muy prudentemento 
de las casas y paredes, y aun disparando por sobre ellas, 

Eara no esponerse â los tiros de nuestras baterias, que por 
i mîsma razon dispararon muy pocos. 
^' Todas las miras del enemigo fueron frustradasy hasta 
el constante empeflo de cortar una guerrilla nuestra con 
un escuadron de caballeria que ténia colocado en una calle 
transversal, fue desbaratado por unos pocos yalientes que 
h rechazaron victoriosamente. 

** Entretanto que todo esto ocurria on el centro, el Ge* 
nera) en Gefe disposo que por la derecha saliesen el 6 ? 
de linea y el 1 ? de la Guardia Nacional, con el escuadron 
cscolta, con el objeto de amenazar el flanco izquierdo del 
enemigo y ver si podia empenarsele en uni accion mas 
importante. Por la izquierda salieron cl batallon Union 
y cl Escuadron escolta del Gobierno el que tuvo orden de 
descubrir su frente por la Aguada y Playa de la Bahia. 
} " Sca que estos movimientoa hiciescn recelar al énemi- 

I go su objeto, sea que viendo malogrado su intento no 
^ quisiese insistir, à las 8 y média se puso en plena retirada 
>! por cl camino que conduce â Marona, colocando susguar- 

dias de costnmbre, y dejando el campo & nuestras tropas, 
)b que llenas de tanto entusiasmo como décision y disciplina 

|. se lo habian dispùtado. 

it' '' En la tarde de este dia fué cuando el capitan Luna 

II hizo la gallarda accion que le merecio loselogios y presen- 
)^ tes del Ministro de la Guerra. Saliô con una pequefta 
et» fuerza de caballeria à bacer un reconocimiento. Se en- 
contre con una fuerza enemi^a doble de la suya y la ar- 

el rellô. Los derrotados se rehicieron sobre un cuerpo de 

ji0 200 gînetes pero ni asi osaron detener el paso i Luna, y 

la fuerza do que él formaba la vanguaraia, cumpliô sin 
10* nias embarazo su mision de recorrer todo el rincon de Me- 

jin HUa. 

jjir '* Bl 7 se hizo ladescubierta y pasô el dia sin ocurrencia 

tM notable hasta la tarde, en que los puostos enemigos que 

pof quedan frente â las Tres-Cruces hicieron un movimiento 

parahnpedir & noestros forrageadores hacer este servicio; 
^ p«ro muy luego fueron cargados por nuestras avanzadas 



102 



MONTR\^DBO. 



que forme el Escuailron Escolta^â que esta agregada una 
parte dcl de I^nceros Orientales. El 2 de Extramurojir 
y parte del de Escolta del Gobierno. 

*' La funcion del 9 la terminnrondoscaAonazos dispftra- 
dos de nuestra parte, qoe bastaron para precipitar la reti- 
rada del enemigo, dejando à nuestros soldados llenos de 
orgallo y convencidos de lo que vale el entusiaarno de la 
libertad unido à la disciplina. 

^ En la manana dcl lÔ se hizo la descubierta ordinaria, 
y no ocurriô novedad. En la tarde nuefttra avanzada de 
CAballeria del centro, emponô una guen^illa en que quedô 
berido el teniente de la JBscolta D. Caupolican Gallardo« 
Por la noche no ocurriu novedad. 

" En la manana del 11 el enemiffo conservé alguna fucr* 
za de inf^nteria emboscada, con ef fin de sorprender nues- 
tras partidas, pero nada logro. Los batallones 3. ^ de li- 
nea y el de Ëxtramuros hicieron la salida aeosturobrada. 

** Aunque en otra parte hemos bablado de la conspira* 
cion ** Alderete ■* desenvuelta en la noche de este dia, 
continuaremos copiando tambien en esta parte el boletin 
correspondiente, por los detalles que contiene. 



'i'T 



" Para la noche (dice) se preparaba un suceso singn- 
lar, que aunque no ha tenido todo el efccto que se deaea- 
l>a, ha probado trescosas : I.% la timidez del enemigo y 
su poca gana de probar los fuegos de nuestra linea : 2.% la 
poca proteccion de sus armas que deben esperar sus panî- 
aguados que se sacrifican por él : 3.% el conocimiento de 
que entre nuestros valientes no hay traidores. 

** El enènrigo hizo las sefiales combinadas con sus 
agentes, hasta tirotear la izquierda de nuestra linea; pero 
cuando liegoel momento de atacarel centro, donde estab« 
el bataHon que suponia sublevado, hizo alto à gran distan- 
cia, sin embai*go de haberle hecho este las seflales que de- 
bian indicarle la oportunidad, y aun la necesidad, de su 
cooperacion ; de modo que si la traicion hubiese sido 
efectiva, sus autores hubicsen sido victimas de la^falta de 
proteccion que Oribe les habia ofrecido. Nuestros solda- 
dos deseuban con entusiasmo la aproximacion del enemi- 
go» y en toda la linea reine el mayor ôrden. 

" Luego que vino ei dia, se déjà ver mas ciara la su- 
percberîa del enemigo, pues no apareciô fuerza alçuna a 
tnmediaeion de la linea, ni el menor sintomade que nubie- 
se i>ensado hacer efectiva la cooperaeion que tan espresa- 
mente habia ofrecido. 



APUNTB8 HfflTÔBICOS. 198 

** Coii motivo de eale suceso, el General de Armas di- 
rijiu al CcNcnandaiite del Batallon numéro 4 de linea la si- 
guiente nota : 

'' Linea de Foriificaoon» Marzo 13 de 1843. . 

** El enoraigo, que conoce y observa tan poco loa 
'^ prmGipîofldelhooor, ha tràtado de èmpleaîr los medioa 
^' de la aeduccion, presuraieDdo néoiamente que podîa cor- 
" romper idgiinos de los géfes que mandan Iob cuerpos dd 
*' ejército. Deéatada esta pretenaion por su mismo agente, 
'* el'Gobier&o leaolTÎo envotverlo en sus propias redes, y 
'* consintio en que el espresado agente hiciese entender ad 
'' enemigo, que podia contar con el baUdion de su mando, 
'' sin que Y. tnviese ta raenor notieia de este negocio. Asi 
** se hizoysenaléndole el centro de nuestra iinea como el 
'« punto que debîa ser ^itacado par él, y franqueado por el 
'' batallon del mando de V en la noche del 11 del corriente, 
'* lo que eauao el movimiento del onemigo y nuestro eu 
'' aque noche. " 

'^Sia embargo de que el heeho mismo de haber yo 
*' colocado à y en el punto que debia ser ataoado, y que de- 
*' mandaba mayor eafùerzo para sa defensa, prueba conclu- 
'' yenteotente, la ilimitsda colifianza que me inspiran Y y 
*' el batallon de su mando; pudiera ser que una votgaridad 
'' harto insensata, quisiera hacer alguna.dedocion que hirie- 
'' se en à^o su bien conocida deltcadeza en este suceso de 
*' que no ba tenido ni la mas remota idea^ y que respecto 
*MeY. solo puede servir de pruebade la confianza que 
'^inspira al (vobicrno y al Geie del Ejército; â precausion 
^* de ello dirijo â Y. la présente nota que he mandado se 
'* dé en la Oftdea General.*— Dios guarde a Y. mnchos 
** anos — José Maria Paz.*---Ai Tcniente Coronel Coman- 
'' daufte del Balallon numéro 4 D. César Diaz. '* 

*' Por la tarde del 12 hubo una guerrilla en la Figurita 
en que dos compafiiasdei batallon I^bertad^-con uûa parti- 
da del escuadron EscoJta del Gobierno rechastaVon à «on 
batallon enemigo con su eorrespondiente caballem: solo 
tuvimos un herido en este encuentro. En la w^che no 
h»bo novedad y el 18 Bok> se dejaron T«r algunas partictas 
de caballeria que cambiaban algunos tiros con las nues- 
iras. La descobierta del 12 fué hecha pdr los bataUones 
8 y die linea, y volontarios de }a Libertad. La del .13 
por el 5 ? de linea y Légion Argentina y de Yohinlacîos 
Franaaies." ' /.-. 

TOMO I. 13 



104 MONTE VIBSO. 

" Nada ocurrio de particular en la descubierta. Por la 
tarde, el enetnigo hizo movimiento con dos batallones que 
bajaroD por la calle del Carmen à la altura dei Cristo. l>e 
nuestra parte se hizo otro en oposicion, pero el enemiffo 
hizo alto y lue^o retrocedié, quedando sin efecto las medi 
das que se habian tomado para contenerlo. 

** A la média nochc se hizo sentir un vivo ttroteo por 
la izquierda, que fué contestado por el punto avanzado de 
aquella parte, y por alganos tiros de cai&on; este bastô para 
quecesasetan inutil 'tentati va, que debiô costarie algô 
cara, pues se han encontrado algunas gorras perdidas en 
su retirada^ y visibles vestigios de hombres muerto s y he- 
lidos. 

^ En la mafiana del 14 salieron à despejar ei frente los 
batallones 3 y 4 y el de Voluntarios Franceses, con uoa 
partida de caballeria, y solo encontraron pequeflos grupos 
de enemigosqua se disiparon à los primeros tiros de nues- 
tras guerrillas. 

'* ror la izquierda salio ayer el batallon Union, y hoy el 
1 ? de linea, por la derecha lo hace todos los dias una 
parte de la Guardia Nacional. En la tarde y noche no 
ocurriô novedad. 

" En la raaftana del 16 hioieron la salida los batallones 
6 ? de linea, Estramuros y Légion Argentina, por el cen- 
tro: el batallon Libertad por la izquierda y una parte de la 
Guardia Nacional por la derecha. 

^ Muy luego se apercibié que el enemigo ténia fuerzas 
preparadas para hacernos una sorpresa. Efectivamente 
ténia cuidadosamente emboscadaa muchas compactas de 
infanteria y dos piezas de artilleria que no descubriô hatta 
el fin. Nuestras fuerzas aclararoo el terreno con valor é 
inteKgencia hasta dar con el enemigo, trabandose una 
guerrilla que fué sostenida por nuestra parte con el denue- 
do acostumbrado; hasta precisar al «nemigo k hacer dos 
tiros de canon para emprender su retirada, que llevo à efec- 
to. 

**" Hemos tenido dos soldados heridos, pero segun rela- 
ciones fidedignas no bajan de 6 los heridos que ha tenido 
el contrario. Nuestras gqardias ocuparon sus puestosy 
todo quedé en tranquilidad. En la tarde se empefiô una 
guerrilla con la caballeria enemiçi en que perdimos un 

- hombre. Por la noche los enemigos se aproximaron & 
nuestra izquierda, hacîendo un fuegotancontinuado cotno 

- sin resiiltado ninguno y fué unicamente contestado por 
nuestras avanzadas. 

*' El 16 la salida nuestra fue mas numerosa, conel objeto 



APUNfES HISTOSICOS, 195 

de provocar al enemigo qae el dia antes se hâbia mostrado 
mas audaz qae lo acodtumbrado. 8e habia colocado una 
emboflcada que habria tentdo el inejor efecto sin una deg« 
gracfada equivocacion: elia salvô al enemigo de una per- 
dida de algiina consideracîon. Tubimos un muerto y dos 
heridos; pero su sangre fue bien vengada con la que sufrio 
cl enemigo. En la tarde y noche solo se oyeron algunos 
tiros sin efecto. 

** El 17 se hiso sentir por el camino de la Figarita, una 
fuerza mas considérable que la acostumbrada la que tomô 
una dîreccion nueva por el camino de la quinta del sefior 
Bejar. Era presumible que ténia por objeto un reconoci* 
miento que se tratode impedir, sosteniendoaquellaposici* 
on la que efectivamente no fue tomada, sin embargo de 
habcr traido artilleria y hecho algunos disparos. El ene- 
migo por esto no ha debido lograr su objeto sino muy im« 
perfectamente; no obstante todo induce à créer que quiere 
establecer baterias sobre nuestra linea de defensa y que 
aquel punto es el de su eleccion. 

'* Insistiendo siempre en hacer replegar nuestras tropas 
por aquella parte, se empeftô una fuerte goerrilla en que 
el enemigo tuvo perdida y es casi fuera de duda que entre 
los muertos tuvo uno de graduacion, que se asegura ser 
un mayor Riras. Tuvo otros muertos y heridos, y noso- 
tros la de un hombrc muerto y dos heridos. 

** En la noche no hubo novcdad; sino es la de ama- 
gar el enemigo siempre por la quinta del sefior Bejar tra- 
yendo hacia ese iado algunas carretas. Como era fuera 
de duda que el enemigo habia recibido algunas piezas .de 
grueso calibre se creia probable que fuese aproximandolas, 
con los proyectiles que habian de servirles. 

^ Nuestros soldados miraban estos proyectos con la mas 
fria indiferencia y se preparaban â contestar este nuevo 
ataque con el mismo vator y entusiasmo, que tanto habia 
împuesto al enemigo en los choques parcialos que habian 
precedido. Se habia obrado de modo que salîesen siem* 
pre airosos y su moral era exelente. Frecuentemente ei 
General de Armas se veia precisado à moderar su ardor, y 
dar ordenes espresas para que no se compromet iesen cho* 
ques desproporcionados. 

^ E\ 18 no hubo novedad: se hizo lasalida ordinariapor 
la maftana, y aunque en la noche una fuerte tempestad c6n 
lluvia abundantc molesté ô nuestros soldados, esto en nada 
altéré la regalaridad del servicio y la vigilancia. 

**EA 19 los caminos estaban diftciles por la lluvia y el 
enemigo no se dejô ver de nuestros puertos avanaadoa. 



\9Q ¥0NTSVID«O. 

Mas tarde se percibié un Dotabie movîmiento de carretas 
que subian y bajaban hâcia la costa del Sud. Por la nocbe 
se aproaùotaron à nuestra dérocha y rompîeron sus guerri- 
Uas el fuego sobre nuestras escucbas que estaban en bis. 
iiimediaciones del Saladero de Ramirez : estas los molea* 
taron y à poco rato se retîraron quedando en tranquilidad 
cl resto de la noche. 

'* En la madrugada del 20 se rompio el fuego entre 
nuestras guerrillas y los enemigos : estes eran apoyados 
por dos batalloneSy y el grupo de Bascos que por lo regu- 
lar los précède. Las nuesti*as por el batallon 5. ^ y la Lé- 
gion Argentina. £1 enemigo disparô a%unos caÂona^os y 
al primerode unapieza nuestraseretiroconprecîpitacton*" 

El boletio de que copiâmes esta narracion obserya 
ya *' que es sin ducUi fastidîosa la narracion de sucesos. 
parecidos los unos à los otros con muy pocas dîferen- 
cias*' ; y efectivamonte esta poca variedad harà cansada 
la lectura al que la haga con un espiritu superlScial bus- 
cando los desenlaces, 6 las sensaciones de las escenaa ex- 
traordinarias. Por desgracia los boletines escritos con so- 
brada modestia, no se han hecho cargo de algunas acoio* 
nés de arrojo» que habrian servido para ameuizar el rela- 
te ; y el que esoribo & la faz de los actores tiene que dejar 
perder todas aqueilas anedoctas vivas, que en su tieinpa 
inflaman el entusiasmo, pero cuyas menudenclas, no estân 
bastante caracterizadas para que puedan estamparse sin el 
r4esgo de ser desmentido aunque no sea sino por los celoa 
de los otros, e^poniéndose à una animosidad ô una polé- 
micA por cada una de ellas» Nosotros» apesar del fastidia 
que pueda Imber continuâmes en la tarea de repetir ; por 
que el que lea la historia con estudio ira viendo en esia 
misma repeticion la secuela, de la intclijencia y calcule 
con que en estes pequenos encuentros se formaban pojt 
una parte soldados» y el ciego procéder del caudillo que se 
aproximaba a la plaza para darles ocasion de que ejecu- 
tasen las lecciones que recibian. Por otra parte, siendo 
la primera mision de la historia, conservar los hechos pa- 
sados para que sirvan de régla à las futuras sîtuaciones 
semejaAtes , ofrecemos los detalles donde son necesarioSt 
para que ningun pueblo se desaliente cuando de veraa 
qttiere su libertad. El pueblo Oriental le déjà un ejemplo, 
y la misma pequeiiéz de los sucesop sirve para ic mostran* 
<to el efecto de esa constancia in&tigable, mas varonil y 
magnànimaque elesfuerzo momentanée que puede arraii- 
car tal vez casuales pàlmas, en el estrépito esphi^i^i^a de 
usa batalla, que décide la suerte del. Estado, que sje amii^r 



APUNTB8 niBT6RICOS. 107 

no por el contraste. Delante de Montevideo era aho tras 
etro dia ta misma escena ; pero esta escena repetida cta- 
Taba al cjército contrario deiante de ia capital : daba tiem- 
po à todo : lo daba al General Rivera ; y cada dia ganaba- 
mos coA solo pasarlo nosotros, y el enemigo perdia por to- 
dos lado8. 

'* Volvamos ahora ai 21 en que el enemigo emprendio 
algo mas de sério. El enemigo hizo «m gran movimiento 
conel griieso de sus ftierzas, consecaencia sin duda de ha- 
ber una partida nuestra avanzéndose por la noche, hasta 
las Très Croces y los Positos^ Esta misma partida roan- 
dada por el capitan Sayos del 3, à su regreso taé atacadn 
a la madrugada por fuarzas muy superiores apoyadas on 
masasenemigasÀ las que resistié con bravnra. Sin embar- 
go la iuperioridad numérica de estas era tai, que les per- 
mitiô destacar parte de sus fuerzas por las cailes adyacen- 
tes con el objeto de ûortar la retirada a este puftado de va- 
Itentes. Ëfectivaraente lo hablan conseguido, y nuestros 
soldados se abrian paso vigorosamente à la bayonet^, 
cimndo aparecio el batallon 4 que habia sido destinado con 
los batallones Union y Voluntarios Franceses â hacer la 
salida ordinaria. El enemigo arrollado entonces, no penso 
sino en la retirada que efectuô despues de hacer algunos 
tiros de eafîon. 

** Por nuestra iequierda verificé la salida del batallon 
numéro 1. ^ , el que se encontre con una columna de mas 
ftierza en las inmediaciones de la Figurita« con la que tra- 
b6 sostenida guerrilla. El enemigo habia emboscado un 
caAon» que disparo muchas Teces sin causar el menor da- 
flo ; no sucediéndole lo mismo â él, que llevo algunos 
muertos y heridos. 

' ^ En el obstinado cncuentro del centro, hemos tenido ia 
pérdtda de algunos valientes muertos y heridos ; pero su 
sangre no ha sido inûtil, porque ha hecho verter en abun- 
dancia la enemiga, y porque fortifica cada dia mas el odio 
À la tirania, y ese valor que tiene enfrenada la audacia de 
los invasores. 

** Los soldados de color (dice el Boletin de que copia- 
mos) son dignes de la libertad que les ha concedido la Re- 
pùblica, y la corresponden con entusiasmo desplegando 
una Talentia que los hace altamente acreedores a la esti- 
macion piiblica. " 

Las copiosas lluvias de los dias siguientes tuvieron en 
inaccion â los combatientes. Los enemigos se redujeron 
àenviar algunas partidas de eaballeria é infanteria â tiro* 
tear por la noche nuestros puestos avanzados ; poro con 



198 MONTEVIDEO. 

lai cobardia, que ademas de parapetarse de cercos y casas, 
y de diseminarse considerabieinente, no se consideraban 
aeguros sIdo disparaban sus armas à una inmensa dis- 
taacia. 

£1 24 hubo una guerrilla en las inmediaciones de las 
Très Cruces, en que el enemigo pcrdio 5 hombres entre 
muertos y heridos. Âl dia siguiente tuvo lugar otra en la 
direccion de la Figurita en que tuvo très muertos, y el 27 
se empenôotra en la misma direccion, en que sin embargo 
de tener los enemigos piezas de artilleria y haber hecho 
un vivo fuego, fueron escarmentados. Tubimos la pérdida 
de dos soldados muertos y très heridos, la que page el ene- 
migo con usura. 

£1 29 quiso el enemigo celebrar sinduda el nacimien- 
to de Rosas, que'cumplia aôos ese dia,haciendo un esfuer- 
so mas vigoroso. Por la calle principal del centro y las 
colaterales, se empenaron guerrillas cuyos resultados fue- 
ron los mismos que otras veces. Bl enemigo apàrecio al 
descubiertOy mas muy luego fué desalojado, y busco cercos 
y paredes donde parapetarse y desde alli hacia mucho pe- 
ro mal dirijido fuego, sin lograr que nuestros soldados i>er- 
diesen una cuarta de terreno. En el de este dia solo tu- 
bimos heridos al ayudante D. Juan Diaz Mendoza y dos 
soldados, que por las noticias que se recibieron mas tarde, 
costaron al enemigo cinco muertos y algunos heridos. £n 
esta funcion tomaron parte los batallones 5.^ de linea, 
£xtramuros y Yoluntarios de la Libcrtad, con un piqueté 
de csballeria, quehabian salido à la descubierta, 

£1 30 el enemigo dirijio sus operacionesstn plan sobre 
el Cerro« Moviô una fuerza como de 500 hombres en va- 
rias direcciones ocupando la casa de la pôlvora. Un caâo* 
nazo de la fortaleza sobre las fuerzas mas aproximadas, 
bastô para que se pusiesen en retirada. £ntonces el te^ 
niente coronel D. Tomas Rebollo, géfe del punto, destacô 
sobre ellos algunos guerrillas de caballeria, protejidos por 
ôO infantes, con ôrden espresa de situarseen la casa de la 
Pôlvora sin avanzar mas, pues estaba à la \ista en la màr- 
gen derecba del Paso de la Boyada una fuerza de infante- 
ria enemiga. A pesarde esta ôrden, elcapitan Nacimien- 
to no pudo contener su arrojo, y se dirijio con 8 cazadores 
à reconocerla y tirotearla. Su imprudencia costô la vida 
al capitan y cuatro cazadores, con dos heridos que fueron 
traidos à la capital. £1 todo de la funcion costô tambien 
al enemigo un oficial y cinco hombres muertos y algunos 
heridos, nasta que emprendieron.su retirada ; despues de 
la cual volvieron las nuestras à la fortaleza, El coman- 



AP17NTS8 HISTÔRiCOfl. 199 

dan te Rebollo, recomendo al sargento 1. ^ de cazadores 
Francisco Nuôez, declarando que se habia comporfeado de 
la manera mas sobresaliente. 

Este mes Ao solo déjà. :traf ai en estas funciones de 
guerra la ensefianza de huestros soldados ; no solo démos- 
tro la ninguna inteligencia, el ningun plan cod que obraba 
el gênerai enemigo ; sino que, como una consecuencia, me- 
joro el estado moral de nuestra poblacion y de nuestras 
tropaSy dando seguridad y fuerza al Gobierno. Asi es que, 
cuando en los dias de Febrevo y principios de este, cada 
dia algunos hombres dejaban nuestras filas para pasarse al 
enemigo, al iinalizar Marzo la desercion era muy rara, y 
muy fréquentes los pasados que tenianios del adver^a^rio. 

Sus declaraciones eran uniformes» fuera de aquellas 
quejas générales, de escasez de aJimentos, sueldos y vestua- 
rios, sobre el mas grave cargo, sobre el cargo universal de 
atentados cometidos contra la humanidad* 

Estas declaraciones son tan numerôsas y contestes 
que no fastidiaremos al lector con su repeticioq, fuera de 
aquellos hechos atroces que naturalpaente se presenten en 
la relacion, ô on los documentos: al final de la obra agrega- 
remos un apéndlce que détermine la lista de esos asesins- 
tos y horrores, 

De este modo, la imaginacion que no se distraerà à 
cada instante por el espanto de escenas barbaras» podrà 
mas fàcilmente contraerse à apreciar como la inteligencia 
vàejercitandodiestramcnte los medios de la civilizacion : 
como aprovecha las circunstancias que le presentan los 
mismos errores de su adversario, y como la razon y el jui- 
cio, temporizando aun con dificultades domésticas, con po- 
cos r^cursos materiales, contrastan sin embargo el poder 
amenazador que debiera haber apagado la existencia del 
Estado indefenso. 



CAPlTUIiO XI« 

(Abril— 1843.) 



Circular de Oribe del l.^ de Abril. — Provocacion à los 
estranjeros. — Ellos fuànan sido pacîficos hasta enUm- 
ces. — Analisis de la circular de l.^ de Abril — Oferta 
de los estranjeros de tomar las armas, — Dudas en el ga- 
binete sobre si se aceptaria la eferta. — Es admitida. — 
Manyos del Consul Pichon. — Modo de formarse las 
Legiones. — Conducta de los estranjeros en gênerai. — 
Los Jngleses elevan una solicitud al Comodoro Parvis. — 
Conducta de este ofictal. — Entrada de Brown aJ puerto 
' y su derrota en la Isla de Ratas. — No reconocimiento 
del bloqueo. — Motivos y observaciones. — Especie de rc- 
tractacion de Oribe à la circular de \,^ de Abril enfa- 
vor de los Ingleses. — Observaciones sobre la ninguna 
importancia de este ado. — Aprobacion al Comodoro del 
Mtrdstro Mandeville. 



Hemos dicho que la intimacion de bloqueo de Rosas, 
fué una de sus mas torpes concepciones ; a ella vino muy 
luego à unirse otra simultànea con ella y que obro de con- 
suno, la que es preciso tener présente, cuando vamos à 
consagrar este capitulo à los actos del Comodoro Inglés 
Purvis, y al armamento de los extranjeros, Franceses, Ita- 
lianos y otros, que en eonsecuencia de ambas resoluciones 
de Rosas, tomaronen masaias armas voluntaria y espon- 
tâneamente. 

El I. ^ de Abril debia empezar à tener ejercicio la 
intimacion de bloqueo. Hasta él, no habia en las filas de 
nuestros defensores sino un pequeno batallon de 200 hom- 
bres, Yolantarios Franceses, que con la bandera Oriental 



APUNTBft RISTÔRICOS. 301 

se btbiaaalMtado^-entre nuestros Talientes, sin que la masa 
de la poblacioa fVaneesa tomaM parte, ni nos prestase otro 
aunilio qoa la eonsiguiente simpatia que merecîa un pueblo 
que kw aoegia con amistad — que la admiracion que era 
destinada a producir en las aimas generosas uoa capital, 
una cîiidad comeroiante y floreciente, cuyos hijos la habian 
conTertido en fortaleza, para sepultarse bajo sus ruinas 
por la mas noble de las causas. A estos sentimientos que 
exeitabâ el présente, venîatal vez el poder de los reçue r- 
do6--^^iiatro aftos no mas habia que por ôrden del gobierno 
del Rey de Francia, una alianza, TÎrtual de honor al menos, 
se habia establecido con esta Repùblica ; que las tropas de 
la Armada Francesa habian cubierto esta capital misina, 
incorporando à sus filas à lapoblacion de su nàcion, mien- 
tras las tropas Orientales derramaban su sanere en el cam- 
po de batalla, por la causa comun. — En Martin Garcia, 
Orientales y Franceses habian hcchojuntos la conquista, y 
el gobief oo de Francîa, aun cuando abandonô à la £^i- 
gracion Argentina por el pobre tratado Mackau, todavia 
consigné en él la independencia de la Repùblica que iba à 
ser de hecho conculcada. — Era, à pesar de que cl gobierno 
de ese Rey habia acostumbrado, habia enseflado à los fran- 
ceses à combatir k nuestro lado, habia excitado la animo- 
sidad de ellos contra Rosas, y deseubterto, provocado y 
Mevado al frenesi, para noolvidarlo, ci odio que Kosas les 
dedicaba, que esa poblacion francesa rin embargo, que vi- 
via en la capital, no habia hecho mas por nosotros que ivu 
butarnos simpatia, tal vez, admiracion --pero simpatia y 
admiracion estériles — y nada mas. Cuando Rosas por me- 
dio de Oribe le fulminé un decreto de amenaza y de muer* 
te en la siguiente circular : 



"^ El Présidente Légal de la Repùblica. 

•• Cuartel General Abrîl !• de 1848. 

•• Al Sr. Consul de 

'* Et que firma ha sido informado con disgusto, que 
varies extranjeros de los résidentes en Montevideo em* 
plean unes su inftuencia para atraer partidarios à los rebel- 
des salvajes unilarios, y otros toman las armas en favor de 
los mismos rebeldes. 

' ^ Notorioese) nespdto que el que firma hâ 'Mispensa- 
do à laspropicdades y personas de los sùbditos de las olrai 



202 HONTSVIDJSO. 

naciones, porque asise 1o han aconsejadolacîvilizaoion, ia 
justicia y aus propios sentiaiîentoa, cnientms aquellos se 
cooservaseQ en la esfera que les corresponde ; pero ostos 
y aquellos le aconsejan obrar en un sentido enterauiente 
contrario y vigoroso, contra los que olvidando su poaicion, 
la pierden tomando parte en negocios que no les pertene* 
cen, ya sea llevados del inierés ô por cualquiera oiro es* 
timulo. 

** Por consiguientc, el que firma se vé obligado à de- 
clarar que no respetarà la calidad de extranjero, ni en los 
bienes ni en las personas de los sûbditos de otras naciones 
que tomaren partido con los infâmes rebeldes salvajes uni- 
tarios» contra la causa de las leyes que el infrascripto y 
las.fuerzas que le obedecen sostienen, sino queseràn con- 
siderados tambien en tal caso como rebeldes salvajes uni- 
taries, y tratados sin ninguna consideracion. 

" Con este inotivo el que firma se complace en saludar 
al.... con estima y consideracion. — Manuel Oribe. — 
Por ôrden de S. E,— Carlos G. Villademoros. " 



Esta declaracion no dejaba duda ya de ninguna espe- 
cie. Oribe por ella, pone à los estranjeros completamente 
à su merced, los condena à su arbitrio, à ser asesicados, 
saqueadoB y vejados, del modo mas absoluto. Ajustémenos 
à los termines de la misma circular. — '' Ha sido informado 
(dice) que varies estranjeros de los résidentes en Montevi- 
deo emplean unes su infiuencia .... otros toman las armas 
en favor de los mismos rebeldes « • • • y i}bci«a.ba que no res- 
petarà la calidad de estranjeros, ni eck los bienes ni en las 
personas de los sûbditos de otras naciones que tomaren 
partido con les infâmes rebeldes salvajes unitarios. . • . si- 
no que seràn considerados tambien en tal caso, como re- 
beldes salvajes unitarios, y tratados sin ninguna conside- 
racion. " 

Ahora bien, como son tratados los salvajes unitarios ? — 
EUos son asesinados sin ser oidos, sin forma ni figura de 
juiciOf y por el primero que con mas fuerza los toma en su 
poder , los deguella, los atormenta, escarnece sus cadàve- 
res, y saca pedazos de su piel, para llevar en las manos, y 
en los adornos de los caballos, recuerdos vivos de brutal 
crueldad. Sus bienes son confiscados, vendidos, robados 
tin prévio examen de deUto^ sin condeni^eion dejueZfBÎn 
mas que la voluntad del que se apodero de ellos^ — En la 
guerra, no seeuardacon elles ninguna de las re^^Iasque ha 
cstablecido el derecho de gentes*-no hay prisionero^— - 



APUNTBfl mSTOEICOS. 20S 

Ijueffo ioscstranjeroB que ejercitaaen su ttmueacta o toroa- 
sen bs armas» eran esprésamente condenados por la decla* 
racion a ser tratados, de ese modo atroz — cfomo olia dice 
** como los rebeides salyajes unitarios. " 

Vamos mas adelante. Si Oribe era bien espreso en 
la pena, se emboscaba en el follage de las palabras para . 
comprenderloB à tod3s despues del triunfo. Una porcion 
de frases vagas Tenian à dejarle el campo desembarazado 
à su codicia y su crueldad. Era el anatema gênerai — era 
contra los que tomasen parte, cuando él mismo habia de ser 
el juez, cuando no habia deotr siquiera, y el que tomô parte 
habia de ser sorprendido con la ojecocion de la sentencia, 
como lo fué Varangot (francés), arrancado del brazo de su 
esposa para ser degollado en el acto. Eran condenados 
los que ejercitasen m inûttencia, los que fuesen llevados 
por el interés 6 por cuatjuiera otro motivo, y no se deter«- 
minaba siquiera un periodo, foera del cual esa influencia, 
ese interés, esos otros raotivos hubieran podido ser actos 
licitos, cuando se trataba de una guerra que ya duraba mas 
de cinco aftos, en los que habia existido en la Repùblica 
un Gobiemo reconocido por todos los demas Gobiernos, 
menos el de Rosas, y que no hallaba mas contradiccion Que 
la de D. Manuel Oribe, que habia renunciado, y se habia 
constituidb despues en soldado del extranjero, y hoy venia 
con las armas y los distintivos de este à invadir la Patria, 
lo que por todos los codigos es traicion. {a) 



(a) '' Montevido Octubrc 20 de 1888. 

'* Conrencido el Présidente de la Kepiiblica que su 
permanencia en el mando, es el unioo osotaculo que se 
présenta para volver à la misma la quietud y tranquilidad 
de que tanto necesita, viene ante Y. H. â resignar la auto* 
ridad que como organes de la nacion le habeîs confiado. 
No es en este instante util ni decoroso entrar efila esplioa* 
cion de las causas que loobligan a dar estepaso, y debe 
bastaros saber, como losabeis, que asi lo exige el sosiego 
del pais y la conrideracion de que los sacrificios personales 
son un holocausto debido â la conveniencia gênerai. Dig* 
naos Honorables Senadores y Représentantes, admitir 
la irrévocable resignacion que hago en este, momento 
del puesto que ho desempeftado, y concededme ademas; 
como â los Ministres que quieran seguirme, una licencia 
temporal para separarme por algun tiempo del pais, que adî 



304 ttONTETIDEO. 

Era visto, pues» que Orîbe queria ilejarse abierto el 
campo para hacer una persecucion en mam contra los ex* 
tranjeros-— para agesinarhs^ para saquearhs oomo a salva- 
jes unitarios, para no respetar sus persooas ni sus bîeiies : 
(fue en su proscripcion muy pocos extraajeros podrian 
considerarse csceptuados : que estaban à merced suya loe 
franceses que en 1839 tomaron las armas, por orden del 
gobierno del Rey, y se asociaron à las fuerzas quo lidîaban 
eontra Rosas-^elios habian tomado parte losunos, y los 
otros — ^los franceses todos, habian ejercitado su infloencia 
contra ese caudillo.^Oribe en su manifiesto pubiicado en 
Buenos Aires, lodice : el hecha al gobierno de Francia, é los 
/rânce«B«, la culpaescinsiva de su caida. Era llegado el 
tiempo de suvengansa. Y Mr. Fiction. Mr, Clerval, Mr 
De-Lurde han podido no comprender esto I Y Mr. Ouicot 
ha podido entender la cosa de otro modo ! Hasta los que 
habian obedecido las ordcnes del Rey en 1689 eran com- 
prend idos 1 

Pero no eran solo los franceses, eran los demas ex- 
tranjeros tambien. Durante esos cineo anos el Gobierno 



lo aconceja nuestra posision. — Honorable Asarablea Gene- 
ral— Manuel Oribe." 

Aceptacion. 

'^ El Senado y Câmara de Représentantes de la Repû- 
blica Oriental del Uruguay reunidosen Asamblea (yeneral 
decretan; Articule 1. ^ — Admitese la resignacion que hace 
del cargo de Présidente de la Répùblica el Brigadier Ge- 
neral D. Manuel Oribe.— 2. ^ El Présidente del Senado 
entrarà à exercer las funciones del articulo 77 de la Cons* 
titucion.-*3. ® Se concède al Sr. Ex-Presidente de la Repu* 
blica y à los ctudadanos que han sido sus Ministros, licen- 
cia para salir del territorio por el tiempo que lo creycsen 
necesario. — 4. ^ Llegado este caso una oomision de la 
Asambla General nombmda por au Présidente pasai-a à 
acompoftar al Brigadier General I>. Manuel Oribe^ baata 
el punto de donde se verifique su partida, y agradecerle 
al mismo tiempo à nombre de la misma los distitiguidoi 
serviciosquehaprestadoà laRepùblica,--*^. ^ Comunique* 
se y publiquese — Sala de Sesiones en Montevideo à 34 db 
Octobre de 1888— Lorenzo J. Perez— Vice-PresidôntCi — 
I^uis B. Cavia— Sccretario. " {Umvertal némer& 2723) 



APUNTsa h»t6bicos. 205 

liabia eftlado à cadà paso haoîendo contratos con casas ex- 
Iranjoras ; el objeto, eselusivo easi» à que se habiaii aplicar 
do estos fondos era la guerra ; eilos habian provisito da ar« 
loaa, de iiiuniciones^ de todo, y nada produce tanta influeu'^ 
eia como ooncurrir con dinero : es decir, que todos estos 
habiaD concurrido Ilevados por el interés, Y como para 
el ejércilo, para la eseuadra» para todos los aprestos, habian 
concurrido graaderaente los extranjeros, Oribe ain mas 
que desenvolver las palabras de— tomar parte— *influencia 
— *é interés» quedaba en eatado de eomprender à todos los 
extranjeros à su placer, espidiendose por las reglas senci* 
llisimas de procediraiento judicial queaplicabaa los salva- 
jes unttarios— deguello — confiscacion~-sin juicio, sin au- 
diencia. 

Si los gobierAOs Europeos podian cquirocarse, si los 
ajenles de elles que tenian una residencia transitoria po<- 
dian finjirso enganados, la poblacion estranjera que vivia 
aqui, que ténia intereses duraderos, coraprendiô bien pron» 
to el verdadero sentido y los medioa do ponerseà cubierto. 

La intimacion de bioqueo, — La circular de Oribe les 
dijeron à bus armas ! Y los Fraocescs» los Italianos la po- 
blacion mas numerosa de las que residian en este pais, se 
erganizaron en cuerpos urbanos, bajo la aprobacion y oon 
el auxilio del Gobierno del pais à quien ocurrieron. 

l'or un momento hubo on el gabinçte dudas sobre si 
se aceptaria esta oferta; se creia que era mas honroso von- 
eer sotos. £1 Ministre de Gobierno D. Santiago Vasques 
que abogabael armamento, atrajo la opinion de todos â la 
soya — el pueblo Oriental luckaba pojr la causa de la civili- 
zacion ; el armamento de todo», mostraba su ooncnrrencia, 
su asentimiento à este conoepto : era la honrosa union de* 
la civilizacion, una idea . mas grande, mas fecuoida, mas 
oniversal *— y elaceptar la generoso oferta de los estranje*- 
rosfué deeidido. 

Desde entoaces la poblacion estranjera se encontro 
sin trabas para concurrir a la^iefensa. El PajLrioia Fran- 
cés^ periôdico que se publicaba en su native idioma, ako 
au voz con energia. Rewio, aglomerô los convencimienr 
los, que con una vista previsora» habia estado arrojando 
disperses, segun se presentaba la ooaaion en favo« do l|i 
causa naeional del paia. Soatuvo el entusiasmo por la ra- 
aon y la lojica > triunfâ en el juicio de sus.con^>atL*iQtiis 
de los manejos del Sr. Piohon* , 

Este ajcAte piibitco del gqbierno de Francia, no se 
oejuteotoi» con haber prousovido de ant^niano en, el Ed^ 
FrsMigaû, periôdico quQse fedactaba bajo : sus ^uppiciesi, 



206 MONTEVIDEO. 

todas aquellas especies que pudieran servir à la causa de 
Rosas, atenuando las denuncîas que contra ese caudillo 
hàcia el Nacional y hostilizando asi à la autoridad 
del pais. EL no quedo satisfecho con haber llamado à su 
tutela una porcion de la poblacion Francesa por el cebo de 
una corta cantidad que les daba diariamente por via de 
alimentos, con el objeto de tenerlos en su dependencia, si- 
no que llcgada esta ocasion levantô su voz oficialraente, y 
por tas esquinas, por los diarios, por los parajes pùblicos, 
hizo iijar una proclama, anunciando à los franceses que 
'* los que tomasen las armas perdian su ciudadania, y no 
serian mas protegidos pcr él ni por los agentes del Rey. '! 

Cubriêndose con el vélo hipocrita de recordar una 
disposicion de la carta 6 del codigo, no hacia mas que 
contrariar à la administracion que estaba^ en obsequio de 
la que creia que habia de venir. Con Oribe ninguna re- 
clamacion sobre el contenido de su circnlar ; ninguna 
solicitud de garantia para los franceses, cuando era tan 
terminante el contenido de la maldicion que lanzaba so- 
bre ellos. 

La poblacion francesa no se detuvo por eso. Ella no 
veia en k's actes de sus autoridades locales sino debilidad, 
y por lo mismo tanto mcnos podia contar con la eficacia 
de su proteccion, cuando estubiese yaen poder de su de- 
clarado enemigo. Ella no habia visto en el gobierno de 
Francia sino una voluntad decidida â dejarse arrastrar, en- 
ganar, por las relaciones de sus agentes para quitarse la 
incomodidad de protegerla. Habia elevado sus reclamos 
sobre el tratado Mackau y no habian sido atendidos, 
, mientras que el negociador habia recibido honores. £1 
mismo tiatado que, para oprobio de ese funcionario, Ueva- 
râ su nombre, consignaba la independencia de este Esta- 
do, y ella era amenazada por una poderosa invasiop. El 
gabinete Guizot, cuanto mas parecia con sus actos solicito 
en ganar condcscendencias al Tigre que habia despertado 
y ofendido, mas claro decia/â la poblacion francesa — no 
os espongais à sus garras : Si yo no puedo embotarlas con 
el halago, no sabré cortarlas con la fuerza ; someteos, y si 
se os hace mal, vo veré de sacar despues individualmente 
para cada uno lo mejor que pueda. 

Esa poblacion «ituada à très mil léguas, no podia sa- 
tisfacerse asi sobre un peligro que de oerca laamagaba. Era 
en realidad abandonada à su suerte, y abandonada no le 
quedo mas recurso que protegerse asa misma. De bien 
poco hubieran valido a las victimas, los reclamos del aeOor 
Fichon dcl scftor Guizot— habrian sido como fueron para 



XPUNtVS HISTORICOS. 207 

Bade cuestion de algunos pesos ; como fueron para Va- 
rangot y otros materias de conteslacioBes y supercherias — 
Sin que ni los pesos ni estas, volviesen à ninguno à la vida. 
LcB quedaba pues solo protegei-se â si mismos. Lo hi- 
cieron ! 

El pei-miso del Gobierno, fue acogido con el jobilo 
mas pronanciado. Por très tardes 6 cuatro, la poblacion 
Francesa, recorrio con musicas las calies haciendo resonar 
ei aire con sus cantos nacionales. El alistamiento se ini- 
c]6, y como el mismo Mr. Pichon lo habia entablado, cuan- 
do sus simpatias todabia no eran por Oribe, una gran par- 
te del trabajo se encontre adelantado, asî es que se yerà en 
los llamamientos hechos en los diarios que son invitados 
ioa qoe correspondian â tal 6 cual canton de los en que 
habia dividido la poblacion Francesa Mr. Pichon cuando 
el mismo la provoco à que se reuniese para la defensa. 

Al mismo tiempo se selebro una reunion en el teatro 
y el Sr. Thiebaeut fué legido para mandar la Légion. El 
Crobierno le espidi6 desde luego el dcspacho de Coronel y 
obtubieron los suyos otros varios sefîores à quienes la patria 
libre les deberà gratitud. 

Las companias se fueron completando con la rapi- 
dis que producen los actes espontaneds. En pocos dias 
quedaron orgonizados cuatro batallones, y empezaron su 
instruccion en ejercicios doctrinales. Era un aspecto qjue 
arrebataba, el ver el zelo el entusiasi^ con que concurnan 
los Legionarios â estas fatigas preparatorias ! Simultanea- 
mente se organizô un Estado Mayor, un hospital, una junta 
de sanidad^en fin cuanto era necesario. 

Al mismo tiempo los Italianos se reunieron â las vez 
y formaron otra Légion. Menos numerosos pero no me- 
nés entusiastas, se dedicaron con igual actividad à su orga- 
nizacion. Puestoâ sucabeza el Coronel Garibaldi, des- 
pleço ese genio de organizacion, ese espiritu fecundo para 
faciiitarse las cosa.% que tan bellamentc reune à un distin- 
guido valor, sea que su planta oprima la tremula onda, 6 
que la tiorra sostenga el firme pie <}ue lleva en todas 
partes un corazon pundonoroso y sin miedo. 

Los Alemanes no formaron Legiones. Aunque movian 
un gran comercio en la Repôblica, como que no formaban 
umtsola nacion sino que eran individuos de los di versos 
estados que dividen la Alcm^tnia, no tenian punto central 
qœ pudiera reonirlos bajo un solo estandarte. Sin embar- 
go, con afeccionedno menos pi*onunciadas por la catïsa de 
la Repûblica, los unos con una virtuosa modestia se con- 
filûdieron en las legiones estrangeras en que tomaron ser- 



208 HOMfTBVIDBO. 

vicio, mientrasquelas casas de comercio se asociaron i 
todas lascnipresas que sirvieronde socorro pecuniario al 
Gol^ierno. 

Los espanoles que dividian con nosotros todas las foti- 
gas y los peligros de la defensa, desplegando en los cuer- 
pos nacionales un lucido espiritu de desinterés y de cora- 
je, concurrieron del mismo modo por sus casas decQmer^ 
cio, à sustentar con su concurrencia monetaria losesfuer- 
zos por la causa de todos. 

Los brasileros destinados à jugar despues un roi cons- 
picuo,estaban por el tiempo de que hablamos, someiidosà 
la influencia de la politica absurda que desplegaba su Mi- 
nistro. Las simpatias de la mayor parte no obstante eraii 
nuestras, y aunque retenidos, no faltaban entre ellosoftu- 
chos celosos defensores y concurrentes que tomaron las 
armas, 6 sirvicron con sus medios a la causa que mas 
tarde vino à reconocer su gobierno, que estaba ea el inte- 
rés de su gloria y de su politica. 

£n gênerai los estranjeros con poquisimas ecepciones 
pertenecian à la causa del pais. Para ellos la intimacion de 
bloqueo. la circular, fueron dos canonazos de alarma, que 
solo pretendieron no sentir los muy ro4ucidos circules 
que contaban hallar bucna acojida en la benevolencia del 
vencedor. 

Fuera de los Franceses eran los Ingleses los llamados 
a hacer una esprcsion mas enérjica contra esos dos actos. 

La importancia de su comercio en este pais ; 

£1 numéro y valor de sas propiedades ; 

Las ruinas y perjuicios que on consecuencia les pro^ 
ducia la guerra ; que se aumentarian con las pro^cripcio- 
nes y confiscacioneii de Oribc : 

La fàcil prévision de que ocupada esta Uepublica 
caianen poder del implacable enemigo del comercio estran- 
jerojas dos orillas del gran canal que forma el Plata : 

Las decluraciones del ministro de su soberana en Bue- 
nos Aires : 

La concurrencia de una fuerte escuadra Inglesa de- 
lante de Montevideo, mandada por uno de los hombres de 
corazon mas noble ; 

Todos estos motivos concurnan para que los Ingle^s, 
baio el resûmen del mas frio- càlculo, encoati*asen acoMe- 
jado por la conveniencia y la justicia, dejar correr lasenKh 
ciones del corazon que se arrebataba contra los ateotados 
de una horda de bandidos, que con el deguello y el faqueo, 
venia à cstinguir en esta tierra, los dogmas de libertaît <»- 
vil y constitucional, que ojala pudiera decirse que el go- 



AFUNTXS HISTO&ICOS* 80^ 

bierno Ingles ha sostenido por todas partes;, como es juiAa 
coofesar que la Inglaterra fué, la primera que los enaea^ 
al mundo. — Los Ingleses de Montevideo, uo eran el gabine- 
te Ingles — eran los bijos de Inglaterra : con los princtpios 
de su patria por cuyo triunfo la habian cubierto de sangre 
sus abuelos, veian las bàrbaras escenas, graduaban el por- 
venir, y tenian que anadir el peligro inmediato, de que se 
cumpliese la declaracion de 1 ^ de Âbril I 

Asiy aun no fué sabida en la capital, ellos se invitaron 
por carteles para reunirse esa nocbe misma en un meetitigf 
en la fonda de Clay Pôle. £1 resultado de esta asamblea* 
que obtuvo una concurrencia â que faltaron muy pocas 
personas, {a) fué la solicitud que se verâ en seguida, diri* 
jida al Comodoro Purvis, y cuyos conceptos podrà el lec • 
tor enlazar con la que habra visto en otro capitulo dirijida 
al Sr. Mandèville. 

Por otra parte, algunos de los que podian tomar armas 
se alistaron voluntariamente en las legiones extranjeras 6 
en los cuerpos urbanos, y una guerrilla de valientes que 
mandaba el capitan D. Samuel fienstead, empezé a tomar 
importancia. £1 Comercio Inglés abrié sus socorros y 
concurrio grandemente à los espedientes de hacienda, con 
que el erario hacia frente â las continuadas erogaciones 
qye le exigia la guerra. 



'* Rbpbxsbntacion que elevaran loi residenieâ Ingleses em 
esta capital al Comodoro Purvis. 

'' Montevideo, Abril 6 de 1649. 

'* Scfior : — Los abajo firmados, résidentes ^n este 
capital, nos sentimos impulsados por el peligro crecienle 
y por el de nuestra situacion à dirijirnos nuevament^ â vos, 
y wa\o sîAditos Britànicos^ à reclamar la proteccion* que 
nos es debida, à fin de que tcngais à bien emplear las fuer» 
sas que estan à vuestras ordenes, de tal suerte que se pre« 
venganeficazmente los maies que se seguirian de la entra» 
dauesta ciudad del gênerai Oribe, con las tropas dosa 



(a) Quiza no llcgaron â 6,y eraeste numéro reducida 

al de los ûnicos parciales ingleses que Oribe ténia en 
Montevideo. 

TOMO I, 14 



SIO moutbvidso. 

mando, y por lo tanto os pedimos que tengais en vista que 
en adicion à los muchos motivos de temor de que ya se es 
ba informado» ban sobrevenido razones urgentes, fundadas 
en un documento firmado — " Manuel Oribe, " — cuyo 
contenido nos ha sido comunicado por el Pro-Cônsul de 
S. M., y del que os acompaAamos una traduccion. 

*^ Ése documento empieza por afirmarque varios es- 
tranjeros ban puesto en ejercicio su influencia en favor del 
actual Gobiemo, y va basta asegurar que ni las personas, 
ni las propiedades, de esos subditos estranjeros seràn res- 
petadasy sino que por el contrario seràn tratados como 
rebeldes salvajes unitarios, sin ninguna especie de conside- 
racion. 

** Permitidnos que os recordemos que la espresion 
-* bayannsadosu influencia'' tiene una significacion muy 
vaga é indefinida* y cuando consideramos la irresponsable 
conducta que ha desplegado el ejército învasor, y que pare- 
ce por la forma y ténor de este documento que se reputa 
como un derecho, no podemos abstenemos de mirar et 
prospecto que se anuncia, para el caso que el gênerai Oribe 
consiguiese tomar posesion de esta ciudad, por asalto 6 
por otros medios, sino como sériamente amenazador, para 
cada uno y todos de los que personalmente 6 de cualquier 
otro modo sean odiosos à cualquiera individuo de la fuerza 
sitiadora ; y ademas como tenemos muy frecuentes ejem- 
plos, cualquier acto ô palabra casual de las que ocurren 
diariamente en el ejercicio de nuestras di versas profesiones, 
puede traducirse en empleo de influencia ; y por lo tanto 
podriamos ser calificados de rebeldes salvajes unitarios y 
como taies quedar sujetos à la aplicacion de los brutales y 
barbares actes de venganza que segun el sistema estableci- 
4o por el gênerai Rosas, es notorio, que todos los dias y à 
cada instante se perpetran en todas las personas â quienes 
eaes epitetos se apiican* 

^ Permitidnos, seiior, que en conclusion manifestemos, 
que tal es nnestra conviccion de la inminenciadel peligro 
â ^ue como subditos briténicos nos creemos espuestos por 
lamjustificableamenaza del gênerai Oribe, queesnatural 
suponerque podria seçuirse laalternativade tomar las ar- 
inas en defensa de la vida ; pero deseando oonservar el ca- 
r&cter de neutralidad que hasta ahora hemos mantenido , 
espérâmes que tomareis taies medidas, que nos libren de la 
posibilidadde que el ejército del gênerai Rosas, inflija & los 
subditos de S. M., el tratamiento que aplica sistemàtica- 
mente â las personas designadas como rebeldes salvajes 
unitarios. 



APUNTB8 HISTOBICOS. 211 

** Tenemos el honor de ser, seflor» vuestros mas obe- 
dientes y humildes seryidores — (Siguen las firmas.) ^ 



Los l'esidentes Ingleses tenian autoridades que loa 

Srotejiesen y bien podian actidir a ellas. El Pro-Cônsul de 
. M. B. seiior Dale coniprendîa bien, todos losmotivos de 
interés comercial que hacian la independencia de este Es* 
tado preciosa para el comercio de su nacion y del mundo. 
Habîa sido testigo de todos los actos y lisonjeras esperan- 
zas con que el Sr. Mandeville habia entretenido al Gobier- 
no de la Uepûblica ; haciéndolo dormir en una confianza 
engaftosa, para conseguir un tratado de comercio que se- 
gun las palabras del Minrstro Vidal '' no estaba dispuesto 
à concéder sin las seguridades que le habia dado el Minis- 
tpo Briténico/' y el Sr. Dale era demasîado honrado y 
leal, para créer que esas seguridades, fuesen una capciosa 
astucta, indigna del Ministre de la Reyna de una nacion 
tan poderosa como la Inglaterra. Con estas convicciones, 
él no podia obrar sino de un modo bénévole al Gobiemo 
que sostenia esa independencia. Estrictamente neutral, 
no le daba nada, pero no servîa à su enemigo. En las inci- 
dencias que ocurrian no lo atoruientaba, confiaba en su 
justicia, y cuando erael caso de hablar de sus medidas, no 
era para desacreditarlasr, ni con sus eompatriotas ni con loa 
nacionales. 

En estes termines se habian conservado las relaciones 
hasta que Ueg6 el Comodoro Purvis en mediados de Febre- 
ro. Marino noble, con el espiritu de los 8howell, Blacke y 
otros ilustres guerreros de su patria, era idolâtra de su dig- 
nidad, y no comprendia que el Gobiemo de una Nacion 
grande pudiera descender^pudiera consentir en astucias, 
que cada uno de los miembros de ese Gobierno, à fiier de 
hombrede honor, repudiaria en su carâcter individual. 

Leyô la nota de 16 de Diciembre en el Rio Janeyro : 
la declaracion del Ministre de su soberana à nombre de su 
gobiemo, de que deàia césar la ffuerra; tomô las palabras 
como sonaban, como las toma el honor y se vino â Monte- 
video à sostener las voluntades que cspresadas por un or- 
gano oficial debia créer eran las de su Reyna. 

De este punto de partida su posicion era muy sencilla 
Uegado aqui. Estaba reducida â concurrir a canservar lo 
me €xtJfia; de manera ^o cuando su gobiemo nuevamente 
aesdei&ado, quisiese satisfacer este insulte, y llevar à efec- 
tO€{ debe césar laffuerra^ no se encontrase con que el pais 
estai» perdido, y Ta Inglaterra 6 tubiese que céder con 



212 voimTiDBO. 

mengua ante el poder de un hecho cumplido» 6 echarse 
sobre si lidiar con un enemigo mas poderoso por su con- 
quista. La nota misma anuncia ^ que la intencion de los 
Gobiernqs de Inglaterra y Francia es adoptarmedidcLs para 
impedir que continuen las hostiHdades entre las Repûbli- 
cas de Buenos Aires y Montevideo''; era pues presiso, era 
una consecuencia forzosa, que el Gefe de las fuerzas Brita* 
tanicas, tratase de que se conservase el statu quo bajo el 
cual unicamente podian tener eficacia las medidas que su 
soberana Umia la intencion de adoptar. 

Supongamos por un momento queelgabinete Inglesâ la 
intimacion del cese de laguerra, hubiera seguidocon maso 
menos demora la remision de una fuerza para hacer efec- 
tiva esa resolucion ; de esa fuerza que el Sr. Mandeville 
indicé al Sr. Vidal, que debia venir : i que hubiera sido de 
esta fuerza si se hubiese hailado à Montevideo ocupado 
por Rosas, y la guerra concluida, ô apenas sostenida, en un 
armamento desordenado, de guerra de montonera 6 de re* 
cursos? Esta fuerza se hubiese encontrado insuficiente, 
perdida, y hubiese tenido que volver à Inglaterra, llevando 
otra vez un desdoro de las armas britanicas, 6 reduciendo- 
se à conquistar un punto en que estacionarse, habria teni- 
do que esperar â que de Europa se le socorriese para llevar 
à efeeto la guerra que el Gabinete Ingles se habia echado 
iobre sL — Purvis que obraba con el antécédente de 
la intimacion de Diciembre, con las promesas que ténia à 
la vista, debio ante todas cosas concurrir â coiyervar lo 
que existia.--» Si el gabinete inglés hubiera sostenido sus 
actoSy él hubiera sido un hôroe: — si dispuesto à sostenerlos 
la omisioQ del Marine hubiese dejado malogràr el esfuerzo, 
éi habria caido en una grave responsabilidad^se le habria 
dicho : vuestra Reina queria que la guerra cesase .* su 
Ministro habia anunciado la remisicm de fuerzas •* vos lo 
?abiais — teniais poder^-no lo habei» ejercitado y ^ ha m»r 
bgrado todo, por la puéril escusa de que os han fait ado 
instrucciones. t Instrucciones I • • • • Teniais por^ delante 
las voluntades, los deseos de vuestra Soberana, y estabais 
a très mil léguas — • i que mas instrucciones ? No las ttene, 
no las dà muchas veces la situacion por su misma naturale- 
za ? . . • • Y Purvis habria sido mostrado â la Inglaterra co- 
mb el hombre que habia producido 6 el desaire ô una si- 
tuacion incômoda para su pâtria* 

El Comodoro Purvis, ainoero y honrado, no ténia otra 
situacion (jue la que adoptôenesta parte, mientras que era 
su obliçacion incontestable protejer las vidas y propieda- 
des de Tos sûbditos britinicos, .teniondo présente la natu- 



▲PUNTBS HISTOftlCOS, 218 

ralesft do loe tctos con que ertn aoienasados. El mas vu}- 
g«r bnen aentido dira, que cuando las agresiones con que 
im individuo poede aer araenazado» no pasan de una de- 
teDcioiitde^iiia espuision 6 destierro» o de otra inconve- 
nîeiicia que da lugar a rernedio posterior ; estas agresio- 
1)68 DO pueden considerarse, no tra^n aparejada una ur- 

Sencia decisivatComoaqueilasdonde se trata de la vida, 
e tormentos corporales, 6 de confiscaciones de tal monta, 
que nada de esto puede subsanarse despnes. 

Los deberes de esta doble mision, imponian al Como- 
dorp obligaciones consiguientes, que solo ballaban entor- 
pecimieotos en laapUcacion de los medios de cjue podia 
disponer, por el deseo de guardar una conveniente neu- 
tralidad. Le era, pues, preciso à cada instante estar en 
accion, atormentar su inteligencia, fatig^r su espiritu, para 
facilitar, sîn faltar à esa neutralidad, elce^e de la guerra» 
y protejer» tranquilizar à sus nacionales. 

Unode los oiediesdiehacer césar la guerra, era dis* 
niinuir el numéro de los contendentes, y en las fuerzas de 
Rosas, especialmente en su escoadra, babia con eigefe que 
la mandaba una porcion de sùbditos britànicos que ser- 
vian. Desde el 17 de Febreropasô el Comodoro a ese 
fféfe, D. Guillermo Brown, una carta, comunicandole una 
Ley del Imperio Britànico, por la que era probibido à todo 
inglés el servir al extranjero, sin permiso de m Gobierno, 
deduciendo muy lôgicamente que habiendo el Gobierno de 
la Reina declarâdo que esa guerradebia cesai% nîngun in* 
glés podia contribuir àellasin quebrantar la manifiesta in- 
tencion de su Soberana. 

Le exijiô tambien que no cometiesc hostilidad contra 
la ciudad ni el puerto. La razon de esta solicitud era muy 
sencilla. Las propiedades de los sùbditos Britànicos es- 
tàbàn confundidas con las de los del pais, y los individuos 
habitaban muchas veces mezclados los unes con los otros 
bajo los mismos techos. Era, pues, claro que por un ata- 
que inespcradoy sùbditos y propiedades inglesas habrian 
sido sacrificadas, y Brown, sûbdito britànico, habria sido 
el perpetrador del atentado. En cuanto al puerto, la si- 
tuacion era la misma, con la adicion de que debiendo las 
baterias de tierra cerrar à Brown la entrada con sus fue- 
gos, estos naturalmente atraerian los suyos, y la ciudad se 
encontraba de nnero eispuesta. En esta exijencia el Co- 
modoro nada innovô, siguiô la declaracion que habian he- 
cho los oficiales de la Reina, que habian estado aqui antes 
que él, al mando do las fuerzas, y las del comandante Pe- 
nanros, que mando las francesas, hasta la tiegadadel Almi- 



214 uovTwvumo* • 

rante ClervaL Por guardar consideracion a ella, el Go* 
bierno se abstuvo de aumentar laafortificaciones que exia» 
tian por el lado de la mar, y de goamecer y fortificar la la- 
la de Ratas, que proteje el paerto: no mostrando nin^ 
guna hostiiîdad por este lado, ni aun la dispoeicton é hacer- 
la, para quitar todo pretesto por el cual la ciudad 6 el puer* 
to fuesen acometidos, y comprometida la existencia y pro* 
piedad de los ingleses y extranjeros. 

A pesar de su promesa de no comprometer propieda- 
des y vidas inglesas, de la generosa confianza del Gobier- 
no, despues del medio dia de! 7 entro Brown en el puer- 
to con cuatro buques, anclô cerca de la Isia de Ratas, 
tomôunosl2â 14 hombres,que custodiaban los almacenes 
de poivora, de la que traen las casas extranjeras para ne* 
gocio y se deposita alli, y se apoderô de esta propiedad 
que no era pùblica ni de nacionates. £1 Gobiemo, conse^ 
cuente, no permitiô que el fuerte de San José le hiciése 
ningnn disparo, no quiso que se colocase artiUeria en nin- 
gunotro puntoparà hostilizarlo; habria sido comprome- 
ter la ciudad y los buques del puerto ; habria sido compro- 
meter propiedad extranjera : — i que le quedaba que ha- 
cer a! Comodoro Purvis ? — Lo que hizo : hacer sentir & 
Brown los rcspetos que hollaba, el compromiso en que lo 

i>onia, en que se ponia él mismo como sûbdito britànico : 
a obligacion en que estaba el Comodoro de protejer â sus 
nacîonales; y Brown que comprcndiô todo esto, se retirô 
el 9 por la maflana, devolviô la pôlvora y dejô los prîsionc- 
ros, El Comodoro fué indulgente cuando dejô permane- 
cer tanto tiempo en el puerto al que debiera desalojarlo 
en el acto. 

Durante la permanencia del Almirante de Rosas, ixiti- 
mô â la fortaleza del Cerro que se rJndiese. £1 Comandan- 
te de ella le contestô con una negativa enérgica, a la que 
sin duda contribuiria mas su propio entusiasmo y el de su 
guarnicion, que el ningun riesgo que corria el puesto. La 
prctension era la mas nécia : las balas de Brown apenas 
nabrian podido llegar â la fortaleza, que estaba cubier- 
ta por su posicion elevada y su arlilleria. Algo mas 
que una intimacion y unos buques eran necesarios : un si- 
tio ; unos cuantos batallones de infanteria y artillerîa de 
tierra, eran precisos para esperar éxito, y el ejército de 
Oribe no tcnîa fuerzas suficientes para hacer esos des- 
prendimientos. 

£1 12 volvio Brown à entrar al Puerto con algunos 
buques. Era la misma situacian para el Comodoro, y. Ja 



AriTiirai msTémicos. 216 

miflina flié sa ecMidacta. Brown volviô i salir: ningima 
hostilidad se le hizo. 

PeroelGobier&o secansédeuna situacion tanenfa- 
dosa: de una repeticioD de actos que eran una provoca- 
cion insultante y se resolviô a fortificar la Isla ae Ratas 
restablecer las baterias del lado del mar y no depender 
de nadie. Si la propiedad Britaoica, 6 las vidas de los in* 
gleses sufrian, imputasense las consecuencias al agresor. £1 
Gobiemo estaba dispuesto à ser déférente, à no provo* 
car, aun armado, pero no queria ser omiso. 

Habia empezado a realisarse este pensamiento. La 
Isla, ténia ya montadas dos piezas y habia recibido unos 
cien hombres de suarniciont cuando en la noche del 29 
mandô Brown à ella lanchas armadas para tomarla. La 
guamicion no se amedrentô apesar de que aun estaba in« 
defensa. El capitan Zaballa con sus Guardias Nacionales' 
dejô con seremdad aproximar las lanchas ; dejô & los inva« 
sores poner el pie en tierra, y cntonces, con una oportuna 
y bien dirijida descarga, y un valiento â *^ la bayoneta, " 
los hizo reembarcar dejando algunos muertos, armas y 
otros trofeos de la Victoria, y llevàndose algunos heridos. 

A la maûana siguiente entré Brown con sus buques al 

Euerto V empezô a caâonear la Isla. Los fuegos de esta y 
>s del merte de San José respondieron los suyos. £1 coro- 
nel Garibaldi con su intrepidéz ordinaria se adelantô con 
algunas lanchas caftoneras armadas, de las que cubren el 
estremo izquierdo de la linea de fortificacion, y empezô a 
su vez el fuego sobre el enemigo. £1 combate estaba pues 
empeôado en el puerto, en medio de los buques de comer* 
cio neutrales y de los do guerra, à los que el viento no les 
daba para salir, ni podian evitar de ningun modo los peli- 
gros del lance. Era la situacion que el Gobierno y el Go- 
modoro querian evitar ; el almirante de Rosas la habia 
traido. — El Comodoro pidiô una suspencion de hostilida- 
des a ambos contendcntes, y el Gobiemo consintiô en ella 
apesar de que la posicion de Brown se habia coroplicado 
mucho. Habia sobrevenido una calma, no podia salir, no 
podia maniobrar con facilidad, y uno de sus buques estaba 
Darado. El Gobierno desestimô estas ventajas por céder â 
la interposicion, y fué pactado que no se haria mas hostili* 
dad, que Brown sacaria su buque encallado, sin molestia, 
y saldria del puerto, luego que le dièse e I viento. — Asi se 
cumplio apesar de que hubo el incidente que saliendo al 
oscurecer, un artillero por no distinguir la bandera de par- 
lamento le dirijiô un caâonazo del fuerte de San José. AI 
cstrépitc, corriô el mismo Ministre de la Guerra alli, re- 



m ttoimiviMO» 

cotiviftoal que lo habia disparadoé hizo saspenâer todahos- 
ilidad. — En esta ocasion el Comodoro sirviô à Brown. . 

Dejemos aqiii que ios hechos, sin comentario ninguno, 
por 91 solos respondan â las imputaciones y calumnias que 
na derramado la prensa oficial de Buenos Ayres, con moti- 
▼o de las incidencias ocurridas con Brown que hemos 
reunîdo, con puntnalidad, sin la interrupcion de sucesos 
intermedios para que aislados de elios se juzguen sin dis- 
traccion, y volvamos al bloqueo que dejamos pendiente al 
final del capitulo 9. 

Aqui era para el Comodoro Parvis la rnisma situacion. 
Los dos puntos de partida, que le imponia su posicion ve- 
nian â servirle de régla tan fundada que debiera haber si- 
da seguro garante de Ios aplausos de su gobierno. 1. ^ 
Bra otra vez, la intimacion de 16 de Diciembre con elce* 
se de la guerra ; era agravada con el anuncio posterior 
de embio de fuerzas : no habia mas que una solucion, con- 
servar lo existente. 2. ^ Era la proteccion debida à las 
vidas y propiedades de Ios sûbditos Britànicos, que le esta 
encomendada como un primordial deber ; y si no tanto las 
vidas, las propiedades, positivamente, habrian venido a 
quedar espuestas â sufrir notable peijuicio, llevada â efec- 
to la medida de espulsar las bocas inutiles que habria ar- 
rancado al Gobierno el bloqueo, — De ambos antécédentes ; 
es decir, de la vohmtad declarada â nombre de la Reyna — 
de la proteccion debida â Ios sûbditos Britànicos, el gefe 
de las fuerzas navales Inglesas no podia, no debia, recono- 
eer un bloqueo, que acometia estes dos puntos fundamen- 
tales de su credo militar y social. 

Estas razones deconciencia politica.eran robustecidas 
por otras de detalle, que viciaban el acto de la intimacion 
jozgado en si mismo, y à estas acudio el Comodoro para 
reusarse â consentirlo. Circunspecto hasta lo infinito, ni 
aun se aventurô â dar una contcstacion decisiva sin con- 
sultar al Ministre de la Reyna, no preguntandole que de- 
bia hacer ; esto habria sido colocarse en una posicion 
falsa y raenguada, sino solicitando dcl Sr. M andeville, le 
dîjese i si posterîormente â las instrucciones por que habia 
subscripto la nota del 16, habia recibido algunas en contra- 
rio? La respuesta del Sr, Mande ville que mostraba que 
no habian sido contradichas, arguia firmcmentc que el Go- 
bierno Britanîco no habia variado de resolucîon y que 
Purvis no debîa reconocer el Bloquée. Asi lo hizo, justi- 
ficando su resolucion con las razones que viciaban el acto 
eA si mismo. 

Era obvio que no podia aplicarse à el, la absoluta de- 



APiTRTES msTÔnicos. 217 

masiado gênerai d^fuerza suficiente para hacerlo efectivo. 
Esta absoiuta de los tratadistas, fuera de haber sufrido mas 
de una contradicion en la practica, lo que la destruye, em- 
Tiieive aiffunos supuestos que fallaban en el présente caso. 
Uno de eJlos es, que la marina con que el bloqueo se intenta 
pertenezca â la nacion que lo impone, y mal podria decir- 
$e que una escuadra compuesta de buques de comerdo 
comprados para el caso, armados solamente para él, y ma- 
niobrados por aventureros estrangeros, era marina de la 
Repûblica Ârgentina. 

Siete buques de que constaba la escuadra de Rosas, mal 
podia llamarse fuerza suficiente cuando su mision erablo- 
quear unas 70 u 80 léguas de costa desde que se habia vis- 
todel ajiodS â 40, la incompetencia de! fuerte armamento 
fi-ances, para bloquear estrictamente, las menos que hay 
del Tuyû â las Conchas, en la costa occidental del Rio de 
la Plata. Pues si bien era cierto que por el momento el 
bloqueo habria podido hacerse efectivo por esos siete bu- 
que, no lo era menos, que muy antes que Rosas hubiese 
recogido los resultados que se proponia, el habria sido elu- 
dido por todos lados, y armadose fuerzas nacionales que 
lo hiciesen cuando menos ilusorio. De manera que solo 
habria sido un positivo perjuicio para los estrangeros por 
el trastorno de sus especulaciones — por la espulsion de las 
bocas inutiles. 

Nô era la primera vez que los asentes Ingleses habian 
sido precabidos y prevîsores, neganoose â reconocer facil- 
mente los bloqueos en las guerras que se acian unos a 
otros los nueyos estados de America. Estas guerras decian 
y con razon tenian en si mismas los caractères de guerras 
civiles, no eran guerras nacionales establecidas por alguno 
de aquellos motivos que constituyen la causa justa y légiti- 
ma de guetra entre las naciones, sino eran mas bien la 
espresion de la animosidad de las pasiones que el gefe ac- 
cidentai de cualquiera de las nuevas repùblicas, dedicaba à 
su vecino contra quien se ponia en armas por motivos pa- 
sageros, y reconocer estos bloqueos no era en realidad sino 
dafiar al comercio estrangero, que en la confianza de la 
paz, habia aventurado sus espediciones, dirigiendolas â un 
mercadoque por el capricho de un caudillo, se hallabablo- 
queado al tiempo que elias llegaban, con un bloqueo que 
iba à ser levantado y eludido muy pocp despues, resuhan- 
do solo daAo positivo al comerciante estrangero. 

Mirando las guerras de America bajo este punto de 
vista, se habia negado la Inglaterra â reconocer cl bloqueo 
que el Gobierno de Chilc habka intcntado de los puertos 



SIS MONTBVIDSO. 

(lel Peru en su guerra con el General Sanla-CruZy y esto 
que Chile es de todos los Estados nuevos, el que por una 
paz interior mas larga» manifiesta tener un orden pûblico 
mas consolidado, mas bien establecido su sistema politico, 
y en el conjunto y en los detalles muestra ios caractères 
de una Nacion prospéra y bien administrada — Y esto es 
que Chile, para su bloqueo, no empleaba mercenarios es- 
trangeros que venian à bioquear à otros estrangeros, sino 
que posée una marina propia y permanente. 

Si pues apesar de esto, la guerra de Chile âSanta-Cruz 
fué mirada como guerra civil, con cuanta mas razon no 
merecerâ caracterizarse asi la que Rosas hacia a esta Re* 
pûblica. El habia declarado que su idea era restablecer 
à D. Manuel Oribe en el mando; este D. Manuel Oribe era 
y habia sido por varios anos gênerai à su sueldo: los Ori- 
entales que traia venian confundidos en su ejército, con los 
Argentines à batirse aqui con otros Orientales y Argenti- 
nes confundidos en las mismas filas: los distintivos, los nom- 
bres y hasta las frases de contrasena de los partidos, mos- 
traban en elia, los caractères de una guerra civil 

Para el Coraodoro Purvis, ni aun quedaba la dificul- 
tad de la calificacion, desde que se encontraba con la que 
habia hccho de esta guerra el mismo Lord Aberdeen en 
su nota de 29 de Diciembre de 1841 en que dice — " El ffo- 
bierno de S. M. lamenta la manifestacion de hostilidad y 
rencor personal que dictaron aquella resolucion, y que si 
se toléra puede afejar mucho la consolidacion de la paz. " 
Era pues una guerra de personas, de animosidad, de ren^ 
cor» y no una guerra de nacion ; la que todavia segun el 
mismo Ministre ^ «e ^i/era^e,podiaalejar mucho el obieto 
porque la Inglaterra se habia manifestado decidida. — ^Era 
consiguiente no tolerarla. 

Cas modificaciones que Mandeville habia obtenido al 
bloquée, es decir el que este se redujese à los buques del 
comercio de la costa, era una gracia concedida à condi- 
cion de constituir à los marines Ingleses en bloqueadores, 
sacàndolos de su posicion neutral, desde que para provecbo 
de Rosas y en dano de este pais, concurrian elles à evitar 
que ese bloquée fuese eludido por la audacia de los especu- 
ladores. Las fuerzas navales Britànicas habrian pues que- 
dado desnaturalizadas en el empleo à que se les constituia, 
é habrian tenido que ver ejercitar impasibles, en los bu- 
ques mercantes Britànicos, el derecho vejatorio de visita, 
que naturalmente à cada instante espondria à sérias con- 
testaciones. 

No reconocido el bloquée por las fuerzas Britànicas, 



APUNTSfl HISTÔEICOS. 219 

DO lo fué por ioagéfes de estacion Daval de las demàs na« 
ciones, y el Comodoro Purris se contrajo à hacer retirar 
à Oribe el contenido de su circular de 1. ® de Abri). De- 
jemos hablar à su nota dçl 9. 



^ Fragata de S. M. B. Alfredo, frente à Montevideo 
Abril 9 de 1843. — Al Brigadier General D. Manuel Ori- 
be, al inando del ejército de vanguardia de la Repùblica 
Ai^eniîna.— Seôor: £1 Pro^Cônsul de S. M. B. en Mon- 
tevideo me ha pasado copia de la circular vuestra que ile- 
vft fecha de I. ^ del corriente, dirijida à él, en que décla- 
rais quenorespetareis como estranjeros â los subditosde 
otras nàçiones- que hafian uso de su influencia en favor, 6 
que tonien parte, con Tas personas, que désignais como re- 
beldes salvajes unitarios, contra la causa que vos y las 
fuerzas que os obedecen sostienen : que por el contrario, 
serân en tal caso considerados como rebeldes salvajes uni- 
tarios y tratado sin ninguna consideracion. 

'< La violencia que se desplega en este tan extraordi- 
nario documente, cuya sabiduria politica y practicabilidad 
debe ser en su resultado asunto de la consideraciûn del 
gobieroo de Buenos Aires, la crueldad de las amenazas que 
contiene, y el lenguaje en que esta concebido, son taies 
que en mi opinion deshonraria àun â los pequeâos esta- 
dos de Berberia ; roientras que la ùltima pena, que seiia- 
lan a los que caigan bajo la acusacion de cargo tan indefi- 
nido de crimen, como es el de usar de su influencia en fa- 
vor de un partido politico, no estân fundadas en ningun 
principio de justicia, 6 en les derechos de un beliierante lé- 
gal; smo que son mas bien corroborantes del espiritu 
atrôz de crueldad, con que se ha hecbe estaguerra,y con 
que se esta haciendo, y por lo que ha Ilamado la atencion y 
los reproches de todo el muAdo. 

" Por lo tanto una debida consideracion hâcia las vi- 
das é intereses de los sûbditos de S. M. la Reyna de la 
Gran Bretaâa, à quienes para mi es de toda obligacion dar 
toda proteccion necesaria en caso de peligro, me obligan,a 
exijir que hasta se me den garantias suficientes de que esas 
amettazas, en ningun caso se pondrian enejecucion, y hasta 

3 je esté satisfactoriamente seguro que la vida y propiedad 
riténica no sera de modo alguno puesta en peligroi no 
conseatirô que se prosiga en ninguna hostilidad que pueda 
afectar la seguridad 6 la vida de los sûbditos Britânicos 
résidentes en la ciudad de Mootevid^. — ^Tengo el honor 
seiior de ser vuestro mas obaecuente servidor — J. B. Pur- 



320 MONTETIDSO. 

VIS, Cotnodoro comandante de los buques empleados en 
la oosta Occidental de Sud America. " 



Oribe conteste la nota précédente el 12 de un modo 
evasivo y hasta rîdiculo en documentos de esta especie. 
En su consecuenciael 13 le significô el Comodoro Purvis, 
que retirase la nota que habia dirijido al Pro-Cônsùl Bri- 
tônico, sin lo cual no podria entrar en ulterier correspon* 
dencia relativa à la garantia de que la vida y prûpiedad 
Britànica séria respetada. E intimô à Brown gefe de iaa 
fuerzas navales de Buenos Aires que interin Oribe no sa- 
tisfllciese su demanda no permitiria, que laEscuadra Ar* 
genttna se moviese de su actual posision ni cometieae acto 
alguno de hostilidad. — Oribe que como Kosas, cède, luego 
que encuentra esa fimieza que quiebra la arroganciade 
las aimas débiles y crueies, acabé el 17 las contestaciones 
por las dos notas siguientes sometiéndose hasta à dar el re« 
cibo que se verâ en data del 18. 



*t El Présidente Légal de la Repûblica.— Cuartel gê- 
nerai 17 de Abril de 1843.— Al Comodoro Comandante en 
gefe de las fuerzas navales Britânicas en la costa occiden- 
tal de Sud- America. — La adjunta dirijida al Pro-Cônsul de 
S. M. B. en Montevideo contiene la seguridad de que las 
vidas y propiedades Britânicas serén respetadas, tanto 
en tierra como en mar, segun los derecbos de las na* 
ciones. 

** Es satisfactorio al que subscribe asegurar ese respe- 
to porque es justo y de acuerdo con sus deseos. 

*^ Con este motivo el que subscribe saluda al Como- 
doro con consideracion.— Manuel Oribe. ** 



AlPro-ConsuldeS. M.B. 



** El Présidente Légal de la Repùblica.— Cuartel gé- 
néral Abril 17 de 1848.— Al Pro-C6nsul de S. M. B. en 
Montevideo. — Despuosde varias comunicacionesconel 
Comodoro Comandante en gefe de las fuerzas navâAes dé 
S. M: B. en el occidente de Sud-Amcrica, relativas â la no- 
ta que el abajo firmado tuvoel honor de dirijtr al Consul 
el 1. ^ del corriente, el mencionado Comodoro ha insistido 
en que el abajo firmado le asegure que las vidas y propie- 



APUNTS8 HI8TÔRIC08. 321 

dades de los sùbditos BrîtânicoB seràn respetadas en tierra 
y agua, por las fuerzas mandadas por el que subscribe. 

** Como esta insisteDcia no envuelve ninguna injusta 
exigencia, ni seopone à los deseosdel que subscribe, él 
no vacila en aseguraral Pro-Cônsul que la vida y propie- 
dad Britànica seràn respetadas en tierra y agua por las fuer- 
xas bajo de su mando de acuerdo con el que subscribe. 

^ Con este motivo el <)ue subscribe saluda al Pi'o* Con- 
sul de S. M' B. con estima y consideracion.-»^M[anuel 
Oxibe. " 



^ He recîbido de manos del Comandante de la corbe- 
ta 'Fantôme/ las dos notas de I. ^ y 11 del corriente di- 
rijidas por mi al Pro-Consul General de S. M. en Montevi- 
deo, y la de 12deImismomes dirijida al Comodoro Co- 
mandante en gefe de las fuerzas navales de la misma en es- 
ta Costa de Sud- America. — Cuartel gênerai en el Cerrito, 
18 de Abril de 1848.— Manuel Oribe. " 



Sin duda que los extranjeros de todas las naciones, 
résidentes en las dos Repûblicas del Plata, recibieron dcl 
Comodoro Pui*vis y del Pro-Cônsul Date, en esta ocasion, 
un ejemplo que contrastaba del modo mas honroso con la 
impasibilidad de los demas Agentes europeos en las dos 
orillas del Rio ; y los amigos de la humanidad de todas 
las naciones, apreciaràn con aplauso el modo enérgico con 
que se clasific6 una guerra de que era la mas concisa es- 

Eresîon la circular de L^ de Abril; pero estâmes muy 
^os de créer, aue el resultado de esta correspondencia 
hubiese sido sunciente a lograr el objeto que clla se propo- 
nia» de poner & cubierto las vidas y propiedades de los 
sûbditos Britanicos. 

Cuando un documente publico, contiene frases desco- 
raedidas, 6 sea amenasas, que no contengan ni puedan traer 
mas trascendencia que un puro însulto, por la incapacidad 
en que esta el qoe hace esas amenasaa de Uevarlas à efeoto» 
sin tropezar con la resistencia eficaz y superior en el roo- 
mento de hacerias efectivas. de aquel contra quien las di- 
ri je, entonces sin duda, el rettro de una nota satisface com« 
pletamente la exigencia^desde que. la retractacion q«e ein* 
vuelve déjà el insulte como no hecho, y carga con la ver- 
guenza de ella al insolente necio. Pero cuando esa amena- 
za es menos un insulte, que una esj^resion de voluntad, una 
muestra de cenTiccion, un anatema .do animosidad y en- 



222 MONTSTIDSO. 

cono; no hay mas medio de ponerde à cubierto de ella, que* 
quitar al que la hace el poder de daîlar, ya sea no dejando- 
lo llegar à la situacion en que pueda lievar à efecto su 
anuncio, 6 preparando para entonces, una resistencia que 
tenga cumplido lugar antes que lo realize, y 4 la verdad à 
los Ingleses tratados como salvajes unitarios, es decir de- 
gollados y saqueados despues de tomada esta plaza, de tan 
poco les habria valido la retractacion de Oribe como el 
poder de la Gran Bretana para volverles las cabezas à ios 
horobros — Pero Purvis no pudo hacer mas; se hallo solo 
donde siquicra debiô haberse encontrado sostenido por el 
Ministre de Inglaterra que llamo injustifieable la circular — 
Uno y otro quiza estaban solos en fuerza de la indiféren- 
cia que ha mostrado despues el Gabinete Britanico por la 
suerte de los Ingleses en esta Repûblica. 

El se redujo mas adelante, à prévenir à Purvis, que 
exigiese de Oribe un compromiso de respetar los tratados 
celebrados bajo la administracion del General Rivera, en- 
tre la Repûblica y la Gran Bretana. Por fines de Octu- 
bre se hizo à Oribe esta intimacion: él se negô al princi- 
pio, pero exigida de un modo perentorio, presto su con- 
seritimientô en un documente iirmado. 

Este acto del Gabinete Ingles, es otra de las anomal!-; 
as de su conducta, en que mostro un prpfundo e^oismo de 
pensamiento que unir a una gran flogedad de accion. 

No lo examinaremos con.la escrupulosidad del anali- 
sis, pero à primera vista salta, que por él era implicitamen- 
reconocido el caracter de Présidente Légal en Oribe, que 
hasta entonces se le habia estado negando por el Gobier- 
no Britanico, que ténia sus agentes acreditados cerca del 
Gobierno de la Capital, con quien se comunicaba Liord 
Aberdeen. Era suponer que esos tratados eran viciosos en 
su origen, y que podian ser retractados por una otra ad- 
mistracion, por la administi-acion de Oribe — de lo que que- 
ria el Gobierno Ingles ponerse à cubierto por medio del 
compromiso de este; y siguiendo la hilaoion de las conse- 
cuenciasse vendra à parar, en que contra la régla gênerai 
del derecho de gentes, estes tratados no eran de Nacion d 
Nacion sino de Gobierno à Gobierno, mas bien de hom- 
bres à hombres, y cualquiera administracion nueva estaba 
libre de observarlos, si à ello no se habian obligado los in- 
dividiios por un compromiso previa (a) 



(a) Por no interrumpir la lectura heraos reaervado bas- 



APVNTE8 HISTORICOS. 223 



ta el final de este capitulo la sisuiente nota del Sr. Mande- 
ville al Comodoro Parvis aprobando con elogio, el haber 
obligado a Oribe à retirar su circular.— La insertamos ei^ 
Ingles para que no pierda en la version- — 



" COFY. 

" Buenos Ayres, April 21st 1843. 

" Sir, — I had the honour this morning to receive 
your despatch of Yesterday with its several enclosures» 
which v^as delivered to me by the Commander of Her 
Majesty's Steam Frigate * Ardent. ' 

" I congratalate you most heartily upon the entire 
success of your représentations to General Oribe, which 
hâve caused him torecall his offensive Circular note of the 
Ist of this month to the Foroign Consuls at Monte Video. — 
The firm and able conduct which you havc displayed on 
this occasion, must not only entitle you to the high ap- 
probation of Her Majesty's Government, but to the grati- 
tude of ail Her Majesty's subjects and other foreigners 
residing in the tcrritories of the two Republics on the 
River Plate. 

** Not less gratified am I to learn that the déclarations 
made by theperson from the Argentine Squadron on the 
15th, in présence of the Buenos Ayrean Minister for 
Foreign Affairs, the French Minister, and myself — wcrc 
devôid of foundation. 

** I aeain repeat, it was impossible for any one to hâve 
conducted the negotistion v^ith General Oribe for the 
recall of his Circular note — with greatcr intelligence and 
discrétion. 

'^ At the conférences to which Count De-Lurde and 
I were called, we were ignorant of the motive of the re- 
straint placed upon the Argentine Squadron by you. 

*' The Foreign Population is rccovering from th« 
alarm in which it was tnrown by the exaegerated reporta 
from Monte Video ; — but as the British résidents feel 
uneasy witnout somo onc of Her Majesty's Ships of War 
being at Buenos Ayres, I shall detain the - Ardent ' for 



224 MONTEVIDEO. 

two or three days, by which time any vessel which you 
can spare from the Squadron will be able to come hère. 

"I bave the honour, to be, 
" Sir, 
*^ Your most obcdient 
*' humble servant 



(Signed)— /. H. Mandemlle. 



" To Coniniodore Purvis, 
&a. &a. &a. " 



CAPIVUIiO XII# 

( Abril — 1843. ) 



Oribe tstrecha el asedio — Se nombra una comision de sûb- 
sistencias — Oribe hace desalojar una porcion defamilias 
infelices — Brutales atentados y robos de sus soldados — 
Tio son reprimidos — El Gefe Polifico reprime el robo que 
hacian en las quinias, individuos que no eran de la guar- 
nicion — Son esceptuados de la patente semanallos estran- 
geros enrolados — Se reglamenta la entrada y salida de 
la Linea — Se acude à la limpieza de las colles — Otras 
disposiciones higienicas — Se exonéra à los pobres de los 
derechos de bautismos y entierros — Se acude â la coloca- 
don de familias que emigraban de la Campaha — Los 
medicos son exitados y seprcstan à curar gratis â los po- 
bres — Se proveé â ta salubridad del agiui — Se quttan 
los primlegios à los Paquetes entre esta ciudad y Buenos 
Aires — Vecreto contra los que compongan las comisiones 
clasilScadoras, nombradas por el enemigo — Ocupa el eau- 
dillo Melgar à Maldonado — Sus crueldades — Violen- 
cias ejecutadas en Mercedes — carta del Coronel D. Ge- 
ronimo Costa al servicio de Rasas en que confiesa el de- 
gûello de los prisioneros del Arroyo Grande — Obstacu- 
los que opone el Consul de Francia al armamcnto de los 
Voluntarios — Nota del Gobiemo — Respuesta del senor 
Pichon. 



DnwùE que el enemigo intitnô su bloquco, se compren* 
diô que haria ei asédio tan ostrieto como lo permitiesen 
9U8 faerza^. Las dos cosas iban k crear una situacion nue- 
▼a para la capital, y el Gobierno que no desmayô ni u» 
momeRto por estas ocurrencias, «qIo se dedico é prévenir 

TOMO I. 15 



226 MONTEVIDEO. 

SUS efectos. Desdc el 1.^ creô una comision que se llamo 
de subsistencias, y nombro para integrarla, como présiden- 
te al Géfe Politico, y quedaron como vocales los Sef&o- 
res D. Juan de Bernabé Madero, Dr. D. Irineo Portela, 
D. Julian de Paz, D. José A. Zuvîllaga y D. Francisco 
Hordenana. Estos comisionados debian tomar una re- 
lacion prolija de los viveres existentes en la capital, y so- 
bre esta base debian dicta rse las medidas ulteriores que el 
Ck)bierno se proponia acordar. Los comisionados se de- 
sempôûaron de un modo satisfactorio, pero las modificacio- 
nesque sufrioel bloqueo, y el armamento y concurrencia 
de los estranjeros, hicieron que no fuesen necesarias otras 
resoluciones, y que se abandonase al interés comercial y à 
la concurrencia libre, la mision, de proveer la poblacion, 
y establecer el precio de los viveres. 

Efectivamente, en los primeros dias del mes, aparecio 
fijado en diverses puntos entre las dos lineas, un edictodel 
desertor Nunez, en que prevenia à los puestos avanzados, 
no solo que la capital quedaba en rigoroso asedio, sino que 
ordenaba fuesen mandadas retirar para dentro de la una 
ô la otra de las lines militares avanzadas de los contenden- 
tes, las familias que habian continuado viviendo en sus ca- 
sas situadas, en la faja de terreno que las dividia. £1 pri- 
mer efecto de esta medida fué desalojar a una porcion de 
infclices, que harto agobiados con las mortificaciones con- 
siguientes à la guerra, salian à mendifi;ar un techo, donde 
ponerse à cubierto de la inclemencia de la estacion que iba 
aempezar. Contaban asi, con aumentar tambien las bocas 
consumidoras de la ciudad à donde la mayor parte de ellas 
se refujiaron, prefiriendo la hambre que temian à la reali- 
dad que tocaban de los brutales atcntados, de los robos y las 
muertes que cometian las bandas de los sitiadores. 

Ni una sola ôrden aparecio de Orîbe en que reprimie- 
sc esos delitos, y el que era tan fecundo en prodigar el de- 
guello y las penas, ninguna impuso, ni se supp que hi- 
ciese un solo castigo por aquellos ; mientras que el Géfe 
Politico Lamas desde el 24 de Marzo Ilamô la atencion 
del Gobierno sobre el robo que hacian en las quintas una 
porcion de individuos estranosà los defensores,y desde el 
31 fué autorizado para rcprimirlos, Mas adelante este em- 
peûo no pudo sostenerse hasta adonde se hubiese querido : 
al mal ejemplo de la licencia del enem^o, vinieron à reu- 
nirse los rigores de una estacion si ngular mente severa y 
lluviosa : fué précise aflojar en el rigorismo» y sîn tolerar 
à cara descubierta contemporizar en algan tanto, con el 
destrozo de puertas, ventanas y otras maderas que habU 



APUNTES mSTÔRICOS. 221 

aprovechado para secar sus vestidos y calentarse el va- 
liente que los habia empapado en una centinela à la intem- 
périe, que no ténia con que remudarlos, y estaba transido 
del frio de una noche de tempestad qde pasaba sobre las 
armas. Apesar de esto, se contenia y se castigaba muchas 
veces. 

Como muchoscstranjeros habian empezado à enrolar- 
se era una consecuencia que estubiesen eceptuados de 
la patente semanal, que estaba impuesta à los que tenian 
tienda 6 taller abierto durante estaba la capital en asam- 
blea y no servian con las armas. Para que no hubiese mo- . 
tivo de dudaB por el M inistério de Gobiemo se espidio el 
dia 7 un decreto que asî lo disponia. 

Hasta aqui la salida de la Linéa de Fortifkraciones y 
laentradaàla capitalise habia ejercitado sin otra régla 
que la que exijiah las ocurrencias de cada dia y segunellas 
era mas amplia ô se limitabael ingreso y egreso de las que 
entraban y salian. Ësto producia como era consiguiente 
inconvenientes divei-sos, pero el Gobierno habia querido 
mas bien tolerarlos, que mortificar por su parte à los indivi- 
duos que vivian fuerade la estrictamente iineade cireunva- 
lacion fortifîcada. La espulsion que hizo el enemigo, vino 
û facilitar una resolucion, y desde luego el celo del Gefe 
Politico se contrajo â dictar de acuerdo con el Gobierno 
disposiciones econômicas que reglamentaban este punto 
y que fueron promulgadas por un edicto del 10. 

Porotro edicto del mismo dia se publicaron disposi- 
ciones para la limpieza de calles. 

El mismo dia el Géfe Politico se dirijiô por una no- 
ta â los individuos de la Junta de Higiene, à fin de qtte le 
corounicasen sus ideas sobre los medios higiénicos que des- 
truyesen la accion de los elementos de insalubridad que 
aumcntaba ô debia producir el asedio — Algunos dias des- 
pues la Junta de Higuiene diô cuenta de sus trabajos mos- 
trando un celo que recomendaba â sus miembros. 

Una circular fué pasada â los Curas para que eximîe- 
sen de los dercchos parroquiales, à lasfamilias desvalida» 
en h)s bautismos y entierros de sus deudos. 

El 25 se publicô un edicto del Gefe Politico, en el que 
se acudia con oportunas medidas provisionales, à la agio- 
meracion de famtlias de fuera, que se habian recogido â 
la capital, en fuerza de la medida de espulsion dictada 
por el enemigo. Cual séria la conducta de este en los al- 
r^dedores mismos de Montevideo, puede graduarse del sim- 
ple hecho de que fàmilias menesterosas, preferian someter- 
86 en la capital â los rigores de. «m sitio , â las escaceses 



228 MONTEVIDEO. 

de la hambre con que amenazaba un bloqueo, mas bien 
que buscar un asilo en el pais que dominaba con sus solda- 
dos el invasor. 

Los profosores de Medicina fueron exitados à curar 
gratuitamente los pobres, solicitandose que losquegustasen 
prestareste servicio humanitario remitiesen sus nombres 
à la Policia. Esta exitacion no fué inutil y desde luego 
embiaron los suyos, la mayor parte de los facultativos. 

Ni el agua fué desatendida. No bastaba que no falta- 
se : era preciso que la que se servia el pùblico fuese salu- ' 
bre. La Policia proveyô tambien à esto, fijando los luga- 
res â donde debia acudirse por ella, y otras precauciones 
consiguientes al objeto. 

Mientras el Gobierno nada olvidaba asi, ni aun de los 
mas menudos detalles« apesar de el estrepito de las armas 
y de las elevadas exigencias de la Policia; por el misniste- 
rio directamante se espidieron dQ3 decretos-— £1 uno de 
21 quitando â los paquetes establecidos entre esta ciudad 
y Buenos Aires, los privilegios de que gozaban, ^ por el 
inodo indigno (dice el decreto) con que ha sido retribuido 
por los capitanes de estos buques que se han convertido en 
manifiestos agentes del enemigo " 

Elotro dice : — 



" Montevideo Abril 22 de 1843. " 

" Que un enemigo feroz, cuya base de politica es la 
venganza y la destruccion de este pais se esfuerce en lie- 
nar tan odiosos fines, se concibe facilmente : mas no el 
que haya individuos particulares que quieran convertir- 
se en instrumentes exécrables de la asolacion de su patria 
y emplear en ello un celo mayor todavia que el que le es 
exigido por la rabia de los tiranos. En aquellos pueblos 
de campana, que aun gimen 6 han gemido bajo las lanzas 
del estragero y donde se ha pregonado y se ejecuta el sis- 
tema barbaro de confiscacion, se han establecido comisio- 
nes tituladas clasificadoras, cuyo criminal encargo es no 
solo el realizar aquellos robos crueles y escandalosos, sino 
tambien indagar, pesquizar, y delatar â toda persona de 
ambos sexos que en algun sentido pertenezca 6 haya per- 
tenecido à la causa gloriosa de la Independencia Nacional. 
Semejante prostitucion merece la execracion uni versai : al 
• paso que la justicia, la politica, la moral y la opinion, exi- 
gen decididamente â la par de unpronunciamiento solem- 



APUNTES HISTÔRIC08. 229 

ne por parte de la autoridad, el que se aplique inexorable- 
mente à sus autores el castîgo que las leyes de todos les 
puebios fulminai) con}ra los traidores salteadorcs. — El Go- 
bierno^pues» en fuerza de estas consideraciones, en uso de 
las allas atribuciones que boy ejerce por la Constitucion» 
ha acordado y décréta : 

** Art. 1*'*^ Todos los individuos que en los puebios de 
campafia, que estàn hoy ô hayan estado bajo el poder de 
los actuales invasores, pertenezcan 6 hayan pertenido à 
las tituiahas Camisiones dasificadoroB^ establecidas en elles, 
ademas de traidores, son declarados salteadores armados, 
é infâmes robadores pûblicos. 

** Art. 2. En consecuencia, toda autoridad civil 6 
militar departamental, luego de capturado cualquiera de 
dichos individuos, y de acreditadoôn una informacion su- 
maria, el hecho de haber pertenecido ésteà dichas comi- 
siones, procédera à aplicarle la pena ordinaria de muerte, 
designada por las leyes à los delitos mencionados. 

** Art. 3. Lo dispuesto en los articules anteriores se 
entenderà sin perjutcio de las responsabilidades que afec- 
tan à los bienes de dichos individuos, con arregio à lo de- 
clarado en décrètes anteriores. 

'* Art. 4. £1 présente décrète se pasarâ de oficio al 
Exmo. Sr. General en Gefe de los ejércitos de la Republi- 
ca, à fin de que circulàndose, empieze â tener su mas pron- 
to y exacto curaplimiento. 

** Art. 6. Publiquese y dése al Registre Nacional. — 
Suarez.— Santiago Vazquèz. — Melchor Pacheco y Obes. " 



El précédente décrète del Gobiemo, foé producido 
por la multitud de noticias fidedignas que diariamente lie- 
gaban al conocimiento de la autoridad, de los atentados 
que los caiidillos del ejercito invasor cometian en los pue- 
bios de la campaiia. 

A Maldonado habia llegado, â fines del mes anterior, 
el caudillo Melgar, que se titulaba comandante del Depar- 
tamento, con alguna ^ente armada. Hdbia fijado en se- 
euida proclamas y edictos, ordenando que se presentasen 
losvecinosenel térraino de24 horas, bajo la pena à los 
que no lo hiciesen de ser tratados como salvages, y degoUa- 
do8 los que estubiesen escondidos. Hizo registrar las ca- 
sas, y embargo las de los vecinos Vieira, Cabrera, Gazapa 
y oti'as, arrojando las faroilias à la cal le. 

D. Antonio Veiga, que estaba en cama enferme con 
vomito de sangre, fué arrancado de ella y puesto en el bar- 



230 MOKTBVIDBa 

baro tormento de la estaea^ donde 1^ repitié on acœflo del 
mal qae antes parecia iba a desaparecer. Fué sacado 
despaes del pueblo con D. Jaan BL Acosta, D. Liborio 
Monegal, D. José Ortega, D. Laureano Peiaez, D. Lois 
Aparicio, D. Angel y D. Pedro Clémente, los très hijos de 
D. Jaan Carlos Nanez, y Tarios otros. De San Carlos fué 
llevadoel alcalde D. Manuel Ferez. 

Cuando en los primeros dias de Abril Melgar fîié 
persegnido de Maldonado por las foerzas Nacionaies, se 
ileYÔ presosesos vecinos, y al llegar à Rocha hizo formar 
cuadiô & su tropa, y coloco dentro de él a los desgraciadoa 
D. Juan Manuel Acosta, D. Angel y D. Pedro Clémen- 
te, y dîrijîéndoles una arenga brutal en que les dijo que 
iban à morir por iSeiZtMi;e9Hnitartof, complété la ferocidad 
del asesinato con sacar cuatro de los otros presos, y dan- 
doles lamas forzarlas para que las clavasen en las victimas 
y luego las degollasen. Los eadaveres desnudos fiieron 
arrojados à una cuchilla para que los comiesen las fieras, 
imponiendo pena de muerte al que les dièse sepultura. 

En el pueblo de Mercedes habian sido vendidas en pù- 
blica subasta las casas, y eapecialmente los muebles y uti- 
les de ellas, de varias personas. Entre estas las de los co- 
roneles Olavama y Gk>menzoro, con la circunstancia de 
que este ôltimo habia vendido cuanto le pertenecia con 
mucha antelacion â D. David Silyeira, brasilero de nacion, 
de manera que el despojo se hacia ya â este y no â Go- 
menzoTO, 

La casa de D. Antonio Magallanes, tambien brasilero, 
fué igualmente embargada, â pesar de que hacia mucho 
tîempo pue este individuo se habia retirado del pueblo por 
aegocios particulares. 

En gênerai, de Mercedes habia desaparecido cuanto 
habia podido vendcrse o trasportarse, y el coronel D. Jo- 
sé Pinedo, de la marina de Rosas, era acusado de haberse 
apropîado gran parte de los despojos. 

A estos robes habian acompafiado los deguellos de al- 
ênes individttos, y los ultrajcs, el escamio y la befa, sin 
respetar el séxo ni la edad. A la Sra. Da. Rafaela Peiayo 
de Dubroca, de mas de sesenta anos, viuda de un antiguo 
oficial y madré de D. Eustaquio Dubroca, se le puso à la 
Tergueoza pùblica por un dia entero en medio de la plaza. 
Conducida por los facinerosos marineros de Pinedo, la pu- 
«ieron un parehe céleste en el pecho pegado con alquitran, 
y un trapo Colorado en la cabeza del mismo modo. En tal 
estado la prodigaron toda clase de injurias. 

Hablando, en fin, de algunos de los atentados de las 



APVNTBS HISTOUCOS. 231 

tropas de Rosas al mando de Oribe, naturalmente ocarre 
aqui transcribir un troso de una carta del coronel D. Geré- 
nimo Costa, de eae ejércîto, y bien conocido en Francia 
por la exajeracion con que se pondéré su defensa de la Is- 
Ja de Martin Garcia, para hacer merecedores à los que lo 
vencieron de cruces de la Légion de Honôr, acordadas à 
un sùceso do muy poco valor. Esta carta Ileg6 à nuestro 
conocimiento por este tiempo reimpresa en los periodicos 
de Ghile, que la habian tomado de una primera publica- 
cion, Jiecba en Mendoza en un papel oficial con el titulo de 
BoleHn numéro 12. Ella estaba oatada à 7 de Diciembre 
sobre el canipo del Arroyo Grande, y es dirijida à Aldao, 
gobeniador de Mendoza. Dice lo signiente : 

^ El resultado de esta importante Victoria ha sido que- 
dar en el campo de batalla mas de 2000 salvajes muertos, y 
1500 prisioneros. Toda su artîUeria y material del ejér- 
cito^siendo entre los primerosel titulado gênerai Avales, 
coroneles Baez, Henestrosa, Mendoza, sobrino del parde- 
jon Rivera,,Morello, ^1 secretario de Mascarilla, y mas de 
cincuenta gefes y oiiciales 911e en el ado fueron ejecuta- 
dos.'" 

Prescindiendo de la equirocacion que padece Costa en 
dar entre sus muertos dos ô très gefes que salieron comba- 
tiendo de ese campo de batalla fatal, él es un testigo que no 
podri tacbarse sobre el faecho que pudo ver y afirma — el 
OMeshmtodelos priswneroa* Y esta confesion, hecha con 
aire de triunfo por uno de los concurrentes al crimen, ser& 
una prueba mas que agregar al testimonio de los horobres 
imparciales, que alzan su voz contra esta guerra atroz, 

Nosotros, para pasar à las operaciones militares del 
mes de Abril que nos ocupa, haremos una ligera resenade 
los trabajos del Departamento de Kelaciones Exteriores, 



Relaciones Extekiorbs. 



Como debia esperarse de los antécédentes hostiles del 
Consul de Francia, el armamento de los franceses, por lo 
mismo que era un golpe funeste k Oribe, mas le pareci6 
que debia excitar su celo hipocrita, para à nombre de él, 



232 MOIfTBTmBO. 

ponerle trabas de todos modos, y fatigar al Gobierno con 
repetidas notas y reclamacîones. 

Âl objeto histôrico de esta obra, basta indîcar en este 
lugar el hecho y el espiritu que lo animaba. Para no in- 
currir en repeticiones , el lector hal}ar4 en el segun- 
do tomo reasumidas por el Gobierno en una nota ofi- 
cial todas las incidencias diplomaticas à que dîo lugar el 
hecho principal. 

£1 Consul de Francia, nuestro constante hostilizador, 
solo encontrarà que recordamos aqui, los medîos que po* 
nia en accion para dejar burladas las dîspocisiones del Go- 
bierno cerca del cual estaba acreditado; el uso, que para 
este hacia de los buquesde guerra de la Maiina Francesa, 
y el modo con que en fin, guardaba, la neutralidad, que à 
cada instante estaba anunciando, que tan recomendada le 
era por su soberano, como si fuese una ironia con que qui- 
siese hacer mas sensibles las desviacionesque hactade ella 
en obsequio de nuestro enemigo — Vease la siguiente nota 
oficial. 



" Ministerio de Relaciones Exteriores. 

'' Montevideo Abril 2d de 1843 

^' Ayer à la una del dia recibi la comunicacion que éi 
Sr. Consul de Francia, me hizo el honor de escribirme en 
fecha 21, reclamando la libertadde losvascos Franceses, 
que fueron sacados de abordo del Paquete ''Carmen." 
Ésa oomunicacion llegô à mi« manos, cuando el Gobierno 
habia resuelto ya la libertad de la mayor parte de los dete- 
nidos, y cuando yo me ocupaba en preparar la nota que 
aquel hecho me pone en la necesidad de dirigir al seftor 
Consul. 

" £1 Sr. Consul para fundar su reclamacion, me refiere 
los hechos del modo que dice haberle sido referidos, segun 
el cual el buque de que fueron sacados los Vascos '* no ha- 
cia movimientoniDguno para salir" y " no se les reprocha 
é aqucllos crimen ô delito alguno. " — Tengo que lamentar,. 
una vez mas, que las personas que comunican los hechos al 
Sr. Consul, se los presenten siempre adulterados y en una 
luz desfavorable al Gobierno; y desearia sinceramente 
que el Sr. Consul buscase los informes en me jores fuentes, 
porque no puede esperarse buen resuitado de tantas y tan 
repetidas equivocaciones. 

'* Los Vascos detenido»à bordo de IsjOàrmeUt eataban 



APUNTES HurdRicos. 283 

a pimto de dar la veta para Buenos Aires, todos ellos sin 
pasaporte quebrantando reglamentos, que conocian 6 de- 
bian conocer y defraudando las rentas pûblicas. Estos he- 
obog estàn oomprobados por ia unanime confesion de to« 
dos ellos, y si ei Oobierno ha decretado la libertad de casi 
todos, es porque con evidencia résulta dei sumario que 
esos infelices, iban arrastrados por el engaflo y la codicia 
de algunos de sus compatriotas, que trancaban criminàl- 
mente en lacreddidad y pobreza de àquellos. 

** Esos egentes del engafio y del fraude, quedan pre- 
808, y contra ellos y otros culpables continuarà la causa 
hasta su légal terminacion. 

"* Entretanto el Gobiemo de la Repùblica ha tenido 
ol amargo pesar de ver el nombre del Sn Consul mezclado 
en este desagradable négocie, de un modo que le pone en 
lanecesidadde reclamar del Sr. Consul mismo los necesa- 
rios esclarecimientos. 

** Salvador Ducassi y Domingo Curuchet que segun 
sus propioB informes han sido Jos aeentes principales de 
este fraudulento négocie ban declarado en la causa lo que 
aparece de las copias literales que tengo ei honor de acom- 
panar al Sr. Consul. 

^ En ellas verâ que aqueilos Franceses aseguran que 
Aie el Sr. Consul de Francis quien les aconcejo él medio 
de sacar Vascos para Buenos Aires sin pasaporte, mandân- 
dolos abordo de la Corbeta francesa Arethuso para de alli 
trasbordarlos à los Paquetes, despues que estos salian des- 
pachados del Puerto, y que el mismo Sr. Consul fiié quien 
recomendé uno de aqueilos agentes a) Sr. comandante de 
la Coi-beta. 

<< Desea el Gobiemo ardiéndemente — y lo desea por 
si mismo, y por Us i^laciones que con la Francia conserva, 
y leinteresaconservar— que semejantes hechos soandes- 
nudos de verdad, y que las esplicaciones que sobre ellos 
reciba, muestren la.falsedad de los que los declaran. — Tan- 
to mas lo desea, cuanto que el caràcter de aqueilos hechos, 
séria doblemente grave, por la circunstancia de haberse el 
Gobierno negado antes de ellos, à la solicitud del Sr. Con- 
sul, de que se absolviese a muchos de esos Vascos del pa- 
ge de su pasaporte ; solicitud à que no era posible accé- 
der, sin hacer igual concesion â todo otro estranjero que la 
solicitase. 

" Si despues de esta fundada negativa hubiese tenido 
lugar lo que Curuchet y Ducassi declaran, no solamcnte 
se habrian quebrantado los reglamentos del pais, en punto 
tan delicado, y en tiempo de guerra ; no solamente se ha- 



234 mUITBVIDBO. 

bria becho servir la marina del Rey de Iob Franoeaes i 
neutralizar la policia del puerto y de fandar parte de b» 
rentas nacionales; sîno que se babria tambien becbo un 
verdadero desaflo al Gobîenio de la Repûblica, empleando 
medios ocultos y fraudalentos, para conseguir lo que se 
babia negado à la solicitud del Sr. Consul. 

^ Por todo esto rehusa el Gobîemo dar credito à las 
declaracionesyde Curucbet y Duccassi; mas, comoel baber 
ido muchos vascos abordo de la ArethuMa y trasladadoae 
de ella à bordo de los paqueles que los Hevaroii à Buenos 
Aires sin pasaporte . es un becho establecido plenamenie, 
necesita et Gobiemo oir las esplicaciones del Sr. Consul 
sobre el origen de este becho, referido por aquellos dos 
franceses en las declaraciones. — Esa esplicacion le es in- 
dispensable para adelantar debidamente la causa, y para 
obrar con êntero conocimiento al dar cuenta de este acoa- 
tecimiento al gobiemo del Rey de los Franceses. 

** En consecuencia, tengo ôrden del mio para pedir 
al Sr. Consul que se sirva manifestar al Gobiemo cual es 
la parte que el Consulado tuvo en los bechos referidos en 
las declaraciones adjuntas en copia; y el motivo por que 
(si las declaraciones fuesen ciertas) se hacian pasarà Bue- 
nos Aires en los Faquetes y sin pasaportes a bombres que, 
siendoextranjeros, no podian pretender pedir asilo en la 
corbeta como refugiados,ni pretender que se les embarcase 
clandestinamente. 

** Me resta suplicar al Sr. Consul que se sinra contea- 
tar esta nou con toda la brevedad compatible con sus 
atenciones, tanto por el interés que tienen les presos por 
esta causa en que no se deroore su curso, cuanto por apro- 
vechar, si es posible, el proximo Paquete Inglés para la 
comunicacion que baya de bacerse al Gobiemo franoés. 

*" Tengo el honor &a. — Santiago Vazquex. " 



£1 Sr. Pichon dio la siguiente contestaci<m. Sus eva* 
siones son una confesion. Dice < — 



"* Consulado General de Francia. 

'' Montevideo, 26 de Abril de 1843. 

^ Senor Ministro : — He recibido la comanicacion qoe 
V. £• me ha hecho el honor de dirijirme ayer, asî como 
las piezas que le eran adjuntas. 



APUNTSB HISTORICOS. 235 

" Al transmitiros por la niia del 21, las declaraciones 
que se me habian hecho sobre las circunstancias del arresto 
de un cierto numéro de franceses à bordo del paquete Car- 
meUf crei haberos snfieîenteroente signiiicadû, que referia 
sin garantir las especies que se me habian comunicado, y 
veo con pesar que, sin embargo, mi pensamiento no ha si- 
do bastante claramente esplicado. 

" En cuanto à lo que V. E. me hace el honor de decir- 
me, respecto à lo que habria tenido lugar en la bahia de 
Montevideo para el embarque, a bordo de la Carmen^ de 
un cierto numéro de pasageros franceses, no puedo tener 
conocimiento de esos hechos, porque ellos habrân pasado 
entre los oficiales de la estacion naval francesa y el Sr. 
Curuchet. 

** y. £. no ignora, que ningun estranjero puede solici- 
tar salir del pais, sin el pase de su Consul sobre la solici*- 
tud à la autoridad compétente. Esto basta sin duda para 
esplicar la declaracion del Sr. Ducassi. 

'* Aprovecho esta ocasion para ofreccr à V. E. &a. — 
Teodoro Pichon. " 




CAPITIJIiO XlIIt 

(Abril— 1843.) 



Trabajosj}or el Ministeriode la Guerra, — Orgumzacion de 
las Legionet estranjeras. — Coleccion de suhscripciones — 
Décréta del 8. — El enemigo descubre su plan de opéra- 
eûmes. — No es ya el invasor atrevido. — Sefortijica y 
empieza à mostrar bu temor. — Hace arrasar losplan- 
tios. — Intenta redudr nuestra linen esterior y es siempre 
batido hasta que abandona el intenta. — 8e establece un 
servicia de linea esterior. — Otras medidas del gênerai 
Paz en consecuencia del plan que ha descubierto el enemi- 
go. — Se resuelve â alejar al enemigo. — Encuentros con 
este objeta. — Muerte del Sarjento Mayar D. Guïllerma 
Aguiar. — Muere coma un valiente. — Homenajes que se 
le tributan. — Son degollados par el enemigo 7 Franceses 
que caen prisioneros. — DetaÛes que aumentan la feroci- 
dad del atentado. — Tentativas de seduccion de Rasas. — 
Repuisas. — El traidar auriez se dirije al coronel Silva 
con el mismo objeta y es repulsado con desden. 



La estacion de las lluvias se habia adelanlado, desde 
Marzo habian empezado à caer copiosamente, y en Abril 
estabaii los caminos de salida, todos intransitables. £1 ene- 
migo habia empezado à perder su osadia : ya no venia & 
busear à nuestros soldados: era preciso que estos lo busca- 
sen â él, y IckIo esto concurriô k que Abril fuese poco fe- 
cundo en sucesos de armas. Por el ministerio de guerra 
se habia ya organizado la defensa; no era preciso decretar, 
no era preciso elevar el entusiasmo, nada habia que inno- 
var 6 modificar, que produjese el ruido, el brillo, la sensa- 
cion de los hechos nue vos — habia empezado sololapenosa 



APUNTES HISTORICOS. 237 

y poco esplendente tarea de ccnservar. Tarea magnani- 
ma que se pierde amenudo à la consideracion, porque mo- 
desla dà sus frutos solidos, y estos pasan înapercibidos por 
la îmaginacion que corre tras de las sensaciones. 

Para el ministerio se agregaba à esta tarea, la de or- 
gauizar un nuevo ejército. Formabaio en realidad el alis- 
tamiento de 3000 estrangeros que como hemos dicho se ha- 
bian decidido a incorporarse a nuestras filas. Ei*a preciso 
armarlos, vestirios, organizarlos — crearlo todo en fin. En 
cuanto ai personal de esta columna, eran ciudadanos que 
no tenian mas para ser soldados que una voluntad decidi- 
da» que un entusiasmo ardiente, que era preciso ensenar- 
les à refrenar por la doctrina — En cuanto al armamento 
y material, no estaba en los almacenes del Estado: era pre- 
ciso buscar el uno, en los depositos del comercio; el otro, 
hacerlo construir.— Âgregabase la dificultad de las subsis- 
tencias para estos reclutas de la libertad, que desde el dia 
de su alistamiento recibian raciones como lo demas del 
ejército. A todo atendiô ei ministerio. Siempre escasos 
de dinero, donde no podia llegar este lo suplia el credito 
personal del rainistro : el movîmiento que daba al patriotis- 
rao, la aetividad, el empeno, la décision, y todo se llevô a 
cabo. 

Preciso esrepetirlo, grandemente concurrieron à au- 
xîliar al ministro de la guerra sus colegas del Gabinete y 
los amigos de ellos, especialmente en todo aquelio que no 
era puramente militar. Micntrasque el coronel .Thiebaut, 
el despues teniente coronel D. Federico Desbrosscs, que 
imterrumpiô los cuidados de sus negocios mercantiles por 
hacese coldado de la buena causa, y los gefes de Batalion 
y oficiales todos de la l^egion de Voluntarios no perdona- 
ron esfuerzo, empeno, ni privacion alguna, que contribuye- 
se à llevar a cabo la obra que habian emprendido con tan- 
ta espontaneidad como nobleza de pensamiento. Lo mis- 
mo sucedia con el Coronel Garibalde y sus Italianos: era 
la misma constancia, el mismo entusiasmo, y los detalles de 
organizacion é instruccion de Batalion y de compafîia, los 
facilitaba este empeno por todas partes en ambas legio- 
nes. 

Âpesar dol recargo de esta atencion estraordinaria a 
las gravosas ordinarias, el ministro de la ^erra halI6 ti- 
empo para colectar très subscripciones patrioticas con que 
otras tantas veces fueron socorridos porcion de individuos 
del ejército, de viudas y de heridos de el. — Y como por 
el bloqueo que debia tener lugar iban à escasear los vive- 
resy desde el 8 se previno por este departamento que no se 



238 MONTEVIDEO. 

condugesen al Cerro mas viveres que los neccsarios à la 
guarnicion de su fortaleza. 

Este mes que como se ha visto fué tan fecundo en 
ocurrencias graves y urgentes, pero que acabaron por au- 
mentar el poder de la defensa de la capital, tubo tambien 
la peculiaridad de hacer que el enemigo pronunctase sus 
operaciones ulteriores. No era ya el que orguUoso conta- 
ba desde el Arroyo Grande ocupar sin obstaculo la capital 
y hacese dueno de la Repûblica: no era tampoco, el que 
aifrente de ella, nos amenazaba con un asalto y afectaba 
despreciar nuestros soldados, con las palabras de befa 
que los suyos les dirigian en los primeros encuentos. — Al 
empezar Abril confiaba solo en el hambre para reducirnos, 
y habia de tal modo llesado à temer que ni queria espe- 
rarlos, coniiado solo en Ta defensa natural que daba à su 
campo la posicion elevada y de acceso escabroso en que lo 
habia colocado. Desde los primeros dias del mes se ocu- 
p6 seriamente en rehabilitar el antiguo reducto que eons- 
truyeron las tropas Portuguesa en el Cerrito guarnecien- 
dolo de artilleria, y trabajando constantemente en resta- 
blecer sus fosos y parapetos.. 

Fretendiô al mismo tiempo estrechar el asedio, em- 
pleando la violencia y hasta la crueldad, para impedir que 
se introdujesen en la plaza verduras y toda especie de co- 
mestibles : al efecto, hizo arrasar hermosos piantios é im- 
puso prohibiciones, sostenidas con la amenaza de la pena 
de muerte, que mas adelante se ira viendo como llevo à 
efecto hasta acabar por entregar à las Hamas à algun des- 
graciado que se ocupaba en este trafico. 

En prosecusion de la misma idea se propuso el géfe 
enemigo reducir nuestra linea esterior ; es decir la que 
forman nuestros puestos avanzados, à ver si nos obligaba 
à retirarla. Al efecto, destacô cuerpos numerosos, que tu- 
vieron encuentros con los nuestros, en que estos obtuvie- 
ron conocidas ventajas sin que una vez sola se desmintiese 
el valor de nuestros soldados, de manera que el enemigo al 
fin tuvo que abandonar su propôsito. 

Conocidos facilmente por el General Paz estos pro- 
yectos del enemigo se dedico â contrastarlos. Era visto 
que el enemigo no vendrîa à atacamos. Esto permitio ali- 
viar el recargo de servicio que hacîan !os ciudadanos con- 
traidos â la defensa, y sin alterar la organizacion, se fueron 
concediendo licencias y otros desahogos que lohacian mas 
soportable. Para consultar un descanso casi completo en 
la noche à los que guarnecian las Fortificaciones, se regu- 
larizo un servicio de linea exterior de puestos avanzados, 



APUNTBS IIISTORICOS. 239 

de) que bablaremos por separado. Esta linea bien cubier- 
ta, con oficiates y soldados escojîdos y voluntarios, y con 
una organizacion especial hacia imposible toda sorpresa. 
8e congervo y aun se aumento la area que Kabiamos con- 
quistado despues de los primeros dias fuei*a de la ciudad, 
y mas adelante, fué tan segura nuestra posesion de ella, 
que no solo servia para el paseo hasta de las damas de la 
ciudad, sino para apacentar los caballos y el ganado que 
no era consumido inmediatamente del que venia de Maldo- 
nado, sin que jamas osase el enemigo intentar arrebatar 
ni un solo animal. Asi ni las verduras escasearon en las 
mesas, y en la buena estacion, las bellas se adornabanconlas 
flores, que sin embargo alguna vez compro con su sangre el 
galan indiscrète, que en su cojifianza apasionada, no vio 
al enemigo que agazapàndose traidôramente venia desde 
lejos h asestarle un tiro 

Resolvio pues el General Paz alejar al enemigo y ha- 
cerle pagar siempre caras sus tentativas; csto produjo los 
encuentros diverses que iremos senalando. 

El pequeno batallon de Voluntarios Franceses se en- 
contre el 1.^ con una columna enemiga superior en nu- 
méro à laque puso en fuga dejando en el campo très muer- 
tos y un prisionero. 

El 7 hubo unaffuerrilla en que los enemigos quedaron 
escarmentados. A las dos de la tarde atacaron nuestra 
guardia del centre que se rcplegô en el mayor orden hasta 
que apoyada por el batallon nûm. 4 arrollo al enemigo, que 
se retiré llevando muchos hombres de menos. ^ 

. El 8 habiendo hecho la salida de costumbre, los Ba- 
taIlones5^de Lineayel de Extramuros, fueron atacadas 
sus guerrillas por fuerzas superiores enemigas en la altura 
del Cristo ; pero reforzadas oportunamente, no solo contu- 
vieron al enemigo sino que lo cargaron y arrollaron valero- 
samente. El coronel Guerra, que mandaba nuestra colum- 
na y en este encuentro. diô una muestra de pericia y valor, 
se disponia à continuar el ataque cuando recibiô érden de 
suspenderlo, porque el General en Géfe noté que el enemi- 
go ténia agiomeradas tras de los edificios inmediatos fuer- 
zas seis veces mayores, apoyadas en numerosa artillcria. 
No fué sino con un vivo pesar que obedecieron esta ôrden 
nuestros valientes, que permitia al fin al enemigo verificar 
su retirada, dejando varies muertos ademas de los que pu- 
dieron Uevar. Entre aquellos se encontre el cadaver de un 
oficial. que en los primeros mémentos no fué conocido; 
pero muy luego el teniente Sanchez, del 4. ^ de Cazadores, 
reconocio ser el de ua hermano suyo, capitan de las tropas 



240 MONTEVIDEO. 

invasores. Aquel oficial vivamente conmovido por el fa« 
tal destino de su hermaDo, soiicUd del Sr. Comandante Ge- 
neral de Armas el perniiso de darle una honrosa sepuitura, 
lo que le fué inmediatamente concedido. £1 enemigo per- 
diô dos ojficiales mas y muchos de tropa. 

De nuestra parte tuvimos 3 soldados muertos, algu^- 
nos jieridos, y entre los primeros la muy notable pérdida 
del mayor del batallon de Extramuros D.Guillermo Aguîan 
Este oiîcial, sobrino del gênerai de este apellido, muriô 
como un valiente. Herido mortàlmente, en la carga lucida 
que daba su batallon, fué sacado de enmedio de sus solda* 
dos por algunos de ellos, Ya vacilaba su pie à efecto de 
la herida, y aun estaba llcna de entusiasmo su aima. Pro- 
ximo a caer, le dijo uno de sus soldados : '' mi mayor, de- 
me su espada " y él contesté : ^* no, un oficial de la Repû« 
blica muere con su espada "—y espiro cubriéndose de 
gloria. 

En el articulo segundo de la ôrden gênerai del ejérci- 
to del mismo dia 8, se dijo lo siguiente : *' la muerte glo- 
riosa del mayor D. Guillermo Aguiar, combatiendo boy 
porta causa de la libertad, reclama una demostracîon hoci- 
rosa de parte d6 la autoridad, y un eterno recuerdo en la 
memoria de sus companeros de armas. Debiendo man&na 
darse sepultura à sus restos, ha resuelto el General de Armas 
que los acompanen para hacerle los honores Ainebres el 
batallon Extramuros, à que pertenecia, y una companîa 
de la Guardia Nacional, con bandera que Uevara corbata 
negra y la musica y cajas enlutadas, debiendo dicha fuerza 
hacer una dêscarga al dapocitar el cad6ver en el sepul- 
cro. " — Al sepultarse el cadâver, el Sr. Ministro de la 
Guerra pronuncio un elocuente y anàlogo discurso funè- 
bre : y el General Paz, al cubrirlo con el polvo, gritô à sus 
soldados " viva eternamente en la memoria de los buenos 
este valiente. " 

£1 9 los batallones 3. ^ y 6. ^ de linea y un piqueté 
de la Escolta, tubieron otro encuentro, en que como otras 
veces acreditaron su valor nuestros soldados. Perdimos un 
sargento muerto del 3. ^ , â heridos del 6. ^ y uno de la 
Escolta. El enemiffo tuvo tambien la peor parte. 

El 13 salieron los batallones 4^ de Cazadores y Union, 
y empenaron un vigoroso tiroteo por el centre. Los ene- 
migos, valiéndose de su superioridad numérica, cargaroB 
audazmente nuestras guerrillas ; pero muy luego pa^aron 
muy caro el arrojo, porque reforzadas con oportunidad, 
desalojaron à los enemîgos de todas las posiciones en que 
pensaron sostenerse y le causaron pérdida considérable. 



APUNT9S BQISTORICOS. 241 

La nue^ra consistiô en la del alferez del nûfifiero 4, D. 
Avelioo Susviela y très soldados heridos* £| mîsmo dia 
la tropa de la 3. ^ Brigada que Balîo por la îi^quierda, lo- 
gré vdDtajas sobre los encmigos arrojàndolos mas alla de 
sus poseeiones y causàndoles pérdida de coasideracion. 

£1 17 Beobstinoeleoemigo en disputarel terrenoque 
qpupaban nuestroa paeslos avanzados de la izquierda, que 
estaba guardado por una compania del numéro 4 y una 
partida de lô hombres de caballeria del escuadron de tira- 
dores. Despues de un tiroteo bien sostenido con que la 
compailia contuvo a los Yascos, que se vendieron traido- 
ramente al tnvasor, los cargo nuestra caballeria al mande 
del comandante D. Marcelino Sosa, derrotàndolos tan corn* 
pletamente que dejaron en el càmpo 15 cadâveres inclusos 
dos oficiales. Once de elles fuoron conducidos al Cément 
terio para darles sepultura, lo que ha proporcionado que 
se conozoan algunos. Se recojieron tambien algunas ar- 
mas de las mismas que llevaron cuando cometieron su infâ- 
me desercion. 

Por la localidad y otros accidentes, esta carga del co- 
mandante Sosa fué uno de esos hechos atrevidos, que re- 
petidos siempre que ha hallado ocasioncontantajusticia 
le ban conquistado la reputacion de valiente. Fué una car- 
ga tan desesperada como irrésistible, y el Gefe Politico 
ademas de la aprobacion del General enGéfe y del Gobier- 
no, manifesto al comandante Sosa su aprecio, obsequian* 
dolo con este motivo con una montura compléta. 

En el bolslllo de uno de los muertos, se haliô una pa- 
peleta del Consulado Francés que acreditaba su nacionali- 
dad bajo el numéro de Matricula 5891. La publicô el *' Na- 
cional " del 18. 

Desde este dia al 28 nada ocurrio de particuiar en 
guerrillas y encuentros parciales en que para servimos de 
las palabras del Boletin nùm. 21 oonformes con.lo que to- 
dos veiamos continuamente-^' nuestros soldados han con- 
servado la repuUcion militar à que lesdà derecho<osa inal- 
térable cocistancia con que han soportado las penurias de un 
sitio y contrastado elfuror de'un enemigo engreido que con- 
taba apoderarse de la capital sin disparar un tiro, segun lo 
habia ofreeido su mismo gênerai. " £n la manann del 28 
hipieron la salida ordinarià el regimiento numéro 4 de«ca;- 
balleria desmontada, cl batallon Union y el piqueté de Vo^ 
luntarios de la Libei*tad (franceses). £ste ùltimo dcscu- 
bria la caHe del Carmen y desplegado en guerritia, se 
avanz6 impàvidamente, sin csperar la réserva que debia 
apoyarlo : el enemigo se api'dveché de este deseuido, y 

TOMO I. 16 



242 MONTEVIDEO. 

cargo coti ana fuerza muy superîor de caballeria, logrando 
apoderarse de siete de elles. Este fué obra de un momen- 
to : el reste de estos valientes se reconcentré, y comba- 
tiendo con coraje â su esfuerzo, y à la aparicion aunque dis- 
tante de una fuerza que ibaen su auxilio el enemigo aban- 
donô el campo y retrocedio llevando porcion de herîdos y 
muertos. Para desquitarse de elles con una ferooidad bar- 
bara hizo degollar à los siete prisioneros, y saboreando su 
crueldad brutal con los cadàveres, colocô las cabezas sepa» 
radas de los troncos en una linea distante de ellos. 

Su ànimo fué sin duda, intimidar con este acto de 
barbarie, â los Franceses, Italianos y estranjeros, que por 
este tiempo se organizaban en csas numerosas legiones, à 
las que se verà mas adelante concurrir con nosotros u 
los peligrosy la gloria. Tero el efectofué como lohubieran 
previsto aimas menos obsecadas en un sistema de sangre, 
' que ladeOribe y sus caudillos. Lossentimientosgenerosos 
detodos (a) sealzaron contra esta ferocîdad y los de los in- 
dividuos de las legiones les hicieron prorrumpir en un gri- 
tode— venganza! 

£1 Sr. A. Delacour, escribiô en su dtario '^ El Patriota 
Frances" de 28 deAbril— '*Hoy han caido en una embos- 
cada durante una guerrilla aigunos soldados y un ofi- 
cial (b) de los Voluntarios de la Libertad. . . . 

** Los satélites de Oribe han cortado las cabezas de 
los bravos que quedaron en el campo del honor. Los Rosi- 
nés los habian desnudado para no manchàr sus vestidos y 
para que su sangrienta crueldad no perjudicase â su codi- 
cia brutal . • . • 

** Los mnertos fueron conducidos triste y relijiosa- 
mente al campo de repose (el Cementerio.) LIoremos es- 
tos nuevosmàr tires de la civilizaciony de la libertad. Jure- 
mos hacer venganza entrepitosa de tàntas atrocidades viU 
mente realizadas. Eldia no esté* distante en que la sangre 
de los bârbaros expiarà sus crîmenes : esa sangre enrojece- 
ra nuestras bayonetas, pero las limpiaremos porque no es 
necesario que iaçangre de asesinos viles, manche por muy 
largo tiempo el acero de los guerreros y los bravos. " 

£1 coroncl de les *' Voluntarios Franceses'' espidiô 
la siguiente orden del dia el 29 en el regimiento que estaba 
creando. 



(a) Menés les del Almirante y Consul de Francia. 

[b) £ra el sangento André| que baciade oficial. 



APUNTBft BIBTOSICOS, S^S 

** Camaradas y vosotros todos compatriotas mios :.^ 
elardor y coraje de alguDos de nu^estros bravos compatrio- 
tas han dado lugar à una escena de horror y carniceria, y 
por resuHado una catàstrofe espaotosa. Yed. piiea^ reali- 
zados los primeros ensayos de una politica infâme : ved 
el monstruoso resultado de ias amenazas del seide de Ro- 
sas, monsiruosamente sancionadas por quien!.... Esa 
sangre derramada no quedarà impune : Dios y los hom- 
bres pediràn Tenganza : Dios en el <jielo y nosotros en la 
ticrra. Ese dia llegarà, guardaos bien de dudarlo ! 

''Nucstra conducta ha sido prescripta : la sangre quie 
re sangre, y desde este dia la divisa de duelo debe unirse 
à nuestros nobles colores. Al verla que recuerde cada 
uDo, que tenemos hermanos, compatriotas , que vengar : 
madrés, hermanas, hijos«que consolar» venganza pues mis 
amigos y sea terrible, que no quedo sino une, para que vaya 
à llevar à su exécrable gefe su derrota y nuestra gloria " — 
El Coronel de Voluntarios Franceses — Thiebaut '' 



Co9no el mes parece qoe no podia acabar sin tentati- 
vas de seducion de parte de Oribe y Rosas, lo cerraremos 
dando ooticia de las que promovieron. 

No solo porcion de cartas fueron dirigidas por indivi- 
duo6 de Buenos Aires a patriotas de aqui, en que se les 
manifestaban las tnsinuacione^ que se les habian hecho de 
parte de los allegados de Rosas, para que promoviesen su 
regreso, y las ofertas que se leshacîande devolvéries à mu- 
ohosy sus bienes coniîscados; sino que por fin un D. Fer- 
nando y un D. Angel Oyuela hermanos, se instalaron como 
agentes de estas maniobras abordo de buques de la csoua- 
dra de Brown surta en la boca del puerto y desde alli con 
la facil comunicacion que les daba la proximidad, se con- 
virtieron en la serpiente de la Escritura. 

Apestaron con sus cartas, y si algunos muy pocos, ar- 
rostradoB por un miedo do que aun no habian podido des- 
pi^nderse, 6 por una codicia vil, se prestaron à volver la 
espalda à la causa de la patria, y volver â vivir bajo ol la- 
tigo del amo, y el puôal del asesino, el muy mayor numéro- 
d^eôo sus propuestas. 

Nunee, Nunez ol traidor, tambien se dirigio al valien- 
te Coronel Silva. Aporaba en su carta de seducion, los 
nombres de carino, que ambos se habian dado» cuando ser- 
vian juntos, cuando Nunez era leal, y la concluia.con las 
magnificas ofertas que Rosas para poder continuar su cor* 



244 MOKTBYIDSO. 

rupcion sabe cumplir. Silva embioesta carta al Ministro 
de la Guerra para que se pubiicase como la espresion qu« 
hacia del desprecio conque la miraba. 

A estas torpes maquînaciones, bêchas con el objeto de 
disminuir los defensores y la resistencia y hacer facil la 
conquista ; â ese dejar vivir una vida prestada por que es 
incierta» à los que se han ido à Buenos Aires, es â lo que 
los periodicos de aili, y los defensores necios 6 interesados 
de su 6obiemo,har^ llamado benignidad^ ; Benignidad ! y 
cual de los mas estupidos tiranos, no hubiera tenido una 
politica que ha dejado hasta de ser astuta â fuerza de ser 
repetida por los sîglos y los siglos ? 

Para que haya benignidad, es preciso que haya cri- 
inenpositivo en elindividuo objeto de la gracia-^y los Ar- 
gentinos que fauyen de Rosas 6 lo combaten, no son crinii- 
nales : son fieies al programa de la Patia : buscan un Gobi- 
erno Constitucional : el credo del mismo Rosas, que no 
puede negarlo sin calificarse el mismo de traidor y escribir 
su sentencia. 13 aûoshace que manda, idonde esta la cons- 
titucion con que ha limitado su poder f i Cual ha sido la 
observancia de las Icyes contitucionales de su Patria ? Es 
que pueden relevarlo de ella, las resoluciones del cnerpo 
colegiado que conserva ? — Asi conscrvaba Tiberio el se- 
nado de Roma y nadie se equivoca sobre lo que fué Tibe- 
rio ! La benignidad pues, era una astucia gastada y fué 
justamente impotente : quedo solo como una gloria mas, 
en la defensa de esta Repùblica, en el desden con que fue 
mirada generalmente, como han sido vencidos con audacia 
los peligros que se han presentado cara à cara* 

Si no faltaron algunos pocos, muy pocos, por mas que 
se baya querido exagerar el nâmero, que aceptaron, el 
humiliante perdon con que se les rogaba; en toda esta guer- 
ra se han visto mezclados los nombres Argentines con los 
Orientales en la lucha santa, en que la paciencia y el valor 
se han puesto à prueba. Junto al nombre del Grene- 
ral Rivera se alza el del General Paz: al lado de los de Mé- 
dina, Aguiar, Luna, Silva, Flores y otros ; se encuentran el 
del Ministro Pacheco y Obes, Baez, Olavania, Hornos y 
otros en el ejército en Campafia. En el de la Capital: esos 
mismos nombres Orientales y Argentinos se confunden, y 
en el dia que la poesia distribuya sus coronas, y vaya can- 
tando las victimas que murieron en defensa de esta tierra, 
encontrarâ repetidas ocasiones de decir que si un dia 
csyo valiente D* Guillermo Aguiar no menos bravo cay6 
en otro el esforzado D. Prudencio Torres, 



CAPlVIJIiO ILÏÏW. 

(Mayo — 1848.) 



Aspecto de este mes. — Era la eonservacwn. — Situacion 
de la campana. — Progresù de las fuerzas dd Cfeneral 
Rivera. — Se hacen los preparativos para proveer ese 
ejército. — Leyes de Premio para las Legiones. 7— No- 
menclatura de las colles y numeracion depuertas. — Es^ 
tos nombres son un resûmen histôrico. — Sfe créa un Ins- 
tituto Histôrico. — Los Le^ionarios celébran el aniversa- 
rio de Luis Felipe. — Nottcia da esta funcion. — Pro- 
clama dél Coronel Thiebaut. 



El mes de Mayo fué poco fecundo en sucesos. Fué 
ya uno de esos mcseB de espectativa, que se fueron conti- 
nuandoi en que se hacia cada uno mas largo que el ante- 
rior, por el solo hecho de que traia iras ai el fastidio que le 
legaba la continuacion de un mismo estado de cosas. El 
invierno habia empezado desde los principios de Abril, 
con un rigor que comunmente no manifiesia hasta Julio. 
Eran lluvias continuadas que hacian intransitables los ca- 
minos : frios que ponian a prueba la fortaleza de los que 
debian pasarlos, apoyados en el fusil, en la vigilancia de 
la defensiva. 

Nada habia que disponer, nada habia que organizar ; 
era la monotonia de la consei^vacion» que en la seccion gu- 
bernativa venia â producir el mismo enfadoso afan, mien- 
tras que en la parte de Hacienda, era un verdadero tor- 
mento hallar recursos, para mantener la nueva .posicion 
que habia tomado la sociedad ; para alimentar un pueblo 
de soldados, en que se habian convertido lam^yoT parte de 
sus habitantes. En medio de estas fatigas, los sucesos que 



246 MONTEVIDEO. 

conseguia el General Rivera, en sus operaciones que seràn 
tratadas de un modo especial, venian complicando la situa- 
cion dcl enemigo, que iba à ser estrechado à su vez. El 
coronel Silvaderfglaba.con repeticioTHà JKIel|[ar, hasta 
dejar libre el departamento de Maldonado ; los coroneles 
Flores, Estivao y Baez, recorrian la campana en varios 
sentidos,y el General Rivera que movia todas estas ope- 
raciones, volvia sobre el rio Santa Lucîa, para asediar à 
Oribc entre sus fuerzas y la capital. El enemigo mostraba 
que no podia sostenerse en catnpo raso, y conccntraba sus 
fuerzas, no para combatir sino para tomar à su vez una po- 
fiicion defensiva,de que no podia salir por si xnismo, y que 
decia — la suerte del ejército grande, que pasoel Uruguay 
victorioso, esta decidida de un modo fatal para él^si no es 
de nuevo socorrido con otro ejército. 

No habia mas que tener paciencia para buscar el 
triunfo, 6 en el lento aniquilamiento del enemigo, 6 en la 
Victoria si osaba arrojarse àun combate à todo trance. Si 
esta paciencia, à quç el câlculo prevenia encomendarsc, 
quitaba à las escenasde Mayo la variedad que hace ame- 
nas las descripciones, y las hacia*frias é inanimadas: alla 
desplegaba otro género de accion, otra especie de virtu- 
des, y otra suerte de ejemplos y de lecciones. Mostraba 
en el pais una gran fuerza vital de poder y de riqueza : re- 
cuérdese el resùmen que hicimos al finalizar el Capitulo II: 
corrian seis meses ; se habia hallado fuerza y medios para 
todo en la capital sola ; y cuando parecia que debia estar 
agotado todo recurso, era cuando la guerra se estacionaba, 
y la Victoria se encomendaba â la constancia. 

La capital, el pais, mostraron la magnanimidad de 
patriotismo que exije esta virtud, y el Gobiemo â su frente 
se dedico k sostenerla, acudiendo en el detalle a las nuevas 
«xijencias, â los nuèvos gastos que iba à producir la apro- 
ximacion del General Rivera. Eleonduciaun ejército vir- 
tuoso y esforzado, pero este ejército estaba desnudo, y ha- 
bia vivido lleno de privaciones : sin que usemos el lenguaje 
de la pœsia — s^ldados habia que no traian mas cubierta 
que unas pieles, ni mas utensilios que malos arreos de mon- 
tura, una tercerola y una lanza. 

Mas adelante el Ministro de la Guerra convirtio su 
despacho mismo en un taller para construîr vestuarios : 
por ahora, era el génio de todos,el que concurria para po- 
nerse al nivel de la nueva sitoacion. Y el lector vera en 
el cursp de estos apuntes, cémo se alarga, c6mo se complî- 
capor el desengafto de esperaazas, por el desaire de con- 
£anzas depositadas en la concurrencia de otros Gobiernos, 




APUKTII8 m9t?OBICOS. 247 

por Duevos socorros que vienen al eneœigo, y otras ocur- 
rencias» que todas ceden al fin en aplaiisa de los que las* 
contrastaron! Ahora vamos seôalando los sucesos marca- 
dos de Mayo. 

Ddsde los primeros dias del mes, propuso el Gobiérno 
à las Camaras una Ley de prémio para las Legiones ex- 
tranjeras. Ella fué saBcionada en lostérminos que se ve- 
ràn en seguida. La exiguidad del ofrecimiento muestra 
que é1 no llevaba por Qbjeto corromper, pagar, sind que 
queriasolo reoordar un noble esfuerzo, iijando por ta pro- 
piedad en el pais, una poblacion magnànima que lo habia 
socorrido generosamente en su dia de peligro. 



" £1 Senado y CàmarA de Représentantes &a., san- 
cionaxon lasiguiente Ley : 

** Ai't. 1.^ Seautoriza al Poder Ejecutivo para que 
procéda à la adquisicion de 20 léguas, 6 sean setenta y doa 
rail cuadras cuadras cuadradasde pan Ilovar, destinadas à 
fundar poblaciones en très oœas puDtosdel litoral de! £s- 
tadp; à su eleccion. 

*^ Art. 2. Se le autoriza igualmente para la adquiai-* 
cion de cincuenta mil animales vacunos. 

'* Art. 3. lias tierras y animales de que hablan los 
articulos anteriores, serân distribuidas, por via de prémio, 
entre tod os los extranjeros que han tomado ô tomaren las 
armas en las Legiones formadas ya de Voluntarios Fran- 
ceses é Italianos, 6 que en lo sucesivo se formaren sobre el 
mismo pié de estas, y en ellas sirvieren activamente duran- 
te la présente guerra. 

" Art. 4. El Poder Ejecutivo procédera a la mayor 
brevedad al reparto mencionado, cuidando de dar en esta 
operacion la mayor in^erencia posible a los premiados, va 
por medio de una comision que ellos nombren, 6 bien del 
modo que con ellos acuerde. 

" Art. 5. Comuniquese, &a. 

" Salon de Sesienes del Senado, Montevideo Mayo 19 
de 1843.— El Vice-Presidente, Lorenzo J. Perez.— El 8e- 
cretario, Juan A. Lavandera. " 



El Géfe Politico publico dos edictos, el unollamando 
à algunos individuos que se suponia prôfugos, el otro pi- 
diendo una razon de las armas y municiooes que existian à 
venta pûblica. Su celo tuvo que eicrcitai'se en perseguir d 
los que ponian pasquines, favorables al invasor, que nié la 



348 MoirrrriBSo. 

maquinacion Iraidora que por este mes puso en ejei^^i^io 
el que habia ensa3rado las conspiraeiones y la sediiccioti en 
lo8 anteriores. 

Con aprobacion del Gobierno, una obrà tomo sobre 
si el Géfô Politico, que en tiempos ordinartos se habia en- 
sayada en vano repetidas veces, seguramente por la labo- 
riosidad que exijia lo material de eUa. Era reclamada por 
las necesidades à que sirve en una poblacion activa y co- 
mejciante nna buena y corrpcta numeracion de las puer- 
tas^ y una nomenclatura de las calles, que por sa analogia 
con otras circunstancias se conservase fresca en la mémo- 
ria. La que habia era y a un impertinente legadoen 
el nuevo ôrden de estes pueblos, y Lamas se propuso 
hacer de la que iba a sostituir, un monumento de recuer- 
dos dq ^loria 6 de gratitud. En medio de las fatigas de 
su oficio , hallo tiempo para ejecntar por si mismo la 
obm, y desplegô un conocimiento copioso de hechos his- 
tôriûos y tradicionales, que redactô por via de informe, 
con una précision que nos estimula à insertarios,como que 
la« giorias que recuerda son los antécédentes de las que va- 
mos bosquejando, y servirân como de un indice que fâcil- 
mente ponga al lector al cabo de varios hechos notables 
de la historia de este pais, desde que vino a ser dominio de 
la civilizacion y el cristîanismo. 



Motivos que Iian decidido la eleccion de los nombres de las 
colles de Montevideo, 



De Colon (Cristoval) — El sacé â la America de la 
noche profunda en que yacia olvidada. La descubrio y de 
él data su civilizacion. La poblacion de jlmérica debe re- 
conocer à Colon como â su patriarca. — Una injusticîa diô 
à otro el honor de que su descubrimiento se distinguiese 
con su nombre. — Montevideo como todos los pueblos ame- 
ricanos, debe consagrar un recuerdo duradero à este gran- 
de hombre. 

De Solîs (Juan Diaz). — Célèbre cosmografo que dio 
âconocer complétamente nuestro magnifico Kio de la Pla- 
ta. — Dejo con su sangre escrito su nombre en la topografia 
-del pais. 

De Zavala (D. Bruno Mauricio).— Fundo â Monte- 
video en 1726. — Ilustre fué, el que puso la piedra funda- 
mental de este pueblo. — Nuestra poblacion no debe su raiz 
à uno de csos aventurciXKs que abordaban las costas de 



APUNTES HISTÔIIICOS. 249 

Atnérica, y clavâban m bandera al acaso.— Zavala com- 
prendié el error de sus predecesores y sus representaeîo- 
nés é la corte de Espaîia, sobre el descuido con que se mi- 
raba este punto capital para la dominacioD del Rio de la 
Plata son de raro mérito, — Zavala era diçno de dar orijen 
à nuestra patria.— Caballero leal, intrépido, pundonoroso, 
ilustre en las guerras europeas, defendio este terreno de la 
codicia de Portugal y vencio à los Franceses que al mando 
dcl capitan Estevan Moreau, trataron en 1720, de estable- 
cerse en Castiilos. Zavala, amaba à su ciudad ; se arraigô 
aqui y BUS descendientes aun YÎven en la casa paterna, en 
la misma calle que hoy llcvasu apellido. 

De Alzatbae (D. Francisco).— Principal poblador 
de Montevideo. Obtuvo franquicias, y una proteccion que 
dio iàtpuiso â esta poblacion. — La defendio con ardor y 
suceso, contra las pretenciones fiscales de los empleados do 
la real Hacienda de Buenos Aires. — El nombre de Alsay- 
bar esta lîgado â todas las empresas que en los tiempos 
primitivos dieron crecimiento à Montevideo. 

De Maciel (D. Francisco Antonio). — Fundo el Hos- 
pital de Caridad, y edificô con fondes suyos la iglesia de 
este nombre, por cuyo frente pasa la calle â que se dâ su 
apellido. — Era la personîficacion del hombre sensible y 
filantrôpico. Su fin correspondio à su vida : muriô pelean- 
do por la tierra contra los Inglescs en 1807. — Su muerte 
causoen esta ciudad unduelo pubiico. 

De Pseez Casxellanos (El Dr. D. Manuel José). — 
Don6 los elementos para la formacion de nuestra bibliote- 
ca pûblicay una casa para ella. Este servicio impoManti- 
simo hecho â la instruccion y al porvenir de la intelijencia 
nacional, merece un monumento de gratitud. 

De Washington. — Este no es un nombre célèbre de 
la Repûblica Oriental, ni del Rio de la Plata, ni de ninguno 
de los pueblos Hispano Americanos. Pero Washington, es 
el grande institutor del gobierno Republicano representa- 
tivo, ûnico capaz de echar raicesen nuestro continente. 
La Buropa no présenta virtud tan sensible y tan inménsa- 
mente benéfica pai*a la libertad de los americanos y de la 
humanidad entera. Es el coloso de patriotismo ante cuya 
memoria se humilia el guerrero, el majistrado, el hombre 
pûblico en todo pueblo Tibre. Nos pertenece como Colon : 
como él, nos ha hecho el bien y con motivos mas puros, 
como à 61 debemos honrarle. 

Del GtTAKANi. — Este era el nombre de la tribu que 
ocupaba el territorio Oriental en tiempo de la conquista. 
Juste era consagrar un recuerdo â los que nos precedieron 



250 H09iTfiVIDE0. 

en este saelo ; à la tribu aUiva y vigorosa, que ha dejajdo 
las huellas de çu mmensa conquistaen la non;ienclatura del 
pais que se estiende de^do la boca del Uruguay hasla el 
Orinoco. 

De IiA Çrecha. — Se ha colocado este nombre para 
concervar. la tradicion de la que abrieron los Ingleses en 
1807. — Esta exâctamente en la parte de laantigua fortifi- 
cacion qqe describe la irregular calle que hoy existe don- 
de se alzaba el muro que desmorono el canon Britànico. 
En esta lucha la poblacion de Montevideo no fué feliz, pe- 
ro despl^o grande virtud patriotica, y fué como un ensa^ 
yo para sus posteriores haz^nas. 

. De la Reoonçiuista. — Recuerda la gloriosa recon- 
quista de Buenos Avres del poder Britànico en 1806^ en 
que la poblacion de Montevideo tuvo una bella parte, y 
que merecio à esta ciudad lel renombre de Reconqùistado- 
ra con que corono s\i esfuqrzo la corte de Espaçai — Casi 
no hny familia de Montevideo que no pueda gloriarse de 
haber tenido un pariente entre los héroes de aquel mémo-, 
rable triunfa * 

De San José* — Recuerda la Victoria ganada por las 
armas patriotas al mando del General D. Jesé Ârtigas el 
26 de Âbril de 1811, contra las fuerzas realistas al del te- 
niente coronel Bustamante. 

De iiAS PiEDRAs* — Recuerda la Victoria alcanzàda por 
las armas patriotas al mando de los géfes D. José Artigas 
y D. Benito Alvarez, el 18 de Mayo de 1811, qontra los 
realistas que. mandaba el géfe espanol Posadas. 

Del CsRRiTO. — Recuerda la Victoria obtenida en. 31 
de Diciembre de 1812, por el gênerai P. José Rondeau, 
contra las tropas realistas mandadas por el mariscal D. 
Gaspar de Vigodet, gobernador de Montevideo. 

Del Rincon. — Recuerda la Victoria alcanzàda el ^4 
de Septiembre de 1825 por las tropas orientales, al mando 
del General D. Fructuoso Rivera, sobre las brasileras im- 
périales regidas por el coronel Jardin. 

Del Sarandi. —Recuerda la victoria obtenida en la 
Orqueta del Sarandî el 12 de Octubre de 1825 por las 
tropas Orientales al mando del gênerai D. Juan Antonio 
Lavalleja sobre los impériales al mando del coronel Ben- 
tos Manuel Riveiro, 

De Ituzainqo.— Recuerda la victoria alcanzàda el 20 
de Febrerode 1827 en Ituzaingo, territorio brastlero, par 
el ejército Republicano al mando del General D. Carlos 
Maria Alvsar contra el grande ejército Impérial rejido por 
cl gênerai Marques de Barbacena. 



APUxNTES mSTÔBICOS. 251 

Del Juncal. — Rectierda la Victoria naval obtenida 
el 9 de Febrero de 1827 por la escuadra patrîota al inando 
del gênerai D. Girillermo Brown, contra la Impérial a las 
ordénesdel gefe de escuadra D. Jacinto Roque de Sena 
Pereira. 

De Misîones.— Recuerda la audâz toma de los siete 

Îueblos de Misiones el 23 de Abrilde 1828 por el General 
K Froctuoso Rivera, que espalsô de ellosàlos Impériales, 

Del Cerro. — Recuerda el victorioso ataque del Cer- 
ro el ô de Enero de 1826 por las fuerzas palriotas à las 
drdenes del coronel D. Manuel Oribe contra los Impé- 
riales. 

De Santa Teresa. — Recuerda el victorioso ataque 
de Santa Teresa el 31 de Diciembre de 1826 por los pa- 
triotas al màndo del coronel D. Leonardo Olivei-a contra 
los Impériales» 

De Pataoones. — Recuerda la Victoria alcanzada por 
las armas patriota? el 7 de M arzo de 1827, al mando de los 
géfesD. Santiago Jorge Bysson y D. Martin Lacarra, sobre 
las fuerzas impériales de mar y tierra mandadas por el 
gcfe James Shepard. 



Del Yacare "^ 

" Bacacay 

" Yexval 

" Camacua 

•* San Gabriel. 

** Vallès 

" Laguna Mim, 



Nombres de lugares ilustra- 

dos por lancej^ gloriosos de 
.las armas de la Repùbiica 
^en las campafias militares 

contra el Brasil en 1827 y 

1828. 



Del 18 de Julio.— El 18 de Julio de 1830, el dia 
<jue juramos el Côdigo Constitucional, que consolida los 
grandes beneficios de la Independencia, que asegura los 
dcrechos delciudadano, que es la base de nuestro progre- 
80, bien merecia, y se consagra a su memoria la mas hcr- 
mosâ calle de Montevideo. 

Del 25 de Agosto.— El 25 de Agosto de 1825. las 
tropas del Imperio del Brasil ocupaban las plazas fuertes y 
casi el todo de nuestro territorio. Escasisimo era el nu- 
méro de los bravos que, regidos por los Générales D. Juan 
Antonio Lavalleja y D. Fructuoso Rivera, llamaban a las 
armas el patriotismo nacional ; pero fuertes en su con- 
ciencia y en la santidad de la causa de la patria, sus Re- 
présentantes se colocaron intrcpidamcnte entre la Victoria 
6 la muerte. Todo Oriental se complace en recordar la 
célèbre acta del 35 de Agosto. 



252 MONTEVIBBO. 

Del 25 de Mayo.— Es el dia de America. £1 pensa- 
micûto de independencia y libertad surjiô en él en toda su 
pureza, Ese dia para todo Âmericano es providencial y 
digDO su recuerdo de un culto do veneracion y amor. El 
tiempo que pase lo harà mas santo ; porque càda nuevo 
dia muestra la nueva civilizacion que el creô, marchando à 
grandes destinos. 

Del J.^ de Mayo. — Recuerdo al 1.® de Mayo de 
1829 en que esta capital, libre ya de la dominacion eatran- 
jera, recibio en su seno al Gobierno Nacional. 

De LOS Treinta y Très. -^Recuerdo de los 33 pa- 
triotas Orientales que el 19 de Âbril de 1825 se arrojaron 
valiéntemente à las playas de su patria y dieron el grito de 
libertad. 

De la Convencion. — Recuerda la firmada en Rio 
Janeiro el 27 de Âgosto de 1828, entre los plenipotencia^ 
rios de la Repùblica Argentins, y los del Imperio del Bra- 
sil, para la que estas dos potencias, bajo la mediacion de la 
Gran Bretana, reconocen y declaran la soberania é Inde* 
pendencia del Estado Oriental del Uruguay. — Las ratifi- 
caciones de este pacte de honor y de justicia, que consagra 
el inaliénable derecho que tiene nuestro pais, como todo 
pueblo indcpendienta para constituirse y gobemarse co- 
mo juzgue mas conveniente à sus interes, necesidades y 
recursos, fueron cangeadas en Montevideo el 4 de Octu- 
brc de 1828, 

De la Florida. — El nombre de este pueblo bien 
merece un recuerdo especialisimo. Alli se instalo el 20 
de Agosto de 1825 la primera Lejislatura del Estado que, 
«cinco dias despues, proclamé su mdependencia. 

De Mercedes. — En memoria del primer pueblo del 
Estado, en que en 1811 se proclamô en armas la libertad 
del pais. 

De las Camaras. — En faonor del Poder Lejislativo 
dcl Estado. 

De Buenos Aires. — En recuerdo de este pueblo ilus- 
tre en la historia gênerai del Rio de la Plata, y en la par- 
ticular de este pais. 

De la Ciudadela. — Para conservar el recuerdo de 
nucstras antiguas fortificaciones, cuya linea indica aproxi- 
madamente la calle à que se dâ el nombre de la Ciudadela, 
que dominaba esas obras. 

Del Eoido. — Para conservar la tradicion del antiguo 
Egido de Montevideo, por cuya linea pasa la calle à que 
damos este nombre. 

De LOS Medanos.— Este nombre es tomado de los 



Apuirnss msTORicos. 



253 



que existen en los ^stremos de la calle que sirve de térmi- 
Do â la ciadad. Esos médanos son célèbres en las guerras 
de la independencia de! pais. Entre muchos recuerdos 
glorîosos, se encuentra el del ataque qae el gobcrnador 
Elio bjzoa las baterias en elles establecidas en 1811, y en 
el que fué completamente rechazado. Este suceso aniqui- 
lé las ûltimas esperanzas de aquel hombre tenaz y em- 
prendedor. 



De Canklones , ^ 

" GoLomA 

*' SC^IANO 

" Paisani>u. . . . 

" CbbroLaii«o. 

'* Maldonado. . 

** DcRAZlfO 



Nombres de los Departa- 
mentos del Estado que no 
han sido mencionados cou 
>-algun otro motivo ; y en tes- 
timonio de la estrecha fra- 
ternidad que liga â los pue- 
blos de la Repûblica. 



DvL Rto BE LA Plat;! 

" " Uruguay ... 

" « Nbgro 

» " CuAMm 

" '* Arapey. . . , 

« " Ibïcuy , 

" ** Dayman. ... 

" •" Queouay ... 

" ** Yî 

** ** Yaguaron. . 

" " Olimar 

** " Santa Lucia. 

" " MiGUELETE . 

IsLA DE Flores^ 



Nombres tomados de la to- 
pografia del Estado y que 
en grnn parte son indigenas. 
Los objetos â que pertene- 
cen dcben recordarse sieni- 
pre, porque estàn ligados 
» en ellos grandes gérmcncs 
^de prosperidad futura con 
gloriosas tradiciones. No 
hay uno solo de estas rios 
que no haya visto sus aguas 
mezcladas con sangre orien- 
tal ; que no se haya conmo- 
vido en su lecho al cstrépito 



de nuestros potros y al estridôr de nuestros sables. Todos 
han sido tesligos de alguna proeza. El Ibicuy, por ejem- 
plo, vio azotarse en sus aguas un puflado de orientales, que 
desnudos, con el sable en la boca, pasaron â derribar el es- 
tandarte impérial que flotaba en las Misiones Orientales, 
poniendo termine, con este acte audaz, à la lucha con 
el Imperio del Brasil. 

De LOS Andbs. — Al dar à una dé nuestras callos el 
«ombre de ese magnifîco rasgo de la America Méridional, 
se ha querido consagrar con él un hermoso recuerdo de 
glorta nacional. Los Andes han visto abrirse â sus pies, 
desde lacuesta de Chacabuco hasta las faldas del Chim- 
borazo y del Condorkandi, los mas gloriosos campos de 
batalla de la guerra de la Independencia Sud-Amerioana. 
En ninguno de ellas dejaron de brillar las espadas del Rio 



254 >{ONT£VIIlEO. 

de la Plata, y en muy pocos las de su màrgen Oriental. La 
memorîa de estos valientes orientales es la que especial- 
mente queremos conservar. 

Del Parana ) Al llamar dos de nuestras calles coo 
Del Paraguay \ los nombres de estos rios, particu- 
larmente el primero,se ba querido fijar sobre ellos y con* 
servar viva la atencion pûblica, y en espccial de la genera- 
cion que se levanta. Se la convida à que estudie el des- 
tino que preparan à su patria esos espléndidos raudales en 
sus relaciones con eV Plata y el Uruguay, que se colocan 
entre los nombres toroados de la geograHa del pais. Verâ 
naccr al Parana en las regiones auriferas del Brasil, y cor- 
rer en una direccion que en gênerai puede considerarse al 
Oeste, desdesu nacimiénto hasta la ciudad de Corrientes, 
donde se une airio Paraguay, y desde aqui al Sud hasta 
desaguar en el Plata. Le yerà abr ir diversQS y multiplica- 
dos caminos con la parte mas importante de este continen- 
te, y observarà que su curso^ en el sentido de los meridia- 
nos, le hacen recorrer paises tan variados en temperamen- 
to como en producciones ; circunstancia rarisima, hccho 
que casi puede Uamarse escepcional en la geografia uni- 
versal, donde no se ve repetido muchas veces ; y cômpren- 
dera, sin esfuerzo, el inmenso porvenir de riqueza, que 
csos rîos prometen à los pueblos del Rio de la Plata, y sin- 
gularmente à Montevideo, destinado por el cielo a ser uno 
de los emporios, si no el primero del comercio é industria 
de estas regiones.— Montevideo, Mayo 21 de 1843. — Ân- 
dres Lamas. " 



£1 Gobicrno al manifestar al Géfe Politico su satisfac- 
cion por el desempeno de esta obra, le previno que ella 
tubiese ejecucion el 25 de Mago. Es decir, que «se dia se 
sostituyesen à las tablillas que conteniap los nombres ante- 
riores, los de la nueva nomenclatura. Lamas habia pre- 
parado para reali;càr tambien ese dia otro monumento de 
civilizacion. 

£ra la creacion de una asociacion literaria.con el nom- 
bre de Instituto Histôtico y Geogrâfico Nacmud, Los que 
conozcan la inmensa utilidad que ban producido esta cla- 
se de asociaciones, sabràn apreciar el mérito é importan- 
cia de este pensamiento fecundo. El fué desenvuelto en 
los documentps orgànicosconquelopasô alGobierno.— Su 
es tension nos priva del placer que tendriamos en insertar- 
los, mientras que al propésito de nuestro trabajo solo hace 
seftalar el hecho fundamental. 



APtNTES IIISTÔRICOS. 255 

El dia 25 de Mayo, estaba tambien seîlalado para pre- 
sentar una de esas funcioncs que en tiempos ordinarios son 
solo de desaogo y recrée pûblico ; pero que en tiempos ex- 
traordinarios y de fatigas y penas para los individuos de 
la sociedad, al llenar el mismo objcto, al hacerse mas nece- 
sarias, esas escenas espléndidas y bullicîosas, abrazan un 
pensamiento mas polîtico, convirtiendo las sensaciones con 
que distraen el aima, al objeto urjente y primordial de exi- 
tar el entusiasmo guerrero para salvar la sociedad. — Era 
destinada para ese dia la bendicion de banderas de la Lé- 
gion Francesa, y si bien una lluvia copiosa, que principi6 
poco antes de empezarse la ceremonîa, hizo n«cesario que 
ella se difiriese; los legionarios ese dia empczaron à sentir 
las fatigas de su nueva condicion, sufriendo inmoviles al 
bdo de sus armas el agua con qne à torrentes los bautizé 
el cielo. 

De esta clase de escenas, de esta clase de renniones, 
no se habîan escaseadov solemnizando motivos que todos 
erancapaces de dar brioal corazon. El primero de Mayo 
era cl nataliciode Luis Felipe. — Los liCgionarios France- 
ses se reunieron en una gran parada, para solcmnizar el dia 
de su Bey, con salvas de calïon y estrcpitosos %Mvas. El 
coronel Thiebaut les dirijio la siguiente proclama. 



" Camaradas ! — Si una politica muy împrcvisora nos 
ha forzado à tomar las armas para nuestra defensa, si cl 
NERON de America osase amenazarnos de muerte, no 
acusemos à aquel cuye> nacimiento celebramos hoy : el Rey 
ûlejido por el pueblo, no ha podido querer que sus hijos fue- 
sen tan viimente abandonados por ese mismo que les llamo 
a las armas . • • • ese esta ya juzgado ! 

" Si nuestros votos unanimes son accptados, Dios con- 
servarà al Rey dias que son tan preciosos a la Francia; ha- 
gàmonos dignos de su proteccion. Permanezcamos en cal- 
ma y unidos. Sostengamos con honor el nombre Francés 
en estas riveras lejânas. Probemos à nuestros amigos d 
nuestros hermanos y aun à nuestros enemigos, que la dis- 
tancîa no ha enfriado en nuestros corazones el amor sagra- 
do de la patria ; seamos Francescs auti cuando debiese- 
mos perecer, repitiendo en alta voz—viva el Rey ! vîva la 
Francia ! '* 



El .9 la sefiora esposa del General Rivôra anuncîé en 
una bella carta al Sr. coronel Thîebaut h intencion que te- 



25G MONTEVIDEO. 

nia de presentar à la Lcgion una bandera. £1 coronel accp- 
locon esprcsioncfianalogas el ofrecimiento, y el 11 fué se- 
fialado para la recepcion de esta enseâa de honor y de glo- 
ria. Los diarios de este dia y de los înmediatos estàn lle- 
no9 de los detailes de esta fuacion, y contienen las entu- 
siastas y espresivas alocuciones pronunciadas con este mo- 
\ivo. Entre otras cosas, el '' Patriota Francés " nos dîce — 
'< El entusiasmo brillaba en todos los rostros ; un fuego 
sàntamente herôico ajitaba generosamente estas aimas 
honradas y desinteresadas : y sobre todas las frentes se 
podia Icer que el juramento era la espresion sagrada de 
nuestra promesa, cl gaje de nuestro triunfo, el presajio de 
la Victoria. " 

El coronel Thiebaut habia dicho* • • • ^ Las simpatias 
que existen entre los valientes y gcnerosos Orientales, y 
la nacion Francesa reciben hoy un nuevo vinculo de las 
manos de las damas Orientales. Este Estandarte, bendi- 
to por Dios, ofrecido y apadrinado por tan respetablos 
aenoras hace para nosotros la victôria indudable» y — ^Jura- 
mosvencerô morir en su defensa. Juramos tambîenpor 
estas espadas que cenimos en favor de la noble causa de la 
libertad y de la civilizacion» juramos por Dios que nos 
ove, por esta bandera sagrada para nosotros, recuerdo de 
gioria eterna y por los nombres que nos escuchan volver 
victoriosos ô perecer todos combatiendo por el honor, la 
justicia y la humanidad. " 

Al nacer este juramento el coronel Thiebaut estaba 
acompanado de su plana mayor y de todos sus oficialea. La 
casa de Ja senora esposa del General Rivera estaba llena de 
las personas del Gobierno, y de una lucida concurrencip^ 
Al frente de la puerta principal de la casa formaba l]a lu- 
cida cDmpania llamadade la JBandera y un piqueté de gas- 
tadores, con mûsicas militares, y las calles adyacentes esta- 
ban llenas de un numeroso concurso de pueblo. 



El Departameoto de Relaciones Exteriores no estuvo 
ocioso en Mayo pero no produjo ninguno de aquellos docu- 
mentes que tienen un carâcter historiée ; ni se ocupo de 
mas que un solo hecho, cuya noticia importase conservarse 
por su conexion con las présentes ocurrencias 6 por sus 
consecucncias uheriores. Este hecho fué la apairicion 
aborde de une de los buques de guerra de la estacion Por- 



APUNTSS IIISTÔRICOS. 365 

"Id Mayo 12 id— En las guerrillas de ayer tuvieron les 
invasores 4 muertos y aleunos heridos sin la menor nove- 
dad por nuestra parte. Uno de los muertos es el traidor 
desertor de la compania de artillerîa de esta fortaleza Juan 
Carreras pagando asi su crimen. En estos dias se han Ile- 
▼ado los enemigosâseis Vascos Franccseô.vecinos pacificos 
de la villa de este punto, y â cuyos individuos los han to- 
roado yendo k sus respectivos trabajos, sin que hasta la fe- 

cha les hayan dado libertad. — ^Diosffuarde &c. Toinas 

Reboilo. — Sr. General D. José Maria faz. 

•* La flotilla Oriental tampoco haestado ociosa, pues 
fuera de lo que hizo cuando fué atacaca la Isia de Ratas, 
ha desempenado todos sus objetos à satisfaccion. 

" En una guerra como la que nos^cupa las pérdidas 
son reciprocas ; pero es fuera de duda (|ie comparadas, la 
balanza se inclina notablemente à ouestrofavor. Sin con- 
tar lo que han variado las respectivas sitiaciones, ya por 
las operaciones del ejército en campafia, >a por las de la 
guamicion de la plaza, ya en An por los rigires de la esta- 
cion que es mucho mas funesta al cnemigo, evevidente que 
el numéro de muertos y heridos que ha tenid^ por solo las 
operaciones de la guarnicion, es mas que triph que el que 
aqui nos ha causado. Para que se coteje impa^jalmente 
hemos creido deber aAadir a este Boletin la r6i|cion de 
oiiciales muertos y heridos durante el sitio y estanos se- 

Suros de la exactitud de nuestro càlculo. Pero coh^ Ju- 
arlo ? Asi lo atestiguan los numerosos hospitales qut^day 
en el Cerrito, los zanjones que hinchan de cad&veres Ok e{ 
reducto y otros puntos, los que aqui mismo se han sepult. 
do, .las numerosas remesas de heridos que han hecho h 
Buenos Ayres. Asi lo aseguran tambien los pasados, los 
prisioneros, los vccinos que transitan y hasta nuestros pro- 
pios ojos ; pues vemos muchas veces sus conducciones en 
carretas : lo atestiguan finalmente el valor de nuestros sol- 
dados que regularmente persiguen à los enemigos con sus 
fuegos y sus bayonetas hiriéndolos por la espaida, apesar 
del corto numéro de nuestra caballeria, lo que nos impide 
sacar todoel fruto posible de estos sucesos. En la izquier- 
da hace cl servicio de esta arma el pequeno escuadron de 
tiradores y en el centro y derecha, el no mcnos pequeno 
Escolta del General llevando todo el peso de ht caballeria 
eneroiga y distinguiéndose constàntemente. — Linea de 
Fortiiicacion Junio 1. ^ de 1S48. — £1 géjfe de Estado Ma- 
yor— Manuel Correa. " 



2M MONTEVIDXO. 

Escuchas. 



For los primeroB dias de este mes ya estaba comple- 
tamente organizado ud valioso servicio de Escuchas, que 
formaba de noche une linea exterior, en cuya formacion y 
perfeccion se habia trabajado los dos meses anteriores. £1 
caràcter de duracioc que habia tomado el asedio, lo hacia 
mas interesante, y le rigoroso de la estacion le daba un 
precio vital para la ^ODservacion delà salud de los solda- 
dos, que guardabar las trincheras, y que podian bajo la vi- 
jilancia de la lineaexterior, entregarsc à un reposo mas 
capaz de reparar k fatiga, que cuando en Febrero y M ar- 
zo tenian que doroir al lado de sus armas. 

'^Seis Guérillas, con las denominaciones de 1% 2% 3% 
&c., y unEscuâdron de Tiradores, forman la Brlgada de 
Ëscuchas, qufcubre incesantemenie la Linea exterior. 
Très canton^ fortificados, uno en cada estremo de esta y 
otro central sirven de réserva y proteccion a las guerri- 
Uas en su s<i*vicio. 

''Lu^o que el Telégrafo de la Linea (en la trinchera) 

ha hech^ al ponerse el sol, la senal de retirada à. nuestra 

Yangu^r^lîa, colocada à 20 cuadras de distancia, las guer- 

rillas'*^^^'^ ^^ sus cuarteles, y toman posicion en la niedia- 

i)la 4el camino, formando una linea paralela de N. à S. que 

c^yre la estension de las fortificaciones. Desde la guerri- 

]i que ocupa la parte central de su linea, sale un rondin 

por la derecha y otro por la izquierda, que llegan hasta la 

guerrilla inmediata ; de esta sale otro hasta la siguiente, y 

asi sucesivamente hasta el estremo de aquella. Las guer- 

rillas permanecen de este modo toda la noche ; hasta que 

al salir el sol, la Vanguardia que viene de las trincheras, 

haya tomado sus puestos de costumbre : entonces aquellas 

se retiran. De este modo el Ejército tiene siempre una 

fuerza de vanguardia : de dia, los Batallones de servicio, 

como se ha dicho, & 20 suadras de distancia ; y de noche, 

las Ëscuchas à 10. 

"La Brigada de Ëscuchas es mandada por el coronel 
D. Faustino Yelazco. 

"El Canton de Ramirez, en la dei'echa, por el capitan 
D. Ramon Médina: este Canton tiene dos piezas de ar- 
tilleria. 

"El de Olloniego, en el centro, por el teniente coronel 
D. Francisco Xigena. 



APUNTE8 HISTORICOS. 267 

''El de Yalle, en la izquierda, por el coronel graduado 
D. Marcelino Sosa. 

La guerrilla No. 1, es de Ingleses. 
" " No. 2, de Correntinos. 
" " No. 3, de Italianos. 
•* " No. 4, de Espanoles. 
" " No. 5, de Franceses. 
" " No. 6, de Argentinos mandada por el 
mayor D. Cirilo Âlmeida. 

''La guerrilla " Salvage " es mandada por el capitan 
D. Samuel Benstead, que siempre se ha distinguido en los 
combates. La guerrilla " Salvage " çolo dépende del Es- 
tado Mayor, y obra por las instnicciones de este. 

"El todo de esta Brigada de Escuchas sera de 350 
hombres. 




CAPlTIJIiO XVI • 

(JuNio — 1843.) 



Se aproxima al parecer el desenlace. — Diferencia de si- 
tuacion entre Febrero y Junio. — Victoria de Solis. — 
Situacion del grande ejército de Oribe. — Plan par que 
se deddiô el General en Géfe. — Hombres que fugaban. 
— El Consul de Francia protegia estas fugas. — Propo- 
siciones de Brotvn â nombre de Oribe, — Detencion del 
Carolinian. — El Cânsul de Cerdeha pide informes so- 
bre el asesinato de Tirpo. — El Consul de Portugal. — 
El Senor Régis. 



Junio, semejante a M ayo, era otro mes de espectati- 
vas. Mas animado, no obstante, que él, se veian aproxi- 
marse al parecer los desenlaces» por variados é importan- 
tes sucesos. Para la defehsa, très puntos fundamentales 
estaban resueltos : — P, la capital era intomable por la 
fuerza : 2S la Repûblica, reducida en los primeros dias 
de Febrero à la capital y su departamento, habia sido re- 
conquistada en Junio : 3^ ténia otra vez un ejército igual 
6 mayor que el de su enemigo. 

Cualquiera hombre, poco versado en las guerras de 
America, muy semejantes bajo mas de un aspecto à las de 
la Peninsula, habria dicho y con razon — el triunfo esta 
asegurado — ya no es mas que cuestion de tiempo ; — y este 
tiempo lo habria ido viendo acortarse, reducido â cada pa- 
so por las ventajasque conseguia el General Rivera, hasta 
su Victoria de Solis, que con los précédentes y demas inci- 
dencias se verâ en la parte correspondiente à su campafia. 

Despues de ese triunfo conseguido el 20, el grande 
ejército de Oribe, quedô succsivaraente reducido â no ocu- 



APUNTES mSTÔRICOS. 269 

par mas terreno que la faja contenida entre las Piedras y 
el Cerrito, y de la màrgen izquierdade Santa Lucia hasta 
la Costa înmediata al Buseo. En el litoral, la Colonia y 
algunos puDtos fortificados en la costa del Uruguay. La 
boca del Santa Lucia y Maldonado servian para proveer 
de carne fi^esca à la guarnicion y vecindario de esta capi- 
tal, y lIcTar al General Rivera los articules de que carecia. 
Algo mas: se le enviaron cerca de 1,000 hombres dere* 
fuerzo, organizados en escuadrones de caballeria, que eran 
de la que aqui habiamos tenido, y que no podian servirnos 
por faita de caballos. 

£1 ejército enemigo sufria todas las condiciones anexas 
à lo penoso de su situacion. Solo se defendia del General 
Rivera protegiendo su caballeria con batallones y artille- 
ria : solo lo guardaban de los ataques del ejército de la ca- 
pital, sus fortiiicaciones del Cerrito» y el mal estado en 
que las lluvias tan copiosas habian puesto los caminos de 
acceso â él, para nuestra artilleria. Como era consiguien- 
te a un estado tal, sentia escasez de carne, ùnico alimento 
de su tropa, y esta, sobre la que pesaban todavia la incle- 
mencia de la estacion, el efecto de los recientes contrastes 
y el desengano de las ilusiones con que venian, sufria un 
desaliento y desmoralizacion, que probaban la continua- 
cionde numerosos pasados que diariamente se incorpo* 
raban à nuestras filas y à las del ejército en campafia. 

Del 20 de Junio adelante; solo quedaba por resolver 
la alternativa : de si séria mejor atacar à Oribe combinan* 
nando las fuerzas de la campaAa y de la capital, 6 si séria 
preferible producir la disolucion de su ejército, estrechàn- 
dolo y aniquilàndolo léntamente. Las dos opiniones po- 
dian fundarse bien y hallar plausibles argumentos. El gê- 
nerai en géfe se decidiô por la ûltima, y aun reuso la in- 
fanteria y artilleria que se le propuso embiarle de la capi- 
tal. — ^En Julio veremos las causas é incidencias en que es- 
collé este plan, y por que se alargô la gueiTa, llenàndose 
de incertidumbres su exito, y que todas sirvieron para ha- 
cer mas conspicuas (nagnânimas virtudes. 

Despues de esta ràpida ojeada de la situacion del mes 
vamos à detallar en él, las diversas operaciones de los de- 

Crtamentos administratives en el ôrden que hasta aqui. 
L Policja à su constante, bien calculada y bien desempe- 
flada accion, agrégé, haber llevado à un complète esclare- 
cimiento por medio de laboriosos trabajos, el fraude que 
se hacia para substraer hombres del pais en violacion de 
las disposiciones vijentes, y muy especiàlmente de las de 
pasaportes. Produjo un grueso sumario, siguiendo & la 
pista â los delincuentes, aprisiono los reos, y el Géfe del de* 



\ 

\ 



\ 



270 MONTEVIDEO. 

partamento mereciô los justoselojiosqueletributoelSr. Fis- 
cal, Dr. Âl8inr,enlavistayanalisisdetodo lo obrado,que se 
publicô en los numéros de 8 y 9 de este mes del *'Nacional.'* 
En esta causa figurô como concurrente a las fraudulentas 
evasiones ei Consul de Francia. Esclarecidos los hechos 
que era lo que el Gobierno mas queria» fué humano con los 
culpables : quizâ concurriô el que habîa uno sobre el cual 
erael mejor consejo temporizar. El sumario de que hemos 
bablado y otros esclarecimientos, hicieron sentir el abuso 
que se hacia de unos pasaportes ô papeletas que se daban 
por la Capitanîa del Puerto y que sirviendo de salvo gon- 
ducto para embarcarse cuando el comcrcio era activo, 
ahora por lo reducido que se hallaba servian mas bien pa- 
ra prestarse à un fraude que hacia mas funesto el estado 
de guerra. — El Gobierno por un decreto suprimiô estos 
pasaportes. 

Por los primeros dias de este mes, se hizo pûblica una 
ocurrencia que con el caràcter de reservada, estaba si- 
guiendo su secuela desde Mayo. Los periôdicos de Buenos 
Aires le dieron un valer sin el cual, ni aun habria merecido 
pasar al dominio de la historia, lo que en el tiempo que 
• ocurrîa no era sino una incidencia cuyo objeto por lo 
mismo que no se comprendia bien, no ocupaba sériamente 
la atencion del Gobierno, siguiendo solamènte los pasos de 
una abertura de negociaciones de paz, por la razon muy 
simple de que el Gobierno, habia estado siempi*e dispues- 
to a oir y à aceptar honroàas proposiciones que pusiesen 
termine à los maies que la guerra producià à estos paises. 

El Gobierno Oriental habia dejado consignados dos 
hechos en todos sus actes diplomaticos, y en todos sus ac- 
tos gubernativos. Era el primero, una inclinacion jamas 
desmentida, de aceptar un avenimiento honroso : y era el 
segundo, consignai- de un modo incontrastable, que solo 
consideraria honroso el avenimiento, que salvase la digni- 
dad de laRepûblica, su independencia, y el ejercicio de su 
Gobierno Constitucional, sin intervencion de ningun po- 
der estrano, para la ejecucion de las dispocisiones de su 
carta fundamental. El primero de estos hechos esté con- 
signado en las correspondencias tenidas con el gabinete 
Inglés y Francés y con los ministres de ambos gobiernoa 
en Buenos Aires, y en otros docnmentos piiblicos. Y el 
segundo estàconstatado de un modo interjiversable, en di- 
v§p8os manifiestos y actes solemnes, cuya intelijencia, no 

fmdrà ser equivocada mientras no se rcniegue en el mundo 
a idea de que las palabras son el medio que merece roaa 
fé, para espresar las convicciones y los sentimientos de los 



< 



APUNTK8 mSTORICOS, 271 

hofiibres de honor. A los que tengan tan ruin conceptode 
k humanidad, que lleven su escepticismo hasta dudar de 
lais bosas establecidas de un modo tan solemne, nada tene- 
mos Que decirles, sino que los espiritus elevados desdçftan 
et sufragio que va à buscarse en el lodo 6 el " oni soi qui 
mal i pense. " 

£1 Gobierno de la Repûblica, que habia de ese modo 
sentado esos dos puntos como fnndamentales, no trepidô 
en oir las proposiciones, que à nombre de Oribe le hizo el 
Almirante de la escuadra de Rosas, ni servicio de aquel 
caudillo, por medio del Comodoro de las ftierzas Britàni- 
cas ; y el Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores 
fué autorizado para oir esas proposiciones, y dar cuenta. 
Era simpleraente la iniciacion de negociaciones, y como 
esasiiliciacionesempiezan por lo gênerai por conversaciô*- 
nes, se habrian aceptado y llevado à efecto las que propu- 
so Brown, si el Sr. Vazquez no se hubiese apercibido des- 
de luego, que fuese que Brown hubiese obrado oficiosamen- 
ter à que Oribe quisiese retirar el encargo que se le habia 
dado, em{>ezaban a suscitarse dificuitades desde qne se ha- 
bia accedido à su solicitud. Cortô, pues, este négocie, y 
él quedô acabado : desmintiendo el periédico oficial de 5 
de este mes las especies incorrectas que habian arrojado 
los diarios de Buenos Aires. 

Estas fueron las novedades que produjo en el mes 
la seecion gubernativa. 



Rblacionbs Exteriores. 



Sin embargo de que este mes fué uno de los que mas 
ha debido engrosar el archivo de este departamento, por la 
multitud de incidencias, que dieron raateria à agiomerar 
legajos, apenas dos ô très asuntos se encontrarân en ellos, 
que si en rigor aun no pueda decirse que tengan impor- 
tancia histôrica, la tuvieron de momento, y esto nos harà 
recordarlos ligeramente. 

Estaba prohibido, por las disposiciones générales, el 
Qomcrcio por todos los puntos de la Costa, que no foesen 
puertos habilitados por resoluciones especiale?, y era de- 
elarado contrabando el tràfico que se hiciese por ellos. A 
esta disposicion econômica, à que tienon un derecho in- 
contrastabie todas las naciones, se anadia en el présente 
eatado de guerra,el que tambien les da la ley universal, de 
cortar el comercio de su enemigo, como un medio de ha« 



272 

«-«rie b foerra. Ettabm TÎraseâas resobcioiiet respecto 
al poertodel Bocco, y dcaàe eDtonces c or r rj i |in M di « à km 
fioMotiariofl dd pais'hacerias cmiplir, coiibiido qae mdie 
bideseelcoaiemoporeslepimto. En su conaecveocia, 
d eonmel Garibaldî, géfe de h escmdrilla de la Eepûbli- 
ca, apreso el berrantin Norte-americaiio Canrfnrimi, à 
qoieo tomo ocopacK» en eue trafico, en contraTencion de 
las reaolaciones dichaa. El Consn] de k» Ealadoa Unidoa 
redaiDo contra eate apreaaoïiento, y con este motÎTo se 
entablo ona eoneqMmd^icia, en qoe todo el negocîo qne- 
do arregiado amistosamente. 

En el prôximo mes va à Terse, sin embarpi, qoe esie 
ensajro dd Carolinian prodajo, de parte de Oribe, on dé- 
crite habilitando por sa parte eae poerto, y que los Agen- 
tes de Estados Unidos sostnvieron ese decreto, por dodri- 
nas de derecbo pàblico qoe bien pueden consei va iae con- 
signadas en ios tratadistas ; pero que como on monnmento 
^ vergonxoao dd nstema de espoliacion de otras edades, de- 

y^ bieran ya haber qoedado relcgadas al olvido, y ser miradas 

con aversion en las naciones de este continente, levanta- 
das en ôdio de los principios de esa jorispradencia barba- 
ra,que consignaba e2 6oftn entre las cosas adqtiiridas con 
jiisto titolo. 

El Consul de Cerdena solicito del Gobiemo un cono- 
cimiento el mas completo que pudiera daraele, respecto a 
la bârbara escena en que habia sido victima el subdito sar- 
do Juan BautistaTirpo. PorelMinisterio se le contestô 
con la publicacion oficial que se habia hecho del suceso, y 
que fundaba una evidencia mas que suficiente para in- 
tentar las reclamaciones à que dièse lugar el atentado, que 
hallarà el lector referido en otra parte de esta obra. Cua- 
lesquiera que hayan sido los pasos que haya dado d Con- 
sul de Cerdena, uingun efecto se vio de ellos, ni despues ni 
entonces, à pesar de que fuerzas de su nacion se hallaban 
ancladas en el puerto. 

£1 asunto mas importante, de los varios con que acu* 
dio al Gobiemo el Consul gênerai de Portugal, fné el de un 
tal Lucas da Costa, que sorprendîdo por la Policia en un 
trââco criminal, fugô cuando iba â ser capturado para en- 
juiciarsc, y se asilo à bordo de la fragata portuguesa Don 
Juan I®. La Policia, para llcvar adelante el sumario, lo citô 
por edictos pûblicos con arreçlo â las leyes, y conforme à 
las mismas liizo embargar, mientras aparecia el acusado, 
unos lanchones que ténia en el puerto. El comandante de 
las fuerzas portuguesas resolrté la cuestion de un modo su- 
mario: — nizo arrebatar furtivamente dos de los lancho- 



APUNTE8 HI8TÔRIC0S. 257 

tuguesa de un oficial de Rosas conduciendo comunicacio- 
nes para Oribe. Este oficial sîn descubrir su caràcter, lo- 
gré embarcarse abordo de la goleta Farrupilla que condu- 
cia de la Colonia viveres para la escuadra Britànica. Lle- 
gado frente del puerto, se trasbordo abordo del Bergantin 
deguerra de 8. M. F. y desde alli cod sus despachos, fué 
transportado al campo enemigo. Âsi continuaba el Con- 
sul de Portugal la série de actos hostiles, de que se veràn 
reasumidos algunos en el manifiesto del Gobiemo, en que ^ 
fundo el decreto con aue al fin se viô obligado à retirarle 
el execuatur y estrai&ario del pais. 




TOMO I 17 



CAPITlJIiO XV^ 

(Mayo— 1843.) 



TVabajoê del Ministerio de la Guerra. — Concurria à pro- 
veer el Tesorû. — Otros servicios agenos del Departamen- 
to, — El Ministro de la Guerra desempena provisoria- 
mente el Ministerio de Hacienda. — El GMemo y la po- 
blacion. — Caincidencia. — Operaciones de la Linea de 
Fortificacion. — Escuchas. — Orden de este servido. 



Habremos de repetirlo al hablar de los trabajos del 
Ministerio de la Guerra : les sucesos se habian estaciona- 
do ; era la constancia, la contraccion las que debian lucir ; 
no era yael movimiento animado de las creaciones, el bri- 
Ho de la novedad : eran los trabajos pacientes con que, en 
la estacion de los frios, cuida y cultiva el infatigable agri- 
cultôr la simiente que arrojô à la tierra, que contempla y 
vêla, ya lisonjeado, va incierto, del fruto que recojerâ. En 
estas situaciones, la [fatiga es improba y pasa inaper- 
cibida. 

Al Ministro de la Guerra, fuera de las atenciones mi- 
litaresdesu repaiticion, lecabia una inmensa en las cir- 
cunstancias — hacer vi vir à tanta gente. Se habra visto 

3ue no hemos dado ninguna parte especial al Departamento 
e Hacienda : ha sido con estudio : mas adelante haremos 
algunos brèves resûmenes ; por ahora es forzoso obscrvar 
que se puede decir, que en esta administracion, tan feliz- 
mente combinada para la salvacion del pais, todos los Mi- 
nistros acudîan â la hacienda, no para despojarla, sino para 
darla cada cual el caudal de sus medios, de sus luces, de 
sus relaciones, de su prestisio individual ; sea que se fun- 
dase este en la creencia delvigor del caràcter, 6 en cual- 



APUNTES H18t6rIC08. 259 

quiera de las otros condiciones que dan poder social Se 
vivia por un sistema de espedientes, — el ûnico posible en 
las circunstancias ; y este sistema naturalmente producia 
à menudo el choque de intereses individuales, que ofrecian 
résiste ncias maso menosjustas, pero que una necesidad 
imperiosa bacia necesario que fuesen precîsamente venci- 
das. Esta mision de penoso vjgor, cabia casi siempre al Mi- 
nistro de la Guerra. £lla le habra concitado, sin duda, mu- 
chos enemigos ; pero ellos mismos confesaràn, que lasero- 
gaciones que hacian, pasaban intégras por sus manos para 
convertirse en obscquio de la Patria. 

No contento con esto, colectaba suscripciones fre- 
cuentes, y admitiendo todo y acudiendo à todos, se hallaba 
medios de acudir muy fœcuentemente â las Tiudas, à los 
heridos, â los invalides, à las mas necesitadas familias de 
Questros guerreros. Hallaba sin duda concurrencia, y es- 
ta es una muestra mas de la simpatia del pais ; pero esa 
simpatia era conmovida por su infatigable celo, que pro- 
ducia grandes sumas. Con estos medios eran racionadas 
una porcion de familias indigentes de la campaiia, ademas 
de las que se sostenian de los fondos générales de la Teso- 
reria. Las familias emigradas eran dignas de este socor- 
rc, de esta vigilancia de la autoridad : habian dejado ^tras 
si cuanto tenîan, y era perdido, por la rapacidad de los in- 
vasores, por las consecuencias mismas que apareja dejar 
propiedades abandonadas en un pais que esta todo en ar- 
mas. Padres, hijos ô esposos, miembros de muchas de es- 
tas familias, estaban con las armas en la mano combatiendo 
al lado del General Rivera, Y era de la mas estricta justi- 
cia que el Poder Fûblico se hiciese cargo de las obligacio- 
nes naturales de estos patriotas, de premiar â las que ha- 
bian preferido la emigracion al yugo del invasor. Como 
la lucha se alargaba, el Ministro de la Guerra tomô sobre 
si proveer de escueias à los nif^os y ninas, visttendo & me- 
nudo su desnudcz ; haliando para todo esto un activa con- 
currencia en el Géfe Politico. 

Por el mes anterior y el présente, efecto de enfer- 
medad y consecuencia de la lamentable pérdida del jôven 
Muûoz, su padre el Sr. Ministrd de Hacienda, dejo de con- 
currir al despacho de su ministerio. Con este motivo se 
hizo cargo de él, durante su ausencia, cl Ministro delà 
Guerra, y las atenciones de su reparticion fueron reagra- 
vadas con las de Hacienda, que desempefio con satisfacciou 
gênerai, y con incansable actividad. 

El paréntesis que, por decirlo asi, ponia la estacion i^ 
las operaciones militanes, no era, pues, para la administra- 



260 MONTEVIDEO. 

cion una époica de descanso : era de trabajos maa asiduos 
y penoflos : de sacrificios que era précise hacer, de sacrifi- 
cîosque era necesario exijir,cuyo termine se alejaba« no se 
veia, y cada dia venia quedando mas pendiente de la fuer- 
za de lascosas; mientras que cada diaera necesario vivir — 
vivir sin saber bien de qué^y preparar asi elementos pa- 
ra dominar las eventualidades, y contrastar la duracion de 
ese estado de crisis. En este estado, como era consiguien- 
te, el Gobierno y los individuos habian hecho muchas ve* 
ces càlculos de tiempo, y otras tantas este câlculo habia 
sido burlado ; pero el Gobierno habia tomado para si este 
lema : — "es preciso vencer " — y el pueblo por una ad- 
mirable concordancia habia tomado para si este otro : -* 
'' todo, menos los invasores, " — Las incomodidades de la 
situacion eran sentidas» eran meditadas en privado, 6 la- 
mentadas en la discusion continua ; pero al fin se venia à 
uno de estos dos termines, y nuevo brio» nueva paciencia, 
salian para llevar â cabo los dos terminantes axiomas. 
Mientras que el patriota habra hallado justo motivo para 
admirar este temple de aima, esta décision enérgica, el filé* 
sofo habria podido observar que estas equivocaciones de 
tiempo habian sido un fuerte eicmento de triunfo. Al con- 
siderar âOribe vencedoren Diciembre, al verlo llegàr à 
la capital en Febrero, al examinar la situacion que hemos 
descripto de una y otra en esas dos épocas, el mas osado 
hubiera enmudecido à la pregunta de — ^ podeis resistir 
un ano yhallarosalfincon elementos de ti'iunfo, que osserân 
necesarios? Todas vuestras esperanzas de socorro estrafio 
van â desaparecer, i que haceis.? — Pues bien, se verô esta 
lucha prorrogarse mas alla ; de error en error sostenerse el 
unp al otro, y hallar en cadamomento de desengafio moti- 
vo en lo hecho para no abandonarse mas, y los politicos y 
los pueblos, hallarân la leccion, repetida con otro magnani- 
me ejemplo, de que las dificultades, por. grandes que apa- 
rezcan, se allanan en el camino de la libertad, si las acome- 
te una décision constante y enérgica. 



Pasémos & ocuparnos de las operacicnes de la Linea 
de defensa, copiando lo que nos dice el Boletin No. 21, que 
reasume las del mes. 

" £1 1 , ^ del corriente (Mayo) à las 3 de la tarde, qui* 



APUNTS8 HISTOiaCOS. 261 

80 sin dudael gênerai enemigo hacer un aparato militar 
terrestrey muy parecido al naval que acababa de haoer 
Brown en su menguado ataque de la Isia de Ratas. Al 
efecto, habiendo desprendido fuerzas considérables de su 
ejército y algunos grupos de caballeria, que se presentaron 

E^rnuestraderecbaparacorrerse despucs sobre el centro, 
zo un movimiento sobre nuestros puestos avanzados. El 
coronel D. Faustino Velazco, con ei Batallon numéro 4 y 
una pieza de artilleria, tuvo orden de apoyar al 8 ^ que 
cstaba de servicio, y repeler cl ataque dei enemigo. Muy 
loego se empeno un sostenido tiroteo, y nuestros valientes 
empezaron à ganar terreno en proporcion que lo per- 
dia el enemigo, el cual fué desalojado de todas las 
posiciones que en vano quiso sostener. De este mo- 
do fué sucesivàmente arrollado, con notable pérdida, 
hasta las Très Cruces, donde los nuestros hicieron al- 
to y terminaron la funcion juntamente con el dia. Un 
inmenso gentio, que tanto por ser el dia festivo como 
porque la temperatura y serenidad de la tarde canvidaban 
à cllo, habia venido à pasear nuestras lineas : hasta una 
gran concurrencia de damas fué espectadora, desde las 
azoteas inmediatas,de este suceso. Elias tuvieron la per- 
pectira en pequeîio de un combate, sin correr sus rieseos, 
pero se notaba generalmente en sus semblantes la satisrac* 
cion que, sin alterar su dulzura, indicaba claramente cuan- 
to les interesaba el triunfo de la buena causa y la gloria de 
nuestros guerreros. El referido coronel Velazco diô al 
General de Armas el parte que signe, en que realza la mo« 
destia y la verdad ; pero à peligro de ofenderlo debemos 
decir, que. este géfe, que durante el sitio ha tenido el man- 
do de muchos choques aun mas importantes que el que aca« 
bamoB de describir, se ha conducido siempre con la misma 
inteligencia y bizarria. — 

** Panaderia de Morales Mayo I. ^ de 1843. — Son las 
très de la tarde. — ^Exmo. Sr. — Despues de un fuego sos- 
tenido por una y etra parte, con que el enemigo se empe- 
no en forzar los punies que ocupaba ; quize probar à nues- 
tros adversarios que rio éramos inferiores en valor, y man- 
dé tocar à la carga, encargando la izquierda al coman- 
dante D. Marceline Sosa con 25 infantes del Qatallon 8, 
haciendo marchar por el centre una compaftia del 4, y por 
la derecha otra del mismo, deiando mis réservas y la 
pieza de artilleria en las inmediaciones del Cristo. Los 
enemigos nos cedieron el campo Tergonzosameote, sin otro 
resultado que dos carretillas de heridos que han llevado. 
Por nuestra parte hemos tenido cinco heridos de tropa y 



262 IIONTBTIDBO. 

tm oficial de la Escolta levemente. Dios guarde à V. E. 
muchos aâocL — Faustino Velazco. — Exmo. Sr. General de 
las Armas. ** 

** £1 demasiado desprecio del enemigo y el valor mît- 
mo tiene sus incônvenientes, como lo pnieba el suceso del 
9 del corriente. I^as partidas de escuchas qae son pe- 
queilasy no deben avanzarse por las mananas mas alla de 
on puQto dado antes que salgan las fuerzas destinadas al 
serricio de este dia. La de Ta izquierda, en contravencion 
à estaôrden^se avanzô consolo 14 hombres a la casa de 
Gatierrezy en la Aguada, y hasta descuido penetrar en las 
casas, y certificarse que no habia enemigos en ellas. Tan 
solo el capitan Heroina entré con un soidado en la que be- 
rnes indicado ; y cuando prlncipiaîba a subir laescalera que 
estaba en el patio, se sîntîô asido del poncho por un oficial 
enemigo, que con otro saliô de una pieza inmediata. El 
soidado que acompanaba al capitan clavô con su bayoneta 
al oficial enemîgo, y le proporcionô à aquel escaparse para 
dar aviso â los snyos, que se habian avanzado por la calle, 
de que la casa à cuyo pié estaban era ocupada por enemi- 
gos ; pero y a no era tiempo : éstos tomaron âqnema-ropa 
4 nuestro3 soldados, y tuvimos el sentimiento de perder al 
yaliente teniente primero Gaona y ocho soldados. Los ene- 
migos para esta operacion habian empleado 600 hombres 
de ambas armas. 

" El parte que sobre este suceso dirijio el géfe de la 
tercera bri^ada al Sr. gênerai Lopez, géfe de la izquierda 
de la Linea, es como sigue : — Sr* gênerai géfe de la iz- 
quierda D. Juan Pablo Lopez. — En la descubierta de ho^, 
faltandolaguerrilladelabrigada à las ordenes cstableci- 
das, penetrô hasta lo de Gutierrez, sin esperar al bataUon 
de descubierta, donde fué sorprendida por una fuerza ene- 
. miga, que puso fuera de combate nueve hombres. El ca- 

{)itan, géfe de dicha guerrîlla, D. Mariano Heroina, se ha- 
lapresoenla guardiade la brigada por aquella falta à la 
disposicion de V. E. — Dios guarde a V. E. muchos aiios.— - 
Santiago Lavandera. " 

** Persuadido el enemigo de su impotencia para insul- 
tarnos de dia, ha mudado de hora y ensayado muchos ata- 
ques nocturnes sobre nuestras partidas de guerrillas, que 
se sostienen fîiera de la linea : en elles no ha sido mas fe- 
liz. En la noche del 13 hizo uno sobre nuestra izquierda, 
sinmas resultadoque laverguenzade una precipitada re- 
tirada, llevando bastantes hombres de pérdida. En la del 
14 se le puso una emboscada, cuyos efectos detalla el par- 



APUNTES HISTÔHICOGL 263 

te del géfe de la brigada que é continuacion însertamos: — 
Sr. gênerai géfe de la isquierda D. Juan Pablo Lopez. — 
En la emboscada que se estableciô anoche en la capilla de 
la Aguada, resultaron, segun parte verbal del capitan que 
la mandaba, très muertos que sacaron à la rastra los ene« 
migos, un caballo con recado, y Ilevandot segun se supo 
despues, algunos heridos de gravedad y alguhos caballos 
heridos : lo que pongo en conocimiento de V. E. — M ayo 
15 de 1843.— Santiago Lavandera* 

** En la del 15 se repitio su ataque, y su escarmiento 
no fué menor que el de las noches anteriores, como se ma- 
nifiesta del siguiente parte : — Sr. gênerai géfe de la iz- 
quierda D. Juan Pablo Lopez.^Anoche como à las once, 
la guerrilla del numéro 6 que ocupa la callc de la panade- 
ria de Vatle, fué atacada de sorpresa por una fuerza ene- 
miga como de 150 infantes : logro dicha guerrilla posesio- 
narse de una azotea en aquel punto, y se sostuvo con valor 
sin abandonarlo, hasta que fué auxiliada por las^uerrillas 
del ccntro, y un tiro de canon de la bateria principal, que 
ftié lo bastante para ponerse en una versonzosa retirada, 
llevando, segun noticias, algunos heridos de gravedad, sin 
que por nuestra parte haya babido la mas pequena desgra- 
cia. — Dios guarde, &a. — Mayo 16. — Santiago Lavandera. 

^ En la del 16, sucediô otro tanto llegando tan desati- 
nada hostilidad en dejenerar en una especie de diversion 
para nuestros soldados, que ya estrafian la nocbe que es- 
tâmes en quietud perfecta. Se llegaria hasta desear tan 
insignificantes tentativas, sin la jndignacion que causa oir 
losgritos barbares, la vocinglcria verdaderamehte salva- 
le, y las espresiones obcenas con que las acompaiian aque- 
los furioBos hartos de aguardiente y de sangre. El bien 
conocido Bârcena es el que acuadilla e^ta horda de facine- 
roflos, que nunca vuelve sin haber saqueado algunas casas, 
y cometido tropelias que son el ùnico fruto de sus descabe- 
liadas empresas. El siguiente parte detalla lo sucedido en 
lanoche del 16 — Sr. General de la Izquierda &c. — Ano- 
che como à las once un grupo enemigo como de 40 hom- 
bres con infantes à la gurupa, hostilizaban con tenacidad 
la guerrilla establecida en lo de Sobera, y por la playa â la 
cortina del perton Cagancha. Fueron rechazados por nues- 
tra guerrilla y unes cuantos tiros u la bala de las baterias 
Cagancha y Mendoza y otros de la escuadrilla ; quedando 
en la playa el rastro al parecer de algunos heridos. Nues- 
tras guerrillas se sostuvieron dignamente.— Dios guarde 
d&c. — Mayo 17. — Santiago Lavandera. 

'' Por el centre de nuestra linea el enemigo ha hecho 



{ 



264 MQJVTKVIDEO. 

idénticos ensayos con idéntico resultado. Nuestros valien- 
tes y vijilantes guerrillas lo acechan cuidadôsamenie : por 
lo comun disparan sus armas à inmensa distancia, y. no se 
les hace caso, pero cuando se acercan pagan à caro precio 
su temeridad. Lo mismo ha sucedido en nuestra derecba 
cuando se han atrevido â insultarla aunque de bien lejos. 

" El coronel D. Prudencio Torres y el de igual clase 
D. Manuel Saavedra que son frecuéntemente les destina- 
dos à mandai* la linea esterior, se han conducido giempre 
honrosamente como tambien los coroneles Lavandera, Lo- 
pez, Guerra, San Vicente, Baez, Canedo; Câceres, Freire 
y demas géfes cuando les ha tocado su servicio. 

" Hemos tenido muchos pasados, y todos as^uran 
que se Tendrîan muchos mas, sin la estraordinaria vijilan- 
cia que tienen, y sin las voces que estudiosamente hacen 
correr de la escaséz de alimentos que sufre la plaza. Em- 
busteros I Mas poco ganan con ello porque la desercion es 
mas numerosa para afuera. 

**• Nos hemos abstenido de hacer mensionde las guer- 
rillas diarias que se sostienen valcrosaniente por nuestras 
tropas, principalmente al cacr la tarde que es cuando nues- 
tras avanzadas se replegan a la plaza y à su linea interior : 
entoncesse empenan los enemigos en disparais sus armas 
aunque sca à gran distancia, para hacerse iiusicm de que 
nos obligan à la retirada : por lo comun no se les contestaii 
sus descargas ; pero si hacen alto nuestras partidas los 
enemigos por un movin^iento que parece armonico, lo ha- 
cen igualmente ; hasta que las nuestras vuelven à conti^ 
nuar su marcha y las siguen de donde han parado à muchas 
cuadras guarecidos siampre de las paredes y el terreno. 

" Laextraordinaria lluvia del mes que acaba princi- 
palmente de su ùltimo tcrcio, ha hecho que sea menos fe- 
eundo en resultados para nuestras armas. Esperamos que 
^1 entrante nos dé mas sazonados frutos y que el enemigo 
tenga que arrepentirse de haber insultado a un pueblo que 
es tuerte porque sabe ser libre, 

** Laguarnicion del Cerro ha tenido tambien. sus en- 
-cuentros en que ha brillado el valor de sus defensores. £1 
26 hizo una salida hasta la barra del Pantanoso poniendo 
en lamayor confusion los puestos enemigos que tienena 
la vista. En dias anteriores ocurrieron las que refieren los 
partes sigiiientes — Comandancia de la Fortaleza del Cer- 
ro Abri! 18 de 1843.— Las guerrillas que tuvimos con el 
enemigo ayer no nos han causado el menor dado. El ene- 
migo tirvo un herido y creo que un muerto por una bala 
-de caûon.— -Dios guarde &c. — Tomad Rebollo. 



APUNTAS HlSTOAfCOS. f^TB 

nés de dotide los bdbia fondeado el Capit&n dûl Puerto : -^ 
se habria llevado el terccro, si una baiienera con tropa ti^ 
io hubie^e impedido. El Gobierno, en conseeuencia, pro- 
bibiâ â los oftctales de la fragata, que violaban asi el puer- 
to-'À losque servian decorreos al enemigo-^-el que pudio- 
sen desembarcar y comuniearse eon la tierra^ 

£1 Consul de Portugal, à quien mas adelante fué pre- 
. cts6 espuisar, acudtô en esta ocasional Comodoro JPurvia, 
y por la interposicion de este el Gobiemo condescendié 
en acepiar las espiicaciones que mediaron. 

Por fin el Encargado do Negocîos del Brasil hàllô ana 
de las ocasiones, que parecîa espiaba, para enredar en di- 
ficultades al Gobierno de la Repûblica con el del Imperio, 
y servir asî al partido de Oribe. — En una operacion de 

?[nerra que tuvo lugar por el Cerro, en que mandaba lai 
uerzas Nacionales el coronel Garibaldi, mientras se batfan 
las tropas fué preciso ocupar algunas de las casas que por 
alli tienen sùbditos brasileros. Alguno é algunos de estes 
se quejaron al Encargado de Negocios del Brasil, sobre ' 
verdaderos, ô supuestos, ô exagerados ultrajcs que habian^ 
l'ecibido en sus personas y propiedades. 

Hasta aqui, la cosa no podia ser mas simple. Que en 
el teatro de las operaciones militarcs, una û otra fuerza 
contendente ocupase un punto que le convenia ; que en el 
calor del combate, no se hubiesen guardado los miraniien- 
tos que permitc un estndo ordinario ; que, si se quiere, algo 
hubiese sido destruido 6 sustraido ; — esto esta en el ôrden 
comun de los sucosos : — como lo esta cl que el Encarsa- 
do de Negocios hubiese reclamado, y el Gobierno lo hu^ 
bîese satisfccho. Pero el Sr. Rcgis no se redujo al acto 
simple de hacer una reclamacion en cumplimiento de S14 
deber : cargo su nota de dicterios,de injurias hàcia la per- 
sona del coronel Garibaldi ; sacando partido de lainciden- 
cia para, à lo que creîa, herîr à salro a un hombre verda» 
deramente de honor, â quien ténia, por sucesos anteriores^ 
muy mala voluntad. 

El coronel Garibaldi, que reune â su tan bien probada 
valor la mas caballeresca delicadeza ; que bace brillar en 
todos susactos el mascompleto desprendimiento, ta mas 
absoluta indiferencia en materia de interesoa ; que jamàt 
pide al Gobierno, mientras vive en uoà conocida y honro- 
sa pobreza ; que en fin aun puede preseniarse como modeU> 
en esta lucha, en que loi? extranjeros armadcs se han dis- 
tingui^o tanto por su constancia como por ose desinteré» 
de cosas nutCeriales, que marca^ la condicion ds ciudads^»" 

TOMO I. IS 



274 MONTEVIDEO;. 

patriotas, que iio era estrano se hallase como se ha encoD- 
Uado en los nacionales. 

I^a nota del Sr. Régis paso del Ministerio de Relacio- 
nea Exteriores al de Guerra para informe, y de este, para 
el niismo objcto, al coronel Garibaldi, comandante de la 
operacion. Este oficial, pues, no pudo verse insultai* sin 
Uenarse de indignacion. Se arrebato ; y no como un mi- 
litar, sine como un particular, se fué à casa del Sr. Régis, 
no.0 peclir satisfaccion al Représentante del Brasil, sino à 
retar al Sr. Régis de caballero à caballero. £1 ûltimo ni 
aun dio bien lugar à que se le csplicase el motivo de la vi- 
sita, cuàndo con el lenguage y cl modo mas descompuesto, 
se reusô a aceptar el reto, tomando por pretesto nuevos in- 
sultes que dirijio à Garibaldi, bajo el escudo de los criados 
de la. casa, de que estaba rodcado para cubrir su persona. 
Garibaldi se los devolvio, calificândolo con los adjctivos 
que hacian consiguientes la escena, y dejô la casa ; mirando 
con de^precio al hombre que, cuando se desahogaba como 
el mas vulgar^ no se portaba como el mas médiane ; — al 
que tampocosabîa serel Représentante de un Gobierno, 
pues si con este caracter queria escusarse de aceptar un 
duelo, tranquilo con la séguridad que aquel le daba, era 
con unmodo compuesto y fii'me quehabria podidofundarse 
en una razon plausible, que con su poder lo hubiese pues- 
t<^ a cubierto de toda mancha individual. £1 habria podi- 
do dccir â Garibaldi sécamente : — ** como particular, no 
nie hallarîa V. remiso ; — como Représentante de un Go« 
bicrno, no pucdo batirme : he obrado de oficio. " 

El Sr. Régis, que no parecîa susceptible de reconocer 
la impropiedad de sus actos, y a quien agriaban sus conoci- 
das incLnaciones, no se quedô en estes. No bien hubo sa- 
lido el coronel Garibaldi, cuando se dîrijiô al Gobierno 
con una nota precîpitada, en que pedia una satisfaccion 
instantânea ; que el coronel Garibaldi fuese depuesto, ar- 
restado ; y en una pôsdata anadia, que se le cargase de 
griHos y cadenas : intimando, por fin, que si csto no era 
hecho. â tal hora (à las très 6 cuatro del suceso) se em- 
barcaoa â bordo de los buques de S. M I., â cuyo géfe pa- 
iNBÔîa que iba â encomendar la resolucion de! négocie. 
* Como histori adores no nos dejaremos arrebatar de las 
infspiraciones del pundonor para disculpar del todo la ac- 
cion del coronel : — conocemos la doctrina ; entre otros de 
algun publicista de nota, que sostiene ** que cuando un 
funcionario pikbiico, ultraja 6 infierc agravio &c., obra 
fuera de su caracter, }' puramente como hombre, y que 
côtné- tal'dàderecho à que sean promovidas contra cl todas 



APUNtES HISTOniCOS. 275^ 

las acdionesqiie se promuevencofltraloshombres." — Podria- 
tnoB aun cttar ejemplos de esta especic : pero no tratamo^ 
de discotir doctrinas, sino de consignar hechos. Y el hcch(> 
es, que el Gobierno desaprobô la conducta del corcnel Ga- 
rtbaldi. — El fué llatnado degde luego ; hizo tinà noble rc- 
iacion del hecho conta ndolo sencilla y fràncamentc. Eii 
ella cuido muy bien de marcar su pensamiento, que no erd 
en ningun modo faltar al respeto al gobierno del Brasil, al 
que protestaba el mas completo, y que la intencion que la 
habia conducido en un momcuto de arrebato, era solo con- 
tra el individuo, el hombre que lo habîa ultrajado, y que 
este mismo hombre aun ya no ténia nada de comun cdn 
él, ni nada que temer. El Gobierno dispuso que el coronel 
Garibaldi redactase una esposicion, en que manifestase 
ese respeto que profesaba al gobierno Impérial : como ha- 
bia procedido en un momcnto de exaltacion, y como esto 
asunto no tendria ninguna ultefior consecuencia de su par- 
te. — El Gobierno ademas impuso arrcsto al coronel Gari- 
baldi, abordo de uno de los buquesque mandaba, 

Aqui otra vcz venia para el Sr. Régis, una ocâsion dtf 
salir airoso del mal paso. — La csplicacion del coronel Ga- 
l'ibaldi, dejaba à cubierto todos los rcspetos del Imperîo f 
la confesion que hacia de haber procedido en el arrebato 
de una primera impresion, desvirtuaba toda la escena pa- 
sada en su casa, porque palabras dichas en un momento de 
arrebato, quedan si se quiere como no dichas, y el recono- 
cerlo asi, es una especie de satisfaccion, en materias de 
puro pundonor, en que los verdaderos cnballeros deben 
ser muy delîcados, en el modo de una exijencia à que es 
muy penoso asentir.— Pero Regis^ pcrdiô esta coyuntura 
como la otra. 

Cuando fué la nota del Ministerio de Relaciones Ex- 
teriores & su casa apesar de haber pasado solo minutes do 
las horas seftaladas, ya el Encargado de Negocios se habia 
embarcado precipitadamente ; ordenando al Consul del 
Imperio que lo siçniese. — Era que este hombre se habia 
ereido enoportunidad de suscitar al Gobierno unadiircultad 
grave, sirviendo à Oribe, en cualquiera de los dos estremos 
que habia sonado eran los ùnicos de la cuestion. — Era que 
suponia que nos enredaria con el Imperioen un término — 
Era en otro, que obligarîa à despedir al coronel Garibat-^ 
di : al géfe de las fuerzas maritimas ; al que no habia co- 
mo reemplazar en ellas. y que pucsto en tierra era un dis- 
linguido oficîal al frente de la liOgion de sus compatriotaa 
que han servido tan bien en la lucha. 

Abordo le fueron dirijidas à Régis las notas, mientra» 



274^ ICONTBVIIMSa. 

el It^inistrade Rdaciones^ £|:,t€xiar^, 1^ esci^ibio una çi^r- 
ta particular iuvitâDdo)o à que bajajs^ i ticrra ea doDcU 
tendriaxi una çouferencia^ exk que él mismo Sr. Régis pra- 
pondria la satiafacclon que el hallase Qoavenieate y consUn 
tente con la dignidad del pais y lo que exîjian la^ urjentQs 
qîircuQstancias de la Rcpûblica. — A Régis se le ocurriûi 
que el Mini&tro de Relacionea Exteiiores fuese abordp, di^ 
sqbuque..*.» 

Ya à esto no hahîa que dccir : el Gobierno creyo que 
habia heclio cuanto podia hacerse. ;. tûm6 s;u posicipa,^ y i^ 
resolvio coa firmeza^ à libiarse al juicio del gobierno Iqv» 
pariai y al del mundo. Mando iraprimir todo lo ocuiTido: la, 
ejrculo a los gobiernos y lo transmitio al pùblioo. — Régis, 
complété sus desaciertos, cuaodo via que ya nada podia, 
lograr de lo que se habia propuesto aqui, y ^ue é; otro mi- 
nistre del Impêrio era dado arreglar la cuestion — los com- 
plété çidiendo «us pasaportes desde abordo de un buque 
impérial. — ^Ya no estaba en territorio de la Repûblica : 
el Gobiernoy no ténia jurisdiccion en el,que élocupaba: 
no podia dârselos — esta fué la nalural contestacion. 

Y este asunto ruidoso en que el partido blanco habia 
fundado tantas esperanzas ; que obrô fuértemente en la. 
moral pûhUc,a: que dip bastante ajitacion al Gobierno, 
poniçndo à^una prueba. mas^sin temple de paciencia y ra^ 
cjlonal firmeza fué arreglado oon acierto por el Sr. Ma||a^ 
riAos» Ministre det esta Repûblica en ej Brasil y termina 
4â todo punto en mediados de Julio con la venida del Sr. 
Sjnimbu» delantjedel cual diq el côronel Garibaldi, las ca^ 
plip^cionqs que habia ofreeidp, y^ que. habia spnaJadoei 
^o.biejaQ, Iinperial como, la satisfaccio.n que. queria. 




(iirifiû— 1843.) 



Pôr tl MinUlerîo de la frucrrà se espide un décréta reno- 
tkindù tai pfvhîbicionès de comunicar conel eneMigo. — Se 
ià otrù de induUo. — Consideracixmes sohrt esta resoiu' 
éioû. — Optracxones de la Linea. 



ïkrti trabajos, y el uiio àltamente poKtico y hôtirwè 

ÊArà el GobiernOj présenté «I Minîaterlo de la Gimrra èti 
i parte admitiistrattVa. Vh decreto, publicado eh les diÀ- 
riM del21, renoeva la prohibidon de toda comunicacion 
y aceeso, por eaalquiera inotivo que aca, y para toda claàfc 
dé embareaeionefi y peritonas, a todos y caaiesquiera puntoi 
de \k Costa dentro del puerto, comprendida del Cerro hastà 
t\to de eaôon de fa cabeza iisquierda de la Linea de Forti- 
fiùtcion. Prohibe igualmente toda comunicacion, aun pa- 
ra objetos que no son de comércio/ con todos los demas 
^tinios fueradel puerto que lio son habilitadosy qae estén 
oeupados por los sitiadores. El otro decreto contenia 
tift itidttho. 

Para aprecîar la politica de esta médida — sobre to- 
do, m filantropiai patnotismo y humanidad ; tirtudes cuyô 
4co se hace sentir tan poco desgràciadamentô en las coer- 
ras civiles ; vlrtudes que debieran en la présente hallarse 
mas abogadas, por la Tenganza à que estaban provocando 
los aetos brutales del enemigo, que en los itiismos dias pré^^ 
Tios à la reaolacion magnânima, parecia haberse sobrepu- 
jado à si mismo en ferocidad : — es necesario echar ona 
ràpida ojeada sobre esos actoâ atroces, y otra sobre el aà- 
pccto de la situacibn respectita de lôs beligeriintes. 

No habîa bastado à Oribe ol d^guello d^ los j^risib- 



H^S HONTEVIDBO. 

neros del Ârroyo Grande ; los asesinados de Mclgar, en 
Marzo, de D. Juan Manuel Acosta y demas compaôeros 
que hemos nombrado ; el de un sûbdito britânico por un 
oficia) Mendoza en b Colonia ;* el de un €ubdito brasilero, 
Joaquin de los Santos, por et oèeial Dâvila ; el del sûbdito 
portugués, Francisco Gonzalez ; el de los siete prisioneros 
franceses, de que hemos hecfao tnenoion en Abril ; el del 
"oficial Gaonay varios soldados tomados con él en Mayo ; 
el de otros muchos hombres, cuyos nombres se ignoran, 
infelices vecinos desconocidos, cuyos cadâveres encontra- 
ban nuestras descubiertas dé^oliados y colgados ; no 16 
habia bastado que fuesen mutilados y divididas del tronco 
las cabezas de nuestros soldados, que habian caido comba- 
tiéndo; que desdcsu Ministro p. Antonio Diaz, hasta el 
ûllimo de sus géfes allegados, osteotasen arreos de caballo 
hechos de pieihumana : — era preciso un espectâculo nue- 
^o de ferocidad, una esc^ena de aquellas que recuerdan el 
tiempo de los Màrtires.... y él no podia invocar.ni si- 
quiera la buena fé con que se ha abandonado el ciego fana- 
tismo rcligioso a sus actes féroces !• « • . 

El 10 se encontre degollado, castrado y queniado^ô 
^sado mas bien, el sûbdito sardo Juan Bautista Tirpo, â 
quicn SQ le hallô todav^a su papeleta de nacionalidad en 
yn bolsilio que se habia salyado entre los pedazos de 8i| 
yestido, que no habia consumido el fuego. Traido este ca- 
daver dentro de nuestras lineas, fué examinado por mul- 
titud de curiosos nacionales y ex^ranjeros de todas olases. 
{21 juicio facuUativo fué, que el infeiiz aun ténia vida cuan- 
4o fué arrojado ai fuego ; del que seguraraente fué sacado 
}iiego que quedarqn visibles las senales, porque el objeto no 
lera que ese clemento devorador lo consumiese, sino que 
hiçiese mas espantoso.cl espectâculo que querian ofreoer. 

£ran^ no obstante, estas escenas y esos recuerdo» 
que cl Gçbierno induit^ba^y era cuando — como hemos di** 
icho â la introduccionde este mes, capitule anterior — elter- 
rîtorio .de la Repûblica estaba reconquistado, y Oribe y sus 
tropas e^trechadas en una reducida faja, eran perdidos, y 
babrian caido en nuestro poder si otro ejército no viene à 
.i^lyarlo — elque llegô por casualid^d â incorporarsele. 

Sin alterarse en el ejercicio de la razon severa poresas 
latjrocidades, sin dcjarse arrastrar por las ventajas de su si- 
tuacion, cl Gobierno se habia reducido à dar ejecucion à 
su decreto de 12 de ï'ebrero, y sea dicho en obsequio â la 
evidepcia de los hechos, limitando esa mîçma resolucion en 
la prâctica cuanto habia sido posible. Conforme à él, en 
ios primeros dias del mes, el Ministre de la Guena hiz® 



APUNTB6 HI69hSeIC0S. •279 

fneilar en el Cerro très hombrcs enemigos, de los que 'ha*- 
bîa tomado en su marcha el coronei Silva ; pero ordenando 
ai misiDO tiempo, que à los demas que no habian eaido en 
ki nota de traidores, que ese decreto definia, se les trata- 
se con toda consideracion como à prisioneros, y asi fué^ 
ron traidos à la capital. 



Decreto de indulto. 

** Montevideo, Junio 29 1843. 



" Cuando la Independencia de la Repûblico> estaba 
amagada por séries peligros, y la seduccion infâme del de- 
gollador de los Argentines, pugnaba por disolver los ele- 
roentos de resistencia nacional, y por infestar los cora2ones 
de 0US vaiientes defensores ; . el Gobierno écho mano de 
foertea, justas y necesarias medidas para contener al dé- 
bit y espantar al traidor. Entre ellas se condenô à la pe* 
na de muerte à los orientales, que abandonando la causa 
de su patria y de la Hbertad del Rio de la Plata, empufia- 
sen armas en pro de la causa del degollador ; y a los otroa 
îndividuos que, sirviendo en nuestro ejéreito, se pasasen 
à êm banderas. JLos que fueron encontrados culpables de 
estes crimenes, aunque pocos, los expiaron sin considera- 
cion con sus vidas. Pero las circunstancias han cambiado. 
Las armas nacionales victoriosas en todos'los puntos de la 
Repùblica donde se han mostrado, tiencn reducido à* corto 
espacio à las bordas que nos amenazaban con la conquista« 
Su destruGcion compléta sera obra de pocos dias,8u exter- 
minio es infalible. En tal situacion; el Gobierno crée que 
ha llegado el caso de desplcgar hacia sus vencidos enemi- 
gos, esa generosidad magnùnima que siempre ha sido la 
base de su politica. El grande y mémorable ejemplo de 
resistencia victoriosa que ha dado el pais, les coDvencerâ 
de que reveses de ningun género, ni oinnipotencia de tira- 
nos, le harâ perder su independencia, ni doblar el cuello & 
la extranjera coyunda. For lo tanto el Gobierno acuerda 
y décréta : 

** Art. 1. ^ Todos los individuos inclusos'^en las penas 
que establecen los decretos de 12 de Febrero ^y las orde« 
nanzas del ejéreito, por los crimenes de traicion y deser- 
cion» quedah indultados, y absoluto olvido cubrirâ' lôs he- 
cfaos de su conducta pasada, siempre que se presentaren à 



9P9 X<^XTilVIIMSD. 

jMiAoridodes i^aciooAle^t de&trodç Iqa términos que detigM 
4^) ^rticulo segundo de eate décrète. 

** Art 2« Para les iodividuos de que habla el articu- 
Ip anierior que se ballen en el radio de dies léguas de esta 
capital, se senalaa veiate diaa, çontados desde esta feoluu 
y cincuenta paralos que se encuentren en evaiquiera oiro 
punto del territorio de la Repûblica 6 en el extranjero. 

'' Art. 3. Los individuos que dcjasen pasar estes ter- 
mines, ô que dentro de ellos fgesen tumados haciendo ar- 
mas contra el ejército de la Repûblica, sufriràn las penas 
establecidas en losdecretos de 12 de Febrero y en las or* 
denanzas del ejército. 

" Art. 4. Comunîquese, dése en la orden del ejército, 
publîquese por bando, fyese por carteles, é insértese por 
^cbo dias en los diarios de la capital. — Suarei.— Melchor 
Pacbeco y Obes. " 



E«te documento espiéndido es harto elocuenie pam 
que i^cesife ninguna especie de comentarie. Séanos par» 
mitido llamar. solo la atencion del lector* a que compare 
#sta disposioion constante del Gobterno de la Repûblica en 
suavisar la gœrra y ahorrar la sangrc, con la aun mM ti^ 
gorosa insistencia cruel de Roses y su caudillo Oribe, en 
reusarse siempre à imitar estes nobles ejemplos, y i 
accéder à la interposicion del Comodoro Britànico para 
regularizar y humanizar laguerra. — M Ministre signata* 
lie del décrète, vamos à buscarlo entre los soldados, entre 
los.peligros del combate, para rendirle un homenage que 
no le reusaré nadie que estime la justicia. Su celo infati- 
jgable que lo hace tocar por si todos los detalles, lo lievarà 
à la fortaleza del Cerro, oomo lo ileva a las lineas : yan à 
oiostrar las operaeiones en Junio losbolelines que ramot 
« insertan -*- 



OflSaAClQNKS JDB I^A LlKilfiA. 



. . Boietin No. 22. 

-" El l. ^ del Ctorriente se dio aviso desde eJ Cerro, 
<pxt una columna de caballeria perteneciente à el Ejército 
Nacional en campafia se avistaba porel N. £., é inmedia- 
tamente tomo las armas una parte de el de la Capital y oo« 
SDo à Jas dos de la tarde salio en dos columnas. La 1. ^ 



APVNTXS RISTORICOS. 281 

coinpuesta de los batâliones 3. ^ , 4. ^ y 5. ^ de linea y del 
de Éitramuros à lasinmediatas ôrdenes de) gênerai de ar* 
mas» tomo la grau calle llamada de Maldonado. La S. ** 
oonifNieala de loi batâliones 1, ^ y B. ^ de linea, la dtrec- 
oion de la Aguada, à las ôrdenes del coronel D. Santiago 
Lavandera. 

^ Habiendo ilegado la 1. ^ à la ininediacion de las 
Très Crucesy el coronel D. Pnidencio Terres Hevando à 
sas érdenea, el batallon numéro 3 y a corta distancia el 
5. ^ para apoyarlo, recibiô la de atacar dicha poaicion ; 
loqae vérifiée valerosaœente quedando dueik> de eila des- 
pues de puestos los enemigos en foga pavorosa. 

^ Al mismo tieoipo la cohimna de ia izquierda empe- 
no un fuerte tiroteo, haciendo demostraciones de un série 
ataqoe segun se le habia prevenido. 

> ^ ESl.encmigo à presencia de estes antécédentes bizo 
grandes moTimientos. Su caballeria en la raayor parte ha- 
bia sidodestinada a observât la fuerza de caballeria de que 
se ha faecho mencion. 

^ Por la parte de las Très Cruces mandô algunos re* 
lîiersos, y por la de la Figurita movio una fuerte coiumna 
con 10 pîezas de artilleria. Noestras tropas à la caida de 
la tarde, habiendo loerado el objeto propuesto, regresaron 
a la pbza dejando à los enemigos convencidos de su impo- 
teneur y Henos de cansancio por sas inutiles movimientos. 
Naestra pérdida consistio en un oficial herido, que foé el 
aiferes del No. 8 de linea D. Alberto Rivero^ très soldadoa 
del mismo cuerpo tambien hcridos,y otros très muertos. La 
dei enemigo se calcula fundadamente en mucho mayor 
nàatero porqae su movimiento rétrograde lo dejo cxpuesto, 
y con poca defensa à nuestros fuegos. 

^ £1 dia stguiente à las diez de la mafiana salieron de 
la plaaa dos fîiertcs columnas ; la de la derecha que tomô 
el camino ilamado de Maldonado, se componia del bata- 
llon .5. ^ de cazadores, très batâliones de la Légion Fnm-. 
cesa, el de la Angentina, y el de la Union con cuatro pie- 
zaa de artilleria que nopudieron seguir su roovimienio por 
ineonveniente impreviato, y era mandada porei Sr.gene* 
rai D. Tomaa Iriarte y por el Sr. coronel D. Pmdencio 
Torres ooano segondo géfe. La otra coiumna a las inme- 
diatas ôrdenes del General de Armas, era formada de los 
batâliones 1. ^ y 6. ^ de linea, 1. ^ de la Légion Italiana, 
a las del eorond D. Santiago Lavandera, y de los batâlio- 
nes 8. ^ y 4. ^ de linea y el tie Extramuros a la del coro- 
nel D. Manuel Saavedra. Estas fuerzas con très piezas de 
artiHeria temaron el cahiitio do la Agaada,. y se situàron al 



282 MONTEVIDEO. 

rededor de la casa de Gutierrez frente à la Figurita y Re- 
ducio, que eran las posiciones enemigas que sequerian 
sttacar. Fuertes guerrillas fueron destacadas pdr el. frente^ 
HStentras lapartida de caballeria que manda el comaiidaii- 
te Sosa, se avanzo por el flanco izquierdo enemigo apo- 
yado en una compania del numéro 3. ^ , al mismo tiempo 
que una pieza de artilleria hacia muy acertados dnparos, 
y h. parte de la columna, que mandaba el coronel Lavan- 
dcm, à las ordenes del coronel San-Yicente (por hailarse 
ç\ primero avanzado disponiendo lo necesario en las guer- 
rillas) ganaba terreno por la calle principal, y la que obe- 
decia al coronel Saavedra hacia otro tanto en la direccion 
del Reducto. Una partida de caballeria de la Escolta coo- 
péré a todos estos raoTimientos. Losenejmigos habian des- 
plegado numerosas guerrillas y manifestaban intencion de 
sostener su fuerte posicion ; pero cuando vieronel movi- 
nûento de lacolumna y la audacia de nuestras tropas U« 
jeras, no pensaron sino en la retirada ; deiando sus uten* 
silios y hasta su comida. La bandera del batallon nûm. 
1»^, trémolo en lo alto de las casas de la Figurita : Los 
nuestros se senorcaron de una posicion que ios enemigos 
CD su fâtuo orgullo, creian inespugnable ; y estuvteron en 
sttuacion de ver dcsde cerca la inmovilidad en que aètnaii- 
teniu el jactancioso General, que aseguraba que loa de- 
fensoresde la plaza -no osarian resistirlé. Lo mismo suce- 
dio en el Reducto, en donde el ataque tuvo un idéntico re- 
sultado. El primer batallon de la Légion Italiana, se con- 
dujo en este ataque con el mejor érden. 

" La coîumna de la derecha. se habia avanzado hasta 
la plazuela que esta inmediata à las Très Cruces^ pero en 
este punto se encontraba el enemigo con fuerzas de con* 
sideracion, dispuesto al parecer à defenderlo xïon tenaci- 
dadrf Una compania de cazadores de la Légion Francesa 
se présenté à atacarlo, y lo ejocuto con bravura, mas^ra 
«desproporcionado cl nûmerodeloscombatlentcsy fué^^reci- 
so rcforzarlo con dos oompanias de granaderos, mbdia de 
vascos de la misma. légion, y una del 5. ^ de cazadoios. 
ho8 enemigos que se habian lisonjeado triunfar de- tmos 
pocoa valientes, fueroncontenidosy rechazadosconénornie 
pérdida* La acortada punteria de Ios escelentes tiradoros 
franœses, fué fatal h les invasores, y lo sera mucho mas 
«uanck) se regularîce, con)0 convienc, este servicîo. 

'' £1 batallon 5. ^ habia sido destinado à desabjar à 
les enemigos de la easa.de Pcreira, y lo ejecuté* 

" Micntras todo este, un poeoantes de termînarise k 
«'{)crari«>n. qu*» se pjecutaba en la Figurita, el General de 



AFUNTV8 mS'fÔRICOS. 288 

Armas creyô conveniente rcforzar la derecha y mandô al 
coronel Géfe de E. M., D. Indalecio Chcnaut, que se tras- 
iadase allé con el batallon 4 y dos piezas de artilleria, y 
muy luego lo hizo él en persona, mandando ôrden al coro- 
nel Saavedraque con los otros dos bataliones que le que* 
daban siguiese su movimiento. LIegado que hubo à la 
calle principal, donde estaba la columna, dispuso que el co- 
ronel D. Pnidencio Torres, con el batallon 4 y apoyado 
por el 5, se avanzase nuevamente sobre las Très Cnices, lo 

Îue se ejecuto desalojando completamente à los enemigos. 
!n cstos momentos se incorporé el Sr. coronel Géfe dé 
E. M. G., D. Manuel Correa, al Sr. General de Armas^. 
Era de esperarse que el gênerai cnemigo aceptasc un corn- 
bâte à que se le provocaba fuera de los muros : pero no 
dié muestras ni de intentarlo : despues que perdiô sus 
fuertes puestos avanzados, toda su maniobra se redujo à rc- 
concentrarse y esperar un ataque entre sus fortiftca- 
cionea. 

" Nuestra pérdida ha consistido en dos oficiales inuer- 
tos, très heridos, dos hombres de tropa muertos y 16 heri- 
dos, como se veràpor la relacion que al fin se acompaila. 

" lia guarnicion del Cerro habia hccho al mismo ticm- 
po nna salida, y reunida à la fucrza de caballeria con que 
el coronel D. Fortunato Silva acababa de ejecutar b bizar- 
ra operacion que le habia encargado 8. K. el Sr. Greneral 
en Géfe de los Ejércitos de la Repûblica, sostenia una re- 
fiida guerrilla en que brillô no mcnos la bravura de los sol- 
dadosde la Hbertad. S. E. el Sr. Ministro de la Guerra, 
que se hallaba alli k la sazon, se encontre on esta jornada. 

** En la noche del 3 se «^intiô un vivo tiroteo en la - 
falda del Cferro, à que se siguieron très canonazos, y luego 
se infîriô que séria alguna inùtil intcntona, como las que 
acostumbra hacer sobre la plaza, sin que à nadic le ocurrie- 
se tener el menor cuidado por aquella parle, ni por los 
queladefienden. En efecto, el parte del comandante d% 
la Fortaleza, vino àconfirmar aquel concepto : él dîce asi : 
-^Comandancia de la Fortaleza del Cerro, Junio 4 de 
1848. — En la noche anterior à la fecha intenté el enemigo 
sacarel ganado vacuno y cabailar de loscorrales inmedia- 
tes à esta fortaleza, con cuyo motivo hubo un fuerte tiro- 
teo de fusil entre los* enemigos y noestra guardia avanza- 
daen el corral de la derecha. La griteria con que el ene- 
migo nos hacia sus descargas, nos proporcionô (à pesar de 
laoscuridad de la noche) conocer el iugar que ocupaban, y 
asi fué facil tirarles très caAonazos a metralla, que ' bastù> 
ron para alejarlos por el resto de la noche. Las dcscu»- 



2S4 XONTBVUIBO 

bi«rtas <Ie hoy, hasta ahora que bobl las ocbo de la iutteniu 
dan parte sin novedad^habieado reconocido la ciroonfe^ 
renciadc média leffua.--DioB guarde a V. £. mttclKis afiob 
— Tomas de RebolTo. — Exmo. 8r. Brigadier de armas D. 
José Maria Paz. 

** En la mismn noche, coiuo à la roitad de eUa* se pré- 
senté un pasado de caballeria que se ofreciô 4 hacer sor* 
fO-ender una guardia eneniîga. Se aoepto su propoesla 
y sirvîo de guia à una fuerza nuestra qttedesgraciadamen- 
te fué sentida por el ladrido de loa perros y por el rut- 
do que necesariamentc hacian las pisadas ea t>i agua y 
fango que obstruyc las calles. La guardia se poso en salvo 
dejando algunas armas, y hasta una espueladei (^cial <)ût 
la maadaba ; pero fué à dar la alarma an el caœpo «ne* 
migO| que al momento hizo disparar en el Cerrilodos iiros 
de caik>n, como seôal de reunion» la que verificaron cou* 
centrandose todas las fuerzas, y hasta la cabaUeria que cir- 
culaba la fortaleza del Cerro, la que apareciô en la maâana 
del 4 y se conservô hasta mas de las diet en la falda y en1a 
mas compléta inaccion. 

*' En la tarde de ese dia un suceso desagradable vîoo à 
herirdolorosamentenueatra sensibilidad* £1 pruebados co- 
sas, que à la verdad no son nue vas, y que si se obsef van es 
ûnicamente para confusion de los poquisimos partidarios 
que tiene la causa de la tirania : 1. ^ , ia continuacioo b&r* 
bara de ese sistema ferez y sanguinario de que hacen 
alarde los invasores : S. <^ , la opresion en que se halta la 
mayor parte de los infortunados que sirven, apeâar suyo, k 
las miras personales de unos cuantos hombres qut se go- 
xan con la <lesgracia pùblica, y en la desesperacion de esos 
pobres soldados é quienes hacen sus victimas. El h^hoes 
el siguiente. 

" £1 sargento de Voluntarios Rebajados (Que impu- 
dencia llamarle Voluntario ! ! !) José Ramosconotrosocho 
£ompanero8 de su propio cuerpo, cansados no solodesufrir 
losvejàmenes de que son colmados, aino deseosos de no 
çombatir la causa de la libertad^quc era la de su eleccion, 
empi^endieron su marcha para pasarse 6. nuestras fil*». 
Un oâcial traîdor que los mandaba noté su moyimîentoy 
los mandé detcner ; mas como bontinuasen, los hizo atàoar 
por un resto de infanteria de que podta dtspooer y por una 
partida de caballeria, que eobrevino. Los valienies se de* 
fSèndieron matando cinco hombres de eaballeriai pero loa 
o<^ fueron despuet de heridos, inhumanamenie degdla- 
dos, exepto el sargento que logré escapar hasta que M 
protcjido y salvado por un sargento de la fiscolta. Vioti- 



APUN.TB8 IIIfiTOBICOS. 3fô 

iB8»ilii8treB9 vuestra sMigre sera veuffada, y vosotro» des» 
gracmioa sojdados que gcmis bajo el ytjgo del tirana— * 
oteocl,.que un sob esfuerzo basta para romperlo : cotifad, 
si lobaeen, coa la. gratitnd de Tuesiros compatriotas, y las> 
beftdtcÎQncs de la posteridad 

^ £1 saFgeivta pasado À que se ha hecho referencta di- 
se : que en ra inaâana deUviôUegar doe carros condiest ô^ 
docQheridos, qae le aseguraron venir de) Cerro^ que tov 
hospitales-estàn Ilenos deheridos^y que las pérdidas Bon- 
grandes- y frcctieiites en todos lo8 encuentros, por masque* 
se empeâatk en ooultarios. 

*' En la manana del 5 otro pasado de caballerîa con 
sus armaV) eoQfirni& lo que dicon los deraas que tlegam to- 
dos los dias, y cuyos nombres y noticias no recopilamos 
por no ser demasiado difusos : sin embargo, nos atrevemoa 
à asegurar, que si los que componen el ejercito invasor tu- 
vieran libertad de elegir la causa à que habian de prestar 
sus brazos y pertenecer» el gênerai enemigo se quedaria 
poco roeAos que solo, El terror los conliene, y pobre de 
aquel el dia que lo sacudan. 

^ La guerrilla que tuvol«gar en la salida de e^te dia, 
costo algunos honibres al enemigo : se le mata-ron très de 
infanteria y unade caballerîa, cuyo caballo con toda» su» 
armas fué presentado al (îenei^ de Armas. 

'* £1 mismo i^ecibiô a pocos momeiKos el parte de! co- 
mandante de la Flotilla que vamos u copiar, y que mani- 
fiesta que cl enemigo, acosado por todas partes, sufre pér- 
didas en todas, y que muy pronto quedara rcducido al ter- 
reno que pisa : — Escuadrilia' Naeional de guerra. — Rada 
de Montevideo 5 de Junio de 1843. — El géfe encargado 
de los buques dâ parte à Y. E. mr habeir ocurrido-rieredkd 
alguna: mas han llegado unpailebot y unabaUeaera y me 
ha dado parte el Sr. coronel Eslivaoc^o^pasaron è esto-fv 
do de Santa Lucia con veinte hombrès^ y tomaron siete 
prisioneros : très se han fusilado y cuatro vienen en dicho 
pailebot, que aun no ha entrado ; mas la baILnera existe 
aqui a mi bordo con 17 ovejas y 60' que trae el otro buque: 
V. E. determinai-ilo^ que halle por eonveniente. Dios-guar^ 
de à V. E. muchos afios.— José Clavely.— Exmo. Sr. Ge- 
neral de Armas. 

** Finalmente hoy 6 acaba de recibirsc el parte del. 
Comandante del Cerro,que dice i»6i':-*~Comandatieia' d^ 
la Fortaleza del Cerro, JunioG de 1648 — Boy-se ha- pre- 
sentado cl enemigo en numéro triple de el de las guerrillas 
que les he presentado de caballeria compuestas de veinte 
caballps, y sin embargo de esta desigualdad nuettru» Ta* 



280 3IONTEVIDEO. 

liantes se l'etiraron en el mejor orden, conduciendo al ene^ 
inigo hasta los fuegos de Duestra aitilleria. £1 primer tiro 
de canon logro quitar la vida à un invasor, y los tires de 
ouestra caballeria han muerto otro enemigo, sin saber ei 
numéro de heridos que pueden haber tenido, en razon delà 
la proximidad con que se han hecho los fuegos. Aun per- 
manecen las giîerrillas en actitud de continuar sus opéra- 
ciones, pues de intente no he querido reforzar nuestra ca- 
balleria y solo he mandado guerrilias de infanteria en pro- 
teccion. Dios guarde a V,E. muchos anos. — Tomas de Re- 
bollo. — Exmo. Sr. Brigadier General D. José Maria Paz. 

Relacion de los muertos y heridos en los dias l y2 dei 
co7Tiente, 

JuMO 1.® - 

Batallon No, 3 de Linea* 

Snldado. . . .Ciriaco Castillo — muerto» 

" .. ..Claudio Nin — muertp. 

'*, José Morelo— muerto. 

Teniente 2. ® • . . .D. Alberto Rivero— herido-. 
SoIdado....José BujarcK) — herido. 

** .... Juan Benito Cutillo — herido. 

JuNio 2. 

Légion Frat^sa^ 

Capitao * . * • Poy senjeant — herido. 
Ayudante. . . .Narcisse—miierto. 
Teniente .... Donnoy — muerto. 
Tropa-— 1 muerto y 7 heridos. 

Batallon No. 1.® 

Capitan. . • . D. Mariano Heroina-^HeridOr 

Batallon No. 5. 

Capitan • • • • D. Domingo Certes*- herido. 
Tropa — 1 muerto y 6 heridos. 

f. 

. Batallon No. 6. 'y 

T*'^P#t;2 heridps. 



APUNTB8 mSTOBTCOS. 287 

Union» 
Tropa-^â heridos. 

Total. • . *Muertos 7. — Heridos 22. 

'^ Linea de Fortificacion Junio 6 de 1843.^De 6rden> 
de 8. E. ei 8r. General de Armas.— Manuel Correa. 

^ Adicion al Boletin, 

** Linea de Fortificacion^ Junio 7 de 1843.— En la no- 
che que précède se ha sentido en el Cerro un fuerte tiroteo,. 
que ha durado casi toda ella. Se han oido tambien algu- 
nos caâonazos, y aunque no se han recibido los partes quc^ 
noadetallenloque hayasucedido, podcmos asegurar quo 
han sido como siempre completamentc escarmentados por 
nncfitroS' ralientea'— Correa. " 

" Comandancia de la fortaleza de) Cerro. Junio 7 de: 
1843— «Ayer mantuvo el enenngo sus guerrillas de cabalie- 
ria muy inmediatas à este punto, y sus cuerpos de réserva 
en igual proporcion. Al cerrar el dia se puso en marcha 
una columna do infanteria hôr.ia esta Fortaleza, la cual ha- 
bia permanecido todo el dia acampada de este lado del 
Paso dB la Boyada. Esta operacion me dio à conocer fâ- 
cilmente que el enemigo dirijia su empresa sobre la caba- 
llmda que so custodia en este punto ; en cuva virtud tome 
todas las providencias que crei oportunas para todo evento: 

*' Como â las 5 y média de la tarde empczo el enemi- 
go à subir la cnesta del Cerro por los costados que miraii 
al Norte y al Ocste de esta Fortaleza, y poco despues rom- 
pi6 un Tivo fuego de infanteria por ambos costados sobre 
este pu«ito,el cual durésin' intérvalo alguno hasta las dioz 
de la noche, entre tanto que la Fortaleaa permanecia en un 
profuhdo silencio, con la 6rden de conteptar à los fuogos 
ehemigos cuando estos estuviesen à quema«ropa. Durante 
las horas del fuego enemigo, se rieron algunas pnrtidas de 
infantes avanzarse sobre el corral de la caballada, y enton- 
cesseles rechazaba con la roctrallade la artilleria. — A last 
diez y média de la noche volviô el enemigo à romper sus 
fuegos por los mismos costados, haciendo sus avances al 
corral de la caballada, en cuyos casos se les reehâzaba con la 
artilleria y alguna vez con la fusileria. Esta segunda ope- 
racion del enemigo durô hasta las 13 de la noche ; hora en 
que suspendîô sus fuegos, sin embargo de segnir ocupando' 
sus posiciones. 



39S MOlfTETIOBO. 

'' Como d las 12 y média de la noche se présenté pa- 
sado el portugués Francisco Lopez Correa^qiM remito à la 
disposicion de V. E. : venia à caballo armado de tercerola 
V diez cartuchos à bala. Este dice que la fiserza de caba- 
Ilcria que nos ataco anoche es como de mil hombres, y la 
infanteria de 250 à 300 : que los géfes que mandaban la 
fuerza son lostraidores NuAez y Montoro,y que au objeto^ 
segun ha oido decir, es tomarnos la caballada. 

" Hoy ha amanecidola fuerza enemiga ocupando la 
casa de la Pôlvora y sus inmediatas, con cuyo motivo man- 
tengo la caballada en el corral, resuelto à que peresca toda 
antes que esponerla à que sea presa del enemigo. 

'* El fuego de anoche ha inutiltzado la Farola de este 
punto, sin hacqrnos mas daAo que un berido gravemente. 

'* Se ha Gonservado el ôrden à toda roi satisfafician 
por la fuerza, y estoy sumamente complacido de la condnc* 
ta que han observado, pues el enemigo dobe haberse con^. 
Vencido del desprecio que esta guarnicion ha hecho de su 
fahfarrona empresa. 

" Dios guarde à V. E. muchos aiîoa.'^Toiiias de Be- 
boilo. — Exmo. 8r. Ministro delà Guerra y Marina. " 

Boletin No. 28. 

'' Linca de Fortificacion. Junio 13 de 1848. 

'* En la manana de hoy aalieron por la Aguada el ba- 
tallon Libertad, el No. 1. ^ de linea, el d. ^ de la Légion 
Francesa y très compaôtas del batallon 4. ^ de liaea, con 
algunas piezas de artilleria, y doa partes d» cabaHei^ia del 
eaeuadron Tiradores y de la Eseotta, que haràn 40 bom- 
bres de esta ûltima arma. Habiondo llegado esta c^riniB* 
na â lo de Gutierrcz se dividio en dos» qucdando una pairte 
haciendo frente à la Figurita, cuyo punto habia siiio refor* 
zado por el enemigo^ y à donde se crée haber estado el 
miamo Oribe^ mientras la otra, à las ôrdenes del coron&l IX 
Federico Baez, se dirijio à la qumta del Sr* Fresrdotile 
Saares, que esta habitualmente ocupada por un poesloene- 
|higQ»eael que se veia un gi*upo considérable de ciibdle>^ 
ria. La poca nuestra fué poesta a las ordenes del eomas^î 
dante D« Marcelino Sosa. 

^* Porladireccionde la Figurita se avanzaron pas»*^ 
tras guerrillus, y se empeâo un fuerte tiroteo que sdstun 
vieron con labravuraacostumbrada.: algunos lirôs de car 
ôon disparadofl con acierto^ eontriboyeron no solo a impa^ 
ner al enemigo^ mientras se practicaba la operaeltiA' de la 



APU1ITB0 HI9T6b1C08, 289 

isquierdâ, sino taoïbîen a hacerlo replegar com.^pleta- 
mente* 

La fuersa que tomo la direccion del Pa*;^ jei Molino, 
tuvo el mas compieto resultado. La cab;^(feria enemîga, 
sin embargo de la superioridad numér^ca pues era très ve- 
ceê mayor que la nuestra, fué carg^ia y acuchîllada has*,a 
mas alla de la quinta de Maturana, dejando 12 mu'-jrtoa, 
un oficial y 4 eoldados pri^ionerofl, un pasado, muanos ca- 
ballos ensillados y «in ensîllar^ mulas en bueu cstado, ar- 
mas, &a. 

** Por nuestra parte tuvimos un soldado herido y très 
en la direccion de !a Pigurîta : en este punto no debiô ser 
mener la pérdida del cnemîgo, pues el vivo fuego y el 
acierto de los tiros de cation asi lo persuaden. 

** Nuestra caballeria se ha portado en su carga con ,un 
brio dîgno del mayor elogio. — Lînea de Fortificacion, Ju- 
nio 18 de 1843. — Manuel Correa. " 

Boletin No. 24. 

•* Parece que el enemigo vàprogresîvamenteronuncîan- 
do la ofensi va : por la noclie, desde la fccha del ûltimo bole- 
tin, no ha ocurrido otra novedad que la que espresa el si- 
. guiente parle:— Al Sr. General Géfede las Armas de la capi- 
tal y su Departamcnto.— Un piqueté de las guerrillas que se 
avanzô anoche una cuadra para alla de la Càpillai logrô salir 
por las espaldas à unos diez 6 docc caballos enemigos que 
desbarataron de una descarga, tomandoles un caballo cn- 
sillado y llevandose al ginete à la rastra, asi como la bayo- 
neta de un soldado de la guerrilla que la llevé un enemigo 
en el cuerpo. Dios guarde à V. E. muchos afioff. — Linea 
Junio 9 de 1843. — Santiago Lavandcra. 

** De dia se reducen à defender sus posiciones avonza- 
daSf las que sin embargo abandonaron en la manana de es- 
te dia por el fuego de una pieza de artilîeria de la Légion 
Francesa, sostenida porel batallon de la misma que obra- 
ba sobre laFigurita, punto que desalojaron los cncmiços al 
cunrtoliro ; y en la tarde del 9, segun consta del siguiento 

f)artc : — Lînea Junio 9 de 1843. — El comandante de la 
înea dâ parte de haber venido una guerrilla cnemiga que 
salio de las Très Cruces, y mandé una â encontrarla y ti- 
rotearlaen la calle de Da. Catalina, y tuve la desgracia de 
perder el oficial que mandaba dicha guerrilla, este era el 
alferez Lorenzo Olgia. Inmediatamcnte mandé marchar 
el reste del batallon hasta dcsalojar los cnemigos de las po- 
niciones que ocUpaban : estes se pusieron en fuga vergon* 
TOMO I. .19 



S90 MONTKVIDXO. 

zosamente, llevando en ella f ref muertos y algunot heridot. 
— Dios guarde a Y. £. muchos anos. — Pnidencio Torres. 

*' En la noche del mismo dta, las guerFillas del centro 
te avanzaron sobre las Très Cruces, haciendo un sério 
amago que tuvo en alarma al enemigo. 

'* En la tarde de ayer tuvimos un soldado |>aBado del 
enemigo y dos en el de la fecha : todos convienen en la 
escasez de alimento que se déjà sentir ya en el campo de 
aquel, lo mismo que en cl descontento que introduce ya la 
conviccion de que no pueden atacar el ejército de la ca- 
pital. 

** El dia 8 se recibiô la nota del ténor siguiente.— Co- 
mandancia de la Fortaleza del Cerro, Junio 8 de 1843. — 
El enemigo pcrmanece à mi frente con sus columnas de 
caballeria é infanteria. En este momento que son las très 
de la tarde, tengo fuertes gucrrillas de ambas armas, y es 
probable que los invasores quieran segundar su ataque à la 
Fortaleza en esta noche. — Se han hecho algunos tiros de 
cafion, logrando que algunas balas cayesen en medio 
de la columna de infanteria, obligândola con eso à reti- 
rarse dispersada en tiradores. — Los enemigos en la 
noche saquearon à los vecinos de esta villa, tanto extran- 
jcros, cuanto de los comprometidjs en la causa de la pa- 
tria. Yo no pude dar proteccion en la noche, en razon del 
muy reducido numéro de infanteria con que podia hacerlo, 
esponiéndola en este caso à muy fatales resultados. 

" 8cria précise que V. E. ordenase fuese reforzado 
con mas infanteria para socorrer los vecinos y preservar- 
los del robo de estos facinerosos. — Dios guarde a V. E. 
muchos anos — Tomas Rebollo. — Exmo. Sr. Brigadier Ge- 
neral de ^rmas D. José Maria Paz. 

" En vista de ella con el objeto de cruzar las miras 
que el enemigo hubiese tenido en su movimiento y poncr 
à la poblacion del Cerro en estado de sustraerse à la ferez 
licencia de los invasores, S. Ë. el Sr. General de Armas 
hizo embarcar en la noche del siguiente'dia una columna 
al mando del Sr. General Bauzâ, compuesta de un batallon 
de la Guardia Nacional de Infanteria, el 4. *^ y 6. ® de 
Cazadores, una companîa del 4. ^ de caballeria, 50 hom- 
bres de la Escolta y 2 piezas de artilleria de montana. 

" El siguiente parte instruye del resultado de esta 
operacion al que ha contribuido eficazmente la presencia 
de S. E. el Sr. Ministre de la Guerra, quien segun el mis- 
mo parte, dispuso el segundo ataque. — " Campo en el Cer- 
ro, Junio 10 de 1843, à las once de la noche. — Cumplo con 
mi deber, poniendo en conocimiento de V. E. el resultado 



APUNTE8 HISTÔEtCOS. 291 

que han tenido las operaciones, que tuvo à bien encargaf' 
me, al confiarme las fuerzas hoy à mis ordenes. — A la me-» 
dia noche de! dia de ayer toqué en este punto, y en el acto 
fué desembarcada la fuerza en el mayor orden, poniéndo-* 
me en comunicacion con el comandaifte de la fortaleza 
que desde luego me proporciono ios cabaHos neeesariotf 
para montar la caballeria, y puso à mis érdenes la foersa 
de que podia disponer ; pero, no adquiriendo iina noticia 
positiva del numéro del enemigo y de su posîcion, me pa^ 
recio conveniente esperar el dia para emprender opera^ 
ciones. En este estado hice emboscar mis fuerzas, dispo- 
niendo que la caballeria del Cerro saliese en la forma de 
costumbre, para atraer al enemigo y ver si conseguia hks 
ventajasque debiaconseguir lasorpresa paraél indispensa^ 
ble objeto de nuestra presencia en este punto; nada se con-^ 
siguio à esteirespecto, y entonces siendo el dia bien entrSu^ 
do, subi à la fortaleza para examinar por mi mismo la po-< 
sicion del enemigo que se encontraba con sa infanteria en 
el saladero de Viâas, su caballeria por escuadrones cîr-' 
cundaba el Ccrro fuera de tiro de canon y alguna fuerza 
con muchas carretas en el saladero de Mas sobre Punta de 
Yeguas. 

** En consecuencia de esta situacion, dispuse marchai 
sobre esas carretas; y como ellas se pusiesen esa reti-^ 
rada precipitada apenas se asotno mi fuerza, me diriji so-' 
bre la casa de pélvora, y el enemigo reuniéndose vino lue-^ 
go a hacerme frente. Se emprendieron alli fuertes guer* 
rillas que me dieron el resultado de conocer, que la caba-^ 
llerîarae cra inùtil por el mal estado de nuestros caballos^ 
V que por lo mismo no podia contar para la pelea sino con^ 
la infanteria ; porque ni aun pude mover lacr dos piezas li- 
jeras que Ilevaba, mientraa el enemigo colocando una de à 
13 que ténia, ostigaba mis columnas : crei pues, que en es- 
ta situacion, poco podria conseguirse, mientras se podiait 
perder hombres inùtilmente y dispuse que Ios cuerpos se 
retirasen à vivaquear, dejando guerrillas de observacioi» 
al fixante del enemigo, que tom6 posicion apoyando su îz« 
quicrda en el saladero de Doinel, su derecha en lapôlvora 
y cubriendo su Trente con la honda zanja que de uno al 
otro de estos edificios se estiende. — 'En este estado i*ecibl 
una comunicacion de V. E. que me prevenia, de que S, Er 
el Sr. Ministro de la Guerra debfa venir à este destino : y 
comoel liegase poco despue» me puse à sus érdenes. 

" (>omo k las 2 de la tarde pasé con 8. E. à examinair 
nucvamente la posicion *del enemigo, y en consecuencia 
do io que dispu^o mandé abordar su linea por fuertes-guais^ 



992 MONTKVIDSO. 

rillas del batallon de Guardiea Naciooales, y del 5. ^ y 
6. ^ de linea. Los enemîeos metidot en la sanja citada 
Gon un fuego sostenido y firmes eala fuerza de su izquier- 
da, se creianalli inexpugnables, pero colocando S. £• dos 
fuertes guerrillas de ïa Légion Italiana sobre esa izquierda 

Lbaciéndola bâtir con las piesas de nueatra escuadrilla fué 
ego desalojada, y entonces toda nuestra linea de tirado- 
res» se lanzô â paso de carga pronunciandose la derrota 
del enemîgo que para salvarse amagô en vano nuestra ii- 
quîerda con sus masas de caballeria, pues alli le contuvo 
el batallon 6. ^ » y nuestro suceso fuô decisivo^ habiéndose > 
nos pasado en este acto un oficial y 42 hombres del bâta* 
lion Patricios, los cuales estàn ya mezclados con nuestroa 
soldados y ansiosos por combatir contra la tirania.-*La 
persecucion que se hizo sobre el enemigo disperso, no pu^ 
do producir gran resultado, porque no teniamos caballos» 
y porque protejidos por sus masas de cabaileria» luego se 
puso fuera de nuestro alcance, sacando su pieza â gran ga« 
lope. — La leccion que ha recibido, Exmo. Sr., es fuerte» 
pues hasido desalojado, de una posicion donde debian ha** 
cerse ine^cpugnables, ha tenido bastante pérdida de heri<> 
dos y muertos, y ha visto, en medio de la derrota, dejar sus 
filas al numéro de pasados que se indica : el brio de nues- 
tros jôvenes soldados, es superior a todo elogio, y yo cum* 
pJo con mi deber recomendândolos â Y. E., asi como à to« 
dos los senores géfes y oficiales que estàn 6 mis ôrdenes. 
En este momento se reembarca la fuerza, segun Y. £. lo 
ténia prevenldo en sus instrucciones, y segua lo dispuso 
Duevamente el Sr» Ministro do la Guerra. Dios guarde 
h Y. Ë. muchos aftos^-^liufino Bauzà. — Exmo. Sr. General 
de las Armas do la Capital y su Oepartamento. 

"^ £1 Sr. coronel Garibaldi, gefe de la Escuadrilla Na- 
cional, y sus subordinados, nada han dejado que desear; 
pues hasta ha desembarcado una parte de su tripulacion 
en tierra, mientras sus buques continuaban haciendo fuego 
con el mejor suceso : esta misma comportacion han tenido 
los 200 hombres de la Légion Italiana que se hallaban en 
el campo. 

^ Los 42 patricios que lograron libertarse de su eau* 
tiverio, han desdeûado retirarsc al dcscanso de que tanto 
necesitan, y solîcitado continuar sus servicios entre sua 
compatriotas, contra el tirano de su patria. S. £• el Sr. 
General los ha acogido como 4 unos valientes defensores 
de la buena causa, y sus antiguos compaâeros de armas. 

** Nuestra pérdida comâste en un oficial y 14. soldados 
brides. La del ei^emigo es mucbo mayor, pue» solo en la 



APUNTBB HIST6kIC09. 398 

xanja <kj6 once muertos, fuera de otros muchos que déjà 
en el campo Jlevéndose an gran numéro de heridos.— Li« 
nea de Fortificacion, Junio 11 de 1643;-^Manuel Correa. *' 

BiUetin JVo. 26. 

** Linea de Fortificacion, Julio 3 de 1843. 

*' £1 mes de Junio ha concluîdo «in que cl enemi|(0' 
baya mejorado en manera alguna : su situacion es la mii- 
ma en el Cerrito, y los que è! Ilama sttiados tienen todo el 
deiahoffo que necesitan, conservando sus pue«tofl avania- 
dôe en Tes mismos puntos que antes ocupaban. Los en* 
cuentros parciales que haeen el caràcter de esta clase de 
guerre, hos han sido favorables en gênerai, pero si se con- 
fidera la situacion moral de ambos ejércitos, la balanza aa 
inelina decididamente à nuestro favor. No puede ponerse* 
en duda la maia voluntad con que sopertnn los soldadoa 
del ejercito învasor las fatigas de una guerra injusta, que 
se les obliga à hacer contra las libertades pùblicas y contra, 
su propia conciencia : à csto se agregan las privacionea 
sin termino à que estàn sujetos, y la barbare opresion de 

Se son victimas. Para indemnizarlos, les conceden la 
3ultad de dcgollar extranjeros y naturales de los que lia- 
mansalvajeSfpero al fin son hombres dotadosde un corazon 
sensibiCi j^no pueden menos de ruborizarse de este horro- 
roso premio. £1 solo es adecuado para los obcecados ti> 
ranuelos que le sîrven de géfes, y que hacen graviter prin- 
cipalmente sobre ellos el peso de la mas cruel servi- 
dumbre. 

^ A todas horas se presentan pasados, que traen toda« 
via en su semblante pintado el terrer : despues de una 
hora de C6t»r entre sus hermanos y de haber respiradoon 
aire libre su fisonomia carabia de aspecto, y su corazon à 
la par de sus facciones se dilata deliciosamente. Esta ob* 
servacion es tan patente gue ninguno que los vea dejarâ de 
kacerla cuando se les interroge sobre las crueldades de 
que ban sido testigos, se déjà percibir en ellos un semblan* 
te do verguenza y acaso de tem'or, sospecbando sin duda 
que pudiera suponérseles complicidad, pero luego que àm^ 
ponen esta sospecfaa, se expresan con la mayor ingenui* 
dad y hasta con calor por lo regular, cuando soiv varies se 
mterrumpen unos à otros, y se quitan la palabra para re« 
ferir esasespantosas escenasque han pasado à su vista. 

'* Sin apelar al uniforme testimonîo de todos los que 
vienen del ejercito y a lo que dicen los roiamos paaacfos» 



204 MOSITEnOBO. 

fcasta ttna vulgar razon para persuadirse que por muchas 
coDsideraciones debe ser macho mayor el numéro de es- 
ios al ejércUo que manda en persona el Sr. General en Ge- 
fe de los de la Repûblica. A la vcrdad ; es indudable que 
todos los dias ensrosa sus filas con ellos, en proporcion que 
te debilitan las del enemiço y que este se vé amenazado 
de jina inévitable consunsion. Agréguese la pérdida que 
)e causan nuestras armas y podra calcularse el término de 
€sa célèbre campana^ anunciada con tanta pompa, y prin- 
cipiada con tan chocante aitaneria. Hay testigos presen- 
cîales que oyeron decir é Oribe que destruiria nueêtraa 
trineheras à puHetaxos y etUraria en la capital sin la msnor 
dificultad : cuatro meses y medio de inmovilidad al frente 
de nuestras lîneas prueban la exactitud de su calculo. 

'^£113 hubo en el centre una guerriila que costo très 
hombres heridos al enemigo ; el 14 hubo otro encuentro 
de que instruye el parte que signe : *' Linea Exterior Ju- 
Dto 14 de 1843. Exmo. Senon El géfe de la Linea Exte- 
rior participa a V. E. que en la salida de este dia se obligé 
id enemigo à abandonar la jactanciosa idea de ocupar los 
puestos donde se estabiecen nuestras abanzadas» lo que no 
pudiendoxonseguir apesar de sus refuerzos volvieron co- 
oardemente las espaldas hasta que nuestros bravos dèjaron 
de perseguirloB. En su retirada desordenada tuvieron que 
eonducii* bastantes heridos, segun los partes remitidos por 
e\ gefe de la Union, comandante Conde quien V46 que car- 

faban con ooho heridos y del capitan Bustillos del 4. ^ 
e Cazadores por la casa de Da* Catalina é igual numéro 
de muertos frente al horno de la quinta de Pereyra. Por 
los nuestros tenemos que lamentar la pérdida de cinco he- 
ridos de tropa del 4 y dos contusos, uno de Extramuros, 
ii^es de la artiUeria Hjera, y un correntino de los ûltima* 
mente i ncorporados à nuestras filas. 

**' Todos los cuerpos que salieron en este dia han acre- 
ditado su valor y brio ; el batallon Union ha rechazado 
bizarramente ai enemigo ; el 4. ^ como siempre no ha des- 
mentido su merecido renombre. Los tiros certeros de la 
urtilleria contribuyeron eficàzmente à imponer à los ene- 
migos bastante aterrados por el empuje de nuestras baj^o* 
neta8.^-r-Dio8 guarde à V. E. muchos anos — Prudencio 
Torres. — Mi ayudante el capitan Molina se ha expedido 
con un valor y bizarrîa superior à todo elojio.*-Torres. — 
Exmo. Sr. General de las Armas de la capital y su Depar- 
tamento, Brigadier D^ José Maria Paz, " 

*^ El 15 unaemboscada puesta por el enemigo logro 
«orprendcr en su marcha a nuestra descubierta de la dere- 



▲PUNTB9 HIBTORICOS. 295 

eha que se replegô sobre el cuerpo prÎDcipal, pero etto fué 
cosa de un moroento ; muy luego que la vieron apoyada 
lo8 enemigos emprendteron la suya ; el parte del géfe de 
guerriilaa dice asi : — Linea de Ëscuchas. — Exmo. Sr. — 
Al hacer la descubierta de hoy la guerriila de la derecha se 
avanzô mas de lo que ha debido, segun las ordenes diarias 
para este senricio, y por una falta de precaucion omitiô el 
reconocimiento de una casa cerrada» con el deseo de ata- 
car una fuerza de cabalieria que se encontraba mas adelan- 
te, y cuando nuestros soldados hubieron pasado la mencio* 
nada casa, salie de ella una fuerza de infanteria, acometien- 
dolos al mtsnio tiempo que lo hacia por el frente la caba- 
lieria enemîga, de coyo modo envueltos nuestros soldados 
nos ban ocasionado la pérdida de algunos muertos y heri- 
dos. Dios ffuarde à Y. £. muchos aâos. Linea de Escu- 
chas 15 de Junio de 1848. — Manuel de Clemente.-^Exmo. 
Sr. Greneral de las Armas. 

'^ A los très dias volviô el enemîffo à aproximarse por 
aquella parte, con elresultado que îndica el parte del Sr. 
General Bauzà : — Primera Briffada de ia Guardia Nacio- 
nal.— Exmo. Sr.— *EI géfe de la Brigada participa é V. E. 
que en la descubierta que hizo hoy el Batallonl.^ de 
esta, despues de haber ocupado los liornos de Cifuentes y 
de Lomba» el enemigo desprendié de la casa de D. Gabriel 
Pereira como veinte infantes, los que corriendo por entre 
zanjas, vinieron à ocupar laondonada de la quinta de Li- 
ma, que los favorecia con el bosque que forma su arboleda 
y maleza, bajando muy luego por la misma direccion otros 
grupos de la misma arma, que todos componian un numéro 
de setenta hombres, los cuales parapetados de las zanjas 
rompieron un fueso vivo sobre la tercera compafiia que 
se hallaba colocada en guerriila à su frente à menos de 
una cuadra de distancia. En cl momento le ordené à la de 
cazadores marchase a ocupar la casa de Portugal con el 
objeto de flanquear al enemigo por su derecha, como debia 
al mismo tiempo verificarlo por su izquierda la primera 
compaflia ; en esta disposicion Y. E. ordené se desatojaso 
al enemigo de las posiciones que ocupaba, mandando que 
la operacion se iniciase por nuestra derecha, çuya orden 
fué cumpiida en el instante, arrojàndolo hasta meterlo en 
la casa de donde habia venido, El Batallon J. ^ tuvo la 
pérdida sensible de dos muertos y dos heridos ; la del ene- 
migo ha sido doble segun hemos observado. Linea Junio 
18 de 1848.— Rufino Bauza. 

** En la izqûterda tuvo lugar el 19 la guerriila de que 
habla la nota siguiente : — Tercera Brigada.— ^ A S. Ë. el 



SM KONTBVIDBO. 

8r. Greneral de Arnuis. — Despues de hecha ia descubierta 
de hoy, y al tietnpo que se colocaba un piqueté avanzado 
en lo de Santiaguillo, se de&larô una embosoada enemiga 
de 50 infantes, que emprendiô su ataque à aquel, apareeien* 
do à la vez, como en réserva, unos pocos caballos : en este 
acto el Sr. coronel graduado Sosa acudio al punto con su 
caballeria, y reforzàndolo con las guerrillas que ya se re- 
tiraban de su servicio, logro sostener con energia el punto 
atacado, y poner despues de un fuerte tiroteo en una reti- 
rada vergonzosa à los enemigos, que llevaron de seis heri* 
dos para arriba, sin que f>or nuestra parte haya babido mas 
desgracia que la de dos levemente. Dios guarde à Y. £. 
muchos anos. Linea, Junio 19 de 1843. — Santiago La* 
vandera. 

*' El 30 se trabo en el centro la guerriila de que ins* 
truye el parte que sigue : — El géfe de la Linea Exterior. 
— En la manana de noy habiendo llegado ai estremo de 
la calle principal, ô del Cristo, con los dos^ batallones des- 
tinados à la descubierta, percibî en la esquina de las Très 
Cruces un grupo de infanteria y caballeria poco considé- 
rable. Situé el batallon Union guardando la calle del C&r- 
men, y al 4 ^ de cazadares en la Casa-blanqueada, que es- 
ta en la plazuela de la Cordobesa. Hice colocar las avan- 
aadas convenientes, y esperandoque losenemigos liiciesen 
algun moviiniento, mandé hacerles algunas descargas 
acompanadas de dianas y vivas en celebridad del triunfo 
que se acaba de comunicar. Un poco mas tarde dispuse 
que una compaiiîa del batallon 4 ^ se adelantase hasta la 
esquina de la calle que dobla las Très Cruces, ordenàndole 
queproTocase al enemigo^âsalir desu posicion, à fin de 
que los artilleros Franceses, situados convenientemente, 
pudiesen aprovechar su fuego ; se trabo un sostenido tiro- 
teo, pero no se logro mi objeto. Entonces pedt al batallon 
4 ^ otra compaâia y la hice adelantar hasta sesenta pasos 
de las Très Cruces, llevando la otra de réserva : asi mismo~ 
nada se consiguiô ; el enemigo continué haciendo fuego 
ai abrigo de la casa y de los cercos, sin atreverse a avansar 
un paso sobre nosotros, à pesar do nuestro oorto numéro ; 
despues de haber permanecido très cuatos de hora en esta 
situacion, ordené la retirada. Los artilleros Franceses hi- 
cieron aigunos tiros que lienaron de terror a las guerrillas 
enemigas. Nuestra pêrdida consiste en cuatro soldados y 
«1 capitan D. José Manuel Santa-Coloma del batallon nûm. 
4, heridos. Dios guarde a Y. E. muchos aôos. Linea, Ju* 
nio20de 1843. — Frudencio Torre8.-Al Exmo. Sr. Gene- 
ral de Armas, Brigadier D. José Maria Paz. 



AFUNTB8 HISTOaiCOS. 297 

'* En este mismo dia se recibiô la noticia de la corn- 

f>leta derrola de ht vanguardia eneixiiga en Solis-Chico por 
as fuereas de caballeria que manda S. £. el Sr. General 
D. Fructuoso Rivera. Intnediatamente la anunciô una sai- 
va hecha en la bateria ''Veinticineode Mayo" y las dianas 
que se prolongaron por toda la Linea. Mas tarde hizo 
îgual saludo la escuadrilla que esta anclada en la bahia. 
Todu el dia se empleo en regocijos y stnceras demostra- 
etones de jûbib por tan fausto acontecimiento. La forta- 
leaa del Cerro y la Isia de la Libertad hicîerun sus corres- 
pondientes salvas con este motivo. A medio dia los Sres. 
géfes y oficiales de la Légion Francesa é Italiana. cumpli- ^ 
mentaron al General de Armas, habiéndolo hecho antes 
con el Soperior Gobiemo y otras autoridades. 

'* £1 27 foeron dosaiojados por dos veces los enemtgos 
del punto de la» Très Cruces» donde nuestros soldados uti- 
lisaron los restes de sus viveres, principalmente una buena 
cantidad de zapailos. 

** £nel siguiente dia, variando de bora los enemigot, 
hicieron su movimiento al anochecer ; sin embargo, el ter- 
reno les fué vîvamente disputado, y nuestros soldados solo 
se retiraron à la hora de costurabre en el convencimiento 
de su superioridad y la conciencia del valor. £1 parte del 
géfe Que mandaba nuestra Linea exterior, es el siguiente : 
-— Géfe de la Linea £xterior, Junio 28 de 1848. — £1 in- 
frascripto dà parte à V. £. que à la hora de retirarse, co- 
mo es de costumbre, cl enemiffo en numéro superior nos 
cargo, creyendo sin duda que le abandonariamos los pues- 
tos avanzados que ocupabamos, en los que mandé se sostu- 
viesen à pesar de ser la hora ya de retii*arse : la Légion 
Argentina y el batallon 5 ® de IJnea cumplieron exacta* 
mente mis ordenes, permanecicndo firmes en sus puestos 
sosteniendo un fuego vivo, retirandose cuando me pare- 
ci6 oportuno ordenarlas lo ejecutasen en el meior orden. 
Asi lo hicieron, haciendo alto nuevamente en el corralon 
de Beltran, de donde el enemigo se retiré vergonzosamcn- 
te por no poder resistir al fuego de nuestros pocos valien- 
tes. Nuestra pérdida ha consistido en el teniente del 6. ® 
D. Pablo Tristan y el de igual clase de la Légion Arffen- 
tina D. Carlos £guia levemente heridos, y très individuos 
mas de tropa pertenecientes al 5. ® heridos tambien le- 
vemente. Ësouantohaocurrido eneste dia. Diosguardeâ 
V. £. rauchos aâos.— Prudencio Torres.^-AI £xmo. Sr. 
Brigadier (Seneral D. José Maria Paz. 

^ £1 29 tuvo lugar en el Cerro un pequeâo contraste, 
por el arrojo del capitan que mandaba nuestra guerrilla, 



S98 MONTEVIDEO. 

peroque en nadaha contribuido é debilitar la noble déci- 
sion y bravura de ios beneméritos soldados que defienden 
aquella fortaleza : las noticias que ha recibido el General 
de Armas, estàn contestes en asegurar que arden en deseo 
de vengar à sus companeros. El parte del gefe de la for- 
taleza dice asi : — Comandancia de la Fortaleza del Cer- 
ro, Junio29 de 1843. — Al ocupar hoy las avanzadas sus 
respectivos puestos, se descubrio al enemigo emboscado en 
algunas casas de sus firentes ; con este motivo ordené al 
jcapitan N. que marchase con 35 cazadores en proteccion 
de la avanzada que se mostraba mas acechada. El capitan 
' N. observo que la fuerzaquc estabaemboscada en la casa 
denominada de Madama Josefina séria como de 16 caba* 
llos, y mandandome parte de esto, me pedia permise para 
cargarla : contesté al referido capitan que no teniendo ob- 
jeto desalojar al enemigo de la casa que ocupaba, se reti- 
rase sobre la guardia y estuviese en observacion de otra 
fuerza enemiga que marchaba con direccion à la mis- 
ma casa. . En efecto, el capitan N. se retiré, pero poco 
despues sacô su fuerza à un llano, y la desplegô toda en 
gucrrilla, lo que observado por el enemigo la cargo obli- 
ffàndo a la referida guerrilla à retirarse en la mayor con- 
fusion y desorden, causûndonos la muerte de siete cazado- 
res y de cinco heridos, entre estos el teniente Congo gra- 
vemente. — Ninguna disposicion tomô el capitan N. para 
contener al enemigo que lo cargaba, en numéro à lo maa 
de 20 caballos, cuando él ténia 25 infantes, y cuando pudo 
haberse replegado à la guardia o â la fortaleza sin el me- 
nor riesgo, y rué preciso mandar nueva fuerza en protec- 
cion« y hacer disparar algunas tiros de caâon â bala y me- 
tralla para que,pudiese salvarse el reste de Ios 25 cazado- 
res encomendados al capitan N. y con muy distinto objeto 
de servicio à que él Ios condujo con la mayor imprudencia. 
He puesto en arresto al capitan N. por la compléta inejpti- 
tud con que se ha conducido y sobre lo que V. E. resolire- 
rà lo que fuesè de su superior agrado. Dios guarde â V. 
E. muchos afios. — ^Tomas de Rebollo. — Eitmo, Sr. General 
de las Aimas, Brigadier D. José Maria Paz. 

" Los batallones 1®, 2<=>,3® y4^ de la Légion 
Francesa, marchande siempre con elles el Sr. coronel 
Thiebaut, han alternado diariamente en las salidas : en to- 
dos Ios individuos que la componen se nota el mejor espiri- 
tu, y Ios desGos en que arden en mcdir sus armas con las 
enemigas. En cuantas ocasiones ha sido conveniente ha- 
cer uso de ellas, han mostrado tanta inteligencia como va- 
lor, y han en^cnado al enemigo a rcspetar à les mismos 



AFVNTES niSTORICOS. 290 

que afectaban tanto despreciar. La Légion Italtana, no 
menos digna de eiogio por el orden que ^uarda, por su 
bravura, sigue prestando importantes servicios en la defen- 
sa de la piaza. Debido â estas bellas disposiciones es que 
reina entre todos la mas perfecta harmonia, y que el servi- 
cio se baga con la mayor regularidad. 

"Elcoronel D. Pnidencio Torres se ha conducido 
constantemente con el valor que tiene tan acreditado, como 
igualmente los coroneles D. Federico Bacz y D. Ramon 
Câceresi que por estar enfermos los otros géfes de linea, 
han mandado las salidas principales, no obstante de estàr 
empleados al lado del General de Armas : se han conduci- 
do tambien dignamente, durante el tiempo del sitio, isan- 
dando sus respectivos batallones, y algunas veces las sali- 
das, los tenientes coroneles Or^an, D. César Diaz, Conde, 
M artinez, Rivero, Gainza, BatTle, Solsona, y Munoz ; los 
très ûltimos dirijen las salidas por la derecha» mientras lo 
hacen por la izquierda los cuerpos que guarnecen aquella 
Pi^te de la Linea. En nuestros soldados se adviertc cl 
(hismo valor v persevcrancia que los ha distinguido. — Ma- 
nuel Correa. 



Relacion de los Sres Oficiales heridos en accion de guerra, 
que han tetiido los diferentes cuerpos de la Linea, desde el 
dia 13 de Junio ultime. 

Junio 14 — D. Mariano Aloy, subtenicnte del batallon 
3 de cazadores. 

Dia 20— -D. José Manuel Santa-Coloma, capitan del 
batallon 4 de cazadores. 

Dia 28— D. Pablo Tristan, teniente del batallon 6 
de cazadores. 

D. Carlos Eguia, teniente segundo de la Légion Ar- 
gcntina. 

D. Cayetano Gutierrez, teniente primero del batallon 
Libertad. 

D. Miguel Solsona, capitan del batallon 2 ^ de la 
Guardia Nacional. 

D. Zacarias Mayobre, teniente segundo. 

D. Manuel Herrera, capitan del esouadron de Tira- 
dores. — Linea, Julio 3 de 1843.— Indalecio Chenaut. 



CAPITIJEiO XTUI. 

(Julio — 1843.) 



Oribe es bloqueado en su campo. — Se aumenta et nianero 
de pasactos à nuestras lineas. — Derrota de Nuûez. — 
Corresponàencia tomada â Oribe. — No respira mas que 
muertes. — Oribe espulsa nuevamente familias. — Son 
acomodadas en la capital. — Nuevas pruebas de la crueU 
dad del enemigo. — Deguello de dos Franceses. — Res- 
puesta enviadapor Oribe al Almiranfe Massieu de Cler- 
val. — Edecan Joubert y teniente Close de la marina 
Francesa. — Entrada del segundo ejército de Rosa^. — 
Oribe habilita el puerto del Buceo. — Circular del Go- 
bierno, — Côntestaciones con el Consul de Estados Uni- 
dos. — El Senor de Sinimbû. 



Alempezarel capitulo 16 hemos bosciuejado la aitua- 
cion respect! va de los belijerantes en Junio. En Julio no 
varié : elenemigono fué atacado en tfu campo, pero fué blo- 
queado en él. Suejército empezôâ sentir los efectos deuna 
situacion que ya veniaà ser muy precaria. Sufria escasez de 
viveres, de carne, y esta falta que hacia apercibir al solda* 
do por quien estaba la campaûa, llevaba à su aima el desa- 
liento, y le daba el deseo de abandonar una causa perdida. 
A si es, que no pasaba un dia, sin que algunos hombres de 
las fuerzas enemigas engrosaran nuestras lineas paséndoae 
à ellas. En vano era, que Oribe pusiese en ejercicio la vi- 
jilancia mas compléta y las penas mas crueles. 

Sus puestos avanzados, los hacia cubrir, por los Vas- 
cos traidores que desertaron nuestras filas en Febrero los 
que hûbia engrosado con otros; y estos malvados, se venga- 
ban de ver burlada su perfidia, constituyéndose en los' 






APUMTES niSTÔRICOS. 301 

crueies perseguidorcs, de aquellos que querlan dejar las à 
que se habian incorporado ellos, en la esperanza de un pro* 
ximo triunfoy y del botin del saqueo de una rica ciudad. 
Por orden de Oribe era degollado en el acto, no solo el que 
se tomaba en el momento de pasarse» sino el que siquiera 
se alejaba algunos pasos aproximàndose de la linea 
de las réservas à la exterior, 6 mostraba por cualqaier in- 
dicio el menor sintoma de cansancio ô disgusto de la si- 
tuacion. 

A fines del mes précédente se viô Oribe precisado à 
desprender unacolumna de caballeria à las ôrdenes del de* 
scrtor gênerai Nunez con el objeto de proveer de ganado 
alejército. Esta coluinna fué derrotada, por las fuerzas 
reunidas de los coroneles Flores y Estivao al mando del 
primeroy y la numerosa coiTespondencia tomada muestra 
lOAapurosenqueponialaescasézalenemigo. El lengoage de 
todas las cartas es uno mismo : en todas dice Oribe mas 6 
menos lo que en las que vamos à copiar : 



** Sr. gênerai D. Angel Maria Nunez.— Cuartel gêne- 
rai Junip 29 de 1843. — Mi estimado amigo ayer se me han 
hecho proposicioncs de transacion, que considero pueden 
ser por parte de los salvajes unitarios el objeto de descui- 
darnos para una intentona del salvaje pardejon Rivera en 
convinacion con los de la plaza. La marcha de este por 
las cuchillas de Caneton Grande me lo persuade» y mas 
tambien que no sabe el movimiento del Sr. gênerai Ur« 
quiza. 

" Por consecuencia esta prevencion servira à V. para 

Sue reduzca su operacion al aiTear y pasar cuantos caba- 
os y potros pueda : no alejàndose mucho. 

'* Por si acaso van algunos à carnear por la barra ha- 
galesY. arrimar baia. (a) 

" De V. afectisimo amigo — Manuel Oribe. " 



(a) Este precepto haçàles V, arrimar hsda : se aplkaa 
à los capitanes y tripulaciones de buques estranjeros qms 
se ocupaban de traer carne para la plaia que no estaba 
bloqueada, de los puntos que ocupaban las fuersaa del go- 
bîerno de cuyos géfes recibian los animales-^^Esta jori»- 
prudencia sumarisima de la bala, produjo entre otros, mas 
tarde, un caso, que no se nos puede poner en contradie- 



303 XONTEVIDEa. 

'* Sr. gênerai D. Angel Maria Nufiez.— Cuarte) gene-^ 
rai en el Uolor&do Julio 7 de 1843. — Mi querido amigo: 
tengo â la vista la suya fecha de ayer y quedo impuesto de 
su contenido. 

'' Si toma Y. â Mendoza harà bien en fusUarlo, â 
Villanucva como a cualquier otro subalterno, y si puede 
aumentar su division con nuevas reuniones, hâgalo c4>li- 
gando al servicio sin consideracion, pues cuando la patria 
llama todos estàn obligados â prestarlo. 

" Laenerjiade sus procedin\ientos dirijala aléxito de 
la causa: siempre la aprobaré : con ello debe V. contar. 

^ En cuanto â caoallos reuna Y. cuantos pueda. 

" Sin otro objeto me repito de Y. amigo y servidor— 
Manuel Oribe. " 

«'Julio 11 de 1843. — Sr. gênerai D. Angel Maria 
Nuilez. 

«' Mi estimado gênerai y amigo. He recibido la nota 
de Y. fecha de ayer a las 3 de la tarde. — Y. obre como las 
circunstancias se lo aconsejen en la intelijencia que el ga- 
nado es su primera atencion porque el egército no tiene que 
corner. — Su afectisimo — Manuel Oribe. " 



Sea con el objeto de disminuir las bocas que consu- 
mian aliincnto, dentro del corto territorio que dominaba 
Oribe porque lo pisaban sus soldados ; sea con el de ejer- 
citar esas vejaciones que ha repetido con tanta frecuencia, 
6 sea por los dos motivos reunidos ; el hecho es, que ese 
caudiilo por dos veces en este mes, espuls6 familias para 
dentro de la plaza. Â estas infelicos gentes por lo gênerai 



cion. — Uiy) de los buques Franceses anclados en elpnerto 
mandô à la orilla de el que domina Oribe, un bote, à bus- 
car un poco de arena. Acababa el marinero de poner sus 
baldes y su pala en la playa, cuando se le dijo que se reti- 
rasc â otra parte : iba a recoger estes instrumentos cuan- 
do vino una bala y lo dejô muerto disparada por un solda- 
do de Oribe. 

No dudamos que la firmeza del Sr, Almirante Laine, 
habrâ obtenido û obtendrâ una satisfacciôn. Pero que se- 
ra esa satisfacciôn ? como en el caso de Bâcle. . . • aigu- 
nos pesos para pagar la vida de un Frances, de un hombre 
inocente I 



AFVNTES HISTÔRICOS. 303 

solo se les dejaba venir con lo encapillado, y cuando mas 
algun atado de ropa que obtenian traer como un favor. 
£n cada una de estas ocasiones el celo del Géfe Politico 
acudio a darles alojamiento, y muy luego dispuso para que 
fuesen mejor atendidas, que un comisario fuese nombrado 
en la distribucion del servicio diario del departamento, à 
quien fuese encomendado ese èsclusivo cuidado. Cosa de 
cîon pei-sonas entra ron asi en la mas compléta horfandad a 
la capital. Eran mugeres embarazadas, algunas en dîas de 
parir, ninos huérfanos» ancianos y gente cuyo ûnico cri- 
men era, tener sus deudos al servicio de las fuerzas nacio- 
nales, 6 sospechàrseles inclinadas à la causa de la Repûbli- 
ca« Elias fueron rcpartidas en casas de familias pudientes 
del partido de Oribe, que vîviati sin embargo en la capital, 
cjercitando asi a un mismo tiempo una medida de repre- 
sion y de justicia. 

Acabamos de decir que Oribc solo contenia â sus sol- 
dados baciendo degollar à los que aun aparecia solamen* 
te por levés indicios que querian desertar a nuestras filas. 
La notoriedad del hecho, la multitud de declaraciones de 
otroa pasados, que constan en los diarios de la época que 
asi lodicen, no nos sera suficiente^ cuando podemos en es- 
te mes mostrar â nuestros lectores uno de esos ejcmplos 
de crueldadtque inducen â créer los deraas, y cuyo testi- 
monio puede buscarse en Europa en personas que halla- 
rian mas bien interésen ocultar esos atentados, pero cuyo 
honor csperamos sera mas fuerte, que cualquiera tentacioa 
contra la verdad que espresa à todo trance el hombre 
de bien. 

En la parte correspondiente à las opcraciones miliia- 
res, se verà que en los primeros dias de este mes hicieron 
una salida las tropas delà guarnicion, en la que tomaron 

Earte algunos cuerpos de las Legiones extranieras que se 
abian asociado para la dofensa. En esa salida, dos fran- 
ceses se quedaron resagados en una casa» y los tomaron 
las tropas de Oribe luego que se ret-iraron las nuestras, 
terminado el objeto que las habia llevado fuera. Esos dos 
infelices, despues de ser paseados en mangas de camisa 
por el campo de Oribe, y cubiertos de puntazos por los 
bribones que los escoltaban y los herian de minute en mî- 
nuto, fueron por ôrden de Oribe degollados, y se les saca- 
ron faias de piel del vientre, castràndolos brutalmente. 

En estos termines llegô la noticia a esta capital. Pue- 
de ser que hubiese cxageracion en los accidentes, pero el 
hecho principal, véase como adquixîo el carâcter de evi* 
dencia: — £1 Almirante Massieu de Clervai creyo de. su 



304 MONTEVIDEO. 

deber inquirir en el negocio, y al efecto mando al campo 
enemigo a su edecan Joubert y al teniente Close : estos 
oyeron de boca de Oribe — ** es verdad fueron degolla* 
dos por mi ôrden, como lo serân todos los de su clase que 
caîgan en mi poder. " 

Para los extrangeros aqui, para los franceses armado«, 
ya estaba visto el concepto de la Circular de 1. ^ do Abril: 
dejar las armas, se hacia imposible con enemigos que na- 
da respetaban de lo que ha consignado el derecho inter- 
iiacional, y que por lo mismo ninguna confianza podia ha- 
beren sus personas.... Sin embargo, en favor de este 
Oribe, es en el de quien han trabajado el Consul de Fran- 
cia y el mismo Massieu de Clerval. — En la ocasion de que 
habiamos, se contentô el ûltimo con recibir la respuesta, y 
no hacer mas. 

Como se ha visto de sus correspondencias, la situacion 
de Oribe era de las mas apuradas en este mes. £1 gênerai 
victorioso del Arroyo Grande, que invadio el Estado con 
an numeroso ejército, sin haber pordido nineuna gran ba- 
talla, con solo haber sufrido el desaire de la n>rtuna en al- 
gunos choques parciales — à los siete meses estaba à punto 
de perecer con su ejército. Este se deshacia por la deser- 
cîon, yeradiezmado diariamente por nuestros soldados : 
no desprendia un cuerpo que no hallase la suerte del de 
Nuîiez, del de Flores (a), de los del siempre derrotado Mel- 
gar.— Muy pronto no le habria quedado otro recurso que 
ensayar una retirada, en que todo lo habria perdido, 6 ca- 
pitular en sus lineas. £1 plan de aniquilarlo Jentamentc 
ibaâ tener un éxitocompleto. La incapacidad de Oribe, 
que se habia dejado reducir asi, no podia haberse manifes- 
tado de un modo mas claro : no podia haber un testimonio 
mas irrécusable de la resistencia que le hacia el pais, 

Rosas probablemente comprendiô bien una y otra co» 
sa, pero este hombre â quien se le quiere dar talento por 
algunos espiritus débiles, cuando no tiene mas que la in- 
diacrecion del jugador que espone â cada lance de for^- 
tuna cuanto ha adquirido : — ' Rosas vi6 que su ejército 
eâtaba perdido : que iba â quedar como en Cagancha— 
cuando estubo el General Lavalle sobre Buenos Aires — 
como en Caa-guazù, enteramente à merced de sus enenii- 



(a) Este Flores, derrotado el 20 de Junio por el Gene- 
ral Rivera, es un oficial de Rosae, llamado José Maria Fb- 
res, distinto por lo mismo del coroncl D. Venancid Ployé». 



APiJifftos titi^tônYcos. âO& 

gos, y cnviô olro cjércîto û las ordcnes de Urquiza â de 
sembarazar d Oribe. 

Esta columna que ha sidb estimada en cosa de tre^ 
mil hombrcsde las ires armas, principiô sus operaciones so- 
bre e) Uruguay al empe^ar el mes. Al principio ninguna 
inquietud caqsaron al gênerai en géfe. No hacia muchos' 
meses que Urquiza habia ya una vez pasado este rio a ro- 
bar ganado, cuando fixé derrotado por e] côroiiel Baez. 
Farecia pues que esta no fuese sino una empresa de la mis- 
ma especie, y tan poseîdo cstaba S; R de esta îdea, quc\ 
cuando cl Gobicmo desdc la capital le dtô avisos que cl 
habia adquirido dé esta Invasion, contcstô aqtiiëtando a¥ 
Gobiemocon manifestarle cuan en pOco 16 ei^timaba. — 
Asi pudo Urquiza andar muchas léguas, antes que se le' 
opusiesen ninguna clase de obstàculos : asi fué, quc^ cuan- 
do se tratô de oj»ohérsclcs, elkrs no ftieron adecuados â la 
composicion de su ejército, y al camino de eàcabrosidades 
y montes que traia y donde podia obrar cqn ventaja su in- 
fanteria y artilleria, sobre la sola caballeria que ténia et 
General RiTera.~£l niismo por este tiempo estaba tam- 
bien bastante enferme. 

A esta concurrencia de circunstancias se debi6 la sal- 
vacion del ejército de Rosas. Los detalles de las operacio- 
nes milltares se veràn en la parte corrcspondicnte d las de 
la campana ; y en el mes prôximo los etectosdo esta nuc- 
va invasion. 

La scccion gubernativa no produjo ninguna resoluciotv 
cspecial. 



Relaciones Exteriores. 



Oribe tcnicndo présente sîn duda el Côdîgo Constitu- 
cional del Estado de que se decia Présidente, se habia àbs- - 
tenido de habiiitar el puerto del Buceo por cl que sin em- 
bargo hacia su trafico ; cuando la incidencia ocurrida con- 
el Varolinian y el empefîo de salvarlo, le hizo una vez mas . 
no guardar mucho miramiento con el côdigo; cuando por 
cl coniprometia su interes, y el 10 de Julio diô un décréter 
habilitando el puerto dtil Buceo para d comcrcîo. ' 

En consocuencia de este décrète el Gobiernô e^spidlô* 
la circular siguiente : — 

TOMO I 20 



300 XONTBVIDJBO. 

" Miniiterio de ReIacione$ Exterioret. 
** Cikchlar. 
"" Montevideo, Julio 13 de 1843. 

'* Seiior : — Habieodo aparecidb algunos buquea mer- 
cantes, de pabellones neutrales, en la costa del Buceo, al 
mistno tiempo que se hace circular un papel impreso, en 
forma de decreto expedido por D. Af anuel Oribe, para la 
habilitacion de un puerto en aquel parage, el Gobierno de 
la Repùblica me ordena dirinr à Y. S. esta comunicacion, 
en gjuarda de sus propios dfercchos, y en el interea tam 
bien de los neutrales. 

'' Las leyes de la Repùblica prohiben toda clase de co- 
mercio de importacion y exçortacion» con todos aquello» 
puntos de sus costas que no son Puertos habilitados. 

^ Semejante coraercio es declarado contrabando por 
esas leyes, y castigado como tal, 

"Seccion4. *" art, 17? — La Constitucion del Esta- 
do réserva, expresa exclusivamente la facultad de habili- 
tar puertos y establecer Aduanas en toda la Repùblica, à 
la Asamblea General Legislativa. 

" £1 Buceo no es, ni jamas ha sido, puerto habilitado. 
Todo comcrcio de importacion y exportacion, que por 
esc punto se haga, es, por consiguiente, verdadero con- 
trabando. 

*^Ni en cl Buceo, ni en sus inmcdiaciones existe pobta- 
cion de ninguna clase : no hay mas que un ejército extran- 
gero que sitia accidenialmente la capital. Por consiguiente, 
cualquiera comercio que en ese punto se haga tiene por 
ùnico y reconocido- ebjeto proveer à aquel ejército de los 
articules de vestuarios,, armas, municiones de guerra, y de 
boca, de que carecé, y que no puede procurarse por otra 
parte ninguna de la costa, 

" Semejante comercio es reputado por cl derecho de 
gcntes, contrabando de guerra : hace perder â los buques 
que en él se emplean su carâcter de neutrales, y los con- 
vierte en declarados enemigos de la Repùblica. 

*' Ni puede oponerse a estas verdades la supuesta ha- 
bilitacion del Buceot que D. Manuel Oribe prétende haber 
hecho por su decreto de 10 del corriente. Ese acto por la 
autoridad de que émana y por el.objeto a que se dirije, no 
puede revcstir otro caràctcr aue el de una burla, incapaz 
de producir efecto alguno légal ni serio. 

<* Los Agentes Extrangeres acreditados résidentes 



APCNTES mstoRicos. 307 

ccrca del Gobiérno rfe la Repûblîcâ, no pueden rèconocef' 
eiïella otra autoridad que la de ese propio ûobierno, siti 
dospojarse por el hecho, à si mismos de su. investidura, y. 
sin abdicar $us mmunidades. 

'* Aun cuando, por inesplîcable conlradiccion de prin- 
cîpios, quisieran reconocer eh Oribe el insénsato carûcter 
que se atribuye, jamas podrian reconocerfe la facultad de 
habilitar puertosy establècer Aduahas, reservada exclusi- 
vamente a la Asatoblea Général por la Constitucion de ]st 
Repùblica. 

'* Sr la autoridad de que el decreto émana es recono- 
cidamente ilegal, no lo esmends el objeto con que fué espe- 
dido. Hechos de innegable cvidencia muestran que no C9 
otro que d de proteer sci ejército eilemigo de lo que nece- 
slta, pôr medio de întroducciotics clandeslinas, y él de 
dar salida â frutos de! pais, robados violéntamentc a sus*' 
duefios. 

" Nadié sostcndrâ sin a^ravio de la verdad que el cd- 
itTcrcio de ifnpùrtacion que se niciese por el Buceb serîà des-- 
tinado à proveer lâs hecesidades de poblaciones consumi- 
doras. Ninguna hay como se ha dicho, en derredor de aqucf 
punto, ningun camino existe para el interior del territorio' 
por donde pudieran llevarse libreincnte mercancias intro- 
ducidas por el Buceo ; sîendo por lo tanto de reconocida 
evidencia que las importacioncs por aquoi punto, nô pue-- 
dcn tener otro objeto que el dé proveer al ejército ene-- 
migo. 

•* Tampo<ï(f pucde negarse, sin contradecir un hecho" 
notorio, que ningun hacendado de la Repùblica ha faenado* 
losganados de sus estancias en los ûltimos sels meses,oor- 
ridos desde Enero, en que las fuerzas de Buenos Aires, 
que Oribe manda, invadîeron el territorio de la Repùblica. 
Los que consiguiefon remover sus depôsitos de cueros los 
trajeron à la' capital, sin que haya quien sostenga, ni 6reà, 
que en el campatnento de D. Manuel Oribe, 6 cii las cer- 
canias del Bucco existen hoy depôsitos de cueros de parti- 
culares, legalmente odquiridos. Todos los négociantes de- 
la capital dcsmentirian à uha voz à quien ta! se atreviese' 
a sostener. 

" Los cueros que allî existen, los que Oribe tVata de 
exportar por èl' Bnceo, son por consiguiente y â conoci- 
miento de todos, producto esclusivo de los ganados que ar- 
rebata de estancias de nàcionales y extranjeros, y de de- 
pôsitos de cueros de que se ha apoderado por la fuerza. 

•* El comercio de exportaciorif que por el Bucco se hi- 
cicsc, no séria, pues, otra cosa que una especulacion des-- 



30â BIOHTEYIDS0. 

honrosoi fraudul^nta y contraria à todo derecho, desiinada 
a dar salida à produclos conocidamentc mal adquiridos ; 
y cuyo iDOvitaule resultado séria foroenlar e] pillage, faci« 
litando los medios de exportar los fruto3 de la rapina y la 
violencia. 

" Esto es mas pvidente desde que se considéra la im- 
posibilidad de que los hacendados, nacionales y estranje- 
ros, puedan hacer reconociraicntos de sus respecti vas mar- 
cas, que es una de laç principales garantias que las leyes 
les conceden, contra el robo y el fraude. 

«< No crée el Gobierno que nacion ninguna civilizada, 
conservando su neutralidad, pucda sostençr como légal co- 
mercîo de importacion, el que tienc por linico obieto pro- 
veer de lo que no puede adquirir de otro modo, al ejército 
de un beligerante en dano directo del otro ; ni como lejiti- 
mo comercio de exportacion, el que solo se dirige à.estraer 

I)roducto9 que, de notoriedad, son arrebatados por la tIo- 
encia à sus lejitimos propictarios. £1 derecho universal, 
la moral y la razon, que son las bases de ese derecho— con- 
dcnan abiértamente iin tràfîco semejante. En impedirlo es- 
tàn interesados cl Gobierno de la Reçûblica y los ajentea 
todos de las Naciones cuyos siibditos tienen sus propieda- 
des en el territorio del Estado : porque mientras los de- 
predadores de las haciendas de la campaîîa tengan medios 
de esportar el fruto de su crimen» continuarân destruvendo 
la agena propicdad. Impîdase ese trâfico, y faltarâ cl prin- 
cipal estimuio del delito. 

*' Por estas considcracioncs el Gobierno me ordena 
dccîr £ V. S. 

" 1. ® Que espéra confiadamente que U. S. no prcs- 
tarà reconocimicnto ni adquiescencia de ninguna clase à la 
supuesta habilitacion del pucrto del Buceo. 

'* 2. Que igualmente espéra que U. S. tomarâ, por 
intcres mismo de sus nacionales, y por respeto a las propie- 
dades de los ciudadanos de la Kepûblica, todas las medi- 
das que permita el carâcter que U. S. reviste, para impp- 
dir que los buques de su nacion se empleen en ninguna 
clase de comercio de importacion 6 exportacion por el 
Buceo. 

" 3. Que desea que llegue à noticia de los mercade- 
rcs y navieros que el Gobierno tratarâ como à contraban- 
distas, y como à enemigos à todos Jos buques y cargamen- 
tos que tomare en la costa del Buceo, antes v despues de su 
descarga ; 6 que justificândose habcr hecho comercio en 
aquel punto, entren despuos al puerto do la capital, ô à 
otros donde la autoridad del Gobierno se halle establecida. 



APUN^ifes msnroRicos. 309 

•* Complidas asi" hts ôrcfehcs dôl Gofeferno tengô el hro- 
nor, &c. — Santiago Vazqùer. — Al fifr. Cônmil de. . . •" 



Sobre este documetito el Consal de los Estados tJnidos 
de Norfe- America establecié la polémica que se vé de la 
fiotA que ira en segoîda, asi como la respuesta def Gobier- 
no, Volvieron los pnbficistas â salir al frente para dcfen- 
der el robo invocando el principio bârbaro deî botin, y en 
ta civiiizacion adèlantada de nuestra época, fué el agente 
de esa Nacion que ha sido el primer rruto de elta, quien 
lomo sobre si lo que apenasjMxlîa pasar cuando no habia 
mas que amos y vaisaiios, y todo era licite al que poseia el 
poder de la lanza y del sable* — 



(Traduccion.) 
*' Consuiado de les Estados Unidos. 

" Montevideo, Julio 25 de 1843. 

"* El abajo Hrmado, Consul de los Estados Unidos, tu- 
vo el honor de anùnciar (con fecha 19 del corriente) el re- 
cîbo de una Circular de S. E. el Ministro de Estado v Né- 
gocies ExtranjeroSydatada el 13, rogàndole tuviera la in- 
dulgencia de concederle algunos dias para prepafar una 
contestacion sobre cl importante asunto que ella contiene, 
por lo que hace alcomerciode los ncutrales con los enemi- 
gos que han inv&dido esta Repûblica, y estando en pose- 
sion de una parte de su terri torio, han decretado que el 
puerto del Buceo sea un puerto légal de entrada. 

" S. El se sîrve manifestar " que las leyos de esta Rc- 
" pûblica prohiben toda clase de comercio, interne y ex- 
" terior, con aquellos puntos de la costa que no son pucr- 
^' tos habilitados, cuyo comercio es declarado contrabando 
" y castigado como tal. " El abajo firmado no puede de* 
jar de reconocer 1î^ justicia y el derecho de esas leyes, 
siempre que los puntos ô puertos de la costa estén baio la 
jurisdiccion y en posesiondel Gobierno reconocido de es- 
ta llepùblica. S. E. admite que el punto 6 puerto del Bu- 
ceo esta en posesion de un Ejército Extranjero^ que sitia 
al mismo tiempo â esta capital, por consiguiente este Go- 
bierno no tiene dominio alguno sobre aquella parte del 
territôrio asr ocupada, y los buques neutrales que vayan 
alti â objetosde comercio, no cpmcten violaciôn alguna de 



fiW MONTEVIDEO. 

sm caracteTi ni de las loyes de aduana de este Estado^por lo 
^ue la captura 6 apresamiento de esos buques, nodehérà ser 
4i:onsiderado ilegâl mientras e1 puerto 6 punto referido no 
se déclare bloqueado, con fuerzas suficientes para el efec- 
jto, £1 abajo firipado somete â la consi^'eracion de S. £. 
los sîguientes punies ô principios p^tablecidos en la Corte 
Suprema de los Estados Unidos* — ** La porpion de terri- 
^* torÎQ de lo3 Estados Unidos, coupado nailitarmente» 6 
>' conquistado por un epemigo pùblico, debe coosiderarse 
*> como pais cxtranjero en lo que respecta a las leyes de 
-•* aduana." — Corte Suprema de los Estados Unidos^lSld. 

*' Lqs ^itticulos irnportados en clla, no son importados 
•*Ken los Estados Unidos, y esta n sujetos solo à aquellos 
" derechos que el conquistador quiera imponer. " — Idem. 

** La evacuacion del territorio conquistado por el ene- 
" migo, y el establecimiento de la autoridad de los Estados 
" Unidos, no cambia el carâcter de ks transaciones interîo- 
^' res. £1 derecho de postliminio no es aplicable al caso, 
" y los bienes importados^ anteriormentc, no estân obliga- 
•'* dos 4 pagar derechos a los Estados Unidos." — Idem. 

" En conformidad con lo que antecede, parecc que el 
Cobierno de los Estadqs Unidos reconoceria que la parte 
4e1 territorio que esta en posesion del enemigo extranjero, 
se \ifilla. sujeta â él, y no bajo las leyes de. aduana del Ésta- 
do, porque el Estado ha sido privado por conquista de 
^quella parte de su territorio ; y aunque la posesion pueda* 
sel* temporal, el prindpio es inmutable. S, Ê. dice ''que los 
buques neutrales que negocien con el enemigo, se declaran 
^n el hecho epemigos de esta Repûblica," en contestacion 
M lo cual, el abajo firmado debe significar â S. E., que bu* 
^ues con la bandera neutral de los Estados Unidos, condu- 
jcen prpvisiones â esta ciudad sitiada hace algunos meses, y 
han sido tambien conductores de tropa y municiohes de 
guerra, de este puerto de Montevideo â Maldonado y San- 
ta Lucia, por disposicion del Gobierno, y seguramente S, 
£. admitirà que el neutral debe necesariamente ser impar- 
jnal. — ** Asi como pna nacion neutral dcsea segurîdad en el 
goce de las ventajas de la neutralidad, asi tambien debe 
observar la mas estrlcta imparcialidàd con los podercs 
belîgerantes, pues que favoreciendo â una de las partes 
con perjuicio de la otra, no puede exijir que esta le trate 
fiino como partidario y aliado de su enemigo. "i— Watte! 
pôg. 332. 

" Cop respecte a la si^uiente obscrvacion de g. E. 
.sr-." Que los Agcntes cxtranjcros acreditados cerca del Go- 



ArUltTBt HISTORICOS. 311 

** bierno de la Repûblica, no pueden reconocer en ella otra 
<« autoridad que la del mismo Gobierno, sin abandonàr en 
** el hècho sus deberes y renunciar sus inmunidades, " — fà 
abajo tirmado debe responder por su parte de un modo decidi- 
damente negatîvo por lo que hace aUerràon'ode que esta en 
vosesion. El abajo tirmado nopuede reconocer al gênerai D. 
Manuel Oribesinocomo gênerai en géfe del ejércitoai^nii- 
tino que sitiaesta capital, ocupando unaporcion delpaispor 
fuerza 6 conquista^pero crée que por el derechodeconquista 
el gênerai Oribe esta investido con la facultad de abrir el 
comercio é imponer derechos en el punto que ocupa. — 
" Como las ciudades y territorio ocupados por el enemigo» 
'* se dominan conquistadas, toda la propiedad movible por 
*' éltomada, viene à ser botin : este botin pertenece natu- 
'' ralmente ai soberano que hacicndo la guerra lo adquiere 
^ por conquista, y la Nacion hôstii esta garantida de tomar 
^ para si la propiedad gue puede convertir à su propio uso.** 
Wattel p6g. 365, — y si las propicdades neutrales sufren 
en taies casoç, el duefio puede solamente apelar al gênerai 
héstil 6 à su gobierno por indemnizacion. 

'* En contestacion alarticolo B ^ de la Circular — '' que 
^ él (el Gobierno) desea se notifique é ios comerciantes, 
** capitancs de buques, &n., que et Gobierno tratarft como 
•* a contrabandistas y cnemigos â todo buque y cargamen- 
** to que sea tomado en la costa del Buceo, antes é despucs 
** de la dcscarga, ô al que se le pruebe que ha hecho comer- 
'' cio en aquel puerto, y entre despues ai pucrto de esta ca- 
" pital, ôcualquiera otroque esté bajo' la autoridad de es- 
** te Gobierno en ejercîcîo " — el abajo firmado tiene el ho- 
nor de informar â S. E. : que Ios deseos del Gobierno se 
han cumplido, y que ha trasmitido una copia de la Circu- 
lar ai Consul de Ios Estados Unidos en Buenos Aires, como 
tambien al Comandante en géfe de las fuerzas navales de 
Ios Estados Unidos en las costas del Brasii ; y que dirijirâ. 
otra copia de la misma ai Gobierno de Ios Estados Unidos 
por la primera oportunidad. No corresponde al abajo fir- 
mado nacer reflexiones sobre las medidas que ese Gobier* 
no créera propio adoptar con respecto â Ios buques de Ios 
Estados Unidos, que comercian impardalmente con Ios be- 
ligerantes en Ios puertos del Rio de la Plata, pero en el ca- 
so que aquellas capturas tuvieran lugar, es de su deber pro- 
tester contra talcs procedimientos, referirlos â la conside- 
racion de su Gobierno, para la décision que sea légal. 

*' £1 abajo firmado aprovecha esta ocasion para recor- 
dar respetuosamente la captura de la goleta americana 
"Carolina" cl 17 c^el prôximo pasado, y del bergantin "Tra- 



912 Mownsynmo 

fal^ar'' el 19 djel Qibn)o« cuyos buques fuçron èonducidos à 
^ste puerto por la notilta Nacional ; — Fa primera cstaba 
ianclada en l^ parte exterior de la bahîa, co.ntenieado a su 
horào uiii cargam.énto de yalor, y cl segundo çerca del bu- 
Vjue de guerra de los Estados Unid.os "Juan A dams/' en 
lastre, y habîendo sîdo abordado la tripulacion se separo 
dô clj cfcspue» de lo cual pas6 à Buenos Aires, en dondc el 
^apitan protesté apte el Consul americano contra el ilegal 
.dpresamiento de çu buque, por las Autoridades de Montc- 
•îideo, reclamando sobre los danos infcridos por las mis- 
fnas, de cuya protesta el abajo firmado tiene cl honor de 
jncluîr copia a S. ]^., y le suplica se sirva acusarle recibo 
ilc efla. — Tîl curso seguido por el Gobierno hasta aqui, çon 
Jâ "Çarolina ," su çargamento y tripulacion, parece tan ex- 
]traordinariocomo inusitado en casos semejantes. No se 
jia permitido ^1 capiton y tripulacion, que se presenten en 
" ^ië ÇoK\9uladb para dar sus relaciones relativamente à su 
^iajc y captura ; mientras tanto, el çargamento se ha pues* 
16 en tierra, y durante este tiempo muchos articulos de 
ihercancias h an sido extraidos de aborde par los emplea^ 
4os 4çl Estado. 

""El abajo firmado se dFrijiô al Colector General da 
la AduîiDa, con fecha 20 del proiçimo pasado, prateHando 
iîotxtra la remocion de dicho çargamento del bftque, mien- 
ira^ no se obtuviesen aquellas declaraciones ; sin embargo 
^1 çargamento fué conducido & tierra, y dcspucs deposi- 
lado en los almaccnes de la Aduana, se tomô un inventa- 
l*io de él, pero no se mando hacer avaluacion alffuna por 
Jas Autoridades. — £1 abajo firmado fué informado por cl 
^Colector General, que dicho çargamento estaba en depô- 
^ito, y cra de suponer que este séria sagrado, & menos que 
^u carâcter cambiase por la dejci&ion de un tribunal légal ; 
pero por el contrario, una gran parte de dicho çargamento 
fué removîdo, y se hizo uso de él por ôrden de las Autori- 
^dades para el éjército, con violacion de todos los principios, 
/}e las levés y de la justicia. 

" El abajo firmado ha sido informado por el Juez del 
Cîrimen, que el caso de la "Çarolina" ha proccdido de la 
violacion de las Icyes de Aduana del Estado, sin a^rcgar 
otro cargo alguno. Las citas y observacioncs hechas en 
/îsta comunicacion, prucban queel buque no ha cometido 
-violacion de las leyes de Aduana de .este Estado, en adi- 
4:ion à lo cqal, puede probarse oue ninguna parte de su 
xargamonto se habia dcscArgaao hasta su arribo a este 
puerto, que el capitan no ténia intencion de faltar à las 
Jeycs de esta Rcpûblica, y que cmprcndiocl viajc baju .la 



AVVMXSfi misfôsLicos. 813 

pl«Qa s^gvrMad que ie dÂQ el Cod9uI de los Estados Uni- 
dois eq BueoQs Ayrea» de qu^ era completameote légal eo* 
merciar en el B^ic^ :-^aoa pruel>a de 9u înocencia es, qiie 
j>a hisKO 090a alguqa para çvadirae de los apreensores, ni 
octtliô DÎnguQo d^ loo dpcumentos que teniaa relacloa cod 
çl vkje y cargamento,, y olra prueba suficieute de esa ino- 
c«ncia, es la corta suma de 450 pesos de flete que debia 
reeibirpor e) viaje. 

'' £1 ab^jo firmadok en ooQsideracioD & todos los he- 
ckos y pruebaa que ha eslablecido, sobre la lemlîdad dcl 
yiaje de la goleta "Carofina" do Buenos Aires alpuerto del 
Buçco, crée de su deber protestar oficiaJmente y de la ma- 
nera mas 9Plei»nei contra la captura y detencion de la di- 
çba goleta ''Carolina" y au car^amento, contra la deten- 
cion del capitan» oficiales y tripulacion, y contra el uso 
ilegal hacho de ana gran parte de dicho car^amento por 
orden de las Autoridade? de este Gobierno, sin prévio jui- 
cio ô oondenaçion» y protesta ademas contra todos los pix>« 
cediniieatos eoianados de dîcba captura, como ilegal y 
oprestva del comercib légal de los Estados Unidoe. 

« £1 abajo firmado en conclusion réitéra a 8. E* el 
Ministre de Êstado y Neçooios Extranjeros, las scffurida- 
des de su diatinguida consideracion y respeto.-^R. M. Ha- 
miiton. Consul de losEslados Unidos.^ A S. E. el 8r. Mi- 
iQistro de Estado y Neeocios Extranjeros. Montevideo. -^ 
Esta confornie-^'Adolfo Rodriguez/ " 

ContieUacwn. 

** Ministerio de Relacîones Exteriores. 

'* Montevideo, Agosto 5 de 1848. 

^* He pucsto en conoeimiento del Gobierno de la Re- 
publica la nota que el Sr. Consul de los Estados Unidos de 
Améffica me hizo el honor de dirijirme con fecha 25 de Ju- 
lio, en respuesta à la roia Circular de 13 del mismo, relati* 
Ma al ilegal comercio de importacion y exportacion que se 
intenta naeer por el Bueeo, y he recibido érdenes para re- 
bâtir, en contestaoion, algunos puntos de los contenidos ea 
eaa nota, que el Gobierno considéra contraries al Derocho 
de las Naciones, y a las mas esenciales prerrogativas de 
la sobprania» 

** Toda la comunicacion del Si\ Consul esté fundada 
sobre el principio, de que la eonquista de un pais, 6 de par- 
te de su tqrritorio, dû derecbo al conquistador para habili- 



314 MONTAVIBBa 

tar puertos de coniercio en los pu&tos que domina, pal'a 
establecer aduanas, y percibir los derechôs qae imponga 
à los géneros en ellas importados :— que, por consecueh- 
cia de la legalidad deesos actes, pueden lo9 neutrales co*- 
merciar Hbremente con lospuntosasi habilitados, sin agra- 
TÎo del Gobierno à quien la conquista priva de lésa parte de 
«u territorio. 

" Sin discutir ahora la verdad de ese principio, el Sr. 
Consul me permitirà decîr : que su apUcacion al caso del 
Buceo es completamente inexacta. Desde luego, no puede 
admitirse sin évidente trastorno de principios universal- 
mente reconocidos— que los derechôs, cualesquiera que 
sean, que dâ la conquista à la posesion segura de un terri- 
tario, nazcan igualmente de la simple ocupacion accidentai 
y disputada de un pedazo de terreno, en el que diariamente 
tiencn lugar opcraciones militares, y, siento decîr, que en 
ese error manifesta hallarse el Sr. Consul, cuando estable- 
ce que el principio permanece inmutable, aun cuando la 
posesion del territorio sea temporaria. '' Existe en el de- 
recho de gcntcs como en el civil, una positiva y grayisima 
diferencia entre la j)osesion, y la simple ocupacion acciden- 
tai :*-son hechos de naturaleza esencialmente distintos-, y 
distintos son, por consiguiente, los derechôs à que dan ori* 
gen. La primera supone peiinanencia en el lugar poeeido 6 
conquistado y puede dar derecho para ejeroer actosde na-" 
turaleza pertnancntc : mientras que la sesunda, como pu-> 
ramente transitori», apenas nutoriza aquelTos actes necesa- 
ries para el logro del fin accidentai que la motiva.^Se 
coniprende bien que los neutrales reconozcan en cl que 
conquistô, 6 en el que posée en segnridad un XerTitt>Tio,el 
derecho de abrir en él comercio con cl cxtranjero ; por- 
que esc territorio no ha de permanecer indefinidamente 
cerrado a la comunicacion universal : alguno ha de man- 
dar en él, para reglar sus relaciones con los extranjeros, 
y no pudiende mandar el gobierno que le perdio, es natu- 
ral que se recenozca de hecho el dominio de quien lo po- 
sée en seguridad. Père nada de este concurre en el géfb 
de un ejército, que ocupa accidentalmente unacorta porclon 
de territorio, sin caracter alguno de permanencia ; territo- 
rio donde habitualmente se combate, y cuyes limites va- 
rian diariamente, segim que avanzan ù se retiran los com- 
batientes, segun que las < peraciones militares son mas 6 
menés felices. En este caso no se puede suponer que el 
gobierno del Estado se hnlla desposeido de un territorio 
que disputa con las armas ; y menés rcconecer como auto- 
)i<iad, ni aun de hecho, capaz do recmplazarle, la dcigéfe de 



APUNTBS mSTOAICOS. 315 

UD ejéi'ciio de operacianes, sin residencia fîja, sin segura 
poaeBÎoiik Para no biiacar ejemplos, sino en la misiha guer- 
ra actuai» el Sr. Consul ba yisto que las fuersas que man- 
da D. Manuel Oribe ocupaban, à principtos de Junio, el 
iitoral basta mas alléde Solis : à mediados de ese mes, la 
simple derrota de una division le bizo porder todo el ter- 
ritorio en que operaba, y retirarse sobre la capital, en eu- 
yascercanias ha permanecido, confinado à un pequeftoter- 
peno ; nuevas operaciones han alejado despues un poco 
mas al General Rivera, y Oribe ha vuelto à estender las 
suyas, à cuatro 6 seis léguas en el mismo territorio de que 
fuc antes arrojado. i Como sùponer que estas accidentâ- 
tes ocupaciones puedan surtir ios efectos de una conquisia, 
6 de ta segura posesion de un pais 7 No puede ser : el 
Derecho de Gentes no lo recanoce asi. 

^* Y la razon aplicando el principio al caso qiie se dis- 
cute, es tan sencilla como convincente. £1 comercio ex- 
terior consiste en el cambio de productos de patscs remo« 
tos : las espediciones rcquieren tiempo considérable para 
reatizarse : y no se puede por lo mismo suponer que tenga 
dereçho de estabiecer puertos,. para ese comercio, una au- 
toridad precaria, accidentai, que no tiene. seguridaJ de 
conserver elpuerio que habilita elticmpô necesario para 
reabzar laa espediciones. 

'' Por otr^ parte, Ios principios dcjan de ser taies, u no 
tieneb aplicacion alguna, dèsde que Ios Iiechos Ios contra- 
dicen, La habilkaoion de un puerto, de una aduana, su- 
pone indispensablemente laexistencia de una poblacion 
que consume y produce ; porque no es verdad que se co- 
mercia por puntos donde no hay consumidores ni produc- 
tores. Enel Buceo no hay poblacion, no hay camino nin* 
guno por donde puedan conducirse en seguridad à otros 
puntos consumidores, Ios efectos que por alli se exporten : 
no hay quienes produzcan, ni quienes acumulen lejitima- 
mente objetos que exportar ; y por consiguiente, aun cuan- 
do se reconociese en teoria el derecho de ocupante precârio, 
para abrir puertos al comercio, el hedio mostraria siempre 
que, en el caso del Buceo no tiene aplicacion esa teoria, 
porque no se trata de abrir un puerto al comercio, sino 
ùnica y esclusivamente de proveer à un ejérctto, y de ex- 
portar productos mal adquirido^i. 

'* No ba podido el Gobierno dejar do sorprenderse al 
ver cpe el Sr. Consul cita à Wattel, para probar que la 
propiedad particular, tomada por el enemigo en cl territo- 
rio que invade, se llama botin y pcrtenecc al invasor que 
la toma. Esta cita— aun cuando el Sr. Consul no lo dice — 



316 sioiiTjsriDSO. 

pcurece ser la respiiesta que dà al JmAo de que tos eueros 
qifte D. Manuel Oribe exporta por el Bnceo, son robados à 
sus lejitimos dueilos. Pero permitaseme decir: qae esa 
tcoria dcl botin, se halla muy unÎTersalmeiite proscr^ta, 
lanio en ios principîos cuantoen la pmeiîca, portodas ias 
naeiones ciTilizadae. Ese ea uro de Ios nluchos prqgresos 
que la civilizacion, y el convencimiento prâctico de ios 
verdaderos iutereses de Ios puebk», han introducido en et 
derecho de laa Naciones. Todos Ios pablicistas moderoos 
condetian ya como barbara y desusada la doctrina del bou- 
lin de propiedades particulares* sin que Wattei, «ntigao ya 
en ese como en otros punto^ piieda bastar â sancionarJa. 

« Pero, aun dado que se reconociese todavia ese pria* 
cipio anticuado y destructor, él autorizaria cuando mucho 
à Ios neutrales, para coraprar, en seguridad y buena fé, loa 
génères robados por el inTaaor, cou el nrmbre de botin : 
mas nunca para fomentar ese pillage, para excitar el robo, 
proporcionando Ios medios de eltraer y poner en cobro, 
la propicdad robada, que de otro modo no podria expor*- 
tarse. Los buques que vengan si cargar en el Baceo 88ben< 
positivamente quenovienen âllevarotra cosa que gène* 
ros mal adquiridos : saben que su concurrencia à ese pun- 
te, es el ûnico medio que tiene el ejército de Oribe de TOn- 
der y extracr Ios cueros que roba : saben por consigiiieftte,' 
quesiellosnoconcurrtesenahi^aquelejéi^hono teiMhia esti- 
mulos para depredai* las propiedades, y las depredarian 
mucho menos. En preseocia de estos hechos de verdad 
innegabie — hechos que el misrao 8r. Cônsol reconoce ser 
ciertos, cuando considéra lejitimo boiin Ios cueros que ven«> 
de Oribe — no puede el Gobiemo de la Republica persush 
dirse que el de Ios Estados Unidos quiera reconocer como 
comercio lejitimo y honroso, el que tiene por ûnico y re- 
conocido objeto, extraer propiedades robadas: puede tal 
vez ser muy lucrative : pero séria, de cîerto, muy dbo* 
honroso y muy ilegal. 

** Agregaré todavia otro hechono menos évidente ; y 
es, que cl territorto de la Repùblica encierra numerosas 
cstancias pertenecientes à extranjeros^— muy esçecialmen- 
teciudadanos del Brasil^cuyas propiedades jamâs po- 
drian considerarse botin del enemigo, aun reconociendo la 
doctrina de Wattel, citada por el 8r. Consul. Entretanto 
Ios cueros pertenecientes à todos esos extranjeros, son 
vendidos pOr Oribe junto con ios de Ios nacionales, sin' 
que baya ni pueda habor como distinguirloani separarios, 
porquc las ostancias estàn desicrtas, ningun reconœedor 
de cueros hay en el Bucco, y Ios registres de las marcas — 



APUNTBS RUTOBiCOS. S17 

Mni^ 4i0lixiUyo de eitt claae de propiedades^csisten en 
)l^ ofiçiqas de esU capital, i Crée el 8r. Consul que sera 
lejiiîino cooiercio el venir à comprar esas propiedvdes ex* 
tranjeros robadas por el ejérciio de inTasion ? Y no se di- 
ga que d Gobiemo de la Kepùblica no tiene representacion 
para rec^mar reapecto de la propiedad extranjera ; porque 
en primer lugareso.no varia la naturaleza ilegal dol eo- 
inercioy y en segundo, aquellas propiedades forman parte 
de lariqueza ierrùorktl dri.paio, en coya conserracion 
tiene el Gobîemo iateréa directe y propio à mas de ia pro« 
teccipaque le debe. 

'^Deppveadeloeâpuettohasta aqui, ISàciimente cono- 
cerà el Sr. Céminil cuanto ti^ie de inexacta la eompftf acion 

rbaee entre el comercîo de viveres con esta plaza sitia- 
hecboenbuque^aoïericanosyy el comercio que se in- 
tenta hacer por el Buceo. El puerto do Montevideo e^tà 
abiertQ al eomercio extraniero hace largniaimoa anos : ha y 
en él una contiderable poblacion que consume y produce : 
bay una inmensa cantioad de propiedades, de capitales y 
de personas extranjeras^ocupadas en el eomercio, desdemu- 
cho tiempoantes de la guerre : elBuceojamàs fué puertode- 
comerctOy no hay en él ni poblacion que consuma, ni depé* 
sitoa, ni capital alguno empleado de antemano. Las im" 
portaeione» en Montevideo son destinadas à provoer «m 
gran mercadot las del Buceo tienen po9* ûnico vbjeto pro- 
veer un t^ército. Las exportaciones por el primero son 
de articuios cuya lejitima propiedad esta reconocida y 
comprobada : à nadie perjudican. Las del Buoeo no pueden 
HT sinode articuios robados : son imaofensa é sus lejitimos 
dueftos. Aqui se continua un eomercio lejitimo que existia, 
sin hacer Innovacion alguna : alli se empieza û hacer un 
tràâco prohibido, introduciendo una novedad apoyada 
ûnicamente por la fuerza, y en provecho cselusivo de uno 
de les beligeranles. No hay, pues, la mener analogie en- 
tre uno y otro eomercio, ni por consiguiente, la imparcia- 
lidad que el Sr. Consul supone. 

'' Hespectode les buques, que han .conducido armas 
y municiones por cuenta del Gobiemo, claro es que han 
corrido el riesgo de ser detenidos, y confiscados les articu- 
ios que condujeron. Esas son operaciones que, propiamen* 
te pertenecen à la guerra, no al eomercio ; y lus que las 
emprenden saben que corrcn aquel riesgo, à que volunta- 
riamente se someten, por un interes muy snperior al que 
les procuran las simples operaciones mercantiles. 

** £1 Sr. Consul habla de Aduana estabiccida en el 
Buceo» y de oficiales encargados de percibir los derechos. 



S20 IfOmiVIMO. 

su s^knria ettar sDguifo, de que «c ha dô aditiihistrar i^cta 
y entera justicia. 

** Concloiré c6ta respuesta, ya demtdlado laiiga, con 
una obsenracîon, cuya fUena ifie parece que q)reciarâ de- 
bidamente et Sr. ConauK 

'' Las naeiones todas que eonierciati cotl ei Rio de la 
Plata^ y cou laa demas Beccioaea de la America antefe espa- 
fk>la* se quejan constanteitient^ de los perjuicios inmensos 
ciue les cauflael estadode guerra caai kaliitualen que se ba- 
lian estos paises : todas ciaman por la termhiacîon de eae 
flajelo ; todas tteDen igual iikteres en disminoir ios csrtnr 
gesde la guerra, y on eontribuir al ostab|eci«iienU> de ta 
pass. Si en ves de emplear los mecUos para tt^ar & ese fin, 
se empefian esas mîsmas nacioâea en autorisaar, ccbbo legî- 
tioio comercio, las corapraa y extiiaecion de km frotos que 
el ejército de un pais» roba en el territorio de su vecino, es 
évidente que dan un estimulo à las invasioms reciprocaai^ 
y fomentan esa guerra de devastacion y de escàndalo, tan * 
perjudicial à los intereses de los neutres, como âlospro- 
pios nacionales. No es posible que este papel desee repro- 
sentar una nacion poderosa, libre, que ticne à mas de sus 
intereses mercantiles cspeciales motivos de simpatia por 
los pueblos de esta parte dcl continente- 

" Dejando cumplidaslasordenes de mi Gobierno, ten- 
go el honor de saludar al Sr. Consul de los Estados-Ùnidos 
cen toda consideracion.-^ Santiago Vazquez* — Sr. Consul 
de los E. U, de Norte America. 



Por mediados de este mes llegô â esta capital el Sr. 
Juan Lins Vieira Cansançao de Sinîmbù, nombrado Mi- 
nistre Résidente de! Imperio del Brasil cerca de este Go- 
bierno. Pocas elecciones podian haberse hecho mas acer- 
tadas, si el gabinete de) Brasil bubiese encontrado mas 
energia en el carâcter de sus individuos, para realzar al Im- 
peria à su vcrdadera situacion, ya que se manifestaban por 
otra parte ilustrados sobre los verdaderos intereses de él, 
en la luçha que esta Repùblica sostenia conRosas. El Sr. de 
Sinimbii era un hombre perfectamente calificado para su 
situacion. llustrado por conocimientoa adquiridos que 
habian venido â onsanchar bellas disposiciones naturales ; 
habia cultivado con provecho'el estudio dcl hombre, que ha- 
bia tenido ocasion de ejcrcitar en susmaltiplicados viajeâ : 
poseia aed esa sagacidad fina, que esta tan distante de la pei'pé- 
tua suspicâcia de la ignorancia ; y no deiàndosc conducir 
por juicios prévios, ni respecte â hombrcs, ni respecte- 



APUNTES mSTORICOS. 321 

à hcchos, formaba ios Huyos, abriendo la «enda nueva que 
le daba su propia observa cion y sus propias meditaciones. 
De aqui resultaba, que sus palabras se adquirian desde 
lueTO el grado de confianza que moix^cen la» de un hombre 
de nonor y de buena fé, que dotado por otra parte de Ios 
modales mas corteses y de una compléta facilidad de ima- 
ginacion, habria sabido decir aun lo que fuese desagrada- 
bie sÎD dar ofensa. 

La llegada de este caballero se hizo, pues, una ocur- 
rencia importante, que muy luego puso en accion las me- 
ditaciones del Ministerio y aun del gabinete, para estàr en 
estado de entrar en las negociaciones à que debia dar lu- 
gar aquella. 

De ellas hablaremos en el tiempo que corresponda al 
desenlace que tuvieron, y entre tanlo se verâ el papcl que 
las ocurrencias van haciendo representar al Sr. de Sinim- 
bù y al Imperio : al menos, dcsde aqui empieza una ëpoca 
en que ni Ios agentes de esta potencia, ni Ios oficiales de 
sus fuerzas maritimas, nos eran hostiles, como lo habian 
sido hasta entonces. 




TOMO I. 21 



CAPlTVIiO XIX# 

(Julio — 1843.) 



Departamento de Hacienda. — Observacioites, — Renun- 
cia del Sr, Mnfkox,. — Nombramiento del Sr. Ééjar. 



Ha sido con estudio que en todo el curso de esta obra 
ni hemos dedicado un capitulo especial cada mes a las 
operaciones del Departamento de Hacienda, ni aun siquic- 
ra hemos hechomencion de las di versas resoluciones y me- 
didas, por las cuales el tesoro pûblico hacia frente à las 
grandes y continuadas erogaciones que necesariamento 
debia exijir el estado de cosas que hemos ido relatando ; 
cuando desde el Capitulo II hemos dicho : que la guerra 
se empezô careciendo absolutamente de todo — sin dinero 
— y aun sin crédite. 

Efectivamente, la parte mas asombrosa,dondesehades- 
plcgado sin duda mas patriotisme, y que ha costado mas es- 
fuerzo, ha sido ver como se habîan deencontrar los medios 
pecuniarios^quesefuerongradualmente hallando, para acu- 
dir a todo. Fero por otra parte» si el vcncer csa dificultad 
aterrante, es uno de los actes que mas honor reflejan à la 
constancia y patriotisme de la administracion y del pats ; 
las medidas y los cspedientes que se han empleado, no son 
de aquellos que pueden dcjar una leccion que imita r a los 
que vengan despues, y no merecen una enumeracion deta- 
lladay comentadaque consigne la historia. — >ledidas pu- 
ramente de circunstancias, con objetos y sobre objetos pu- 
ramente del momento, que muchas de ellas solo quedan 
plenamcntejustificadas por esas circunstancias mismas; 
nada dejan para ja cicncia de la administracion de las ren- 
ias pùblicas, por mas que el patriotisme deba aplaudirlas 



APUNTBS nisrrômcos. 323 

fiiemprq ; y solo tomadas en conjunto, en la totalidad de su 
resultado, vîenen à fortificar la verdad» de que cuando los 
Ëstados son verdaderamente ricos» porque lo son los 
particulares que los habitan, en la riqueza de estos esta el 
▼erdadero poder y riqueza pûblica, que los gobiernos pue- 
den hacer venir à sus manos en las grandes exigeneias, sea 
de un modo ù otro. Y en sentido inverso, que cuando los 
paises son pobres, porque su industria y su libertad han si- 
do trabadas 6 aniquiladas, poco importa su poblacion ni 
su estensioUy ni los medios que se empleen^ nada se les 
pnede arrancar, porque nada tienen que dar. 

La riqueza, el poder que habia dado al Estado Orien- 
tal una docena de aâos de independencia y de un régimen 
de libertad, se muestra en lo que ha hecho, y solo hay que 
lamentar que su gran poder vital haya solo venido à po- 
nerse a prueba, cuando ya el enemigoestaba â las puertas 
de la capital, y que esta sola debia concurrir à toda la exi- 
gencia. 

Ya lo hemos dicho en alguna otra parte : — la situa - 
cion era de aquellas en que todo era lîcito, porque sobre to- 
do era preciso — vencer. Para el pais, para los hombres 
que mandaban, para la gran mayoria en que se apoyaban, 
no habîa alternativa. El enemiga mismo,su modo de hacer 
la guerra, les cerraba la puerta â toda esperanza, y no les 
dejaba mas recurso, mas salvacion, que la victoria, La re- 
sistencia, pues, como hombres, se fundaba en el primer 
preceptode lanaturaleza — la propia conservacion. Como 
patriotas, se apoyaba en el primer canon de la sociabi- 
lidad: — la independencia, la libertad. Conx) magistra- 
dos, esta defcnsa en que salvaban estos principios, era el 
primer precepto de la Carta Constitucional de la tierra. 
Como polîticos, estaba visto que en la salvacion de esta 
Repùbiica, eran salvadas una porcion de cuestiones socia- 
les universales ; — civilizacion — progreso — libe]*tad de in- 
dustria— ^libertad de comercio — los*principio8 todos, enfin, 
porque se hizola revolucion Americana, é que iba lî quedar 
substituido el sistema barbaro y retrôgradoque se vé pues- 
to en ejercicio en la otra orilla del Plata. Como hombres 
amigos de la humanidad, la Victoria erael ûnico mediode 
acortar los maies de la guerra ; porque desde que se vîô al- 
zarse el pais en masa, para hacer la resistencia, ya se vio 
tambien que esta guerra séria interminable, mientras osa 
resistencia no consiguiese su objeto. Podria fluctuar con 
mas 6 menos buena fortuna : los patriotas Orientales po- 
drian verse proscrîptos y errantes como los patriotas Ar- 
gentinos: elles lucharîan siempre, caerlan — no importa — 



324 UOHiTSVIDBO. 

el priDcipio social al fin triunfaria ; — y la lucha perma- 
nente no haria sino aumentar los maies, la sangre, y lievar 
la inquiétude los Ëstados vecinos* 

Degollo y raato Carlos V, y la reforma se establecio, 
y triunfo en Alemania. Degollo y matô Felipe II, y no 
logrosino aniquilarelpoder de Ëspana, conel alejamiento 
de la industria y riqueza que acojiô la Inglaterra» sin impe- 
dii* por eso la libertad de Ilolanda. Degollaron y mata- 
ron los Ëstuardos y los nobles Ingleses, y uno de.esos ro- 
yes page en un cadalso los pecados de todos, pai*a que los 
principios triunfasen en Inglaterra, y produjesen su poten- 
cia actuaK Carlos IX habia producido la San Barthélémy ; 
persiguio y mato Luis XIY, y Luis XVI subio al cadalso, 
y la Francia sacudio la £uropa. — La humanidad gimio en 
largas guerra^, basta que la humanidad consiguio su obje* 
to. La guerra del Ëstado Oriental, era una de estas guer- 
ras — de sociabilidad. 

Los que hayan ido leyendo la relacion verîdica de los 
hedios que hemos ido diciendo ; los que hayan vjsto em- 
pezar^e esta guerra, despues de una Victoria, ni siquiera 
alzando cadalsos — en lo que hay aJgo de noble para la 
frase — sino sacrificando los prisioneros por el deguello hu- 
miliante hasta en la forma que solo se eroplea con las bes* 
tias ; los que hayan visto continuarse esas acciones bàr- 
baras en la marcha del ejército invasor, y repetirse por 
siempre delante de esta capital y en todas sus correrias por 
el Ëstado ; ya convendràn en que no adelantamos suposi- 
ciones,ni razynamos sobre hipôtesis — son hechos establc- 
cidos. Nadie, pues, que conserve un destello . solamentc 
de razon, podrà reprochar que se defiendan, à todo trancc, 
hombres y pueblos, à quienes esta defensa les esta precep- 
tuada — 

For la propia conservacion ; 

Por la independencia y libertad de la tierra ; 

For la Carta Constitucional de ella ; 

For el interés de los principios sociales ; 

Por el interés de la humanidad. 
Hemos concretado, hemos repetido aqui, conceptos 
que estàn esparcidos en toda la estension de estos apuntes, 
y que o primera vista pareceràn hasta exôticos à la mate- 
ria de este Capitulo, porque en la épocaen que vivimos — 
en parte humanitaria, porque asi se proclama — es mas que 
todo,egoista y codiciosa ; y cuando apenas se dedican al- 
gunos raciocinios filosoficos, 6 algunos lamentos poéticos, 
à la sangre que &ie derrama a torrentes, se alza al cielo el 
grito herido, desde luego que la materia son algunos dîne- 



APUNTB8 mgfimcos. 325 

rosy el mezquino interéspersonal clamoroBO, m«i cuiifors^, 
sin acordarse dei motivo por que se le impone e) grava* 
men , se desquitan en morder sin mÎBericordia à los (jue 
tuvieron la desgracia de administrar un Estado, que exijia 
gadtos y no ténia renias. » 

En esta situacion, tôdos pideh, y tiénen razon para 
pcdir, porque todos sirven, y los servîcîos deben scr com- 
pcnsados, y la neccsidad estrecha a los que fos rinden : no 
hay mas que un inconveniente para tio darles à todos, y es 
que no hay que darles ; pero de esta razon nadie se hacc 
cargo, y sin embargo es la primera que hay que consultar, 
sobre todo para el Ministre de Hacienda, contra quien, 
como una consecuencia de que no dô, se alzan quejas 
que cada dia van creciendo, porque cada dîa se aumenta 
cl numéro de los que pucden formarlas. 

Pcro no todo son sueldos, y los empleados y el ejérci- 
to de la Repùblica Oriental, han dado una honrosa y mag- 
nàniina prueba de que en su paciencia han sabido obtcm- 
perarse à la situacion de la patria. Las subsistencia?, los 
articules de guerra otras cosas mas hay, que no dan espéra 
que es précise comprarlas 6 tomarlas, Ésto se hace, con 
la intencion siempre de pagarlos ; con la promesa muchas 
veces de hacerlo dcsde lucgo : pero como esta intencion y 
esta promesa, no tienen mas base, que las esperanzas y 
proyectos, con que es précise alucinarse une mismo mil 
veces para no abandonar la empresa patriotica, de grade 
en grade résulta, que el Slinistro acaba por no poder cum- 
plir, yse grita, contra el Ministro porque no cumple. — 
Los quejosos que aislando el pcnsamiento tienen razon, 
no quicren abrazar el todo, y tomar en cuenta que, no 
cumple porque no puede< — y que sin esas armas, esa pôlvo- 
ra, esos panes, esas subsistencias, — el pais se habria per* 
dido. 

£1 Ministro bien comprencje que dehe pagar : en ello 
se esfuerza, y para ello, con el dogal de la necesidad al 
cuello, se imponen contribuciones, se exigen préstamos, 
se hacen transaciones diversas, y enagenaciones de to- 
do. — No es el patriotisme elque viene a ofrecer por las co^ 
sas mas de lo que ellas valen, le que valen siquiera— es el 
interes egoista que l'as paga por el precio de la Jieçesidad 
del que vende. Éntonces se dice malditas operaciones — sa* 
crîfican, malbaratan las cosas— y no tan malosinose impu- 
ta mas que este. — Mientras que los que ban sufrido las 
contribuciones 6 dado los préstamos» agregan à este cia- 
moreo, cl como no se nos ha de cxigir, cl que ha de bastar, 



MONTSVIDBO. 

si todo se flialbarata— *y la carga es sieinpre contra el des- 
graciado Ministre. 

Junte algunoâ fondos asi, pero no para todos ni para 
lodo, en necesidades que vancreciendo,en unasîtuacion 
penosa que se va alargando, y que se hace mas dificil cada 
dia por ei lado de los recursos cuanto mas grande se va 
faaciendo por el de la fuerza — mas hombres» mas soldados — 
quiere decir mas armamento, mas apresto, mas consume, 
mas gastos. Se trata pues de distribuir lo reunido : el cla- 
mer queda mas vigoroso — parcialidad-^injusticia, y no 
tan malo si la reputacion del administrador no sufre heri- 
das mas punzantes. 

Epecas infelices, en cuya pintura poco impei*ta irse 
deteniendo ; el sacrificio que se hace en ellas en el silen- 
cio del gabinete jamas es bien conocido ni apreciado :— * 
«oie puede hacerfe sobrellevar la fuerza màgica, con que 
e\ patriotisme y la conviccion dan fortaleza a las aimas de 
temple dedicadas del todo â servir à la patria ! Los admi- 
nistradores de la Repûblicaen esta crisis, como individuos, 
se han puesto à la par de todos en las erogaciones : han 
hecho sin réserva sacrificios de su propia fortuna— y le 
que es mas : — ^hombres respetables y elevados, han supli- 
cado, han rogado, han sufrido humillaciones y desaires, en 
obsequio de la patria, y por proveer la tesorerla, â que 
ninguno de elles se hubiera sometido si se hubiese tratado 
de su interes individus!. 

Las medidas adoptadas se veràn en el mensagedel 
ane proximo: por ahora contraeremos !o oue dejamos 
dicho al objeto que nos propusimos :— senalar la salida del 
Sr. Munez del Ministerio de Hacienda. 

Este ciudadano de quien hemes hablado al anunciar la 
formacion del gabinete de 3 de Fcbrero no se desmintié. 
Abrumado por lossinsabores de su empleo ; empeerado en 
su salud por las fatigas de su situacion ; bajo cl peso del 
profundo dolor de la pérdida de un hijo estimable muerto 
de résultas de su contraccion â los servicios de la Linea de 
defensa, dejé su puesto. 

ElOobierno sine podia dar otra fuentede crédite â 
la administracion de la Hacienda, le diô la de la eleccion 
de D. José de Bejar ciudadano respetable y acaudalado, 
que habia dejado el Ministerio por el nombramiento del 
Sr. Vidal al ministerio gênerai, y el Sr. Bejar tuve el pa- 
triotisme de aceptar en este mémento de peligro, sin pa- 
rarse en que por elle se lanzaba voluntarie à esta lucha en 
que comprometia su fortuna y su vida. 



APUNTS8 HISTORIC08. 327 



'' MoDtevideo, Julio 8 de 1843. 



*' En coniecuencia de la renuncia que ha hecho el Sr. 
Colector General D. Francisco J. Muâoz, del Ministerio 
de Hacienda ()ue con tanta asiduidad ha desempenado, y 
forzado el Présidente de la Repùblica a respetarla, ha acor- 
dado y décréta :— 

'' Art. 1. ^' Admitese la renuncia que ha hecho el Sr. 
Colector General del cargo del Ministerio de Hacienda. 

** 2. El Présidente de la Repùblica reconoce y agrs- 
dece, la asiduidad y contraccion del Sr. M unoz en el de- 
sempeno de su cargo. 

^ 3. Nombrase Ministro Secretario de Estado en el 
Departamento de Hacienda al Sr. D, José de Bejar. 

*' 4. ComuniquesCy publiquese, y dése al R. N.—Sua- 
rez.— 'Santiago Vazquez.^ 




CAPIWIiO XX. 

(JuMO — 1843.) 



Es vestido el ejército. — Como se hhù. — Son reorganixa* 
dos los Hùspitaks. — Sitbseripcion de los hacendados en 
favor de las famlias. — Bendidon débanderas de las 
Jjegiones estranjeras. — El enemigo mina una casa aban- 
donada. — Los buques de Basas tiran balas sobre los veci- 
nos. — Salida del 6. — Orden del dia del coronel Thie- 
bauL — Muerte de Vico y SebastianL — Muerte del co- 
ronel Torres. — Boletines. 



Ya ea los trabajos de los otros Departamentos de la 
administracion en el mes âe Julio, de que nos ocupamos, 
hemos adjudicado una parte al Ministro de la Guerra. 
No fué este mes de ocio para su departamento. Era la 
atencion gênerai al ejército, recargada con la necesidad de 
vestir y equipar el que estaba en campana. Fueron las 
oficinas del Ministerio convertidas en talleres pai*a que 
bajo la inmediata inspeceion del Ministro presidiesc la 
economia ; para que se aprovechasen los servicios que al- 
gunos ciudadanos del arte dedicaban gratuitamente à con- 
<;urrir a los deseos de la autoridad ; para que ese mismo 
ministro pudiese por si dirijir las costuras y piezas de ves- 
tuario, à las casas y à los individuos, donde podian cens- 
truirse sin gravamen del tesoro. Para las familias era una 
nada, era un eittretemiento ; para los individuos que no las 
tenian era poca cosa el gasto, mientras que el ahorro de la 
totalidad era una suma importante para el erario. 

A si el " Nacional" del 24 contiene una larga relacion 
de articules remitidos al ejército en <;ampana* Otros nû- 
imeios del mismo periôdico contienen semejantes y la nu- 



APUNTSS HI6T6r1COS. 330 . 

merosa guarnicion de la capital, los nue vos cuerposde vo- 
luntarios , todos en fin eran regularmente vestidos. 

Por este tîempo fueron reorganizados los hospi talcs 
que dependian del Gobierno. El Ministre de la Guerra 
les dedico una particular atencion, y los fué sucesivamen- 
te proveyendo de los* articulos que eran necesarios. 

Sin alterar en mucho la organizacion facultativa que 
tenian, Ilamo dos profesores a estos establecimientos que 
luego se hallaron al frente de elles. Los profesores de me- 
dicina y cirujia Dr. D. Daniel Terres y Dr. D. Hilario 
Almeyda fueron los elejidos. Bajo su direccion sosteni- 
da por los auxilios dcl mmisterio, todo recibiô mejora en 
lo materîal, mientras que la parte facultativa no podia ser 
desempefiada por mejores intcligencias ni manos mas ha- 
biles. No confiaban sm embargo en su solo juicio, en su 
sola destreza. Las salas de los hospitales fueron abiertas à 
a todos los profesores nacionalcs y estranjeros : ellos eran 
invitados, ellos concurrian, y â cada caso grave, una nu- 
merosa consulta precedia que aseguraba al ùTtimo soldado, 
del apreciocon que se esmerabaen conservarlo h la patria. 
Es aqui el lugar de observar, que entre los profesores de 
las estaciones navales estranjeras que habia en el puerto 
se distinguieron por su asiduo amor à la humanidad los 
Sres. Roberts y Wood de la escuadra Inglesa. 

Muchas paginas nos tomaria, si fuesemos à detallar 
todo lo que se hizo en el ramo de hospitales, empezando 
por la incompétente condicion de los locales que fué pré- 
cise destinar à este servicio ; pero este trabajo que ha da- 
do frutos tan copiosos para la humanidad, no daria sino 
una narracion pesada que séria intolérable a la humanidad 
que la leyese. £s una amarga verdad, que en administra- 
cion como en el ôrden de la vida comuo, los detalles que 
son los que mas incomodidad dan, los* que mas aprueba 
ponen la paciencia, los que mas contrarian y oxitan â cada 
instante al génio mas pacato : esos detalles atormentadores 
pasan siempre inapreciados enk historia, y aun en el jui- 
cio de los hombres. Es preciso verloa, es précise tocarlos, 
peracoDocer lopesado del trabajo que imponen : sin lus- 
tre, sin esplendor, con la conviccion de que van à ser olvi- 
dados, sin dejar nada que consigne el recuordo en situa- 
ciones pasa|[eras, es la tarea mas generosa. Y de esta es- 
pecie han sido la mayor parte de los trabajos del Miniate^ 
rio de la Guerra y de sus dependencias en este mes. 

Todavia propuso à los hacendados una subscripcion 
en favor de las fomilias emigradtis, y en consecuencia de 



330 MONTBVI0BO. 

esta exitacioD se formé una sociedad para concurrir à su 
alivio. 

MieDtras tanto otras funciones militares, otras esce- 
nas capaces de sostci^er el entusiasmo çuerrero de esta 
poblacion armada tenian lugar, entreteniendo la imagina* 
cion en el espacio que deiaban, 6 las noticias de sucesos 
obtenidos por las fuerzas à' las ordeces del General en 6é- 
fe, 6 los encuentros frecuentes de la Linea, en que nuestros 
soldados siempre los mas esforzados, aun muriendo daban 
muestras del espîritu patriotico que los animaba. 

Antes nos ocuparemos de esas funciones, y en seguida 
de lots hechos autcnticos que marcaron este mes y que ni 
estân ni pueden estar suficiéntemente detallados en la so- 
briedad de los boletines,niientras que son hechos preciosos, 
historicos que caracterizan la naturaleza de la guerra o 
dejan preciosos pjemplos que imitar. 

La bendicion de banderas de las Legiones de Vo* 
luntarios de Francia é Italia que no habia podido comple- 
tarse el dia para que estubo designada por lo lluviôso del 
tiempo , tuvo lugar el 8 de este mes. El ** Nacional " del 
10 y ell 1 las describio bella y correctamente. 

A estas escenas de la civilizacion destinadas à inspi- 
rar sin duda el valor marcial, perq tambien la noble gene- 
rosidad guerrera que ella produce, venian a contrastar pa- 
ra verguenza de sus autores, los actos bàrbaros del enemi- 
go. No les bastaron ya esos atroces deguellos que a fuerza 
de repetirse pasaban en costumbre, y que este messe sena- 
laron de un modo mas especial en el deguello de dos fran- 
ceses, del que hemos hecho mencion por las circunstancias 
accesorias en el capitule 18. 

£11.^ dejaron una mina puesta en una de las casas 
inhabitadas que por la manana al establecer sus puestos 
abanzados ocupabati de ordinario nuestros soldados. Co- 
mo à las lO hizo su esplosion la mina y de unos 30 hom- 
bres del 5. ^ que estaban apostados alli perecieron 7 se- 
gun la ôrden gênerai del mismo dia. Asesinato cobarde ! 
La detonacion, el suceso, naturalmente debio producir un 
momento de confusion en esa guardia, pero el enemigo 
que no habia buscado mas que el bàrbaro placer de unos 
cuantos asesinatos, ni siquiera se habia preparado para sa- 
car mayor ventaja de una situacion que debia preveerse, y 
Qcometer y destruir el todo de la fuerza acantonada. Lejos 
de atacarla, los bàrbaros se pusieron à tocar dianas, y a 
hacer festejos y algazai*a, por la muerte traidora de unos 
infelices à quiencs con sus armas en la mano no habian 



APUiNTBS .HISTORICOS. 331 

osado embeslir. — ^Este hecho no necesita mas coinentario, 
que el que podria aplîcarse à otro que se ha visto repetirse 
en esta guerra, y es el que algunas vecea uno de los buques 
de la escuadra de Rosas se aproxîmaba à la costa, y dirijia 
algunas balas sobre la poblacion, para obtener el resultado 
de matar una muger que estaba lavando, un trabajador in- 
défense, ô estropear alguna casa de propiedad particular 
como senalaremos mas adelante. 

£1 5 hizo el ejército una salida con la mayor parte de 
su fuersa con el objeto de desalojar al enemlgo de sus pun- 
to6 y ejercitar nuestras tropas que cada dia mejoran en 
disciplina, espiritu y esperiencia. Todo se logrô: el enemi- 
go fûè desalojado aun de la posicion de las Très Cruces 
apesar de tener alli fuersas considérables y arrollado en 
todas direcciones. Nuestros soldados permanecieron tran- 
quilos mucho tiempo mientras se reconocia lo impractica- 
ble de los caminos. Lo facil de esta Victoria, esta inac* 
cion necesaria, pero que sin embargo, es tan pesada para 
tropas nuevas, hizo que insensiblemente se desbandasen 
en una quinta avanzada algunos Voluntarios que no lle- 
garian à una compania. Una fuerza enemiga que los 
observaba, cubriéndose con los cercos, se vino desde algu- 
na distancia y los ataco de improvise. Tomados en dis- 
persion se echaron combatiendo en desôrden , sobre el 
batallon,que no podia hacer fuego sobre el enemigo, por no 
hacerlo sobre elles, y que sufria las consecuencias de la po* 
sicion. Mientras los géfes y oficiales de. la Légion brava- 
mente restablecian eâte pequeno incidente de tropas nue- 
vas, el General Paz hizo adelantar sobre el enemigo que 
habia sido reforzado, creemos que el 5. ^ y la Légion Âr- 
gentina, que lo contuvieron y à paso de carga lo arroUaron 
à su vez. 

En este choque perecieron dos jovenes argentines de 
familias distinguidas, Sebastiani y Vice, que servian de 
soldados como otros muchos, porque en esta defensa, co- 
mo y a se hadicho,en los cuerpos urbanos no se hacia dis- 
tincion de situacion social, ni en las fatigas y peligros se 
hacia diferencia con los batallones de linea. Vico cayo 
bravamente cargando a la bayoneta, Sebastiani cuando se 
sintio mortaknente herido esclamô " companeros no me 
dejeis degoUar. " El hermano de Vico, por un momento 
tomo à su hermano todavia con vida en sus brazos, pero 
como viô que la Légion avanzaba, dejo â ese* hermano di- 
ciendo herôicamente : " cuando arrollemos al enemigo te 
volveremosà buscar" — y corrio à unirse à sus compaîie- 
ros. Honor à estes bravos : elles fueron sepultados digna- 



332 MONTfiVIDBO. 

mente en medio de los homenages funèbres que les tribu- 
taron Orientales y Argentines. El enemigo pagô de un 
modo caro estas pérdidas ; fuera del mayor D* M. Sienra 
muerto algunos dias despues de las heridas, tuvo que la- 
mentar otras. («) 



Orden del coronel Tkkhaut dd 5. 

'* IjOs senores capitanes de compaâia pasaràn à su co- 
mandante de batallon el informe circunstanciado de los 
muertos y heridos en la jornada de hoy, como tambien la 
de aqucllos que tienen mugeres é hijos à fin de que tengan 
opcion â las recompensas que han merecido tanjusta- 
mentc. 

" Si tenemos que deplorar la pérdida de algunos ca- 
maradas hemos adquirido la certidumbre de la impoten- 
cia del enemigo ante los bravos de la Légion. Los que de 
entre nosotros han recibido la orden de marchar, lo han 
hecho con décision y corage, y la artilleria no faa desmere- 
cido el juste renombre que ha adquirido en muchos en- 
cuentros. No nos falta sino un poca de paciencia y de fir-' 
meza bajo las armas, y nada tendremos que envidiar à los 
verdaderos soldados Franceses, Los bravos de la Légion 
han podido convencerse que un valor imprudente solo lie- 
ne tristes resultados. Algunos de nuestros camaradas han 
sido heridos fuera 'de sus filas : permaneciendo en su pues- 
to probablemente no lo hubieran sido, y tendriamos aigu* 
nos bravos de mas en aquellas. 

** Escuchad la voz de vuettro coronel, la de vuestros 
ofictales, cuando esteis en presencia del enemigo ; asi se* 
reis mas temibles para él, y respecte â nosotros, tendremos 
la ventaja de sostenernos reciprocamente y de evitar al- 
gunas veces muy grandes desgracias. 

" Honor â la Légion ! Honor al nombre France» ! 
Record^mos siempre ese nombre querido, à todos los que 
saben apreciarlo, hacerlo respetar y defenderlo. — El coro- 
nel de los Voluntarios— Thiebaut. 

El 16 se hizo Iadescubierta,6e establecieron las guar- 
dias, y se empenaron asi las ordinarias guerrillas que te- 



(d) Tornade de una carta del General Paz inscrta en 
cl ** Nacional " niim. 1368 y del 1370 del mismo periôdico. 



APVNTES UISTORICOS. 333 

njan lugar al ejecutarse esas operacionos de servicia Las 
de hoy nada habrian tenido por que merfsccr una mencioD 
esp^cia)|8i no hubiese ocurrido en ellas la muerte del in- 
trépide coronel D. Frudencio Torres. El muriô como cor- 
respondia à un soldado, con una bala en la frcnte. Ni he- 
rido de muerte lo abandonô su vigor : entré en la linca 
montado en su mismo caballo» y sostenido per algunos sol- 
dados. A las pocas horas d€Jo de existir. 

Elcoronel Torres, como borobre de armas, era una 
notabilidad historica. £1 General de las Armas le tributé 
eldebido homenage militar en laoïrden gênerai del ejérci* 
to. En el numéro 1381 del *' Nacianal '' se hizo un recuer- 
do à su memoria. 



'♦ Estado Mayor.—Orden GeneraL-— Julio 17 de 1843, 

'^Elcoronel D. Frudencio Torr^ ba terminadosu 
larga y gloriosa carrera militar. Antiguo suldado de la 
guerra de la independencîa, debio sus acepsos ûnicamente 
al valor dcnodado con que siempre se distinguio : el plomo 
enemigo que lo respeto en mil combates en que brillé su 
espadti, lo hirié ayer mortalmente, privando al ejército de 
uno de sus bravos géfes y à la Patria de sus servicios. Jus- 
to es que tributemos a su memoria el homenage de nues- 
tro sentimiento y de nuestra admiracion à sus brillantes 
h^chos de armas. 

En consecuencia, el General de las armas dispone que 
los Batallones 3 de Linea y la Légion Argentina, con su 
bandera enlutada, y una companîa de caballeria del Escua- 
dron Escolta, hagan los honores funèbres, Un gcfe y seis 
oiiciales de cada Brigada de infanteria, y lo mismo de ar- 
tilleria, seràn nombrados para acompanar sus restosy que 
seràn conducidos al cementerio. El Estado Mayor y Cuar- 
tel General mandarân los géfes y oiiciales que no estén en 
servicio, La bateria Ituzaingé dispararà très canonazos, 
uno al avistarse el comboy, otro al entrar por la puerta del 
cementerio, y otro al.depositm*se el cadaver en el sépul- 
cre. — Paz. " 



Del " Nacwnal " numéro 1381. 

*' Micntras el mundo exista tributando loores al valor, 
la audacia y la pujanza, la fama con su clarin eterno, ira 
llevando lejos la memoria del guerrero, que hace poco eu- 



334 MONTEVIDEO. 

bierto cle las galas de su brio, se mostraba entre los mas 
valientes de nuestras lineas, sin céder a ninguno. 

" Campeon de la edad média, en que se escribîa con 
la lanza, y en que al soldado valeroso no se le pedia mas 
cuenta que la de sus lides en la guerra, lamentamos que 
como la de aquellos su frente erguida no estuviese cubierta 
del foerte casco que no pudiera penetrar la bala asesîna : 
entre tanto que el bardo y el romancero llegan, y buscan- 
doun génio de poesiapopular, y un modelo de que sacar 
una leccion viva con que estimular valientes, levantando 
lalosa de un sépulcre, muestran puesto enpié, con los gi- 
gantescos mierabros, alta la cabeza, firme el rostro, y mos- 
trando en la frente la gloriosa herida, al coronei D. Pru* 
dencio Torres. 

** Era un bravo ! diran cuatro Repûblicas ; y el pintor 
podrâ bosquejarlo simple soldado en Cancha-Rayada, des- 
cendiendo generoso del caballo en medio de los enemigos, 
y presentândolo à su géfe para que se salvase, quedàndose 
él para desafiar la muerte, sin mas escudo que su espada. 
Sera el mismo de los Andes é Ituzaingo : el que en las 
lides, con la sangre que hace derramar, conquista la' tinta 
con que se escriben todos los despachos que de grade a 
grade militar, le van elevando con las glorias de la Patria. 

*' Vuelto a ella vacila como lo hicieron cabezas que 
debieron ester mejor preparadas para no perderse en el 
caos de la guerra civil : pero no vacila jamàs su brazo, ni 
su corazon titubea : donde esta Torres esta siempre el 
mismo valiente. 

" Al fin, no puede baber ya equivocacion. Es un tira- 
no el que la Patria oprime : contra él se reunen los ânimos 
nobles y los esfuerzos generosos, y Torres se présenta aqui 
para ofrecer los suyos. 

" En Don Cristobal y en el Sauce Grande se bâte, en 
el Quebracho y en Famalla fatal. Es uno de los pocos que 
hasta el ultime momento acompaiîaron al General Lavalle, 
y cuando nada le quedaba que hacer à lo lejos, se vuelve a 
esta tierra à buscar nuevos peligros. 

** Aqui se combate por la Libertad, es de sus com- 
patriotas el asilo, Torres no huye los conflictos, se pré- 
senta al (reneral de las Armas, y entra à prestar sus 
servicios en la linea. Una, cien veces se le vé arrostrar 
impavide al enemigo. En una de elias, reta al déserter, 
pero no cobarde ni débil, Nuiiez ; este parece aceptar, y 
un tanto se desvian de sus respectivas guerrillas. Torres 
se desmonta para hacer cuerpo â cuerpo el combate, y 
cuando Nunez debiera imitarlo, se retira diciendo : " No 



APUNTBS hi8t6ricos. 335 

peleo con salvajes. ** Anda griton ! le contcstô Torres^, y 
vuelve à tomar su caballo, y Nufiez no espéra mas y se ale- 
ja con les suyos. 

** En otro lance, no ha muchos dîas, el enemigo se pa- 
rapeta de una casa y desde ella incomoda con mortifère 
fuego uno de nuestros puntos. Torres lo refuerza con 20 
infantes, acomete los contrarios, los desaloja, y luego con 
15 cabaUos arrolla y persigue à mas de 60 que en protec- 
cion habian venido, y vuelve ostentando por trofeo los 
ponchos de los vencidos. Habia de tai modo perdido toda 
idea de miedo, y ténia tal confianza en su pujanza, que 
muy à menudo se iba à los cncuentros aun sin espada, y 
sin mas arma que un iâtigo de mango fuerte. Asi sucedia 
que cuando se mezciaba en la carga' 6 en la persecucion, 
no bastandole frecuentemente este, agarraba al enemigo 
por alguna parte y lodetenia, hastaque alguno de sus sol- 
dados venia à herirlo. 

" Era el 16 de Julio, y Oribe recordando el Sauce- 
Grande quiere celebrar su aniversario. Ensaya una em- 
boscada ; es sin efecto : ataca con fuerzas muy superiores 
'algunos de nuestros puestos. Torres noestaba de servi- 
cio ese dia, pero el General en Géfe lo manda h que sos- 
tenffa la defensa, mientras van marchande los refuerzos. 
El llega â los Guardias Nacionales que se batian bizarra- 
mente y les grita ; ** Aqui esta el viejo Torres à ayudaros, 
mis amigos " — y momentos despues el enemigo es repelido 
con vereùenza. 

" Hablaba con el mayor Viana, que se habia distin- 
guidoen el encuentro, cuando una bala disparada desde le- 
jos por los derrotados, apenas tuvo fuerza para penetrar la 
frente del valiente. No cayô del caballo, que su aima es- 
forzada ni asi cedia al primer empuje de la muerte misma : 
se apoyô en aquel, y en él entré en las lineas, moribundo 
pero vigoroso, sostenido por sus soldados. Pocas horas mas 
y Torres no existia. 

'* Su tumba no reclama làgrimas, pide coronas. Ha 
muerto como un bravo : la tierra Oriental lo acoge como 
à un hijo, como â un hermano ; y cuando los Argentines â 
su Patria vuelvan, cada uno se engalanarâ con una hoja de 
sus iaureles, que depositaràn en la Ara Santa, en recuerdo 
de que fué bravo en 26 anos de batallas. " 

Habiendo con las précédentes noticias concluido de 
dar cuenta de las ocurrencias militares que neccsitaban un 
especiai detalle, los boletines van a darla al lector de las 
operaciones de la linea. 



336 MONTEVIDEO. 

Boletin numéro 26. 

Linea de Fortificacion, Julio 6 de 1^48. 

" £q el brève espacio de ttempo, que média desde la 
fecha del ultinio Boletin, no podenios ofrecer al pûblioo 
grandes hechos de armas que prueben ei valor de nuestros 
soldados, y su escelente disposicion ; pero bastaran los que 
tenemos à la visla, para juzgarlos dignos de los mayores 
eiogios. 

^' Los hombres de color llamados por la patrîa en su 
peligro , han correspondido dignameote a sus esperan- 
zas, y han probado con su constancia, ôrden y bravura, que 
merecian ser libres. Elles han soportado las fadgas inhé- 
rentes à nnestro estado, haciendo en sus respectîvos cuer- 
Eos el servicio que les ha cabido, à pesar de las lluvias y 
> riguroso de la estacion ; sin quejarse y manifestando 
siempre la mayor subordinacion, y la mejor voluntad, mar- 
chan ya al combate ya al cumplimiento de sus deberes 
respectives, con el mismo valor y alegria. No pocas veces 
ha sido précise contener el ardor en que se inflaman, a la 
vista de los que profanando el sueio de esta patria come- 
ten los horrorosos atentados que no se cansaron de, perpe- 
trar en la Argentina. 

*^ Por el parte que a continuacion se inserta, se verà 
la pérdida que nos causé el enemigo, valiéndose de un me- 
dio reprobado por la razon, vedado por las leyes de la 

Îjuerra, y contrario à los principios de laciviliaacion y de 
ahumanidad, reconocidos por todos los pueblos cultes del 
universo. Solo nuestros barbares enemigos pueden hacer 
alarde de su infraccion, mientras nosotros hacemos una 
guerra regular, sujetàndonos voluntariamenle à sa mas ri- 
gorosa observancia. 

" No hay duda que en ciertos casos esta adroitido ei 
empleo de las minas, para hacer saltar un puente, un lien- 
zo de rauralla en que se quiere practicar la brecha, 6 para 
destruir una fortaleza que se quiere que no aproveche 
el enemigo; pero minar una casa aislàda, que solamentc 
la ocupan unas pocas horas del dia nuestras trépas, calcu- 
lando el efecto lento y cierto de una mecha oculta, sin que 
se pueda ni aun alegar que este era un medio para conse- 
guir otra operacion mas importante, no habrâ quien diga 
que no es un détestable abuso, opuesto a las leyes divinas 
y humanas y digne de la reprobacion universaL El parte 
à que nos rcferimos es como sigue. 

" El Gefe de la Lînea Exterior.— Al Exmo. Sr. Genc- 



AFVNTB8 mSTORICOS. 337 

rai de las Armas de la capital y su departaroei>to.— Par^ 
ticipo à y. Ë. que hoy à las nueve y média de la inanana 
ha voiado la casa de D, Pedro Ayspuro, en la cual se colo^ 
caba uno de nuestros puestos avanzados en el ceiUro. Pe 
la requisa que he hecho y de la cual remito niuestras a Y, 
£., résulta que nuestros enemigos, hacienda usOy coma 
sienipre de medios reprobados, prepararon con cartucho» 
de canon una mina para herirnos cobardemeote. Ella biza 
su esplosion, en el mismo local y la hora en que han vista 
u y. £. muchas veces, y de] cual por un raro evento aca- 
baba yo de separarme. Hago à y, £. esta indicacion para 
que se avise,y sepersuadade que esos que inventantantopa-' 
ra acusarnos de crimenes, no perdonan medios para con* 
sumarlos. Elles manifestaban con la mas grande algazara 
su contento, considerando mayor nuestra desgracta, maa 
no se atrevieron à atacurnos, para aprovecharsc de la con-^ 
fusion consiguiente en un suceso tan inesperado, y me dic^ 
ron tiempo para salvar los infelices que yacian bajo los es» 
combros^ bien que nuestros soldados indignados, estaban 
resueitos a sacrificarse antes, que abandonar à sus çompa- 
ôerosy mutilados traidoramente, para que los ultimasen los 
asesinos. La pérdida que hemos tenido en este contraste^ 
son nueve soldados mucrtos del 5. ® batallon de cazadores, 
inciuso un sargento y catorce heridop, que be mandado al 
hospital, la mayor parte le\'emente. — Dios guarde à V. E- 
mucbos anos. — Llnea de Fortificacion Julio 1.^ do 1843. 
— Ramon de Câceres. 

^ El dia 4 tuvo lugar un pequeflo suceso, cuyos deta- 
Iles da el siguiente parte : *' El géfe de la Linea Exterior 
al Exmo. Sr. General de las Armas de la capital y su de- 
partamento. — Tcngo el honor de participar à V. E. que en 
cumplimiento de sus superiores ordenes, emprendi el ata- 
que sobre todos los puntos ocupados por el encmigo al 
frente de nuestro centre y derecha y que el resultado ha 
correspondido à nuestras esperanzas } pues el enemigo fué 
desalojado de todas sus posiciones, y perscguido mucho 
mas alla de donde se tiene de costumbrCf dejando cuatro 
muertos en el campo, y llevando porcion de heridos. El 
batallon de Extramuros, que obraba à la izquierda, Ilego 
hasta las inmediaciones del Molino de yiento, y me fué 
précise mandarle hacer alto, para que observase la altura 
de nuestro centre y no comprometerlo demasiado«. El prî^ 
mer batallon de Guardias iSTacionales, tomo el puesto que 
tenian en la quînta de Pereira y avanzo aun mas adclante.. 
En el centre marchaba la^guerrilla de Yoluntarios Ingle* 
ses, el 5, ^ batallon de Cazadores y el de la Escolta de S« 

TOMO I, 22 



338 MONTETIDEO. 

E. Los enemigOB quisicron sostenerse en la azotea que lla- 
man del inglés ; mas, cargados u la bayoneta, por los Yo- 
luntarios y por una guerrilla del 5. ^ , protejidos por otra à 
caballodelescuadron de la Escolta, huyeron aprovechàn- 
doso de la baquia que tienen entre las quintas y del mal es- 
tndo de los caminos, que privé à nuestra caballeria apro- 
vechar su pronunciada derrota. Por nuestra parte no be- 
mos tenido mas desgracia, q ue un cabo herido gravemente 
del 5. ^ batallon de Cazadores y dos soldados mas del 
mismo, con uno de la Escolta levemente, — Dios guarde à 
y. E. muchos ano8« — Linea Exterior, Juiio 4 de 1843. — 
Ramon de Câceres. 

'* Ayer se hîzo una numerosa salida por varios puntos, 
en que nuestros soldados se han manifestado los mismos : 
siempre valientes, siempre ardorosos en el combatc, y sin 
embargo siempre sumisos à la voz de su géfe. Cada dia 
que pasa, dâ ei invasor una nueva prueba de su impoten- 
cia, mientras nuestros soldados adquieren cada vez mas 
esperiencia, y son mas formidables à sus adversarios. 

'' La Guardia Nacional à las ôrdenes del Sr. General 
Bauzâ y el Escuadron de tiradores, salio por la derecha, 
recorriô sin oposicion toda la costa por Punta de Carretas, 
tomô algunas mulas para nuestra artilleria y regresô sin 
la menor novedad. Algunos hombres enemigos que se 
avîstaron, desaparecieron inmediatamente. 

" Por la izquierda el coronel Lavandera, hizo vivas 
demostracioncs sobre la Figurita, empenô fuertes guerri- 
llas, haciendo retirât à los enemigos hasta su posicion prin- 
cipal, y cumpliendo exactamente con las ordenes que ha- 
bia recibîdo. 

" Por cl centro se movieron las fuerzas principales en 
doscolumnas, que llegaron sin dificultad â la plazuela de 
la Cordovesa. De allî tomaron varias direcciones. El co- 
ronel D. Faustino Velazco con los batallones 5. ^ y 3. ® 
de la Légion Francesa, tubo ôrden de marchar por una ca- 
ile que se sépara si la izquierda para ir â reunirse mas alla 
del Molino de viento â la principal : por la del Carmen se 
dirijio el coronel D. Federico Baez con los batallones 
Union y Légion Argentina y el de ignal graduacion D. 
Prudencio Torres, llevando â sus ôrdenes â los coroncles 
San Viccnte con el batallon 6. ^ que manda, y Thiebaut 
con dos de la Légion Francesa, marchaix)n por la principal 
calle que va por las Ti-es Cruccs. La vanguardia de todas 
ellas era conducida por el mayor D. Manuel de Clémente, 
llevando d sus ordenes las gucnîllas de todos los cuerpos y 
el batallon Extramuros, el .? y 4 de Lînea quedaron en re- 



APUNTSS uisTÔmcos. 339 

serva. Una bateria à las ordenes del comandante D. Car- 
los Paz, el cual ha niandado tambicn las que han operadcy 
en otras salidas, conduciéndose digoamente, se situé en la 
plazuela de la Cordovesaf à dondo luego se incorporô la 
Légion Italiana. Las piezas afectas à la Légion Francesa 
a las ordenes del comandante Alazar acompanaron a la 
columna que se apodero de las Très CruccSyComo tambiea 
el cscuadron Escolta. 

** El enemigoque el dia antes habia sido arrojadode 
las mismas posiciones por una fucrza nuestra mucho me- 
nor ; creyo sin duda que este dia serian atacadas de igual 
modo, y las habia reforzado con fueizas considérables; em< 
boscando varies batalloncs con los cuales tropczaron muy 
luego los nuestros. El fuego se empeno muy vivamente 
tanto por la calle principal» casas y cercas dcellas, eomo 
por las de la izquierda ; pero el enemi^o arrollado en' to- 
dasdireccionesperdio terrenoy nos dejo el campo hasta 
tocar los casi impracticables pantanos que làsobstniyen., 

'^ Como el fuego se hiciese sentir con demasiada vive- 
za por nuestra izquierda, el coronel Baez tuvo ôrden de 
trasladarse en aquella direccion doûde la Légion Argenti- ' 
na dio un apoyo eficaz al batallon 5. ^ que sostenia ui> 
empenado combaté. El 6, <^ que llevô la cabeza de la co- 
lumna principal, se condujo dignamente, como tambienel 
de Extramnros â que estân agrcgados los escuadroÉies des- 
montados , que conforme se ha dicho liovabafi la vanv 
guardia. 

'< En este estado se hizo sentir el enemigo por la de-*^ 
recha de la calle central y el batallon 4. ^ tuvo orden de 
marchar en aquella direccion para batirlo, lo que hizo cott 
el mas complète suceso ; pues muy luego fué aquel puesto 
en fuga. 

'* En esta sitùacion nos conscrvamos, todo el tiempa 

3ue se quiso y se creyo conveniente ; mas habiendo llena- 
o los objetos que se habian tenido en vista, volvieron 
tranquilamente las columnas, y se ocuparon eh nuestra lî- 
nea exterior los puntos de costumbre. 

" Nuestras pérdidas, relativamente & la macnitud del 
choque, han sido muy limitadas, mientras que el enemigo 
ha sufrido considerablemente. Los pasadosque hemos te- 
nido en los momentos del combate, y otro que vino despues 
Uamado Martiniano Mufioz (ôlias Cartajena), lo confirma- 
ron. El ûltimo dice que vio al ex-mayor de la Guardia- 
Nacional D. Manuel Sienramortalmenteherido, que des- 
pues oyo decir que habia muerto, y à unes vascos tambicn 



340 UONTSVIDKO. 

les oyô quejarsc de que à su scia companift le faltaban mas 
de 20 hombres. 

•* Es digno de recomendacion el modo con que se han 
cotiducido les géfes, oficiales y tropa del ejército de fa ca- 
pital ; pero merecen un particular elogio las partidas de 
gucrrilla, que ademas de hacer el servicîo de Escucha, for- 
man por la noche la lînea exterîor, y que por consîguiënte 
soportan la mas dura fatiga, y se baten todos los dias. £1 
capitan D. Samuel Benstead ha mafiifestado en este impor- 
tante serTÎtio, tanta inteligencia como bravura, y es digno 
-de un particular recuerdo.^RûbricadeS. E. el Sr. Gène* 
rai dé las Armas.^'-Manuel Correa. 

^' iVbto.^^Para evitar demoras é ineonvenientes en la 
publicacion de les boletincs por la complicaciôn y multitud 
de las atencioneft <me rodean al géfe de E. M. G., se darân 
en lo sucesÎTO por la secretarià del ejército, y rubricadoa 
por el Sr. General de Armas. *' 



Boletia Nù. 27. 
^ Linea de Fortificacion, Julio 11 de 1 843. 

** En la tarde dél 6, dos piquetés de infanteria enenii- 
ga amenazaron nuestras guardias de la derccha; estas, lejo» 
de abandonar los puntos que les estaban confiados, se 
avantaron sobre los enemigos y los desalojaron de la casa 
de Reissig. En estas circunstancias se presento de im- 
proviso un esquadron de caballeria que obligo à su \ez a 
los nuestrosàemprender su rctirada por la desproporciou 
de su numéro : perdimos un soldado muerto, otro prisione- 
rOf un oficial y dos soldados heridos de la Guardia Na- 
cional. 

** Luego que el géfe de la Lînea Exterior tuvo cono- 
cimiento de este suceso, hizo venir unapartida de caballe- 
ria de 14 hombres del Escuadron Escolta, y apoyada por 
20 infantes de la misma Guardia Nacional, los hizo mâr- 
char sobre el escuadi*on enemigo, que se conservaba ô la 
altura de la misma casa de Reissig, el cual se puso en fuga, 
vîvamente perseguido por nuestra pequena parlida, llevah- 
do algunos heridos. 

" Al dia sîguîentc nuestras guardias de la îzquîerda 
se movieron por las calles, que desde la Amiada se dirijen 
à la quinta de S. E. cl Sr. Présidente de la Repûblicn, y 
elm^ftaron un fuerte tîrolço, protejidas por dos lanchas de 



APUNTBS HiSTOElCOfi. 3^1 

nuefttra escuadrilla que cooperaron con sus fuegos y cou 
algunos hombres de desembarco : del resultado instruye çl 
parte que sigue : 

** Linea Extcrior de la izquierda. Arroyo Seco, Juljo 
7 de 1843. — Para proteier hoy la op^racion de las lancha^ 
de guerra sobre el salaaerode Caravia, y en cumplimiento 
de la ordeo de Y, S. me fué précise tomar un piqueté del 
batalloD que eataba de servicio, y unido à mi fuersa de ça- 
balleria colocarme en el mismo punto, y sostener durante 
el tiempo que se empleo para aquella operacion» una guer- 
rilla que desprendieron los enemigos çon el iAtento de e^- 
torb^rla ; y aprovechando unes mémentos oportunos logré 
arrollarla, haciendonos duenos de la posicion que ocupa- 
bap, matandoles très hombres y algunos heridos que lleva- 
ron« En este suceso no hemos tenido, por nuestra parte, 
inas desgracia que un soldado levemente herido y dos ofi- 
ciales contusoi. 

** El Sr. coronel Garibaldi ha cooperado con un pi- 
queté que desembarcu ; despues de lo cual los enemigos 
permanecieron en la inaccion, en el mismo lugar que ocu- 
paron al principio. Ijo que comunico à Y. 8. para que se 
sirva transmitirlo al conocimiento de S. B. el Sr. General 
de las Armas, Dios guarde a Y. S. muchos aAos. — Mar- 
ceiino Sosa. " 

** En la misma noche se oyo un fuego bastante vivo, 
aunque de corta duracion, a la parte del Cerro : era oca- 
sionado por unafuerza enomiga que tratô de sorprender 
una pequena ^uardia establecida en el muelle de Chavez : 
a ella se reunieron algunos vecinos y rechazaron compléta- 
mente a los enemigos, que dcjaron visibles huellas de san- 
gre, que atestigua la pérdida que sufrieron ; la nuestra con- 
sistio en un muerto oe la marina, que era à quicn pertene- 
cia la guardia. I^a fuerza eneroiga era cuatro veces ma- 
yur, y sin embargo la defensa no tué menos vigoro^a. 

** El 8 hubo una guerrilla en que e) enemij^o perdié 
un hombrc. 

*' £1 Nueve de Julio fué saludado consalvasdeartille- 
ria en la Linea de Fortificacion, en la Foptaleza de 3an Jo- 
sé y del Cerro, jr en la Escuadrilla. £1 ejército enemigo 
ha hccho por primera vez este homenaje a uno de los dias 
grandes de la Independencia Americaqa, haciendo una 
saiva al medio dia,honor que no fué concedido al 25 de 
Mayo« Lf)s canones de Oribc estuvieron mudos desdc cl 
30 de Marzo» dia del natalicio de Rosas. 



342 MONTEVIDEO. 

*• Ayer 10, fué abandonada porel enemigo varias ve- 
ces y tomadas por nuestras avanzadas, )a posicion de las 
Très Cruces : solo tuvimos un herido, mientras los enerai- 
jgos llevaron varios entre muertos y heridos : lo mismo su- 
£ediô en la derecha, donde fuçi*on desalojados y persegui- 
dos de unos puntos que no manîfiestan empeflo en con- 
pervar. 

*' Hanllegado mâchas familiasque han sido bôrbara- 
mente obligadas por el enemigo â abandonar sus casas, ha- 
iciendolas salir de ellas sûbitamente à pié y sin permitirles 
apresto alguno, conduciendolas con un cruel tratamiento, 
faasta arrojarlas sobre nuestros puestos avanzados, cuyos 
géfes les proporçionaron carretilias y demas aaxilios ne- 
cesarios, para que continuasen hasta la I«inëa. Es de créer 
que aquel se ha propue^to uno de estes dos objetos, au- 
inentar bocas inutiles on laplaza, ô disminuirlas en su cam- 
pe, donde seguntodos los mformcs, se siente ya una esca- 
sez de vîveres desconocida en la plaza sîtiada. Rûbrîca 
fie S. E.— Derqui." 



Boletin No, 28. 
** Linca de Fortificacion, Julio 17 de 1843. 



** El ciército enemigo pcrmanece en su campo del 
Cerrito. La caballeria se hallaba, hace cuatro dias, en las 
Piedras. Es de créer que la escascz de ganado la impîde 
hacer algun movimiento. Scgun la declaracîon de los ûl- 
ti^ios pasados, se comia,encl campo de Oribe, caballos y 
potros, y hasta se racionaba con tan détestable vianda af- 
gunos cuerpos. Se confirma esta declaracîon con el hecbo 
Jde haberse encontrado en los puestos avanzados del centro 

3ue fueron ante ayer ocupados por nuestras fuerzas, uno 
e esos animales recien muerto, al que solo habîan tcnido 
ticmpo de sacar dos asados. 

** Las guerrillas continûan diariamente : nos ocuparc- 
mos ûnicamente de las mas notables. 

•* En las inmediaciones del Arroyo Seco, existia un 
«aladero, cuyo exterminio habia decrctado el sitiador. 
Nuestras tropas quisieron aprovechar alguna tablazon y 
aquel se propuso impedirlo, lo que ocasiono empenadas 
guerrillas, sîcndo una de ellas la que reficre el parte inser- 
to. Al fin el enemigo tomo un camino mas corto, é incen- 



APUNTVB BIBTÔRICOS. 343 

dio en la nocbe siguiente el cstablecimieDto, cuando loè 
nuestros se l'etii'aba» y no podian defenderlo. 

'' Linea Ëxterior de la IzquieTda.-^Exnio. Sr, Gene- 
ral de las Armas. — Para facilîtar faoy la entrada de las car* 
retilias ai Saladero de Caravia, habo que emprender un 
fuerte tiroteo que duré como dos horas. Los enemigos ha* 
bian colocado como cien hombres de infanteria de la otra 
parte del Arroyo Seco y parapetados de algunas zanjas y 
paredes, que les proporcionaba el terreno, impedian con 
sus fuegos realizar ei trabajo. En este estado me empefié 
en tomarles la posieîon, y mandando avanzar las gucrrillaa 
y réservas de infanteria é igualmentc que la cabaileria en 
ademan de flanquear, logré apoderarmé de' ella poniôndo* 
los en una vergonzosa derrota^ que âno haber aparecido 
un batallon en su proteccion, habria obtenido un buen su- 
ceso. Sin embargo, se les ha visto iievar très hombres 
muertos y muchos tferidos, sin que por nuestra parte, û pe- 
sar de ser fuerza muy inferior, hàyamos esperimentado 
mas desgracia que un oficîal de la cabaileria herido y un 
soldado de infanteria. — Linea^ Julio 13 de 1843. --Dios 
guarde à V. E. muchos afios. — Marcelino Sosa." 

** El mismo dia 13 fué atacada una guardia en ei cen- 
tro por una partida pequefia de nuestra cabaileria. Su 
movimiento fué tan rapide, que al salvarse los enemigos 
saltaron en sus cabalios, dejando las armas, de que se rcco- 
gieron algunas. 

'^ El 14, un acto de audacia produjo el resultado de 
que instruye la nota del coronel Terres que so pondr(î à 
continuacion. Un pasado refiere que entre los heridosque 
llevaron, iba un oficial. 

** El Géfe de la Linea Ëxterior.— Exmo. Sr. General 
de las Armas. — Uoy resolvi dar un golpe à la avanzada 
enemiga, situada en las Très Cruces. Con este fin hice co* 
locar anticipadamentc 10 hombres del Escuadron Escolta 
y 25 del Batallon 4, en la casa de Da. Catalina Garcia, y 
ordené al comandante de este cuerpo y al de la Légion 
Argentina que se moviesen rapidamcnte sobre la plazucla 
de la Cordobesa asi que yo comenzasc la operacion que 
habia proyectado. A eso de las cuatro de la tarde prôxi- 
mamente, me puse al frentc de los diez soldados de la Es- 
colta ; y seguido, al paso de trote, por los 25 infantes del 4, 
marché à todo el correr de los cabalios sobre la guardia 
enemiga. No obstante la vclocidad de este movimiento, 



344 MOHTXYIDBO. 

los eikemigos en numéro de 30 inftintês y algunos soldados 
de caballeria, se prepar^ron à recibirme^ y lo hicieron con 
un fuego vivo à quema-ropa, capaz de causar un grande 
«strago, pero que solo produjo la muerte de un soldado. Le- 
jo8 do desalentarme esta resistencia, avivé en mi el deseo 
de consumar el objeto que me habia propuesto : grité à los 
soldados de la Escolta que me siguiesen à la carga y nos 
estrellamos sobre los infantes enemigos, que aterrados de 
mirar nuestros sables sobre sus cabezas, no pensaron ya 
fiino en salvar la vida huyendo en todas direcciones. De- 
jaron. sin embargo, en nuestro poder un prisionero solda*- 
dodel batallon de Restauradores, 5 muertos, 3 fusiles y un 
caballo ensillado. Despues de esto permaneci cerca de 
média bora en las Très Cruces, y sin que se presentase un 
«oio horabré con la intencîon de i*ecobrar aquel punto nban* 
donado.-«— Dios guarde à V. E. mucho^anos. — Linea, Julio 
14 de 1848.--:Prudencio Terres. " 

** £1 15 fueron igualmente escarmentados losenemigos 
perdiendo bus puesios avanzados, como instruye el parte 

Îue sigue :-*^Exmo. 8r. General de las Armas, Brigadier 
K^José Maria Paz.^-Habiendo Ilegado ànuestras posicio- 
nes con los batallones No. 3 de Linea y Union, observé que 
]os enemigos avanzados de sus posiciones, lo que cstrane, 
nos desafiasen â chocar ; y habiendome cerciorado que no 
tenîan iropa suficiente con que atacar nuestra derccba, orr 
dené al capitan Samuel que los cargase con 30 hombres, 
protejidos por el sargento raavor Clémente con iguai nu- 
méro ; habienciolos arrollado hasta mas alla de sus puestos 
de eostumbre, de lo que résulté perder el enemigo 4 hom- 
bres muertos, y es probable que llevaron algunos heridos. 
Como mi objeto se habia lleaado, ordenémi retirada à to* 
tnar mis puestos de guardia, sin habor tenido un solo heri- 
do por nuestra parte. Es recomendabic, Exmo. Sr., la se- 
renidad del géfe, oficiales y tropa que contribuyoron â esta 
operacion. Dios guarde à Y^ E. muchos aûos. Linea Ex- 
terior Julio 15 de 1843. — Federico G. Baez. 

*' En la manana de ante aycr, se voivro à ocupar las 
Très Cruces, que el enemîgo abandonô despues do muy 
eorta resistencia : fué entonoes que se hallo por despojo 
un potro muerte conque iban âfabricar su almuerzo nues- 
tros pulidos enemigos. Elles perdicron cuatro horobi^s sin 
que por nuestra parte hubiera pôrdida alguna. - 

^' Ya se ténia indicio desde dias anteriores de una 
granemboscada, que preparaban por nuestra derccha, y 
nyer fué el dia que eiigieron para esta operacion.. 

" El parte del ccroncl géfc de ia Linea Exterior en 



APUNTES hist6rico& 345 

ese (lia refiere lo que ha sucedido : de todo se deduce que 
'habriasido una emboscada nialograda, sinla sensible pér« 
dida del valiente coronel D. Prudencio Torres. Este bravo 
géfe ha ventdo bertdo par el pKmio eneraigo que lo habia 
respctado en mil combateâ en donde brillé su espada, pero 
despues de haber aterrado mil veces à los invasores, y ha- 
ber hecho pagar cara su osadia a muchos de elles. 

" El géfe de la Linea Exterîor. — Al Exmo. Sr. Gène* 
rai de Armas. — El cnemigo habia preparado hoy dos em- 
boscadas, la una en la casa de Reisig» é inmediatas, com- 
puesta como de 800 hombres de infanteria y cerca de 200 
de caballerîa, y la otra como de 500 a 600 hombres, en lo 
de Peâairua, y puestos adyacentes ; viendo que nuestras 
descubiertas no avanzaban como lo han hecho tantas ve- 
ces hasta aquellos puntos ; à las diez y média de la maila- 
fia un toque de clarin en la qiiinta de fk;henique fué la se- 
ftal para que saliesen los enemigos de sus guaridas, y se ar- 
rojasen sobre nuestras guardtas de la derecha en numéro 
como de 400 hombres, quedando los restantes emboscados 
y como de réserva, los cuales no se descubrieron sino al 
emprender su retirada : mas el primer batallon de Guar- 
dias Nacionales que cubria aquellos puestos, no les ha cc- 
dido ni un paimo de terreno, y protegidos inmediatamente 
por dos companias del 5. ^ batallon de linea à las ordenes 
del mayor Echanagucia, que conduge yo mismo hasta el 
HornodeLomba,haciéndoleavanzar sus volteadoresliàcia 
lo de Luna, no tardaron en arrollar al cnemigo y perse- 
guirlo hasta el otro lado de la Estanzuela ; en este suces<3 
hemos tenido la sensible pérdida de que saliesen tœrido 

Sravemente el bravo coronel Torres, levemente un aban* 
erado del 5. ^ , maerto un aoidado de la Gnardia Nacio- 
nal y contuao uno del 5. ^ El enemigo ha llevado lo mè- 
nes hon\bres entre muertos 6 heridos gravementc que 
son los que hemos visto que alzaban à caballo, mas es pro- 
bable que llevaaen mas heridos porque sufrieron algun^ 
ticmpo al raso el fuego de nuestras ventajosas posicionea. 
** Como a las 4 de la tarde, salieron dfe lo de J^eilairua 
como 800 hombres de infanteria, los cuales, à paso de car- 
rara, vinieron hasta la casa del Inglés al fiente de nues- 
tras guardias : mas al ohservar la serenidad con que los es* 
peràbamos en nuestros puestos, se quedaron como clava- 
dos en aquel lugar, y solocuando emprendi mi retir.\da al 
anochecer, me echaron cpmo 100 infantes que nos tiraron 
algunos tiros desde l^joa* — Dtos guarde à V. £. machos 
aftos. Linea Julio 17 de 1843. — Ramon de Câccrcs. — llù- 
brica de S. E. — Dcrqui. *' 



( Agosto — 1843.) 



Ejército de Urquiza. — Salva à Oribe. — Cambia el aspec- 
to deîaguerra. — Consécuencias para coda uno de los 
àeligeranies. — Aiisiedades, — Los hombres del partido 
blanco. — Son expulsados 24 individuos. — Pormenores 
sobre este suceso. — Conjuracion Carpentier. — Otros 
medios de seduccion, — La Policia. — Relaciones Exte* 
riores, — Recepcion del Sr. de Sinimbû^ — Nombramien- 
to del Sr. Varela. 



El aspecto favorable que ténia la situacioD de la Re- 
pûblica, la prôxima terminacion de la guerra por la Vic- 
toria, que eila venla anunciando en los très meses anterio- 
reSf empezo a desaparecer en Agosto. La aproximacion 
de Urquiza précisé al General Rivera à distraer las fùer- 
zas de su mando ; de la estrechez à que estaba reducido 
Oribe y su ejército. Jamas socorro mas necesario : cuan- 
do iba à perecer fué salvado- 

Urquiza le hacîa como primer servicio, llamar la aten- 
cion de nuestras fuerzas» despues se le incorporé y lo pro- 
veyé de caballadas. Oribe, salido de su apuro, se encon- 
tre en estado de maniobrar, de tomar la ofensiya con dos 
ejércitos, y como una consecuencia, el Gobierno y la Re- 
pûblica vieron que la guerra iba a empezar de nuevo- Ve- 
reinos como cada uno de los beligerantes se ^ conduce en 
este nuevo aspecto que ha tomado su posicion* 

Para Oribe eran, por lo menos, 3,000 soldados frescos 
que vcnian à aumentar el pétsonal de su ejército. Era 



APUNTBS HlSTOitlCOS. 347 

restablecida la moral en este reaniinadafl sus cspcran- 
zas : — el debia vencer ahora. 

Nosotros no teniamos de donde sacar esos rcfuerzos» 
ni con que igualar el aumcnto siquiera del pcrsonai, que ha* 
bia obtenido el enemigo. Era preciso exijir nucvos esfuer- 
Z08 à unapoblacion heâia soldados, que estaba consumiendo 
lossuyosen siete meses de un servicio continuado, y esto 
importaba dccir a los vaiîentes de la carapafia : ^ una nueva 
série de peiigros, de trabajos empieza. " — No era esto so* 
lo ; mientras Oribe no ténia mas necesidad para alimentar 
à sus soldados, que la de ocurrir à tomar los ganados que 
pastaban en la campana ; para vestirlos, que pedir à su 
amo Rosas, que ténia abiertas para él las arcas pùblicas, 
que llenaba con el sacrificio de los argentinos. El Grobier- 
no Oriental habia empezado la guerra sin recursos ningu- 
nos, ténia que comprar el alimento para la inmensa guar- 
nicîon de la capital, el vestuario y demas para todo cl ejér- 
cito de la Repûblica. 

Esto se tocaba, esto se veia, nadie podia ocult&rscio : 
no era de aquellas situaciones de la politica en que cabe un 
misterio, era una sttuacion material y rcal, que la corn* 
prendia lo mismo el estadista, que el ùltimo soldado» que 
se apoyaba pensativo en su fusil haciendo la centinela en 
la velada. rero lo hemos dicho, y aqui una prueba mas : 
era uniforme la conciencia de que no habia alternativa, de 
que — era forzoso reststir, vencer. , 

El mes de Agosto fué en gran parte de espectativaa- 
de incertidurobre, de meditacion : i podrîa Urquiza incor. 
porarse, 6 séria batido ? era la cuestion eterna que exami 
naba la mente de todos, desde que el coronel D. Venancio 
Flores, con fecha 28 de Julio, diô noticia de que Urquiza 
se hallaba en la Sierra de Malabri^, y el uno û el otro es- 
tremo de la disyuntiva de la cuestion, adquiria mas 6 me* 
nos probabilidad, segun llegaban las noticias de que to* 
dos cstaban âvtdos. Esta situacion comun, era de un 
efecto mas visible en los honibres del partido blanco, 6 
enemiffo, por lo mismo que era para ellos mas inesperado 
el cambio del abatimiento profundo en que estaban, à la 
esperanza animada cuyo alborozo no podian ocultar. 

El Gobierno vigilante se mantenia impasible, y todo 
lo observaba ; y fuese que esos hombres mostraban un jù- 
bilo indiscreto, que era un insulto à la autoridad, 6 que al- 
gunos se ejercif asen en manejos, que los habrian conducido 
despucs al suplicio de Baena, (a) y que cl Gobierno bené- 



(rt) D, Luis Baena, que conio se vera en su iugar, fué 



348 MONTEVIDEO. 

volo en este caso, quisiera separarlos de un peiigro à que 
gradualmente se iban lievando elloa mismos. Fuese por 
una razon ù otra, el Gobierno tomo lamedida de hacer sa- 
lir del pais 24 individuos. 

No somos amigos de las medidas de circunstancias ; 
pero cierto es que los Gobiernos en gênerai las ejercitan 
uun en situaciones menos espinosas, que las en que se en- 
contraba el Gobierno de Montevideo asediado» FaUaria- 
mos à nuestra conciencia, si como historiadores dijésemos, 
que todos los individuos expulsados hàcta fines de esto 
mes, eran reos indiciadoso sospechados del cargo de coos* 
piracion ; pero cierto os tambien» que por este mismo 
f icmpo estaba tramàndose la conspîracion que llamai^moa 
'' Carpentier, " del nombre del agente de eila, para la se- 
cluccion de los batallones de Voluntarios extranjeros, y que 
el Gobierno no se empenô en profundizarla. 

Los detalles que daremos en seguida manifestarân do 
piano este negocio y su rcsultado : la resolucion del Go- 
bierno, tomada sobre los individuos del pais que se halla- 
ron positivamente comprendidos, como en cllos se vé, 
muestran que no era Gobierno sanguinario y persoguidor ; 
y à esta deduccion podrà agregarse, que en la ejecucion 
de la medida que nos ocupa, se preste à los desterrados to-^ 
da clase de consideracion. Era uno de ellos un ancianr, 
espccialmente notable por sus cualidades : el Géfe Politico 
se desalojo de las viviendâs en que ténia su despacho^ por 
colocarlo del modo mas comodo el corto tiempo que estuvo 
detenido alli : le fué pcrmitido corner cof) su familia y p^- 
sar en su casa todas las horas que diô la salida de un buen 
buque de guerra^cn que fué conducido al Janeiro. Muy 
poco tiempo despues él quiso volver à esta cigdad, manifes* 
tù su deseo â un aniigo ; el Gobierno se presto beqévolo 
d concederle el permiso de rogresar, y si no volvio al spno 
de su familia, ya no dependio sino de él mismo. Otro dç 



fusilado en Octubre, despues de oido, convicto, juzgadp y 
sentcnciado,fué tambienenesta ocasion seftalado paracj^uc 
saliese del pais : la interposicion especialmehte de varias 
casas extranjeras, hizo que Baena no fuese expulsado. 
Con cela ocasion el Gcfe Politico, en una nota profética, 
ya anuncio que esc desgracîado se conduciria él mismo ai 
suplicio. El Gobierno, pues, en la resolucion de que ha- 
blamos, quiso cvitar a iiiuchos la ocasion de atraerse una 
sucrtc scinojante. 



APVNTBS inSTORICOS. 34* 

estas individuoB espuso que estaba enfernio — lo estaba 
efectivamente — pero no de modo que el viaje le hiibier^ 
hedio otra cosa que un auinento de molestias : cl Gobier- 
no le eoncedié an plazo largo, creemos que eran cuarenta 
diaf, y no fué sîno despues de haberse paseado mucho por 
la ciudad, cuando salie à cumplir una rcsolucion que tal 
Tez considéré mejor llevar à efecto que pedir de eila gra- 
cia. TodoB los dénias desterrados, mas 6 menos, recibie- 
roA e^nsideraciones : — nada que reaffravsse su si- 
taacion. Y nada se esperaba deellos : — los hombres de 
la administracion, sus amigos, sabian que para ellos no ha* 
bria cuartel. Este ocurriô en Agosto : despues^ como an- 
tes» la misma ha sido la conducta de Oribe. Solo la débil 
muger, las inocentes familias, h&n obtenido el destierro, 
barbaro por el séxo en que ha recaido,y por los accidentes 
con que siempre se ha reagravado : para el hombre, los c6- 
digos de este, como los de Rosas, no conocen sino una 
pena : — cl deguello — acoropaftado del escarnio- 



Conjûracion " CarperUief*. ' 
Departamento de Policia. 



** El Géfe Polttico y de Policîa, éleva à V. E. las ae- 
inaeioncs à que ha dado lugac la negociacion de D. Mar 
nuel Oribe con el Sr. Carpentier ;-*-por separado remitirà 
â V. E. las indagaciones de otro género que han sido su 
eonsecuencia. 

^ A juicio del Géfe Politico, Oribe no se propuso ga- 
nar la Légion Francesa ni li su digno géfe, por medio del 
Sr. Carpentier. — Todas sus palabras, que han sido recoji- 
das con detenimiento, manifiestan su incredulidad com- 
pléta â este respecto, y que estaba bien cierto que desde 
el géfe de la Légion hasts el ùltimo de sus soIdados,no hsy 
un hombre que no sea de honor, que sea capaz de man- 
chai*8e con el crimen de traicion, con una traicionen favor 
de Rosas. — Su objeto ûoico ha sido sembrar desconfianzas, 
promover la desorganizacion de la Légion estabiecieado 
riyalidad~es entre sus géfes : mancillar ya que le era impo- 
sible corromper.— «Esta conjetura parece tanto mas funda- 
da cuanto que las negociaciones de Oribe y de sus parcia- 
les se dan la mano con ciertos rumores anàrquicos que se 
han hecho circular en esta ciudad sobre formacion de una 



350 MONTEVIDEO. 

nuGva Légion, como si ei gobiernono estuviese plenamefi- 
to satisfecho de la actual. 

*' Pero todos estos manejos han fallado ai géfe de Ro- 
sas y ya era tiempo que abandonase esa tactica de seduo 
cion en que es poco diestro y raenos feliz, y que solo dâ 
p(»r resaltado materiales para ocupar nuestras gacetas y 
entretenimîentoy solaz parael pùblico. 

'* Dios guarde à Y. E. muchos anos.-«Monte video, 
Setiembre 4 de 1S43. — Andres Lamas. — Al Exmo. Sr. 
Ministro Sccretario de Gobierno y Relaciones Exteriores 
D. Santiago Vazquez." 



" Ministerip de Gobierno, 

** Montevideo, Setiembre 6 de 1843. 



" Enel cxpedicnte seguido à Mr. Carpenticr ha recai- 
do el décrète siguicnte : 

" Conforme el Gobierno con el dictamen del Géfe 
Polîtîco, calificael contenido de este expediente, como una 
de las misérables maniobras que ha multiplicDdo el caudi* 
llo de Rosas que asedia esta plazst, con el ridicule objeto 
de introducir la division entre los fieles defensores de la 
causa del honor y de la civilîzacion : — en consecuencia 
sobresease en el expediente ; pôngase en libertad à Mr. 
Carpentîer, que queda bajo la vigilancia de la PoHcia, sin 
perjuicio de las ulteriores disposiciones respecte de D. Joa- 
quin Carreras, y publiquese todo para satisfaccion del pù- 
blico y del bravo y digno coronel de la Légion Francosa 
Mr. Thieba^it. — Suarez. — Santiago Vazquez. 

•* I/O que se comunica a V. S. a sus efectos. 

" Dios guarde à V. S. muchos afios.— Santiago Vaz- 
qticz. — Al Sr. Géfe Polîtîco y de Policia D. Andres 
Lamas. " 



" Departamento de Policia. 

" Montevideo, Setiembre 6 de 1843, 
** Por devuelto — Cûmplase y publiquese. — I-iaroos." 



APUNTE8 HISTORICOS. 351 

( Traduccion. ) 
"* Montevideo, Agosto 28 de 1843. 

" Senor Géfe de Policia : — Pues que estoy al alcance 
de una prevencion y que debo ser ezaminado à fin de que 
toda la verdad saïga de mis respuestas, tengo cl honor de 
dirigiros la esposicion siguiente de mi conducta y la fran- 
queza que pongo en ello, convencerâ, espero, al Gobierno, 
de los motivos que me han hccho obrar. 

'' Hace cinco ô seis semanas que recibi del gênera) 
Oribe ofrecimientos, para ganar si era posible oficialcs su- 
periores de la Légion Francesa principalmente al coronel. 
Al instante di parte al coronel, diciéndole que en el inte- 
rés de mis coropatriotas y del Gobierno era neccsario pro- 
eurar enganar â Oribe, para traerle con sus tropas bajo las 
baterias de los cafiones de la Linea. 

** Pedi al Sr. Thiebaut si queria tener la complacen- 
cia de conseguirme un permiso para pasar al Cerro. El me 
contesto con muy buena voluntad y me diô una carta pa- 
ra S. £. el Sr. Ministro de la Guerra, que inmediatamente 
me dio un permiso para ir al Cerro, y desde alli me trasla- 
dé al campo énemigo. Se me dio un caballo para que fue- 
ra hasta el cuartel gênerai. Pasando por frente â la casa 
de Chopitca, dije à los soldados que me acompafkaban que 
yo ténia que hacer en lo de este ûltimo, que no tenian ya 
para que acompaflarme y podian volverse à su puesto, lo 
que aceptaron. 

*' En lo de Chopitea encontre al Sr. Ruperto Carre- 
ras. Yo le preffunté si queria tener la bondad de acompa- 
flarme â lo de! gênerai Oribe: me contesté que no estaba 
en su campo, que estaba del lado del Colorado en su cam- 
pamento de caballeria. Comuniqué à este ûltimo (à Car- 
reras), el motivo de mi viage. Me contesté que si yo que^ 
ria conferenciar con el gênerai Pacheco, que él iria con- 
migo à donde el estaba. — Acepté ; llegado que fui à lo del 
gênerai Pacheco, le di parte de mi viage ; me contesté que 
era necetario esperar al gênerai Oribe, para conferenciar 
mas lataraente sobre esas operaciones. El gênerai Pacheco 
me pregunto la posicion que ocupaban los franceses en la 
Linea. Le contesté que estaban casi siempre en caso de 
generala, del lado del Campo Santo. Me pregunté si habia 
muchos cafiones en la Linea. Le contesté que podia haber 
ciento. En seguida me volvi â lo de Chopitea donde estuve 
esperando la vuelta del gênerai Oribe. El Sr. Legrîs me 



352 MOlfTETIDBO. 

vino à ver cuando supo que estaba en casa de Chopitea. — 
Coniimos en lo de este ûltimo, pero mientras comimos no 
despegaron los labios sobre el asunto de mi viage. Des- 
pues de corner salimos los dos y el Sr. Legris me felicifô 
sobre mi empresa y me anuncio que el gênerai Oribe Ile- 
garia à la maftana siguiente. 

'* ËfectiTamente el genei*al Oribe llego a la maftana 
siguiente, y el Sr. Ruperto me présenta à él. 8e scompafta* 
ba con él una persona que me parecia poseedora de s» 
confianza y que hablaba muy bien francés, pero ao supe 
su nombre. £1 gênerai mopreguntosi ynmo habia asegu^- 
rado bien del coronel Thiebaut. Le contesté que si^ y que 
él respondia de la empresa. Le dije tambîen que le habîa 
hablado al Sr. Pelabert géfe del primer batailoB, y qoe 
tambien estaba decidido. El gênerai me preguntô, cuanta» 
onzas creia yo que serian necesarias para que esta empre^ 
sa tuvicse buen resultado. Le contesté que era preciso 
contar siempre con que serian necesarias de très à eaatro 
mil. El gênerai Oribe ma contesté que la plata importa- 
ba poco» pero que no ténia conai^ sino de ocbocientas a 
norecicntas onzas, que haria venir de Buenos Aires loque 
fuera necesario, que podia disponer do muchas persona» 
de Montevideo, pero que temia comprometerlaa ; pero 
que entre tanto maatuviece siempre mis relaciones oon et 
Sr, Coronel, y recomendô sobre todo aue no faablaae del 
negocio al Sr. Brie, géfe del batallon Vasco. 

^ Me dijo que le séria muy agradable tener el plan del 
8r. Coronel, que su opinion era que el punto de ataqœ ma» 
ventajoso era sobre la pai-te derecha de la Linea. Le 
contesté que no sabia nada, que no entendla nada sobre el 
arte milttar. 

'' Me dijo tambien que c! mas bclb présente que po^ 
dria hacer à Rosas, séria la peraona de S« £• el Sr. Gène* 
ral> Paz, que por las otras personas que le desagradabaa éi 
searreglaria por si mismo, pero segun lo qae me pacdo 
acordar, no me citd ningun nombre. Volvi^ pues, à Mon- 
tevideo, y me apraximé à dar parte al Sr. Coronel. Al^-* 
nos dias despues voivi ai campo de Ortbe para decir- 
le de parte del Coronel Thiebaut, que do podia darle nin* 
gun plan, pero Oribe no ténia sino enviarleuno^ y que n 
ténia que nacer algunas observaciones las haria, y que ei 
Sr. Coronel deseaba que el negocio se tennmase pronio^ 
y que en caso contrario prefeririaque las cosas quedasen 
en el estado en que se hallaban. £1 ç;eneral Oribe me 
contesté que séria necesario tener paciencia por ocImo 6 
dicz dias à que la rospuesta viniese de Buenos Au-es. Ori- 



APUNtBB mStORICOS, 353 

be me iûzo tambien obaeryar qiio esiaba muy soirprenclido 
de que el coraiiGl accptase tan pronto deepues de la carta 
que babiacscrito a1 Almirante. Le conlefitéqae es&ear- 
ta DO era por el «w&trario sino para dinmular k baena. opi- 
nion del coronel, pero que ei gênerai podrîa âenipre cqb* 
tar con él. El gênerai Oribe me dijo que yo podia volver 
à Montevideo, que al momento que tuviese noticias de 
Buenos Aires me las corounicavia. Efectivamente, ocho 
ô diez dias despues fui llamado à bordo de una embarca- 
cion portuguesa por una cartita que recibi del Sr. Car- 
reras. 

^ Di aviso al Sr. Cixronel, y parti en la mafiana si- 
guiente à bordo, porque estaba malo el tiempo ei dia que 
recibi la carta. Encontre al Sr. Ruperto Carreras, quien 
despues de los cumplimientos de uso, me cootunicô su men- 
saje de parte del gênerai Oribe, que tuTi^epactencia, que 
no se habia recibido aun contestacion de Ètnnos Aires, 
pero que el gênerai Oribe insiatia en tener detaltes niaa 
circunstanciadoa, que la pbta no se haria esperar. Contes- 
té al Sr. Uuperto Carreras que el gênerai Oribe estaba 
mejor înstruido del tarreitio de las cercanias de Montevi- 
deo que el Coronel : que él mismo participase al Coronel 
del modo que qoeria que la empresa marchase, à fin de 
que nada sonase. Me despeAi de él sin respvesta, y des- 
pues no he recibido ninguna noticia del campo enemigo. 

'^ Hioe una visita al Sr. Pichon a mi vuelta de Buenos 
Aires. En la conversacion se toco la critica que de él 
se hacia en el periodico francés» Le pregunte que les ha- 
bia hecho à las personas que gritaluin tante contra él. Me 
respondio que nada le impoi-taba de eso, que ténia insrtruc- 
cionesquecumpliry que no las habia de traspasar : que 
no «ra malo coino se >decia, ni hombre de plata, que al 
contrario se le habia venido à ofreeer mucha plata pai^a 
que procurase influir sobre la Légion, y que él faabia re- 
chaasado laoferta : quesi como se deciafoese hombre ma- 
lo, habria podido hacer una bella fortuna, pero que por el 
contrario ni él la haria ni aconsejariaàaadMqueeon^)ira' 
se centra ei Gobierno, porque las coDseeHencrîas podian ser 
funestas. Hablé una vez al Sr. Toucanierde la situacion 
del pais (era en el intérvalo de nû ida à bordo dd buque 
de guerra portugues y de nri prision),. k pregunte si ga- 
nando al coronel Thiebaut se podria lencr boMi resultado- 
para ganar la ciudad al général Oribe. Me contesté que 
el coronel Thiebaut, segun él. no tema bastante influencia 
sobre la Légion, y todo io mas que puedo recordar es que 
no me cito ninguna persona. 

TOBfO I 23 



354 MoiiTirviDBo. 



** Nada mas ten^o que decîr à Y. S. sobre }os pasoa 
que h& dado de concierto con el Sr. Coronel para bien del 
Gobierno j de mis compatriotas. En coasecueneîa, Sr., 
dignaos tener la bondad de recibir les sahidos sinceros de 
vuestro afect]simo.-«*Carpentier. " 



(tbaduccion*) 



*' El Géfe Politico ha recibido la exposicion que le ha 
hecho Mr. Carpontier, y exije qae Mr. Carpentier con- 
teste francamente àlas siguientes preguntas: 

'* l.^^-Cual es el origen de sus relaoiones con Oribe ? 

'^ 2.-»Cualefi las personas 6 negocios que han dado 
lugar à estas relaciones ? 

<< 3. — De que modo y con que garantias Oribe le ha 
confiado la mision de que estaba encargado ? 

*^ 4«-^Qué promesas le ha hecho Oribe ? 

^ d.— Que personas garantian à Oribe la buena fé del 
Sr. Carpentier ? 

^ 6.—- Quien ha entregado al Sr. Carpentier la carta 
de D. Ruperto Carreras, y donde le fué entregada esta 
carta ? 

'< 7. — Que decia dicha carta, y donde esta en la actua- 
lidad ? 

'* 8. — En que buque portuguéisha visto el Sr. Carpen- 
tier à D. Ruperto Carreras ? 

" 9. — Que otras relaciones tiene el Sr. Carpentier con 
e) Sr. Carreras, y por que conductos 7 

^ 10. — En que estado estaba el negocio cuando la 
Policia bizo arrestar al Sr. Carpentier 7 

'' 1 1. — De mano de quién recibio el Sr. Carpentier la 
carta deOfîbe dequeha -hablado a Madama Grossin, y 
donde esta esa carta ? 

'^ 12. — Por que el Sr. Carpentier, estando resueltoâ 
perder al ejército de Oribe, no ha hablado de sus proyectos 
al 8 r. General Paz al raismo tiempo que al Sr. coronel 
Thiebaat,.y pou* que al menos haesperado que el coronel 
fuese el primero que le manifestase esta intencion machos 
dias despues de las primeras insinuaciones del seîlor Car* 
pentier. 

" El Géfe Politico y de Policîa— I-amas. " 



apuntbs histôricos. 355 

(tradccciom.) 

'* Montevideo, Agosto 29 de 1843. ^ 

*^ Sr. Géfe Polilico : — Crei que mi ùltima declaracion 
contestaba à Codas las preguntas que V. 8. me hizo el honor 
de dirijinne, y que son para mi un deber» ya que me he 
consagrado à V. S. 

^' 1.% 2. y 3.— Estando en la ciudad, despues que tuve 
la desgf acia de perder mi establecimiento en el Colorado y 
sin ningun recurso, algunosdias antesde comunicar al Sr. 
coronelThiebaut las proposiciones del gênerai Oribe, me 
arriesgué à Tisitar mi propiedad por ver si babian hecho 
en ella algun nuevo désastre, y al mismo tiempo si el senor 
Ruperto Carreras podia darme algun dinero para esperar 
el término de laguerra. Lo que Jlegué al campo enemigo, 
los soldados de las avanzadas me obligaron à ir a tomar mi 
pasaporte al Cuartel General. — LIegado alli me dieron 
una licencia y caminé para el Colorado con un oficial y 
dos soldados, à quienes el gênerai Pacheco babia dado 6r- 
den de darme un caballo y acompanarme, pues yo me hice 
recomendar por D. Ruperto Carreras-. — Pasé el dia en el 
Colorado, y al siguiente me volvi : D. Ruperto, que me 
acompanaba, me dijo que el gênerai en géfe quizà tendria 
gusto en que y6 le ofreciera, al pasar, mis respetos. — Nos 
hallàbamosentonces frente a su casa en su camparaentode 
caballeria que estaba entre los arroyos Pantanoeo y las 
Piedras*-^Kespondi à D. Ruperto que yo tendria mucho 
gusto, y fuimos.— Despues de haber hablado un rato de 
cosas insigniiicantes salimos, y el gênerai Oribe se apartô 
un poco de mi con D. Ruperto : comprendi que el gênerai 
queria hablarlo aparté, y me retiré un poco. Un momento 
despucs se acercaron à mi y el gênerai Oribe me preguntô 
si yo era amigo del coronel de la Légion Franccsa ; le res* 
pondi que no conocia enemigbs y que creia ser amigo con 
el Sr. Thîebaut. — Muy bien, me dijo él, i piensa V. que 
no se le podria ganar para intentar disolver la Légion f— 
Le respondi que no lo creia, y que Mr. Thiebaut era un 
hombre de honor, que seffuirialo que habia emprendido 
hasta que la guerra se acaoura : él insistio diciendome que 
el dinero quizà lo haria cambiar. — No lo creo, le dije, y yo 
no quiero mczclarme en cosas de esta clase, porque pueden 
tener consecuencias funestas : acabé por decirle, podré 
hablarle de ello, pero no creo que el dinero mueva al coro- 



356 MONTEVIDEO. 

nel Thiebaut.»Nos separamos, pues, y me volvi à la ciu- 
dad ; al dia siguiente, despues de haber reflexionado que 
séria un bien para el Gobierno y para mis compatriotas 
enganar al gênerai Oribe, comuniqué mi idea al Sr. coro- 
«el Thiebaut, quien dijo, daré parte 6 S. E. el Sr. General 
Paz. 

^ De suerte que volvi al campo enemigo, despues de 
estar entendido con el coronel Thiebaut para enganar al 
ffeneral Oribe. Ya tiene Y. S. en mi deciaracion lo que 
na pasado y quien me ha presentado al gênerai Oribe. 

•< 4.— El gênerai Oribe no me ha dicho nunca la re- 
compensa que me daria si yo colmaba la empresa, pero me 
ha dicho que quedaria satisfecho. 

" 6., 6., 7. y 8. — No he recibido mas que una caria de 
D. Ruperto Carreras, que venia de à bordo del buque por- 
tugués, no se el nombre del buque, pero se que era el mas 
grande y que estaba fondeado en lo ancho de la rada. Esta 
carta era del todo insigniiicante. D« Ruperto me encarga- 
ba que le hiciera una visita à bordo, para cntendemos so« 
bre los difercntes intereses que habia entre nosotros : no 
fié donde esta la carta porque no hice caso de ella, La re* 
cibi como he dicho à Y. S. por via de D. Joaquin Carreras 
el primo de D. Ruperto. La persona que garantis mi bue- 
na fé ante el gênerai Oribe eru probablemente D. Ruperto 
Carreras. 

" 9. y 10.— *Cuando me arrestô la Policia no tcnia no- 
ticia del gênerai Oribe ni de D. Ruperto Carreras desde 
que estuve à bordo del buque de guerra portugués, como 
lo atestigua mi deciaracion. 

^* 11. — Madama Grossin se ha equivocado probable* 
mente cuando yo le rogué que me hiciera el gusto de de- 
cirle al Sr. Thiebaut, que habia recibido una carta : ella 
creyo tal vez que era una carta de Oribe : era à la verdsd 
comosi fuese deél, puestoque élmandaba a D. Ruperto, 
pero era, lo repito, senop, la que me habia llegado por la 
casa de D. Joaquin Carreras. 

" 12. — Yo no he hablado de mi empresa al Sr. Gene- 
ral Paz, porque el Sr. coronel Thiebaut se encargô de dar- 
le parte, y yo no daba un paso sin que el Sr. coronel me 
autorizase para ello ; y yo no esperaba mas para ir à casa 
de S. Ë. el Sr. General Paz, sino que el Sr, coronel Thie- 
baut me lo ordenase. 

" Tengo el honor de ser, Sefior, vuestro muy obse- 
euente servidor. — Carpentier. " 



APUlfTES msTosicos. 357 

( Traduccion. ) 



Memoria de lot relacioues que kan tenido lugar entre Mr, 
Carpentier y el infrascripto conmel de los Vtduntarios 
Franccses. 

'' Hacen, proximamente, cinco semanas que Mr. Car- 
pentier se présenté en mi casa muy de manana, exigiendo 
hablarme ; no pudiendo éncontranne volvio a medio dia, 
hora que le fue indicada ; y como no hubiese yo vuelto 
todavia, le dijo â Mme. Gressin que cuando viniera me 
rogara que lo esperase â las cinco en -punto, pues ténia ab- 
soluta necesidad de hablarme de nesocios de la mas alta 
importancia. Mma. Grossin enviô su hijo, que es mi sobri- 
no, â prevenirme que debia estar en casaâ las cinco para 
asuntos muy importantes. Fui à la hora indicada y me en- 
contre con Mr. Carpentier (jue me estaba aguardando en 
la trastienda. — Tengo me dijo, cosas muy graves que co- 
municarie : Mma. Grossin quiso entonces retirarso, y co- 
mo yo le observase que nada ténia rCFcrvado para ella, Mr. 
Carpentier le dijo que no estaba de mas y que podia per- 
manecer. 

^ Mr. Carpentier me dijo entonces que habia llegado 
el dia antes y que estaba encargado de parte del gênerai 
Oribe para sondear la opinion de aigu nos géfes de la Lé- 
sion y aun de la Légion misroa para conocer si no 
iabria termines de poderse entender para facilitarle la en- 
trada de la capital por medio de alguna combinacion, y ^a- 
ber que suma séria necesaria para obtener este resultado ; 
y que era de esas combinaciones de las que venia à hablar- 
me, esperando sin embargo que si yo me reusaba guarda- 
ria cl mas profundo secreto. 

** Mma. Grossin se levantô inmcdiatamente sorprendi- 
da de semejante proposicion, y yo le dije entonces. i Fe- 
ra que es una traicion la que Vd. me propone ? • . • • Mma. 
Grossin muy conmovida dirijiéndose à mi me dijo. ** Es- 
père, ciertamente, que tu no te comprometeras y que no 
aceptaràs una infamia de esta clase. " 

^ Mr Carpentier expresô entonces que no era el asun- 
to del todo en el sentido que ella lo entendia ; que hacién- 
dome esta propuesta su intencion era engaâar à Oribe, y 
de ninguna mancra comprometer sus compatriotas, que si 
el podia consumar sus proyectos traeria las tropas de Ori- 
be bajo las fortificaciones, y que la guarnicion prevenida 



î 



358 MOHTBVIDEO. 

podria destruir una gran parte del ejército enemigo ; que 
10 que él queria era repaitirse conmigo ; que al efecto 
tendria un buque pronto en el puerto en el que podia em- 
barcarse inmediatamente, asi que hubiese recibido la su- 
ma prometida. Esta suma le debia serentregada aqui por 
distintov particolares, contra los que Oribe jiraria letras de 
cambio; que él (Carpentier), habia prometido volver al 
otro dia, y que era necesario que yo le diera una contesta- 
cion. Le contesté que el caso era grave, que era précise 
darme tiempo para refleccionarlo y que le contestaria al 
dia siguiente ; que yo estaba de serricio y no Tolveria de 
los puestos abanzados hasta el medio dia. 

" En la misma noche fui à casa de Desbrosses, y le ha- 
blé de esta proposicion. Al otro dia à las 6 de la mailana 
se lo dije al gênerai Paz, quien me autorizô para continuar 
mis relaciones con Carpentier, teniéndolo à él al corriente 
de lo que ocurriera, para ver si esta proposicion era formai 
y merecia la pena de ocuparse de ella. 

^ Al medio dia Mr. Carpentier fué puntal a la cita y 
yo le dije que aceptaba su proposicion ; pero que como 
ella no formalizaba nada, era preciso que me hiciera cono- 
cer los medios de ejecucion porque los asuntos de esta es- 
pecie debian tratarse con prestezayestension.Medijoque 
su intencion era pedîr très ô cuatro mil onzas. 

" Convenimos entonces que él volveria donde estaba 
Oribe y que traeria instnicciones mas positivas, y propo- 
siciones mas formates. Convenido esto me pidio que le con- 
siguiera un pasaporte del Ministro de la Guerra para em- 
barcarsepor el Cerro. Le dî inmediatamente una carta 
para S. if., en la que le decia, que sus negocios lo Uamaban 
al saladero de Doineli. Se pas6 el dia sin que lo viese : fui 
al Ministerio en la misma noche para saber si se le habia 
expedido el pasaporte, y al dia siguiente por la mafîana di 
aviso de ello al Sr. General Paz, quien me encargô le con- 
tara cuanto hubiera de nuevo cuando vinicsc Carpentier. 
Este se habia embarcado el mismo dia, porque yo mandé 
buscarlo à su alojamiento coi) una tercera persona, y una 
muger contesto que estaba ausente. 

'' Se pasaron très dias sin saber nada de Mr. Carpen- 
tier, el cuarto por la manana vino a verme y me dijo que 
habia liegado la vîspera muy tarde. Me dijo entonces que 
el motivo de su tardanza provenia de que el gênerai Oribe 
estaba ausente cuando él llego ai campo : que al lle^r al 
primer puesto se habia hecho acompafiar por un soldado 
y que se habia ftecho dar un caballo : que atendida la au- 
Bencia del gênerai^ D. Ruperto de las Carreras lo habia 



APVNTB8 HMQDORICOS. 359 

presenttdo al gênerai Pacheco, al que diô parte del suce- 
sov obteniendo la cooperacion de] corone) de la Légion 
Francesa, y de un géfe de batallon Mr. Pelabert. En esta 
entreTlsta se hablô nuoho de los medios de ejecucion» del 
punto mas atacable y de la posicion<|ue ocupaban los ba- 
tallonea franceses en la linea. Me dijo Mr. Carpentier que 
habia dormido en casa del 8r. Chopilea ; que habia ooini- 
do con los Sres. Legris^ Carreras y Cbopitea, y que Legris 
lo babia felicitado mucho por el buen suceso y baber en* 
trado en el partido del Présidente LegaL 

" Al otro dia me dijo, habiendo Jlegado el gênerai 
Oribe, el Sr» Carreras lo condujo à casa del gênerai. Le 

1)regttnt6 cual era el reaultado que habia obtenido : he aqui 
o que entonces me diio Mr. Carpentier. 

'' — Que él habia hecho la proposicion al coronel Thie- 
baut que habia aceptado, y respondia* de Ilevar à cabo la 
empresa, que habia nombrado tambien al comandante Pe- 
labert como unido à los intereses del Présidente. (Mr. Car- 
pentier me observô sin embargo, que no habia dicbo nada 
a Mr. Pelabert, pero que se habia servido de ese raedio 
para darmas valor àsus palabras) — aueél creia que con ti*es 
6 cuatro mil onzas se aseguraba el buen suceso. £1 gêne- 
rai le habia respondido que la suma no lo inquietaba, pero 
que habia reileceionado que si daba letras contra sus ami- 
gos de Montevideo temia comprometerlos y aue tenja mu- 
cba necesidad de conservarlos para exponerlos al menor 
disgusto : Cj^uecomoél no ténia à su disposicion masque 800 , 
onzas» haria venir de Buenos Aires lo restante de la su- 
ma : que él desearia tener del coromel un plan sobre los 
medios mas fclices para la ejecucion de su empresa, que yo 
le hiciera conocer los puntos mas atacables, y que su opi- 
nion era que debian aer sobre la derecha, de la fortifica- 
cion ; que el mejor regah que él podia hacer a Rosaa era 
enviarlc al General Paz y otros dos que Mr. Carpentier 
nome ha^ nombrado: que en cuanto al Ministro de la 
Guerra él nada le haria y se contentarja con que se expar 
triase : qua él (Carpentier) viese dç volver à los Urea 6 cua- 
tro dias a llevarle mi respuesia y mis planes, y que enton- 
ces él le daria una contestacion definitiva. Se convino en- 
tonces que Mr. Carpentier vendria à verme antes de irete 
y yo le .daria mi respueata. Mr. Carpentier me dijo en- 
tonces que siyojuzgaba à prop6sito bablar de esto al Ge- 
neral Paz que podia hacerlo, y anadiô que'se habia olvidado 
de decirme que cl gênerai Oribe le habia recomendado 
mucho no dirijtrse al comandante Brie, géfo del batallon 
de los Vascos. 



900 MOHTSVHVBO. 

^ Fui à ver entoaçes «I General Pbz, à qmen le di 
euentade la entrevista que acababa de tener cod Mr* Car- 
pentier. Convine cou el General que era preciso tener 
mucha prudencia en mis respoestas. £1 G^eneraJ me in- 
dicé la linea de coadocta que ténia que segnir en esaa res- 
imestas, y me dijo que continuase mis relacioms, y que â 
a vueltade Carpentier él veria si era necesario dar curso 
à este negocio ; que en todos casos daria parte a) Gobier- 
no toda vez yo no tuviese inconveniente. Dejé al Senor 
Geneial enteramente libre de obrar como mejor le pa* 
reciera» 

" Ântes ds volver à partir^ Mr. Carpentier vino en 
efecto, à buscarmc para saber lo que habia de decir à Ori- 
be. — ^Yo le objecioné, en primer lugar, que neeesitaba un 
nuevo pasaporte, y me conteste que no, en atencion à que 
en la Capitania del Puerto se habian contentado con vi- 
sarle el suyo, dieiendole que cuando quisîera volver basta- 
ria hacerlo visar de nuevo. he dije en seguida que temia 
se qoisiese solamente comprometerme con la Légion, que 
yo no podia dar ningun plan, porque yo podria présentât 
veinte sin que ninguno fuese aceptado ; que era mucho 
mûB sencillo que el gênerai nie inaicase él mismo lo que 
deseaba; queyonoteniendo sïno medioslimitados, no podia 
ner sino secundario y auxiliar s pero que él, principal ac« 
tor y pudiendo obrar con libertad, debia trazarme mis 
instrucciones : que yo desearia que este asunto se termi- 
nase prontamente, y que en caso contrario preferiria de^ 
jarlo en el estado en que se hallaba ; seguramente que por 
ningun motivo ni por nada del mundo revetaria las ins- 
tiiicciones que me transmitiese. 

" Mr. Carpentir à su vuelta vino â verme y dccirmo 
que el gênerai le. habia preguntado si no séria posible apo^* 
derarse del General Paz y su Estado Mayor ; si no podia 
darle un detalle de ias fuerzaa que componian la Linea ; 
cualera el géfe de artîHeria de la derecfaa, y afiadi6 que él 
(Oribe) no esperaba contestacion de Buenos Aires antes 
de ocho 6 diez dias, y que entonces él lo haria prévenir. — 
El gênerai Oribe cîbsertô que le parecia ^trano que hu- 
biera sido yo tan fàeil en aceptar la proposicion, visto que 
mi carta al Almîrante franoés p]*obaba que yo estaba en- 
teramente adicto al Gobierno. Mr. Carpentir le contesté 
que esta carta no ténia oti o objeto que diaimular mis 
intenciones^ pero que el gênerai podia contar enteramento 
conmigo. 

'* Di tam6ien parte de ^ta conversacion al 8r. Gene- 
ral Paz. — Algunos dias despues Mr. Carpentier vino à de* 



APUNTBS HUTOnCOS. 361 

cirme que habia sida llamado abordo de la Corbeta Portu- 
guesa por D. Ruperto Carreras, quien le habia pedido tu- 
viese paciencia ; que no se habia recibido todavia contes- 
tacion alguna de Buenos Aires, pero que el gênerai Oribe 
insistMt en tener detaHes mas circunstanciados ; que el di- 
nero no tardaria, que estuviese tranquilo y que séria avi- 
sodo a tiempo para venir à entenderse con él por e) mis- 
mo medîo de la Corbeta Portuguesa. 

* Desde entonces no he oîdo hablar mas sobre el par- 
tTcular: Mr. Carpentier à quien encontre en la Plaza de 
I^ Matriz me dijo que esperaba cartas de un instante à otro 
por el condacto de una persona que estaba en relaciondi- 
recta con D. Ruperto ; pero jamas me la ha nombrado. 

•• Debo afiadir à esta relacîon que Mr. Carpentier, 
paseàndose conmigo en cl jardin de! establecimiento de es- 
te nombre, me dijo que convcrsando con Mr. Pichon, este 
le habia dicho que habia ocasion de hacer una gran fortu- 
na para el que no temiese esponcr su vida : — se me han hc- 
cho, dijo, proposicioncs en este sentido ; como consul no 
he debido aceptarlas, pero a otros pudiera convenirles. — 
Mr. Carpentier me ha dicho igualmente que en un convite 
en casa de Bertrand, los SS. Roguin, Tocannier, Dapples 
y otro, cuyo nombre no recuerdo, habian discutido larga- 
mente sobre si bastaria que el coronel fuese ganado, y si 
tendria bastante influencia para arrastrar en pos de si la 
Légion, — Mr. Tocannier opiné que para dcsorganizar la 
Légion no bastaba el coronel, que era ncccsario tambien 
tratar de ganar à Mr. Desbrosses y que entonces la disolu- 
cîpn parecia cierta. 

" Mr. Carpentier ténia frecuentes relaciones con Mr. 
Pichon, y antes de estes acontecimientos, yo le habia he- 
cho muy vives reproches sobre el particulai-, en presencia 
de muchas personas en casa de! faitnaceutico Mr. Bannon. 
Olvidaba decir igualmente que Mr. Carpentier, en su se- 
gundo viage» me anunciô que en el campo de Oribe habia 
treînta milcabezas de ganado : que el ejéroito enemigo no 
estaba en ninguoa manera escaso de viveres ; que habia 
CD'él abundancia do todo, y que muchos italianos é hijos 
del pais habian establecido fondas y cafés ; que habia tam- 
bien en él panaderias, y que estaban muy equivocados so- 
bre la posioion del ejérci^o de Oribe : que este se habia 
hecho construir una muy linda barraca en el medio de su 
caropo, que la ténia muy bien amueblada y nada le faltaba, 
y si ibamos al Cerrito era necesario guardarnos de las mi- 
nas y cootraminas que se habian establecido en las inme- 



362 XOIfTBVIDBO. 

diaciones de la bateria-^^Moatevideo; 26 de Agosto de 
1843.— Thiebaut," 



Mientras se estaba tejiendo la précédente coiiiq»ira- 
cion por Orîbe, algunos de sus partidarios. esparcian en la 
plaza pasquines que debian concurrir al mismo objetCK 
Estos pasquines eran impresos en el Cerrilo, y ya se pue- 
de deducir como venian à la ciudad, si se recuerda lo que 
hemosdicho del scrvicio en que se empleaban;al^nos de 
los buques de guerra de los gobiernos que se decian neu- 
traies. — Copiaremos en seguida uno de esos papeles publi- 
cados en nuestros diarios por orden del Ministre de la 
Guerra, con el triple objeto ; 1. ^ que se vea cual ha sido 
siempre la franqueza del Gobierno, especialmente en lo 
que decia relacion à las Legiones estrangeras ; 2.^ las 
falsedades que esparcia el enemigo, 6 las ilusiones que se 
formaba respecte à su poder y — su ningun efecto ; 3. ® 
la gcnerosidad del Gobierno en procéder contra los que lo 
hostilizaban en el interior. — La proclama anénima estaba 
escrita en mal francés, y decia traducida : 



" Franceses ! El ejército del Présidente Oribe se com- 
ponc hoy de doce mil caballos, seis mil hombres de infan- 
teria, cuarenta canones : todos soldados que han hecho su 
prueba. No sufrais mas que se os engane ! 

" £1 invierno que ha dado lugar à los embustes uni- 
tarios, y que han sido siempre desmentidos, toca â su fin 
proximo: los resultados os descubriràn la verdad toda 
entera. " 



Fuera de la natural aplicacion que se ha visto tener â 
la Policia en los asuntos précédentes, se expidieron por 
ella dos edictos, el uno à principios, el otro â mediados del 
mes, declarando uno de ellos cuatro prôfugos, y el otro cin- 
co, con arregio à las disposiciones vigentes. Otro edicto 
prohibiô la venta de plantas y ârboles sin permiflo del De- 
partamento. Otro sujeto â nueva clasificacion los hombres 
de color. Otro prohibe el tener armas de tropa, ni otro 
instrumente de aplicacion à objelos de guerra, sin permiso 
del mismo Departamento de Policia. 

Con arregio à uno de los précédentes edictos, todos 
de fecha 1. ® ,pvocedi6 elGéfe Politico â realizar la cla* 
stficacion que él dispone, y su resultado fué enviar al Sr. 



APUNTES HISTOmcOS. 563 

Ministro do la Guerra 227 hombres, que él destinô unos 
à engrosar las filas del ejército, otros à servir en e1 
Parque. 



ReLACIONES ExTERIORES; 



El Personal de! Cucrpo Diplomàtico se aumento cl 7 
con la rccepcion, con todas las formalidades de estilo, del 
8r. Mînistro de 8. M. I., Caballero Comendador D. Juan 
Lins Yieira Cansançao de Sinimbû. £1 " Nacional " del 
29 contiene la terminacion que tuvo el asunto del Encar- 
eado de Negocios del mismo gobierno, Sr. Régis. En el 
Capitulo 18 hemos hecho justicia al priroero, hemos ha- 
blado de lo segundo : no repetiremos ahora. 

El archivo de Relaciones Exteriores del mes de Agos- 
to, no dejô de engrosarse como en los anteriorcs con notas * 
y respuestas de muy poca importancia con que era fatiga- 
do el M inisterio. Sucedia à veces que por una incidencia 
û otra, era detenido durante la noche un individuo ; à la 
manana siguiente, à la hora del despacho, venia una nota, 
del Consul de Francîa, del de Portugal, ô del de Cerdena : 
ae pedian los informes respectivos al Ministerio de la 
Guerra, y por este à los funcionarios de su dependencia, 
6 por el Departamento de Gobierno al Géfe Politico ; y 
despues de una porcion de notas que habian ocupado las 
oficinas, venia a résultai* a menudo, que el individuo dete- 
nido habia sido puesto en libertad, por el funcionario in- 
mediato, a la nflinana siguiente de su detencion, aun antes 
de la hora en que cl Consul habia elevado su reclamacion. 
Esto se le decia al Consul en respuesta, y el Consul con- 
testaba disculpàndose con informes que habia recibido, de 
todo el trabajo que habia dado. De esta entidad, mas ô 
mcnos, fueron los negocios que cstos très agentes entabla- 
ron este mes. 

La recepcion del Sefior Mînistro Résidente del Bra- 
sil, produjo una porcion de notas de régla y de étiqueta, 
y a otras dio lugai* la conclusion amigable del negocio del 
Sn Régis, de que ya hemos hablado al hacer mencion del 
suceso fundamental. 

El 1 1 resolvio el Gobierno nombrar un Comisiona- 
do privado ad hoc cerca del Gobierno de S. M. B., é 
hizo la eleccion en la pcrsona del Senor Doctor D. Flo- 



364 MONTEVIDEO. 

rencio Varela, que partie algunos dias despues, El Doc- 
tor Varela, bien rocomendable por todos aspecios, era 
entre los elegiblcs uno de los mas idoneos. Proveerlo 
de los documentos é instrucciones necesarias para su mi- 
sion, f\]é uno de los objetos que mas contrajeron la aten- 
ciondel Ministerio. El resultado de la negociacion que 
entablô, trasladado à Europa, lo compreenderemos al 
ocuparnos mas adelante de la conducta del Gobierno 
Inglés, con motivo del reconocimiento del Bloqueo en 
Septiembre. 




CAPITVIiO XXU. 

(AoosTO*— •1843.) 



ElMinùterio de la Guerra. — Un decreio ordena la for- 
macion de un nuevo regimiento dé caballeria al mando del 
coj'onel D. Manuel Saavedra. — OtrOy concède pasapories 
gratis à los Espanûles que esiahan al servido. — Revista 
del 1 5. — Operaciones de ta Ltnea : Boletin 29. 



La guerra en la capital continuô en Agosto )o mismo 
que en los meses anteriores. El Ministerio siempre en su 
mismo celoso desempeilo : atendiendo à todo, acudiendo 
cuanto era posibie â la conservacion del edificio militar 
que era su mas especial atencion. Eran mémentos urgen- 
tes : la fortuna empezaba à volvernos la espalda, y era pre- 
ciso que el soldado viese el continente y los actes marca- 
dos con el sello de la seguridad, desembolverse en el mis* 
mo orden para que su moral no padeciese, y se mantuviese 
en su confianza. 

Un décrète creo un nuevo Regimiento de Caballeria 
â las ôrdenes del coronel D.^anuel Saavedra. El Minis- 
terio se contrajo é destinar los hombres que debian for- 
marlo, i darles oficiales, armamento y équipe, y à que se 
perfeccionasen en la instruccion. 

En nuestro pais, y en esta parte de America, se corn- 
prende bien la prontitud con que se forma un Regimiento 
de Caballeria, porque se conoce la destreza con que por lo 
gênerai casi todos los hombres montan à caballo, y en es- 
pecial aquellos de donde comunmente salen los soldados ; 
y se sabe que en nue&tras continuas guerras, casi no hay 
un hombre de campo 6 de los de las ciudades y pueblos, 
que 6 viven en los suburvios ô tienen alguna industria co- 



398 MOMTX^IDBO. 

chas, sosteniéndolo por mas de hora y média» y bastaodo 
solamenlecl de estas y un tiro de la balerianuevamente 
deix>ininada ^ Comodoro ", para hacerles guardar un si- 
lencio sépulcral, y que se retirasen dejaodo vestijios de los 
muertos y heridos que habian llevado en su precîpitada 
retirada. 

*' En la guerra que haemprendido haccrnos por medio 
de la prensa, no es menos feliz» que lo que ha sido hasta 
aqui en la de las armas. Por repetidas veoes nos hatirado 
proclamaciones dirijidas à los franceses, espanoles y vas* 
cos en sus respectivos idiomas, persuadiôndolcs a que nos 
abandonen y prometiéndblês grandes récompensas*. No 
han causado otro efecto en nuestros valientes companexos, 
que acabar de conocer lanulidad e impotencia del invasor, 
no sirviéndoles para otra cosa, que para la beia que pûbli* 
camente hacen de ellas en los parajes mas pûblicos de esta 
capital, cada vez que las leen. 

'' La desercion del enemigo es numerosa : diarîamen^ 
te se nos presentun pasados, muchoa de elloB con sus armas^ 
que nos confirman lo que tantas ocasiones hemos dicho 
respecto al estado de miseria y niiltdad à que ha llegado« 

*i Los partes que por el orden de sus fechas Tamos â 
insertar, instruiràn al pùbiico de todos los suceaos que hati 
ocurrido desde el 17 del pasado, fechaen que se redactà 
nuestro ûltimo boletin, hasta el présente. 

^' £1 sargento mayor de Eztramuros D. Manuel de 
Clémente, elevô el parte del capitan de la guerrilla ^ Glo- 
ria 6 Muerte " que à continuacion se transcribe. 

'' Gttenillai Gloria 6 muerte.— El capitan comandante 
de la expresada, dà parte al mayor géfe de las escuchas, 
de haber notado en la manana del dia de la fecba al tiem- 
po de la descubierta, que en una guerrilla de caballeria si* 
tuada en cl camino de las Très Cruces junto à la casa lia- 
mada de Gallinita, ténia esta dos paisanos arrodtlladoB à 
unos quince pasos à vanguardia, con el objeto, ain duda» 
de que nuestros fuegos concluyesen £on la ezistenda do 
aquellos infelices, que al parecer, segun su traie y porte* 
debian ser ingleses 6 franceses, y en vîsta de lo cual dub 
retiré sia hacer uso de las armas ; observando al raisn» 
tiempo, que en mi retirada hicieron retirar à los dos pai* 
sanos y se los Uevaron enmecUode los caballoscon mucha 
griteria y algazara ; pudiendose probar este hecbo con io- 
des los individuofl que componen mi guerrilla. Loque 
pongoenconocimionto de V. para su inieligencia* Linea 
Exterior, Julio S4 de 1843. Dios goarde à Y. muchos ailos. 
— Samuel Bcnstead. — Sr. mayor géfe de las Esettchas. ^ 



APUNTES HOTOSICOS. 369 

** Tepcera brîgada. — El que firma, ponc en conocU 
miento de V. E. que en las guerriilas que sostubieron bo^ 
los puestofi avanzados de la izquierda, perdieron los eneim- 
gos dos muertos y algunos heridos ; sin que por nuestra 
parte h&ya habido navedad deconsideracion.— «Dios guar- 
de é V. E« inuchoa ano8.«*Fortiiicacîony Agosto 9 de 1843. 
— Santiago Lavandera.-r-Exnio. Sr. General de las Armas 

D. JoBé Maria Paz. " 

^ El géfe de la Linea Exterior.^ Al £xmo« Sr. Gene- 
ral de las Armas. — ^ËI enemigo fué dosalojado hoy de to- 
dos sus poestos, desde la quinta de Pereira hasta el mar. 
Nuestra cabalieria tlegô hasta el arroyo de los Pocitos : se 
ha tomado un prisionero del escuadron Montoro y dos ne- 
gros buenos para soldados, los euales reroito à V. £. El 
capitan Mora na tomado dos mulas gordas y nuevc caba* 
llo en regular estado. Esta operacion iiamo la atencion del' 
enemigOy quien como û las once delamanana apai'eciôcon 
trescientos infantes y como ciento y cîncuenta cabalios; 
queriendo forzar los puestos de la derecha, que defendio 
bizarramenteel primer batallon de la Guardia Nacional ; 
quien, reforzado oportunamente por dos companias del 
5. ^ de Hnea y algunos de nuestraa escuchas, arrollaron al 
enemigo que fué perseguido de nuovo aun mas ailà de sus 
ptiestos, hacicndo mordor la tierra al traidqf Mbntof o, nfw 
perdio su caballo ensillado, y escapo gravemente herixiè 
con dos bayonetazos, porque algunos «oldados de cabaile* 
ria le socorrieron a tiempo. Al enemigo se le ha TÎstb con* 
ducir dos muertos y una porcion de hèridoff, roienlrks que; 
por nuestra parte no hemoa tenido mas que dos heridos/ 
uno de la Guardia NacionaK Y el otro de la compaûia de 
cazadores Correntinos. — Dios gnarde à Y. JÇ. mnchos 
anos.— Linea, Agosto 15 de 1848.— Ramcm Càoeres. " ' . 

'< Escuadron de Tiradores.-*^Cantan de la I?:quiorda/ 
Açfosto 17 de 1843.— El géfe que firma pone en conoct* 
miento de 8. E. el Sr. General de las Armas, haber emv 
prendido una guerriila con la cabalieria de mi mando en 
el Arroyo Seco. El resultado'ha sido Ile var el enemigo 
très mueitos, y retirarae. coino acostumbraé Por nuestra 
parte, he tenido un sargento herido levemente en un bra* 
zo, dos cabaUos muertos y otro herido» Lo que comuûico 
à V. £. encumplimienlo de mi deber.-^Dios guarde à V. 

E. muchos anos.-^Marcelino Sosa. — Al Exmo. Sr. Gène-' 
rai de las Armas, D. José Maria Paz. ^ 

«'El géfe de la Linea Exterior.-T-'Exn»o. Seti6r«<«-La 
euopresa a que fui destinado en la noche del 19 con h»- 
bataliones nùm. 4. ^ y Libertad^no ha tenido lugar piviin 

TOMO |, 24 



370 MONTEVIDBO. 

inciilcnte imprevisto, cual es el de haberse estraviado dos 
lanchas de traàsporto con cuatro companias : yo me incor- 
poré à la fuerza del Cerro à las once y media^ y en el mo- 
mento de llcgar al puerto indicado, noté la falta de esas 
lanchas. Inmediatamente mandé la falua en procura de 
ellas ; esta volvio como à las très de la mafiana sin haber- 
las encontrado. En este estado, y siendo la hora muy 
a'vanzada, y parecicndome nada prudente continuar en 
marcha, la suspcndl, quedândome en cl mismo puerto de 
Sayago hasta venir el dia. A las seis de la niaâana me di- 
riji faàcia la Pôlvora con la columna, adelantândome con cl 
comandante Rebollo â la fbrtaleza del Cerro, a hacer una 
lijera observacion del tcrreno. Luego que llegô la colum- 
na â la casa de la Pôlvora mandé hacer alto, desprendienp 
do una guerrilla de caballcria protegida por infanteria, al 
firente de dos grupos de caballeria enemiga. que se pre- 
sentaban porelflanco izquierdo. en donde se cambiaron al- 
gunos tiros, sin ningun resuhado. Como à las nueve y mé- 
dia mandé replegar las gucrrillas, y continué la marcha, con 
direccion hâcia el muclle de Chaves : los enemigos tuvic- 
ton la audacia de despi*ender como cincuentahombres de 
caballcria, y una rcmesa de igual numéro al flanco izquier- 
do de la colunma, entonces fui yo en persona y despteguc 
una guerrilla d^l batallon I^ibertad y una poquena réserva 
del No. 4, que lo fuc bastante â obligarlos â una rétif ada 
vergonzosa de mas de veinte cuadras, en donde perdierpn 
segun hemos vi8tt>, sicte hombrcs entre muertos y heridos ; 
pornuestra parte no hemos tenido novedad alguna. En es- 
te estado, no encontrando ya objeto ninguno para mi per- 
mancncia en aquel punto,. mandé replegar todo y efectué 
mi embarque en el mocHe indieado. Se me olvidaba decir 
â y. E* que habiendo resuelto suspender la oneracion, por 
lo que dejo expucsto,. comuniqué al géfe de la escuadrilla 
para que regresase, dando parte verbal al Sr. Ministro de 
la Guerra^ como él me lo habia recomendado, de ioocurri- 
do. Es cnanto t<mgo que 'poner en conocimiento de Y. E. 
— ^Dios gtiarde à Y. Ë. mùchos aftos.-— Linea, Agosto 20 
de 184S. — ^Faustino Yelaico, — Exmn. Sr. General de las 
Armas, Brigadier D. José Maria Paz. " 

** El coronel géfe de la Linca Exterior. — Al Exmo. Sr. 
General de las Armas, Brigadier General D. José Maria 
Fajs.*-«Exmo. Sefior : despues que fucron ocupados los 

1»unto8 que ténia el enemi^o en el centro por nuestros va- 
ient^B, en cumplimiento de su superior ôrden, recibî la de 
replegarme a bcupar los de nuestras guardias avanzadas, lo 
que efectué colocandolas en el ôrden de costumbre, sin que 



APUNTBS ni^TÔjLICOS. 37 1 

hubieramos sTufrido ninguna pérdida por nueçlra. parte, j; 
nias, tan luego como siniio cl eneitiigo que los cucrpos do 
réserva se habian replegado à la Fortificacion» inteivto uu 
ataque sobre nuestras guardîas por el centre y dcrecha/ 
colocando hasta una pieza de artilleria que disparo algunos 
tiroB, sin que nos cauaàra el menor dano. Desalojados lo^ 
enemigos de las posicionos que toniaron por.el centro por 
una compania del batallon Union y otra del No. 3 de Li^ 
nea, dirijieron su at€U]ue ii»obre la derccha a laguai'dia que 
ténia situada el 3 ® de Guardias Nacionales. En el centra 
dispuse marchase cl mayor Silva en observacion del ene- 
inigo, y di orden fueaen dos companias <lel No. 3 de Lines 

il una de la Union, en proteccion de la Guardia Nacional,f 
o que cfectuaron contenjendo à los viles invasoros»- que ei> 
numéro como de trescientos infantes y cien coballos bi- 
cieron su ataque. Al observer el enemigo las proteccione» 
que V. E. mando en apoyo de los cuerpos que cubrian 1» 
linea, volvieron la espalda abandonando sus po^ciones y 
sufriândo una gran pérdida, teniendo por nuestra parte laf 
de un soldado muerto y quincc heridos. En esta pequen» 
Jornada, los batallones que cubrian las avan^'ada^* coni- 
puestas del No. S de Linea, Union> 3 ^ de Guardias Naeio-r 
nalcs } ia guerrilla que manda el mayor Clémente^ que fuo 
en proteccion, se ban conducido con la bravura que acos^ 
tumbran. Dios guarde à V. £. muchos afios. Linea,- 
Agosto 20 de 1843. — José Benigno Canedor^' , . 

*• Cuarta Brigada. — El infrascripto participa â V. E.,: 
que en la descubierta practicada Uoy por las fùer^as dç. e^t^ 
le costado, habîendose puesto el que suscribe à la cabeza 
de los batallones numéros 1 ^ y 6 ® de Linca, kç dirijio^ 
hasta el punto que se sitûan nuestras guardia^s avanzadas. 
Desde estaaitura destaco en distintas direccionos pordon** 
de los enemigos venian, algunas compafiias de gucrrillas«. 
y à poco rato rompieron estas un fucgo bien sostenido so- 
bre aquellos que marchaban ya à su encucntro. Ucspues- 
de aigun tiempo que se disputo al enemigo el ierreno, con< 
suceso varie, se ordeno la retirada que se ejecuiô u iiuestra 
linea de réserva. En este intérvalu la artiUcria, compues* 
ta de dospiezas de 12 ^ una de à 18v hixo algunos dWparos 
sobre la Figurita ; pero se ignora el efecto que han causa- 
do. De este empeno han resultado seis humbres heridos 
del batallon No. 6, dos d< elios graveracnte. Dios guarde 
a V. K, muchos anos. Linca, Agosio 20 do 1843.— San-» 
tiago Lavandera — Al Exmo. Sr^ General de Armas, Bri^ 
gadier D. José Maria Paz. 

*' Comandancia de la Foctaleaa del Cerro, Julio 24 



3(72 MONTEVIDEO. 

de 1843. — Nuestra guerrilla hoy se ha aranzado hasta oca- 

Car las primeras çuardias del enemigo ; pues «ste no ha 
écho mas que retirarse à la presencia de nuestros infan- 
tes. Ha sido prcciso fingir dos retiradas para lograr hacer 
algunos tiros y herir â cuatro 6 mas de ios invasore^, pro- 
porcionando tambien ocasion para algunos tiros de nues' 
tra artilleria. Por nuestra parte no hemos tenido la mener 
novedad. — Diosguarde k Y. E. mucbos aJk>s. — Tomas de 
Rebollo.— Ermo. 8r. Brigadier de Armas D. José Maria 
Paz.*^ 

** Linea Exterior de la izquierda, Julio 31 de 1648. — 
Los puestos aTaneados del enemigo^ reforzados hoy como 
nunca, hostiiizaban à Ios nuestros ; y sin embargo de su su- 
perioridad nûmerica fueron rechazados en todas direccio- 
nes con la pérdida de cinco hombres muertos y un herido, 
que se vieron â la simple TÎsta, sin que por nuestra parte 
haya habido otra desgracia, que un hombre herido. El 
bàtalbn Libertad daba el servicio : y sus puestos avanza^ 
dos se ban conducido ihuy bien en este dia, asi como la 
fuerza de caballeria â mis ôrdenes y un piqueté italiano 
que concurrié en el momento oportuno.— Dios guarde h 
V. E. muchos aftos. — Maroelino Sosa. — Exmo* Sr. gêne- 
rai D. José Maria Paz. *' 

" Escuadrilla Nacional. — Sr. General. — Habiendo 
niandado la caâonera '* Suarez " con la Brigada de Mar al 
Arroyo Seco, con el objeto de sacar lefîa' del saladero in- 
mediato a la playa, di ôrden al sargento mayor D. Pedro 
Rodriguezy encargado de la dicha brigada, de no pasar de 
aquel punto, pero él avanzo y fué cargado por una fuerza 
de infanteria enemiga, teniendo por resultado , que ha si- 
do herido dicho mayor y dos soldados. En vista de esto 
marché en un bote â aquel punto y me obligé la necesidad 
de bajar â tierra y haoerlos retirar. El enemigo ha tenido 
dos muertos y algunos heridos. Todo lo que pongo en co- 
nocimiento de V. E. — Dios guarde à V. E. muchos aftos. — 
Rada de Montevideo, Agosto 5 de 1848.— -Jorge Cardasi. 
— Nota. Recomiendo à V. E. la conducta digna de elojio 
del mayor Rodriguez, sus oficiales y soldados, que han te- 
nido en su encacntro con cl enemigo. — Cardasi. — Exmo. 
8r. General de las Annas de la capital y su departamento 
D. José Maria Paz. " 

" Escuadron de Tiradores, Escolta del 6obi€rno. — 
Canton de la izquierda, Agosto 6 de 1843. — Elgéfeque 
firma pone en conocimiento del Sr. coronel Yelazco, que 
anoche é las siete y mcdia se aproxîmô un batallonde va&- 
eos enetnigos â la casa de Gutierrez, y ocupadoeste punto 



APUNT£8 HI9T6ftIC08. 373 

por treinta hoxnbres de^montados de nod escuadron» han 
sostcnido el fueffo, obligando al enemigo à huir cobarde- 
mente. Se calcula habrà tenido alguna pérdida por su re- 
tirada en de^orden. Por nuestra parte ha habido un soi- 
dado muerto por una bala perdida cle los enemiffos en h^ 
rctirada. — Dio3 guardc é V. S, mucho3 ano^. — Marcelino 
Sosa. — Al Sr. coronel D, Faustino Velazco/' 

** Escuadron de Tiradore8. — Canton de la I^quierda, 
Agosto 6 de 1843.^Pongo en coaocimiento de V. E. que 
anoche como a las ocho de ella se aproxiniô una fuerza 
considérable enemîgA de infanteria, à cuvos fuegos le con- 
testaron nuestros escuchas, bastaïKio el de estaji solos» para 
obligarlos à una retirada precipitada. {In la dcscubierta 
de hoy se han encontrado rastros de haber llevado algunos 
cuerpos los enemigos, y una bala de à 12 con unes estopi- 
ues; como.igualmente haber vistoel rastropor la Capilla 
de D. Servando de la pieza que conducian, y la han tenido 
en la plazoleta de Gutierrez, retirândola por el caoïino de 
Santiaguillo sin haber operado con ella. Por puestra parte np 
ha habido la inenor novedad. Dios«guarde à V. S. muchos 
ailos.— Marcelino Sosa. — Al Sr, Coronel D. Faustino Ve- 
lazco, " 

'' £1 Géfe de la Linea Exterior. — ^TenAo el honor de 
poner en conocimiento de V. £. que anocne, como a laa 
diez, los enemigos hicieron un amago de ataque por la calle 
de la derechayrompiendo un fuego vivo con su infanteria 
y algunos tiros de caAon ; pero laserenidad y el valor de 
25 escuchas que se hallaron colocados alli, ha sido battante 
para contenerlos y obligarlos à una retirada vergonzosa : 
por el ccntro y la izquierda tambien se han asonxado algu- 
nas fuerzas, pero sin intentar a forzar ninguoo de nues- 
tros puestos. Heinos tenido la felicidad de que por nues- 
tra parte no hubicra pérdida alguna, à pesar del fuego tan 
activo que se hacia. En la descubierta de esta mafiana, 
por una cmboscada enemiga, hemos tenido la pérdida d^ 
un soldado y un herido de la guerrilla del capitan Samud, 
y un oficial contuso. Todo lo que pongo en conocimiento 
de y. E. Dios guarde à V. K. muchos aAos. Linea Agos- 
to? de 1843. — Faustino Velazco. — Exmo. Sr. General de 
la sArmas, Brigadier D. José Maria Paz. " 

" El Coronel graduado Géfe de la Linea 'Exterior. — 
Al Exmo. Sr. General de las Armas de la Capital y su De- 
partaraento, Brigadier General D. José Maria Paz. — Ten- 
go cl honor de poner en el superior conocimiento de V. E. 
que* deRjiuesde haber hecho lu descubierta en el ôrden de 
costumbrc hasta los parajes dunde gencralmcntc se sitùan 



876 MONTEVIDEO. 

tracioD parecio demasiado pesada para una sUuacion que 
no era la misma. El cuerpo délibérante ensayo dar una 
Constitucion, pero eso no bastô à calmar los ànimos» y al 
principîo^l aôo de i820 toda la ^mittistracioD vino à 
tierra. 

Cada Provincia de la Repûblica Argentina se organizo 
interiormente en estado independientc : asi fue considerada 
V reconocida por las demàs : asi convinîeron todas en re- 
legar à otro tiempo la organizacion del Centro Nacional 
que debia dar la forma gênerai. £1 Gobierno de Buenos 
Aires quedô, por su posicion, simplemente sosteniendo la 
correspondencia con los Gobiernos extranjeros, segun ocur- 
rîa : nunca pretendio mas, nunca hizo mas, nunca se con- 
sidéré auto«*izado para mas. 

, Tratose por 1825 de formar un Congreso General. 
LâsProvincias independientes negociaron sobre esto : se 
cambiaron agentes de unas â otras : acordaron, cotno Es- 
tados independientes, el numéro de Diputados con que de- 
bia concurrir cada una : donde habia de reunirse el Con- 
greso ; y todos los demas preliminares. Por las leyes in- 
teriores que se dio cada una para esta reunion* algunas Pro- 
vincias salvaron espresamente todavia la soberania é inde- 
pendencia de que gozaban todas. 

En todo esto Buenos Aires no obtuvo ningnaa prefe- 
rencia : no fué oias que gimplemente el lugar donde se 
reunio el Congreso. 

£aie cuerpo, cuando lo creyo oportuno, dio un Go* 
bierno gênerai : dio una Constitucion. No mas feliz que 
su predecesor, la Constitucion no fué aceptada ; el Gobier- 
no gênerai résigné el puesto : el Congreso mismo acordé 
8u disolucion. 

Las Provincias que, durante el peraodo que précède, 
no se habian sujetado muchas de ellas à Jas resolucioiiefl 
deesecuerpo, en uso de las réservas que se habian hecbo, 
qiiedar on todas de nuevo en la misma independencia que 
antes. . 

EU Gobierno de Buenos Aires no tuvo de nuevo otra 
mision, que la de entretener las relaciones cxteriores. Es- 
ta mision le fué conferida por cada Estado, é Provincia, 
por resolucion especial de ella, en fuerza de la plena inde* 
pendencia que habia reasumido« 

•Asi Qstaban las Provincias cuando empezé la crisis de 
18^9, asi las dejé ella. La administracion que entré à ré- 
gir en Buenos Aires, de qu« era el aima el Sr. Rosas, y la de 
«1 mismo que siguio, solo obluvierouautorizacion para en- 
tretener las relaciones exteriores, y reconocieron csa inde- 



APU^TBS HifToaicos. 377 

pendenoia por los tratados especides que ibrmaron, prime- 
ro ias cuatro Ptovincias Ktorales de Buenos Aires, Santa- 
Fe, Corrientes y Enlrc-Rios. Estes tratados pueden ver- 
se eti la cdeccion publieada por D^Angelis, bajo tos aaspi* 
cio6 de Rosas. En esos tratados nada de supremacia, ni 
de Provincia, ni de Gobierno ; la igualdad de ^la indepen- 
dencia. (a) 



(a) En Febrero de 1820 ya se registro un convenia en- 
tre algunas de las Provincias Argentinas independientes, 
el que ileva el titulo de«— *' Convencion hecha y concluida 
«ntre los Gobernadoree de las Provincias de Santa«Fé, de 
ia de Entre-Rios y de la de ikienos Aires, el dia2dde Fe- 
brero de 1820, con el fin de poner termine à la guerra 
suBcitada entre dicbas Provincias, de proveer à la seguridad 
uiterior de ellas, y de concentrar sus fucrzas y recursos en 
un Gobierno Fédéral. ''—Esta convencion esta ratificada 
por la Camara de Représentantes de Buenos Aires, firman- 
do la ratificaoion todos sus miembros. 

Hubo otro tratado oue se llamo ^ solemne, definitivo 
y perpétuo de Paz entre Santa-Fé y Buenos Aires, firma» 
do y ratiiicado en 34 y 27 de Noviembre del mismo ano. 

En 1827, administracion del Sr* Dorrego como Go* 
bernador de Buenos Aires, se celebraron tratados especia- 
les con cada una de las Provincias, de Cordoba, de Santa- 
Fé, de Entre-Rios y de Corrientes. El articule 1 ^ del 
tratado con Corrientes dice textualmente : — '^ Los Exce- 
lentisimos Gobiemos de las Provincias de Buenos Aires y 
Corrientes, en fucrza de la igualdad de devec/tos y pre- 
rogativas que gotan, forman desde luego cl mas sotcmnc 

tacto, de aostenerte mùtua y reciprocamcnte, de protejer 
m actuales insti^uciones de aquellas, âcc. " — El articulo 2 ? 
consigna otros actes de independencia de la Provincia de 
GoiTientes* Eneld^ hace la misma Provincia una simple 
deiegacion al Gobierno dé Buenos Aires '' para c^xxc présida 
les ncgocios de la guerra y paz (cstaba la Repùbhca Argen- 
tina en guerra con el Brasil) y eniretenga las relaciones ex- 
teriores* " El articulo 7 ^ ofrecc un contingente de 100 
marinerospara la escuadra, y el S ® previcne '* que los bu- 
ques del tràfico de ia Provincia de Corrientes quedcn li- 
bres de toda cxaccion de los marineros naturales de la 
misma, que aervian matriculados à su bordo. " Y finalmcn- 
tc^el todo de los aiHiculos de este tratado muestra la inde- 
pendencia de Cémentes. 

En 1629 se hicieron nuevus tratados con la Provincia 



378 MONTEVIDEO. 

AsiduraroD las cosas hasta el ano de 1838, que ocur* 
rîo la cuestion francesa : cuestion local de Buenos Aires, a 
la que la mala conducta y poca habilidad de Rosas diô ud 
caràcter nacir nal. El Gobierno de Satita-Fé y el de Cor- 
rieDtes no quisieron prestarse à las miras de este : Provin* 
cias independicntes, usaron de su derecho. Este ejercîcio 
lecosto alGobernUdorxie Santa-Fé, D. Domingo Cûllen, 
ser arrojado de su gobierno por fuerza armada de Rosas ; 
scr aprehendido despues por este, por una perfidia, y ser 
fusilado en fin en la rrovincia de Buenos Aires, sin foima 
ni figura de proceso ni de juicio. 

El ejercicio del mismo derecho, le costu â Corrientes 
scr invadida, enlutada y saqueada por las fuerzas de Rosas^ 
que puso alli con sus soldados una administration. Cuatro 
veces se ha alzadp Corrientes animosa, y ha reivindicado 
sus derechos estableciendo y sosteniendo un gobierno prc* 
pio, en uso de esos derechos mismos. Dos veces ha podtdo 
Rosas, à Costa de sangre y de la fortuna de las batallas, 
derrocar esos gobiornos. Del tercero, que acabadë levan- 
tar el Sr. Madariaga^es del que van a dar cuenta los docu- 
mentos que seguirân. 

Entre tanto, este resûmen servira de iiustraclon, para 
los que crean que la régla de respetar los Gobienws de 
hecho, se debe llevar à una mania tal de abnegacion de jui- 



de Santa- Fé; el articulo 1® dice — **Lo8 Gobiernos de 
Santa-Féy Buenos Aires, renuevan y declaran en su vigor 
y fuerza el articule I ^ del tratado de 25 de Enero de 1822, 
celebrado entre ambas Provincias y las de Entre-Rios y 
Corrientes, en la parte queestipulauna paz firme, amistad 
y union estrecha y permanente, entre las preoitadas Pro- 
vincias de Buenos Aires y Santa-Fé, reconociéndose reci- 
procamente su libertad, independencia, repi^esentacion y de- 
rechos. " — En el mismo ano se hizo un tratado semcjante 
entre los Gobiernos de Buenos Aires y Cordoba. 

£1 mismo Rosas, Gobernador de Buenos Airee, en 
1830 hizo un tratado conel Gobierno de Corrientes en 23 
de Marzo, en que se reconoce y sanciona la respectiva in- 
depencia poKtica de las dos Provincias 

Por otro tratado do 1831 esta de nuevo rcconocida por Ro« 
sas esa independenciapolitica. Ningunaconvcncion, ningun 
acuerdo, nada ha habido nuevo de esta ospecie dcsdc cn- 
tonces: — he ahi los derechos que ullraja el Dictador do 
Buenos Aires. 



ATVSTE3 IIISTORICOS. 379 

t:io, que CBponga a que un dia se tome al comandante de 
una gaardia por el Gobierno del pais en que estsu por no 
averiguar los antécédentes, que son à la vez un hecho tam- 
bien, y el hecbo que generalmentc caracteriza los que le 
siguen. 

Deshecho el ejércitoCorrentinn en la batalla del Ar- 
royo Grande, una division del de Roeas marchô hasta la 
capital de Corricntes. La ninguna resistcncia que encon- 
tre ya^no fué salvaguardta suiîciente : todoel territorio fué 
cntregado al saqueo, y degollados por todas partes los ha- 
bitantes. Asi se establecio la administracion de un Ca- 
brai, que se hizo ekjir por csos medios, y con el nombre 
degobernador de una Provincia independiente, quedo en 
realidad el esclavo de Rosas, mandando por él. Pero una 
poi*cion grande do la poblacion, y la mayor parte de sus 
nombres notables, habian cmigrado asilàndose en la Re- 
pûblica del Paraguay y en el territorio brasilero. 8e ba- 
bia acoiido u este ûltimo el coronel D. Joaquin Madaria- 
ga, de familiadistinguida de Corrientes y de Buenos Aires 
dondc se habîa educado, y que propietàrio rico se habia 
convortido en soldado para defender los derechos de su 
patria, distinguiéndose por su anhelo y concurrcncia en la 
ibrmacion del ejército que levante cl Général Paz, en la 
campafla de este, y en su cspléndida Victoria de Caa- 
guazû. 

Madariaga, con el mes de Abril enipezo las operacio- 
nes, que se detallan en la carta que se vcrâ mas adelante, 
para expulsar à los invasores. La noticia de ellas fué lle- 
gando sucesivanicnte por diverses conductos, mas las co- 
municacioncs oiiciales no se rccibieron hasta mcdiados de 
Agosto. La razon del atraso lo espresa una de ellas : en- 
tonces la revolucion habia logradosu objeto, se habia con- 
solidado, y entraba,como suceso concurrente y de impor- 
tantes consecuencias, en los succsos de que cstamos dando 
cuenta. 



" El General en Géfe de los Ëjércitos de la Repùblica. 
— Cuartel gênerai en cl Arroyo de la Vîrgcn, Agosto J9 
de 1843. — Al Sr. Ministro de la Guerra. 

** Me es satisfactorio incluir a V. E., para conoci- 
miento dol Gobierno, la comùnicacion particular del géfe 
de la division libert adora de la Provincia de Corrientes. 
Ella ha llegado hoy â las 6 de la manana, con un atrasojmas 
que notable. 

" Las cartas â qnc ella se refiere fucron intcrceptadas 



380 MONTBVIDBO. 

por el traidor Francta, quien mando degollar a sus conduc- 
tores : sin embargo* las ùltimas noticias que tengo de Cor- 
rientes, recibidas por conductos partieulares, que alcanzan 
liasta ei 27 de Julio ûUiaio, ofrecen grandes ventajaç â la 
causa de la libertad. 

'' El géfe Madariaga esta acampado, con m^s de 2»000 
Uombres en el Pago-Largo, y esperaba una division y ca- 
balladas para invadir el interior del Ëntre-Riosen todo es* 
le mes. — Dios guardc â V. E. muchos anos. Ac-^^FrucUip- 
so Rivera. " 

" Exmo. Sr. D. FrucCuoso Ridera. — Corrientes, Mayo 
24 de 1843. 

" Mi respetablo Senor : — Mis dos carta^ aoteriores 
habràn impuesto à V.E. do roi espedicion sobre esta Pro- 
vincial para arrojar de ella â nuestros féroces eneniigos, 
que degoliaban à sus habitantes con la mas b<^rbara atroci- 
dad ; los resultados correspondieron â nuestros deseos* 
> . *^ Con.cientoy ocho hombres me lancé al Uruguay el 
1 ^ del pasado : logré pasar, sin ser»entido, por en inedio 
de l^Oû horobres que guardaban la costa de este rîo, é 
internado en los montes de Abalos, se me incorporé el cp* 
mandante D. Nicanor Càceres, que con 150 decidldos pa<- 
trîotas alli me aguardaba. Diriji mis marchas sobre Go- 
ya : este departamento se pronuncio en masa en nuestro 
favor : alli incorporé a los sargentos mayores Ricarde y 
Acosta, con mas de 400 hombres. 

" Sabedor el ex-gobernador, degollador Pedro Ca- 
brai, que me dirijia à echarlo de la capital, fagô al instante, 
robandose el tesoro de la Provincia, y algunos utiles de 
guerra que me interesaba tomar. 

^' Los enemigos reunieron todas sus fu^^rzas : el terror 
que habian infundido à los habitantes de esta, los hizo as- 
cenderutrcs mil y mas hombres, inclusos en ellop 600 çn* 
tre-rianos. Dos batailas ptisieron térraino â la guerra, so^ 
gun vera V. E. por los boletines impresos que adjunto. 
Tal ha sido la fortuna que hcmos tenido, que solo 12 hom- 
bres hemos perdido : en la ùltima batalUi un solo herido 
no ha habido. Elles perdieron 600 bombrea largos, muer- 
tos y ahogados. 

" Estoy reuniendo el ejército en Vîllanueva: en 15 
dias mas eonstaru de 3,500 hombres de las très armas, bien 
equipados, niontados y cntusiasmados. Abriré la campa- 
fia sobre Entrc-Rios; entre tanto, coiuo ignoro totalmente 
lasopcracionesdc V. E., sirvase darme su pai*ecer para 
obrar dondg mcjor convenga. 



APUNT9S HisraRicos. 381 

^ Mucho nos importa poner en contacto nuestras fuer- 
zat. La barrera det rio Uruguay me sera nada para ha- 
cer movimientos que interescn à la causa gênerai, con tal 
que ellos importen el exterminio de les invasores de esa 
Repùblîca. 

" La Proviûcia de Corricntcs respetarâ sus pactes 
eon ese Estado : no carecemos de nucvos arreglos para 
continoar la guerra contra loa tiranos Rosas y Oribe : 
obraré segun V • £. pida, 6 las cîrcunstancias me lo per- 
milan. 

^ Pocos son los traidores correntinos que han seguido 
aloadegotladores; Galan, Ramirez, Virasoro, y Borda: 
los que se ban fogado con Cabrai es gente pulpera,, que 
aqui nos senriria boy para maies. 

** Actualmente se hallaesta Provinciasin gobernador i 
se nombrarâ muy profito uno provisorio que la mande. 
V. Ë. sabra quien lo sea. 

** Dosea a V. E. buena salud, &c. &c.— Joaquîn Ma- 
dariaga« " 



•* Sr. D. José Rivera Indarte. 

" Corrientes, Mayo 25 de 1843. 

• •* Mi compatriota y amiffo: — Voy à descrîbir à Vd. la 
caida del poder barbare de Kosas en esta provincia funda- 
do en la entrega que hicieron de clla â sus encmigos, los 
géfes que nos gobernaban. Corrientes fiié sometida 6 la 
euchilla de sus asésinos, esperimentô atroces degollaciones, 
no olvidé sus derechos, jamas desistié de su causa, 

*' Los principioB de humanidad, rcspeto k las perso- 
nas é intereses que predico Urquiza en su estada acé, sedu- 
^ron la vasta emigracion que corria despavorida â refu« 
jiarse donde pudiera temblando del monsUruo que otra vez 
nabia hecho enlutar â muchas familias : no faltaron ajen- 
tes que desmintieran la inhumanidad de costumbre en este 
caribe ; deseaban tranquilidad^ creyeron las satisfactorit?s 
oferta3 que les hicieron. iMuchos hombres y familias des* 
graciadas que se volvieron de los es^ados del Brasil y Pa- 
raguay foeron degolladas vicloreando k Rosas, Oribe y 
Uzquiza. 

^VReducida la emigraciop en el Brasil â poco numéro, 
eramos sabedores de los inauditos hechos que aqui se cjc- 
cutAban. Con serenidad era imposible saberlo, era muy 



382 M.).\T£%'IDBO. 

jiiUo csfurzarnosen favorde la revolucion, \o crasalvarâ 
nuestros compatriotas de las pcsadas cadenas que de dia 
en dia se les aurnentaban. 

'' Dûsientos y sctenta hoinbres compusicron la division 
que se preparo para invadircstaprovincia. Su comandanlfi 
engéfeeraeltenientc coronel D.Joaquin Madariagai pron- 
tos u pasar el Rio Uruguay, solo 108 hombrcs io verifica- 
ron el 1. ^ del pasado en la barra del arroyo Tapitacoy ju- 
rando perecer 6 libertar su pais ; mil y nias hombres de 
los rocines guardaban la costa del rio, fueron burlados ; 
los libertadores se intcrnaron à esta proyincia. La eons- 
tancia del teniente coronel D. Nicanor Câceres, en aguan- 
tarsQ en los montes ; sus manîobras contra el enemigo, 
avisos à honibres que nos importaba, reuniones de hoin« 
bres y caballos hizo que los asesinos desatinaran en sus 
operaciones, y nos dieran cl suficidUte tiemp«» para hacer 
saberû algunos amigos que pisaba este territorio una co- 
lumna libcrtadora ; la habilidad del capitan comandante 
D. Juan Grcgorio Acuna, teniente coronel Ilicarde y sar- 
gento mayor D. Manuel Antonio Acosta es rauy recomen- 
dablc. En ocho dias se armaron y dispusieron mil cien 
hombres voluntarios que corrieron a incorporarse à los 
libertadores llcnos del mayor entusiasmo, y deseosos de 
vcngar la sangrc dcrram:ida de sus dcudos, amigos y fami- 
lias que los degolladores estaban haciendo correr: marchan 
ciel pucblo de Goya para la capital, aparecc con 80 honi- 
bres el traidor José Virasoro en persecucion del mayor D. 
N. Serrano que con una fuerte partida corria los montes 
de Sla. Lucia: sorprende à Virasoro en la çomandaucia de 
San Roque, le perdona sus crimenes, se plega a nue&tra 
causa ; se dirigën à la capital , deponen del gobierno al 
torpe Pedro Cabrai ; este y su pequeflo circulo de pilloa 
fuga, robândose el tesoro pûblico y cuanto- pudieron. 

** Aparcco con 50J hombrcs el teniente coronel D:. 
Bernabé Esqnibel en el departamento de Caacati en favor 
de los libertadores ; en la capital se vuelvcn traidores al- 
gunos criminales que no merecen perdon : el misino Vira- 
soro pi^tende desquiciarlo tod) ; mucho mal nos hizo. El 
comandante en géfe con mil hoaibres fuerza sus marchas 
para evitar los desordenes en la referida capital; se aproxi- 
maà elja,todo se allana, fugm los perfides ; Virasoro se le 
incorpora. Los enemigos entante con suacostumbrado 
terror hacen fucrtes reuniones en la campafia, deguellan al 
que no lossigue, igual cosa h|cen con la famîlia del que se 
les déserta ; reciben auxilio de gente de Entre*Rios, as- 
cienden sus fuerzas à très mil y mas* hombres, marchan a 



APU?iTES HISTORICOS. 383 

buscar los libcrtadores. Puesto» los ejércitos en ]a altura 
de San Lorens^o el gèfo de loâ iibcrtadoros no piiede réu- 
nir sus tropas; Jo»ô Virasoro pasase à los cnemigos, les 
révéla el cstado di^ustosô é incierto en .que se hallaban 
los soldados de Madaringa. Sabe Galan géfe de este ejér- 
cito Rosin, que ea Bella-Vista y Goya hay reuniones de 
los libres. Manda a un Gongora y al ti-aidor Borda para 
que deshagan y deguellen à toda pcrsona que no les sea 
adicta; ei ûltimo lleva un e8Cu«dron de 150 hombres, que 
lo componian los géfes, oficiales y sus ordenanzas de lo» 
traidores corrcntinos que habian sido presentados â Ur- 
quksa, y este los roando desde esc Estado para npagar la 
revolucion acâ, con orden de degollar sin consideracion 
alguni, lieTan una division de 400 hombres. 

'• El comandante en géfe hace embarcar con un ayu- 
dante y ordenanzas al teniente coron^^l D. Juan Madaria* 
ga ; desembarca en Bella-Vista reune y déjà allî como 
cien hombres ; sigue al pueblo de Goyn, se rccibc de 400 
hombres de eaballeria y 20 de infanteria, los arregin, se 
pone en marcha, y à las 48 horas alcanza à Gongora que 
acabnbade entrar é Bella-Vista con cl dosorden de costum - 
bre ; à la vista de este pueblo hny una batalla reilida,y es 
completamente vencodora nuestra diviiîion, con soldados 
que endos léguas antesdellegar al combitcyâgran trote y 
galope se les ensefîo las principales evolucîones. I) Juan 
Madariaga muestra esta yez gran pericia militar» exccsivo 
valor ; sus soldados llenos de côlera y cntusiasmo, al ver û 
toda la guarnicion de este dicho pueblo prisionera, y al 
saber que las familin<; iban h ser asesinndas, pelean cual 
pocns veces con un valor cxcesivo pcro generoso ; en el 
combate han muerto niuchos cncmigos, muchos prisione- 
rosse toman, yaun âaquelloscorrentinos traidores, entre 
estes un géfb y diez oficidles, les perdons Madariaga su 
crimen, los pone en libei-tad, los hace conoccr su dclito, les 
dâ dinero,y no permite perscguir la derrota por evitar la 
mucha mas sangre que iva 4 dcrramar de sus paisano9« El 
patriota pueblo de Bella-Vista alzô bai>derasde la patria 
durante el combate, aun sin considerar cual séria su 
desgrariada suerte si los enemigos triunfasen : él estarâ 
satisfecho de fa Victoria. Esta batalla tovo lugar el 20 do 
Abrîl pasado. Los principales géfes y oficiales que figura- 
ron en esta gloriosa jomada verâ Vd. en lista separada quo 
adjunto. Auméntase esta division vencedora al niando del 
Sr. comandante D. Juan Madariaga, a setecîentoa hom- 
bres, eHa no puede incorporarse â la que mandaba elGéfiî 
Libertador. Kl imbécil Galan fucrza sus marchas sobre ts* 



^74 MONTEVIDEO. 

hucstras guardias avanzadas, el encmigo no perdiendo las 
ocasiones que le proporcionaba el terreno escabroso para 
^star incomodando nuestras tropas â cada paso con sus 
fuegos, los que muy pocas veces eran contestados por nues- 
Iros bravos» hasta que unos tiros de canon disparados con 
acicrto por la Légion Francesa, fueron suficientes para ha- 
|[:erlos desaparecer de las posiciones que habian tomado : 
en este estado le hicc présente al Sr. CoroncI Géfe de la 
î^egioh Francesa podia hacerretirar la ariilleria y el bata- 
llon dç la I^egion qiic habia ido de servicio, lo que se efcc- 
jtuo à (as diez de la mafiana, quedando los cucrpos destina- 
dos de! cuidado de la Linca. Pôcos momcntos despues 
de haberse retjrado el batallon francés y artîllerîa, volvîe- 
ron a incomobar nuestra linea, ya situando sus guerrillas 
por ia,s inmcdiacionesde la casa de Sierra» como por la 
d<erecha la que sucle situarse en el mirador de Perelra, ha* 
ciendo las annenazas de sus ataqucs por toque de cornetas, 
«iendo rechazados cada momento que lo intentaban» hasta 
que como d las tuatro de la tarde se emprcndio una fuerte 
guerrilla por la dercchit, con otra que se desprendio de la 
jguardia del piqueté de Correntinos pasados, que cstaba si- 
tqada en el horno de Portugal» oblicando à la enemiga à 
jguarecerse de una casa que esta en las inmediaciones del 
mirador de Pereira, la que habia estado toda entronerada» 
y desde a)li dîrijîa sus fuegos, con cuyo motivo, y tratando 
dé faaccrios desalojar de esta posicion, ordcné al Sargento 
mayor D. iMariano Echanagusia desprendieso una guerri- 
}la por los fondos de la quinta de Da. Catalina, y la otra por 
el ccrco*opuesto del horno» para atacar & un tiempo, lo que 
$e ejecutô cumplidamentc, rcsultando quedar mucrto el 
oficial cnemigo que la mandaba» tomàndosele la gorra» sa- 
ble y cab^llo ensillado, y abandonar sus posiciones llevan- 
do c\ cadaver del oficial. — Dios guarde â V. E. muchos 
unos. Linea» Agosto 9 de 1943. — José Bcnîgno Ca- 

liedo. Linea de Fartificacion, Agosto 25 de 1843,— 

Pûbrica de S, E.— Derqui.'* 



CAPIXCIiO XXIII. 

( Agosto — 1843. ) 



Revolucion de Corrientes, — Resûmen de los tratados en 
que esta consignada su independaicia. — No hizo mas 
que reuindicar sus derechos. — D. Joaquin Madttriaga. 
— Sus antécédentes. — Detalles sobre el pronunciamien' 
to de Corrientes. 



Hemos vtsto manifestarse tauta ignorancia respecto k la 
Lejisiacion orgànica de la RepûbKca Arjentiop y de los hecbos 
fundamentales que sirvende base, asi en los diarios euro* 
peos, como en los discursos de algunos miembros de las 
Câmaras, y hasta en las conversaciones de aeontes y fun^ 
cionarios extranjeros en estos paises ; que aliéner que ha- 
blar de la revolucion de Corrientes, como suceso concur- 
rente y de influjo en la materia principal de estos apuntes, 
nos creemos obligados âdarun resùmen de esos antécé- 
dentes, para que el hecho glorioso de la Provincia de Cor- 
rientes, que vamos a relalar, no se mire à lo lejos como una 
sublevacion, como un ultraje 6, algunos derechos, sino que 
se vea como es — *' una revindicacion de los derechoS'pro- 
pios, Bostenida con cotistancia en una guerra de seis aAos^ 
mantenida con heroismo al través de los infortunios. " 

La primera década, despues de la revolucion de la 
Repùblica Argentina, se pasô en el cstrépito de la guerra : 
asegurar su independencia era el primer objeto. /La ad* 
ministracion fué por consiguicnte anàloga & esta neoosi- 
dad. Era una, y al finalizar el periodo de que hablamos, 
la componia un poder ejecutivo y un cuerpo délibérante : 
era una orgunizacion esencialmento miiitar. 

Por cntonces la guerra se iiabia atejado, y la ndminis- 



386 IfOHTBVIDEO. 

nés mashorqueros, que por todas partes se cncuentran para 
azote de la especie humana. 

** Concluyo dicietido à Y., que esta batalla es hija de 
la muy mémorable de Caa-guazù ; en aquella fué persegui- 
doy acuchiliado el enemigo como 50 léguas ; en esta ha si- 
do el doble : entonces no tuvieron rios à nado para esca- 
par, ahora lo estaban hasta los arroyos donde cran alcanza- 
dos y obiigados à escaparse como pudieran. Antes solo 
recordaban los hechos de Pago Largo, hoy aquellos y los 
muy bàrbaros asesinatos recientes. Todo esto tenga V. 
en vista para calcular cuan pocos verdaderos rosines han 
escapado de esta gloriosajnrnada. 

'* Corrientes, mi compatriota, se levanta poderosa ; la- 
varà la mancha que un espanto de su antiguo mandon le 
trajo : ella qurerc ser libre, no cédera de su causa por ame- 
nazas ; puede scr que perezca, pero harà temblar à nuestro 
tirano. Un pueblo que en si encierra un mismo pensa- 
miento, que su topografia es la mas adecuada para hacer 
guerraasus enemigos,esinvencible ; él lo probara ante 
el mundo entero. 

" A nombre de la patria y de los muchos compatriotas 
que desde aqui mîramos en V . uno de los verdaderos pa- 
triotas que bacen la guerra d Rosas, pido à V. alguna pro- 
duccion que instruya al mundo de lo que Corrientes valo y 
es capaz contra nuestro monstruoso bàrbaro tirano y ase- 
sino Juan Manuel Rosas. 

** Las mugeres de este pais se han esforzado y aun so- 
bresalido en hechos y patriotismo à la par de los hombres. 

" Soy de V. afectîsimo Q. B. S. M.— Mariano 1^ 
Camelino. " 




CAPITVl^ XXIV. 

( Septiembrg — Ï843, ) 



Situacion amenazante, — Ordenes del gobierno de Ingla- 
terra para que se reconozca el bloqueo. — Maquinaciones 
del C&nsul de Francia y del de Portugal para entregdr 
la capital. — Conducta de los agentes extranjeros. — JE/ 
Almirante francés sostiene con los géfes de estacion el 
plan traidor del Consul de Francia. — Conducta del gé- 
fe de la estacion bi-asilera. — Noble manifestacion del 
Comodoro Purvis. — Desbarata la maquinacion. — Pro- 
yectô de nota colectiva. — Conducta del Représentante 
del gobierno Impérial. — Desconoce el bloqueo. -;- El Go- 
bierno sigue impasible su marcha. — Propone à las Câ- 
maras dos leyes de prémio : la una para los espanoles^ la 
otrà'para los Argentinosque servian en el ejército. — La 
Policia dâ varios edictos. — Incidencias con el Consul de 
Francia. — Nuevas solicitudes para que los franceses 
abandonen los colores. — Notas con este motivo. — Obser-^ 
vaeiortes. — Se iniciô un tratado con el Brasil. 



Las liubes que habian endpezado à sombre» r el hori^ 
2ontc de la Patria por el mes de Agosto, se hicieron den- 
sas y amenazadoras ; parecia que iban con laaproximacion 
del sol de la natnraleza, à ocultar para siempre el de la li- 
bertad en la onlladel Oriente, de donde debia nacer y Ue- 
Yarse regenerador à la Occidental del Plata. Asi era en 
k> moral para los hombres pensadores, asi era para los me- 
nos inteligcntes, una situacion que todos compi-endian : 
una sîtuaeion de meditacion profunda, de amarga incerli- 
éumbre é inquietud. Empcro» el coraaton animoso m to^ 



388 MONTEVIDEO. 

dos dejaba fresca la cabeza ; en los hombrcs de estado pa- 
ra combinar los medios de conjurai* la tempestad ; en los 
defensores armados, para ofrecer su constancia y su cora- 
jeen el ara de la Patria, y que pasase entre eltos, como 
inspiracion, el convencimiento de que — hombres adies- 
trados en la guerra, que cstaban organizados, eran nume- 
rosos, y tenian en sus manos armas, pôlvora y balas, eran 
ellos mismos mas duenos de su suerte que nadie. — No ha- 
bria sido sino entre torrentes de sangre que se hubiese de- 
cidido por ùltimo la suerte de la Repûblica. ! 

Eran, sin embargo, reaies los peligros. A un mismo 
tiempo Oribe se encontraba poderoso, con dos ejércitos à 
su servicio, y empezaba la bella estacion, la estacion de las 
maniobras y la guerra. £1 General del ejército en campa- 
na, que conocia que no podia resistirlos cuerpo à cuerpo, 
se confiaba solo à esa pericia, à esa destreza, en que ha 
acreditado tanta superioridad ; lidiando siempre con fuer- 
zas inferiores, y sicndo no obstante ducno de sus movi- 
mientosy de sus operactones, con que ha llevado ô su ene- 
migo à reducirlo en triunfos parciales, à fatîgarlo y gas- 
tano en marchas. 

A un mismo tiempo la Inglaterra desenvolvia esa po- 
litica impasible é indiferente, con los que habian confiado 
en ella, en que el Ministro Inglés, sin corazon y sin justjcia 
deiando bloquear la capital de la Repûblica, favorecia por 
ci hecho al tirano por quien habia sido desdenada ; sin pro- 
vecr nada, siquiera en obsequio de la humanidad, en favor 
de las esperanzas— esperanzas fundadas--que dejaba bur- 
ladas cruelmentc. 

A un mismo tiempo, hallaba el Consul de Francia la 
ocasion espedita para reclamar el desarme de los ba- 
tallones denodados, que habia creado la amenaza de muer- 
tc de la circular de 1 ^ de Abril ; -y lausabaen la ocasion 
que creia mas propicia para hacer vacilar su constancia; — 
cuando la guerra empezaba de nue vo; cuando el enemigo 
era poderoso ; cuando de Europa se nos volvia la espalda; 
e iba à ser cerradofpor un bloqueo cl puerto de la capital. 

Ëra una sitnacion de crists de las mas terribles. Asi 
se saborcaban de antemano nuestros enemigos, que nos 
creian perdidos. El inhâbil vencedor dei Arroyo Grande 
ya distribuia sus suplicios en el Cerrito : el présente del 
General Paz pedia, por de pronto, para Rosas— otros le ha- 
brîan acompanado que no designaba : — se guardaba para si 
scis individuos, para inmediata venganza, pero despues los 
babria escojido à medidade las victimas que hubiesen caido 
en sus manos. Yaesperabaque laspropuestas deunacapitu- 



APUNTBS HISTO&ICOS. 389 

lacîon fuesen à buscarlo ; sus encapotados amigos la insi- 
nuaban ; pero ni el Gobierno, ni ios patriotas pensaron un 
motnento en buscar recureo eo el perdon, en la ignominia 
de la Patria, ni cuando mas aterrante se presentaba esa 
crisis. 

Hallàbase enti e Ios amigos de Oribe el Consul de Francia, 
que si hasta ahora se habia presenUdo, segun se ha vîsto» 
como hostil al Gobicrne, ya se olvido de tal modo de su 
posicion, que tomo sin mascara el caracter de conspirador. 
Obrando de acuerdo con el Consul de Portugal, à quien 
mas tarde 6o le verà ûonvicto de maquinaciones traidoraa 
con elenemigoen el proceso de D. Luis Baena, el agente 
de Francia arrastro al Âlmirante Massieu de Cierval â 
que representase un papel que, tal vez, no comprendia 
bien este marîno, en una transacion que ténia por objeto 
forzar al Gobierno â que entregase la capital en manos de 
Oribe. 

Es bien facil ver que el imbécil Leitte, sin inteligen- 
cia, sin juicio y sin medios coactivos, no poseyendo mas 
que qna necia maia voluntad,y un grandeseo de hacer pa« 
pel, no podia tener en esa ocurrencia otra situation que la 
que quisiese darle su mas aventajado,y sobre todo, mas po- 
deroso colega. Pichon, pues lo escojio para ponorlo al Tren- 
te; y à casa de Leitte fueron invitados parael SdeOctubre 
Ios agentes extranjeros que tenian fuerzas de que dispo- 
ner. Aunque la invitacion afectaba un motivo inocente, 
la sagacidad del Ministro Résidente del Brasil y del Con- 
sul General interino de Inglaterra, no se dejô seducir y 
reusaron concurrir â la invitacion : no sin que el ùltimo, 
en très visitas que al efecto le hizo Pichon, dejase de com- 
batirlelasideasquele espuso,y manifesté en la reunion ma- 
ritimael Almirante Cierval. Concurriôel Consul de Cer- 
delîa, y el de Ios Ëstados Unidos déclaré, que no se asocia- 
ria à ninguna resolucion mientras no llegase el Comodoro 
gefe de las fuerzas de su nacion, con quieq queria ponersc 
de acuerdo. 

Mienti'as este ensayo se desconcertaba o paralizabà 
en tierra, era â bordo de la fragata francesa " La Gloire " 
donde la maquinacion se desenvolvia en toda su plenitud. 
Para el 4 habia citado el Almirante Cierval à todos Ios gé- 
fes de estaciones navales résidentes en cl puerto, con el 
mismo pretesto de que Ios dos Consules se habian servido 
en tierra. M uy luego de empezada la discusion, el Almi- 
rante francés manifesté paladinamente que el ohjeto â que 
buscaba se asociasen Ios demas géfes de estacion era, *^ for- 
zar al Gobierno, por el emplco de sus respectivas fuerzas, a 



i390 MORTByiDBO. 

capitulai* con Oribe, bajo el justificative que creia presen- 
taba para ello, un papei que manifesté y le habia sido pa- 
sado por Pichon, con el tîtulo de— Nota colectiva ^ — El 
géfe de las fuerzas navales brasileras se escuso simplemen- 
te de tomar nînguna ingerencia en el asunto, porque ha- 
llàndose en esta capital un Représentante de su gobierno, 
à él tocaba conocer la aplicacion que debia darse à las 
fuerzas que estaban à sus ordenes. * El Comodoro Purvis, 
con la nobleza de carâcter que le distingue, déclaré franca- 
mente que no se asociaria â tal demanda : que su gobierno 
le mandaba ser neutral, pero no que hostiliease à este go- 
bierno, ni se ingiriese en aquellas resoluciones que era so- 
lo de su resorte tomar. Que en la ocasion urgente él sa- 
bria como emplear sus fuerzas en proteccion de los sùbdi- 
tos britànicos, asi como se pi^estaria â promover la pas 
cuando el gobierno del pais se lo pidiese ; afiadiendo : — 
** Si manana, senores, viese al géfe de un puesto cualquiera 
empenado en una resistencia, en realidad inûtil, pero que 
le era preceptuada por su gobierno, por su honor, é por su 
patria, le ofreceria mis buenos oficios, y si los reusaba, por 
que creia que debia hacerlo, y yo lo veia despues perecer, 
lamentaria la suerte de este bravo que habria llevado to- 
das mis simpatias, y tendria todos qiis aplausos. " 

Repudiados Pichon y Leitte en la tierra y en la mar, 
no se encontraron en estado de llevar adelante £u intento, 
del que quedô, como comprobante, el siguiente papel que 
habian formuladb :' — 



(traduccion,) 



^' Proyectô de dedarcunon colectiva al Ministerio de Rela- 
eûmes Exteriores de la Repùblica Oriental. 



*' Los abajo firmados, en las circunstancias en que se 
faalla el Estado Oriental del Uruguay, y particularmente 
la ciudad de Montevideo, creen de su deber, por el interés 
de lahumanidad, como por el de todos los extranjeros que 
residen en el territorio de la Repùblica, el presentarse ante 
el Superior Gobierno para hacerlc conocer sus disposicio- 
nes, y prcguntarle cuales son las suyas, à fin de terminar 
un estado de cosas, cuya prolongacioti esponc â peligros 
eminentes la numerosa poblacion extranjcra que estan en- 
c^rgados do protejcr. 



APUHTBS ttlSTQRICOS. 391 

'' Hace muchos meses. ya que esta poblacion ha sufri- 
do perjuicios conMderabl6S|Sucoineffcioeatiparalizado,sujs 
capitales cxHnproœetidos, el Gobierno y los ciudadanos de 
la nepûblica Oriental le deben sumas considérables, cuyas 
garantias disminuyen todos los dias. Los sacrificios ira- 
puestos a los ciudadanos Orientales para sostener una lu- 
cha desigual» recaen principalmente sobre el comercio ex- 
tranjero, que es casi el ûnico abastccedor de los géneros, 
que el gobierno se vé en la necesidad de tomar 4e 4os al- 
macenes de los hiJo& del pais. Ëfectivamente, 0I valor de 
estes objetos, en su mayor parte, se de^e à las casas ei^ti an- 
jeras que los han entrçgado à los hijos del pais, qulenes no 
habiéndolos podido vender se hallan sin tener como cu- 
brir su importe a los primeros vendedores. Del mismo 
modo es imposible à los extranieros el hacer sus cobranzas 
en la campaiia, pues que la ciudad esta enteramente sitiada 
poi* tierra. 

** La esperanza de ver à las tropas sitiadoras obliga- 
das à levantar el sitio de Montevideo, puede decirse que 
esta completamente desvanecida. ïlace ocho meses que 
dura este estado de cosas, sin que el ejército Oriental ha- 
ya hecho una sola tentativa para hacerlo césar, y con mu- 
cha razon se puede pensar por eso que no tiene fuerzas pa- 
ra combatir â sus adversai'ios. 

** Esta opinion parece mas probable cada dia,y la dis- 
tancia considérable en que hoy se encuentra cl ejército de 
de operacioTies bajo el mando de S. E. el Sr. General Ri- 
vera, la justiiîca completamente. Se contaba con cl invier- 
no y con la falta de viveres durante esta cstacion, para for 
zar à lossitiadores à la retirada, y hoy yà nada puede nu- 
trir esta esperanza. Una escuadra Argentina que la Repù- 
blica no tiene niedio de combatir, va a privar al ejército 
de operaciones de los rocursos que podia sacar de Mon- 
tevideo. 

'^ Sin embargo esta ciudad se sostiene aun ; pero ya 
casi no encierra sino à los extranjeros ; en una circular que 
se pasô à los agentes de las Potencias neutrales el 3 1 de 
Marzo ultimo, S. £, el 8r. Ministro de Négocies Extran- 
jeros, él mismo lo confiesa asi, y desde ese tiempo, la pro- 
porcion del numéro de los hijos del pais, al de los extran- 
jeros habitantes de Montevideo, se ha disminuido aun por 
circunstancias tan conocidas de todos, que es inûtil recor- 
darlas aqui. 

** Puede asegurarse pues, que Montevideo se halla en 
una posicion enteramente particular, y de la cual no se ha 
visto nunca ejemplo en la historia de los pueblos. 



892 MCHVTBVIDBO. 

^ Ësto es tan cierto que los mismos adversarios del 
Gobierno Oriental han mostrado recoaooerlo aai. 

" Enefecto el Woqueo qae han pueBftoal pucrto de 
Montevideo ha debido limitarse de modo que no se inco- 
modase en nada ai cotnercio tnaritimo de las potencias ex- 
tranjeras ; no se ha hecho ningun ataqae por mar, ni por 
tîerra contra Montevideo, por los géfes de las fuerzas que 
le sitian, y esta réserva no puedc atribuirse sino al dcseo 
de no periudicar los intereses de los extranjeros que for- 
man casi la totalidad de los habitantes de esta ciudad. 

** El Gobierno Oriental ha interpretado esta situacion 
en un sentido totalmente opuesto, La ha acomodado ente- 
ramente ventajosa para si, y con detrimento de los neu- 
trales. 

** Despues de haberse creado recursos para su ejército 
enrolando los esclaves, de los cuales una gran parte perte- 
necia à los neutrales, que no ha indemnizado por eso, les 
ha hecho pagar una patente doble, para 1843, yesteim- 
puesto no pesaba sino sobre ellos, pues que todas las per- 
sonas enroladas en los cuerpos de la milicia Oriental esta- 
ban exemptas de ellos, porque â^esaépoca ya todos los hi- 
jos del pais éetaban en armas. 

^ En el mes de Marzo establecio un nuevo impuesto 
hcbdomadario mas oneroso que todos los conocidos hasta 
ese dia, exclusivamente sobre los neutrales : y csceptuando 
de este impuesto exorbitante à todos los neutrales que to- 
masen las armas, los ha puesto en la alternativa de faltar 
ai sus deberes de neutralidad, ô de no poder sostcner la 
concurrencia ni con los hijps del pais, ni con los extranje- 
ros mcnos escrupulosos. 

^ Cuando quiso fortificarse en esta ciudad, à los neu- 
trales es à quienes se dirijio para constiniir sus murallas, y 
nadie ignora que una gran parte de los materiales que ha 
empleado para sus obras, han sido tomados à los neutrales, 
sin pagârsclos. El mismo importe del trabajo de muchos de 
clios, se les debe aun. 

** Establecio al fin sobre el pan un impuesto del octa- 
vo, al mismo tiempo que distribuia raciones gratis a los 
neutrales que consentian en tomar las armas à su favor. 

** De modo, que las rentas, las propiedades, el trabajo 
y aun las personas de los neutrales, han sido para el Go- 
bierno Oriental los principales elementos de su resis- 
tcncia. 

" lia acomodado, pues, totalmente a su favor la si- 



APUNTB8 UMTÔHICOS. 3^8 

tuacion parttcular de Montevideo, relativamente à los ex- 
traojeros. 

" Pero este sistenia ha sido para estes ùltimos una 
ftiente de pérdidas y de ruina, y à tal punto han llegado 
ias cosas, que se corre un eminente peiigro. 

" Ëstos resultados seguramente no pueden escaparse à 
ia sagacidad del Gobierno, quien debe comprender lo ur- 
^nte que se hace poner un termine h elles. 

** Los abaio firniados ereerian faltar à sus deberes si 
nohiciescn todossos esftierzos para conseguirlo. 

*' En consecuencia tienen ei honor de dirijirse à S. E. 
cl' Ministro de Relaeiones Exteriores para ese fin. 

** £i gobierno ha en>pleado todos los medios para sa- 
lir vencedor en ia lucha en que se ha empenado : nadie po- 
drâ acusarlo de debilidad sr eediendo al loable deseo 
de ahorrar saftgre y desastres, sufre la ley de la necc- 
sidad. 

'* En ose caso los abajos firmado^s no tienen dificultad 
en ofVecerle sus buenos oficios, y no hesitan en ascpurarle 
que estàn prontos à presentar a los géfcs de las fucrzas si- 
tiadoras las proposiciones que el Gobierno Oriental juzgue 
à proposito hacerles sobre bases convenientcs. 

" Si esta oferta de los abajos firmados se desecha no 
les.quedara mas que tomar, de acuerdo con los Sres. Gèfcs 
de las estaciones ncutrales en estas aguas, las medidas ne- 
cesarîas para protejer los intercses y las personas de sus na- 
cionaies. Deben antes de todo, pedir al Gobierno Oriental 
que reconozca el mismo la posicion exepcional do Monte- 
video, bajo su verdadero punto de vista, al insistir para 
que no se haga de medios de defensa, sobre que no tienc 
derecho de contar. Asi, el precio exorbitante de los pasa- 
portes impuestos à los neutrales que quieren dejar el pais 
debiem redueirse à la tarifa antigua, y el impuesto llama- 
do patente ^emano/ deberia de suprimirse, pues que consti- 
tuye una verdadera imposicion sobre los neutrales, que 
lleva à sus transaciones comerciales un perjuieio ile- 

gal- 

" Desean tambien que el gobierno desmienta los ru- 
morcs y los articules de los diarios bajo su influencia, y 
que lo reprcsentan como teniendo la intcncion de espulsar 
à los neutrales que no tomasen las armas en el caso en que 
cl bloquée por las fuerzas Argentinas sobre la importacion 
de los vîveres fresco» se rcconociese por las estaciones na- 
vales y los agentes extranjeros, bajoel pretesto de que los 
defensoresde la plazano podrian partir sus vîveres con los 
que no tuviescn parte en su defensa. Nadic ignora que 



394 MONTEVIDEO. 

hastaaqui el gobierno no posée ningunos almacenesde 
provisiones y que los extranieros neutrales soq \os ùaicos 
iniportadores de estes articulos. 

<- Si se intentase ejecutar semejante doterminacion, 
séria ailadir de parte del gobierno una expoliacion actual 
à una ruina eminente ; y los funcionarios extranjeros no 
lo podrian consentir. 

" Los abajos firmados no tienen la pretension de esia- 
blecerse jueces entre los partidos belijerantes, pero tienen 
cl derécho incontestable de decidir sobre Io.<|ue convienc 
hacerse en bien de sus nacionales. Los publicistas no han 
negado nunca este derecho, y Jorge Federico de Martens 
en su rcsumen del Deracho de Gentes modemo en Euro- 
pa, lib. VIII c. VII p. 305 dice positivameQte "no resuU 
" ta de los derechos que la guerra concède à los belijeran- 
" tes, que las naciones neutrales que sufren en elb, no es- 
*'' tén autorizadas à oponer la fuerza à la fuerza para man- 
" tenerse en el goce de sus derechos. " Finheiro Ferreira 
en sus comentarios sobre Vatel dice, " que una lucha de 
*' partidos que se prolonga mas alla de un cierto tienipo 
'^ en un pais, no puede menos de comproineter graTomente 
" los intereses de todos los demas pueblos con los que ten- 
'* ga relaciones polîticas y comerciales, y que esta oonsi- 
" deracion hace à los gobiernos interesados un deber en 
*^ que se constituyan mediadores &;c. " 

" Los extranjeros résidentes en Montevideo se hallan 
tanto mas en esta obligacion cuanto que el Gobierno 
Oriental, como arriba se ha esplicado, no prolonga ya su 
resistencia sino con el apoyo de los neutrales y perjudi- 
càndolos. 

" Asi pues, aun cuando el Gobierno Oriental reusase 
las ofertas que los abajo firmados tienen el honor de ha- 
cerle, estos tienen el derecho incontestable para exijir que 
el gobierno se décida a renunciar à la parte del apoyo que 
no encuentra mas que en los extranjeros. 

" No creen, pues mas que llenar un deber tomando las 
medidas necesarias para hacer respelar estos principios de 
eterna jjusticia. 

" For lo demas, llenos de confianza en los sentimientos 
que distinguon a los miembros del Gobierno Orientasse 
lisonjean con la espcranza de que sentira la fuerza de es- 
tas razoncs, y comprenderâ que tanto en la vida politica 
de los Estados, cofno en los particulares hay circunstan- 
cias en que la resistcncia termina. '* 



APUNTES HISTÔRICOS. 395 

El précédente papel no necesita refutacion en sus su- 
puestos, despues que han hablado los hechos. No requiè- 
re analisîs, porque su simple lectura raanifiesta su pensa- 
miento. Atentatorio à la.soberania del pais ; — conspiradar 
y traidor, porque es preparado en puro provecho del ene- 
migo del Gobiemo cerca del cual estaban acreditados esos 
agentes — ese papel quedarà como un docuraento perma- 
nente de las aberraciones del espiritu humano, de esos cri- 
menés en que puede caer la diplomacia, que mcrece ana 
serera represion de los çobiernos, que cxije de los Esta- 
dos Americanos una uniforme queja que rcprima, por el 
castigo, abusos de fnerza que pueden séries muy funestes. 
En cuantoé la situacion que vamos describiendo, el inten- 
to de lo» Cônsules» por mas que hubiese caido, venia à 
complicar y hacer penosa la posicion de la capital y del 
Gobiemo. 

El Représentante del Gobierno del Bràsil, hizo lucir 
por un inomento las cstrellas del Impei io. Se mostrô â la 
altura de los intereses de su patria, y desconociô el bloquco 
^ue Rosas mando à Brown que intimase el 6. El se redu*- 
loâpedirci 13 que ese bloquée no sellevase à efcctopara 
los brasileros, por los dias que necesitaba para consultar à 
su gobiemo, à quien de^sde luego diô cuenta por medio de 
un vapor, Esto basto para que Rosas cubricse de insultes 
al Plenipotenciario del Brasi) en Buenos Aires, y desesti- 
mando la sôlida defensa que hizo de su côlega el Sr. Duar- 
te da Ponte Riveiro, Io despidicse con otras incidencias 
ofensivas à su soberano. El gabinete Impérial se apresu- 
ro à dar csplicaciones, de cuyo efecto hablarémos el mes 
proximo : la conducta del Sr. Sinimbû fué desaprobada : 
su patria, como la de Purvis, se desnudo de la corona 
de la beneficencia : los dos gabinetes, de la de la inteligen- 
cia, y los aplausos de la civilizacion y la humanidad, 
quedaron para los individuos : — para Purvis y para Si- 
nimbû. 

Asi en las sercnatas con que el pueblo Oriental mani- 
festé el 14 su gratitud ysimpatiaal segundo, no olvidô al 
Srlmero, y ambos fueron de un mismo modo festejados. 
f as adelante consagraremos un capitulo a la conducta de 
los dos gabinetes, sobre las que hemos adelaûtado proposi- 
ciones, que no dejaremos sin elucidar, para que todos sea^ 
mos bien iuzgados. Ahora seguircmos el curso de los 
acontecimientos en el orden que hemos dado à estos 
apuntes. 

Lamàquinadel gobierno siguio su movimiento en to* 



{ 



396 MONTEVIDEO. 

dos SUS resortes, como si nada fuese. En cl icterior, en la 
guerra, en las relaciones exteriores, en todo lo mismo. En 
nada aparecia el cansancio, la fatiga, el desaliento de una 
situacion que habia declinado tanto : y la moral publics^ se 
rehacia, adquiria confianza por la marcha sereaa de los ad- 
ministradores, de los hombres oue ocupaban los alto9 des- 
tines civiles y militares, y de tas personas que Jks trata- 
ban con mas intimidad. 

£1 Gobierno propose à lasCàmaras, y estas adoptaron, 
dos ieyes : la una, de premio para los Espanoles que va- 
lientemente servian en las filas de los ejércitos de la Kepù- 
blica ; la otra, para los Argentines que prçstaban iguales 
servicios. 

Para poder ejercitar mejor su vijilancia y otros obje- 
tos de utilidad pûblica, el Géfe Politico dio un edicto man- 
dando que todos los ocupantes de las casas de la capital, 
diesen razon prolija de los individuos que viven bajo su 
techo. Con estas reiàciones se formô, por la Policia, un 
padron gênerai. 

Otro edicto manda se reunan los abastecedores, ven- 
dedores y revendedores de carnes, legumbres, &a., sin es- 
cepcion para reglamentar su servicio. 

La Comision de Emigracion marchaba entre graves 
tropiezos. Un edicto manda la formacion de un padron 
de casas para el servicio de ella. Otro senala las horas dcl 
despacho regular de csa Comision. Otro prohibe que na- 
die, sin su orden prévia, ocupe casas vacias ; cortando asî 
una porcion de abuses que se habian introducido. 



IIelaciones Exteriores. 



Este Departamento, tan recargado como en los demas 
mcses de las pequcfieces a que era Uevada la atencion de! 
Ministre, presento en Septicmbre dos casos especialmente 
marcados que, sin salir de la linea de ellas, merecen rtien- 
cion, por lo que sirven â iiustrar las ocurrencias de la épo- 
ca que recorremos. 

Habia ocurridoladesercionde algunos espaàoles de 
-los que voluntariamente se habian enrolado en una partida 
de gucrrilla, de las que hacian el servicio de la linea exte- 
rior. Esta dcscrcion, como era consiguientc, produjo una 



APUNTES hist6kicos. 397 

indâgftèioti de Ici Polîeia para averiguar los pormenores de 
este hecho grave, conocer su estension, saber los complices 
si los habia, y prévenir laa consecuencias. Para este pro- 
cesrt, era !o tiatnral y lo ajustado h las leyes, empezar la 
indagacion por las persotias que vivian en la misma casa 
que fos desertores, y al efecto era consiguiente que fuesen 
detenidas, y asi se hiso. Ellos eran franceses ; el Consul 
reôlamô, aunque no hubiera mucho motivo, desde que no 
se hacia mas que seguir el curso ordinario de procedimien- 
tos, sin demora ni detencion que agravase la situacion de 
los detenidos. Elios fueron puestos en libertad, desde lue- 
go que prestaron sus declaraciones. El Crobierno, pues, 
se mostraba siempre justo y déférente, y las Incidencias 
que ocurrian, eran efecto de una época que él no ha- 
bia producido, y que no perdonaba esfuerzo para ali- 
viar. 

El otro hecho sirve à mostrar la libertad de que goza- 
ban para dejar las armas los individuos de las Legiones 
extranjeras; cuando variaban de pensamiento. Por una 
nota del 20, el Consul de Francia puso à disposicion del 
Gobierno el armamento y vestuario de un francés que se 
babia separado de la compania en que servia, cuyos articu- 
los habian venido ô su poder, porquc decia el individuo que 
el capitan de la misma compania le habia rcusado un reci- 
bo de ellos. I^a contestacion del Gobierno estuvo reducida 
à avisar al Consul que del Ministerio de la Guerra se reco- 
jeria el armamento. 

El Sr. Pichon. que acabamos de ver que en 3 de Oc- 
tubre ya promovia echar abajo al Gobierno con la fuerza, 
y con un pretesto û otro acabar en el hecho con el Gobier- 
no y con la neutralidad à un tiempo ; el 10 de Septiem- 
bre, todavia invocaba esa neutralidad, y las érdenes de su 
(îobierno de guardarla, para pedir al de la Repâblica 
fuesen despojados de los colores franceses los batallo- 
nes que se denomînaban LiCgion de Voluntarios.— Su no- 
ta dice : 



^ El abajo firmado. Consul (Mènerai de Francia en 
Montevideo, ha recibido de nuevo orden de su Gobierno 
para prescribir à sus compatriotas la neutralidad que el 
Gobierno mismo quiere guardar en medio de las luchas 
que divide estos paises ; y para retirar la protcccîon del 
pabellon francés â todos aquellos que, no obstante la pro- 
hibicion espresa, tomasen las armas en este pais, ô bajo 



308 MONTEVID&O. 

otros i!esi)ectos faltasen gravemente à sus deberes bacia ia 
Francia 6 su reproscntante en Montevideo. 

" En consecuencia» el abajo iirmado encontràndose 
en el deber de insistir de nuevo con sus compatriotas para 
hacerlos volver â la actitud que no babrian debido abando- 
nar, tiene el honor de dirijirse al 8r. M inistra de Relado- 
nes Exteriores, à fin de que las insignias con los colores 
iranceses sean inmediatamente retîrados al cuerpo organi- 
zado en el mes de Abril ùltimo, bajo el nombre de Légion 
Francesa, a pesar de las reclamaciones del abajo firmado, 
y en desprecio de las leyes de ia Francia, y de las ordenes 
de su gobierno. 

" Âl rogar à S. £. el Sr. M inistro de Relaciones Ex- 
leriores que ponga à la consideracion de su Gobierno con 
el mener retardo, la solicitud que le hace el infi^ascripto ; 
este debe tambien éspresar el desco de obtener una res- 
puesta pronta y satisfactoria. 

" £1 abajo firmado aprovecha esta oeasion para ofre- 
cer à S. E. las seguridades, &c. — ^Teodoro Pichon. — Mon- 
tevideo Septiembre 10 de 1843. " 



Contestacion. 
Ministerio de Relaciones Exteriores. 

" Montevideo, Septiembre l^de 1843. 



" £1 infrascripto, Ministro Secretario de Estado en 
el Departamento de Relaciones Exteriores, elevô al cono- 
cimiento de su Gobierno la nota que el Sr. Consul Gene- 
ral de Francia le hizo el honor de dirijirle en 10 del présen- 
te, relativaà la prescripcion de la neutralidad que debe im- 
poner à sus compatriotas, scgun las ordenes repetidas de 
su Gobierno, en consecuencia de las cuales se dirije al de 
esta Repùblica para que sean inmediatamente retiradas las 
insignias 6 escarapelas de colores francéses al cuerpo orga- 
nizado en Abril ùltimo, bajo el nombre de Légion Fran- 
cesa* 

" En consecuencia, el infrascripto ha recibido orden 
de su Gobierno para contestar, que los individuos q,ue 
componen la Légion a que el Sr. Consul General se refie- 



APUNTB8 HISTÔRICOS. 399 

re, se han rennido y organizfldo libre y cdpontâneamento 
con el objeto de defender sus vidas. El Gobierno no hn 
podido dejar de darles ia,s armas que pedian y alimentarlcs 
durante su servicio : tampoco les ha dado divisas ni esca- 
rapelas, ni se considéra en el caso de exijirles dejen las 
(|iie han adoptado, y que ellos niegan ser francesas. 

^ El Gobierno, Sr. Cdnsul General, ni antes ni ahora 
tiene empeAo en los progresos de la Légion, ni ha tomado 
otra inihencta que la que le toca en el amiamento : tam- 

Eoco'se opondrâ en manera aiguna k que los individuos que 
i coniponen, conozcan perfectatnente las ôixlenes del go- 
bierno Francés, ni las disposiciones del consulado publi- 
cadas ya â sus puertas ; y asi es que ha heeho saber a los 
géfes aela Légion, el contenido de la nota à que se contes- 
ta : no permitirà por fin, que ningun individuo de la Lé- 
gion, se conserve en ella contra su voluntad : pero despues 
de la pr&ctica de estes principios, crée que nada le queda 
que hacer sino reproducir en la parte relativa lo que dijo 
al Sr. Consul General en su nota de 22 de Abril ûltimo. 

" El infrascripto aprobecha esta ocasion &c. — San- 
tiago Vazquez. " 



Por la nota del Consul de Francia se vc, que la exijen- 
cia del gobierno de ella, queda simplementc reducida a que 
los Franceses armados, no lleven las insignias con los co- 
lores de Francia. En Octubre se verâ como los Legiona- 
rios dejaron esos colores, y entonces nos estenderemos so- 
bre este hecho. Ahora, observaremos solamente, que con 
el abandono de esas insignias, parecia quitado, no decimos 
el motivo, sino hasta el mas lijero pretesto de toda cues- 
tion ; — la suma de la exijencia de la Francia estaba conse- 
guida. 

*^ Sin embargo mas adelante, se irân viendo aparecer 
exijencias nuevas, como si se quisiese de cualquier modo 
hallar una escusa para hostilizar à la Repûblica y favore- 
cer la invasion. De estas contiendas que se verân ir reno- 
vàndose hasta Abril del afto proximo, no sabemos à quien 
echar mas laculpa, 6 si dividirlaentre los informes del Con- 
sul Pichon, que se encuentra hasta ligado con el enemigo ; 
y el signatario del tratado de 29 de Octubre de 1640, que 
ministre de Francia, ejerce su influjo en el gabinete, y con 
sonrisa de caribe al aspecto de la victima, manifiesta en 
la càmara de Francia su complacencia por la caida de 
Montevideo que anticipa. Este incidente sacàndonos de 



400 MONTEVIDEO. 

nuestro proposito nos conducirà à dar dospoes de los su- 
eesosde Abril un resùmen do la conducta . del gobierno 
Francés y de sus diplomaticos en los negocios del Plâta^ 
hasta el punto donde empiezan estos apunies, 

£1 resto de las transacciones del Deparlamenlo de 
Reiaciones Exteriores no fué de consecuencia hîHdrica 
aunquc de Irabajo asiduo. — ^Un tratado, se inicié,'Con el 
Mînistro Résidente del Brasil, en que este intervino oycn- 
do las proposiciones ad référendum del MinisUro de Reia^ 
ciones Exteriores y concertando sus términos en ventaja 
reciproca de los dos Estados. El quedo sin efecto, prova^ 
biementé por el influjo de las resolueiones que se sapo bar 
bia tomado la Inglaterra ; pero el sera siempre un Ces- 
timonîo dequ« el Sr. Sînimbu habia comprèndido bien 
los intereses desu patria; obrando por lo demas dentro 
de la esfera de sus funciones. 




CAPSTUIiO XXT« 

( Septiembre — 1843; ) 



Inglatérra y el Hretsit — Resûmen de lôs intereses de ta 
primera. — De los ados de su gcbiemû. ^^ Witivos de 
ôdio de Rosag â hs extraderas, — Los derechos que hi 
dan son incompatibles con ta esencia de su sistema. — ^ 
Notas de Lord Âberdeen. — Et Brasil. — Su interés en 
la présente gnerra. 



Hemos adelântado en dirersas partes d6 este tmfwjov 
que tat Inglaterva teaia intereses polkicoa y comerciale» 
pedlifvos^ en ht conaervaeion de la^indepciidencîa de kr 
kepàblica Orientai, y en la coAtinuaeion de avr régimes 
adminiatrativo* Por eslo ûhimo etùmnàemo/B decir cfoe on» 
administracion, un gobierno, indepcndiente de lodo vincu«« 
lo con Roaaa, mantuViese aqui el miamo rialema de prin« 
cipios libérales en su adniinistracÎQfti interior ; goardandor 
com los extranjeros laa considearacienee bensiguientes k 
fonventar su eoncinrrencia, asi para hafcer progreaar la po^ 
Uacion como el coDiercio del Êétado. 

Ëa este Capimio, reuniremoa nueatras proposiciones 
dispersas, y agregaremos otras ; absteniéndonos sin em* 
barges de abraaar la cuestion en todos sas detalle^^ eomo 
que ella no es sino incidental y esplicativa en esCos apunies 
de caràcter especialmente histdrico. La que digécnos les^ 
pecto de Inglatérra, se hallarà em mucbo de aplicacinn ge** 
neral (i los demas Ëstados europeos : — hemos dicho, y \& 
ha dicho el Gobierno de la Repôblica, que el éotiao de la 
guerra con Kosas decidia una povcion de eeestioMce. evro-* 
peae ; y esta proposicion tambienquedara ehieidadn. La 
Inglatérra sera nuestro punto de especîîal consideracion» 
porque esexaminandodoemnefntoe y actos que ka pneda*» 

TOMO I. 26 



402 MONTEVIDEO. 

cido su gabinete y su diplomacia, que cacrémos à esta 
materia. De la administracion de Francia, por desgracia 
tenemos mas que quejas — quejas no de desden sino de hos- 
tilidad— cjmejp aiez«{ad|^>eoQ ropofrdoaée iaiiijre y de fa- 
làcia. Estas ciTcunstancias nosimpondrân 'el ^ber peno- 
so de consagrar à la administracion Guizot, en su oportuni- 
dad, un capitulo especial : no pucde confundirse en un tra- 
tado de consideraciones générales. 

Guerra en que se versan cuestiones de sociabilida d 
no parecc que pudiera ser indiferente en los Estadps Ame- 
ricanos, qua se estàn esforzando con mas 6 roenos éxito por 
hacerlas practicas en su régimen. Sin embargo, los que 
mas progresoB haa hecho à este respecio» lo misnio que los 
menos ayenturadoa^ han mostrado una impaeibilidad estôi- 
ca al ver devoraria tierra» cuyo nombre bien pvdiera alxar 
el génio de la historia, y .colocàndolo sobre el Chimborazo 
ô TupuQgato, decirles : — ;Pueblos que habitais desde el 
Nachitoches y ei Sabinahasta el Cabo de Hornos, os llamé 
a la libertad, y mis hijos lucharon, y mis hijos murieron, 
rompiendo la fuerza, haciendo liviana la cadena que, rota 
va en eslabones, fuisteis gradualmente arrojando despues ! 
Pueblos del Ecuador al Polo» de Rio-Bamba à laTierra del 
Fuego, a vosotros llevé la libertad con mis banderas, abier- 
to su paso èon las victorias ; no aumentô por eslo mis ter. 
ritorios ; los cedi para oue se alzàran Naeiones nuevas ; 
no 00 he cobrado subsidios en pago de mis sacrificios : «— 
ne habeis abandonado en la ocasion de volvérmelos, y 
tambien a. la hija mia, que luchando por su vida, conaerva- 
ba los ehmentos de mi regeneracion ! 

A pesar de estos antécédentes, los nuevos Estados 
han preferido obrar bajo la régla de un principio de poli- 
tica trasplantado, en nuestra opinion, & desttempo en Ame- 
rica» y que en Europa misma no es reconocido de una apli- 
cacion absoluta, docidiendo lascircunsftancias delcaso, si 
se ha deefectuar una intervencion, aunque la consecuen- 
ciade ella sea arrebatar un terri torio 6 un estado, como le 
sucedio à la Holanda con la Bélgica, y asi en otros eiem- 
plo8« Pero entre estos Estados de America, el Brasil té- 
nia no solo cuestiones de sociabilidad, sino intereses laten- 
tes que no perder de vista — intereses del momento, inte- 
reses de porvenir : asi es que cuando, respecto de los otros, 
nos contentôremos con un reproche, respecto del Brasil 
entraremos â determinar esos intereses. 

Nos parece que podemos asentar, que la experiencia 
y la ciencia han dejado establecidas, como axiomas, unas 
cuantas verdades,que son ô deben ser el eje de toda la poli- 



APUNTSB msTâiucos. 4iS8 

tica gênerai enropea, respecte de las Amérîeas : es, pues/à 
su lus que habr& siempre de recurrirse, cuando haya de 
apreciarse la conducta de los gabinetes. La Amériea do-" 
be ser independîente : tal es la conveniencia de là Europa ^ 
fué el gl*aii précepte que legô à sus sucesores Mr. Caiining 
en el reconocimiento de los nuevos Estados. 

Este précepte supone unas coantas condieienes. ' Es 
la primera, que ha de naber libertad enella ; queremos de- 
eir: que eualqaiera que seael réeimen imerier de les nue- 
vos Estados, este régimen ha de dejar incolumes los dere- 
chos primordiales dei hombre en sociedad ; ha de «segurar 
las personas ; ha de asegurar las propiedades ; ha dejar li- 
bre el ejercicio de la îndustria, 8in estas condiciones, 
-*--à parte de consideraciones politicas y de humanidad, — 
sin estas condiciones, imposible t^y^focctcm, imposible am* 
^iimo, imposiblecomercto^que es la relacion vital entre la 
Europa y la America. Sin estas condiciones, era nuls la 
indepNendencia : era arrojar estes pueblos à los horroresde 
la devastacion, de la anarquia y del despotismo, que reci' 
procamente se engendran y renacen A une de la etra. 
Los intereses de la Europa, los intereses de su comercie, 
envolvian, pues, la condicionde que habian^de ser respeta^ 
doslosdei-echespersenales de los nacionales ; y esos inte- 
reses europeos imponian la condicion de intervenir, para 
salvarse à si mismo de un mal prôximo 6 probable, que es 
la condicion que el derecho de gentes requière' en las in^ 
tervenciones. Si todo este es exacte, como nos parece, 
sera précise convenir, que el gabinete que ha estade vien- 
do erijirse, por una série de afios, la espoHacion y el asesi- 
nato en sistema, y medio esclusivo de gohietno, dafiando'asi 
los intereses del comercie de su patria ; ha cometido una 
gran falta hâcia ella. 

En la présente gucrra, tratâbase no ya de eontinuar 
cse sistema devorador en la màrgen derechadel Plata,sino 
de traerlo à la izquierda ; de ahegar losbuenes principios 
en un Estade independîente, a donde d convercio inglés 
podia refugiarse y hacer su deposito, su factoria,- para no 
peder ser nunca esckiide de donde habia un interés positiva 
en eœpuhcprlo. L» Inglaterra no iba à intervenir en los ne^ 
gocios domésticosde un Estade estrafto, iba à* detener so- 
lamente la interveneion que Rosas queria ejercitar en elles: 
intervencion que iba a ser daftosa, si triunfaba, à la Ingla- 
terra misma, y qqe, grande y poderosa como es, le iba à 
presentar costosas dificultades que vencer, cuando le focse 
forzoso volver la vista a ella ; y desde lâcge, grandes ém\ 
médiates perjuicies à los ingleses ocupados en este corner- 



404 MOHTBTIDfla 

cio. Si los gob'iernos no sirven para evitar estos, y tcner 
eaa preTÎsîon» nos parece que es pura pérdida el gasio que 
se hace eon ellos, y la obediencia y respeto que se les 
tributa. 

Para que Lord Aberdeen no hiciese alto en estas con* 
secuencias de la ocupacion de la Banda Oriental, era me- 
nester que su înteligencia estuviese preocupada por dos 
suposiciones, la una de las cuales viene por tierra en el ac- 
to de anunciarla casi, y la otra necenta muy pocas obser- 
vaciones para perder su fuerza aparente. Son : la prime* 
ra, que supusiese que» de que Oribe mandase en esta Ra* 
péblica, no se seg^ia que él debiese seguir y adoptar el »8- 
tema de Rosas, siguiendo su poiitica interior y exterior ; 
segunda suposicion, que la Inglaterra era bastante fuerte 
para acudir cuando quisiese» à poca costa» à las consecuen- 
ciasque desdefiaba ahora. 

Tal ves algun inglés que haresidido como dipiomàtico 
Brîtànico en Montevideo, inducia al Ministro al primer 
error^ pero muy poca meditacion era preciso para coro- 
prender que unaa mismas causas habian de producir anoa 
misa»>s efectos, y los resultados venian enseflando que la 
experiencia confirmaba la prévision del juicio. 

Oribe venia à sentarse en el Gobierno, conduoido por 
un eiército de Rosas, y vencia con éi la tenaz resistencia 
que le hacia el pais. Este era un hecho que no desconocia 
Lord Aberdeen, y este hecho dejaba las siguicntes conse- 
cuencias: 

L ® Que Oribe era la*criatura de Rosas : 

2. Que quedaba Itgado a cl pcn* agradecimiente : 

3. Que ténia que seguir su misroo sistema ; por el 
interés de conservar su apoyo ; por la necesidad, de con- 
tener con él, la resistencia del pais, que se hubiese alzado si 
el quedaba solo : 

4. Porque en la conquista, habia ejercitado ese mis- 
ino sistema de crueldad, degollando los prisioneros, Orien* 
laies y Argentines en su Victoria del Arroyo Grande : 

, 5. Porque si como este hecho no fuese suficiénte 
para demostrar su carâcter individual y el de su adminis- 
tracîon, habia seguido el mismo sistema de crueldad y le 
habia aâadido el de espoliacion durante toda su marcha y 
residencia en el Estado: haciendo asi imposible para 
siempre toda consiliacion de partidos interiores que era lo 
ùnico que pudiera darie esperanza de alzarse contra la de* 
pendencia de Ros&s : 

6. Por que venia con los colores, con el titulo de ge« 



APUNTBS msTÔmicos. 4Q5 

lierai, y hasta con la nomenclatura de que usaba el tirano 
de Buenos Aires. 

Eslos que eran hechos conocidos de Lord Aberdeen» 
daban la consecuencia forzosa de que la ocupacion era 
una conquisia virtual del Ëslado Orienta) y que Oribe se- 
guiria el mismo sistema de gobierno que se ejercitaba en la 
otra orilla del Plata. 

Ahora este sistema de gobierno, por mas falta de co- 
razon con que quisiese mirar Lord Aberdeen los maies y 
los sufrimientos de los hombres de estes paises : ese siste- 
ma aparejaba por su naturaleza, otros dafios directosy 
personales à los estranjeros é ingleses. — El ôdio de Rosas 
a los extranieros, no es una mala voluntad gratuîta : cual- 
quiera que fuesen sus inclinaciones por sus antécédentes, 
él las soibcaria :^ese ôdio es, una necesidad admînistrati- 
va : esta en la esencia, y oualquiera que no fuese Rosas, si 
ténia sus fibras y su maldad para no espantarse del crimen, 
y se proponia lo mismo que él, los aborrcceria de un modo 
igual. 

Los tratados, esos tratados. con que los gabinetes es- 
tranjeros se satisfacen tanto, y que muestran envanecidos 
à los pueblos (^ue gobiernan, como el testimonio de la 
ciencia é tntelijencia con que à lo lejos protejen â sus sub- 
ditos y los intereses de su patria : esos tratados son los que 
concitan ei odio necesario de Rosas conio incompatibles 
con su sistema : esos tratados son muy poca prenda de se- 
guridad : son una garantia muy gravosa, si ha de serpre- 
ciso estar siempre vijilantes, pronlos à sacar la cspada pa- 
ra que sean guardados. 

Pero cieito que asi sera ; porque en una sociedad, 
donde no se rige por otros medios, que el asesinato direc- 
te, 6 el asesinato tumultuario ; la espoliacion y los crueles 
tratamientospersonalesarbitrarios— -donde nobay leyes: — 
en una sociedad tal, esos tratados, constituyen dentro de 
la sociedad misma, otra sociedad de extranjeros, de hom- 
bres que goxan derechos que se niegan à los del pais : de 
hombres libres entre esclaves — entre los que son tratados 
como bestias. De aqui — consecuencias forzosas : — por un 
lado el pueblo, los ciudadanos han de buscar, alzarse à 
los goces que ven dis/rutar à su lado, à su vectno, al ex- 
tranjero, el mas vulgar que corne y vive con elles : — por 
oiro lado, el que manda, — ha de odiar esos ti*atados ; ha 
de odiar à esos extranjeros, que dan un escandalo que le 
subleva el pais : ha de procurar exitar por la envidia el 
ôdio à los extranjeros en los nacionales : ha de trabajar de 
tedos modos para bsjarlos à todub à un nivel.— No hay al- 



406 MOlfTBVIDISO. 

jLornativa: para que soaa sôlidos I09 derechos de los ex- 
tranjeros, es menestcr que gozcn esos derechoa IO0 del 
^îSé-**E8to es tan obio que no podia escaparse à Lord 
Aberdeen A esta i la altura del pais que manda, nutrido 
en los principios, y en las dootrinas de la Libertad, y con 
^speriel[^cia propia de la lucha necesaria que se establece 
por conseguirlas. 

Si el ministro de Inglaterra, hubiese requerido los ar- 
chives de la correspondencia diplomatica de los agentes 
Brit&nicos en Buenos Aires, en ellos habria encontrado, 
que ciiandoen 1835 pretendio el gobierno Inglés comple- 
jtar e| tratado de comercio de 1825, desembolviendo su 
articule 14 por la formacion de un tratado para la aboli- 
cion del tràfico de e^clavos, Rosas se nesô abiertamente 
 este si no se consentia en reconsiderar el tratado conce- 
dido que mirabagravoso. El gobierno Inglés se negojusta- 
niente à la pretencianes de Rosas, y el tratado sobre el trà- 
fico de esclayos no se hizo, hasta que el gabinete Britânico 
lo consiguiô con la proteccion que dio à Rosas en su eues- 
lion con la Francis, sobre derechos persotudes de los Fran- 
ceses. 

No era pues posible alucinarse con la ideadeque 
Oribe entablaria aqui otro sistema, que el de Rosas : que 
los extranjeros no fuesen objeto de ôdio : estaban los he- 
chos évidentes ; estaban las deducciones lojicas.-^Qtteda 
pues la segundasuposicion : el poder de la Inelaterra. 

El es grande sin duda, pero oomo^todas las fuerzas se 
sastan, se reducen à medida que se alejan, de cierto nunca 
nabria sido menos dispendioso que durante esta guerra el 
mostrarlo, y por lo mismo nunca habria dicho la prévision 
que era mas oportuno, 

Cuando Uosas y Oribe unidos, mande cada une, opri- 
ma cad9 uno, establescan uniformes un sistema que es vi- 
tal para la^xistencia de los dos: los medios coactivos de las 
liaciones Europeas los de la mas poderosa Inglaterra ha- 
bràn perdido infinito ; y ya sera cosa mas séria que man- 
dar un Comodoro o un Almirante, con unos cuantos bu- 
ques, âreclamar el agravio, la injusticia, la infraccion de 
un tratado cometida en un sùbdito, de cualquier nacion. — 
Es fàcil persuadirse mas bien, que los gemidos de la victi- 
ma, se pierdan en el espacio y la dificultad, y que si llegan 
à hacer sentir su lejaQo eco, cualquier escusa, cualquier sa- 
tisfaccion, se acepte, por no abrazar las consccuencias, que 
daria el prolijo examen. 

Mientras cl Estado Oriental sea libre, indcpendientc 
de Rosas, asi en el raapa y en el nombre, como por que las 



APVNTBfl lUSTOmiCOS. 407 

pcrsonatt que io adminislren puedan darle uaa fK>litica pro- 
pîa: lascscuadras exiranjeras tendran Montevideo, Mal- 
donado y la Colonia puertos amîgos, de repoao y de réfu- 
gie^ desde doode pueda hacerse efectivo un bloqueo« Pero 
ciuindo estos puertos caîgan en una mano tan héstii como 
la que oprime en Buenos Aires, sera inenester buscar ei 

Euei*to de estacion en el Janeiro, para bkxpiear desde el 
tio Grande hasta el Rio Negro de Patagones. Creemos 
queel maaahicinado conla importanciadel poder mariti* 
mo de Inglaterra 6 Francia, ya convendrà en que sera em- 
presa rouydifieiUsino imposible^bacer un bloquée mediana'* 
mente eficazen 400 léguas de costa, y una gran parte de 
ella brava. La politica de Lord Aberdeen» ha espuestcà 
la Gran Bretaila âque pierda, à que se desvirtûe, cuando 
menos, el.medio de aocion de les bloqueos, a que tiene 
taàta facilidad en recurrir por el numéro de su marina^ pa- 
ra revindicar loa ultn^es de sus siibditos. 

A k>s ingleaes ioca catcular mas menudamente, si esa 
politica no ha cometidootra falta <fue reagrava ia impre- 
vision de aquella, cuando sus rekciones xliploniattcas con 
al Brasil sufren dificultades, y las alianzas que la famîlia 
Impérial contrae con la casa de Borbon de Francîa y N4* 
pôles, pudieran hacer entrever, que mas adelante Ja Ingla- 
terra no sera la mas favorecida anûga. Si tal sucedieae, 
los puertos del pequeAo Estado del Uruguay solo le queda* 
rian à sus flotas y a au comercio, desde el Maraûon al Ca» 
bo de Hornos ; y en ellos solos podrian repoear sus arma* 
mentos y espcdiciones al Pacifico. — En esta hipotesis, ai 
el Estado Oriental hubiesecaidocnmanosde RosaBr como 
lo ha espuesto a que caiga la politica del gabinete inglés, 

I probable es que su seîioria se sintiese muy arrepentido de 
a espectativa que ha guardado de las resoluciones de 
Mr. Guizot, con que este le ha atado las manos, puede ser 
que no con un objeto muy inocente. 

Sea de este calcule lo que ftiere^ fuera del medio co« 
active de los bloquées, solo le quedarian à la Inglaterra, 
una vez sujeto el Estado Oriental à Rosas, dos medios hôs^ 
tiles que enplear. £1 primero, bombardear à Buenos Ai- 
res ô Montevideo, y este medio no producirie mas efeclos 
que hâcer cai^ar a pueblos inocentes con la culpa de su 
ministeriOfCon la culpa de su opresor, que ma correr ries- 
go de ninguna especie, sacaria el provecho de concitar el 
furor popular contra los extrai^eros que él mismo deteata- 
ba. Séria, por otra parte, arruinar casas, destruir propie** 
< dades, muchaade ellas de exiranjeros inmediatamente, otras 
que indirectamente les pertenecian, o en que tenian accien 



408 HONTBVIDEa 

por lo8 icred|.itog de su comereio ; acmbando por d^r las 
eosas peor de lo que estaban. 

£1 segundo medto, âeria tomar una de estas ciudndea : 
bacer, en sama, ima guerra. • Y esta guerra séria à 3;0M 
léguas ; eiipueblosque saben defetulerse ; donde el polki* 
co, que debe gutai^e mas bien por la experienciaqoepor la 
estadistiea, enoonurarà que en la sola guerra actoal, y no 
inas que en cl pequedo Estado Orienta^ existe» comba* 
tiendo por mpis de ano y niedio mas de 20^00 hombres so- 
bre las arm^s ; y Corrientes, y ei Eotre-Rios y Buenos Ai- 
res» tienen foerzas dispooiblesi y las darian las Provincial 
que no meneionamos, de manera que reduciendo mucho la 
cifra, creemos que se podria reunir otro tanto paracomba* 
tirun poder extranjero. 

' No queremos entrar en detmllea del armamento que 
séria neoesario para vencer esta resistenoia^ porque nos 
desviaria mucho*: solo pedimosque se. tengan présente la 
indole dvradera del caràeter de nuesiras guerras ; io que à 
la Francia le cuesta baiser puesto el pie en Argel ; • y que 
los habitanites de Iob pueblos del Plata conooen bien les 
modios de la-guerra europea y losi^GursosdeiîEi nacional. 
Queremos. venir à la conokiston en ei punto que 'tratamosv 
V ella es .1^ Que para evitar el efecto de todas ias bîpotesis, 
habria sido mejor aaegurar làindependencia de la Repu* 
bltca Oriental,' para Io que solo bastaba diejar obrar las 
fuerias maritimas que la Gran Bretana ténia en Montevi- 
deoy V dejandonlpaishaicer lo deroas ; sin que ese auxilio 
le huoiese costado-â la Inglaterra mas» que lo que le ha cos- 
tado la inaocion de las fuerzas mismas. 

. Los que han vîsto lucbar à este mismo pais, podràn 
decÎT si este auxiiio era suficiente. Si el pesp moral de le 
rteoiucîen de la Inglaterra oo hubiese terminado desde lue- 
ge los maiesqufi ha sttfrido SB comercio y los sûbditOs ib? 
gleses de aqui y de Ëuropa ; y si no se hubiese asegura- 
do^-bscfao omnipotente ^su infiuencia, correspondietido à 
)a confianza^Â la josticia, à la humanidad, y al espiritu dei 
progreso de los buenos prineipios del nglo. 

Persuadido el Gobierno Oriental de que en Ja guerm 
conRosas seeomprometianinteveses del comercio brità-» 
nico, luego que ei abandono de la Francia iodejo solo, en 
una guerra en que se habia comprometido âsolicitudengran 
manera de sa agentes; se dtrijiô al Minisiro inglésan Bue* 
nos Aires, entablandot por su medie, conelgobieimo de la 
Gnin Bnstaûa negociaciones y relaciones diplomàticas, 
que diemn por resultado proponerse la Ingtaterra mediar 
para el ajuste de una paz. 



APUNTB8 Hisrtefcos. 409 

NéCese que ciMtKlo el Gobiemo Oriental hacia estas 
ov^ruiras no estaba débil» no habia sîdo invadido su ler- 
rîlorio : la balsas estaba inclînada à «u favor y mas bien 
p8recîa<)ueel débita ser el que invadiese como hubiera 
dcbkto hacerioy stno se hubiese abandonado à un necio de- 
•eô^J« pa2. 

El General L^valle es cierto habia sufrido un rêves 
enelQuebrachoenfines de 1840, pero re tirade a la pro- 
vincia de Cordova, su ejército, y ei que formé